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Full text of "Iconografía mariana de la Arquidiócesis de Guadalajara : compendio histórico sobre las imágenes de la Madre de Dios más veneradas en el Arzobispado de Guadalajara o por la antigüedad de su culto, la veneración de los pueblos o la fama de sus prodigios"

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PRESBITERO LUIS ENRIQUE OROZCO 



Iconografía Mariana 

de la 

Arquidiócesis 

de 

Guadalajara 



TOMO I 



AÑO MARIANO 
19 5 4 



GUADALAJARA. JALISCO, MEXICO. 



Presbítero Luis Enrique Orozco 



MIEMBRO DE LA COMISION DE DIVULGACION HISTORICA DE GUADALAJARA. 



Iconografía Mariana 

de la 

Arquidiócesis 

de 

Guadalajara 



Compendio Histórico sobre las imágenes de la Madre de Dios más veneradas 
en el Arzobispado de Guadalajara o por la antigüedad de su culto, la venera- 
ción de los pueblos o la fama de sus prodigios. 



TOMO I 




GUADALAJARA, JALISCO, MEXICO. 
AÑO JUBILAR DE LA INMACULADA CONCEPCION DE 1954. 



"NIHIL OBSTAT". 
El Censor: José Eucario López, Pbro. 



"IMPRIMATUR" 
f José 

ARZOBISPO DE GUADALAJARA 
Guadalajara. 16 de enero de 1953. 



A GUISA DE PROLOGO 



Por el Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara: Dr. D. José Garibi Rivera. 

"Uno de los medios de que Dios Nuestro Señor se ha valido para pro^ 
pagar la devoción a la Santísima Virgen Marta en nuestra Patria y de modo 
especial en nuestra Diócesis, ha sido sin duda el de las imágenes. 

Una imagen, y ¡qué hermosa! le dió a Juan Diego para que llevara al 
Obispo y veneraran los mexicanos a través de los siglos y todos vemos lo que 
es el Amor Guadalupano en México. Unas imágenes trajeron los primeros 
misioneros para propagar la Fé, y todos los días estamos viendo manifesta- 
ciones múltiples de amor a María, por la devoción de las gentes a estas imá~ 
genes. 

De esta suerte a todos los devotos de la Santísima Virgen interesa una 
historia como esta, y devotos de la Virgen somos todos en este Arzobispa- 
do de Guadalajara. 

En tal virtud, no sólo alabo y bendigo esta publicación, sino que la con- 
sidero una necesidad y creo que corresponde a un deseo de todos. 

Felicito de todo corazón al autor, Pbro. Luis Enrique Orozco, y le deseo 
que el mejor premio de sus trabajos sea ver crecer la devoción a la Santísi- 
ma Virgen por todas partes y que todas las gentes vean con cariño y con res- 
peto imágenes que guardan una tradición de siglos y ante las cuales han ora- 
do por nosotros nuestros padres y antepasados y ante las que nuestras madres 
derramaron muchas lágrimas también por nosotros". 

Guadalajara, marzo 6 de 1953. 

JOSE GARIBI RIVERA 
Arzobispo de Guadalajara. 



PROTESTA 



Tocando sólo a la Santa Romana Iglesia dictaminar sobre el martirio o 
santidad de los sieruos de Dios y sobre los hechos sobrenaturales o milagro- 
sos, sujeto a su juicio inapelable cuanto aquí aparezca con tal carácter. Y obe- 
diente a los decretos de S. S. Urbano VIII del 13 de marzo de 1625 y 5 de 
julio de 1634 declaro que lo que aquí se ha escrito sólo se [anda en la autori- 
dad de los historiadores consultados y de quienes han conservado y trasmi- 
tido el recuerdo de los hechos. 



EL AUTOR. 



DEDICATORIA. 



A la Dulcísima Virgen María. Excelsa Madre de Dios, Misericordiosa 
Madre de los hombres y queridísima Madre Nuestra, dedico estas páginas es- 
critas con el único deseo de verla cada día más amada, honrada y glorificada. 

Séame permitido ofrecerle este pequeño obsequio en su^ advocaciones 
para mí muy queridas "DE GUADALUPE" por ser Reina de mi Patria, "DEL 
PLATANAR" porque meció mi cuna e iluminó con su devoción mi infancia 
y mi juventud. "DEL REFUGIO" a quien consagré mi vida sacerdotal, "DE 
LA SOLEDAD de Ayo el Chico" cuya Coronación Canónica fue el ideal de 
mi vida y "DE LA SALUD" porque me libró de la muerte, me dio nueva vi' 
da, y le soy deudor de incontables beneficios y favores. 

A sus sagrados pies, como un ramillete de florecillas, deposito mi humiU 
de trabajo. Quiera Ella aceptarlo, bendecir suá páginas y despertar en quien 
lo leyere una devoción profunda hacia Ella, una filial confianza en su w.ater" 
nal protección y la esperanza de poseerla eternamente. 




En Guadalajara, Jai, en la Fiesta de la Definición Dogmática de su Glo' 
riosa Asunción Corporal a los Cielos, noviembre lo. del Año Santo de 1950. 



AL LECTOR 



Un deber de gratitud hacia la Celestial Señora, encaminado únicamente 
a su mayor gloria y veneración, me obliga a manifestar el porqué de esta obra 
que ahora sale a la luz pública. 

En Septiembre de 1948 un ataque de parálisis originado de un reumatis- 
mo articular muy agudo me lesionó gravemente el corazón y me puso al bor- 
de del sepulcro. Los médicos que me atendían después de haber agotado los 
recursos de la ciencia afirmaron que indefectiblemente moriría o si acaso se 
me prolongaba un poco más la vida, lo que parecía improbable, quedaría de- 
formado y parálisis para siempre. 

Me condujeron a la Ciudad de Guadalajara y un médico de reconocida 
pericia, buen católico, y de bien merecida fama ratificó lo anterior diciendo 
que sólo un milagro de Dios o de su Santísima Madre podría devolverme la 
salud y la vida. Prácticamente pues, estaba desauciado. ¿Qué había de hacer? 

Volví mis suplicantes ojos, llenos de confianza, a la Virgen María. Ma- 
dre de Dios y Misericordiosa Madre de los hombres, pidiéndole que si era 
necesario obrara un milagro. Ella podía hacerlo, es la Omnipotencia Supli- 
cante. 

Subían a la vez hasta su trono las bondadosas oraciones de mi Prelado, 
del Seminario Conciliar, de muchos sacerdotes, hermanos y amigos, de los fie- 
les de la Parraquia de San Agustín de Ayo el Chico a donde entonces esta- 
ba adscrito y también de varias comunidades religiosas. A todos debo por es- 
to muy profunda gratitud y desde estas líneas se las manifiesto públicamente. 

Entonces ofrecí a la Virgen Santísima que si me alcanzaba nueva vida 
y libre de aquellos dolorosos padecimientos sería su esclavo, aunque indigno. 



por los años que Ella me alcanzara de vida y a la vez para glorificarla, darla 
a conocer y fuera más venerada y amada escribiría la historia de sus imágenes 
más veneradas en este Arzobispado de Guadalajara por las cuales ha derra- 
mado tantos favores en cuatro siglos que lleva de existencia esta Arquidió' 
cesis Tapatia. Por ellas nos ha protegido y se ha comunicado a nosotros y 
ha derramado siempre su maternal protección. Y no habiendo hasta ahora 
entre nosotros una obra histórica de esta índole justo era que se escribiera 
para darlas a conocer. 

La Santa Iglesia acomoda a María las palabras de la S. Escritura lla- 
mándola: "FUENTE DE AGUAS VIVAS QUE ENGENDRAN LA SA- 
LUD Y LA VIDA". Así es en verdad ¡Bendita sea la Madre de Dios que 
nunca abandona en el dolor y la tribulación a sus hijos de la tierral Tres años 
han pasado de aquella fecha y como se lo pedí a Nuestra Dulce Madre gozo 
ahora de una nueva etapa de vida sin deformidad de miembros, ni parálisis, 
ni reumatismo. ¿No es verdad que es obra de la Virgen? Tengo la convic- 
ción de que por su poder tengo movimiento perfecto en mi mano para escri- 
bir estas frases al piadoso lector. ¡Con razón la misma Iglesia llama a Ma- 
ría "SALUS INFIRMORUM", Salud de los Enfermos! ¡Gloria siempre in- 
mortal a la Virgen Bendita! 



^11^ 

El presente trabajo va encaminado a cumplir mi promesa y lleva como 
único ideal promover el mayor conocimiento de la Madre de Dios en aquellas 
imágenes y santuarios a donde podemos ir a llorar seguros de que encontra- 
remos propicia a nuestra Dulce Madre y enjugará nuestras lágrimas, alivia- 
rá nuestras penas y dolores, nos mimará en su regazo y derramará sobre nos- 
otros sus caricias maternales. 

Como el nombre de la obra lo indica se trata aquí solo y únicamente de 
las imágenes de la Virgen que actualmente pertenecen al Arzobispado de 
Guadalajara porque aunque hay muchas como la de Talpa, Huaxicori, de los 
Remedios de Tonila, del Rosario de Autlán, de los Dolores de Teocaltiche, 
de la Encarnación de Encarnación de Díaz, etc., etc., que en la antigüedad 
pertenecieron a esta vasta Arquidiócesis ahora ya pertenecen respectivamen- 
te a los obispados de Tepic, Colima, Aguascalientes etc., donde son también 
de fama y muy veneradas. Nuestra labor se concreta a dar a conocer y po- 
pularizar las de la actual Arquidiócesis de Guadalajara para que a la vez 
sea un filial homenaje a la Madre de Dios en el Cuarto Centenario de la fun- 



dación de la Diócesis celebrado el 13 de julio de 1948 y también un humilde 
obsequio ^no tengo más^ que le presento en el día solemne de la Defini- 
ción Dogmática de su Gloriosa Asunción a los Cielos. 



^III^ 

La obra completa se compone de dos tomos. Hoy sale a la luz el prime- 
ro y quiera Dios que no esté lejano el dia en que se publique también el se- 
gundo. 

Conviene advertir que sirven de marco o escenario donde se desarrolla la 
historia de una imagen de la Virgen las noticias y datos que pude tener a la 
mano sobre el pueblo o Santuario donde es venerada y los cuales ordinaria- 
mente se relacionan entre si y se completan; pues generalmente la imagen for- 
ma parte de la historia del pueblo y Santuario. Asi además se tendrá a la vis- 
ta una idea completa no sólo sobre la imagen sino también del pueblo o igle- 
sia donde es venerada y se le tributa cariñoso culto. 

Todas las reseñas son independientes unas de otras, cada una formando 
un cuerpo completo y separado y si algunas veces se toca en varias reseñas 
un mismo asunto, v. gr. como lo de la Coruquista de Ñuño de Guzmán. lo del 
Mixtón, la venida del Virrey Mendoza, etc., etc., no es que éste se repita, 
sino que de propósito se señala la participación que cada pueblo tomó, las 
hazañas que cada uno en particular realizó, o los hechos que en tales circuns- 
tancias se realizaron en dicho pueblo, todo lo cual forma su propia historin. 

La colocación de todas estas reseñas no obedece a ningún orden crono- 
lógico, ni a la mayor o menor antigüedad, ni a su mayor o menor veneración, 
sino sólo a la comodidad de la obra y más bien por regiones; pues cada una 
en su tanto es igualmente querida y venerada. 

Después de las noticias sobre el pueblo o iglesia viene lo que pude in- 
dagar hasta ahora sobre el origen de cada imagen de Nuestra Señora y en 
seguida se hace su descripción y se hacen algunas apreciaciones artísticas. 
Sobre tales apreciaciones hay que tener presente lo que al respecto dice San 
Juan de la Cruz en su "Subida al Monte Carmelo" Libr. III, Cap. 36, Pág. 
372: "Si Dios hace alguna vez mercedes y obra milagros ORDINARIAMEN- 
TE los hace por medio de algunas imágenes no muy bien talladas, ni curio- 
samente pintadas o figuradas; porque los fieles no atribuyan algo de esto a 
la figura o pintura ... 7 muchas veces suele obrar Nuestro Señor estas mer- 
cedes por medio de aquellas imágenes que están más apartadas y solitarias. 



Lo uno porque con aquel movimiento de ir a ellas crezca más el afecto y sea 
más intenso el acto (de piedad). Lo otro porque se aparten del ruido y gente 
para orar (con más fervor) como lo hacia Nuestro Señor". Asi que aunque 
sean toscas e imperfectas son dignas de veneración; pues han sido instru- 
mentos de la Reina del Cielo para comunicarnos sus maravillas. 

Al final viene una pormenorizada noticia sobre su fiesta y los dias en 
que ésta se celebra. Con esto se completa la historia de cada una y se pro- 
porciona a los amantes y devotos de la Virgen Maria las fechas y lugares 
donde es especialmente honrada y a donde se puede concurrir a veneraría, 
visitarla y satisfacer asi la devoción a Nuestra Señora. 

Puedo asegurar que todas las noticias y datos que aqui doy son fidedig- 
nos porque gracias a Dios conozco la mayoría de estos venerables santuarios 
de la Madre de Dios y personalmente he examinado sus estatuas, levantado 
informaciones testimoniales y recogido en los pueblos las tradiciones verídicas 
sobre las mismas. De propósito he procurado eliminar todas las leyendas y 
consejas que carecen de sólido fundamento ni descansan en la autoridad de 
algún historiador o de personas respetables dignas de toda fe y las más de 
las veces andan muy en boga en la lengua del vulgo v. gr. de algunas imáge- 
nes se dice que aparecieron en praderas o montañas, que fueron conducidas 
por una muía sin alguien que la guiase, o que movieron los ojos y cambian 
de colores en el rostro, que en determinadas circunstancias aparecieron tan 
pesadas que nadie las pudo mover, etc., etc. Juzgo que todo esto nace de la 
buena fe y cariño de nuestro pueblo a la Excelsa Madre de Dios; pero uni- 
dos a una piedad poco firme y a una grande ignorancia que debe corregirse 
para que el culto y veneración a las imágenes de la Virgen se depure y se 
ordene según la mente de la Iglesia despojándolo asi de la fantasía exaltada 
tan propia de nuestra raza. Ojalá que este librito ayude a corregir las fal- 
sedades y errores. 

Para no hacer cansada la lectura de esta obrita e ir interrumpiendo a 
cada paso el texto con recargo de citas y notas, como lo exige la actual Crí- 
tica Histórica, y que no deja de ser molesto para el lector, al fin de cada re- 
seña se señalan las fuentes históricas que utilicé y en cuya autoridad se apo- 
ya toda esta recopilación de noticias y datos. Si a pesar de mis esfuerzos se 
hubiere deslizado algún error o inexactitud, puesto que "ERRARE HUMA- 
NLIM EST", "Del hombre es propio el errar', con gusto recibiré cualquiera 



^12— 



información, aclaración o rectificación SIEMPRE QUE VENGA HISTO- 
RICAMENTE COMPROBADA. Nuestro anhelo es perfeccionar más y más 
en cuanto sea posible esta obra encaminada, como se ha dicho, a tributar ala- 
banza a la Virgen Madre de Dios. 

Si adolece de algunas omisiones esto se debe, en parte, a que habiendo 
escrito a los encargados de algunos santuarios pidiéndoles noticias, mediante 
un cuestionario, quizá por el recargo de su trabajo ministerial o ¡qué sé yo! 
ni siquiera contestaron mis letras y hube de conformarme con lo que yo per- 
sonalmente habia cosechado y recogido. En cambio debo eterna gratitud a 
algunos párrocos, sacerdotes y personas respetables que, con empeño digno 
de alabanza, me proporcionaron cuanto les pedí. ¡Vaya en estas letras el agra- 
decimiento y el deseo de que la Virgen les recompensel 

— V- 

Quiera Dios que ¡a lectura de este libro sirva también de alguna ayuda 
a los que predican las glorias de María en sus santuarios de esta Arquidió- 
cesis, a los amantes de la Historia para que aumenten sus conocimientos en 
Iconografía Histórica y a los devotos de la Virgen para que se despierte en 
ellos el amor, la confianza y gratitud hacia la Celestial Señora que con sus 
santuarios ha querido santificar esta tierra neogallega y mediante sus vene- 
rables simulacros perpetuar su presencia entre nosotros. 

Réstame agradecer al mariano Pastor actual de esta Arquidiócesis, Excmo. 
Sr. Dr. D. ]osé Garibi Rivera, que ya como Delegado de la Sede Apostóli- 
ca, ya a nombre propio, ha coronado solemnemente por su propia mano tan- 
tas venerables imágenes de Nuestra Señora que aquí se contienen, sus bonda- 
dosas letras que honran estas páginas y tanto enriquecen y elevan mi humil- 
de trabajo. 

Para terminar, lector caro, quiero hacer mías las palabras con que el R. 
P. Félix Alejandro Cepeda, Misionero Hijo del Inmaculado Corazón de Ma^ 
ría, termina una obra suya de esta misma índole: "A falta de méritos y virtu- 
des el día de la cuenta, quiero presentarme con este librito en las manos para 
recordarle a Nuestra Madre la promesa que tiene hecha de que los que la ha- 
yan ensalzado obtendrán la Vida Eterna. QUI ELUCIDANT ME VITAM 
AETERNAM HABEBÜNT". 

LUIS ENRIQUE OROZCO. 
PBRO. 



CAPITULO I 



NUESTRA SEÑORA DE ZAPOPAN. 

Z APOPAN es ahora una apacible villa situada muy cerca de Guadalaja- 
ra. Edificada como está sobre un montículo presenta una vista encanta- 
dora si de lejos se contempla. Está unida a la ciudad por anchurosa carretera 



— 15— 



construida por el General Dn. Manuel Avila Camacho cuando fue Presidente 
de la República Mexicana a instancias de su esposa Dña Soledad Orozco ori- 
ginaria de esta Villa de Zapopan. 

Antiguamente Zapopan o Tzapopan, que significa "Lugar situado entre 
el zapotal", fue un pueblo de muchos indios perteneciente al Cacicazgo de 
Atemajac llamado ahora del Valle que era feudatario del gran Reino de To- 
nalá. En dicho Cacicazgo de Tzapopan rendíase continua adoración al ídolo 
denominado: TEOPILTZINTLI o el dios niño a quien ofrecían "simbólicas 
ofrendas de conejos y perdices". Y la población primitiva se hallaba situada 
"al pie del Cerrito que llaman ahora del Profundo". 

Ñuño de Guzmán conquistó el Reino de Tonalá en 1530 y fue muy bien 
recibido de la Reina Chihuapilli Tzapotzinco quien ordenó que todos los ca- 
ciques de su Reino le dieran obediencia y en marzo del mismo año de 1530 
pasó el Cacique de Atemajac a cumplir esta orden. Entonces Ñuño de Guz- 
mán pasó a reconocer todos los lugares y visitó Zapopan que quedó bajo su 
conquista. 

Fr. Juan de Padilla y Fr. Juan de Badillo que andaban con Guzmán 
anunciaron las verdades de la Fe y cuando en 1531 Fr. Antonio de Segovia 
fundó el Convento de la Asunción de Tetlán atendió a los indios de Zapo- 
pan los catequizó y bautizó. 

En 1541 en que se suscitó la Guerra del Mixtón, Zapopan estaba aso- 
lado de indios. Pasado lo del Mixtón, pacifxados ya los indios, el español 
Francisco de Bobadilla, Encomendero del Pueblo de Tlaltenango, pidió al 
Virrey Dn. Antonio de Mendoza le concediera repoblar Zapopan con indios 
de su encomienda. Como el Virrey se lo concediera trajo indios de Tlalte- 
nango, de los que habían tomado parte en la guerra, y con ellos repobló Za- 
popan a fines de 1541. 

Nuevamente Fr. Antonio de Segovia empezó a atender el nuevo pue- 
blo que por disposición suya intitulóse " PUEBLO DE NUESTRA SEÑO- 
RA DE LA CONCEPCION DE TZAPOPAN". 

Siempre fueron atendidos los indios de Zapopan por los Frailes de San 
Francisco; mas hacia el año de 1600 este pueblo ya había pasado a manos 
del Clero Secular siendo el primer beneficiado el Br. Dn. Diego de García. 
Aún hoy día es parroquia del Clero Secular del Arzobispado de Guadalajara. 

En 1816 se fundó en Zapopan un Convento Franciscano de Propagan- 
da Fide por los RR. PP. Fr. Mariano Velasco, Fr. Francisco García Diego, 
y Fr. Francisco Barrón con un legado que donó Dña. Ma. Manuela Fernán- 
dez de Barrena y Viscarra, de los marqueses de Pánuco, que murió siendo re- 
Tgiosa agustina recoleta del Convento de Santa Mónica de Guadalajara. 



-16- 



Desde el siglo XVII ha sido celebérrimo el Pueblo de Zapopan por ve- 
nerarse en él una antiquísima imagen de la Madre de Dios que ha tomado el 
titulo del pueblo y se guarda en la hermosa Basilica contigua al Convento de 
los Frailes de San Francisco a cuyo cargo está este insigne Santuario. 

LA PACIFICADORA. 

El 8 de diciembre de 1541, día en que Bobadilla repoblaba Zapopan, el 
V. P. Fr. Antonio de Segovia en compañía de Fr. Angel de Valencia hacía 
donación a los indios de este pueblo de una pequeña imagen de Ntra. Sra. 
de la Concepción. Dicha imagen había acompañado por espacio de diez años 
al V. P. Segovia en todas sus correrías apostólicas por los diversos pueblos 
de Jalisco, cargándola unas veces en la manga de su tosco sayal, llevándola 
otras en un pequeño tabernáculo de madera o ya. finalmente, colgada del 
pecho. 

Cuando el Virrey Dn. Antonio de Mendoza sitió el Cerro del Mixtón 
para acabar con el levantamiento general de 1541, después de una fuerte ba- 
talla subió el P. Fr. Antonio de Segovia a las mismas fortalezas de los in- 
dios, en compañía de Fr. Miguel de Bolonia llevando sólo el breviario, un cru- 
cifijo, y esta pequeña imagen de Nuestra Señora de la Concepción, colgada 
al pecho, y con dulces palabras empezó a requerir a los indios que bajasen 
de paz. Penetrados de su predicación y conmovidos más por celestiales res- 
plandores de luz que veían salir de la imagen de la Concepción colgada en 
el pecho del P. Segovia, en día y medio se rindieron más de seis mil indios 
que fueron conducidos por estos W. PP. ante el Virrey quien les perdonó 
la vida. De allí volvieron a poblar sus pueblos quedando desde entonces en 
paz. Por esto el mismo P. Segovia llamaba a su pequeña imagen de la Con- 
cepción: "LA PACIFICADORA". 

Colocada la imagen en la primitiva iglesia pajiza del Pueblo de Zapo- 
pan empezó a derramar una continua serie de milagros en los cuales eran 
"abonados testigos" los indios de dicho pueblo. Entre ellos es notable el de 
1609 en que habiéndose derrumbado la pajiza iglesia con techo y muros al 
estruendo producido corrieron los indios creyendo encontrar a su imagen he- 
cha añicos. Quitados los escombros vieron deshecho el altar, el tabernáculo 
de la imagen abierto; pero a la Virgen ni el polvo había tocado. 

Poco después dió la vista a un ciego de nacimiento y en un lapso de 
cien años hizo muchos muy admirables milagros que los indios buen cuidado 
tuvieron de ocultar por el temor de que se les fuera a recoger la milagrosa 
imagen de Nuestra Señora. 



El Br. Dn. Diego de Herrera, que se había encargado de Zapopan el 
14 de junio de 1637, fue quien entendió las reservadas pláticas de los natu- 
rales y descubrió que estaban muy encariñados con la Virgen porque era 
muy milagrosa. Dió cuenta al limo. Sr. Dn. Juan Ruiz Colmenero, Obispo 
de Guadalajara, quien hizo levantar en 1653 una información testimonial y 
por Decreto declaró "MILAGROSA" la imagen de Ntra. Sra. de la Con- 
cepción de Zapopan y mandó que solemnemente se celebrase su fiesta el 18 
de diciembre de cada año de donde tomó el título que conserva hasta hoy de 
"NTRA. SRA. DE LA EXPECTACION DE ZAPOPAN". 

PATRONA DE GUADALAJARA. 

A fines del siglo XVII se desató en Guadalajara terrible epidemia y el 
limo. Sr. Dn. Juan Santiago de León Garabito mandó que Ntra. Sra. de Za- 
popan de su Santuario fuera traída a la Catedral y bajo juramento declara- 
ron los médicos de la ciudad que el azote inmediatamente había cesado. 

En 1721 fue de nuevo traída de su Santuario para que visitara al limo. 
Sr. Dn. Fr. Manuel de Mimbela quien al solo roce de las vestiduras de la Sta. 
imagen volvió a la vida por cuatro días para disponerse a morir; pues esta- 
ba destituido de los sentidos. De allí siguió visitando la ciudad porque había 
peste y fue cosa muy notable que llegando a cada barrio iba en éstos desapa- 
reciendo el mal que traía muy acongojados a todos los moradores. 

Poco tiempo después un rayo mató al campanero de la Iglesia de San 
Juan de Dios que estaba a cargo de los Religiosos Juaninos. Subió el re'.igii; - 
so Fr. Bernardo a ponerle los Stos Oleos y le cayó también otro rayo de- 
jándolo muerto, lo cual conmovió muy hondamente a toda la ciudad. 

Todo esto movió al Clero, Audiencia, y vecinos de la ciudad a jurar 
a Ntra. Sra. de Zapopan "PATRONA DE GUADALAJARA" "contra tem- 
pestades, rayos y epidemias". Este juramento se hizo el 5 de noviembre de 
1734 determinándose que todos los años se trajera de su Santuario la Sta. 
imagen del 13 de junio al 4 de octubre para que visitara las iglesias de los 
barrios de la ciudad tal como se ha venido practicando desde entonces hasta 
ahora. 

GENERALA DE ARMAS. 

El 13 de junio de 1821, a la misma hora que entraba a la ciudad Ntra. 
Sra. de Zapopan para su anual visita, se proclamaba en San Pedro Tlaquc- 



-18- 



paque la Independencia Nacional uniéndose las fuerzas de Dn. Pedro Celes- 
tino Negrete con las de Dn. Agustín de Iturbide sin derramarse una sola go- 
ta de sangre y sin ocurrir disturbio alguno, atribuyéndose este favor a Nues- 
tra Señora. Por esto acordó el Ayuntamiento del nuevo Estado de Jalisco con- 
decorar la Sta. imagen con las insignias de Generala de las Armas como así 
lo realizó el 15 de septiembre de 1821, en la Catedral. El limo. Sr. Dn. Juan 
Cruz Ruiz de Cabañas recibió el juramento de la proclamación y, estando 
presentes delegados de ambos cabildos, Eclesiástico y Civil, se le ciñó la ban- 
da azul y se le impuso un bastón de oro reconociéndola Soberana de Jalisco. 

En 1852 Ntra. Sra. de Zapopan libró a Guadalajara del horrible sitio 
que le había puesto el General Vicente Miñón quien había cortado las ca- 
ñerías que conducían el agua a la ciudad, por lo que el General Blancartel 
gran devoto de esta Sta. imagen, le impuso nueva banda azul y ratificó sU 
grado de Generala haciendo disparar en su honor 21 cañonazos. 

En 1894 el Gobernador del Estado de Jalisco, General Dn. Luis del Car- 
men Curiel, volvió hacer la misma proclamación ciñéndole nueva banda. 



REINA DE JALISCO. 



El 17 de junio de 1919 el Emmo. Cardenal Dn. Rafael Merry del Val 
en nombre del Cabildo Vaticano decretó la Coronación Canónica de tan cé- 
lebre imagen a petición que habían hecho el Excmo. Sr. Arzobispo de Gua- 
dalajara, Dr. y Mtro. Dn. Francisco Orozco y Jiménez y el R. P. Comisario 
General de la Orden Franciscana en México. 

En la Catedral de Guadalajara el mismo Excmo. Prelado impuso la co- 
rona de oro. Predicó elocuentísimo sermón el Excmo. Sr. Dr. Dn. Miguel M. 
de la Mora, Obispo de San Luis Potosí y asistieron los Sres. Arzobispos de 
Puebla y Michoacán y los Obispos de Colima, Tepic, Aguascalientes, Sono- 
ra, León, Querétaro, Zamora, Saltillo, Cuernavaca y el Auxiliar de Guada- 
lajara y un gran número de sacerdotes y fieles que una vez más entonces acla- 
maron a Nuestra Señora de Zapopan: "REINA Y SOBERANA DE JA- 
LISCO". ' 

El día 10 de enero de 1940 S. S. el Papa Pío XII elevó el Santuario de 
Ntra. Sra. de Zapopan al rango de Basílica Menor por preces que había ele- 
vado el Excmo. jr. Dr. Dn. José Garibi Rivera, actual Arzobispo de Guada- 
lajara y en medio de muy solemnes fiestas se hizo la erección el 12 de junio 
de 1940. 



— 19— 



su DESCRIPCON. 



La imagen es pequeña: de 34 Ctms. de altura y está fabricada de cañas 
de maíz, no molidas y batidas, sino yuxtapuestas y pegadas con engrudo. 
Por consiguiente fue hecha en Michoacán, donde era común tal procedimien- 
to en el tiempo de la Conquista, bajo la dirección del mismo Fr. Antonio de 
Segovia. Afirma el Cronista Fr. Francisco Frejes que cuando la traía el P. 
Segovia solo tenía medio cuerpo y después se le formó la otra parte que le 
faltaba. 

Lá Virgen está de pie, pisando una tosca media luna, y de la orla de su 
túnica asoman los pies calzados. La túnica está pintada de rojo y el manto azul 
oscuro fileteado de oro. Las manos son de madera y las lleva juntas ante el 
pecho puesto que su título primitivo es la Concepción. Para poderle adaptar 
vestiduras de telas le desbastaron el manto sobre el hombro, al rededor de su 
cabeza y debajo de los brazos. 

Tiene los ojos pintados, los labios un poco gruesos y cerrados y el color 
moreno, amortiguado por la pátina de los siglos. Como obra de arte la ima- 
gen es tosca e imperfecta; pero tiene la gloria de ser la primera imagen de la 
Madre de Dios que se veneró en estas tierras de Jalisco, meció en su ma- 
ternal regazo a la Cristiandad y sobre todo ha sido en todos los siglos una 
fuente de maravillas y un canal de favores de la Reina del Cielo. 

En 1935 el Excmo. Sr. Arzobispo Dr. Dn. José Garibi Rivera la ence- 
rró en un vaso de plata en forma de ropaje adornado con "sobrepuestos" de 
finas perlas y turquesas que sólo le deja asomar las manos y el óvalo del 
rostro. 

Siempre viste de riquísimas telas de oro y plata con bordados de oro, 
perlas finas y piedras preciosas. Otras veces viste de azul y blanco o de ro- 
jo y azul, llevando el manto muy extendido hacia adelante y con larga y an- 
churosa cauda que le cae hacia atrás. Ante el pecho lleva cruzada la banda 
azul bordada de oro, que le cae debajo del brazo derecho y termina en do- 
radas borlas. Debajo de sus manitas muestra un relicario de oro y piedras 
preciosas, con un Niño Jesús de oro en el centro, aludiendo al titulo de Ntra. 
Sra. de la O, o de la Expectación, con que hoy se le venera. 

Muestra además: Un cetro de oro adornado con perlas, brillantes, y ru- 
bíes, un bastón de oro, dos medallones de oro, unas llaves de oro que son las 
de la ciudad y un velicito de oro por haber sido declarad=i Patrona de los 
"Agentes Viajeros". 

Sobre su rizada cabellera postiza, adornada de redecillas de perlas, sos- 
tiene corona imperial de oro adornada de esmeraldas, brillantes, perlas y otras 



piedras preciosas. Al rededor de su cabeza ostenta aureola de oro con pie- 
dras preciosas con una palomita blanca en actitud de descender y que repre- 
senta al Espiritu Santo. A sus pies muestra también una media luna de oro 
con piedras preciosas. La imagen pisa sobre una peana de plata maciza, con 
peso de 55 kilos, en forma de pilastra, con adornos de guirnaldas de flores, 
escudos, algunos cuadros representando su historia, todo muy bien cincela- 
do y fue un obsequio en el día de su Coronación Pontificia. 

SU FIESTA. 

En su Basílica son dos. Una el 18 de diciembre. Fiesta de la Expecta- 
ción de Ntra. Sra., que es la titular. Otra el 18 de enero, aniversario de su 
Coronación Canónica. Ambas precedidas de solemne novenario, de misas so- 
lemnes, ejercicios vespertinos con predicación y peregrinaciones de las pa- 
rroquias de la Ciudad de Guadalajara. Celebrábase también muy solemne- 
mente en su honor todo el mes de mayo. 

Del 13 de junio al 4 de octubre visita por riguroso turno todas las igle- 
sias de Guadalajara, donde se le dedican solemnísimos festejos en medio del 
desbordante júbilo de todos los habitantes que la siguen a toda hora y le 
ofrecen rezos, cantos, flores, luces, música y el traslado de una iglesia a otra 
se hace con una solemnidad verdaderamente extraordinaria siendo siempre 
custodiada por la "GUARDIA DE NTRA. SRA. DE ZAPOPAN". agru- 
pación de hombres fundada por el Sr. Cura de Toluquilla, Pbro. Dn. Gilber- 
to Saldaña, amantísimo de esta Sta. imagen, que murió el 11 de octubre de 
1948. 

De noche visita a las comunidades religiosas desde el Seminario Conci- 
liar hasta las congregaciones piadosas, siendo así, de día y de noche, conti- 
nuos los cultos que recibe tan insigne imagen. La S. Sede ha concedido el pri- 
vilegio de celebrar "MISA VOTIVA DE LA VIRGEN MARIA" en las 
iglesias donde la imagen hace la anual visita. Hay además misas muy solem- 
nes, ejercicios vespertinos, predicación, abundancia de cohetes y por la no- 
che lucidos fuegos pirotécnicos. Durante los meses en que hace la visita Gua- 
dalajara continuamente está de fiesta. 

El 5 de octubre vuelve a su Basílica, después de celebrarle la última fies- 
ta en la Iglesia Catedral, en brazos del Prelado Diocesano. Acompáñenla mi- 
les y miles de fieles; pues la ciudad queda desierta, filas interminables de co- 
ches, aeroplanos que le arrojan flores durante el trayecto y en medio de un 
mar de plegarias, cantos, vivas y sollozos entra triunfalmente a su Santuario. 



^21 — 



Concurren danzas de toda la comarca y aún de los estados de Zacatecas y 
Guanajuato. 

El 5 de octubre de 1948 el Cardenal Arzobispo de La Habana, primer 
Principe de la Iglesia que ha pisado esta tierra jalisciense, Dr. D. Manuel Ar- 
teaga Betancourt asistió al traslado de Ntra. Sra. a su Basílica y bendijo con 
la Sta. imagen a toda la Arquidiócesis de Guadalajara. 

Durante lo restante del año son continuas las visitas de devotos y pe- 
regrinos en su Basílica de Zapopan. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir esta Reseña de Nuestra Señora de 
Zapopan. 

CEPEDA, Mis. Hij. del I, Cor. de María, Félix Alejandro. "América 
Mariana" Año de 1925. 2a. Ed. Tom. I. Cap. 5. Pág. 158 y Sigs. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Breves Apuntes acerca de los Chi- 
malhuacanos". Año de 1927. Lección 3a. Pág. 21 y Sigs. 

Véase también lo que afirma este autor en la Historia de Zapopan que 
en 1941 publicó el Pbro. D. Trinidad Laris. Cap. I. Pags. 8 y 9. 

FLORENCIA S. J., Francisco de. "Zodiaco Mariano". Año de 1755. 
Parte V. Cap. 5. 

FREJES, O. F. M. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de la Conquista 
Particular de Jalisco". Año de 1879. Págs. 90 y 99. 

"Hist. Breve de la Conq. de los Estados Indep. del Imperio Mexicano". 
Año de 1878. Pág. 157 y Sigs. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. Año de 1948. Mes de Nov. 
Pág. 584 hasta la 600. 

GUADALAJARA, Calendario Litúrgico de la Arq. de. Año de 1950. 
Pág. 65. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la Nva. 
Galicia". Año de 1742. Caps. 66 y 74. Págs. 411 y 449. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Historia Mínima de Jalisco". Año de 1940. 
Págs. 13 y 35. 

PALACIO O. F. M., Fr. Luis del Refugio. "Historia Breve de la Mi- 
lagrosa Imagen de N. S. de Zapopan". la. Ed. publicada en 1918. 

2a. Ed. publicada en recuerdo de las fiestas del 9, 10, 11 y 12 de junio 



^22— 



de 1940. Año de 1941. Ambas con multitud de datos sobre la Milagrosa Ima- 
gen. 

PORTILLO, Pbro. Manuel. "Apuntes Histórico-Geográficos del De- 
partamento de Zapopan". Año de 1888. Caps. I y Sigs. 

TELLO O. F. M., Fr. Antonio. "Crónica Miscelánea de la S. Prov. de 
Xalisco". Libro II. Caps. 32 al 35, 50, 54, 108. y 137 al 142 Ind. 

ZAPOPAN, Album de la Coronación de N. S. de. Impr. de Juan Kai- 
ser Sucs. Año de 1921. Pág. 11 y Sigs. 



23 




CAPITULO II 
NUESTRA SEÑORA DE SAN JUAN DE LOS LAGOS. 

NO de los santuarios más célebres no solo en la República Mexicana 
y la América Latina sino en el Orbe Católico es sin duda alguna el de 



— 25— 



Nuestra Señora que tomando el nombre de su pueblo es conocida por Ntra. 
Sra. de San Juan de los Lagos. 

San Juan de los Lagos es una ciudad importante, situada entre las ciu- 
dades de Jalostotitlán y Lagos de Moreno y atravesada por la carretera que 
va a las importantes ciudades de León, Aguascalientes, y San Luis Potosi. 
Aún no ha perdido su aspecto y saber colonial, sus casas, en mayoría, son 
de cantera con hermosas portadas, algunas con adornos labrados, con rejas 
y balcones que le dan tipico aspecto. Las calles son estrechas e irregulares 
y sus habitantes hospitalarios, enamorados de la Madre de Dios que allí se 
venera. Toda la vida de este pueblo gira en rededor de la Virgen María de 
suerte que muy bien le vendría el título de "La Cmdad de María Santísima". 

Está situada a la orilla de un arroyo o río que corre abundante en tiem- 
po de lluvias y es conocido por Río de San Juan. 

El lugar donde ahora se asienta la ciudad llamóse en la antigüedad: 
■AíETZQUITITLAN" que se interpreta "Lugar abundante de mezquites". 
Hace poco todavía había abundancia de mezquites y aun ahora se ven de es- 
tos árboles a sus alrededores. 

La fundación de San Juan de los Lagos se realizó en 1542. Pasada la 
Guerra del Mi.xtón en la que se sublevó la mayor parte de los indios de la 
Xueva Galicia y en la que fue necesario que viniera desde México, a la pa- 
cificación, el Virrey D. Antonio de Mendoza, con el objeto de asegurar la 
paz que tanto había costado conseguir, el V. P. Fr. Miguel de Bolonia, de 
la Orden de N. P. Sn. Francisco, sacó muchos indios de Xochistián (ahora 
del Edo. de Zacatecas; pero de este Arzobispado) que se habían alzado v 
con ellos fundó el Pueblo de San Gaspar que aún existe cerca de Jalostotitlán. 

De este pueblo de San Gaspar sacó el mismo P. Bolonia varias familias 
nochtecas y fundó los pueblos de Mitic. San Miguel. Teocaltítán. Mezquitic, 
San Nicolás y en el lugar llamado Metzquititlán fundó, en el referido año de 
1542. el Pueblo de San Juan Bautista que desde entonces tomó el nombre de 
SAN JUAN BAUTISTA METZQUITITLAN. El mismo P. Bolonia cate- 
quizaba y adoctrinaba a los naturales de San Juan Bautista que hablaban la 
lengua mexicana viniendo, de tiempo en tiempo, desde el Convento de San 
Francisco de Xuchipila. 

Durante el Siglo XVI y principios del XVII fue San Juan Bautista un 
pueblecillo de muy escasa importancia y de pocos habitantes. Personas prin- 
cipales, en aquel entonces, eran: Cristóbal Martín. Pedro Andrés. Tomás 
Ruiz. Miguel Fernández, indios principales. El regidor del pueblecillo era An- 
tonio González. Había otros: Gonzalo Hernández. Sebastián Bernal, etc. 



^26 — 



En esa misma época ya pasaba por dicho pueblo el camino real que iba 
de Guadalajara a Zacatecas, a San Luís Potosi y hasta México. 

Desde a fines del Siglo XVI. en que se entregó el Pueblo de Xalostoti- 
tlán al Clero Secular del Obispado de Guadalajara, el pueblecillo de San 
Juan B. Metzquititlán pertenecía al Partido de Xalostotitlán donde hacia 1620 
era Cura Beneficiado el Br. D. Diego de Camarena, quien anduvo gestionan- 
do ante la Real Audiencia de Guadalajara el que se diera licencia para que 
pudieran avecinarse españoles en el pueblo de San Juan B. Metzquititlán. El 3 
de julio de 1633 concedió la Audiencia la licencia y el Alcalde Mayor de la 
Villa de Santa Maria de los Lagos (hoy Lagos de Moreno) fue al Pueblo de 
San Juan Bautista Metzquititlán a publicar la licencia y desde entonces em- 
pezó a llamársele al pueblecillo San Juan de los Lagos como se conoce has- 
ta ahora. 

De los primeros españoles que se avecinaron fueron Jerónimo de Arro- 
na y Lázaro Martín del Campo. Algún tiempo fue Teniente de Alcalde Ma- 
yor en dicho pueblo D. Luis López Ramírez. 

Después de a mediados del Siglo XVIII fue creciendo en San Juan el 
número de habitantes. Por entonces contaba con 160 españoles, 176 indios, 
193 mestizos y 55 de otras castas por lo que el Obispo de Guadalajara, Dr. 
D. Diego Rodríguez de Rivas y Velasco, lo erigió en parroquia en 1769 y 
fue su primer párroco el Lic. D. Antonio Vallarta quien tomó posesión el 1 1 
de agosto de 1769. 

Siempre ha tenido celosos párrocos que se han preocupado por su ade- 
lantamiento espiritual y material v. gr. D. José Ma. Mancilla, originario de 
Zapotlán el Grande, catedrático del Seminario y maestro del Insurgente D. 
Pedro Moreno, Dr. D. Mariano Cuéllar religioso franciscano secularizado, 
D. Juan Nepomuceno Márquez, D. Jacinto Reinoso, D. Pantaleón Tortolero, 
D. Benito Pardiñas, D. Feliciano Cortés, etc. Actualmente lo es el Pbro. Dr. 
D. Esteban Sánchez y la Parroquia de San Juan es la XXI Forania de este 
Arzobispado de Guadalajara. 

Tiene, a más de la Iglesia Parroquial, otros templos como el Calvario, 
Tercera Orden, el Hospital, etc. 

En el centro de la población y frente al jardín principal se levanta airo- 
sa la Basílica de Nuestra Señora llamada de San Juan con dos esbeltas torres 
con muy sonoras campanas. Todo de cantera roja y circuido con un balaus- 
trado con verja de hierro. Por dentro es de bóvedas de media naranja y ele- 
vada cúpula todo ricamente decorado, adornado y embellecido como corres- 
ponde a la fama de la taumaturga imagen de la Virgen que se haya coloca- 



-27- 



da, entre cristales, en el artístico ciprés del Altar Mayor que se ve rodeado 
del coro de los canónigos. 

La Basilica es de una sola nave: pero tiene dos capillas a los lados de 
la entrada principal en cuyos altares se guardan las reliquias insignes de los 
mártires S. Benigno y S. Vicente que se trajeron de Roma en 1836. Además 
tiene dos cruceros y otra capilla al lado del Evangelio donde se reserva el 
Santísimo Sacramento. Al lado opuesto está la sacristía adornada de artísti- 
cas pinturas y a espalda del Altar Mayor queda el camarín que guarda unos 
cuadros de pintura que fueron donados a Nuestra Señora en 1724 por D. To- 
más Terán de los Ríos, Gobernador de la Nueva Galicia, y se atribuyen al 
pintor flamenco Juan Pablo Rubens. 

Los de la Sacristía fueron pintados en 1784 por el italiano Ignacio Ber- 
bén. En todo campea la belleza, el arte, la riqueza y el buen gusto. 

ORIGEN DE LA IMAGEN. 

No están de acuerdo los historiadores acerca del origen de esta milagro- 
sa imagen. El Cronista Fr. Antonio Tello en 1653 escribía que una india lla- 
mada Ana Lucia, que murió de más de 110 años de edad en San Juan de 
los Lagos en 1643, había certificado al Cura Beneficiado de Jalostotitlán, Br. 
D. Diego de Camarena, que esta imagen había sido donada al dicho pueblo 
por: "Un religioso de N. P. San Francisco" y el mismo cronista la atribuye: 
o al V. P. Fr. Antonio de Segovia, aduciendo como única razón que fue após- 
tol de aquellas regiones; o al V. P. Fr. Miguel de Bolonia, por ser dicho V. 
P. el fundador del pueblo y atenderlo espiritualmente viniendo desde el Con- 
vento de Juchipila. 

En 1722 escribía Fr. Nicolás de Ornelas que la imagen había sido do- 
nada o por el V. P. Fr. Martín de Jesús (o de la Coruña) o por Fr. Miguel 
de Bolonia. Pone como razón el haber sido fundadores de los pueblecillos 
de \p jurisdicción de Jalostotitlán. 

El Lic. D. Matías de la Mota Padilla de cuya honradez consta y no se 
duda, con grandísima buena fe, pero echando toda responsabilidad al cronis- 
ta Tello, categóricamente afirma, en 1742, que la imagen fue donada por el 
P. Fr. Antonio de Segovia. 

El erudito D. Alberto Santoscoy, historiador de esta imagen, afirmaba 
en 1902 que había sido donada por el P. Fr. Antonio de Segovia. Adujo co- 
mo "razón contundente" para él y que en realidad no lo es tanto: que el V. P. 
Segovia había sido Guardián de Nochistlán de cuyos indios procedió el Pue- 



— 28^ 



blo de San Gaspar y de éste el de San Juan B. Mezquititlán o de los Lagos. 

Los demás historiadores como el R. P. Félix Alejandro Cepeda en su 
América Mariana, D. Pedro María Márquez en su Historia de Ntra. Sra. 
de San Juan, apoyándose en Santoscoy, afirman también que la imagen fue 
donación del V. P. Fr. Antonio de Segovia. 

Otros que han escrito sobre esta santa y venerable imagen, quizá sin pe- 
netrar a fondo esta cuestión, no han hecho sino repetir las afirmaciones de 
los anteriores. 

Fué asi como vino tomando cuerpo la idea de que la imagen fue dona- 
da por el P. Segovia y dándole vida se formó la que hoy es casi común tra- 
dición de ser imagen segoviense. Así fue pasando, el vulgo ayuda y ahora 
apenas habrá quien no afirme categóricamente que la imagen de Ntra. Sra. 
de San Juan fue donada por Fr. Antonio de Segovia. 

ASERCION DEL R. P. FR. LUIS DEL REFUGIO PALACIO 

Haciendo suyas las segundas afirmaciones de Fr. Antonio Tello y Fr. 
Nicolás de Ornelas el P. Fr. Luis del Refugio Palacio decía así en 1930: 
•'NUESTRA SEÑORA DE SAN JUAN DE LOS LAGOS. El que esto 
escribe se permite creer, CONTRA EL COMUN PARECER, la diera Fr. 
Miguel de Bolonia, sepultado en Chápala, Coadjutor de Segovia, que aun 
tuvo don de lenguas etc.". 

En otra parte dice: "Vemos que con. . . VAGO FUNDAMENTO se 
atribuye por lo común al mismo P. Segovia el haber dado a Nuestra Señora 
de San Juan Mezquititlán o de los Lagos y aun Nuestra Señora (del Rosa- 
rio) de Talpa y en suma cuantas por doquier se ofrecen como salida fácil. 

Yo por mi parte y según lo mió la adjudico al Venerable Fr. Miguel de 
Bolonia". 

El mismo P, Palacio da las razones en que descansa su aserto: "Véa- 
se, continúa, el capítulo 142, Págs. 473 y siguientes (de la Crón. de Fr. An- 
tonio Tello), la Guerra del Mixtón, la llamada del P. Bolonia a lo de Xuchi- 
pila, el estado en que todo aquello quedaba y es lo que me sirve de funda- 
mento para mi presunción". 

EL AUTOR DE ESTA OBRA HACE SUYA LA AFIRMACION 

DEL P. PALACIO. 

Tiempo es ya de corregir el error que ha prevalecido sobre el origen de 



—29— 



esta celebérrima imagen y vindicar para el V. P. Fi. Miguel de Bolonia el 
mérito de haber sido el verdadero donante de Nuestra Señora al Pueblo de 
San Juan de los Lagos; pues como están unánimes todos los más antiguos 
historiadores el donante de dicha imagen sólo pudieron serlo o el P. Fr. Mar' 
tín de Jesús, o el P. Fr. Antonio de Segovia o el P. Fr. Miguel de Bolonia 
porque ellos fueron los evangelizadores de esas regiones. Ahora bien; 

NO PUDO SER, NI FUE EL DONANTE, EL V. P. FR. 
MARTIN DE JESUS. 

Aunque consta que fue apóstol de la región y primer Guardián de Ju- 
chipila, cuya jurisdicción abarcaba hasta Jalostotitlán, esto fue antes de 1541, 
antes de la Guerra del Mixtón. Y todos los historiadores están conformes en 
que por entonces aún no existía S. Juan B. Metzquititlán; pues el mismísi- 
mo Santoscoy asienta que la fundación de dicho pueblo fue en 1542, cuan- 
do Fr. Martín andaba por rumbos muy opuestos a Juchipila y Jalostotitlán, 

NO PUDO SER, NI FUE, EL V. P. FR. ANTONIO 
DE SEGOVIA EL DONANTE. 

No antes de lo del Mixtón. Por la razón anterior: fue apóstol y Guardián 
de Nochistlán de donde procedieron San Gaspar y San Juan; pero esto tam- 
bién antes de lo del Mixtón, año de 1541, y San Juan fue fundado después 
de todo esto o sea en 1542. Por consiguiente aún no existía entonces. 

No pudo tampoco ser el donante después de lo del Mixtón. Porque aun- 
que consta que Fr. Antonio de Segovia anduvo con el Virrey Mendoza en la 
pacificación de esta guerra se sabe de cierto que .solo llevaba UNA IMA- 
GEN que también consta que fue la que donó al Pueblo de Zapopan don- 
de aún es muy venerada- 
Es cierto que en lo del Mixtón, por octubre y noviembre de 1541, el P. 
Segovia anduvo entre los riscos y quebradas de aquella asperísima serranía 
consolando a los indios y obligándolos dulcemente a que volviesen a sus pue- 
blos y reedificaran sus casas e iglesias; pero esto fue tan solo unos cuantos 
días. Pues mientras el Virrey partía para San Cristóbal de la Barranca, Te- 
quila y Etzatlán Fr. Antonio, dejando la región de Juchipila, partió para su 
Convento de la Asunción de Tetlán y a poco se le ve en compañía de Fr. 
Angel de Valencia asistiendo a la fundación del Pueblo de Zapopan el 8 de 
diciembre de 1541. 



^30— 



Luego anduvo en lo de la fundaron de la Ciudad de Guadalajara, en 
<el Valle de Atemajac, en febrero de 1542, y en la fundación del Pueblo de 
Mexícaltzingo que se fundó con indios que había traído el Virrey Mendo- 
za, Después siguióse el cambio del Convento de Tetlán hecho personalmen- 
te por el P. Segovia al Pueblo de Analco y de aquí al lugar donde estuvo el 
Convento de San Francisco siendo el primer guardián de él y de donde, co- 
mo asienta el P. Tello en su Crónica, tenía que atender constantemente los 
pueblos de Tlajomulco, Tonalá, Atemajac del Valle, San Pedro, San An- 
drés, San Gaspar, Ocotlán, Zapopan, con otros muchísimos pueblos de a le- 
guas a la redonda. Así que Fr. Antonio de Segovia alzó la mano de lo de 
Juchipila y Jalostotitlán. No pudo ser pues ni el V. P. Segovia. 

Por consicfuiente si no pudieron ser los donantes ni Fr. Martín de Je- 
sús ni Fr. Antonio de Segovia no queda sino que; 

EL VERDADERO DONANTE FUE EL V. P. FR. MIGUEL 

DE BOLONIA. 

Consta por el Cap. 142 del Libr. II de la Crónica del P. Tello que a 
principios de 1542 estando Fr. Antonio de Segovia en su Convento de Te- 
tlán llamó al P. Fr. Miguel de Bolonia que andaba en la Provincia de Za- 
potlán el Grande y le dijo era conveniente: "Fuese a los pueblos de Xuchípí- 
la, Nochistlán (de donde procedió San Juan) y a todos los demás que ha- 
bían sido conspirados en la alteración pasada" para que les predicara, los re- 
fundara y los cuidara. 

Recibida la bendición del P. Segovia partió Fr. Miguel de Bolonia y 
refundó el Pueblo de Juchipila y desde allí, caminando siempre a pie, con un 
bordón en la mano, comiendo un poco de maíz tostado, iba a Nochistlán, 
XALOSTOTITLAN, Teocaltichc, Jalpa, Teul, Tlaltenango, Sierra de Te- 
pec y hasta Zacatecas. 

Y ya se ha indicado cómo el P. Bolonia hizo la fundación de San Juan 
Bautista Metzquititlán y cómo lo atendía viniendo desde el Convento de San 
Francisco de Juchipila. Todo esto en 1542. 

Si Fr. Miguel de Bolonia fue el fundador de San Juan, fue también el 
fundador de la capilla y Hospital de la Limpia Concepción porque en todas 
las fundaciones que hacían los frailes de San Francisco lo primero que le- 
vantaban era la capilla y hospital para que las nuevas viviendas se congre- 
garan en derredor. Y como fundador de pueblo, hospital y capilla buen cui- 
dado debió tener de colocar en el humilde altar de la pajiza capilla la ima- 



—31 — 



gen titular para que, como asienta Tello, los naturales del nuevo pueblo acu- 
diesen a su culto y veneración; pues por la misma Crónica de Tello consta 
que los frailes fundadores de los pueblos daban las imágenes titulares de 
iglesias y capillas. 

Como aquí, en San Juan B. Metzquititlán, el titular de la Capilla del 
Hospital era la Concepción Fr. Miguel donó la imagen de la Concepción; 
Dues de hecho la imagen representa este Misterio y cuando comenzó la ce- 
lebridad de esta imagen, por el milagro de 1623, los indios de más edad afir- 
maron que la imagen estaba en la ermita que: "Tenía, en aquellos primeros 
tiempos, TITULO DE HOSPITAL" fundado por el P. Bolonia al ser con- 
gregado el pueblo. Luego el donante no fue sino el V. P. Fr. Miguel de Bo- 
lonia varón también de grande virtud y santidad. El P. Segovia lo envió a 
la región de Juchipila y Jalostotitlán: "Por conocerle que era varón santo y 
de su MISMO ESPIRITU Y CELO". Tuvo el don de lenguas; pues ha- 
blaba la castellana, la latina, la italiana, la mexicana, la tarasca, la cax- 
cana, la tecuexe, la othomí y la tcanica. Además el don de la oración, peni- 
tencia, éxtasis y conversión de almas con sus sermones y era muy amado de 
indios y españoles. Murió muy viejo en el Convento de Chápala el 14 de ju- 
lio de 1580. Le celebró Misa de Cuerpo Presente Fr. Juan de Porras, Guar- 
dián de Ajijic y está sepultado en la Iglesia Parroquial de Chápala. Tal fue el 
donante de Ntra. Sra. de San Juan de los Lagos. 

ES ARRINCONADA LA IMAGENCITA DE 
FR. MIGUEL DE BOLONIA. 

La Capilla del Hospital de la Limpia Concepción fundado por Fr. Mi- 
guel de Bolonia era "de 20 varas de largo por 8 de ancho" de paredes de 
adobe, techo de zacate y contigua tenía un pequeño cuarto, techado también 
de zacate, que servía de sacristía y quizá de aposento al fraile que adoctri- 
naba a los indios de San Juan Bautista Metzquititlán. En el humildísimo al- 
tar de esta capilla quedó colocada por manos de Fr. Miguel de Bolonia, des- 
de 1542, la pequeña imagen de Ntra. Sra, de la Limpia Concepción que co- 
menzó a recibir la veneración de los pocos naturales de dicho pueblo. El Obis- 
po de Guadalajara, D. Alonso de la Mota y Escobar, todavía en 1605 afir- 
maba que este pueblo de S. Juan era de unos cuantos indios. 

Quizá la imagen permaneció en buen estado durante el resto del Siglo 
XVI; pero siendo de materia muy deleznable, como es la caña del maíz, la 
carcomió la polilla, se le desfiguró el rostro y causando indevoción el Prios- 



— 32— 



te del Hospital con anuencia del Cura de Xalostotitlán la retiró a la peque- 
ña sacristía donde quedó abandonada en compañía de otros santos viejos sin 
recibir más muestras de cariño y veneración. En esto había parado la ima- 
gen del P. Bolonia en 1623. 

Era entonces Prioste del Hospital un indio del mismo pueblo llamado Pe- 
dro Andrés que tenía a su cargo el cuidado de la ermita y de todo lo perte- 
neciente al culto. Su mujer, una india de sencillez columbina, llamada Ana 
Lucía, entonces de más de 80 años, se levantaba todos los días al amanecer 
para barrer la iglesia y siempre encontraba a la carcomida imagen de la Con- 
cepción puesta en el altar y aunque ella la tomaba con reverencia y la colo- 
caba en su lugar de la sacristía.al siguiente día volvía a encontrarla en el al- 
tar colocada por sí misma. Por lo que la tenía en gran veneración y en su 
lengua mexicana le llamaba: "CIHUAPILLI" que se interpreta reverencial- 
mente "Señora". El cronista Tello afirma que dicha india veía a la Virgen en 
diferentes lugares de la ermita y algunas veces le hablaba correspondiendo 
así a las cariñosas palabras, que con toda sencillez, Ana Lucía le dirigía en 
su lengua mexicana. Más buen cuidado tuvo de guardarse el secreto y dan- 
do la razón decía: "Los españoles no saben los milagros que hace esta ima- 
gen, porque aunque nosotros los dijéramos, como somos indios no nos creen". 

Pero esto no obstante, siguió la imagen del P. Bolonia en su abandono 
de la sacristía del Hospital de la Limpia Concepción de San Juan B. Metz- 
quititlán. 



COBRA CELEBRIDAD LA IMAGEN. 



Después de los 80 años de estar en San Juan B. Metzquititlán comen- 
zó la imagen del P. Bolonia a tener celebridad como milagrosa. En el año de 
1623 pasaba de San Luis Potosí a Guadalajara un maromero (cirquero) acom- 
pañado de su mujer y dos hijas. Al acampar en San Juan Metzquititlán se 
puso a ejercitar su profesión haciendo que la menor de sus hijas saltara so- 
bre unas dagas o cuchillos filosos y puntiagudos; pero con mala suerte dió 
el salto que cayendo sobre las dagas una de ellas la hirió gravemente y le 
causó la muerte. Amortajado el cadáver dieron traza sus afligidos padres de 
darle allí mismo sepultura y para esto rogaron al Prioste, mayordomos y di- 
putados del Hospital de la Limpia Concepción que fuesen a Xalostotitlán a 
llamar al cura de aquel partido que lo era el Br. D. Diego de Camarena pa- 
ra que le diese cristiana sepultura. Y mientras esto .se arreciaba llevaron el 



^33— 



difunto cuerpo a la ermita del Hospital en medio del asombro de los naturales 
y de las lágrimas y sollozos sobre todo de la madre de la difunta. 

Dice el P. Francisco de Florencia de la Compañía de Jesús que acudie- 
ron muchos indios atraídos por la novedad del entierro entre ellos la india 
Ana Lucía quien compadecida de los tristes lamentos de la madre, enseñán- 
dole la carcomida imagen de la Concepción que se guardaba en la sacristía, 
la consoló diciéndole que se encomendase a ella y le pidiese la vida de su hi- 
ja y para despertarle la fe y confianza en su protección le narró los prodi- 
gios que ella personalmente había experimentado cuando barría diariamente 
la capilla de aquel Hospital. Y entrando la misma india a la sacristía tomó de 
entre los santos viejos, que como se dijo allí estaban arrinconados, la carco- 
mida imagen de la Concepción y con grandísima fe la colocó en el pecho de 
la difunta que inmediatamente resucitó y con no poca admiración de todos 
los presentes volvió a la vida. 

Agradecido el maromero pidió al Prioste, mayordomos y diputados del 
Hospital le permitieran llevar la imagen a Guadalajara para que la restaura- 
ran. Puestos todos de acuerdo concedieron lo que el maromero pedía; pero 
señalaron dos indios para que fueran cuidando la imagen a instancias de la 
india Ana Lucía temerosa de que la imagen no fuese restituida a San Juan 
B. Metzquititlán. 

Todos los historiadores de esta imagen afirman que estando hospeaaao 
el maromero en un mesón de la Ciudad de Guadalajara, probablemente el 
Mesón de la Correa de la calle llamada entonces de La Torcaza, se presentó 
el mismo día de su llegada un escultor acompañado de algunos oficiales bus- 
cando imágenes que retocar. Les presentó la imagen que habían traído de San 
Juan y (convenidos en el precio se marcharon prometiendo entregarla a la ma- 
yor brevedad posible. 

A la mañana siguiente cuando aún el maromero no se levantaba entrega- 
ron la imagen muy hermosa y bien retocada. El cronista Tello afirma que úni- 
camente le habían retocado el rostro y las manos que era lo que estaba más 
destruido por la incuria y el tiempo. Mas cuando buscaron a los escultores 
para pagarles el precio convenido éstos habían desaparecido y no pudieron 
dar con ellos por ninguna parte. 

Vuelta la imagen a su Pueblo de San Juan B. Metzquititlán fue coloca- 
da en el altar de la ermita del Hospital y la india Ana Lucía hizo entrega de 
ella al Br. D. Diego de Camarena, Cura de Xalostoütlán, de quien se tiene 
por cierto que a raíz de estos hechos vivió por algunos años en San Juan y 
puso al frente de la ermita y para que cuidara de la imagen al español Jeró- 
nimo de Arrona, de acuerdo esto con el Obispo de Guadalajara D. Leonel 

—34— 

-■-ti 



Cervantes de Carbajal. Desde entonces comenzó la fama de esta imagen con 
una serie aun no interrumpida de favores y milagros que la han hecho tan cé- 
lebre en toda la cristiandad. 

INFORMACIONES. 

En 1634 D. Leonel Cervantes de Carbajal que practicaba la Visita Pas- 
toral a Xalostotitlán comisionó al Lic. D. Juan de Contreras Fuerte para que 
pasase al Pueblo de San Juan, investigase la verdad de estos hechos y levan- 
tara una información testimonial como lo hizo y la envió al mencionado Pre- 
lado que autorizó el culto y devoción a la imagen milagrosa. 

Otra información fue practicada en 1668 por D. Juan Gómez de Santia- 
go Cura de Xalostotitlán. por orden del limo. Sr. D. Francisco Verdín y Mo- 
lina, Obispo de Guadalajara. 

En 1639 el Capellán Mayor del Santuario de Ntra. Sra. de San Juan, 
Br. D. Nicolás de Arévalo, levantó una nueva información por mandato del 
Obispo de Guadalajara, Dr. D. Juan Santiago de León Garabito y finalmen- 
te por disposición de otro Obispo de Guadalajara, Dr. D. Nicolás Carlos 
Gómez de Cervantes, se levantó la última información por el Cura de Jalos- 
totitlán Pbro. Lic. D. José de Feijó Centellas por las cuales constan históri- 
camente los hechos narrados y una multitud de milagros que ha obrado la Vir- 
gen María mediante su imagen de San Juan de los Lagos. 

OTROS SUCESOS HISTORICOS. 

No siendo posible alargarnos mucho, por la índole de esta obra, en la 
historia de esta imagen de la Madre de Dios, consignaremos tan solo los prin- 
cipales hechos que se relacionan con ella a través de los tres siglos que se 
han sucedido desde que fue renovada en 1623: 

En 1634 el Pbro. Bachiller D. Diego de Camaiena comenzó el primer 
Santuario de esta imagen que se levantó encerrando en su recinto la primiti- 
va ermita y fue terminado en 1641. Este aún existe, renovado, decorado con 
pinturas que representan la resurrección de la hija del maromero y es cono- 
cido por "La Capilla del Primer Milagro". Al frente tiene un jardín donde 
se cree que acaeció la muerte de la hija del cirquero y dentro de la capilla se 
cree que se obró su milagrosa resurrección. 

En 1643, siendo de edad de más de 110 años, murió la india Ana Lucía 



^35- 



que como ya se dijo fue la primera conocedora y vidente de los milagros de 
Ntra. Sra. de San Juan Bautista Metzquititlán. 

En junio de 1648 visitó el Pueblo de San Juan el Obispo de Guadala- 
jara, D. Juan Ruiz Colmenero, quien viendo que la iglesia de Ntra. Señora 
amenazaba a ruina dispuso la construcción de otro Santuario que ya para 
1653 estaba terminado aunque con techo de madera que después por dispo- 
sición del mismo Prelado se le cambió por techo de bóvedas. Esta iglesia es 
la que hoy es la parroquia de la ciudad, y las dos torres que aún muestra fue- 
ron construidas en 1682, 

El 30 de noviembre de 1732 el limo. Sr. Dr. D. Nicolás Carlos de Cer- 
vantes, Obispo de Guadalajara, colocó la primera piedra de la basílica actual 
y su dedicación se hizo en 1769 y a fines de noviembre de este referido año 
se trasladó a él con inusitada pompa y solemnidad la milagrosa imagen de 
Ntra. Sra. de San Juan donde hasta la fecha está expuesta a la veneración. 
Los planos de esta basilica fueron preparados por D. Juan Rodríguez de Es- 
trada arquitecto que vino desde México a iniciar su construcción. 

El 17 de enero de 1836 fue agregado el Santuario a la Sacrosanta Basí- 
lica de San Juan de Letrán de Roma por S. S. Gregorio XVI. 

En 1855 el limo. Sr. Dr. D. Pedro Espinosa y Dávalos, primer Arzobis- 
po de Guadalajara señaló el número de 9 capellanes para el servicio y culto 
de este Santuario y el mismo dictó el reglamento a que debía sujetarse. 

El 19 de marzo de 1884 el Sr. Arzobispo Dr. D. Pedro Loza y Pardavé 
consagró solemnemente el actual Santuario, hoy Basílica, con asistencia de 
varios sacerdotes de Guadalajara, León y Aguascalientes, celebrando en se- 
guida el Santo Sacrificio el Pbro. D. Juan Magdaleno. El 21 celebró de Pon- 
tifical el mismo Sr. Arzobispo y predicó elocuente sermón sobre la Consagra- 
ción el limo. Sr. Dr. D. Tomás Barón y Morales, Obispo de León. 

En 1903 por orden del Sr. Arzobispo Lic. D. José de Jesús Ortiz se esta- 
bleció un Seminario Auxiliar, a la sombra de Nuestra Señora de San Juan, 
que ha dado muy ilustres y respetables sacerdotes a la Iglesia de Guadala- 
jara. 

Su Santidad el Papa Pío XI erigió el Santuario de Nuestra Señora en 
Colegiata y el 5 de diciembre de 1923 el Excmo. Sr. Arzobispo Dr. y Mtro. 
D. Francisco Orozco y Jiménez hizo la ejecución de la Bula "Apostolicae 
Sedis" por la que se concedía esta gracia. 

El 14 de agosto de 1930 el Excmo. Sr. Arzobispo, Dr. D. Francisco Oroz- 
co y Jiménez consagró el actual Altar Mayor donde se venera la milagrosa 
imagen y el cual fue un obsequio del mismo Prelado a Nuestra Señora. Dicho 
altar era el que estaba en Asís, en la Basílica de Santa María de los Angeles 



^36- 



que tanta relación tiene con la vida de N. P. S. Francisco. De ahí lo adqui- 
rió el Excmo. Sr. Orozco para esta Colegiata de Ntra. Sra. de San Juan. Es 
de mármol de varios colores. 

En 1944 por disposición del Excmo. Sr. Arzobispo Dr. D. José Garibi 
Rivera se fundó en Guadalajara el Seminario de Ntra. Sra. de San Juan de 
los Lagos para la formación de sacerdotes para las diócesis pobres de la Re- 
pública Mexicana cuyo sostenimiento está a cargo de las limosnas de dicho 
Santuario de Nuestra Señora. En el mismo año y por disposición del mismo 
Prelado se instaló en la Basílica un nuevo órgano y se instaló un friso de bron- 
ce y ricos mármoles. 

Finalmente a instancias del mismo Sr. Arzobispo Dr. D. José Garibi Ri- 
vera su Santidad el Papa Pío XII por Breve del lo. de mayo de 1947 elevó al 
rango de Basílica Menor el secular Santuario de Nuestra Señora de San Juan. 
El Prelado hizo la erección y asistieron a los festejos varios sacerdotes, arzo- 
bispos y obispos. 

CORONACION CANONICA DE LA IMAGEN. 

El 19 de marzo de 1903 dirigieron un ocurso al Sr. Arzobispo de Gua- 
dalajara Lic. D. José de Jesús Ortiz. en que se le hacía constar las condicio- 
nes de Antigüedad, veneración y taumaturguismo en la imagen de Ntra. Sra. 
de San Juan, con el objeto de que dicho Prelado interponiendo su valioso in- 
flujo alcanzara de la Santa Sede la Coronación Pontificia o Canónica de 
Nuestra Señora. Iba firmado por el Párroco de San Juan Pbro. Dr. D. Beni- 
to Pardiñas y el Capellán Mayor del Santuario Pbro. D. Gonzalo Ornelas y 
además todos los sacerdotes adscritos a San Juan y por más de mil fieles de 
todas las clases sociales. 

El Prelado recurrió a Roma y el Beato Papa Pío X hizo que el Cabildo 
Vaticano expidiera el Breve respectivo de la coronación que tuvo lugar el 15 
de agosto de 1904. Fue nombrado Delegado Pontificio para efectuarla el mis- 
mo Sr. Ortiz quien a la vez celebró de Pontifical predicando elocuente ser- 
món el Sr. Obispo de San Luis Potosí, Dr. D. Ignacio Montes de Oca y Obre- 
gón. 

A más de los indicados prelados asistieron los Excmos. Sres. Dres. D. 
Amador Velasco, Obispo de Colima, D. Leopoldo Ruiz y Flores, Obispo de 
León, D. Fr. José Guadalupe de Alba, Obispo de Zacatecas, D. Ignacio Díaz, 
Obispo de Tepic, y D. Fr. José Ma. de Jesús Portugal, Obispo de Aguasca- 
lientes. Asistió un buen número de sacerdotes y peregrinaciones de fieles de 



— 37^ 



Guanajuato, San Luis Potosí, León, Aguascaliente, Lagos, Teocaltíche, etc., 
etc. 

EL POCITO DE LA VIRGEN. 

A la vera del arroyo que da al Río de San Juan y que atraviesa parte 
de la ciudad se encuentra un pocito de agua llamado tradicionalmente El Po- 
cito de la Virgen y de cuyas aguas beben con gran devoción los peregrinos 
y romeros que visitan el Santuario, hoy Basílica de Nuestra Señora de San 
Juan. 

Está ubicado a tres cuadras de la Colegiata, hacia el Sur, cerca del lla- 
mado Puente Chico. Respecto a su origen cuenta el P. Francisco de Floren- 
cia, de la Compañía de Jesús, que andando paseándose por la playa del arro- 
yo el Capellán del Santuario D. Juan de Contreras Fuerte, muy preocupado 
por la falta extrema de agua potable en el Pueblo de San Juan se fijó que 
una indiezuela golpeaba con una piedra un palito agudo tratando de introdu- 
cirlo en la roca entre unas peñas. Acercóse el Capellán y como notara en la 
piedra cierta humedad exclamó: "ANDA, QUE TIENES MEJOR ENTEN- 
DIMIENTO TU QUE YO¡" y haciendo que un indio cavara un pozo al 
rededor dispuso que con una barra se dieran unos golpes en la roca húmeda 
y mientras él invocaba con grandísima Fe a Nuestra Señora de San Juan al 
dar el indio el segundo golpe brotó un hilo de agua pura y cristalina. Admi- 
rado de aquel gran favor de la Virgen quiso averiguar quién había sido aque- 
lla niña que había señalado el lugar; pero por más investigaciones que hizo, 
no obstante ser entonces el pueblo tan pequeño y toda la gente para él co- 
nocida, nunca pudo dar con eila ni volvió a verla por ninguna parte. 

Sucedió este hecho el 23 de junio de 1662 y como tal día es víspera de 
la Natividad de San Juan Bautista titular de dicho pueblo se le nombró por 
mucho tiempo a este pocito "El Ojo de Agua de San Juan". Algún tiempo es- 
tuvo aterrado; pero hoy a empeños del Canónigo Doctoral de la Colegiata, 
Dr. D. Silverio Hernández, se ha restaurado. Se construyó en el lugar un rús- 
tico templete donde se colocó una imagen de Ntra. Sra. de San Juan pintada 
en mosaico, se le adornó con jardín y se pusieron bancas de cemento para 
asiento de los peregrinos que acuden a beber agua del tradicional pocito. 

El actual Cura de San Juan, Dr. D. Esteban Sánchez, hizo analizar quí- 
micamente al agua y resultó que es agua potable y limpia no obstante los mu- 
ladares inmundos y cloacas que lo circundan; pues sus veneros vienen de rum- 
bos opuestos. Con esta agua y mediante la invocación a la milagrosa imagen 
de la Virgen se han obtenido curaciones admirables como la curación instan- 



—38. 



tánca de Dña. Francisca González que teniendo un tumor interior ya corrom- 
pido y estando desauciada por los médicos hizo una novena a Nuestra Se- 
ñora y tomando agua del Pocito amaneció aliviada y por su pie fue a dar 
gracias a la Virgen a su Santuario. 

Otro caso fue el de Dña. Venancia Ramírez de Caballero originaria de 
Tepejí del Río, Estado de México, quien estando gravemente enferma de "ci- 
rrosis hepática" y también desauciada de los médicos, se fue a San Juan, in- 
vocó a la Virgen y tomando agua del Pocito volvió completamente sana. Se 
levantaron las respectivas informaciones. 

DESCRIPCION DE LA STA. IMAGEN. 

Esta imagen milagrosa de Nuestra Señora está hecha de caña de maíz 
según el procedimiento de los tarascos de Michoacán que a la mezcla del co- 
razón de caña, molido, con ciertos bulbos llamaban en idioma tarasco: "TAT- 
ZINGUENI" y con la que modelaban figuras que resultaban muy durables 
y a la vez muy livianas. Los Frailes de San Francisco y Matías de la Cerda 
que fue el primer escultor español que pasó a estas tierras y se estableció en 
Pátzcuaro dedicaron tal procedimiento a la escultura rcHgiosa en el Siglo 
XVI. Por esto es seguro que esta imagen de Ntra. Sra. de San Juan fue he- 
cha en Pátzcuaro de donde la hubo el V. P. Fr. Miguel de Bolonia. 

Es pequeña. No pasa de 50 Ctms. de altura y representa a la Virgen de 
pie, con las manos juntas ante el pecho como que su propio titulo es la Limpia 
Concepción puesto que fue la titular del Hospital de la Limpia Concepción de 
San Juan B. Metzquititlán. Parece que está vestida de la misma talla de pas- 
ta, con el manto azul estrellado, y con media luna a sus pies. Ya se ha indi- 
cado que en 1623 se le retocaron únicamente el rostro y las manos. Hoy las 
puntas de los dedos aparecen muy desgastadas por la pátina de los siglos. 

Tiene el rostro ovalado e inclinado un poco hacia adelante, los ojos son 
pintados, negros y rasgados, la nariz recta, la boca con los labios cerrados, el 
color se ha tornado ya blanquecino por el paso de tantos años y siglos y tie- 
ne engastada la cabeza en un casquete de plata para cuidar su conservación. 
Artísticamente considerada es tosca e imperfecta. 

La visten de riquísimas telas de oro y plata, moiré, seda o tisú con ricos 
bordados de oro, perlas y piedras preciosas, a veces toda de blanco, o toda 
de oro o de rojo o de azul y a veces de blanco y azul, con el manto muy ex- 
tendido por delante y con cauda corta hacia atrás. Muestra una ondulada ca- 
bellera que se esparce sobre sus hombros adornada con varías redecillas de 



^39— 



perlas finas y lleva riquísimos sarcillos de oro con piedras preciosas y varios 
collares de perlas también muy finas. 

La imagen pisa en una rica peana de plata cincelada, en forma como de 
copón con pie corto y circundado de tramo en tramo de curiosas asas forma- 
das de acantos que la hacen muy singular y original. A sus pies se eleva la 
tradicional media luna con dos estrellas, toda de oro, y adornada con varias 
piedras. Lleva la imagen por detrás una columnita que pisa sobre la peaña de 
donde parte a su cabeza un soportador que sostiene la rica corona, que de 
otra manera no la podria la imagen, y la cual es toda de oro, de estilo bizan- 
tino. Pesa 165 Gms. de oro de 18 kilates y la adornan 196 piedras preciosas 
entre diamantes, rubíes, oliveanes, zafiros y cristal de roca. Esta corona fue 
la de su Coronación Canónica: pero el año de 1950 el Excmo. Sr. Arzobis- 
po de Guadalajara le impuso con toda pompa y solemnidad otra nueva coro- 
na imperial de oro y piedras preciosas elaborada en la Ciudad de Puebla de 
los Angeles que según dicen tiene un costo como de cien mil pesos. 

De la misma columnita que la Virgen tiene por la espalda, parte un se- 
micírculo que sostiene dos curiosos y artísticos angelitos, desnudos y alados 
que sostienen una cinta que se desenvuelve al rededor de la cabeza y corona 
de la Virgen la cual es de esmalte azul y lleva grabada la siguiente inscrip- 
ción: "MATER INMACULATA, ORA PRO NOBIS". Los ángeles y la 
cinta son de plata fina sobredorados en varios matices y pesan 4,923 Gms. 
Ambos y la corona fueron mandados fabricar a Nueva York, por el Sr. Arzo- 
bispo Lic. D. José de Jesús Ortiz, al Instituto Pontificio de Artes Cristianas 
de Benzinger Brothers para el día de su Coronación. Antiguamente llevaba 
aureola de oro en forma de círculo, con ráfagas y estrellas, con piedras pre- 
ciosas al rededor de su cabeza. 

Con todos estos tan ricos adornos aparece la V. y milagrosa imagen su- 
mamente atractiva, hermosa y digna de toda veneración, cariño y respeto. 



SU FIESTA. 

Este Santuario tiene dos asociaciones. Una llamada "Corte de María" 
fundada desde a mediados del pasado Siglo XIX. Otra llamada "Caballeros, 
Damas, y Pajes de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos". Fue erigida 
canónicamente por el Excmo. Sr. Arzobispo Dr. y Mtro. D. Francisco Oroz- 
co y Jiménez, a instancia del Pbro. D. Severo Pérez Valle, el 25 de mayo de 
1918. Ambas procuran el culto y extienden la devoción a Nuestra Señora y 
le dan realce a sus fiestas. Estas son varias: 



^40- 



Una se celebra el 8 de diciembre, fiesta titular de la imagen que es la 
Concepción. Del origen de esta fiesta se sabe que siendo Capellán del Santua- 
rio el Lic. D. Juan de Contreras Fuerte andaba preocupado sobre qué fiesta 
elegir, entre la Natividad y la Concepción de Nuestro Señora, para honrar 
esta santa imagen, cuando en ocasión que hospedaba en su casa a un religio- 
so de la Compañia de Jesús al rajarse un leño para atizar el fuego se encon- 
tró con que tenia grabado en el corazón este letrero: "MARIA SANTISI- 
MA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL" con lo que entendió que 
la Virgen quería ser honrada en su Concepción el 8 de diciembre. Supo esto 
el Obispo de Guadalajara, limo. Sr. D. Francisco Verdín y Molina, y en 
1666 dispuso que se honrara la imagen en el Misterio de la Concepción y 
aun concedió una indulgencia para los que la honraran el 8 de diciembre. 

Poco a poco esta fiesta atrajo multitud de visitantes y peregrinos y se 
fue formando una concurrida feria que aprobada y permitida por Carlos IV, 
Rey de España, por Cédula del 20 de noviembre de 1797, se ha hecho hasta 
ahora tradicional y atrae miles y miles de visitantes y peregrinos de toda la 
República Mexicana. Se le honra entonces con solemnísimos cultos. 

Otra fiesta se le celebra el 2 de febrero día de "La Candelaria". Se le 
llama la "Segunda Feria ' y tuvo origen a mediados del pasado Siglo XIX 
en que el santo Obispo de León, Gto., Dr. D. Jesús Díaz de Sollano y Da- 
valas, viendo los desórdenes que muchos cometían el 8 de diciembre, comen- 
zó a inculcar a sus diocesanos transfiriesen sus visitas a Ntra. Sra. de San 
Juan para el 2 de febrero. A su ejemplo siguieron los fieles de otras dióce- 
sis de la República y hoy se ha convertido en una gran romería. Sólo de Mé- 
xico en estos últimos años han llegado a la Basílica de San Juan peregrina- 
ciones compuestas hasta de veinte mil peregrinos. 

Otra fiesta tiene lugar el 15 de agosto "Día de la Asunción de Nuestra 
Señora" y es tan antigua que consta que en 1655 era mandada celebrar con 
toda solemnidad con Vísperas y Misa de Función por el Capitán D. Juan 
de Espíndola y su esposa Dña. Catalina López de Baena, vecinos de la Ciu- 
dad de México; pero amartelados devotos de esta imagen milagrosa de Ntra. 
Sra. de San Juan. 

Hoy se festeja en ese día el aniversario de su Canónica Coronación con 
toda solemnidad, salen carros alegóricos por las calles de la ciudad y con- 
curren miles de visitantes y peregrinos aunque en menor cantidad. 

Finalmente todo el mes de mayo se celebra con gran solemnidad y es- 
plendor. Comenzó su celebración en 1872 el Capellán D. Francisco Gómez y 
el Capellán Mayor D. Isidoro Rodríguez le dió grande impulso. Se celebra 



— 41 — 



con sujeción a ciertas prácticas que forman una especie de reglamento pro- 
pio de dicha Basílica. 

En todas estas solemnidades hay misas solemnes, sermones, luces, flo- 
res, pólvora, concurren danzas de diversos estados de la República Mexica- 
na y en medio de gritos, lágrimas y aplausos de las ingentes muchedumbres, 
sale en procesión la antigua y milagrosa imagen, el último día, hasta el atrio 
de la Basílica. Con lo que terminan los festejos a Nuestra Señora de San Juan 
de los Lagos que es conocida e invocada en gran parte del Orbe Católico. 



FUENTES HISTORICAS 

Que fueron consultadas para escribir esta Reseña sobre Nuestra Señora 
de San Juan B. Metzquititlán o de los Lagos: 

CEPEDA, Mis. Hij. del I. C. de María, Félix Alejandro. "América Ma- 
riana". Tom. I. Cap. 4. Pág. H3. 

FLORENCIA S. J. Francisco de. "Zodiaco Mariano". Parte V. Cap. 6. 

HERNANDEZ, Cango. Dr. Silverio. "Guía del Peregrino o Turista que 
visita San Juan de los Lagos". Año de 1945. Pág. 7 y Sigs. 

HERNANDEZ, Cango. Dr. Silverio. "El Verdadero Pocito Histórico 
de la Virgen". Año de 1946. Pág. 5 y Sigs. 

HERNANDEZ, Cango. Dr. Silverio. "Apéndice de la Historia de N. 
S. de San Juan del Sr. D. Pedro Ma. Márquez. Año de 1943. Parr. No. 3. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. Año de 1930. Mes de Sep. 
Pág. 393. Año de 1933. Mes de Abr. y de Sep. Págs. 199, 446 y 447. Año 
de 1948. Mes de Nov. Pág. 611. 

NOTICIAS VARIAS, de la Nva. Galicia. Año de 1878. Pág. 75. 

MARQUEZ, Pedro María. "Hist. de N. S. de San Juan de los La- 
gos". 2a. Ed. Año de 1944. Caps. I. y Sigs. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal." 
Cap. 71. Pág. 433 y Sigs. 

ORNELAS, O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Santiago 
de Xalisco". Unic. Ed. de 1941. Pág. 73. 

SANTOSCOY, Alberto. "Hist. de N. S. de San Juan". Año de 1904. 
Cap. I. y Sgs. 

TELLO, O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xalisco". 
Libr. II Caps. 135 y 136 hasta el Cap. 142 inclusive. Cap. 289 Pág. 855 y Sigs. 
Véase también el Cap. 86, Pág. 276. 



^42^ 



CAPITULO III 



NUESTRA SEÑORA DE LA ROSA, 

RES asientos tuvo la Ciudad de Guadalajara antes de ser fundada en 
el lugar que ahora ocupa. La primera vez fundóla Juan de Oñate co- 



—43— 



misionado por Ñuño Beltrán de Guzmán que deseaba una ciudad para asC' 
gurar sus conquistas y defenderlas de los belicosos indios conquistados. Fue 
su fundación en la mesa del Cerro que hoy llaman de San Juan distante un 
kilómetro de Nochistlán, Zac, el 5 de enero de 1532. 

Los vecinos españoles que la fundaron fueron 70 repartidos en 16 man- 
zanas, con una plaza en el centro donde levantaron una iglesia pajiza que de- 
dicaron al Apóstol San Pedro y fue el primer Párroco de la que nombraron 
por entonces "VILLA DE GUADALAJARA" el P. Juan Fernández. Se le 
puso tal nombre en recuerdo de Guadalajara de España, patria de Ñuño de 
Guzmán. 

El 19 de mayo de 1533 Juan de Oñate, Sancho Ortiz, y Miguel de Iba- 
rra, con consentimiento de Guzmán. pensaron mudarla a otro sitio donde hu- 
biera más agua, menos terregales y más fáciles medios de comunicación. 

Fijáronse en una estancia contigua al Pueblo de Tlacotlán que era de 
la encomienda de Juan de Oñate quien protestó y con su cargo de Alcalde 
Mayor de la nueva villa que se le había confiado ordenó, el 24 de mayo de 
1533. que la fundación se hiciera cerca del Pueblo de Tonalá a donde se cam- 
biaron los vecinos teniendo allí como Párroco al P. Antonio Coello. 

Dos años apenas tenia la ciudad en este sitio cuando el mismo Ñuño de 
Guzmán, que aspiraba al título de Marqués del Valle de Tonalá y para esto 
le estorbaba la ciudad de españoles allí fundada, dió órdenes muy severas pa- 
ra que se hiciera la fundación cerca de Tlacotlán y antes de marzo de 1535 
de nuevo se mudaron los vecinos a la estancia que habían escogido cerca de 
Tlacotlán donde levantaron otra iglesia pajiza en honor de Nuestra Señora 
y tuvieron por Párroco al P. Alonso Martín ayudado del P. Br. Bartolomé 
de Estrada. Estando aquí establecidos se recibió Cédula por la que Carlos 
V, Rey de España, concedía, el 8 de noviembre de 1539, Escudo de Armas 
y el título de "Ciudad" a la nueva Villa de Guadalajara. 

También aquí poco tiempo pudo permanecer la ciudad. El 28 de sep- 
tiembre de 1541 con gran furia fue atacada por los indios alzados que habían 
tomado parte en la Guerra llamada del Mixtón. Solo pudo salvarlos la peri- 
cia de Cristóbal de Oñate, entonces Gobernador de la Ciudad, y la protec- 
ción muy especial del Arcángel San Miguel a quien invocaron y a otro día, 
29 de Septiembre, bajo juramento lo declararon PATRON PRINCIPAL de 
la Ciudad. 

Por esto pusieron sus ojos en el Valle de Atemajac, cerca de Tonalá, y 
de Toluquilla, surcado por el embobedado Río de San Juan de Dios y lugar 
más seguro para poderse defender de posibles ataques de los indios alzados. 

Abandonaron pues el sitio de Tlacotlán y unos se fueron a Tonalá y otros 



a Tetlán donde se pregonó, el 9 de octubre de 1541. el padrón de los nuevos 

vecinos. 

El 5 de febrero de 1542 Cristóbal de Oñate nombró el nuevo Ayunta- 
miento que había de regir la nueva ciudad y por fin el 14 de febrero de 1542 
con 61 vecinos que con sus familias sumaban 200 personas se tundo Guada- 
lajara en el lugar donde ha permanecido hasta ahora. Levantaron sus casas 
y se dieron a la construcción de una "Iglesia Chica" de adobe y paja que de- 
dicaron al jurado Patrón de la Ciudad San Miguel Arcángel. Esta fue la pri- 
mera parroquia de la ciudad que estuvo situada donde después fue enferme- 
ría del Convento de Sta. María de Gracia, al costado norte del Teatro De- 
gollado, y fue el primer Párroco el Br. Bartolomé de Estrada a quien siguió, 
el 29 de enero de 1543 el Br. Luis Lorenzo nombrado por el Ayuntamiento de 
la ciudad. 

Por este tiempo acostumbraba Carlos V, Rey de España, enviar a los 
puebles conquistados de Indias objetos para el culto divino como ornamentos, 
cálices, imágenes, harina para las hostias, aceites para la lámpara, cera y vi- 
no para las misas y es tradición que por el año de 1548 envió regalar a la 
nueva ciudad de Guadalajara, situada en el Valle de Atemajac, cuatro imá- 
genes de la Madre de Dios, iguales en tamaño, esculpidas en madera, con el 
Niño Jesús en los brazos y las cuatro con la advocación del Rosario o "San- 
ta María de Jesús" como les llamaban en España. 

Recibiéronlas los Frailes de San Francisco que del Pueblo de Tetlán ha- 
bían cambiado su convento a la nueva ciudad y de las cuatro imágenes dos 
dejaron para sí, una enviaron a Poncitlán y la otra entregaron a los conquis- 
tadores que fueron fundadores de Guadalajara quienes llenos de júbilo la 
colocaron en la primitiva Iglesia de San Miguel, que era su parroquia, y em- 
pezaron a tributarle actos de culto y muestras de cariño y muy profunda de- 
voción. 

Erigida la Diócesis de la Nueva Galicia con el nombre de "Compostela- 
na" que el Papa Paulo III con su Bula "Super Speculam Militantis Eccle- 
siae" del 13 de julio de 1548 tuvo como Sede la Ciudad de Compostela del 
hoy Estado de Nayarit donde también estaba la Audiencia; pero el Rey Fe- 
lipe II por cédulas del 10 de mayo de 1560 y 18 de mayo de 1561 concedió 
que tanto la Real Audiencia como la Sede Episcopal se trasladasen a la Ciu- 
dad de Guadalajara donde, por su disposición, había también de levantarse la 
Iglesia Catedral. 

Fue el primer Obispo efectivo el limo. Sr. Dn. Pedro Gómez Maraver 
que pasó su pontificado practicando la visita del vastísimo territorio de su 
diócesis. Le siguió, el 28 de noviembre de 1559, el limo. Sr. Dn. Fr. Pedro 



—45— 



de Ayala O.F.M. quien el 31 de julio de 1561 colocó la primera piedra de 
la Iglesia Catedral de Guadalajara según los planos aprobados por el Rey y 
que había hecho Martín Casillas: "el Maestro más insigne que había en el 
Reino ". Entretanto la Iglesia de San Miguel hacía las veces de Catedral. 

Esta iglesia que fue el primer Santuario de Ntra. Sra. del Rosario fue 
hecha de tres naves, con madera y paja, en 1565 por Alonso de Ruvalcaba. 
En 1 569 Pedro de Yuste labró y doró el retablo mayor en que había las pin- 
turas del Titular: San Miguel, y de Nuestra Señora, del pincel de Francis- 
co Zumaya y para 1570 y 1574 se le había añadido sacristía y se le había 
puesto una torre. En Pentecostés de 1574 por una contingencia se incendió 
y muy poco se pudo salvar estando, entre lo que escapó, la imagen del Ro- 
sario. 

El 19 de febrero de 1618 el Sr. Deán, en Sede Vacante, Dn. Antonio 
Avila de la Cadena determinó dedicar la nueva Catedral que ya se había ter- 
minado: "aunque sin el adorno conveniente y sin las torres". En esta fecha se 
cambió con toda solemnidad el Santísimo Sacramento de la antigua Iglesia 
ele San Miguel que había servido de Catedral a la nueva iglesia. 

También acá pasó la venerada imagen de Ntra. Sra. del Rosario que 
cada día cobraba más fama de milagrosa y por tener en su mano derecha un 
ramillete de lindas rosas de lienzo dieron en llamarle: "La Virgen de las Ro- 
sas" de donde se originó el título con que hoy es conocida de "Ntra. Sra. de 
la Rosa". Estando ya aquí la Sta. imagen el Racionero Dn. Nicolás de Sala- 
zar Cerfate, que le era muy particular devoto, la dotó con lámpara de plata 
para que ardiese continuamente ante Nuestra Señora. 

El limo. Sr. Dn. Juan Santiago de León Garabito (1678 a 1694) levan- 
tó hermosos colaterales churriguerescos, de madera, tallados y dorados y el 
limo. Sr. Dn. Fr. Manuel de Mimbela O.F.M. consagró esta Catedral de- 
dicándola a la Madre de Dios en el Misterio de su Asunción el 22 de octu- 
bre de 1716. 

Según el plano que de la Catedral levantó el Br. Dn. Nicolás Urzúa de 
Cordero el 1 7 de mayo de 1743 la imagen de Ntra. Sra. de la Rosa tenía su 
altar situado en el fondo de la nave del lado de la Epístola donde hoy es 
puerta que conduce a la sacristía y a clavería. Era un retablo de madera, to- 
do dorado y de estilo Churrigueresco en cuyo centro estaba el nicho o taber- 
náculo, con tres vidrios, donde se veneraba la Sta. imagen de la Rosa "ves- 
tida con túnica y manto de persiana, tiene corona imperial de plata sobredo- 
rada y en ella sobrepuesto un pectoral de oro con 18 esmeraldas". 

"Aparecía la Virgen ataviada con ricas vestimentas de tisú o de lo más 
rico, muy galoneadas, con gran cajda, con ancho resplandor y el manto muy 



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tendido y ancho como mariposa". Estaba también adornada de un peto con 
piedras preciosas que le habia donado el vigésimo Obispo de Guadalajara, 
limo. Sr. Dn. Fr. Francisco de Sn. Buenaventura Martínez de Tejada y Diez 
de Velasco que gobernó la Diócesis de 1752 a 1760, de un collar de oro con 
137 brillantes donado por el Cango. Dr. y Tesorero de la Iglesia Catedral, 
Dn. Gabriel Leñero, y del cual pendían tres calabacillas siendo la del medio 
de tamaño como "huevo de torcaza". Tenía un collar de esmeraldas el Niño 
y la Virgen sostenía un rosario de oro y perlas finas, media luna y peana de 
plata. 

Para el novenario que recayó en mayo de 1761 el Cango. Dn, Salvador 
Jiménez Espinosa de los Monteros llevado de su gran devoción a la Virgen 
de la Rosa le donó una corona de oro que pesaba ' dies castellanos de oro" 
y tenia montados: 415 brillantes, 382 esmeraldas, 26 rubíes, 1 topacio y 1 
amatista. 

Este mismo Sr. Arcediano Espinosa de los Monteros le donó: marco del 
nicho, repisa y gotera de plata, dos estípites y sus contrapilastras de plata, 
dos arañas, candil y lámpara de plata, arbortantes para las candelas, pala- 
breros para su altar y un atril todo también de plata. 

Natural es que toda esta riqueza despertara gran codicia como así su- 
cedió. Es tradición que por el año de 1818 un ladrón quiso robar las joyas de 
N tra. Sra. de la Rosa y para esto se aprovechó de la oscuridad de la noche 
y cuando la Iglesia Catedral estaba ya cerrada. Subió al altar y forzando la 
puerta del nicho desprendió las alhajas y corona del Niño Jesús. Cuando iba 
a quitar las joyas a la Virgen se dice que oyó una voz que le dijo: "A Mí. 
SI. A MI MADRE, NO", y al mismo tiempo sintió la mano del Niño que 
fuertemente lo detenía. 

Desmayado y sin sentido cayó el ladrón al suelo y al encontrarlo, al si- 
guiente día, el Sacristán Mayor y los sirvientes de la catedral, habiendo con- 
fesado este suceso, fue entregado en manos de la Real Audiencia. 

En el año de 1827 se retiraron los colaterales de madera para sustituir- 
los por los altares de cantería que la Catedral ostenta hoy y entonces Ntra. 
Sra. de la Rosa pasó a su nuevo altar construido en el fondo de la nave del 
lado del Evangelio donde a la fecha se venera, en su nicho de cristales y don- 
de se cantan las misas sabatinas y las de Aguinaldo que preceden a la Na- 
vidad. 

En el mismo siglo pasado, un Canónigo de la Catedral de apellido Gu- 
tiérrez Guevara, convenciendo los ánimos opuestos: "Con feliz acuerdo, qui- 
so que apareciese a la vista del mundo ilustrado la talla espléndida, despoján- 
dola de los atavíos de pésimo gusto que (a la Sta. Imagen) la habían para- 



— 47— 



do tan estropeada, y el pueblo dijo: "ES OTRA" y no ha vuelto a hacer más 
caso de ella, decayendo desde entonces la gran devoción que le profesaba to- 
do Guadalajara. 

El Excmo. Sr. Dr. Dn. José Garibi Rivera pidió a la S. Sede que la Igle- 
sia Catedral fuera condecorada con el título de Basílica Menor haciendo no- 
tar que entre todas las riquezas que en ella se guardan se conservaba esta 
artística, antigua y milagrosa imagen de Ntra. Sra. llamada de la Rosa. A lo 
cual S. S. el Papa Pío XII accedió gustoso y por Breve expedido en Roma el 
día 1 de mayo de 1939, firmado por el Cardenal Maglione, Secretario de Es- 
tado, elevó la mencionada iglesia al rango de Basílica Menor. 



SU DESCRIPCION. 



Es una imagen esculpida y tallada, con todo y ropajes, en fino y oloroso 
cedro. Su tamaño es un poco menos que el natural: "Vara y media ' dice un 
antiguo escrito. La Virgen está de pie sosteniendo con la mano derecha un 
ramillete de rosas de lienzo y de ahí pende el Rosario insignia de su título 
primitivo y con el brazo izquierdo sostiene al Niño Jesús que aparece senta- 
do y teniendo en su manita derecha un extremo del rosario de la Virgen y 
otro ramillete de bien imitadas rosas, mientras que con la izquierda sostie- 
ne un pajarito color verde oscuro. Tiene un lienzo blanco enredado entre las 
piernas y la particularidad de que fue esculpido en una sola pieza de ma- 
dera junto con la Virgen. Esta viste una túnica de inimitable talla artística 
de color blanco, toda estofada con riqueza y primor que muestra de espacio 
en espacio ramilletes de preciosas flores nacidas de muy fecunda inventiva. 
Está ceñida su cintura por una faja de oro y de oro son también las orlas de 
las mangas y del escote del cuello y la cenefa que orla la parte inferior de la 
túnica. El manto de la misma labor artística le pende de sus hombros y una 
parte le cae graciosamente por el lado izquierdo recogiendo su extremo hacia 
la cintura de la Virgen. Otra parte le cae por debajo del brazo derecho y pa- 
sando por el frente del cuerpo de la imagen se recoge su extremo que le cae 
en el antebrazo derecho. Todo de una labor prolija, ultrapaciente y costosa. 
Es de color también blanco, forrado de rojo muy intenso que realza más el 
contraste, todo estofado, con sobrepuestos ramilletes de flores y guirnaldas, 
todo tan de fina labor que a pesar de tantos siglos aún muestran al curioso 
su, hoy, inimitable arte. El manto cubre los pies que no se ven y de entre los 
bellos pliegues de sus ropas salen a los lados los cuernos de una dorada me- 



dia luna. Pisa sobre una peana octogonal "con moldura de pecho de paloma 
en el cuerpo principal" dorada y que hace aparecer a la Sta. imagen aun más 
esbelta. 

La Virgen tiene la cabeza un poco inclinada hacia el lado izquierdo co- 
mo para contemplar al Divino Niño, tiene los ojos pintados, su color es un ro- 
sado intenso y su cabello, hecho de la misma talla, partido por el medio y 
muy negro le cae hacia sus hombros. Ambos llevan coronas de forma impe- 
rial de hermosa labor, de plata dorada, sobre sus cabezas. 

Campea en su conjunto la grandeza de una reina, la seriedad, la majes- 
tad, sin excluir la dulzura propia de la Madre de Dios. 



SU FIESTA. 

Son dos. Una, desde tiempos muy antiguos, precediendo suntuoso nove- 
nario, se le celebra en la Dominica V después de Pascua. Antaño, cuando se 
podia, salía la Sta. Imagen con sus ricos ropajes y sus joyas en devota y muy 
solemne procesión por las calles de la Ciudad, en medio del regocijo popular, 
con músicas, danzas, cohetes, etc. y el acompañamiento, que nunca faltaba, 
de las comunidades religiosas y de los miembros de la Real Audiencia, lle- 
vando todos ramilletes de frescas rosas y aromático romero que, después ben- 
decidos, eran guardados con cariño y respeto en honor de la Virgen. 

La otra fiesta, también con su respectivo novenario, se celebra el 7 de 
octubre, festividad del Rosario, para lo cual se saca de su nicho y se coloca, 
bajo rico dosel de terciopelo rojo y franjas y flecos de oro, en el presbiterio 
de la Catedral Basílica, en un altar al lado del Evangelio y donde le arden 
casi continuamente dos cirios encendidos. 

Esta fiesta la celebra una cofradía de sacerdotes erigida en su honor que 
lleva por título: "COFRADIA SACERDOTAL DE NUESTRA SEÑORA 
DE LA ROSA" y en la cual están inscritos hasta el presente año de 1949 
ciento setenta sacerdotes de este Arzobispado. 

La Sda. Congregación del Sto. Oficio en su Rescripto del 17 de junio 
de 1909 concedió a los socios varias indulgencias plenarías y parciales y co- 
mo al morir uno de los miembros, los demás cofrades tiene obligación de ce- 
lebrar una Misa por el sacerdote difunto, la misma Sda. Congregación con- 
cedió que las misas que celebre un sacerdote cofrade por cualquier sacerdote 
difunto (aunque no fuere de la Cofradía) gocen de la gracia del Altar Pri- 
vilegiado. 



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FUENTES HISTORICAS 



Que se consultaron para escribir esta Reseña de Nuestra Señora de la 
Rosa: 

CHAVEZ HAYOE, Dr. Arturo. "Las Guadalajaras Pre-Atemajaquen- 
ses": Guadalajara de Nochistlán, Guadalajara de Tonalá, Guadalajara de Tla- 
cotán. En Bolet. de la Junta Aux. de la Soc. Méx. de Geograf. y Est. Año de 
1941-42. Págs. 17 a 67. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "La Catedral de Guadalajara". En 
Memorias Tapatías. Primera Serie. Tom. II. No. lo. Pág. 27 a 37. 

FREJES, Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más. Not. de lu Conq. 
Part. de Jalisco". Año de 1879. Pág. 99 hasta la 116 Ind. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. Año de 1930. Mes de Sep. 
Pág. 398. Año de 1931. Mes de Dic. Pág. 1387. Año de 1948. Mes de Nov. 
Pág. 598. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal." 
Caps. 26, 27, 28, 34, 39, 41, 53, 55 y 59. Págs. 175, 179, 187, 241. 273, 287, 
357, 365 y 383. Núm. 10 y 11 de esta última Pág. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Min. de Jalisco". Tom. I. Págs. 61, 
67, 79 y Sigs. 

PALACIO, O. F. M., Fr. Luis del Refugio. "Recopilación de noticias 
y datos que se relacionan con la Milagrosa Imagen de N. S. de Zapopan". 
Año de 1942 Págs. 40 y 42. Véase en la misma obra el "Apéndice". Págs. 
81 y 84. 

PAISANO, El. Periódico mensual publicado en Poncitlán, Jal. Meses 
de noviembre de 1946 y diciembre de 1947 en que el culto Páfjoco actual de 
Poncitlán, Pbro. D. Fernando Vargas, trata sobre la fecha de donación de 
estas Imágenes. 

ROSA, Oración de la B. Virgen María de la. En Latín. Propia para los sa- 
cerdotes cofrades de esta imagen. Trae el sumario de favores concedidos por 
la S. Sede a la supradicha Asociación. 

SOL DE GUADALAJARA, El. Suplemento Especial dedicado al IV 
Centenario de la Diócesis. Julio de 1948. En las Págs. 9, 10 y 11 trata de "La 
Catedral Primitiva, La Catedral Posterior, La Catedral Colonial y La Cate- 
dral Moderna". 

TELLO, Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xalisco". Libr. II. 
Caps. 48, 54, 58, 64, 65, 73, 76, 95, 97. 116, 117, 118, 119. 120, 121, 141, 151 
y 184. 

Libr. IV. Cap. lo. Pág. 5 y Sigs. 



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CAPITULO IV 

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE GUADALAJARA. 

LA primera parroquia que hubo en Guadalajara después de fundada la 
ciudad fue la de San Miguel que era una capilla pajiza situada cerca de 



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donde hoy está el templo llamado de Santa María de Gracia, al costado nor- 
te del actual Teatro Degollado. 

A esta primitiva iglesia fue trasladada en el Siglo XVI una cofradía lla- 
mada: "COFRADIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD Y 
DEL SANTO ENTIERRO DE CRISTO". Dicha Cofradía había sido fun- 
dada el 21 de febrero de 1589 por los señores Deán y Chantre: D. Martín de 
Espes y D. Francisco Martínez Tinoco en unión con el Regidor Perpetuo de 
la ciudad: D. Gaspar de la Mota y otros treinta vecinos de la ciudad como 
D. Pedro Hurtado de Mendoza, D. Francisco de Esquivel, D. Francisco de 
Camarena, etc., etc. 

La fundación se hizo en el Hospital llamado de San Miguel que existía 
en la ciudad, con la aprobación del entonces Obispo de Guadalajara D. Fr. 
Domingo de Arzola mediante el Provisor y Vicario General que lo era el 
Canónigo D. Melchor Gómez de Soria. De aquí pasó la Cofradía a la pri- 
mitiva Parroquia de Sn. Miguel. 

El objeto de esta Cofradía era sacar en la Semana Santa, principalmen- 
te el Viernes Santo, una devota procesión con la imagen de NUESTRA SE- 
ÑORA DE LA SOLEDAD y otra del Señor del Sepulcro, llamado el Santo 
Entierro, que se tenían casi desde la fundación de la ciudad. 

Parece, fuera de duda que dicha imagen de la Soledad fue hecha de pas- 
ta de caña de maíz en Pátzcuaro Mich., donde tuvo origen tal procedimien- 
to entre los indios tarascos y traída a Guadalajara por los conquistadores, 
siendo por lo mismo una de las primeras imágenes que hubo en la ciudad y 
que ha recibido la veneración y las plegarias de todas sus generaciones. El 
Historiador D. Matías de la Mota Padilla refiriéndose a ella, en 1742, así se 
expresa: "Es la Señora titular (de la Soledad) una imagen devotísima y ve- 
nerada por muy milagrosa". 

"Después la Cofradía, asienta el mismo Mota Padilla, que estaba en la 
Capilla de San Miguel con el Hospital, se mudó (junto con las veneradas 
imágenes) a la Capilla del Sagrario, dentro de la Iglesia Catedral, y esto fue 
en el año de 1598; pero al año siguiente (o sea 1599) había otra capilla den- 
tro de la misma iglesia, dedicada a Nuestra Señora de la Soledad, la cual se 
mantuvo dentro de ella hasta el año de 1619 en que se le abrió a dicha ca- 
pilla puerta a la calle" y a esta segunda capilla pasó la V. imagen de Nues- 
tra Señora de la Soledad con su Cofradía donde permaneció hasta un poco 
después de la mitad del Siglo XVII en que se le construyó su propio San- 
tuario. 

Como en dicha Cofradía estaban alistados la mayoría de los vecinos de 
la ciudad y la imagen de la Virgen era muy seguida por sus continuos y pa- 



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tentcs milagros, el Papa Clemente VIII "por una Bula de 7 de marzo del año 
de 1598" agregó la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad a la Iglesia 
de San Juan de Letrán de Roma para que los cofrades ganaran cuantiosas 
indulgencias y gracias y por otro Breve del 19 de julio de 1599 concedió que 
el Altar del Señor del Santo Entierro fuera Privilegiado o "de Animas" has- 
ta que la imagen del Señor se consumiera. 

Mas habiendo crecido muchísimo la devoción en la ciudad a la V. ima- 
gen de Nuestra Señora de la Soledad que a toda hora era visitada en su ca- 
pilla contigua a la Catedral pensóse en erigirle un Santuario donde tuviera 
mayor veneración y se le pudieran dedicar espléndidos cultos. La piadosa da- 
ma Dña. Juana Ramón, esposa del Capitán Dn. Juan Bautista Panduro, ayu- 
dada de los miembros de la numerosa Cofradía de Nuestra Señora de la So- 
ledad, levantó un suntuoso templo en 1658, al costado norte de la Catedral 
que según se dice fue dedicado en tiempos del limo. Sr. D. Manuel Fernán- 
dez de Santa Cruz que fue Obispo de Guadalajara de 1674 a 1676, y a este 
Santuario fue trasladada la V. imagen de Nuestra Señora de la Soledad y 
colocada en el Altar Mayor. También se trasladó la imagen del Señor del 
Santo Entierro a quien se le dedicó una capilla y la Cofradía de la Soledad 
ron todos sus privilegios. Según Mota Padilla este Santuario era uno de los 
más hermosos que tenía la ciudad en 1742: "Siendo, dice, correspondientes 
los altares, lámparas, mecheros, blandones y demás alhajas que le adornan. . . 
y todos los fieles ocurren a dicho Santuario, atraídos por el mare magnum de 
indulgencias que se ganan visitando dicha iglesia, como (que está) agregada 
p la (Iglesia Romana) de San Juan de Letrán". Estaba, pues, agregado a la 
Basílica de Letrán. 

Posteriormente se colgaron siete lámparas de plata ante la imagen de 
Nuestra Señora de la Soledad que todos los viernes del año ardían de las 
doce a las tres de la tarde dando origen a que en casi todas las casas de la 
ciudad se colocara una lámpara, en las mismas horas y en los mismos días, 
en memoria de las tres horas de agonía de Jesucristo asistido por su Madre 
Santísima, Dolorida, al pie de la Cruz. ¡Oh tiempos bellos de piedad y de 
fervor! 

El Obispo de Guadalajara, D. Juan Santiago de León Garabito, intentó 
fundar una comunidad de sacerdotes seculares; pero lo arrebató la muerte 
sin ver realizados sus deseos. En su testamento dejó un terreno fuera de la 
ciudad para la fundación. Como había ganado la voluntad de algunos ecle- 
siásticos éstos se presentaron al Cabildo Sede Vacante presentando las re- 
glas de vida que habían de llevarse en la nueva fundación que llevaría, el 
nombre de 'Congregación de Oblatos del Salvador". El Cabildo no solo 



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aprobó las reglas sino que en vez del terreno donado por el Sr. Garabito les 
donó un solar contiguo al Santuario de Ntra. Sra. de la Soledad para que fa- 
bricasen su casa. Esta donación hizo el Cabildo el 31 de mayo de 1695 y la 
construcción de la casa de los Oblatos fue a expensas del Capitán D. Juan 
Bautista Panduro esposo de Dña. Juana Ramón que había construido el San- 
tuario de la Soledad. 

El 16 de mayo de 1701 hicieron sus votos solemnes los primeros reli- 
giosos oblatos ante el limo. Sr. D. Fr. Felipe Galindo y Chávez, siendo estos 
D. Tomás Romero Villalón primer superior de dicha congregación y Cape- 
llán del Santuario de la Soledad, D. Gerónimo de Orozco, D. Juan González 
Villaverde, muerto en olor de santidad, D. Gregorio de Goytia Icazbalceta 
muerto también en opinión de santidad, D. Gerónimo López Prieto, D. Ma- 
nuel de Aguilar y Montiel, D. Juan de Medellín y D. Lorenzo Ruiz de Es- 
parza. Todos estos eclesiásticos emitieron sus votos invocando "a la Santí- 
sima Virgen María de la Soledad Nuestra Señora". Dichos sacerdotes por 
los votos religiosos se dedicaron a la predicación, al confesionario y a las 
misiones consiguiendo muchísimo fruto en la sociedad. La Congregación y sus 
constituciones fueron aprobadas por el Papa Clemente XI el 10 de febrero 
de 1702 y por Breve del mismo Pontífice del lo. de junio del mismo año con- 
cedió INDULGENCIA PLENARIA a los religiosos oblatos del Salvador 
que confesados y comulgados visitasen el Santuario de Nuestra Señora de la 
Soledad los domingos primeros del mes. 

Esta fundación tapatía que nació y vivió al amparo de la Virgen de la 
Soledad, se extinguió, según se dice, por falta de vocaciones, en el año de 
1775. 



EL PATRONATO DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD. 

Siempre había sido Guadalajara muy azotado de los temblores. En 1750 
un fortísimo temblor derribó el frente de la Catedral y gran parte de los edi- 
ficios de la ciudad. De nuevo se dejaron sentir en 1 769 y se prolongaron has- 
ta 1770 llenando de terror a todos los habitantes. Y cuando se creía que ha- 
bían cesado volvieron con grande intensidad en 1771 y 1772 sembrando de 
nuevo grande espanto y pánico entre los habitantes por lo que pensaron ele- 
gir un Protector contra los terremotos. Reunidos el Ayuntamiento, Justicia y 
Regidores de la ciudad, en noviembre de 1771, se rifaron "en la copa de un 
sombrero de uno de los señores, cubierto con otro" los nombres de Señor San 
José, San Emigdio Ob. y Mr. y de Nuestra Señora de la Soledad para ha- 



54 



cer la elección y el Patronato tocó en suerte a María Santísima en su pervc- 
tusta imagen de la Soledad. 

El 22 de noviembre del mismo año de 1771 la Real Audiencia aprobó la 
elección, prometió hacer tal juramento solemnemente y decretó que todos los 
años se honraría a la nueva Protectora con una Misa Solemne con sermón 
y asistencia de la Real Audiencia y del Ayuntamiento. 

El 4 de diciembre del mismo año el Cabildo Eclesiástico dio su asenti- 
miento al Patronato y se nombró una comisión integrada por miembros de am- 
bos cabildos para preparar la "JURA SOLEMNE" del Patronato de Ntra. 
Sra. de la Soledad. Fueron comisionados D. Pedro Miguel Quintana, el Dr. 
D. Juan Ruiz Villaseñor y por parte del Ayuntamiento el Alférez Real: D. 
Agustín de Arzubialde y el Alguacil Mayor: Lic. D. Pedro Francisco Sa- 
martín quienes prepararon todo para que el JURAMENTO se hiciera el 23 
de marzo de 1772. 

Tres días antes apareció la ciudad engalanada con cortinajes en las puer- 
tas y balcones, las calles engalanadas con colgaduras e iluminadas con 
profusión por la noche. El 22 de marzo por la tarde se trasladó desde su San- 
tuario la V. imagen de Nuestra Señora de la Soledad a la Iglesia Catedral, 
adornada también de ricas colgaduras y cortinajes, siendo acompañada del 
M. L y V. Cabildo de la misma Catedral, de todas las órdenes religiosas exis- 
tentes en la ciudad, revestidos todos de ricos ornamentos según su jerarquía 
y sin faltar la Real Audiencia y los miembros del Ayuntamiento. La proce- 
sión recorrió algunas calles de la ciudad en medio de una ingente multitud 
que aplaudía y aclamaba a la Virgen de la Soledad y en medio del continuo 
tronar de los cohetes y bombas y de los repiques de las campanas de todas las 
iglesias de la ciudad sin faltar las típicas danzas que alegraban sobremanera 
aquel solemne cortejo. 

Colocada la V. imagen de la Soledad bajo hermoso dosel en la Catedral 
se disolvió la multitud y al día siguiente que fue el 23 de marzo de 1772 el 
Ibno. Sr. D. Fr. Antonio Alcalde, de la Orden de Predicadores, Obispo de 
Guadalajara, celebró de Pontifical teniendo como acompañantes a los seño- 
res canónigos: Dr. D. Baltazar Colomo y Dr. D. Miguel Colón. Después del 
sermón, uno a uno fueron pasando ante el Obispo los alcaldes y regidores 
y poniendo las manos sobre los evangelios: "JURARON EN DEBIDA FOR- 
MA POR PATRONA DE ESTA NOBILISIMA CIUDAD CONTRA 
LOS TEMBLORES DE LA TIERRA A LA SOBERANA REINA Y SE- 
ÑORA DE LA SOLEDAD QUE SE VENERA EN SU SANTUARIO 
DE ESTA CORTE" y se comprometieron a celebrar todos los años, en la 
tercera dominica de septiembre, una solemne función con sermón y a excitax 



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al vecindario a que en la mencionada festividad adornaran e iluminaran el ex- 
terior de sus casas y balcones. Pasada la Jura del Patronato volvió la V. Ima- 
gen de la Soledad a su venerado Santuario. 

Turnado este asunto al Rey de España, S. M. Carlos III por Cédula 
Real del 20 de enero de 1777 aprobó el Patronato de María Santisima de la 
Soledad sobre la ciudad disponiendo que la festividad se celebrara "en día 
feriado", como se practicó siempre a través de los años. 

EL COLEGIO CLERICAL Y RESTAURACION DEL SANTUARIO 

DE LA SOLEDAD. 

El Obispo de Guadalajara, Dr. D. Juan Cruz Ruiz de Cabañas, deseo- 
so para su diócesis de un clero celoso e instruido dió los pasos necesarios pa- 
ra la fundación de un Colegio Clerical en el anexo del Santuario de Ntra. 
Sra. de la Soledad donde antaño había estado la Congregación de los Oblatos 
del Salvador. Después de reformar la casa desde sus cimientos recurrió al Rey 
de España Carlos IV, el 17 de septiembre de 1799, pidiendo licencia para la 
fundación y obtenida el 15 de diciembre de 1800 el Colegio Clerical abrió sus 
puertas el lo. de diciembre de 1801. Allí a la sombra de María Santisima de 
la Soledad se formaron muchas generaciones de sacerdotes que ilustraron con 
su ciencia y su virtud a la sociedad de Guadalajara y de toda la Diócesis. 
Su último Rector fue el Pbro. D. Homobono Tovar quien vió extinguirse el 
Colegio Clerical a consecuencia de las Leyes de Reforma hacia 1862, des- 
pués de sesenta años de ópimos servicios, y aunque el Presidente de la Re- 
pública Lic. D. Benito Juárez lo mandó restituir el 8 de octubre de 1868 no 
se obedeció su orden y en lo que fue el Colegio Clerical se establecieron des- 
de entonces las oficinas del Correo y Telégrafo donde estuvieron por espa- 
cio de casi un siglo. 

Extinguido el Clerical se pusieron capellanes al frente del Santuario de 
Nuestra Señora de la Soledad contándose entre ellos el Pbro. D. Jacinto Ló- 
pez que después había de ser Arzobispo de Guadalajara, el Dr. D. Eduardo 
Sánchez Camacho después Obispo de Tamaulipas. D. Ignacio Díaz y Mace- 
do que fue Obispo de Tepic, D. Miguel Medina Gómez después Prebenda- 
do de la S. I. Catedral, D. Mauricio Carrillo ceremoniero de la misma, etc., 
etc. 

Siendo Capellán del Santuario el Pbro. D. Gregorio Retolaza (que mu- 
rió siendo Canónigo de la Catedral) dió comienzo a la restauración de esta 
iglesia por estar ya muy deteriorada y contando no sólo con la aprobación 



-56- 



dd Sr. Arzobispo Dr. D. Pedro Loza, sino también con la ayuda pecuniaria 
del mismo Prelado y con la cooperación de muchos vecinos de la ciudad y 
devotos de la Virgen de la Soledad, se iniciaron los trabajos que fueron pro- 
seguidos por el Sr. Canónigo D. Miguel Cano ayudado del Sr. Arzobispo 
Dr. D. Jacinto López que amaba mucho este Santuario con su imagen de la 
Soledad y por D. Trinidad Verea. Se renovaron los altares, se decoró toda 
la nave del Santuario, se fundieron nuevas campanas para reponer las que 
se habian robado los revolucionarios del 60, se adquirió un nuevo órgano, etc., 
etc. Dirigió la restauración el artista D, Félix Bernardelli y por fin el P. Ca- 
pellán Pbro. D. Martin Macías pudo concluir la obra en octubre de 1902. 

Entre tanto la Colonia Francesa residente en la ciudad pidió al Sr. Ar- 
zobispo, Lic. D. José de Jesús Ortiz, que diera alguno de los templos de la 
ciudad a los RR. PP. de la Sociedad de María, de origen francés, y vulgar- 
mente conocidos por Padres Maristas que se encargarían de la atención es- 
piritual de la Colonia Francesa. El Excmo. Sr. Arzobispo les dió el Santua- 
rio de la Soledad y el 2 de octubre de 1902 lo puso en manos del R. P. Félix 
de Jesús Rougier entonces de la Sociedad de Maria y que más tarde había 
de ser el fundador de la Congregación mexicana de Misioneros del Espíritu 
Santo, tan afamados por su mística aquí y en el extranjero, y el cual murió 
en olor de santidad. 

Ya en la Soledad el R. P. Rougier fomentó la Cofradía del Santo En- 
tierro, antiquísima, para albañiles y canteros y en noviembre de 1902 fundó 
la COFRADIA DEL DIVINO ROSTRO que progresó tanto que hacia 1912 
contaba con 4.200 asociados. 

El R. P. Francisco Lejeune restableció la Cofradía de la Inmaculada 
Concepción llamada también del Escapulario Azul que había sido fundada 
el 8 de mayo de 1875 por el Pbro. Dr. D. Eduardo Sánchez Camacho. Y el 
R. P. Mauricio Rousselón fundó el 3 de marzo de 1907 la ORDEN TER- 
CERA DE MARIA que también en breve prosperó y atrajo un buen núme- 
ro de asociados. Además de la Asociación de los S. Angeles Custodios funda- 
ron los RR. PP. Maristas la "GUARDIA DE HONOR DE NUESTRA SE- 
ÑORA DE LA SOLEDAD" que consistía en hacer media hora de velación 
ante la milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Soledad los viernes de ca- 
da semana y a la cual pertenecía lo más granado de la ciudad. 

Dicese que el R. P. Rousselón fue después Provincial que murió con fa- 
ma de santidad en México el 25 de mayo de 1913 y su sepulcro es visitado 
como la tumba de un santo. 

Con la Revolución Carrancista fueron expulsados del país los religio- 
sos extranjeros y los RR. PP. Maristas salieron el 22 de agosto de 1914 de- 



-57- 



jando abandonado el Santuario de la Soledad donde tuvieron que alternar 
de nuevo los capellanes del Clero Secular. 

Siendo Arzobispo de Guadalajara el Excmo. Sr. Dr. D. Francisco Oroz- 
co y Jiménez obtuvo del Rvmo. P. General de los PP. de la Congregación 
de la Pasión (llamados Pasionistas) R. P. Silvio de San Bernardo, la funda- 
ción de una casa de su Congregación en Guadalajara. Para esto les entregó 
el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad donde se establecieron, en agos- 
to de 1925, los RR. PP. Pedro B. de San Martín y Manuel de San José Prie- 
to como superior, para dar principio a la fundación y a los que se agregó des- 
pués el P. Nicéforo de Jesús Maria, el P. Fabián de la Corona del Señor y 
el Hermano Luis de las Cinco Llagas que murió en olor de santidad en Gua- 
dalajara el 13 de septiembre de 1929. Después vinieron más religiosos y fue 
primer superior efectivo el R. P. Pedro de San Martin Bernaola. Se dedica- 
ron estos religiosos a fomentar las cofradías existentes en el Santuario de la 
Soledad, a dar misiones en las parroquias de la Arquidiócesis y en marzo de 
1931 fundaron la Archicofradía de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en 
la que se alistaron gran número de asociados. 

FIN DEL VENERADO SANTUARIO DE NUESTRA 
SEÑORA DE LA SOLEDAD. 

En el año de 1932 se recrudeció la persecución religiosa en la República. 
El 24 de enero fue capturado el Excmo. Sr. Arzobispo D. Francisco Orozco 
y Jiménez y desterrado a los Estados Unidos. Poco después se promulgó el 
Artículo 130 de nuestra Constitución limitando el número de sacerdotes y 
de templos en que habían de ejercer su Ministerio Sacerdotal; por tal motivo 
el 30 de octubre de 1932 amanecieron clausurados los templos de la ciudad 
y entre ellos el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad. Pero se fundó 
una Junta Vecinal presidida por D. Gabriel Cortés Rosales prescrita por la 
ley y se abrió de nuevo el Santuario el 16 de noviembre del mismo año de 
1932. 

Poco después el Presidente de la República, Lic. D. Abelardo Rodrí- 
guez, expidió un Decreto, el 2 de octubre de 1933 y publicado el 25 de no- 
viembre del mismo año, por el que retiraba del culto el Santuario de Nuestra 
Señora de la Soledad y lo destinaba al servicio de la Secta Episcopaliana. 

Honda consternación causó semejante determinación y los señores D. 
Gabriel Cortés Rosales, Lic. D. Gabriel Santoscoy, Lic. D. Adolfo Gómez 
Camarena, Lic. D. Luis Robles Martínez, D. Antonio Anaya y Lic. D, Ru- 



^58^ 



pcrto Veytia redactaron muy doctos memoriales, calzados con miles de firmas, 
pidiendo la derogación de semejante decreto. En uno decían: "Ese templo es 
uno de los más antiguos de Guadalajara. Tiene más de trescientos años de 
estar dedicado al Culto Católico, En él se venera a la Imagen de Nuestra 
Señora de la Soledad, que es una de las más respetables de la ciudad, por- 
que la Santísima Virgen, bajo la expresada advocación, fue jurada PATRO- 
NA DE LA CIUDAD DE GUADALAJARA". 

Mas sólo se consiguió el que el Santuario no fuera entregado a los pro- 
testantes; pero siguió clausurado por muchos años, más o menos 17, y se tu- 
vo que despojar de cuanto contenia de objetos para el Culto Divino. El Go- 
bernador del Estado de Jalisco, Lic. D. J. Jesús González Gallo, en el año de 
1950, y con el afán de hermosear la ciudad, derribó no sólo los edificios del 
Correo y del Telégrafo que antaño fueran el Colegio Clerical sino que tam- 
bién hizo derribar el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad para hacer 
un jardín en cuyo centro se eleve una rotonda que guarde los despojos de los 
hombres ilustres de Jalisco. 

La imagen venerada de la Virgen anduvo rodando primero aquí y allá 
guardada con cariño en casas particulares. Después apareció en la Iglesia de 
Jesús María, que por entonces provisionalmente estaba a cargo de los RR. 
PP. Pasionistas, colocada en una mesa cerca del Altar de la Sda. Familia. 
Estando allí, el P. Gerardo de María Virgen Urteaga se atrevió a que un 
escultor le pusiera mano en ciertos retoques y conocido esto por el Excmo. 
Sr. Arzobispo, Dr. D. José Garibi Rivera, mandó recogerla y ordenó se pu- 
siera a la veneración en la Basílica Catedral donde al presente está, dentro 
del pórtico de la puerta mayor que acondicionaron a modo de capilla. Tie- 
ne a sus pies la urna con el Señor del Santo Entierro y a los lados los fére- 
tros que contienen los restos de los limos. Sres. Francisco de Mendiola y D. 
Juan de Santiago León Garabito, obispos de Guadalajara que murieron en 
olor de santidad y son muy venerados. Allí recibe la Virgen de la Soledad el 
cariño y devoción de los devotos que aún le quedan. 



DESCRIPCION DE LA V. IMAGEN. 

Esta antiquísima imagen de Nuestra Señora de la Soledad es casi de ta- 
maño natural. Es una hechura no perfecta puesto que ya se indicó fue hecha 
en Pátzcuaro, Mich oacán, en el Siglo XVI. El rostro y el busto son de caña 
de maíz batida y a este procedimiento le llamaban los tarascos "TATZIN- 

-59- 



5 



GUENI". El rostro alargado con una coloración sonrosada y brillante qu© 
la pátina de los siglos no ha dejado desmerecer. Los ojos son pintados; pero 
parecen animados y la boca, con los labios salientes, parece entreabierta y 
deja escapar cierto aire de melancolía y de tristeza como conviene a su títu^ 
lo de la Soledad. Los brazos y las manos parece que son de madera y adap- 
tados a la V. imagen para poderla vestir y su cuerpo está formado por un bas- 
tidor de fajillas de madera que descansan en una tabla a modo de peaña do 
se asienta el cuerpo de toda la imagen. 

Está vestida de una túnica de terciopelo negro, muy antiguo, bordada 
de rosas de hilo de oro y pedrería. Una toca de encajes rodea su venerable 
faz y el manto bordado también con profusión y riqueza le cubre desde la 
cabeza y le cae hacia abajo donde lo muestra miuy extendido y con cauda ha- 
cia atrás. 

En las manos, sobre blanco sudario de tul. sostiene una corona de espi- 
nas que le colocó Dña. Teresa de la Cruz Vda. de Ulloa. Una ancha aureola, 
antigua, de plata dorada rodea su cabeza en respetuosa distancia de manera 
que la hace aparecer sumamente devota y venerable. 



SU FIESTA. 

Durante cuatro siglos se le festejó solemnemente el Viernes Santo de ca- 
da año con una muy concurrida procesión que saliendo de la Iglesia Catedral 
se dirigía a la iglesia del Carmen y luego a las de Santa María de Gracia, 
San Francisco, la Compañía de Jesús (Universidad) y terminaba en su pro- 
pio Santuario. 

Siempre salía acompañada de las órdenes religiosas, vestidos con sus há- 
bitos monásticos, el Clero Secular revestido de sobrepelliz y con cirios encen- 
didos, el V. Cabildo de la Catedral, los miembros de la Real Audiencia y fi- 
nalmente los cofrades vestidos de túnicas y con escapularios de tafetán ne- 
gro con la imagen de Nuestra Señora de la Soledad. 

El Domingo de Resurrección era llevada la imagen de la Soledad a la 
Iglesia de San Agustín y de allí salía en hombros de los cofrades, ahora ves- 
tidos de túnicas y guirnaldas de flores, al encuentro de la imagen del Señor 
Resucitado que salía de la Iglesia de la Santa Veracruz, llamada ahora San 
Juan de Dios, y conducidas ambas imágenes a la Iglesia Cátedral se disolvía 
allí la procesión. 

El limo. Sr. Dr. D. Nicolás Carlos Gómez de Cervantes, Obispo de Gua- 



dalajara de 1727 a 1734, era devotísimo y muy amante de Nuestra Señora 
de la Soledad y salía siempre que le era posible a tomar parte o presidir aque- 
llos devotos festejos. Lo mismo se dice del limo. Sr. D. Juan Cruz Ruiz de 
Cabañas del cual, al morir, se sepultaron sus ojos en el Santuario de la Sole- 
dad a los pies de la Virgen y al ser derribado se encontraron y el Gobierno 
los recogió quizá para llevarlos al Hospicio llamado de Cabañas. 

Hecha la JURA DEL PATRONATO en 1772 se le siguió celebrando 
suntuosísimo novenario y función en la Catedral, en la Dominica Tercera de 
septiembre, para lo cual era trasladada la Virgen de su Santuario con inusi- 
tada pompa y regocijo y pasada la fiesta era restituida en igual forma. 

Hoy el M. I. y V. Cabildo Metropolitano cumple el Voto del Juramen- 
to celebrándole solemne función el 15 de septiembre de cada año. Fiesta de 
los Dolores, para lo cual se coloca la Virgen en decente altar a un lado del 
Altar Mayor y por la tarde sale la antigua y milagrosa imagen en devota pro- 
cesión por las naves de la Basílica Catedral acompañada de los señores capi- 
tulares, capellanes, y demás clero adscrito a la Catedral Basílica de Guada- 
lajara. 

Finalmente a iniciativa de Dña. Luisa Rivas de Legarreta y de Dña. Ro- 
sa Castiello de Ochoa y de Dña. Concepción Ibarra de Trutier, en terreno 
donado por Dña. Carmen y Dña. Soledad Orozco de Palomar, en la Aveni- 
da Vallarta cruzamiento con Colima, se comenzó a levantar un moderno San- 
tuario que por disposición del Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. D. José Ga- 
ribi Rivera, se había de dedicar a esta V. imagen de Nuestra Señora de la 
Soledad para reemplazar su Santuario derribado. Fue nombrado Capellán el 
Pbro. D. Luis Enrique Orozco quien por indicación del mismo Sr. Arzobis- 
po instaló una capilla provisional en el frente del Santuario que fue bendeci- 
da por el Sr. Arzobispo el 5 de abril de 1952 quien a la vez bendijo una cam- 
pana con el nombre de Ntra. Sra. de la Soledad. 

Allí, a petición del P. Orozco, el Excmo. Sr. Garibi erigió canónicamen- 
te la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, el 30 de septiembre de 1952, 
y que a la fecha cuenta con 110 socias de la mejor sociedad. Se rige por es- 
tatutos de los Siervos de María. En dicha capilla hay un culto espléndido a 
Nuestra Señora de la Soledad y se está trabajando por reanudar la antigua 
devoción de la ciudad para su antigua Patrona. Se trabaja entre tanto ac- 
tivamente en la terminación del Santuario y una vez terminado se trasladará 
con toda la pompa y solemnidad la V. imagen de la Soledad desde la Igle- 
sia Catedral a su nuevo Santuario que le han ofrecido sus hijos de Guadala- 
jara pues un sinnúmero de personas han cooperado con sus donativos para 
la fábrica. Quiera Dios que esto sea una pronta realidad. 



—61 — 



FUENTES HISTORICAS 



Que se consultaron para escribir esta Reseña sobre Nuestra Señora de 
la Soledad de Guadalajara: 

CORNEJO FRANCO, José. Notas con que ilustró la monografía "LA 
CATEDRAL DE GUADALAJARA" del R. P. Fr. Luis del Refugio Pala- 
cio. O. F. M. Año de 1948. Nota No. 13 Págs. 84 y 85. 

FREJES, Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de la Conq. 
Partic. de Jalisco". Pág. 113 y 114. 

GUADALAJARA. Boletín Ecco. del Arz. de. Año de 1934. Meses de 
Marzo a Noviembre. Págs. 133 a 544. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la Nva. 
Gal." Caps. 46. Núms. 9 y 10. Pág. 309. Cap. 78. No. 1 y Sigs. Pág. 465 
y Sigs. 

Además se tuvieron en cuenta los informes proporcionados por Dña. 
María Aguinaga y Dña. Soledad Orozco de Palomar, distinguidas damas de 
la Ciudad de Guadalajara y las observaciones personales del Autor. 



62 



CAPITULO V 



NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE LA IGLESIA 
SANTA MONICA. 

UNO de los más bellos templos de Guadalajara es sin duda el de Santa 
Ménica. Su exterior de estilo churrigueresco, con dibujos capricho- 
sos labrados en cantera, atrae continuamente curiosos visitantes. 



— 63— 



Esta iglesia perteneció al Convento de Agustinas Recoletas que vinie- 
ron de Puebla y se establecieron en Guadalajara el 19 de febrero de 1720, 

Dicha iglesia fue construida por el R. P. Feliciano Pimentel de la Com- 
pañía de Jesús con Cédula Real que le concedió el Rey de España Felipe V 
en el año de 1718 y con aprobación y ayuda del Obispo de Guadalajara D. 
Fr. Manuel de Mimbela. Mucho también le ayudó en su construcción el Pbro, 
Br. D. Juan de los Ríos. 

El limo. Sr. Dr. D. Nicolás Carlos Gómez de Cervantes empezó a ayu- 
dar a la construcción desde 1727 y a la muerte del P. Pimentel, acaecida el 
10 de abril de 1733, tomó la obra por suya y en su testamento consignó lo 
necesario para darle término, la cual importó la suma de dieciséis mil pesos. 

En el altar del lado del Evangelio, dentro de una hornacina cubierta de 
cristales, se venera una antiquísima y milagrosa imagen de Ntra. Sra. del Ro- 
sario que era antiguamente el encanto de todo Guadalajara. 

Dicha imagen fue un obsequio del Rey de España, Carlos V, enviado 
a la ciudad poco después de su fundación, o sea en 1548, y la cual fue en- 
tregada a los frailes de San Francisco, pues no había otros, quienes la colo- 
caron en un tabernáculo de plata maciza en el interior de la capilla llamada 
del Sto. Sepulcro, situado dentro del atrio de la Iglesia Conventual de San 
Francisco, que era cuidada y adornada por los indios de Analco, 

Deseando los mismos religiosos tributar solemnes cultos a dicha ima- 
gen fundaron una Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario cuyo número de co- 
frades, según el Historiador Mota Padilla, era el de todos los vecinos de la 
ciudad: "Como que no les tiene de costo mas que dar su nombre a los hbros". 

Ya en 1586 existía la Cofradía del Rosario. En ese año el Comisario 
General Fr. Alonso Ponce visitó el Convento de San Francisco de Guada- 
lajara y su secretario dejó asentado: "En nuestro convento está fundada la 
Cofradía del Rosario, y se tiene en mucha reverencia y veneración. Cantan 
cada sábado, en la tarde, una Letanía muy devota de Nuestra Señora y acu- 
de mucha gente de la ciudad a asistir a ella, porque casi todos son cofrades 
de esta Cofradía y. . . tienen hecha los cofrades una bonita capilla pegada 
con la portería del convento de la cual toda la ciudad es particularmente de- 
vota". ' 

Esta Cofradía constaba de 12 diputados y un Mayordomo que con pér- 
tiga en mano concurrían a la solemne procesión que cada mes se hacía con la 
referida imagen del Rosario que ya era reputada por muy milagrosa. 

Habiendo llegado los Religiosos de Santo Domingo a Guadalajara en 
tiempo del limo. Sr. D. Fr. Domingo de Arzola O. P. radicaban en la ciu- 
dad sin tener convento e iglesia propios. 



El 21 de agosto de 1610 el limo. Sr. D. Fr. Juan del Valle les entregó 
la Ermita de Ntra. Sra. de la Concepción, situada donde hoy se alza la Iglesia 
de San José de Gracia, y que había sido abandonada por los Religiosos Car- 
melitas que la poseían, ordenando a la vez que la Cofradía e imagen de Ntra. 
Sra. del Rosario pasasen de la Capilla del Sto. Sepulcro a manos de los RR. 
PP. Dominicos y lo cual se realizó en el mismo año de 1610. 

Recibieron la ermita, la Cofradía e imagen del Rosario los PP. Fr. Mí- 
auel de Figueroa, Fr. Diego de Monroy, Fr. Pedro González y Fr. Diego de 
Heredia. 

El Fiscal del Supremo Consejo de Indias, D. Prudencio Antonio Pala- 
cios, que había sido Oidor de la Real Audiencia de Guadalajara y era Juez 
General del Juzgado de bienes de Difuntos, dio a los PP. Dominicos, un le- 
oado de los bienes de difuntos intestados, llevado de su devoción a la imagen 
del Rosario, con el cual y limosnas de los fieles se construyó iglesia de bó- 
vedas, elegante sacristía y artístico camarín en el Altar Mayor donde fue co- 
locada la milagrosa imagen, como Titular de esta iglesia que se llamó de Sto. 
Domingo. 

Allí empezó a derramar tantos favores la Virgen del Rosario que le al- 
canzaron el título de Patrona de la ciudad. El mismo Mota Padilla afirma 
que en su tiempo ( 1 724 ) había sido ya jurada, con voto general, Patrona de 
Guadalajara contra las epidemias, por los miembros de la Real Audiencia y 
los principales vecinos. Si había pestes era sacada en procesión por las calles 
y las enfermedades cesaban. Cuando escaseaban las lluvias se sacaba de nue- 
vo y muchas veces aconteció mojarse la Divina Señora con el agua que con 
tanta insistencia le pedían. Se advertía también en su tiempo la mutación de 
colores en su rostro y la diversidad de pesos; pues unas veces no la podían 
mover de su camarín cuando en otras era conducida con suma facilidad. 

Por esto su Santuario era muy visitado y continuos los devotos que acu- 
dían a pagar los votos y a dar gracias a la Virgen del Rosario por sus innu- 
merables beneficios. 

El 27 de octubre de 1860 y durante dos días seguidos 84 cañones de los 
liberales derribaron el Convento e Iglesia de Santo Domingo, profanaron las 
imágenes y quedó en ruinas el camarín de Ntra. Sra. del Rosario. 

Un. sacrilego revolucionario despojó a la Sta. imagen de su rica y valio- 
sísima corona que ceñía su cabeza y en aquel momento, según cuenta el R. 
P. Fr. Luis del Refugio Palacio, o.f.m., se sintió un fortísimo temblor de tie- 
rra que llenó de pánico a todos los habitantes de la ciudad de Guadalajara. 

No se escapó tampoco esta respetabilísima imagen del Rosario. Ella fue 
arrojada a un foso convertido en sentina o cloaca inmunda sin ninguna com- 



--65-- 



pasión. La cristiana familia del R. P. Fr. Teófilo de! Sdo. Corazón de Ma- 
ría García Sancho, religioso franciscano del Convento de Zapopan que des- 
pués f'je Comisario General de su Orden en México, sacó a la milagrosa ima- 
gen de aquel inmundo lugar y habiéndola lavado y vestido de nuevo la con- 
dujeron al templo de Sta. Mónica, como el más cercano, donde le cantaron 
novenario de Misas de Desagravio y de allí no volvió a salir y es donde aho- 
ra se le venera. 

SU DESCRIPCION. 

Ntra. Sra. del Rosario es una imagen artística con» de metro y medio 
de grande, esculpida en madera y vestida de la misma talla. Está de pie, con 
el Niño Jesús sentado en su brazo izquierdo el cual sostiene en la manita iz- 
quierda un globo con cruz y la derecha la tiene en actitud de bendecir. La 
Virgen sostiene con la mano derecha un cetro de plata dorada y de allí mis- 
mo pende un rosario de perlas como insignia de su título. La piedad indiscre- 
ta de los fieles viste a ambas imágenes de ricas telas de seda. El Niño con 
túnica blanca con vistosas bordaduras. La Virgen lleva vestido blanco bor- 
dado de grandes florones de perlas y manto azul de terciopelo o tisú con en- 
cajes de oro y plata que cayéndole de los hombros recoge sus extremos ha- 
cia su cintura ceñida con cingulo de oro. Su cabeza la lleva cubierta con una 
blonda rica de seda blanca. Ambos ostentan en su cabeza ricas coronas impe- 
riales de plata dorada con brillante pedrería y la Virgen, además, lleva una 
aureola o círculo de plata cincelada de muy vistosas ráfagas. 

La imagen descansa en un pequeño pedestal de madera, tallado y dora- 
do y a sus pies se eleva una media luna, brillante, de plata que le hace muy 
buen efecto. Tiene la tez más que morena por el paso de los siglos; pero aún 
sus mejillas se ven sonrosadas y muestran un barniz que hoy ya no se en- 
cuentra en la escultura. El rostro de la Virgen es serio, devoto y sumamente 
venerable. 

SU FIESTA. 

Antiguamente, en el siglo XVIII, le celebraban suntuoso novenario pa- 
ra cumplir el voto jurado como Patrona de la ciudad contra las enfermedades 
y epidemias. Para esto era trasladada desde su Santuario a la Catedral en 
solemne procesión, yendo acompañada de lo*^ miembros de la Real Audien- 



-66- 



c;a, el Cabildo Secular, el Clero Secular, las Ordenes Religiosas y devoto 
pueblo con inusitado esplendor y regocijo. Comenzaba el novenario el 2 de 
febrero y terminaba el dia 10 con una solemnísima función. Después era tras- 
ladada en igual forma a su Iglesia de Sto. Domingo. 

Otra fiesta no menos solemne tenia lugar en su propia iglesia el primer 
domingo de octubre celebrada por la Cofradía del Rosario y atraía muchos vi- 
sitantes y había mucho fervor y entusiasmo. 

Hoy que la imagen no tiene iglesia propia pasa el V. Cabildo Metropo- 
litano, todos los años, el 10 de febrero, a la Iglesia de Sta. Mónica, a cele- 
brarle muy Solemne Misa tanto para cumplir el Voto juramentado como pa- 
ra implorar su protección contra la fiebre. 

La Cofradía que aún existe y es numerosa le celebra solemnidad el 7 
de octubre. Fiesta del Rosario, y durante ese mes hay solemnes cultos que 
se le dedican con las limosnas que ofrecen sus numerosos devotos. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que fueron consultadas para escribir esta Reseña de Nuestra Señora 
del Rosario de la Iglesia de Santa Mónica: 

D AVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "El Recinto del Santuario y Colegio 
Josefinos de esta ciudad a través de los siglos". En: Memorias Tapatías. Pri- 
mera Serie. Tom. II. No. 1. Págs. 137 y Sigs. 

FREJES, O. F. M.. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de 
la Hist. Part. de Jalisco". Págs. 116 y 122. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. "Año de 1930". Mes de 
Sep. Pág. 399. 

GUADALAJARA. Calendario Litúrgico de la Arq. de. Año de 1950. 
Mes de Febr. día 10, Pág. 21. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la Nva. 
Gal." Cap. 46 Pág. 309. No. 8. Cap. 49, Pág. 320, No. 3. Cap. 59, Pág. 382! 
No. 6 y Sigs. Cap. 84, Pág. 491 y Sigs. 

PALACIO O. F. M., Fr. Luis del Refugio. "Recop. de Not. y Dat. que 
se reí. con la Milagrosa Imagen de N. S. de Zapopan". Págs. 214 y Sigs. 
363 y Sigs. 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Historia Particular del Estado de Jalis- 
co". Año de 1910. Tom. I. Cap. 4. Pág. 253. 

Véase por último: PONCE, Fr. Alonso. "Reí. Brev. y Verd. de alg. 
cosas de las muchas que sucedieron al P. etc.". Madrid. Año de 1875 la Ed 
Tom. II. Pág. 29. 



-67. 



CAPITULO VI 



NUESTRA SEÑORA DE LA SALUD DE ANALCO. 

AN José de Analco es ahora una de las más grandes y numerosas pa- 
rroquias de la Ciudad de Guadalajara. En su origen Analco fue un 



—69— 



pueblo fundado por el V. P. Fr. Antonio de Segovia al trasladar ahí, en 1542, 
el convento que en 1531 había fundado en el Pueblo de Tetlán. Analco sig- 
nifica: "Lugar situado al otro lado del Río" por haber hecho asiento dicho 
pueblo al lado sureste del río que atraviesa la ciudad y actualmente corre em- 
bovedado frente a la Parroquia de la Santa Veracruz conocida más bien con 
el nornbre de:""Sa'n Juan de Dios". 

En 1605 era co'nsiderado Analco como un arrabal de la ciudad y lo ha- 
bitaban sólo 60 vecinos de la Raza Mexicana en su mayoría. Hoy es un ba- 
rrio de la misma ciudad. La Iglesia Parroquial de San José de Analco en su 
origen fue una capilla construida por los frailes de San Francisco. Parece que 
en 1543 ya- existía y cuando en el Siglo XVIII se secularizaron las doctrinas 
o curatos de religiosos pasó a manos del Clero Secular. Reparada y hermosea- 
da esta iglesia al paso de los siglos muestra ahora una capilla o crucero al 
lado izquierdo dedicado a una milagrosa imagen de la Virgen María en su 
advocación de Nuestra Señora de la Salud. 

¡ t - - • ' 

,v.'¡ ..ORIGEN DE ESTE TITULO DE NUESTRA SEÑORA. 

rcl. ^- - 

En_:México este titulo de Nuestra Señora tuvo origen en Pátzcuaro, Mi- 
choacán. En 1538 el limo. Sr. Dn. Vasco de Quiroga, primer Obispo de Mi- 
choacán, dispuso que un indio tarasco, sacerdote idólatra, bajo su dirección 
y la de un fraile de San Francisco, fabricara con cañas de maíz una imagen 
de Nuestra Señora de la Limpia Concepción, de un metro de altura "a la que 
se aplicó la encarnación o barniz especial de las esculturas hispanas en ros- 
tro y manos "y el resto se labró con oro y colores". El limo. Sr. Quiroga la 
colocó en el Hospital de Santa Marta que él mismo había fundado en la Ciu- 
dad de Pátzcuaro y fueron tantos los favores y milagros que derramó en los 
enfermos y desvalidos que el mismo limo. Sr. Quiroga mandó grabarle el 
nombre "SALUS INFIRMORUM", "Salud de los Enfermos" con que has- 
ta ahora es conocida. 

En 1690 fue nombrado Párroco de Pátzcuaro el Dr. D. Juan Meléndez 
Carreño quien para manifestar a Ntra. Sra. de la Salud su gratitud por ha- 
berle alcanzado su salud de una manera milagrosa obtuvo del limo. Sr. Obis- 
co de Michoacán, Dn. Juan de Ortega Montañez, licencia para desbastar la 
imagen y adornarla con vestidos de ricas telas y preciosas joyas y es cosa 
averiguada que al hacer el desbaste la Sta. imagen apareció con semblante 
muy afligido, sudó copiosamente del rostro y manos, cuatro cirios que ardie- 
ron delante de la imagen durante las cuatro noches en que se ejecutó el tra- 



70- 



bajo no se consumieron ni sufrieron mengua y "se notara un olor suave y 
fragante que se difundía por todo el Hospital y pasaba hasta la calle". 

En 1691 el Sr. Cura Carreño dió comienzo a un Santuario y para colec- 
tar limosnas para esta obra fue ayudado por Andrés de Burgos que se cons- 
tituyó demandante de Nuestra Señora de la Salud y recorrió el Obispado de 
Michoacán entregando cuatro mil pesos con que se comenzó la obra. El 18 
de enero de 1696, con las debidas licencias, salió a nueva demanda de limos- 
nas para el Santuario Francisco de Lerin quien recorrió el país y por fin el 
vSantuario de Ntra. Sra. de la Salud pudo concluirse y dedicarse en medio de 
solemnes fiestas el 8 de diciembre de 1717. 

El 14 de octubre de 1747 el Dr. Dn. J. Antonio Eugenio Ponce de León, 
Párroco de Pátzcuaro, hizo la fundación de un convento de Religiosas Domi- 
nicas anexo al Santuario. 

El 5 de abril de 1898 fue decretada por la Santa Sede la Coronación Ca- 
nónica de Ntra. Sra. de la Salud y fue llevada a efecto el 8 de diciembre de 
1899 por el limo. Sr. Dr. Dn. José Ignacio Arciga, Arzobispo de Michoacán 
y el 8 de enero de 1908 el Santuario fue erigido en Colegiata "concediéndole 
Coro y Mesa Capitular" por Breve de S. S. Pío Por Breve de S. S. Pío 
XI del 25 de junio de 1924 la Colegiata fue elevada a la dignidad de Basíli- 
ca Menor y Ntra. Sra. de la Salud declarada Patrona Principal de la Arqui- 
diócesis de Michoacán llamada hoy de Morelia fijando su fiesta para el 8 
de mayo a instancias del entonces Prelado de la Arquidiócesis Dr. Dn. Leo- 
poldo Ruiz y Flores. 



LA IMAGEN PEREGRINA DE NTRA. SRA. DE LA SALUD. 

Cuando en 1696 el demandante Francisco de Lerín recorrió el país co- 
lectando limosnas para la fábrica del Santuario de Ntra. Sra. de la Salud 
llevaba consigo una diminuta imagen de Ntra. Sra. de este mismo título. Di- 
cha imagen había sido de un indio tarasco quien la vendió a otra india lla- 
mada Dña. María de los Angeles. Estando en poder de esta india ella le pro- 
metió aderezarla y alhajarla. Mas dilatando su promesa oyó cierto día fuer- 
tes golpecillos en la caja donde la tenía guardada y al sacarla y descubrirla 
con grande temor y admiración vio que la Sta. imagen estaba rodeada de res- 
plandores de luz. Sabedor de este prodigio el Párroco de Pátzcuaro Dr. Dn. 
Juan Meléndez Carreño la recogió y la entregó a Andrés de Burgos para que 
con ella colectase las limosnas para el Santuario. Después la misma imagen 
fue llevada a la demanda por Francisco de Lerín. 



A fines de enero de 1696 llegó Francisco de Lerin a colectar limosnas a 
la Ciudad de Guadalajara y la Imagen Peregrina de Ntra. Sra. de la Salud 
fue recibida en la Iglesia de San Sebastián de Analco. Esta visita se prolon- 
CTÓ varios meses. La imagen era visitada continuamente y el R. P. Dn. Manuel 
de Valtierra de la Compañia de Jesús se tomó la tarea de predicar todas las 
tardes en la Iglesia de San Sebastián acrecentando la devoción a Ntra. Sra. 
de la Salud entre los habitantes de Guadalajara. La Virgen derramó muchos 
favores y gracias entre los cuales fue muy notable el que dispensó por el mes 
de junio de ese mismo año de 1696 en que ya estando muy entrado el tem- 
poral de las lluvias en la ciudad aún no habia caido ni una sola gota de agua. 
Alarmados los vecinos hicieron varias rogativas públicas; pero sin resultado 
alguno. Mas habiendo recurrido a la Soberana Visitante se vino una lluvia 
torrencial que fue el principio de uno de los mejores temporales. Agradecido 
el vecindario le dedicó a la Virgen de la Salud, Peregrina en la Ciudad, una 
Función de Acción de gracias. 



NUESTRA SEÑORA DE LA SALUD DE ANALCO. 

Al regresar Francisco de Lerín con las limosnas y la imagen Peregrina 
de la Salud al Santuario de Pátzcuaro los naturales de Analco quedaron des- 
consolados por el cariño profundo que habían cobrado a la Sta. imagen. Mas 
dirigidos por los Frailes de San Francisco mandaron labrar una imagen de 
Ntra. Sra. de la Salud, copia exacta de la que los había visitado robándoles 
el corazón y, aunque no consta, se cree que fue puesta a la veneración en la 
Iglesia de Señor San José de Analco por ser la Iglesia Parroquial. Habién- 
dose arruinado esta iglesia a mediados del Siglo XVIII fue trasladada Ntra. 
Sra. de la Salud a la antigua Iglesia de San Sebastián en el mismo Barrio de 
Analco y ya estando la imagen en esta iglesia pidieron los naturales al limo. 
Sr. D. Fr. Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada y Diez de Ve- 
lasco, Obispo de Guadalajara, les concediera licencia para construirle una 
capilla o crucero al lado poniente de la misma iglesia. Obtenida la licencia 
fue llevada la Sta. imagen a colectar limosnas para dar principio a la obra 
a los pueblos de Toluquilla, San Gaspar, Tetlán y San Pedro Tlaquepaque, 
Vicaria principal, que todos eran del Curato de Analco y habiendo permane- 
cido la imagen mucho tiempo en este pueblo de San Pedro los naturales pi- 
d'eron al Sr. Obispo Martínez de Tejada que ordenara la devolución de la 
imagen al Pueblo de Analco por la resistencia que oponían los naturales de 
San Pedro. 



—72 



El 26 de agosto de 1756 se presentó en San Pedro el P. Fr. Nicolás 
de Campos anunciando la orden del Prelado y después de cantar una Misa 
de Despedida a Ntra. Sra. de la Salud, con patético sermón que arrancó mu- 
chas lágrimas, organizó el traslado de la Sta. imagen a su Pueblo de Analco. 
No obstante que en la mañana había estado lloviendo, a las cuatro de la tar- 
de se presentaron algunos miembros del Cabildo de la Catedral de Guadala- 
jara en representación del Obispo, tres Alcaldes en representación de la Real 
Audiencia, todos en una estufa o forlón para conducir la milagrosa imagen 
que salió de San Pedro en medio de una ingente multitud. 

Al llegar aJ Pueblo de Analco, frente a la plazuela de la Iglesia de San 
Sebastián, las ruedas del forlón en que era llevada la Virgen arrollaron a un 
niño que quedó muerto instantáneamente. Acongojados los presentes reco- 
gieron al niño en brazos y tomando la imagen de Ntra. Sra. de la Salud la 
colocaron sobre el pecho del pequeñuelo que in continenti volvió a la vida con 
grande asombro de la multitud y lleno de gozo se unió a la comitiva que en- 
tró con la milagrosa imagen a la iglesia de San Sebastián donde la esperaba 
el R. P, Guardián del Convento de San Francisco de Guadalajara, Fr. Pe- 
dro de la Peña, quien la condujo hasta el Altar en medio de cantos, luces, 
cohetes y alegres repiques de campanas, celebrándose al día siguiente muy 
ruidosa y solemne función. 

El 7 de abril de 1757, después de celebrada la Misa, Fr. Nicolás de Cam- 
pos, Cura de Analco, revestido de sobrepelliz, estola y capa pluvial, puso la 
primera piedra de la Capilla de Ntra. Sra. de la Salud contigua al Templo 
de San Sebastián de Analco apadrinando en la ceremonia el distinguido ca- 
ballero Dn. Pablo García. Por esto en su portada exterior aún muestra su 
imagen de piedra. 

Estaba la Virgen ya en su capilla cuando en 1 786 empezó a aparecer 
una terrible peste como consecuencia del "Año del Hambre" que fue el de 
1785 en que por la falta de lluvias y las fuertes heladas se perdieron las co- 
sechas en todo el país. En Guadalajara apodaron a la peste "La Enferme- 
dad de la Bola". Aparecía con catarro, fuertes calenturas, hemorragia 
Dor la nariz, dolores agudos de cuerpo, manchas rojas sobre la piel; el 
séptimo día se alteraba y elevaba el estómago, comenzaba el delirio y al un- 
décimo día indefectiblemente sucumbía el enfermo. Honda consternación cau- 
saba esta peste en los vecinos de la ciudad sobre todo cuando, el 22 de abril 
del mismo año, se llegaron a sepultar hasta 100 muertos al día atacados del 
terrible mal. 

El limo. Sr. Obispo Dn. Fr. Antonio Alcalde dispuso un triduo de roga- 
tiva en la Sta. Iglesia Catedral; pero el mal no retrocedía. Acordóse entonces 



--73— 



invocar el valioso patrocinio de Ntra. Sra. de la Salud y el 3 de noviembre 
de 1786 se organizó una devota y suplicante procesión de penitencia siendo 
conducida la antigua y milagrosa imagen de Ntra. Sra. de la Salud por los 
Frailes de San Francisco desde su capilla contigua a la Iglesia de San Se- 
bastián hasta la Iglesia de San Francisco donde se le dedicó muy solemne no- 
venario implorando su protección contra la peste y se pudo bien comprobar 
que desde aquel momento fue cediendo paulatinamente la peste hasta que por 
completo desapareció. 

El limo. Sr. Dn. Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo, Obispo de Gua- 
dalajara, de 1802 a 1804 restauró la derruida Iglesia de San José de Analco; 
pero la Virgen de la Salud siguió en su capilla contigua a San Sebastián has- 
ta fines del pasado Siglo XIX en que fue trasladada a San José de Analco 
y colocada en el nicho superior del Altar Mayor. El Sr. Cura propio de Anal- 
co Dn. Lauro Díaz Morales con licencia del Sr. Arzobispo de Guadalajara, 
Dr. Dn. Pedro Loza, el 19 de diciembre de 1897 colocó la primera piedra de 
la amplia y devota capilla lateral que dedicó a Ntra. Sra. de la Salud la cual 
quedó terminada para el 20 de abril de 1901 en que la Sda. Mitra de Gua- 
dalajara dio licencia para bendecirla al Sr. Cura Dr. Dn. Faustino Rosales y 
es donde ahora está expuesta a la veneración esta célebre imagen de Nuestra 
Señora de la Salud. 

SU DESCRIPCION. 

"Esta preciosa ímagencita mide 38 Ctms. de altura y sólo pesa 970 gra- 
mos". Aparece de pie sobre un cuadrito de madera a modo de peaña; pero 
no tiene pies. Parece ser esculpida en madera muy liviana y viste túnica roja 
y manto azul de Prusia; mas estos colores son una mano torpemente dada so- 
bre el riquísimo estofado que tuvo al principio y aún se deja entrever. Una 
parte del manto pasa frente al pecho y se recoge en uno de sus hombros. No 
obstante que lleva el título de la Salud en honor de la de Pátzcuaro en nada 
re parece a ésta. Porque la de Pátzcuaro representa la Concepción y lleva las 
manos juntas ante el pecho y esta de Analco representa la Asunción de Nues- 
tra Señora y tiene por consiguiente los brazos en actitud de orante, es decir, 
los brazos abiertos y las manos elevadas a la altura de los hombros. El ros- 
tro está bien modelado y perfecto, muestra ojos de vidrio, y la coloración mo- 
rena demuestra su grande antigüedad. Tiene algunos desperfectos: el lóbulo 
de la oreja derecha roto, le hace falta la mitad del dedo meñique de la mano 
izquierda y el pulgar de la mano derecha aparece quebrado y pegado. Desde 
el punto de vista artístico esta imagen es hermosa y si cabe: perfecta. 



— 74— 



Aparece vestida de ricas telas de brocado de seda, toda de color blan- 
rn, ceñida su cintura por un cíngulo de oro y el manto muy extendido hacia 
adelante y con anchurosa cauda hacia atrás. Una rizada cabellera de color 
castaño se extiende sobre sus hombros y sobre su cabeza se asienta una im- 
perial corona de oro adornada con esmeraldas, rubíes y turquesas. Lleva au- 
reola de plata dorada y zarcillos de oro con perlas finas y además un pren- 
dedor de oro y perlas, el broche que sujeta el manto es de plata adornado 
<de muy brillantes circones. Antiguamente llevaba media luna de plata a sus 
pies. Hoy aparece sin ella. 

La Sta. imagen así adornada aparece de pie sobre una peaña en forma 
de pilastra, toda de plata, con alma de madera, que muestra en extremo infe- 
rior unas hojas de acanto sobrepuestas con que pisa la peaña. En todo su as- 
pecto muestra esta imagen mucha dulzura y tiene grande atractivo. 



SU FIESTA. 

Tiene esta Sta, imagen una Cofradía intitulada: "Esclavitud de Ntra. 
Sra. de la Salud de Analco" que propaga su devoción y procura sus cultos. 
Por concesión de S. S. León XIII, del 21 de junio de 1883, ganan los cofra- 
des Indulgencia Plenaria diez veces al año y otras muchas indulgencias me- 
diante las misas sabatinas. Exposición del Santísimo Sacramento, etc. 

Además hay otra Cofradía de Ntra. Sra. de la Salud para enfermos que 
el 26 de mayo de 1899 fue agregada a la Archicofradía que existe en Roma 
en la Iglesia de Santa María Magdalena. 

Ambas cofradías dedican a Ntra. Sra. de la Salud de Analco un solem- 
ne y lucido novenario que precede a la fiesta que antaño era el último do- 
mingo de octubre; pero como ahora ese domingo está ocupado con la solem- 
nidad de Cristo Rey el actual Párroco de Analco, Pbro. Dn. José Hipólito 
Alba, trasladó la fiesta de Ntra. Sra. de la Salud al primer domingo de no- 
viembre. Durante el novenario que precede hay misas solemnes y ejercicios 
vespertinos todos los días con Exposición del Santísimo Sacramento y pre- 
dicación de la Palabra Divina. El primer domingo de noviembre es la Misa 
de Función en que se hace el panegírico de la antigua y milagrosa imagen 
y a la cual asisten los devotos de Ntra. Sra. de la Salud; pues aunque ahora 
está decaída su devoción siempre es buscada y seguida y los exvotos que 
cuelgan de los muros de su capilla manifiestan las gracias y favores que dis- 
pensa la Madre de Dios mediante su imagen de Nuestra Señora de la Salud 
de Analco. 



— 75— 



Actualmente el Pbro. D. Manuel Hernández, vicario de la Parroquia de 
Analco ha levantado mucho el culto de esta milagrosa imagen. Compuso una 
oración que se reparte para que se rece por los enfermos y ha logrado que la 
fiesta de Nuestra Señora de la Salud revista pompa extraordinaria. El día 
de la fiesta se hace una procesión de enfermos, por la tarde, con el Santísi- 
mo Sacramento y se da la bendición a cada enfermo. Por la noche se termina 
la fiesta con la devota y solemne procesión en que es llevada en triunfo la an- 
tigua imagen adornada de ricos vestidos bordados de oro y algunas joyas, en 
medio de cantos y plegarias y se termina con el canto de la Salve, 

Mientras tanto en la Plazuela de Analco toca la música y al final se 
quema un vistoso castillo y diversas luces en medio del gozo de los devotos 
y amantes de Nuestra Señora de la Salud. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña sobre Nuestra Señora de la 
Salud de Analco: 

AGUAYO SPENCER, Rafael. "Don Vasco de Quiroga": Reimpre- 
sión de la Biografía que publicó D. Juan José Moreno en el Siglo XVIII, Or- 
denanzas de Hospitales, Testamento, etc., etc., referentes al primer Obispo de 
Michoacán. Año de 1940. Cap. 11. Págs. 69-73, 

CEPEDA. M. Hij. del I. C. de M., Féhx Alejandro. "América Maria- 
na". Tom. I. Cap. 8. Págs. 194-202. 

FLORENCIA S. J. Francisco de. "Zodiaco Mariano". Parte V. Cap. 1. 
Págs. 259-276. 

GARIBI TORTOLERO, Lic. Manuel. "Apuntes Históricos de Nuestra 
Señora de la Salud que se venera en el Templo de San José de Analco de 
Guadalajara. Folleto publicado en julio de 1939. Parr. IV. y Sigs. Pág. 3 y 
Sigs. 

MOTA Y ESCOBAR, Abnso de la. "Descrip. Geograf. de los reinos 
de N. Galicia, N. Vizcaya y N. León". Año de 1940. Pág. 48. 

LEON, Dr. Nicolás. "Noticia Hist. de la V. I. de María Inm. de la Sa- 
lud de Pátzcuaro". Año de 1940. Publicada con motivo del IV Centenario de 
la V. Imagen. Págs. 9 y Sigs. 

PALACIO O. F. M. Fr, Luis del Refugio. "Recop. de Not, y Dat. que 
se Rcl. con N. S. de Zapopan". Pág. 140. 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Vida del limo. Sr. D. Fr. Antonio Al- 
calde". Obra premiada en un concurso. Año de 1893. Pág. 45-46. 



^76— 



SALUD, Novena Histórica de N. S. de la. Año de 1927. Págs. 23-50. 

TELLO, O.F.M., Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xalisco". 
Libr. IV, Cap. 1. Pág. 7-8. 

Véase también el No. 5 del Cap. 6o. Pág. 62, de la Hist. de la Conq. 
de la N. Gal. de Mota-Padilla. 



77. 



CAPITULO VII 



NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE ANALCO. 



A iglesia de San Sebastián de Analco de la ciudad de Guadalajara 
es una de las más antiguas de la ciudad; pues data del siglo XVI. 



En 1542 el convento de la Asunción de Tetlán fue cambiado por el V. P. 
Fr. Antonio de Segovia al Barrio de Analco y al mismo tiempo fundó un 
pueblo al rededor del convento con 500 indios cocas y tecuexes. Esto suce- 
día a raíz de haberse fundado la ciudad de Guadalajara en el Valle de Ate- 
majac que es donde hoy está asentada. 

Puede creerse que la iglesia que ahora llaman de San Sebastián fuera 
la del convento del P. Segovia y por consiguiente la mano de este santo re- 
ligioso anduvo en su fundación, cuyo titulo era el mismo del convento, es de- 
cir dedicada a la Asunción de Ntra. Señora. 

Una imagen pequeña de San Sebastián Mártir poseían en esta iglesia los 
indios de Analco que un día 4 de febrero. Miércoles de Ceniza, sudó mila- 
grosamente y esto atrajo grandísima devoción hacia el Sto. Mártir hasta el 
grado de olvidar la Asunción y llamarle desde entonces San Sebastián de 
Analco. 

Es ahora esta iglesia Santuario Nacional de Ntra. Sra. del Refugio y 
centro de esta dulce advocación en la República Mexicana. En ella se venera 
una imagen de la Virgen del Refugio, muy milagrosa, que es fama ser la más 
artística y hermosa del Arzobispado de Guadalajara y cuyo origen es como 
sigue: 

Hacia 1870 el Pbro. Dr. D. Manuel Noriega que había sido párroco de 
San Sebastián del Oeste empezó a organizar unas procesiones de fieles que 
partiendo de la Garita que llamaban de Leal, recorrían los campos rezando 
el Rosario y cantando alabanzas a la Virgen Madre de Dios, llevando un 
cromo de Ntra. Sra. Refugio de Pecadores que presidía aquellas piadosas ro- 
merías. 

Poco después se cambió el punto de reunión a la iglesia de San Sebastián 
de Analco y de allí partían al Camposanto de los Angeles, donde hoy es el 
Estadio. Allí terminaban los piadosos actos con un elocuente sermón que pre- 
dicaba el P. Noriega para encender los corazones en el amor y devoción a la 
Virgen del Refugio de quien él era tan amante y devoto. 

Esto dio origen a que se formara una cofradía en honor de la Virgen 
del Refugio teniendo como sede la iglesia de San Sebastián y tan en breve 
creció y fue tanta la devoción a la Virgen que la misma cofradía mandó ha- 
cer, al notable pintor jaliscense D. Pablo Valdez, un cuadro de la Celestial 
Señora del Refugio, el cual fue colocado en la referida iglesia hacia 1880. 

Los favores y milagros obrados por la Virgen del Refugio y la devoción 
tan crecida por todos los ámbitos de la ciudad hicieron que poco después fue- 
ra colocada en el Altar Mavor donde hasta hoy grandemente es venerada. 



^80- 



En las fiestas refugianas de 1925 se incendió el altar; pero milagrosamente el 
cuadro tan querido quedó ileso. 

Teniendo en cuenta el Excmo. Sr. Dr. D. Francisco Orozco y Jiménez, 
Arzobispo de Guadalajara, que la cofradía que tributaba culto continuo a es- 
ta Sta. imagen era tan crecida y al mismo tiempo se habian fundado otras co- 
fradías del mismo título y con el mismo fin en varias iglesias no sólo de la 
ciudad sino también en muchas parroquias del Arzobispado que reconocían 
como centro la de San Sebastián, pidió a S. S. el Papa Pío XI, el 1 de agos- 
to de 1935 elevara a Archicofradía esta mencionada asociación. 

El 2 de febrero de 1937 por medio del Emo. Cardenal Eugenio Pacelli, 
Secretario de Estado, se expidió el Breve respectivo elevando a Archicofra- 
día la Asociación de Ntra. Sra. del Refugio de San Sebastián de Analco con 
la facultad de agregar a ella las demás asociaciones del mismo titulo que hu- 
biere en la República Mexicana y comunicarles las numerosas indulgencias 
tanto plenarias como parciales que en diferentes épocas del año pueden lucrar 
los asociados. 

Mas ya desde el tiempo del limo. Sr. Dr. D. Diego de Aranda, Obispo 
de Guadalajara, concedió S. S. Gregorio XVI, el 31 de marzo de 1843, que 
ganen Indulgencia Plenaria los fieles del Arzobispado de Guadalajara que 
confesados y comulgados visitaren cualquiera iglesia el dia 4 de cada mes en 
honor de María Santísima del Refugio y que dicha Indulgencia pueda apli- 
carse por las almas del Purgatorio. 

SU DESCRIPCION. 

La imagen de Ntra. Sra. del Refugio de Analco es una artística pintu- 
ra al óleo en forma de óvalo de un poco más de un metro de alto y de ancho 
en la debida proporción. 

Hacia el centro y entre nubes aparece sentada la Virgen con el Niño Je- 
sús, desnudo, entre los brazos, el cual pisa sobre una nube. Viste la Virgen 
túnica rojo oscuro y manto azul, también oscuro, orlado con encaje de oro, 
llevando como adorno, de tramo en tramo, el nombre de Jesús. 

Siguiendo la Escuela Mexicana muestra collar de perlas en su esbelto 
y bien modelado cuello, aretes de oro en las orejas y anillo en el dedo anu- 
lar de la mano derecha. Un nimbo de luz rodea las cabezas del Niño y de la 
Virgen y a ésta, además, la rodean las doce simbólicas estrellas con que la 
vió San Juan en su Apocalipsis. Tanto el Hijo como la Madre llevan ceñidas 
sus frentes con ricas coronas de plata dorada, sobrepuestas a la tela, en for- 
ma de diadema y adornadas de rica pedrería. 



El rostro del Niño es serio. El de la Virgen entre serio y amable. El 
conjunto de ambas figuras es bellísimo, sumamente artístico, encantador y 
atractivo. 

Aún muestra la pintura algunas manchas o ampollas en algunas partes 
y son el recuerdo del incendio de 1925. 

Hasta hace poco se mostraba esta pintura engastada en hermosísimo 
cuadro traído de Florencia en que aparecían esculpidos caprichosos dibujos 
de oro sobre un fondo café que hacía muy buen efecto; pero el celoso capellán 
de este Santuario y Director de la Cofradía, Pbro. D. Lorenzo Placencia, en 
su afán de engrandecer a la Virgen renovó el altar haciéndolo de mármol, que 
abarca hasta la mayor parte del testero y la imagen despojada de sn artísti- 
co y hermosísimo cuadro vino a quedar rodeada de una figura de mármol a 
modo también de óvalo, en el centro del referido testero. 



SU FIESTA. 

Puede decirse que los cultos a esta Sta. imagen son continuos; pues es 
muy buscada y querida de toda clase de fieles. 

Los días 4 de cada mes se le dedican especiales cultos por los diversos 
gremios de trabajadores y obreros de la ciudad. Por la mañana misas muy 
solemnes. Exposición del Santísimo todo el día, por la noche Rosario muy 
solemnizado con muy elocuentes sermones y procesión con la Sta. Imagen y 
al final vistosos fuegos pirotécnicos. 

La fiesta principal es el 4 de julio. Empiezan estos cultos el 20 de junio 
con el rezo de los 15 rosarios para obtener la conversión de algún pecador o 
alguna otra gracia. El 26 de este mismo mes da comienzo el novenario que 
precede a la fiesta principal durante el cual hay derroche de flores, músicas, 
luces, sermones de los mejores oradores de la ciudad y misas muy solemnes. 
Peregrinaciones por gremios y calles de la ciudad. 

El 4 de julio asiste el Prelado Diocesano a la celebración de la Misa. 
Sigue luego otro novenario de Acción de Gracias y los 5 domingos del mis- 
mo julio son dedicados a recibir las numerosas peregrinaciones de todas las 
parroquias del Arzobispado y aun de otras diócesis como Durango, Aguas- 
calientes, etc., de manera que este concurridísimo Santuario de Ntra. Sra. 
Refugio de Pecadores ha venido a constituirse uno de los más célebres de la 
República Mexicana. 



FUENTES HISTORICAS 



Que se consultaron para escribir la Reseña sobre Nuestra Señora del Re- 
fugio de S. Sebastián de Analco: 

LARIS, Pbro. }. Trinidad. "Hist. Documentada de las Conferencias de 
N. S. del Refugio de San Sebastián de Analco de Guadalajara". Año de 
1940. Cap. 5. Pág. 17-20. Anexo 2o. Pág. 33-34. Folleto que reproduce do- 
cumentos fidedignos. 

MOTA PADILLA. Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la Nva. 
Gal." Cap. 59, Pág. 381. Parr. No. 1. Cap. 81. Pág. 480. No. 6. 

MOTA Y ESCOBAR, Alonso de la. "Descrip. Geog. de los reinos de 
N. Gal. N. Vise, y N. León". Pág. 48. 

OROZCO Y JIMENEZ, Excmo. Sr. Dr. D. Francisco. Carta Pasto- 
ral sobre la Indulgencia del día 4 de cada mes en honor de N. S. del Refu- 
q:o. Octubre de 1930. En el Bolet. Ecco. del Arz. Mes de Dic. de 1930. Pág. 
566 y Sigs. Marz. 1937, Pág. 117. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. Notas al Cap. I. del Libro 
IV de la "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". Libr. IV. Pág. 194-195. 

TELLO, Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xalisco". Líbr. 
IV. Cap. I. Pág. 6-7. También el Libr. II. Cap. 142. Págs. 478-479. 

TISCAREÑO O. F. M. Fr. Angel de los Dolores. "Nuestra Señora del 
Refugio, Patrona de las Misiones del Coleg. Apeo, de N. S. de Guadalupe 
de Zacatecas". Año de 1909. Cap. 17. Pág. 170 y 258. 

Se consultó, además, el programa de la fiesta anual a esta V. imagen 
correspondiente a los años de 1946, 1947 y 1948. Algunas hojas volantes pu- 
blicadas por el Pbro. D. Lorenzo Placencia, Capellán actual de este Santua- 
rio y Director General de las Conferencias de N. S. del Refugio en este Ar- 
zobispado, y algunos datos que en 1938 externó el M. I. Sr. Cango. Peniten- 
ciario, Dr. D. Luis Radillo en una clase de Teología Fundamental, en el Se- 
minario Conciliar de Guadalajara. 

Véase además "IMPORTANTE DOCUMENTO" en el Bolet. Ecco. 
del Arz. de Guad. en el Núm. de Marz. de 1937. Pág. 117-118, 



-83- 



CAPITULO VIII 



NUESTRA SEÑORA DE ARANZAZU DE GUADALAJARA. 

r~ L título de Nuestra Señora de Aranzazú es originario de España y el 
Santuario de esta imagen de la Madre de Dios se halla situado a ori- 

-85— 



lias de la ciudad de Oñate, entre Alava y Guipúzcoa, en las llamadas Provin- 
cias Vascongadas. 

Es tradición que por el año de 1469 un pastorcillo de nombre Rodrigo 
Balzátegui apacentaba su rebaño en el monte Atoma distante once kilómetros 
de Oñate. Deseoso de explorar el fondo de un barranco que se abría al pie 
de aquella montaña por medio de precipicios muy peligrosos llegó a lo más 
hondo y con no poca sorpresa se encontró en aquella soledad, sobre un es- 
pino o zarza, una imagen de la madre de Dios con el Niño Jesús en los bra- 
zos y al parecer tallada en piedra. Al verla exclamó admirado: "ARANZA- 
ZU" que en Lengua Vascuence significa: "¿Entre espinas. Tú?". De aquí to- 
mó el nombre la imagen y comenzó a invocársele y conocérsele con el titulo 
de Nuestra Señora de Aranzazú. 

El Pastorcillo dió cuenta del hallazgo a las autoridades eclesiásticas y 
civiles de Oñate quienes recogieron la imagen que misteriosamente hasta por 
dos veces volvió al lugar del hallazgo donde se le erigió un magnífico San- 
tuario que ha venido a ser uno de los más célebres de España y donde aún 
se venera la imagen que cubierta de joyas y muy ricos vestidos es muy visi- 
tada de devotas peregrinaciones de las diversas provincias españolas; pues 
corre fama de que es muy milagrosa. En septiembre de 1926 fue declarada 
solemnemente Patrona Principal de Guipúzcoa. 

Natural es que al salir de España los vascongados y establecerse en otros 
países, con el amor a Ntra. Sra. de Aranzazú muy dentro del corazón, inten- 
taron dar a conocer y extender el culto a su celestial Patrona. 

Fue asi como llegó a la República Mexicana el conocimiento y culto de 
esta S. imagen y ya por el año de 1682, hacia el 27 del mes de septiembre, se 
le cantaba en la Ciudad de México la primera capilla dedicada a esta imagen, 
contigua al Convento de San Francisco. Después se siguieron la de San Luis 
Potosí, Sombrerete o Villa de Llerena, etc. 

Respecto a la Ciudad de Guadalajara cuenta el historiador D. Matías 
de la Mota Padilla que el noble vizcaíno D. Esteban de Arréburu, muy de- 
voto de Ntra. Sra. de Aranzazú, a sus expensas levantó una capilla a esta 
imagen de Nuestra Señora contigua a la Iglesia de Nuestra Señora del Pi- 
lar que en aquel entonces era Ayuda de Parroquia (o Vicaría) de la Parro- 
quia del Sagrario. Todavía en 1742 en que escribía el hstoriador, la Capilla 
de Aranzazú estaba en pie y en servicio; pero a la fecha ha desaparecido. 

La actual Iglesita de Nuestra Señora de Aranzazú de Guadalajara se 
halla casi contigua a la Iglesia Conventual de San Francisco, jardín de por me- 
dio, con otro florido jardín hacia el frente. Está construida de sillares de can- 
tera, tiene cuatro bóvedas y sigue el Orden Dórico, El frente remata en una 



-86- 



espadaña o campanil con algunas campanas y arriba del arco de la puerta 
mayor, en su respectiva hornacina, se ve la imagen titular, todo primorosa- 
mente labrado en piedra cantera. Por dentro llaman mucho la atención el Al- 
tar Mayor y dos colaterales en forma de retablo, todos churriguerescos, ta- 
llados curiosamente en madera, ricamente dorados y adornados con profu- 
sión de pilastras, entalles, guirnaldas, y hornacinas con diversas estatuas do- 
radas y estofadas ricamente. 

Este devoto Santuario es lo mejor y único que de dicho estilo se conser- 
va en este Arzobispado de Guadalajara por lo cual es muy visitado por los 
continuos turistas que visitan la ciudad. 

Comenzóse a construir este Santuario por el año de 1749 a expensas de 
la entonces muy conocida Familia Basáuri, de Nación Vasca, y dueños tam- 
bién entonces de la vecina Hacienda de la Concepción perteneciente a la ju- 
risdicción de Tlajomulco y uno de cuyos últimos miembros y dueños. Doña 
Varía Manuela Basáuri, está sepultada en el camarín del Santuario de Nfta. 
S'a. de la Candelaria, por su voluntad expresa, en el cercano Pueblo de San- 
ta Anita. 

Los mismos Basáuri hicieron levantar en la Capilla de su Hacienda de 
la Concepción otro churrigueresco altar, procedente de las mismas manos del 
que talló y doró el de Aranzazú de Guadalajara y en los cuales emplearon gran- 
de caudal. 

Grande empeño tomó en la construcción de este Santuario de Nuestra 
Señora de Aranzazú el M. R. P. Fr. Pedro Iñigo Vallejo a la sazón Minis- 
tro Provincial de la Orden de N. P. San Francisco y a sus empeños se de- 
bió que quedara terminado el año de 1750 por lo cual el V. Definitorio de la 
Provincia le dió las gracias en 1752 así como también a la Familia Basáuri 
que, por su desprendimiento en sufragar los crecidos gastos que había de- 
mandado su construcción, quedaron de patronos de este Santuario a donde 
pasaban cuantiosas limosnas para el sostenimiento de aseo, culto y demás. 
Pero dicho Patronato cesó al desentenderse del sostenimiento del culto los 
descendientes de los Basáuri. Se sabe que ya casi a fines del pasado Siglo 
XIX sólo suministraban la exigua cantidad de cincuenta pesos para ayuda de 
los costosos gastos del novenario de la imagen titular. 

Con el objeto de ayudar al sotenimiento del culto en esta iglesita el con- 
sumado teólogo y orador Fr. Ignacio de Jesús Cabrera, gloria de la Orden 
de San Francisco, trasladó a ella algún tiempo la V. Orden Tercera de Pe- 
nitencia de N. P. S. Francisco y así pudo seguir el culto a Ntra. Sra. de Aran- 
zazú. 

En 1875 varios temblores que sacudieron la ciudad causaron grandes 



^87. 



desperfectos a este Santuario de Nuestra Señora de Aranzazú por lo cual el 
R. P. Fr. Rafael Hernández o.f.m., Guardián de San Francisco de Guada- 
lajara, hizo que el tallista D. Simón Cázares resanara los desperfectos, y lim- 
piara los retablos bajo la artística dirección del R. P. Fr. Luis del Refugio 
Palacio o.f.m. y por esto aún se ven bien conservados, hermosos y el oro de 
mucha brillantez. 

En el centro del retablo del Altar Mayor se destaca la dorada hornaci- 
na cubierta con tersos cristales donde se guarda la imagen titular de Nues- 
tra Señora de Aranzazú de la que, el P. Fr. Luis del Refugio Palacio, afir- 
ma: "La imagen de Nuestra Señora, si bien (es) antigua, tiene el atractivo 
de mil encantos". 

Se sabe que esta imagen fue mandada traer de Guatemala, célebre en- 
tonces en estatuas, por la Familia Basáuri que tan espléndidamente dotó es- 
te Santuario de cuanto fue necesario para el servicio del culto. La imagen fue 
colocada a raíz de su terminación hacia el año de 1750. 

Antiguamente tenía el cuerpo formado por varillas de madera que simu- 
laban un cono y la parte escultórica sólo consistía en el rostro y manos; pe- 
ro el R. P. Fr. Bernardo de la Madre de Dios Anguiano, religioso francis- 
cano oriundo de Zapotlán el Grande que fue veintiún años Guardián del 
Convento de Zapopan y murió al principio de este siglo, mandó que un es- 
cultor de la ciudad le hiciera el cuerpo de madera como ahora lo tiene. 

Este Santuario con su antigua imagen de Ntra. Sra. de Aranzazú des- 
de su fundación hasta nuestros días ha pertenecido a los frailes franciscanos 
de esta Provincia de Santiago y Francisco de Jalisco aunque algún tiempo 
estuvo en manos de la Sagrada Mitra por carecer ellos de personal que lo 
pudiera atender; pero hoy son ellos los que aún están encargados de este 
Santuario. 

SU DESCRIPCION. 

Como se ha indicado esta imagen está hecha exprofeso para vestir, tie- 
ne cerca de un metro de altura y aparece la virgen de pie sobre una peaña 
cuadrangular de madera, que se asienta sobre un curioso arbusto formado 
de espinos muy bien imitados en color café y verde muy oscuro. 

La Virgen sostiene en el brazo izquierdo un agraciado Niño Jesús vesti- 
do de blanco y con los brazos abiertos y casi recostado en el pecho de su Di- 
vina Madre. Antiguamente llevaba en la mano derecha un ramillete de flo- 
res de lienzo, mas ahora en lugar de flores lleva la Virgen un cetro de plata 

—88- 



dorada que la hace aparecer con grandeza de Reina. Viste túnica blanca cu- 
bierta de ricos bordados ceñida a su cintura por un cingulo de oro y de sus 
hombros pende el rico manto de tela muy antigua que es un brocado de se- 
da azul oscuro con entretejidas hojas y flores de hilo de plata, con ricos ga- 
lones de oro, muy extendido hacia adelante y con larga y anchurosa cauda 
hacia atrás. 

El rostro de Nuestra Señora es erguido, más bien oval, los ojos de vi- 
drio, la nariz recta, la boca breve y de una coloración antigua. Sobre la riza- 
da cabellera que se esparce sobre sus hombros muestra corona imperial de 
metal dorado y una aureola con las doce tradicionales estrellas circunda su 
cabeza. Antiguamente ostentaba zarcillos de oro en sus orejas; pero ahora 
lian desaparecido. 

A sus pies, rodeado de cuatro corderillos blancos, está el pastorcillo Ro- 
drigo Balzátegui en figura de un hermoso y Cándido niño vestido con camisa, 
chaquetín y pantalón con oscura franja que le llega hasta la rodilla. Lleva 
medias y calzado negro y sobre su cabeza una boina vasca. Aparece arrodi- 
llado con la rodilla derecha en tanto que la izquierda la lleva levantada y apo- 
yándose con su pie sobre la tierra. 

Tiene el rostro y cabeza vueltos hacia la Virgen, extasiándose en su mi- 
rar, y pendiente de sus labios, sostenida por sus manos, lleva una flauta ne- 
gra que da la sensación de dejar escapar alegres notas con que el pastorci- 
llo quiere obsequiar a la Madre de Dios y Reina del Cielo. El conjunto de 
todas las figuras es bello, devoto y artístico. 

SU FIESTA. 

Antiguamente había en este Santuario una Cofradía de Ntra. Sra. de 
Aranzazú encargada de tributar cultos y extender la devoción a la imagen 
titular cuya fiesta, casi desde la terminación de la iglesia e instalación de la 
imagen, se celebró siempre en la Fiesta del Dulce Nombre de María, 12 de 
septiembre, de cada año. Precedía siempre un lucido, solemne y costoso no- 
venario para el cual la Familia Basauri, siempre espléndida y amante de Ntra. 
Sra. de Aranzazú, erogaba cuantiosas limosnas. Pero el pasado Siglo XIX 
ha decaído en gran manera este culto a Nuestra Señora y ahora su fiesta 
principal, bien humilde por cierto, se ha trasladado al 8 de septiembre de ca- 
da año en que se celebra la Natividad de la Sma. Virgen María. Así ha ve- 
nido acabándose el antiguo esplendor y pocos son, por cierto, los devotos 
que aún quedan de esta antigua y devota imagen de la Madre de Dios. 



—89— 



Resta decir que este Santuario está perpetuamente agregado a la Sa- 
crosanta Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, y por consiguiente son 
cuantiosas las indulgencias que pueden lucrar los fieles visitándolo al tenor 
de la concesión y siendo además iglesia franciscana se gana aquí el llamado 
Jubileo de la Porciúncula en el 2 de agosto de cada año y para lo cual los 
Frailes de San Francisco exponen al Santísimo Sacramento siendo entonces 
muy visitado por los fieles de la ciudad que concurren a lucrar la indulgen- 
cia del Jubileo. 

FUENTES HISTORICAS 

Que fueron consultadas para escribir la Reseña de Nuestra Señora de 
Aranzazú de Guadalajara: 

GARCIA GUTIERREZ, Cango. J. Jesús. "Ramillete de Flores Maria- 
nas". Año de 1946. Parte la. Calendario Mariano Universal: Mes de abril, 
día 24, Pág. 18. Parte 2a.: Advocaciones de la Virgen María en Méjico. 
Pág. 57. 

GUIA DE GUADALAJARA o Calendario del IV Centenario de la 
Fundación de Guadalajara. En Español e Inglés. Año de 1942. Pág. 16-17. 

DUQUE SAENZ, Aquilina. "Principales Advocaciones de la Virgen". 
Bogotá Colom. Año de 1942. Pág. 126-132. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. 'Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 60 No. 5, Pág. 386. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Recop. de Not. y Dat. que 
se Reí. con la Milagrosa Imagen de N. S. de Zapopan". Págs. 109, y 151 a 
154. 

NOTAS al Libr. IV de la Crónica de Fr. Antonio Tello. Al Cap. I. 
Pág. 197. 

PALLES, José. "Año de María". Año de 1880. Tom. II. Pág. 855 y 

Sigs. 

PROGRAMA de la festividad de Ntra. Sra. de Aranzazú correspon- 
diente al año de 1949. 

Se consultó además la obra del R. P. Elen, titulada "ADVOCACIO- 
NES DE LA VIRGEN", la. Ed. Barcelona. Año de 1950. Pág. 23-25 y el 
Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. correspondiente a Jun. de 1935, Pág. 300. Oct. 
de 1935, Pág. 450. Febr. de 1939, Pág. 68. 



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CAPITULO IX 
NUESTRA SEÑORA DEL RAYO. 

ONDE hoy se alza la venerable Iglesia de Jesús María se hallaba en 
el siglo XVII la Ermita de San Sebastián Mártir que había sido ju- 

-91^ 



rado Patrón de Guadalajara contra la peste y a donde pasaba la Audiencia 
y el Cabildo Eclesiástico, todos los años, el 20 de enero, a celebrar solem- 
nes festejos y procesión con la imagen del Sto. Mártir, con alegría de todo 
el vecindario, que con sus limosnas cooperaba a sufragar los gastos de la fes- 
tividad. 

El limo. Sr. D. Fr. Felipe Galindo y Chávez, Obispo de Guadalajara, 
contando con una Real Cédula de Carlos II que lo facultaba, construyó un 
beaterio contiguo a la ermita y en el año de 1699 dió posesión de ambos a las 
Beatas de Jesús Nazareno que habían sido fundadas en 1635 en la ciudad de 
Compostela (primera Sede Episcopal de Guadalajara) por su párroco el Br. 
D. Fernando de Amésquita y a instancias del limo. Sr. D. Juan Santiago de 
León Garavito que practicaba la Visita Pastoral de Compostela, se habían 
cambiado a la ciudad de Guadalajara. 

El sucesor del limo. Sr. Galindo, limo. Sr. D. Diego Camacho y Avila, 
pidió al Rey de España que se fundase un convento de monjas con este bea- 
terio ya que este había sido el fin de su fundación, tenía más de cuarenta 
años de perseverancia y se contaba además con la dotación de cuarenta mil 
pesos. 

Tardó la concesión; mas al fin llegó en la Vacante del limo. Sr. D. Fr. 
Manuel de Mimbela. El 30 de marzo de 1722 se dió posesión del nuevo mo- 
nasterio a 7 religiosas dominicas que salieron del Convento de Sta. María de 
Gracia, a las cuatro de la mañana, llevadas en carroza por el Sr. Provisor 
y Vicario General del Obispado Dr. D. Ginés Gómez de Parada quien les 
dió posesión de la nueva fundación. 

A raíz de estos sucesos empezóse a construir el templo actual, de cinco 
bóvedas, que fue terminado hacia 1768. Llamósele de Jesús María porque 
las Beatas de Jesús Nazareno vestían túnicas color morado y Ies llamaban 
las Nazarenas y como dieran culto a Ntra. Sra. de Guadalupe, cuya pintura 
habían traído de Compostela, otros las llamaban Hijas de Guadalupe y ellas 
para juntar ambos nombres en uno escogieron el nombre de Jesús-María pa- 
ra título de su iglesia y convento. 

Este lugar ha sido escogido por Dios para teatro de sus maravillas. Di- 
ce la historia que todos los habitantes de Guadalajara veían en este lugar 7 
fulgurantes estrellas o exhalaciones muy brillantes en diferentes noches y las 
cuales dejaron de verse cuando pasaron las 7 rehgiosas a fundar el nuevo 
convento que profesa la regla de Sto. Domingo. 

Aquí milagrosamente se retocaron o renovaron la imagen del Sr. de la 
Penitencia que se venera hoy en la Parroquia de Mexicaltzingo y la Virgen 



-92— 



del Rosario llamada del Rayo que es la que nos ocupa, y se venera en el 
templete del Altar Mayor de este santo y respetable Santuario. 

Según el Mes de María Mexicano escrito por el Pbro. D. Lucio Mar- 
molejo, en 1859, esta imagen de la Virgen del Rosario era "Una Imagen de 
la Santisima Virgen representando su gloriosa Asunción a los Cielos; pero 
cuando las religiosas dominicas fundaron allí su convento, el 30 de marzo de 
1722, quedó esta santa imagen convertida en efigie de NUESTRA SEÑO- 
RA DEL ROSARIO. 

Las religiosas la tenían colocada en la cabecera de un deambulatorio 
que quedaba sobre la portería del convento". De allí pasó a un dormitorio 
donde quedó como olvidada y abandonada de las religiosas de Jesús María. 
El 13 de agosto de 1807 a las 2.30 de la madrugada empezó a sentirse una 
fuerte tempestad cargada de rayos, como suele suceder con frecuencia en 
Guadalajara, y a esa misma hora una atronadora descarga se dejó sentir en 
el dormitorio de las religiosas que lo llenó todo de humo. Aterradas las reli- 
giosas se levantaron para prender luz; pues el rayo había apagado la lám- 
para que semi-aluzaba el recinto. Con sorpresa vieron que el rayo había de- 
jado quemada, con los ojos de vidrio reventados, el vestido y cabellera cha- 
nCiscados y el Niño que llevaba al brazo había quedado ileso; mas, a las re- 
ligiosas que dormían junto a la imagen nada les había pasado. 

Agradecidas con la Sma. Virgen que las había librado de muerte se- 
gura, después de cantarle alabanzas, la condujeron al Coro Alto y de allí 
a la iglesia para hacerle cantar Misa de Acción de Gracias pasada la cual 
volvió al Coro Alto y allí se encontraba cuando, el 18 de agosto del mismo 
año de 1807, a las 3.30 de la tarde, se acercó a ella Sor María Teresa de San 
Joaquín con dos mozos para conducir la imagen a una religiosa gravemente 
enferma. En ese momento se cernía sobre la torre de Jesús-María una nube 
negra presagiando tormenta. 

De pronto la imagen empezó a iluminarse, un color blanco le subía del 
pecho al rostro. La religiosa quiso correr, mas no pudo. Llamó a la Madre 
Priora que era Sor María Francisca de la Concepción y a la sazón entraba 
al coro y le dijo: "Madre, mire a la Sma. Virgen cómo se está poniendo". 

Llegaron en seguida las demás religiosas y empezaron conmovidas a 
cantar alabanzas a la Madre de Dios. Al entonar el Magníficat se vió un re- 
lámpago que iluminó todo el coro por algunos minutos y un color rosado muy 
hermoso apareció en el rostro de la imagen hasta dejarlo como hoy se ve. 
Los ojos que tenía reventados por el rayo se le habían abierto y brillaban y 
el rosario que se le había quemado volvió a su primitivo color blanco. 

Fueron testigos de este prodigio, a más de las religiosas, el P. Capellán 



93 



de la iglesia, D. Manuel Serviño que después fue canónigo de la Catedral y 
el Sr. Dr. D. José María Gómez y Villaseñor, Maestrescuelas de la Catedral. 
Gobernador de la Sda. Mitra, Obispo Electo de Michoacán que murió sin 
consagrarse en 1816 y cuyos juramentos se guardaban en la Sda. Mitra de 
donde se perdieron en la guerra llamada de Tres Años. 

A esto siguiéronse dos curaciones milagrosas obtenidas mediante esta 
milagrosa imagen. La primera fue obtenida por Sor María de Jesús Cecilia 
de San Cayetano, religiosa del mismo convento, el 17 de septiembre de 1850, 
quien sanó repentinamente delante de la imagen después de seis años de pa- 
rálisis total incurable. 

El otro caso notable fue el de Dña. Micaela Gómez de Contreras, en- 
ferma de la espina dorsal desde 1824, paralizada, después, completamente. 
Fué curada también repentinamente por la Virgen del Rayo el 17 de septiem- 
bre de 1856, cuando del convento trasladaban la imagen a la iglesia, pasan- 
do por el atrio, para celebrarle una solemne función. 

De ambos casos se levantaron expedientes juramentados que se guardan 
en la Sda. Mitra. 

En 1868 se le hizo un altar en el cuerpo de la referida iglesia, el segun- 
do por el lado del Evangelio, donde se expuso la imagen a la veneración pú- 
blica; pues antes se veneraba dentro del convento. Poco después por dispo- 
sición del limo. Sr. Arzobispo Dr. D. José de Jesús Ortiz se colocó en el tem- 
plete del Altar Mayor. 

Este mismo Prelado, para celebrar el primer centenario de la renova- 
ción, decretó la Coronación Diocesana de la Sta. Imagen que él mismo lle- 
vó a efecto el 12 de agosto de 1907, predicando elocuente sermón el Sr. Ca- 
nónigo Magistral Dr. D. Luis Silva y siendo la corona que se impuso de oro 
con piedras preciosas. 

Algún tiempo fue acólito de este Santuario el niño José Garibi Rivera 
que más tarde, siendo el sexto Arzobispo de Guadalajara había de solicitar 
de la S. Sede la Coronación Canónica de la milagrosa imagen y había de ser 
nombrado por el Cabildo Vaticano, el 18 de agosto de 1940, Delegado Pon- 
tificio para efectuar la Solemnísima Coronación. 

El 20 de junio de 1941 el Ilustre Prelado expidió brillante Pastoral pre- 
parando a sus diocesanos para este acontecimiento que se realizó en la Ba- 
sílica Catedral de Guadalajara el 18 de agosto de 1941, predicando hermoso 
sermón el Excmo. Sr. Arzobispo de México Dr. D. Luis María Martínez y 
asistiendo a la solemne ceremonia veintidós señores obispos de la República 
Mexicana. 



— 94 — 



su DESCRIPCION. 



El R. P. Fr. Luis del Refugio Palacio, o.f.m. la describe así: "Es de me- 
diano tamaño (104 ctms.), con el rostro un tantico severo y muy lleno de ma- 
jestad, el color rosado, los ojos bajos, el cuello recto y erguido, la actitud, te- 
niendo en un brazo (el izquierdo) al Niño Dios pequeñito y vestido; y con 
la otra mano muestra a la vez el Sto. Rosario y sostiene un cetro. 

Se adorna con vestidos ya sea de rico tisú ya con bordaduras y reca- 
mados muy costosos". 

La Virgen lleva collares de finas perlas, pendientes de oro, aureola de 
plata dorada y cincelada, muy hermosa. A sus pies lleva antigua media luna 
de plata. 

Para su Coronación Pontificia lució un vestido color rosa pálido y un 
manto azul ricamente bordados con oro y piedras, muy extendido por delan- 
te y con cauda larga hacia atrás. Lució también una nueva peana de plata 
cincelada que remata en dos cabezas de querubines que sostienen la media 
luna. 

Las coronas fueron de oro cuajadas de perlas y piedras preciosas y tam- 
bién los cetros que les fueron colocados en las manos por el Excmo. Sr. De- 
legado Pontificio. 

El aspecto que presenta la milagrosa imagen es hermoso, devoto y atrae 
mucho la devoción de los fieles. 



SU FIESTA. 

El Sr. Pbro. D. Juan Arias Herrera, Capellán que fue de este venera- 
do Santuario, y después Prebendado de la Catedral, fundó una Cofradía de 
Esclavos de Ntra. Sra. del Rayo, aprobada por la Sda. Mitra el 29 de mar- 
zo de 1920, que rinde solemnes cultos a la milagrosa imagen. 

Los cultos principales son en agosto. Un lucido novenario de misas so- 
lemnes y ejercicios vespertinos precede siempre al 18 de agosto, aniversario 
de su milagrosa renovación, en que se hace la principal fiesta. 

En esos días es muy visitada la iglesia de Jesús-María. Sobre todo es 
muy concurrido el Te-Deum que todos los años se canta con solemnidad el 
18 de agosto, a las dos de la tarde, para dar gracias a Dios por la milagro- 
sa renovación de la sagrada imagen y en el cual hay elocuente sermón o pa- 
negírico de Ntra. Sra. estando patente el Santísimo Sacramento. 



-95- 



Durante los días del festival asisten los Esclavos de Ntra. Sra. del Rayo 
y se canta a Ntra. Sra. su hermoso himno: 

¡Salve imagen de augusta Doncella, 
De la Madre de Dios, en su altar. 
Con un rayo quedaste más bella 
Que en el Cielo la Estrella Polar! 

FUENTES HISTORICAS 

Que fueron consultadas para escribir la Reseña sobre Nuestra Señora 
del Rayo: 

GARIBI RIVERA, Excmo. Sr. Dr. D. José. "Cuarta Carta Pastoral 
que. . . dirige a sus diocesanos con motivo de la Coronación de la Imagen 
de Ntra. Sra. del Rayo". Junio de 1941. Pág. 3 y Sigs. 

LARIS, Pbro. J. Trinidad. "La Coronación Canónica de N. S. del Ra- 
yo". Año de 1941. Parr. III, Pág. 5. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 58 Pág. 379. No. 7 y Sigs. Cap. 79, Pág. 471 y Sigs. No. 1 y Sigs. 

PALACIO O. F. M., Fr. Luis del Refugio. "Recop. de Not. y Dat. que 
se reí con la Milgr. Im. de N. S. de Zapopan". Pág. 337 y Sigs. 

PROGRAMA de la Festividad anual de esta celebérrima imagen co- 
rrespondiente al año de 1946. 

ROBLES MARTINEZ, Lic. Luis. "Historia de la Imagen de N. S. del 
Rayo". 2a. Ed. Año de 1930. Cap. 1. y Sigs. Pág. 11 y Sigs. 

Se consultó además la "Crón. de la Prov. de Santiago de Xal." de Fr. 
Nicolás de Ornelas o.f.m. en las Págs. 8-9. y la Crónica de los festejos de la 
Coronación que publicó el periódico "RESTAURACION" semanario de Gua- 
dalajara en el Núm. del 24 de agosto de 1941. Págs. 1-8. 

Véase finalmente: MES DE MARIA MEXICANO. Por D. Lucio Mar- 
molejo. la. Ed. Año de 1860. Día 20. Pág. 203 y Sigs. 



-96 



CAPITULO X 



NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE DE GUADALAJARA. 

UNO de los santuarios de la Madre de Dios más venerado y más fre- 
cuentado y querido de los fieles es el de Ntra. Sra. de Guadalupe de 
la ciudad de Guadalajara. 



^97- 



En el siglo XVIII la ciudad estaba muy poco poblada por el lado Nor- 
te y el limo. Sr. D. Fr. Antonio Alcalde que había tomado posesión de la dió- 
cesis el 19 de agosto de 1771 y llegado a la ciudad el 12 de diciembre del mis- 
mo año, llevado de su amor a Ntra. Sra. de Guadalupe pensó erigirle un 
Santuario en esa parte desierta. 

El 7 de enero de 1777 puso el Sr. Alcalde la primera piedra. Cuatro años 
se llevó la construcción de esta iglesia la cual se hizo de cantera traída del 
pueblo de indios llamado Huentitán. 

Construyó, además, en su rededor, 158 casas para pobres y obreros y 
un Beaterío de mujeres piadosas para atender a la instrucción de los niños. 
Puede pues con toda verdad decirse que el Sr. Alcalde fue el fundador del 
que hoy se llama Barrio del Santuario de Guadalupe. 

La obra material de la iglesia fue del propio caudal del Ilustre Prelado 
que la dedicó al culto en enero de 1781 celebrando en ella la primera misa el 
R, P. Fr. Rodrigo Alonso, familiar del Prelado. 

Por la tarde de ese día salió de la Catedral una procesión en que bajo 
palio era conducido el Santísimo Sacramento por el Arcediano Dr. D. Juan 
Bautista Farías, seguía una imagen de Ntra. Sra. de Guadalupe engastada en 
un marco de plata que había de colocarse en el dorado retablo, churrigueres- 
co, del nuevo Santuario. Llevaban además 17 relicarios de oro y plata para 
adorno del nuevo altar en uno de los cuales, en forma de custodia, se conte- 
nía una preciosa reliquia de la verdadera Cruz. 

Acompañaban los miembros de la Real Audiencia, el Clero Secular, 17 
colegiales del Seminario Tridentino revestidos de sobrepelliz y las órdenes 
rehgiosas con sus hábitos respectivos y los más connotados vecinos de la ciu- 
dad. Llegados al Santuario se reservó el Santísimo Sacramento y la Virgen 
se colocó en el Altar Mayor siguiendo los festejos solemnísimos cuatro días 
en el último de los cuales predicó elocuente sermón el limo. Sr. Alcalde. Las 
órdenes religiosas festejaron los restantes días del mes. 

Esta imagen de Ntra. Sra. de Guadalupe fue regalada al limo. Sr. Al- 
calde por el Abad de la Colegiata de Guadalupe de México que a la sazón 
era el Sr. Dr. D. Juan Joaquín Sopeña Laherran y Fernández de Arce, quien 
la había obtenido del buen pincel de D. José de Alcíbar, pintor que nació en- 
tre los años de 1725 a 1730 y fue tan hábil en el Arte Pictórico que puede 
colocarse al lado del insigne Cabrera. Fue uno de los fundadores de la Aca- 
demia de Pintores establecida en México en 1753 y de la que llegó a ser Di- 
rector. En noviembre de 1781 fue Sub-Director de la Academia de San Car- 
los de México, cargo que tuvo hasta su muerte acaecida a principios del si- 
glo XIX. 



--98— 



El 29 de julio de 1782 el mismo Sr. D. Fr. Antonio Alcalde erigió el 
Santuario Guadalupano en parroquia siendo el primer párroco el Br. D. José 
Gregorio Ponce y llevado del inmenso amor que tenia a Ntra. Sra. de Gua- 
dalupe le regaló para su culto, en 1785, un cáliz, una custodia y unas vina- 
jeras de oro. 

Desde que fue colocada en su altar Ntra. Sra. de Guadalupe empezó a 
acreditarse con continuos favores y milagros entre los cuales sobresale el que 
concedió a uno de los párrocos de su Santuario que hoy es miembro del M. 
I. y V. Cabildo de la Catedral que siendo muy buscado, en una de nuestras 
luchas intestinas, por los revolucionarios sedientos de su sangre y de su vi- 
da, siendo asaltado por ellos, no halló donde ocultarse sino sólo arriba del 
altar, detrás del cuadro de Ntra. Sra. de Guadalupe a quien, como es de su- 
ponerse, muy acongojado se encomendó. Y fue el caso que habiendo regis- 
trado todos los lugares de la iglesia, los mencionados revolucionarios, no die- 
ron con él, no obstante que habian pasado muy cerca de donde §e encontra- 
ba. Agradecido hizo colocar placa de mármol alusiva junto al presbiterio. Fue 
el M. I. Sr. Arcediano Dn. Antonio Correa. 

El M. I. Sr. Cango. D. Miguel Medina Gómez, artista notable, cuando 
fue párroco de este Santuario, puso a la imagen en otro cuadro hermoso y 
artístico; pero conservando el de plata en que está engastada la artística pin- 
tura. Renovó los altares, pintó y decoró de nuevo todo el Santuario que hoy 
está agregado a la Sta. Basílica de Letrán. 

A la sombra de esta milagrosa imagen se han formado ilustres persona- 
jes del Clero Mexicano; pues de allí salieron tres obispos: el Sr. Dr. D. Ra- 
fael Sabás Camacho, guadalupanísimo, que fue el tercer Obispo de Queréta- 
ro, el Sr. D. Ignacio Díaz y Macedo, primer Obispo de Tepic que murió en 
olor de santidad y el actual segundo Obispo de Huejutla, Dr. D. Manuel J. 
Yerena muy conocido y estimado en la República Mexicana. 



SU DESCRIPCION. 

Alcíbar dio a sus imágenes un estilo personal. Las vírgenes tienen un 
origen criollo definido y revelan inmediatamente el espíritu del pintor: ama- 
ble y elegante en sus composiciones; fastuoso y vivido en el colorido; y sun- 
tuoso y complicado en los adornos y en los dorados". 

Por este juicio se verá que la imagen de Ntra. Sra. de Guadalupe de 
Guadalajara. colocada en el Santuario por el Sr. Alcalde, es artística y her- 
mosa. Es casi de tamaño natural, con el rostro de color gris plomizo, la mi- 



^99— 



rada candorosa y tierna. De un pudor virginal inimitable. Viste túnica de 
color rojo oscuro tirando a morado. El manto es color verde seco. Lleva so- 
bre su cabeza una diadema de diez picos de oro y de oro son también los ra- 
yos que la circundan, los arabescos que adornan su vestido y las 46 estre- 
llas que adornan su manto. Fué pintada en México en 1774 y tocada a la Ori- 
ginal el 5 de Octubre de 1779. 

El altar donde se venera es de mármol blanco que remata en un elevado 
trono. "Dentro de ese trono se admira la divina Señora (de Guadalupe), con 
su rico marco de plata circunvalado por otro que se lleva las atenciones por 
la elegancia y riqueza de su diseño, con sobrepuestos muy elevados en los án- 
gulos y en las partes medias; el copete lo hacen dos niños alados que sostie- 
nen una preciosa corona imperial metálica adornada de diversas piedras, alu- 
siva de la Canónica Coronación de la Soberana Original (aparecida en el Te- 
peyac). El altar fue consagrado en 1904 por el limo. Sr. Lic. Dn. José de 
Jesús Ortiz. 

SU FIESTA. 

El M. L Sr. Arcediano D. Antonio Correa cuando fue párroco del San- 
tuario fundó la asociación de Caballeros de la Corte de Honor de Sta. Ma- 
ría de Guadalupe que procura continuos cultos a Ntra. Sra. Madre de los 
Mexicanos. 

De una manera especial se celebra solemnísima función el día 12 de ca- 
da mes, tocando el mes de enero al V. Clero Secular y Regular, en que ce- 
lebra de Pontifical el Prelado Diocesano. Asiste el V. Cabildo Metropolita- 
nci, el Seminario Diocesano, todos los sacerdotes y religiosos de la ciudad y 
predican los mejores oradores muy elocuentes sermones. 

En los restantes meses toca la solemnidad a los médicos, farmacéuticos, 
ingenieros, maestros, albañiles, etc., etc. 

El 28 de octubre empieza el rezo, tan popular en Guadal ajara, de los 46 
rosarios, uno cada día, en memoria de las 46 estrellas que aparecen en el 
manto de la Virgen y para alcanzar algún favor muy especial. 

El 3 de diciembre comienza el solemne novenario de preparación para 
la fiesta principal que es el 12 del mismo mes. Durante esos días hay pere- 
grinaciones de diversas asociaciones, flores, luces, fuegos pirotécnicos, etc. 
El día 12, aniversario de su aparición en el Tepeyac, amanecen adornadas 
con arte y primor todas las calles de este barrio. Se celebra solemnísima fun- 
ción con Exposición del Santísimo Sacramento todo el día. 



100- 



En la plaza y calles adyacentes se coloca concurrida feria y es tanta la 
afluencia de fieles que es difícil caminar ni se puede penetrar al Santuario 
que a toda hora está lleno de los que concurren a honrar en tan fausto día a 
la Reina de México. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de Gua- 
dalupe de Guadalajara: 

CAMACHO. Pbro. Dr. Ramiro. "El Obispo Alcalde benemérito de 
Guadalajara". En la revista "Estudios Históricos". Año de 1943. No. 1. Pág. 
61-68. 

GUADALUPANA, La Voz. Historia - Arte - Información. Revista pu- 
blicada por la Basílica de Guadalupe, México. Año de 1943. Mes de marzo 
Pág. 20. 

PALACIO O. F. M.. Fr. Luis del Refugio. "Santuario de N. S. de Gua- 
dalupe en Guadalajara". En la revista "Labor". Tom. IV. Núm. 52. corres- 
pondiente al mes de marzo de 1938. Pág. 115 y Sigs, 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Vida del limo. Sr. D. Fr. Antonio Al- 
calde". "El Fraile de la Calavera". Obra premiada. Año de 1893. Pág. 12 y 
Sigs. 

SANTOSCOY, Alberto. "Veinte años de Beneficencia y sus efectos du- 
rante un Siglo". Año de 1893. Pág. 5 y Sigs. 

VELAZQUEZ CHAVEZ, Agustín. "Tres Siglos de Pintura Colonial 
Mexicana". Año de 1939. Pág. 285. 

Se consultó además el programa de las festividades de diciembre en este 
Santuario correspondiente al año de 1949. 

Véase también el Bolet. Ecco. del Arz. de Guadalajara. Oct. de 1949, 
Pág. 573-574. 



-101 



CAPITULO XI 



NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE LA IGLESIA 
DE SANTA TERESA. 

EL Templo de Santa Teresa es uno de los más católicos, aristocrático y 
muy concurrido por ser Santuario de María Sma. del Carmen en Gua- 
dalajara. 

— 103— 



Este venerado santuario encierra joyas artísticas de grande aprecio y 
valor, está dotado de riquísimos ornamentos, vasos sagrados de oro y plata 
y otras muchas preseas y adornos de manera que muy bien puede competir 
oon la Basílica Catedral. 

El Sr. Pbro. D. José Ma. Figueroa Luna que muchos años fue su cape- 
llán y hoy es miembro del M. I. y V. Cabildo, llevado de un gusto artístico 
exquisito, supo dotarlo de tantas obras de arte y elevar a muy alto grado el 
culto y devoción a Ntra. Sra. del Carmen de suerte que hoy esta iglesia es 
una de las más procuradas en la ciudad. 

Se levantó este templo en un solar que tenía unas ruinas en uno de cu- 
yos paredones vivía una misteriosa mujer, de quien sólo se sabía que era 
viuda. Pasaba todo el día subida en su paredón, acompañada de una peque- 
ña redoma de agua colgada a una estaca, comiendo de la caridad pública; 
mas todas las noches las pasaba en las puertas de las iglesias de la ciudad, 
arrobada en fervorosa oración y al amanecer ya estaba en su paredón, cu- 
bierta con un pedazo de balleta, soportando el sol, el calor, el frío, las llu- 
vias y sobre todo la irrisión del vulgo que la apodó con el burlesco nombre 
de: "La Zacatito". 

El limo. Sr. D. Juan Santiago de León Garavito bendijo y colocó la pri- 
mera piedra el 24 de mayo de 1690 acompañado de la Real Audiencia, de los 
prelados de las órdenes religiosas y devoto pueblo. 

La piadosa señora D. Isabel Espinosa de los Monteros viuda de D. 
Cristóbal Gutiérrez dió cuarenta y dos mil pesos de su caudal para que se 
levantara la iglesia y un convento contiguo que había de ser de Carmelitas 
Descalzas. El Sr. D. Francisco Feijó Centellas, Oidor de la Real Audiencia, 
se hizo cargo de su fábrica que fue realizada por el arquitecto Mateo Nú- 
ñez y el albañil Gaspar de la Cruz y la cual importó más de ochenta mil pe- 
sos. 

El Provisor y Vicario General del Obispado Dr. D. Antonio de Miran- 
da y Villazán dió posesión de la referida iglesia y convento, el 20 de mayo 
de 1695, a cuatro Religiosas Carmelitas que desde Puebla habían sido traí- 
das para formar la nueva comunidad. 

La iglesia fue dedicada a Sta. Teresa cuya regla profesan las carmeli- 
tas, por esto su imagen arrobada se ve en el remate del Altar Mayor. 

En el primer altar del lado del Evangelio, en una hornacina de fino cris- 
tal, se admira la milagrosa imagen de Ntra. Sra. del Carmen que hoy es el 
encanto de todo Guadalajara. 

Fue labrada por el insigne artista queretano D. Victoriano Acuña para 
la Iglesia y Convento del Carmen, situada donde hoy está la que es nueva 



-104- 



iglesia del mismo titulo cerca del Parque de la Revolución. Los Religiosos 
Carmelitas se la mandaron hacer recomendando pusiera todo el empeño pa- 
ra que su imagen resultara hermosísima, como sucedió, ya que Acuña era ar- 
tista de verdad, discípulo de Perusquía, que es llamado el Escultor Mariano. 
Este tuvo por maestro a Tolsa, otro insigne escultor, discípulo que había 
5ido de D. Alfonso Berruguete, español que labró la sillería del coro de la 
Catedral de Toledo y este, finalmente, aprendió tan lindo arte de Miguel 
Angel Buonarroti, pintor de los frescos de la Capilla Sixtina y escultor del 
afamado Moisés en el Vaticano. ¿Puede pedirse más? 

Dícese que D. Victoriano Acuña dedicaba la mañana al taller, y siendo 
de vida pura e inocente, la tarde la dedicaba a su descanso y las obras de 
piedad. Volviendo a su casa de sus devociones se ponía a observar sus figu- 
ras para realizar en ellas sus observaciones al día siguiente. Para hacer una 
imagen, primero estudiaba su vida, asimilaba su natural, su genio y luego 
fijaba muy bien su idea. Debido a esto la imagen, hoy milagrosa del Carmen 
de Sta. Teresa, salió con tanto acierto e inspiración, tan esmerada y devota. 

Esta Virgen era la que los rehgiosos colocaban en un altar portátil pa- 
ra los novenarios solemnísimos y octavarios que precedían o seguían a la fies- 
ta titular del 16 de julio y era también la que salía en la afamada procesión 
con que daban término a sus muy sonados festejos en Guadalajara. 

Uno de los últimos priores del Carmen, el R. P. Fr. Manuel de San Juan 
Crisóstomo Nájera, previendo muy bien que los liberales habían de acabar con 
su convento, vendió todo el perímetro del monasterio para que se hiciera la 
Penitenciaría del Estado en sólo ocho mil pesos y con ellos compró a esta 
insigne imagen un collar de finas perlas y dos calabacillas negras para pen- 
dientes con lo cual quedó sumamente arrobadora y atractiva. 

El R, P. Fr. Joaquín de San Alberto que era prior del Carmen hacia 
1857 en que se proclamaron las Leyes de Reforma, se dice que tomó parte en 
una conspiración del partido conservador contra los liberales que estalló en 
Guadalajara el 13 de marzo de 1858 mediante el Coronel graduado Dn. An- 
tonio Landa. El mismo P. Fr. Joaquín tenia como instrumentos a los Lic. Dn. 
Manuel de la Hoz, Dn. José Ma. Peón Valdez y al español Dn. Tomás Rui- 
seco para propagar las ideas conservadoras ayudando a la vez con tres mil 
pesos para la insurrección según recibos que se encontraron el 27 de octubre 
de 1858. En ellos se hacía constar que el fraile sólo los había prestado. 

Sabido es cómo de todo esto se originó la llamada "Guerra de tres Años" 
en que hubo tantas luchas, encuentros, combates, etc., entre liberales y con- 
servadores que hicieron sufrir tanto a la Iglesia Católica y en los cuales pa- 



^105- 



só amarguras sin cuento el primer Arzobispo de Guadalajara Dr. Dn. Pedro 
Espinosa. 

Cuando en mayo de 1859 entraron triunfantes los conservadores a Gua- 
dalajara el R. P. Fr. Joaquin de San Alberto entonó un Te Deum en la Igle- 
sia del Carmen predicando también un furibundo sermón contra las ideas li- 
berales pero a poco entraron triunfantes también los liberales y Fr. Joaquín 
temiendo las represalias huyó a Europa. 

A principio de 1860 el General Dn. Pedro Ogazón mandó derribar la 
hermosa Iglesia del Carmen, "en odio a Fr. Joaquin de San Alberto que tan- 
to habia contribuido para el movimiento del 13 de marzo. Se destruyó tam- 
bién para prolongar hasta la Penitenciaria la antigua calle del Coliseo hoy 
de Benito Juárez". Tales fueron los fútiles motivos que tuvieron los liberales 
para saciar su saña y su venganza en el monasterio e Iglesia de Ntra. Sra. 
del Carmen. 

Por estos aciagos días una piadosa familia del Barrio del Carmen reco- 
gió la imagen de Ntra. Sra. del Carmen que nos viene ocupando para evitar 
su destrucción o por lo menos una profanación y la puso en manos de las 
religiosas carmelitas del Convento de Sta. Teresa que por entonces habían 
sido arrojadas de su monasterio y exclaustradas vivían en la ciudad quienes 
la recogieron y guardaron con devoción y filial cariño. 

A los diez años volvió el R. P. Fr. Joaquín de San Alberto y como de- 
biese a las monjas de Sta. Teresa una cantidad de mil pesos a cuenta de es- 
capularios carmelitanos con que surtían la derribada iglesia del Carmen, 
suplicáronle las religiosas que en pago de dicha cuenta les dejase la hermosa 
imagen del Carmen que ellas tenían religiosamente bien guardada y a lo 
cual accedió Fr. Joaquín de San Alberto firmándoles la respectiva escritura 
de donación. 

Gozosas las religiosas con la posesión de la linda imagen de María Sma. 
del Carmen hiciéronle costoso y artístico vestido y la colocaron en su iglesia 
donde se venera y es admirada el día de hoy. 

SU DESCRIPCION. 

La Virgen del Carmen de Santa Teresa es una imagen hecha exprofeso 
para vestir. Es de tamaño natural y aparece de pie sobre una plateada y bien 
modelada nube en que posan cuatro cabecitas de querubines con alas y uno 
de los cuales parece arrobarse en la contemplación de tan Divina Madre. 

Ordinariamente viste hábito del Carmen color café, de terciopelo, cu- 



106— 



bierto de bordados de oro y adornado con multitud de piezas de plata que 
vulgarmente llaman milagros. Una capa blanca bordada con igual riqueza 
pende de sus hombros hasta los pies, con larga cauda, y borlas de oro en 
cada extremo. Cubre su cabeza, un poco inclinada al lado derecho, una rica 
blonda de seda blanca que deja entrever sus rubios cabellos formando riza- 
dos bucles. 

Con la mano derecha sostiene un cetro de plata dorada y de allí pende 
el Sto. Escapulario insignia de su advocación. Con el antebrazo izquierdo 
sostiene al Divinísimo Niño, muy bello, que vuelve la espalda a la Señora y 
se inclina un poco como para dejar caer a la tierra el escapulario que lleva 
en sus manos. Viste vestido o túnica de blancas sedas cubierto también de 
bordados. Ambos llevan coronas imperiales de dorada plata en su cabeza 
y la Virgen además una bellísima aureola con el Espíritu Santo descendien- 
te y con su pie izquierdo pisa una media luna de plata. 

Para las fiestas de julio muestra todo su esplendor: vestidos de impo- 
sible descripción por su riqueza y complicados bordados, coronas de plata do- 
rada con piedras preciosas, cetro de oro adornado con perlas y brillantes, 
collares de perlas finas, sortijas y pendientes con brillantes y otras costosísi- 
mas alhajas que la hacen aparecer sumamente arrobadora. Esta Sta. imagen 
es quizá de las más ricas de Guadalajara; pues es muy buscada, seguida y 
querida. 

SU FIESTA. 

Puede decirse que todo el mes de julio es dedicado para honrarla y fes- 
tejarla con misas solemnes y ejercicios vespertinos a los cuales concurre la 
V. O. T. Carmelitana que está canónicamente erigida en este Santuario. 

El novenario que precede al 16 de Julio es de lo mejor que hay en la 
ciudad. Predican los mejores oradores y concurren los mejores cantores y 
músicos. 

Durante esos días el altar aparece como una ascua de oro, luciendo lo 
más rico y artístico. El buen gusto del Sr. Sacristán Dn. J. Jesús González 
Cervantes queda muy patente en el atinado y artístico adorno de cada año. 

Al lado del Evangelio aparece Nuestra S enora en rico altar de madera 
de cedro, estilo Gótico, adornado de dorados jarrones con perfumados nardos. 
Al lado de la Epístola, le hace compañía el hermosísimo Sr. Sn. José, otra 
hechura del insigne Acuña, colocado en idéntico altar e igual adorno. 

El 15 de julio, hacia el medio día, se abre el Jubileo Plenísimo "Toties 



— 107— 



Quoties" que se cierra hasta la media noche del día 16 y pueden ganar to- 
dos los fieles con las condiciones debidas. 

El 16, fiesta titular, es honrada la Virgen, a la hora del alba, con una 
solemnísima función, saludándola como a Hija predilecta del Padre. A me- 
dia Mañana hay Solemne Misa Pontifical de algún egregio prelado para hon- 
rarla como a Madre Amantísíma del Hijo y a las doce del día la última fun- 
ción para alabarla como a Esposa Castísima del Espíritu Santo. En todas es- 
tas funciones se predica el respectivo sermón y hay concurrencia de fieles y 
devotos que a toda hora llenan la nave del devoto Santuario. 

Sigue luego un octavario muy solemne también muy concurrido para dar 
gracias por los beneficios que continuamente derrama sobre Guadalajara la 
Reina Inmaculada del Carmelo. 

Sigue luego un octavario muy solemne también muy concurrido para dar 
gracias por los beneficios que continuamente derrama sobre Guadalajara la 
Reina Inmaculada del Carmelo. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir esta Reseña de Nuestra Señora del 
Carmen de la Iglesia de Santa Teresa: 

FREJES O. F. M. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. 
de la Conq. Part. de Jalisco". Pág. 121. 

FIGUEROA Y LUNA, Cango. José María. Capellán que fue muchos 
años del Templo de Santa Teresa. Datos que personalmente proporcionó al 
Autor de esta obra. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 77. Pág. 461-464. 

ORNELAS O. F. M.. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Santiago 
de Xalisco. Pág. 7. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Recop. de Not. y Dat. que 
se Re!, con la Mil. Imag. de N. S. de Zapopan". Págs. 196, 238, 262, y 357. 

PEREZ VERDIA. Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jalisco". Tom. III. 
Cap. lo. Págs. 4, 17, Cap. 2o. Pág. 54. 

Se consultó además el programa de las festividades anuales dedicadas 
a honrar esta V. Imagen correspondiente a los años de 1940 y 1948. 



-108- 



CAPITULO XII 
NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE CAPUCHINAS. 

DONDE se alza hoy la iglesia y monasterio de las Capuchinas de la 
Purísima Concepción de Guadalajara era todavia a mediados del Si- 

^109-- 



glo XVIII un muladar de la ciudad donde empezaron a verse de cuando en 
cuando bandadas de palomas blancas que se asentaban en las inmundas zan- 
jas. Alli mismo llegó a verse, en la oscuridad de la noche, por los vecinos 
de la ciudad, a Jesús Nazareno seguido de ciertas figuras con hábitos religio- 
sos lo cual presagiaba en lo que había de convertirse aquel lugar, que habia 
de ser un monasterio e iglesia de Religiosas Capuchinas. 

A instancias del P. D. Salvador Antonio Verdín, del Oratorio de San 
Felipe Neri, y con un legado de Dña. Ana María Díaz Garridíaz, natural de 
Tembleque, España, viuda de D. Luis Jiménez, el limo. Sr. Obispo D. Fr. 
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada y Diez de Velasco pi- 
dió a Carlos III, Rey de España, concediera la fundación del supradicho mo- 
nasterio en esta ciudad. El 15 de marzo de 1761, Domingo de Ramos, llegó 
la Real Cédula de la concesión la cual fue recibida con repique general de 
todas las campanas de las iglesias de la ciudad mientras el P. Verdín ento- 
naba Misa de Acción de Gracias. La iglesia y el monasterio ya se habían 
empezado a construir desde 1760 y teniendo ya las oficinas principales el 
convento, vinieron desde la Villa de Santa María de los Lagos (hoy Lagos 
de Moreno) donde se había fundado un Monasterio de Pobres Capuchinas 
en enero de 1756, las fundadoras de la Comunidad de Guadalajara que fue- 
ron la R. M. Abadesa Sor Ma. Josefa Ignacia y las RR. MM. Sor María 
Ana Josefa, Sor María Clara, Sor María Ignacia y Sor María Bárbara con 
otras tres religiosas, cuatro hermanas legas y una novicia. 

Salieron de Lagos el 26 de noviembre de 1761 y el lo. de diciembre fue- 
ron recibidas en San Pedro Tlaquepaque donde se detuvieron y el 2 de di- 
ciembre de 1761 fueron conducidas a la Catedral y de allí en procesión a su 
Convento e Iglesia de Capuchinas que ya estaba terminada en esa fecha y 
cuyas fiestas de su dedicación duraron cuatro días en que hubo solemnísi- 
mas funciones en que predicaron elocuentes sermones el P. Fr. Francisco 
Mariano de Torres o.f.m. el P. Juan José Villamil S. J., el Dr. D. Pedro Ca- 
marena. Canónigo de la Catedral y el P. D. Francisco de Oliván y Campa 
del Oratorio de S. Felipe Neri. 

Esta iglesia es toda de cantería, al frente con su verja, por dentro de 
bcvedas, con buenas pinturas de D. Felipe Castro en sus muros. A media 
iqlesia por el lado del Evangelio está una celdilla o aposentillo con su res- 
pectiva reja que ha abierto el actual P. Capellán Pbro. D. Francisco Arias 
y en la cual está colocada una insigne imagen de María Santísima de la So- 
ledad de la que decía el historiador Fr. Luis del Refugio Palacio "que no 
Hene precio" por ser una obra de arte. Esta imagen de la Soledad es la más 
hermosa, devota y artística que de tal advocación posee este Arzobis- 



-110— 



pado y aun pudiéramos decir que es la más hermosa de la República Mexi- 
cana. 

Esta imagen fue mandada hacer por las religiosas Pobres Capuchinas 
de la Purísima Concepción en el siglo pasado al insigne escultor y artista 
D. Victoriano Acuña que hizo obras de arte tan bellas en Guadalajara. En- 
tregada la imagen fue colocada en una capilla interior del monasterio llama- 
da "La Escala Santa" por ser una imitación de la que se conserva en S. Juan 
de Letrán de Roma. 

Allí estuvo la imagen de la Virgen muchos años hasta que despojadas 
de su monasterio las religiosas por las Leyes de Reforma y vendido en peda- 
zos, fue la Virgen de la Soledad expuesta a la veneración en la propia iglesia 
en un nicho de madera. 

Alh la contempló el Pbro. D. David Ruiz Velasco, Párroco de la po- 
blación de Arandas, que conocía de arte y era muy amante de antiguallas y 
yendo a decir Misa a la Iglesia de Capuchinas propuso a las religiosas que 
Je vendieran aquella imagen que le había robado el corazón, ofreciendo al 
mismo tiempo pagar por ella lo que las religiosas le pidieran. Como es natu- 
ral las rsligiosas se negaron y el asunto así quedó por entonces. 

Poco después el mismo Sr. Ruiz Velasco hizo un nuevo intento que le 
valió quedarse con la imagen. Puso de intermediarios ante el Excmo. Sr. Ar- 
zobispo de Guadalajara, Dr. y Mtro. D. Francisco Orozco y Jiménez, a los 
entonces presbíteros D. Luis Gonzaga Romo y D. Feliciano Cortés quienes 
hablaron al Prelado y en nombre del Sr. Cura Ruiz Velasco ofrecieron pagar 
por ella la cantidad de 500 pesos (pesos de aquellos tiempos). El Excmo. Sr. 
Orozco sea por quitárselos de encima, o porque ignoraba el mérito de la ima- 
gen o por un acto de magnanimidad accedió gustoso y dió orden de que re- 
cogieran la imagen. 

Se dice que al volver el Sr. Cura D. David Ruiz Velasco a su Parroquia 
de Arandas, gozoso de su triunfo, preparó el recibimiento de la Sta. imagen 
de una manera fastuosa y solemne. Salió todo el pueblo en masa a recibirla 
en medio de luces, vivas y cantos y se condujo en medio de músicas y repi- 
ques de las campanas a la Iglesia Parroquial de Arandas donde se le dedicó 
solemnísima función en la que predicó uno de los Sres. capitulares del Ca- 
bildo de la Catedral de Guadalajara y se quemó entonces tanta pólvora co- 
mo nunca se había visto hasta ahí en Arandas. 

Quedó la imagen en el templo parroquial de Arandas y el Sr. Cura Ruiz 
Velasco siguió honrando con toda solemnidad a la Virgen de la Soledad en 
sus fiestas y no contento con esto hizo traer desde París un terciopelo ne- 
gro finísimo y costosísimo que como una mera casualidad encontraron en una 



— 111 — 



de las mejores tiendas de aquel entonces. Al mismo tiempo hizo traer unas 
aplicaciones de oro y plata de lo más rico y mejor con que se adornó el ves- 
tido de esta imagen de la Soledad. Además adquirió un resplandor de plata 
dorada, muy artistico, que colocó en su cabeza asi como también clavos y co- 
rona de plata que colocó en sus manos. Así la Virgen quedó encantadora y 
se habia convertido en el imán de muchos corazones; pero sin duda la vo- 
luntad de la Virgen era de que su imagen volviera a su Templo de Capu- 
chinas de Guadalajara. 

Removido el Sr. Ruiz Velasco de Arandas cargó con la imagen y con 
ella estuvo algún tiempo en la Parroquia de La Barca. Ya enfermo y acha- 
coso pasó a Guadalajara donde se estableció y aqui conservaba la imagen re- 
ferida en una caja de madera, acojinada de seda, con puertas cerradas con 
llave, sin permitir que nadie le viese. Murió aquí en Guadalajara y dejó co- 
mo administrador de todas sus cosas y bienes al Pbro. D. Feliciano Cortés 
quien renunció en favor de D. Salvador Robles Cañedo. 

Supo todo esto el escultor zapopano y artista D. J. Cruz de la Mora y 
de prisita dió aviso al P. Capellán de Capuchinas que lo era el hoy Mons. 
Dr. D. José Villaseñor Planearte y en compañía de la R. M. Abadesa y de 
lí. R. M. Secretaria se presentó Mons. Planearte con D. Salvador R. Cañedo 
y reclamaron la imagen que inmediatamente entregó el Sr. Cañedo y llenas de 
gozo las religiosas regresaron con ella y la expusieron de nuevo en la Iglesia 
de Capuchinas donde hasta la fecha se venera. 

SU DESCRIPCION. 

Difícilmente puede hacerse la descripción de esta V. imagen; pues solo 
contemplándola puede considerarse tan sublime belleza. El artista le esculpió 
una espiritualidad nada común. Aparece la Virgen de pie, casi de tamaño 
natural, con la cabeza inclinada al lado derecho. El rostro es ovalado, lige- 
ramente pálido, los ojos de cristal con una mirada tan triste y tierna que ma- 
nifiestan el dolor resignado que embargó el alma de María la tarde del Vier- 
nes Santo. Al mismo tiempo es un rostro tan dulce y delicado que manifiesta 
la pureza incomparable de la Madre de Dios. 

Antiguamente dicen que tenía las manos entrelazadas a la manera que 
las lleva la Virgen de los Dolores; pero en ademán de inmenso dolor y ba- 
jas más abajo de la cintura. Ahora las que tiene son de diverso autor y sos- 
tiene sobre las palmas un blanco sudario de encajes con una corona de es- 
pinas de plata y tres agudísimos clavos. Las reliaiosas visten a la imagen con 



— 112— 



vestiduras de terciopelo negro y galonería de oro y plata. La túnica deja aso- 
mar sus dos pies y el manto le cae desde la cabeza y recoge sus extremos en 
la cintura y brazo de Nuestra Señora que lleva su cintura ceñida con un cín- 
gulo de oro. 

Una pechera de tul y encajes muestra en el pecho y sobre la cabeza una 
aureola de ráfagas que le presta gran hermosura y le da realce incompara- 
ble. Ultimamente el Pbro. D. Francisco Arias, Capellán de dicha iglesia, con- 
sultando sólo su devoción, hizo que la retocaran; pero en cuanto se dieron 
cuenta las religiosas hicieron llegar la noticia a la Sda. Mitra y el Excmo. 
Sr. Arzobispo Dr, D. José Garibi Rivera hizo que se suspendiera la renova- 
ción; pero ya le habían puesto mano y ahora aparece con unas sombras ver- 
dosas en las cuencas de sus bellos ojos y algo sobre la frente que le afean 
sobremanera; mas a pesar de todo siempre es muy bella la Virgen de la So- 
ledad de Capuchinas. 



SU FIESTA. 

Celebran mucho esta Sta. imagen en su Iglesia de Capuchinas el 15 de 
septiembre de cada año. Precede un novenario de misas armonizadas o so- 
lemnes y por la tarde rosario cantado con sermón y Exposición del Santísi- 
mo Sacramento y Salve. A estos actos asisten los fieles de aquel barrio y 
otros de diversas partes de la ciudad pues su fiesta se anuncia en todas las 
iglesias mediante sencillos programas. 

Para esta fiesta colocan la Sta. imagen en un altar, al lado del Evan- 
gelio, dentro del presbiterio, toda llena de luces y de flores. 

El día 15 de septiembre se le celebra Solemne Misa de Función con 
sermón alusivo y la cual es muy concurrido; pues es muy querida en Gua- 
dalajara esta devota y artística imagen. Go¿a de fama de milagrosa, tiene 
muchos exvotos de plata pendientes de sü túnica y manto, continuamente ar- 
den ante ella muchas lámpairas y nunca faltan devotos a sus pies que soli- 
citan favores que han alcanzado por la poderosa intercesión de Nuestra Se- 
ñora de la Soledad de Capuchinas. 



FUENTES HiSTORÍCAS. 

Que se consultairon para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la So- 
ledad de la Iglesia de las Pobres Capuchinas: 



113- 



GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. Año de 1930. Mes de Scp. 
Pág. 396. 

MORA, J. Cruz de la. Escultor zapopano, artista notable, de vasta cul- 
tura y erudición. Datos que proporcionó al Autor sobre el traslado de esta 
Imagen a Arandas y su vuelta a la Iglesia de Capuchinas. 

PALACIO O.F.M., Fr. Luis del Refugio. "CAPUCHINAS" en Recop. 
de Dat. y Not. que se Reí. con la Mil. Imag. de N. S. de Zapopan. Pág. 385 
y Sigs. 

PROGRAMA de las festividades de esta V. imagen correspondiente al 
año de 1949 y 1950. 



CAPITULO XIII 



NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZON 
DE GUADALAJARA. 

L limo. Sr. D. Fr. Francisco de Rivera, de la Orden de la Merced, 
Obispo de Guadalajara, trajo a esta ciudad a los Religiosos Merceda- 

—115- 



rios en el año de 1629 y el 25 de marzo de dicho año él mismo bendijo la 
primera iglesia dedicada en Guadalajara a Ntra. Sra. de las Mercedes. 

El Rvmo. P. Comendador Fr. Miguel de Telmo comenzó la iglesia ac- 
tual que fue terminada en 1710 y se ha ido adornando al paso de los años 
hasta ser una de las más hermosas de la ciudad. 

Más o menos hacia 1718 fue construida una capilla, contigua a esta igle- 
sia, y fue dedicada a una imagen de pintura de Jesús Nazareno llamada del 
Señor del Rescate que ocupaba el lugar principal del retablo del Altar Ma< 
yor y en la que habia unas cofradías que eran atendidas por los mismos Re- 
ligiosos Mercedarios. 

Hoy esta capilla está independiente de la referida iglesia, tiene su puer- 
ta a la calle llamada hoy de Pedro Loza y está dedicada a Ntra. Sra. del Sa- 
grado Corazón, 

Cúpole en suerte a la Mariana Guadalajara ser la primera ciudad de la 
República Mexicana donde se rindiera culto público y se diera a conocer la 
devoción a la imagen de Ntra. Sra. del Sagrado Corazón de Jesús ahora tan 
conocida y seguida de los católicos de México. 

En 1861 el Gobernador de Jalisco, General D. Pedro Ogazón, encar- 
celó en la Penitenciaría del Estado algunos sacerdotes meritísimos entre ellos 
al Sr. Pbro. Dr. D. Rafael Sabás Camacho, después tercer Obispo de Que- 
rétaro, por la oposición que hacían a las Leyes de Reforma dictadas por Juá- 
rez en Veracruz en 1859 y que dañaban a la Iglesia Católica en sus prin- 
cipios fundamentales. 

Desterrados después a San Francisco Californa, el P. Camacho empren- 
dió un viaje a Europa en compañía del limo, Sr. Dr. D. Pelagio Antonio 
de Labastida y Dávalos, entonces Obispo de Puebla, el 21 de marzo de 1862. 

Estando en París, en 1863, oyó hablar de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón 
y se trasladó a Issoudún donde visitó la imagen original y oyó de labios del 
R, P. Chevalier, fundador de la advocación, propagador de la imagen, los 
favores alcanzados por su mediación y enamorado de la imagen el P. Cama- 
cho adquirió una copia de la original con el propósito de darla a conocer y 
promover su culto en cuanto pudiera regresar a su patria. 

Por otra parte, la Srta. Gertrudis Romero, oriunda de Guadalajara, hija 
del Lic. D. José Antonio Romero que había sido Gobernador de Jalisco y 
Vice-Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en 1868 em- 
prendió un viaje a México al arreglo de un negocio sumamente difícil y a cu- 
rarse de una grave enfermedad que la había acercado al sepulcro. 

Vivía en México la dama tapatía Da. Josefa Cortés de Paredes, esposa 
del General D. Mariano Paredes, y obsequió a la Srta. Romero una novena 



116 



de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón de las que le había mandado su hija Sor Ma- 
ría del Refugio, de las Hermanas de la Caridad, que radicaba en París des- 
terrada, como sus hermanas, por Lerdo de Tejada. 

Hizo la novena la Srta. Romero y alcanzó de Ntra. Sra. del Sdo. Co- 
razón no sólo la salud sino también una pensión vitalicia del Gobierno que 
reconoció los servicios que su padre había prestado a la Nación y agrade- 
cida prometió dar a conocer y propagar la devoción a esta nueva advocación 
de la Virgen. 

Estas fueron las dos personas que dieron a conocer la imagen de Ntra. 
Sra. del Sdo. Corazón en Guadalajara. 

En 1869 la mencionada Srta. Romero, deseosa de cumplir la promesa 
hecha a Ntra. Sra., se presentó con el Sr. Provisor del Arzobispado quien, 
de acuerdo con el Excmo. Sr. Arzobispo Dr. D. Pedro Loza, dió la Capilla 
del Sr. del Rescate para que se dedicara a Ntra. Sra. del Sdo. Corazón y 
providencialmente nombró primer Capellán al Sr. Pbro. Dr. D. Rafael Sabás 
Camacho con la condición de restaurar la deteriorada capilla y lo cual reali- 
zó el Sr. Camacho con verdadero arte. 

El mismo Pbro., Dr. Camacho, mandó hacer a Querétaro, al notable es- 
cultor D. Abraham Fuentes, una imagen de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón 
que fuera copia idéntica a la de Issoudon. En febrero de 1871 entregó D. 
Abraham su trabajo que resultó ser una obra verdaderamente hermosa, de- 
vota y artística. 

El 31 de mayo de 1871 se hizo la dedicación de la capilla y se hizo la 
bendición de la imagen de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón que se colocó en el 
esbelto templete del Altar Mayor, celebrando la Misa Solemne el Pbro. Dr. 
D. Rafael S. Camacho quien también entonó Solemne Te-Deum. 

El 24 de enero de 1901 el Sr. Vic. Capitular D. Francisco Arias y Cár- 
denas nombró Capellán de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón al Sr. Pbro. D. Luis 
Gonzaga Romo, hoy Prelado Doméstico de S. S. y Capellán de la Capilla 
Votiva de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón en la ciudad de México, quien ena- 
morado de la imagen de Ntra. Sra. y deseando engrandecerla agrandó la ca- 
pilla, demolió altares y decoró con buen gusto el recinto que de nuevo pudo 
ser bendecido por el Excmo. Sr. Dr. D. José de Jesús Ortiz, Arzobispo de 
Guadalajara, el 19 de enero de 1902. 

Como había de entregarse a los mercedarios, que instaban ante la S. 
Sede, la Iglesia de la Merced y la capilla contigua, el 20 de diciembre de 
1910, el limo. Sr. Ortiz nombró al Sr. Pbro. D. Luis G. Romo Capellán 
de la Iglesia de la Universidad con la facultad de trasladar a ella la imagen 



117. 



de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón que era muy seguida de los fieles de Gua- 
dalajara por sus continuos favores y milagros. 

El 28 de enero de 1911 se hizo la traslación de la milagrosa imagen a 
las 6.30 de la tarde. Precedía una solemne procesión de niños que regaban 
flores y perfumes. A las puertas de la iglesia esperaban los Sres. Capellanes 
D. Francisco de la Peña, D. Feliciano Cortés (hoy Abad de la Basilica de 
Guadalupe), D. Luis G. Romo y otros varios sacerdotes con una multitud 
de devotos que en triunfo condujeron la imagen de Ntra. Sra. del Sdo. Co- 
razón hasta el altar donde habia de venerarse. Asistió el Sr. Arzobispo Ortiz 
que entonó el Te-Deum en Acción de Gracias y predicó las Glorias de Ntra. 
Sra. del Sdo. Corazón el R. P. Fr. Ricardo Olea, de la Orden de Predica- 
dores. 

Después de haber sido profanada por los carrancistas, el Gobernador 
de Jalisco, General D. Manuel M. Diéguez, mutiló la Iglesia de la Universi- 
dad hacia 1915, para hacer pasar una calle y después el edificio quedó incau- 
tado por cuyo motivo la milagrosa imagen de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón 
tuvo que volver a su antigua capilla, de la que tampoco habia pasado a ma- 
nos de los Mercedarios, y la que fue declarada independiente de la Iglesia 
de la Merced por el Excmo. Sr. Dr. D. Francisco Orozco y Jiménez en el año 
de 1922 y es allí donde sigue siendo muy venerada y querida la milagrosa 
inragen de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón. 

El celoso Capellán Pbro. D. Víctor Rodríguez solicitó del Excmo. Sr. 
Arzobispo de Guadalajara, Dr. D. José Garibi Rivera que la imagen fuera 
solemnemente coronada y el Prelado expidió el Decreto respectivo en abril de 
1937. 

El 29 de mayo de 1937, en la Iglesia de Ntra. Sra. de la Merced, con 
desbordante entusiasmo y en medio de una lluvia de flores fue solemnemen- 
te coronada por el mencionado Prelado quien en seguida celebró de Pontifi- 
cal. 

Después fue conducida la imagen en devota procesión, en medio de de- 
lirantes vítores, hasta el altar de su capilla. 

SU DESCRIPCION. 

La imagen de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón de Guadalajara es según el 
primer modelo con que se empezó a dar a conocer esta advocación y es copia 
fiel de la de Issoudún. 

Es de tamaño casi natural. La Virgen está de pie sobre unas nubes pía- 



--118— 



teadas y representa a la Virgen de la Medalla Milagrosa, con la cabeza un 
poco inclinada al lado derecho, con los brazos caídos verticalmente, mostrando 
las palmas de las manos. 

Viste túnica de media talla color blanco con adornos de oro en las orlas 
y en rededor del cuello, ceñida su cintura con un cinturón rojo y oro. 

Cubre su cabeza un lienzo blanco que deja ver un poco del cabello y la 
oreja del lado izquierdo. Un manto azul fuerte la cubre desde la cabeza y ba- 
ja hasta los pies recogiendo sus extremos sobre ambos brazos. Lleva también 
en la orla unos dibujos de oro. 

Deja asomar la Virgen el pie derecho calzado con una sandalia y pisa la 
cabeza de una serpiente que coge con las fauces una rubicunda manzana. 

En su cuello luce un collar de piedras preciosas y sobre su cabeza se asien- 
ta la rica corona imperial de plata y oro formada con flores de lis y azucenas 
adornadas con piedras preciosas. 

Frente a sí muestra al Niño Jesús de pie, sobre las mismas nubes, ves- 
tido también de media talla, con la túnica color morado y el manto azul fuer- 
te orlados ambos por una cinta de oro. 

Con la mano izquierda muestra su corazón en medio de un resplandor de 
oro en el centro del pecho y la mano derecha la tiene alzada en actitud de ben- 
decir. 

Deja asomar sus dos pies y sobre su cabeza muestra una corona rica co- 
mo la de la Virgen. 

Ambas imágenes tienen ojos de cristal, color apiñonado y el conjunto es 
muy hermoso, devoto y artístico. 



SU FIESTA. 

Se festeja esta Sta. imagen el día 31 de mayo. Precede un lucido y so- 
lé nne novenario de misas, ejercicios vespertinos y predicación. 

Durante esos días hay abundancia de flores, adornos, luces, etc., y asis- 
ten los miembros de la Cofradía de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón que fue eri- 
gida canónicamente el 27 de marzo de 1874 por el limo. Sr. Dr. D. Pedro Lo- 
za a instancias del Sr. Pbro. Dr. D. Rafael S. Camacho. 

El día 4 de septiembre de 1874 S. S. Pío IX elevó esta Cofradía al ran- 
go de Archicofradía con la facultad de agregar a ella todas las cofradías que 
bcijo esta advocación se erigieren en la República Mexicana y comunicarles el 
sinnúmero de indulgencias concedidas por el Sumo Pontífice. 

Están agregadas: 



— 119. 



31 de mayo de 1875.'— Cofradía de Sn. Miguel el Alto, Jal. 
■4 de agosto de 1878.— La de la Parroquia de Colima, Col. 
12 de febrero de 1879.'— La de la Parroquia de Ameca, Jal. 
3 de junio de 1879.— La del Santuario del Sdo. Corazón de Jesús de Za- 
potlán el Grande. 

23 de noviembre de 1880. —La de la Iglesia de la Encarnación, de Méxi- 
co, D. F. 

2 de agosto de 1880. — La de la Parroquia de Talpa, Jal., etc., etc. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que fueron consultadas para escribir la Reseña de Nuestra Señora del 
Sagrado Corazón de Guadalajara: 

GARCIA GUTIERREZ, Pbro. J. Jesús. "La Capilla Votiva de la Ciu- 
dad de México". Apuntes Históricos, Año de 1936. Parte Primera. Caps, del 
lo. al 3o. Págs. 7-20. Segunda Parte. Cap. del lo. al 6o. Págs. 21-70. 

Véase, además, en la misma obra los apéndices finales del lo. al 7o. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. Año de 1945. Mes de julio. 
Pág. 332. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 56. Pág. 369 y Sigs. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Rccop. de Not. y Dat. que 
se Reí. con las Mil Imag. de N. S. de Zapopan". Pág. 228. 



I CAPITULO XIV 

NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE GUADALAJARA. 

N la comprensión parroquial de la llamada Parroquia de Jesús, frente a 
la calle llamada hoy "Del Moro", se levanta el hermoso y suntuoso San- 

— 121- 



tuario que la mariana Ciudad de Guadalajara ha dedicado a la Santísima Vir- 
gen en su titulo "REFUGIO DE PECADORES" tan querida en este Arzo- 
bispado de Guadalajara. 

La construcción de esta insigne iglesia se debió al R. P. Fr. Pascual del 
Niño Jesús Avelar, religioso franciscano del Convento de Zapopan. A fines 
del pasado Siglo XIX estaba radicado en Guadalajara y dedicado con mu- 
cho fruto a la predicación y al confesionario y siendo de grande virtud, el limo. 
Sr. Dr. Dn. Pedro Loza y Pardavé, Arzobispo de Guadalajara, le tomó por su 
propio confesor. 

Eran también hijas de confesión del P. Avelar las hermanas Librada, Ma- 
ria y Matiana Orozco, quienes deseosas de llevar una vida perfecta y de re- 
cogimiento lograron interesar a su confesor para que fundara una "Congrega- 
ción de Terciarias Franciscanas". No obstante las muchas dificultades que se 
oponían el R. P. Avelar con Librada Orozco y Susana de la Fuente, otra de 
las interesadas en la fundación, se presentaron ante el R. P. Provincial de los 
franciscanos que lo era Fr. Teófilo del Sdo. Corazón de María García Sancho 
y lograron que dicho P. Provincial les alcanzara del limo. Sr. Dr. Dn. Pedro 
Loza la ansiada fundación. 

El limo. Sr. Arzobispo para esto también les donó el local entonces lla- 
mado "La Capilla Vieja" que era una casa completamente abandonada, casi 
destruida, situada en lo que en aquel entonces era suburbio de la ciudad y que 
al principio había tenido como fin albergar mujeres arrepentidas de su mala 
vida. Dicha casa comprendía un templo en construcción "cuyos muros no al- 
canzaban en aquella época arriba de tres metros de altura estando el recinto 
todo invadido por los escombros y las ortigas que hacían al sitio horroroso de 
aspecto y a propósito para la perpetración de crímenes execrables". El mismo 
Sr. Arzobispo dio licencia para la edificación de la iglesia y para que se funda- 
ra una Casa de Regeneración para Jóvenes arrepentidas que seria atendida por 
las religiosas de la nueva fundación, cuya Regla fue formulada por los RR. PP. 
Fr. Teófilo García Sancho y Fr. Pascual Avelar teniendo por base la Terce- 
ra Orden de San Francisco de Asís. 

Aprobada la fundación y habiendo tomado posesión del local cedido por 
el limo. Sr. Loza, viendo las hermanas Orozco que en la abandonada cons- 
trucción había ya abovedada la parte que había de servir para coro bajo y que 
podía servirles de capilla, hicieron quitar los escombros, la mandaron pintar y 
la aderezaron para que pudiera dedicarse al Culto Divino. El 4 de agosto de 
1889 se abrió al Culto Público: "Depositóse en ella el Santísimo Sacramento 
y como titular colocóse una imagen de Nuestra Señora del Refugio, bastante 
bella, en aquel pobre, pero aliñado altar". 



^122— 



En 1892 el R. P. Comisario General de les franciscanos Fr. Isidro María 
Camacho dio licencia para que se fundara en la mencionada capilla la V. Or- 
den Tercera Secular de San Francisco, que debido al tesón y elocuencia del 
P. Avelar atrajo un gran número de asociados. 

El mismo Sr. Arzobispo Dr. Dn. Pedro Loza hizo la bendición del Con- 
vento de estas Terciarias Franciscanas, que desde entonces comenzaron a ser 
llamadas del Refugio, en el año de 1895. Dicha casa tenia además de la aten- 
ción de las arrepentidas que fue el fin principal, "asilo para parvulitos y huér- 
fanos, pensionado para niñas y hospicio de ancianos e inválidos". 

Siguieron entretanto en la construcción del nuevo templo tanto el P. Ave- 
lar como las religiosas Hnas. Orozco que invirtieron allí sus rentas, el fruto 
de sus trabajos de manos y aun poniendo su trabajo personal "como era el 
acarreo de material de construcción, vigilancia continua y sobrestancia de la 
obra al rayo del sol y a la intemperie"; pero pudo por fin terminarse y ser de- 
dicado con toda solemnidad el 4 de julio de 1900 por el limo. Sr. Arzobispo 
de Guadalajara Dr. Dn. Jacinto López y Romo quien a la vez "asistió de Pon- 
tifical bajo docel". Cantó la Misa Solemne el R. P. Guardián de San Francis- 
co de Guadalajara Fr. Juan Capistrano Gallegos acompañado de otros reli- 
giosos y predicó elocuente sermón el M. I. Sr. Cango. Magistral Dr. Dn. Luis 
Silva. El fundador de toda esta obra, Fr. Pascual Avelar, asistió al Prelado 
en el Trono como Presbítero Asistente y el Coro "ejecutó una de las misas 
de más renombre en ese entonces, bajo la batuta del notable director Don Die- 
go Altamirano". 

Tuvieron a su cargo la dirección del convento e iglesia el P. Fr. Pascual 
del Niño Jesús Avelar hasta su muerte acaecida en la madrugada del 2 de 
enero de 1901 y de la cual se dice que tuvo revelación así como también de la 
del Sr. Arzobispo Dn. Jacinto López de quien también era confesor y acaeció 
el 31 de diciembre de 1900. El Guardián de Zapopan Fr. Bernardo de la Ma- 
dre de Dios Anguiano siguió con la dirección hasta su muerte. 

La V. O. T. de este Santaurio a la muerte del P. Avelar fue dirigida por 
el P. Fr. Luis del Refugio Palacio y después por el P. Fr. José Uriarte. 

En 1933 por orden del Presidente de la República Dn. Abelardo L. Ro- 
dríguez fue incautado este Santuario de Ntra. Sra. del Refugio y retirado del 
cuitó quedó cerrado varios años hasta que últimamente por gestiones del 
Excmo. Sr. Arzobispo Dr. Dn. José Garibi Rivera fue devuelto a la Sda. Mi- 
tra y abierto de nuevo al culto público con grande contento de los habitantes 
de la ciudad y sobre todo del barrio que profesan especial cariño a dicho San- 
tuario. 

Fué nombrado últimamente primer Capellán el Pbro. Dn. J. Refugio Ga- 



—123- 



lindo, que antes había sido Cura del pueblo de San Marcos, y con grande la- 
boriosidad se dedicó a colectar limosnas para la restauración de este Santua- 
rio que había quedado en estado lamentable. Hoy gracias a sus esfuerzos es 
"El Refugio", como se le llama; una de las mejores iglesias de la ciudad. En 
su construcción campea el Estilo Gótico. Tiene cuatro o cinco bóvedas deco- 
radas de azul pálido muy hermoso con ventanales que le dan bastante luz. Las 
pilastras y altares de la nave son de cantera plomiza con las molduras dora- 
das, todo nuevo y restaurado. El retablo del Altar Mayor es de metal dorado 
"de estilo gótico y trasunto de una puerta lateral de la Catedral de Colonia" 
en cuyo centro aparece la imagen titular de Ntra. Sra. del Refugio que es la 
misma que se colocó en la primitiva capilla por el P. Avelar y por las Hnas. 
Orozco fundadores de la obra hacia 1889. 

Consta que esta imagen fue obra pictórica del Hermano Donado del Con- 
vento de Zapopan Fr. Amado de la Madre de Dios Castro. Este religioso lego 
fue hermano carnal de Dn. Felipe Castro y ambos hijos de Dn. José Castro 
pintores de lo mejor que ha habido en Guadalajara. Fr. Amado pintó varias 
imágenes del Refugio "a razón de $ 100.00 (cien pesos) cada una" en aque- 
llos tiempos y el producto de todas lo empleó el autor en el decorado de la 
hoy Basílica de Ntra. Sra. de Zapopan. Se dice que algunas imágenes, entre 
ellas esta de Guadalajara, las pintó Fr. Amado por disposición del P. Jimeni- 
tos llamado así cariñosamente por los fieles, debido a su santidad y virtud, el 
Guardián de Zapopan Fr. José Ma. de Jesús Jiménez, natural de Guadalajara, 
del Barrio de Mexicaltzingo, donde nació el 18 de mayo de 1800. Fue alum- 
no del Seminario Conciliar de dicha ciudad, profeso de la Orden Francisca- 
na en la Provincia de Zacatecas el 12 de noviembre de 1820. En 1822 se pa- 
só al Convento de Zapopan donde fue ordenado sacerdote por el limo. Sr. Dn. 
Juan Cruz Ruiz de Cabañas en 1824. Siendo Guardián de Zapopan en 1873 
construyó el Altar Mayor del Santuario, estucó y doró toda la iglesia gastan- 
do $ 14,000.00 en la obra de dicha Basílica por lo que dispuso que fray Ama- 
do Castro pintase las imágenes del Refugio para ayudarse en la costosa obra. 
Murió el P. Jimenitos el 3 de enero de 1879 con grande fama de santidad y 
el pintor Fr. Amado de la Madre de Dios Castro también con fama de virtud 
tuvo "una muerte plácida, rodeado de sus hermanos los religiosos y en la in- 
fraoctava de Nuestra Señora del Refugio, el día 17 de julio de mil ochocien- 
tos noventa y tantos. Hombres pues de reconocida santidad y virtud tomaron 
parte en la elaboración de esta célebre imagen del Refugio y en la construc- 
ción de su Santuario por lo cual es ahora, sin duda, tan atractiva y milagrosa, 
admirada, seguida y querida. 

Para celebrar dignamente el cincuentenario, vulgarmente llamado Bodas 



^124 — 



de Oro, de la dedicación de este Santuario el P. Capellán actual, Pbro. Dn. 
J. Refugio Galindo a nombre de los habitantes de dicho barrio pidió y obtuvo 
del Sr. Arzobispo Dr. D. José Garibi Rivera que la imagen de Ntra. Sra. del 
Refugio venerada en este Santuario fuera coronada solemnemente por De- 
creto Episcopal. 

Un solemne novenario de preparación dio comienzo el 26 de junio de 1950 
que constó de misas solemnes y ejercicios vespertinos con predicación a car- 
go del M. I. Sr. Cango. Hon. Dr. Dn. Higinio Gutiérrez López. El día 4 de 
julio, día de la Coronación, hubo "Mañanitas" para saludar a Nuestra Seño- 
ra a la hora del alba y Misa de Comunión General a cargo del M. I. Sr. Vic. 
General de la Arquidiócesis, Chantre Dn. Alejandro Navarro. Siguióse la So- 
lemne Coronación a las 9 a. m. En el centro del Altar Mayor estaba la V. ima- 
gen engastada en un cuadro de madera tallado y dorado que remataba en tres 
agujas góticas y que se había preparado para dicha solemnidad. En medio de 
los aplausos de la concurrencia que llenaba el Santuario, el Excmo. Sr. Dr. 
Dn. José Garibi Rivera, impuso una rica corona de plata dorada adornada de 
vistosa pedrería y perlas que tuvo un costo de $ 2,500.00 y fue fabricada en el 
taller artístico de los Hnos. Orozco y es un facsímil exacto de la corona que 
en México se ofreció a Ntra. Sra. de Guadalupe en el cincuentenario de su 
Canónica Coronación. 

Siguióse la Misa Pontifical que celebró el mismo Excmo. Sr. Arzobispo 
quien también ocupó la Cátedra Sagrada desarrollando elocuente sermón alu- 
sivo al acto. En la Misa tuvo como Presbítero Asistente al M. I. Sr. Cango. 
Dn. Macario Velázquez, Diáconos de honor a los M. I. Sres. Cangos. Dn. 
Justo T. Araiza y Dn. Francisco Quintana, siendo Diácono y Subidácono de 
la Misa los limos. Monsres. Dn. José Villaseñor Planearte y Dn. J. Jesús Ruiz 
Vidaurri. Los alumnos del Seminario Conciliar de la ciudad hicieron el servi- 
cio de altar dirigidos por el Ceremoniero de la Sta. Iglesia Basílica Catedral 
Dr. Dn. Enrique Toral Moreno. Asistieron a la solemnidad a más del P. Ca- 
pellán los Sres. Pbros. Dn. Agapito Martínez, Dn. Donaciano Murguía, Dn. 
Guillermo Preciado y Dn. Luis Enrique Orozco y gran número de fieles de los 
diversos rumbos de la ciudad. Por la tarde predicó el Párroco de la Parroquia 
de Jesús Pbro. Dr. D. Arturo Espinosa y el Secretario de la Sda. Mitra, limo. 
Mons. Dr. Dn, Narciso Aviña Ruiz, el Te-Deum en Acción de Gracias por la 
Coronación "y por todos los beneficios concedidos (por la Virgen) en los cin- 
cuenta años transcurridos" desde la dedicación de su Santuario. 



^125- 



su DESCRIPCION. 



Es un cuadro de pintura al óleo como de metro y medio de alto y de an- 
cho en la debida proporción. Sobre un fondo de nubes blancas sombreadas de 
grisáceo aparece la Virgen sentada sobre las mismas nubes. Lleva al Niño Je- 
sús en los brazos como en la generalidad de las refugianas. La Virgen viste 
túnica color bermellón claro, manto azul claro, con una rica cenefa en la ori- 
lla, y de tramo en tramo se ve el nombre de Jesús en amarillo oro. Un lienzo 
blanco le rodea el cuello y sobre los hombros aparece cubierta con una bufan- 
da de color verde claro con listas oscuras. Lleva collar de perlas pintadas y 
un arete en la oreja derecha. El Niño de pie viste una túnica transparente co- 
lor blanco. Ambos llevan sobre sus rizadas cabezas diademas, muy bien imi- 
tadas, pintadas, adornadas de pedrería. Hoy está engastado el cuadro en un 
marco de madera, tallada y dorada, que, como ya se dijo, termina en tres agu- 
jas góticas para que haga unidad con el retablo del altar. En la aguja de en- 
medio está suspendida la corona de la Coronación sostenida por dos angeli- 
tos, color de bronce, que simulan coronar la cabeza de la Divina y Santísima 
Señora. 

Esta Sta. imagen es de las más artísticas que en la Arquidiócesis se con- 
servan, puesto que es de la mano de Fray Amado de la Madre de Dios Cas- 
tro que fue buen pintor "como su padre y hermano, de quienes no alcanzó 
ciertamente la pericia; pero sí llegó, al decir de todos, a superarles en la mís- 
tica inspiración que supo imprimir a sus lienzos. En lo que más se ejercitó fue 
en copiar, siendo la creencia general, que su pincel jamás llegó a producir 
nada original. Mas lo que sin cesar copió, de la exclaustración acá (fines del 
Siglo XIX) viviendo siempre retirado, humilde, sencillo y consagrado a la de- 
voción del Colegio de Zapopan, dice el Cronista Fr. Luis del Refugio Pala- 
cio, fue la incomparable imagen del Refugio que en su Santuario (se refiere 
al Santuario de Zapopan en uno de cuyos altares se venera una refugiana del 
pincel de Dn. José Castro) se venera, obra que, como queda dicho, fue de su 
propio padre". 

"Todas sus copias fueron delineadas por un mismo calco encerado y to- 
mado de dicha imagen (la de Zapopan) de modo que todas le salían iguales 
en tamaños y proporciones, mas no en entonación, ni en colorido, y ni aun en 
expresión; pues las hay entre ellas que contestan mas el gusto superándose 
las unas a las otras y no obstante, son todas de trabajo esmeradísimo, devotas 
de aspecto atractivo irresistible, de encantadora belleza y de tonos suavísimos 
que deleitan al contemplarlas". Debe concluirse pues que esta imagen de Gua- 
dalajara es copia de la de Zapopan; pero sumamente encantadora y artística. 



--126- 



su FIESTA. 



Desde la dedicación de su Santuario siempre se ha celebrado esta imagen 
el 4 de julio de cada año que también es la fiesta de su título. Precede solem- 
ne novenario de misas muy solemnes y ejercicios vespertinos con Exposición 
del Santísimo Sacramento y predicación. Hay durante esos días abundancia 
d"» luces, flores, etc., con que es adornado el hermosísimo Santuario. Por la 
tarde hay peregrinaciones de las diversas asociaciones religiosas establecidas 
en dicho Santuario como la Congregación de la Doctrina Cristiana, Asocia- 
ción de los Santos Angeles, Hijas de María Inmaculada, V. O. T. de San 
Francisco, Familia del Espíritu Santo, Vela Perpetua, Apostolado de la Ora- 
ción etc. Está establecida la Cofradía de Ntra. Sra. del Refugio que asiste a 
todos los actos y le toca su peregrinación el penúltimo día y el último día toca 
a todos los fieles de dicho barrio. 

También se reza todos los días la novena de Ntra. Sra. del Refugio y el 
día 4 de julio hay alegres Mañanitas, Misa de Comunión General y Solem- 
ne Misa de Función en que se hace el panegírico de la Sta. imagen por algún 
buen orador de la ciudad. El Santísimo queda patente durante el día y termi- 
na la fiesta con el ejercicio vespertino solemne. 

Durante los últimos días de la festividad se adornan las calles del barrio 
con adornos de papel de diversos colores, hay música, y se queman vistosos 
fuegos pirotécnicos, hay también frecuencia de Sacramentos y afluencia de los 
habitantes de todos los barrios de Guadalajara. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora del Re- 
fugio de Guadalajara: 

GALINDO, Pbro. J. Refugio. Capellán actual de este Santuario. Pro- 
grama que publicó en junio de 1950 con motivo de la Coronación de la ima- 
gen y en el cual aporta algunos datos históricos importantes. 

PORTILLO, Pbro. Manuel. 'Apunt. Hist. Geogr. del Dep. de Zapo- 
pan", Año de 1888. Las últimas Págs. 

TISCAREÑO O. F. M. Angel de los Dolores. "N. S. del Refugio, Patr. 
de las Mis. del Coleg. Ap. de N. S. de Guad. de Zacatecas". Cap. XVII, Pág. 
260-263. 



127. 



i 



CAPITULO XV 

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE ZAPOPAN. 

A Parroquia de Zapopan es la XXXIV Porania de este Arzobispado 
de Guadalajara. Su iglesia parroquial es de bóvedas, con decentes 

^129— 



altares, presidiendo el Altar Mayor la imagen del Apóstol San Pedro por ser 
el Titular desde tiempo inmemorial y haberlo confirmado en el siglo pasado 
el limo. Sr. Dr. D. Pedro Loza y Pardavé, Arzobispo de Guadalajara. Dicha 
iglesia está rodeada de un espacioso atrio o cementerio cubierto ahora de flo- 
ridos jardines que son obra del actual párroco Pbro. D. Martín Navarro her- 
mano del limo. Mons. D. Alejandro Navarro, Vicario General de la Arqui- 
diócesis. 

Esta iglesia en su principio fue construida por un religioso, lego fran- 
ciscano, llamado Fr. Francisco Assa en un terreno que se compró y había 
sido de la propiedad del Sr. Cura Br. D. Antonio Bravo de Gamboa. El le- 
go nada hábil en asuntos de arquitectura la levantó de adobes con techos 
de madera y en muy poco tiempo, dada la necesidad que había de trasladar 
la administración parroquial del Santuario de Nuestra Señora de la Expec- 
tación de Zapopan donde había permanecido por haber sido entregado este 
en 1816 a los religiosos de San Francisco que viniendo del Colegio de Gua- 
dalupe de Zacatecas en ese año, fundaron en Zapopan un Colegio de Pro- 
paganda Fide. 

El 8 de mayo de 1819 la iglesia construida por el Hermano Assa se en- 
tregó al Sr. Cura Br. D. Juan Cayetano Portugal y a ella se trasladó desde 
entonces la administración parroquial. Mas a poco se arruinó tanto la igle- 
sia que fue necesario reconstruirla en 1829 y lo hizo el Sr. Cura Portugal 
ayudado del Ayuntamiento de Zapopan. Hoy está bien decorada, hermosea- 
da y cuidadosamente atendida por el párroco y dos vicarios y en ella se ce- 
lebran espléndidamente todas las funciones parroquiales. 

A la entrada por el lado de la Epístola, cerca de la puerta mayor, está 
una capilla que es el bautisterio. Le entra luz por un ventanal que da al atrio 
y está resguardada por su respectivo cancel de fierro. Tiene al frente un de- 
voto altar en cuyo centro se manifiesta una hornacina de madera con su cris- 
tal que guarda una milagrosa imagencita de Nuestra Señora de la Soledad de 
la cual se dice que se renovó o retocó milagrosamente. 

Hará unos ocho o diez años que el Excmo. Sr. Arzobispo de Guadala- 
jara, Dr. D. José Garibi Rivera, ordenó al actual Párroco de Zapopan, Pbro. 
D. Martín Navarro que levantara una información testimonial sobre los he- 
chos entre los testigos que aún quedasen. Entre ellos compareció Dña. Eva 
Briseño, persona de reconocida virtud y gran benefactora de la población. 
Sostenía un orfanatorío para niños pobres. En su honor lleva su nombre una 
de las calles de Zapopan. De las declaraciones constó que el Sr. Cura D. 
Manuel Portillo que tomó posesión de la Parroquia de Zapopan el 17 de 
mayo de 1877, deseando hermosear la iglesia parroquial dispuso se quitara 



— 130— 



lo que pareciera inservible y que se retiraran aquellas imágenes que por es- 
tar destruidas causaban mala impresión a la vista de los fieles de su nueva 
parroquia. Entre estas imágenes estaban un Jesús Nazareno y una imagen 
pequeña de la Virgen María en su advocación de la Soledad que por dis- 
posición del Párroco fueron destinadas al fuego junto con la palizada. 

Noticiosos los vecinos de esta disposición se presentaron ante él, Dña. 
Petra, Dña. Timotea y Dña. Rufa Orozco a quienes el pueblo todo llamaba 
cariñosamente "LAS RUFITAS" y le pidieron la imagen de Jesús Nazare- 
no que les fue cedida por el Sr. Cura Portillo y la llevaron a su casa donde 
se Vinero por mucho tiempo y a donde concurrían los vecinos durante el tiem- 
po santo de la cuaresma a ofrecerle el rezo tan en boga entonces llamado 
• EL CUARESMAL". 

A la misma hoguera estaba destinada la Virgen de la Soledad por te- 
ner el rostro carcomido por la polilla y estar toda muy maltratada por la in- 
curia del tiempo; pero ante el Sr. Cura Portillo se presentó "Dña. Rosita" 
pidiendo le obsequiara la referida imagen. Era E|ña. Rosita una señora po- 
bre, muy piadosa, que vivía al costado norte de la iglesia parroquial. Presta- 
ba grandes servicios en la iglesia y en su casa enseñaba las primeras letras 
y la Doctrina Cristiana a varios niños de la población por lo cual era muy 
venerada y querida. 

Viendo el Sr. Cura Portillo que la imagen de la Virgen estaba en un 
estado tan deplorable se la obsequió y la mujer llena de gozo la llevó a su 
casa, la colocó en el mejor lugar, la adornó de flores y luces, le puso nuevo 
vestido, y llevada del deseo de cuidarla la cubrió toda con un lienzo que le 
quitaba cuando los vecinos concurrían para ofrecerle algunas devotas preces 
en su compañía. ¡Con qué devoción le rezaban el Rosario tan predilecto de 
María! 

Dicha señora tenía también amistad con una religiosa de Guadalajara 
que siempre que iba a Zapopan no dejaba de hacer una visita a la Santísi- 
ma Virgen de la Soledad y en una de estas visitas la monja le reprochó el 
tener la santa imagen cubierta con un lienzo y al levantar el dicho lienzo pa- 
ra contemplar a la Virgen con no poca sorpresa encontraron que la imagen 
se había renovado y retocado sin que nadie hubiera puesto mano en la escul- 
tura. Mayor era el asombro al considerar que la noche anterior la imagen 
aún estaba en su primitivo estado de destrucción. No se pudieron contener 
y comenzaron a dar voces a las cuales ocurrieron los vecinos que también 
estupefactos contemplaban la milagrosa renovación por la que la imagen des- 
baratada aparecía ahora consistente y de un color tan sonrosado y hermoso 
como si acabara de salir del taller del escultor. El rostro antes carcomido 



— 131 — 



de la polilla aparecía ahora perfecto y de un barniz tan delicado y brillante 
cual aún se ve en el día de hoy. 

Atraídos por el suceso comenzaron los fieles de Zapopan a frecuentar 
la casa de Dña. Rosita, como aún la llaman sus vecinos que la conocieron, 
para honrar la imagen de la Santísima Virgen de la Soledad que desde aquel 
momento comenzó a derramar tantos favores y milagros como para confir- 
mar la verdad de su milagrosa renovación. Entre estos es muy notable el si- 
guiente: 

Una familia pobre de Zapopan tenía un niño que había nacido contra- 
hecho, tenia sus miembros encogidos, y no podía caminar. Resignado pasa- 
ba los días conforme con su suerte. Pero un día llegó la noticia de la reno- 
vación y de los favores que la Virgen de la Soledad estaba dispensando y 
suplicó lo llevaran a la presencia de la milagrosa imagen para pedirle le al- 
canzara el poder moverse y caminar. Cedió la madre a las repetidas instan- 
cias y lo llevó ante la Virgen y le rezaron con profunda devoción el Rosario 
y ¡oh prodigio de María! al terminar y santiguarse el niño se levantó por si 
mismo y por sus propios pies pudo volver a su casa. 

Se sabe que cuando el Sr. Cura D. Martín Navarro hizo la informa- 
ción, dicho niño, entonces ya persona mayor, radicaba en la ciudad de Tam- 
pico, Tamps. 

De todo esto tuvo individual noticia el Sr. Cura D. Manuel Portillo 
quien después de hacer las averiguaciones que juzgó oportunas, convencido 
de la verdad de cuanto aquí se ha narrado, dispuso que la milagrosa imagen 
volviera a la iglesia parroquial y no obstante las protestas de la poseedora 
fue trasladada la Virgen de la Soledad con toda pompa y solemnidad, con 
cruz alta y ciriales, los sacerdotes revestidos de sus ornamentos, acompañan- 
do todo el pueblo, en medio de repiques de las campanas y del continuo tro- 
nar de los cohetes y bombas. 

Así recorrieron algunas calles de la población y al llegar a la parro- 
quial iglesia en triunfo fue conducida hasta el Altar Mayor donde quedó co- 
locada durante todo el tiempo que estuvo al frente de la Parroquia de Za- 
popan el Sr. Cura D. Manuel Portillo. A su muerte la cambiaron al altar de 
la capilla del bautisterio donde a la fecha permanece. 

Y fue tanta la devoción y cariño, respeto y veneración, que le cobró el 
Sr. Cura Portillo que dispuso fueran sus despojos sepultados en esta iglesia 
al lado de la imagen tan querida y donde están a la fecha junto con otros 
miembros de su familia en la Capilla llamada del Santo Entierro. A los pies 
del actual altar de la Virgen está sepultado D. Rafael D. Herrera muerto el 



132— 



9 de octubre de 1883, sin duda también por devoción a esta milagrosa ima- 
gen de María Santísima de la Soledad. 



SU DESCRIPCION. 

Esta milagrosa imagen es pequeña, de 86 Ctms. de altura, y está de 
pie. Tiene ropaje de escultura formado por un manto de color negro cuyos 
pliegues le envuelven todo el cuerpo y parece estar esculpido en madera ma- 
ciza. Mas no sé si por el afán de adaptarle vestidos de ricas telas le añadie- 
ron unas fajillas o listones de madera de la cintura para abajo y la forraron 
de tela de lino quedando así su cuerpo en forma de cono; pero por las ras- 
gaduras de la tela pueden aún apreciarse los primitivos ropajes. 

Tiene la cabeza recta, el rostro regordido, los ojos de vidrio y apenas 
abiertos, la boca con los labios cerrados, las orejas en perfecto estado y con 
un orificio para llevar zarcillos; pero de un color tan delicado, tan terso y 
brillante que la hace aparecer muy sonrosada sobre un fondo aperlado. Real- 
mente es notable la coloración de su rostro. Tiene el cabello pintado de color 
rubio claro. Igual coloración a la del rostro es la de las manos que penden 
de unos brazos de lienzo de lino rellenos como de algodón. Dichas manos 
son alargadas y malhechas mostrando la derecha unas peladitas en la fina 
coloración. 

Campea en su expresión el dolor y aunque no es una obra de arte sin 
embargo aparece muy devota. 

La visten de una túnica de terciopelo negro y un manto que le cubre 
desde la cabeza hasta los pies adornado con franjas y galones de oro, exten- 
dido por delante y con cauda hacia atrás. Ambos salpicados de exvotos de 
oro y plata vulgarmente llamados "MILAGROS" que manifiestan las gra- 
cias y favores que derrama la Virgen a quienes la invocan en esta imagen 
de la Soledad. 

Su cuello lo lleva cubierto de una toca de lino, muy carrujada, adorna- 
da de blancos encajes y sobre su cabeza lleva un resplandor de plata dora- 
da que la hace aparecer con la dulzura de Madre y la majestad de Reina. 
Sobre sus manos, en un sudario de encaje, sostiene una corona de espinas 
pintada ahora de negro. Así adornada se asienta la milagrosa imagen en una 
peaña que tiene forma de basa con una media pilastra, toda hecha de made- 
ra, y maqueada. Todo lo cual hace que la V. imagen de la Virgen de la So- 
ledad aparezca hermosa, venerable y sumamente respetable. 



133 



su FIESTA. 



Antiguamente, a raíz de su milagrosa renovación, se le celebraba muy 
ruidosa función todos los años el 15 de septiembre, fiesta de los Siete Do- 
lores de María. Fue el iniciador el Sr. Cura D. Manuel Portillo que des- 
plegaba todo su amor y su celo por festejar a la Virgen en esta su milagro- 
sa imagen. A su muerte tomaron el patronato de esta fiesta unas señoritas 
de apellido Hermoso, que radicaban en Guadalajara y que para su celebra- 
ción llevaban desde la ciudad predicador y cantores de lo mejor y ellas mis- 
mas adornaban personalmente el altar con profusión de flores y luces. Aun 
se dice que al morir dejaron cuantioso legado para que siguieran las fiestas 
a Nuestra Señora de la Soledad todos los años y asi se propagara más y más 
su devoción; mas sin duda en una de tantas revoluciones por las que ha atra- 
vesado nuestra Patria tal legado se perdió y ahí pararon los festejos a la 
reverenciada imagen de Nuestra Señora. 

Muchos años pasó sin culto alguno y aún se perdió la memoria de su 
milagrosa renovación lo que es muy de lamentar hasta que el actual Párroco 
de Zapopan, Pbro. D. Martín Navarro, llevado de su devoción y amor a la 
Virgen Dolorida comenzó de nuevo a celebrar con relativo esplendor los fes- 
tejos del 15 de septiembre de cada año. Para esto se coloca la imagen en el 
templete del Altar Mayor y se celebra un novenario o por lo menos un tri- 
duo de misas solemnes y ejercicios vespertinos y el día 15 de septiembre se le 
dedica solemne función en la que se hace el panegírico de la milagrosa ima- 
gen. Además todos los viernes se celebra Misa en su Altar. 

Ojalá que estas líneas sean un saludable reclamo a los devotos y aman- 
tes de María Santísima para que se restaure un culto espléndido y la devo- 
ción profunda a esta V. y milagrosa imagen que a estas fechas debería ser 
de las más célebres de este Arzobispado de Guadalajara. ¡Dios lo quiera pa- 
ra honra y gloria de su Santa Madre! 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la 
Soledad de Zapopan. 

NAVARRO, Pbro. Martín. Actual Párroco de Zapopan. Noticias que 
proporcionó al Autor sobre la información que levantó en Zapopan y envió 
a la Sda. Mitra de Guadalajara. 

MORA, J. Cruz de la. Escultor zapopano, culto y memorista notable. 



134- 



Datos que personalmente dió al Autor de esta obra sobre esta insigne ima- 
gen de Nuestra Señora de la Soledad. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. Información que personalmente hizo 
entre algunos vecinos de Zapopan sobre muchos detalles referentes a 
la renovación de esta V. Imagen. 

PORTILLO, Pbro. Manuel. Cura de Zapopan, en su obra: "Apunt. 
Híst. y Geog. del Dep. de Zapopan". Año de 1888. Cap. I. y Sigs. 



135. 



CAPITULO XVI 



NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE ATEMAJAC DEL VALLE 

Auna legua al Norte de la Ciudad de Guadalajara se encuentra 
el Pueblo de Atemajac del Valle que está dividido por un arroyue- 
lo que se aprovecha en una Fábrica de hilados y tejidos que instaló una com- 



áis?— 



pañía formada por Dn. José Palomar con varios comerciantes de Guadalaja- 
ra, en 1841, en terrenos comprados a los naturales de este Pueblo de Atema- 
jac y a los de Zoquipan. Un puente construido sobre el arroyuelo en 1873 
une las dos partes del poblado de las cuales la que cae hacia el Sur y en la 
que está enclavada la Fábrica, que empezó a trabajar en 1843, pertenece a 
la jurisdicción civil de Guadalajara y a la Parroquia de Mezquitán ahora 
de la Sagrada Familia de la misma Ciudad y la parte antigua del pueblo que 
cae hacia el Norte pertenece al municipio y XXXIV Porania de Zapopan. 

Atemaxaque, Atlimaxaque, Athemaxaque o Atemajac que se interpre- 
ta: "Lugar dividido por aguas" fue en la antigüedad un Tlatoanazgo habi- 
tado por indios de la Raza Azteca que se establecieron en dicho poblado de 
Atemajac, que encontraron ya poblado, en el año de 1130. Poco antes de la 
Conquista el Tlatoanazgo de Atemaxaque contaba con tres mil indios en la 
sola cabecera y tenia sujetos a los pueblos de Zoquipan, Zapopan, Ixcatán, 
Tesistán, Iztlán (hoy San Esteban). Copalita y Huentitán el Alto y el Bajo. 
Todos los caciques de estos pueblos estaban obligados a pagar tributos de 
caza y frutos de la tierra al Tlatoani de Atemaxaque que a su vez estaba su- 
jeto con sus pueblos al Gran Reino de Tonalá que, también al tiempo de la 
Conquista, estaba gobernado por una Gran Cacique o Reina llamada Cihua- 
Dilli Tzapotzinco en unión de su hijo llamado Xuchitlán (Hijo de la Flor). 
Todo el Reino constaba de un total de 32,500 indios vasallos. 

En el Tlatoanazgo de Atemaxaque se hablaba el idioma que hoy lla- 
mamos Tarahumaro y sus naturales adoraban tres divinidades de ídolos en 
forma humana: TEOPILTZINTLI que quiere decir "El Dios Niño" y era 
el dios de los buenos temporales; HERI, Dios de las ciencias, a quien con- 
sultaban sus determinaciones y NAYARIT que era representado con arco 
v flecha en las manos y era invocado como el Dios de la Guerra. Nunca les 
ofrecieron sacrificios humanos sino sólo flores y frutos que producían sus 
tierras. 

La Conquista de Atemajac se realizó en 1530. Sabedor el Cacique que 
Ñuño de Guzmán venia a la conquista del Reino de Tonalá, sin darle cuen- 
ta a la Cihuapilli Tzapotzinco, envió tres indios, capitanes nativos de Ate- 
maxaque, llamados TIMUAC, OXATL, y OCTZELOTL y de Ixcatán 
mandó a IPAC y a otro indio que después se llamó Hernando Francisco, 
para que en su nombre le dieran la bienvenida y los cuales fueron hasta 
AHUEHUETITLAN llamado ahora Huexotitlán y después de darle la bien- 
venida a Guzmán le hicieron un presente de gallinas, huevos, aguacates, ce- 
bollas y "de todas las frutas que tenían". 

Conquistado Tonalá en 25 de marzo de 1530 dispuso la Reina Cihua- 



138— 



pilli que todos los caciques de su monarquía pasasen a darle la obediencia 
a Ñuño de Guzmán. Fue así como el Cacique de Atemaxaque pasó a Tona- 
lá y dió la obediencia a Guzmán quien la recibió debajo de una higuera o 
ceiba que entonces había en la plaza de Tonalá, pasando después, personal- 
mente, a reconocer lo conquistado. 

Poco después se dió en Encomienda a Cristóbal Romero, soldado del 
eiército de Guzmán, los pueblos de San Cristóbal de la Barranca, Huejoti- 
tlán, Tesistán, Ixcatán, Huentitán y el de Atemaxaque que quedaron com- 
prendidos y dependientes de la Audiencia de la Nueva Galicia. 

La Conquista Espiritual fue obra de los Frailes de N. P. San Francisco. 
Fr. Juan de Padilla y Fr. Juan de Badillo que andaban en el ejército de Guz- 
mán anunciaron por primera vez la Fe a los naturales de Atemaxaque cuan- 
do fueron a dar la obediencia en Tonalá; pero no tuvo efecto su conversión 
sino hasta 1531 en que fundado el Convento de la Asunción de Tetlán los 
VV. PP. Fr. Antonio de Segovia, Fr. Juan de Badillo y Fr. Andrés de Cór- 
doba fueron instruyendo a todos los naturales de Atemaxaque y, ya cate- 
quizados, de sus manos recibieron el bautismo junto con la Reina de Tonalá 
y su hijo. Llamóse la Cihuapilli Tzapotzinco Dña. Juana Bautista Danza y 
se llamó así porque habiéndose sorteado los nombres de Petra, Micaela y 
Juana Bautista la suerte cayó en este último y fue su padrino el mismo Ñu- 
ño Beltrán de Guzmán. Su hijo Xuchitlán llamóse Santiago Vázquez Pala- 
cio y fue su padrino el Capitán Diego Vázquez Buendía. El Cacique de 
Atemaxaque tomó el nombre de DN. FRANCISCO DE SAAVEDRA. 

El V. P. Fr. Antonio de Segovia tomó a los naturales de Atemaxaque 
por su cuenta visitándolos con frecuencia y así logró que en la llamada Gue- 
rra del Mixtón, en 1541, en que se alzó la mayor parte de los indios de la 
Nueva Galicia la Provincia de Atemaxaque con los pueblos de Atemaxac, 
Ocotán, Ixcatán, Tesistán, y Mezquitlán y toda la de Tonalá, estuviesen 
quietas y sujetas a su voluntad. 

Trasladado el Convento de Tetlán al Pueblo de Analco en 1542 los na- 
turales de Atemajac siguieron siendo atendidos por los religiosos y cuando 
de nuevo se trasladó al lugar que ocupa ahora la Iglesia de San Francisco, 
en la ciudad, Atemajac siguió bajo su dependencia hasta fines del Siglo XVI. 

Siendo Obispo de Guadalajara el limo, Sr. Dn. Alonso de la Mota y 
Escobar erigió el Pueblo de Atemajac en Curato de Clérigos, en el año de 
1600 y nombró primer Cura al Br. Dn. Diego de García. Aún comprendía los 
poblados de Zapopan, Tesistán, Ixcatán, San Esteban, Zoquipan y Huenti- 
tán, Cópala y Mezquitán (ahora barrio de Guadalajara) cuyos naturales se 
ocupaban en el cultivo de sus tierras, de algunas huertas de frutas de Casti- 



139. 



lia en la Barranca de Río Grande y de la pesca en el mismo río. También 
formaba parte de jurisdicción parroquial del Curato de Atemajac el Pueblo 
de San Cristóbal de la Barranca con 281 españoles, 218 indios, 78 mulatos 
y 131 mestizos dedicados al cultivo de huertas y tierras; más ya en 1785 se 
habia separado de este curato y formaba curato aparte. 

Siguió en el Curato de Atemajac el Lic. Dn. Diego de Herrera, el 14 
de junio de 1637, que fue el segundo beneficiado y quien habiendo descu- 
bierto los milagros que hacia Ntra. Sra. de la Concepción del Pueblo de Za- 
popan perteneciente a su jurisdicción parroquial dió cuenta al limo. Sr. Dn. 
Juan Ruiz Colmenero y logró ver que este Obispo de Guadalajara diera prin- 
cipio, en 1653, al Santuario, ahora Basílica, de Ntra. Sra. llamada de Zapo- 
pan. Siguieron en el Curato de Atemajac: el Br. Dn. Bernabé de Issassi, Dn. 
Andrés de Alarcón, Dn. Bartolomé de Vergara, Dn. Nicolás de Echerria- 
ga, Dn. Pedro del Rivero Agustiana, Br. Dn. Luis Calvillo, Br. Dn. Fran- 
cisco de la Rocha, Br. Dn. Diego Cortés Monroy, Dr. D. José Gutiérrez Es- 
pinosa, etc. En el año de 1730 se dedicó el Santuario de Zapopan siendo 
párroco de Atemajac el Dr. Dn. José Gutiérrez Espinosa y tal vez entonces 
se cambió la administración parroquial al nuevo Santuario que por la Vir- 
gen se había convertido en el lugar más poblado y de más movimiento de 
culto. Ya en 1785 aparecía Zapopan con 115 españoles, 313 naturales, 70 
mulatos y 101 mestizos, un cura clérigo con un ministro, un capellán mayor 
y cuatro sacerdotes, cada uno con su competente dotación para cuidar a la 
Virgen de Zapopan, entre tanto en Atemajac el número de habitantes se ha- 
bía reducido a sólo 275 indios dedicados al cultivo de sus tierras. Desde en- 
tonces quedó el Pueblo de Atemajac dependiente, como hasta ahora, de la 
Parroquia de Zapopan. 

Desde 1821 hasta 1850 Atemajac fue municipio; hoy es Comisaría Mu- 
nicipal y en 1888 contaba ya con H47 habitantes y ya con un Capellán que 
lo era el Pbro. Dn. Gumersindo Rico, con concesión de erigir Pila Bautis- 
mal en el Pueblo de Atemajac. 

En el centro de la población, frente a la plaza principal, precediendo es- 
pacioso atrio, se alza la antigua iglesia que presenta su Estilo Colonial muy 
marcado sobre todo en la portada principal. Parece que en su origen fue cons- 
truida por los Frailes de San Francisco como lo dice el escudo con los brazos 
cruzados esculpidos en la parte posterior de la iglesia y dedicada a Jesús 
Crucificado, tal vez al que ahora veneran y llaman Señor de la Ascensión. 
Así parecen indicarlo las insignias de la Pasión esculpidas en el lado norte 
como el Santo Rostro, la columna, el martillo, la lanza, los tres clavos, etc. 
Dicha iglesia es de tres naves teniendo la del centro 7 bóvedas y las de los 



— 140— 



lados 6 bóvedas, al frente lleva la fecha de la terminación del frontis: Año 
de 1795. En 1888 estaba recientemente reparada. Hoy tiene contigua una 
esbelta torre también recientemente reparada en la cual hay una campana 
fundida en 1719 y consagrada en 1744 por el limo. Sr. Dn. Fr. Francisco de 
San Buenaventura Martínez de Tejada y Diez de Velasco, Obispo de Gua- 
dalajara. Llámase MARIA DE GRATIA y fue fundida por Gaspar de Agui- 
lar. 

Es ahora esta antigua iglesia un venerado Santuario dedicado a Nues- 
tra Señora del Rosario cuya devota y secular imagen se ve en el templete del 
Altar Mayor. 

Respecto a su origen el Sr. Cura de Zapopan, Pbro. Dn. Manuel Por- 
tillo, en sus "Apuntes Histérico-Geográficos del Departamento de Zapopan" 
presentados al Ayuntamiento de esta Villa el 31 de diciembre de 1888, afir- 
maba hablando del Pueblo de Atemajac: "La Patrona es una imagen de Nues- 
tra Señora del Rosario, muy buena escultura, PROBABLEMENTE es de 
las esculturas que mandó (regalar) Felipe II Rey de España". Pero el no- 
table Cronista de la Orden Franciscana Fr. Luis del Refugio Palacio puso 
en claro su origen escribiendo hacia 1905: "La Virgen del Rosario. . . aun- 
que antigua y hermosa, no puede en manera alguna tener la data que MA- 
ÑOSAMENTE han dado en asignarle; su procedencia es guatemalteca, co- 
mo lo evidencia el más somero análisis y su edad: dos siglos escasos". 

Ya en la época del P. Francisco de Florencia, de la Compañía de Je- 
sús, que murió en 1695 eran famosas las estatuas de Guatemala. El mismo 
afirmaba en su Zodiaco Mariano: "Guatemala, ciudad en que siempre ha 
florecido el arte de la escultura y en que se ven muchísimas estatuas que pue- 
den competir en perfección y hermosura con las más celebradas de Nápoles 
y Roma". Según Fr. Luis fue esculpida la imagen del Rosario que se mandó 
hacer para la Iglesia de Santa Mónica de Guadalajara, comenzada en 1718, 
donde se colocó en su respectivo altar y se veneró por espacio de casi dos 
siglos. 

Al ser destruida, entre los años de 1859 a 1861, la Iglesia de Santo Do- 
mingo, situada donde hoy está la Iglesia de Señor San José llamado de Gra- 
cia, por los liberales, con pretexto de abrir la calle de Reforma en Guada- 
lajara, su imagen titular del Rosario, regalo del invicto Emperador Carlos 
V, sacrilegamente profanada, fue llevada a la Iglesia de Santa Mónica don- 
de fue colocada con sumo respeto en el altar de la imagen del Rosario que 
hasta entonces allí se había venerado y que fue entonces retirada de su pro- 
pio altar. 

El sacristán de la Iglesia de Santa Mónica Dn. Trinidad Carrillo, a 



-141 



quien el cronista Fr. Luis del Refugio Palacio conoció y trató, recogió del 
Templo de Santo Domingo una estatua de Señor San José que los mismos 
liberales sacrilegamente habian dejado "con el rostro clareado" y la mandó 
"reparar por debida forma" y junto con la Virgen del Rosario que había sido 
hasta entonces de Santa Mónica, y la cual sin duda obtuvo como premio a 
sus servicios, las colocó Dn. Trinidad Carrillo "en la Iglesia del pueblo de 
Atemaxac". Esto debió ser en 1861. 

Todavía está en la Iglesia de Atemajac la imagen de Señor San José 
y la Virgen del Rosario desde su llegada a dicho pueblo empezó a atraerse 
la devoción y a derramar tantos favores que ya en 1888, cuando escribía el 
Sr. Cura Dn. Manuel Portillo, era aclamada como Patrona del Pueblo cuyo 
patronato persevera hasta el día de hoy. Esta imagen de Nuestra Señora 
es muy querida y los habitantes de Atemajac la cuidan como su más precia- 
do tesoro. Hará como unos doce años, al rededor de 1938, se quemó la Pa- 
trona del pueblo de Villa Corona, antes Tizapanito, que también es una ima- 
gen de la Virgen del Rosario y el encargado de dicha iglesia, para salvar 
responsabilidades, queriendo tal vez ocultar el inculpable incendio, dijo que 
la imagen había sido llevada a Atemajac y era la que estaba en el templete 
del Altar. Inmediatamente los naturales de dicho pueblo se dirigeron a Ate- 
majac reclamando la imagen del Rosario y queriendo arrebatarla de su al- 
tar; pero en cuanto se dieron cuenta los vecinos de Atemajac se pusieron al 
arma saliendo todos a defender su querida imagen y hubiera habido gran- 
des desgracias a no haber mediado la Sda. Mitra de Guadalajara que hizo 
ver que la imagen de Atemajac era diferente de la del Pueblo de Villaco- 
rona. Corre la fama entre los vecinos de Atemajac de que esta imagen del Ro- 
sario es muy milagrosa y obtienen mediante ella el remedio de todas sus ne- 
cesidades. 



SU DESCRIPCION. 



Nuestra Señora del Rosario de Atemajac del Valle es una imagen co- 
mo de metro y medio de altura, esculpida en cedro, de rica, verdadera y ar- 
tística talla. Aparece la Virgen de pie vestida de una túnica ricamente esto- 
fada de complicada labor de oro que le cubre hasta los pies que no apare- 
cen porque con el afán de vestirla de ricas telas se los hicieron cortar y aún 
Quedan las señales. El manto bajaba por debajo de los brazos y se recogía 



— 142— 



a la cintura formando graciosos pliegues a los lados del cuerpo de la Virgen. 
También debió estar ricamente estofado; pero por el mismo desmedido afán 
se lo hicieron rebajar de sendos lados y de la espalda y sólo le cubrieron los 
rebajes con lienzos enyesados pintados de café, amortiguado ya, de suerte 
que sólo en la túnica puede apreciarse el inimitable arte y su grande anti- 
güedad. 

El rostro de la Virgen es hermoso, entre amable y serio, con los ojos 
bajos y ligeramente entreabiertos que dejan ver sus pupilas de vidrio. El co- 
lor primitivo, a pesar de guardarse la imagen a la intemperie, no lo ha per- 
dido. Aparece blanca y sonrosada, con las mejillas subidas de color, y de un 
barniz tan brillante como son en realidad las estatuas que a estas partes an- 
taño fueron traídas de la lejana Guatemala. El rostro es un poco regordido, 
la boca aparece cerrada con los labios un poquito gruesos y rojos, la nariz 
recta y el cuello erguido. Unicamente muestra unas reventaduras harto no- 
tables bajo el ojo del lado derecho causadas, según el actual Capellán Pbro. 
Dn. Donaciano Murguía, por una gotera que hace muchos años caía de la 
bóveda donde está el Altar Mayor. La mano de este mismo lado (derecho) 
está también muy estropeada y le hacen falta algunos dedos; la tiene en ade- 
mán de sostener un cetro que en otro tiempo era de plata dorada y de ahí 
pende el Santísimo Rosario insignia del título con que es invocada, honrada 
y querida. Con el brazo y mano izquierda sostiene un Niño Jesús que pa- 
rece de diversa mano, de diferente época, y muestra sus brazos abiertos. 

Ambos son ataviados con vestiduras sobrepuestas de ricas telas. La Vir- 
gen lleva vestido blanco de tisú o brocado, ceñida su cintura por un cíngulo 
de oro y borlas también de oro. Un manto azul le cae de los hombros y re- 
coge sus extremos hacia la cintura pasando por debajo de los brazos y tanto 
la túnica como el manto aparecen orillados de flecos y galones de oro. La 
Virgen lleva rizada cabellera postiza cubierta con una blonda de seda blan- 
ca que le cae hacia la espalda y sobre la cabeza se asienta una corona de 
plata y está también circundada de una aureola con las doce estrellas. An- 
tiguamente siempre llevaba zarcillos de oro, collares de perlas, cetro y me- 
dia luna de plata; pero ahora sólo en los días de su fiesta luce estas ricas 
preseas. El Niño también viste de blanco sin llevar corona ni ningún otro 
adorno. 

La imagen así vestida aparece sobre una peaña de madera, cuadrangu- 
lar, en forma de basa, toda pintada de blanco con los entrepaños dorados. Al 
pie lleva esta fecha: "MAYO 15 DE 1889" que sin duda corresponde al día 
y año en que fue colocada en la mencionada peaña. Así aparece la Virgen 
llena de dulzura a la vez que de majestad. 



su FIESTA. 



Ya en 1888 afirmaba el Sr. Cura Dn. Manuel Portillo en sus Apuntes: 
"El 15 de agosto se celebra (a esta imagen del Rosario) una buena función 
religiosa. Se hace un paseo al que concurren muchas personas de Guadalaja- 
ra, de las fábricas y pueblos comarcanos". Hoy esta fiesta es la tradicional 
no obstante que por ser la Virgen del Rosario debía ser el 7 de octubre. El 
dia lo. de agosto principia la llamada: "Quincena de la Asunción", constan- 
do de misas solemnes y ejercicios vespertinos con Exposición del Santísimo 
Sacramento y peregrinaciones de las diversas asociaciones establecidas en eS' 
te Santuario, v. gr. Vela Perpetua, La Corona de Doce Estrellas, etc. Está 
también establecida la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario que procura los 
cultos y devoción a la Sta. imagen. 

Desde el día 6, como un novenario de preparación, hay predicación de 
algún elocuente orador y peregrinaciones de la Fábrica y de los poblados de 
Zoquipan, El Vergel, Rancho Nuevo, El Batán, etc. 

El dia 14 hay muy Solemnes Vísperas y el día 15, día de la fiesta prin- 
cipal, mañanitas a la hora del alba con música que alegra todo el vecindario. 
Sigue la Misa de Función en que se hace el panegírico de la milagrosa ima- 
gen precedida de Solemne Tercia y al final se entona el Te-Deum quedan- 
do el Señor Sacramentado patente durante todo el día. 

Durante todo el festival hay abundancia de luces, cohetes, flores, fue- 
gos pirotécnicos, etc., y el día 15 son insuficientes los medios de transporte 
que tiene la Ciudad de Guadalajara para conducir grandes multitudes que 
junto con las de los pueblecillos de los alrededores concurren a los muy so- 
nados festejos de Nuestra Señora del Rosario de Atemajac del Valle. 

FUENTES HISTORICAS 

Que fueron consultadas para escribir la Reseña sobre Nuestra Señora 
del Rosario de Atemajac del Valle: 

ANESAGASTI Y LLAMAS, Pbro. Jaime. Fue Cura de Tonalá, des- 
pués Obispo de Campeche. Cfr. su obra: "Tonalá - Ayer y Hoy". Año de 
1892. Ed. de 1941. Primera Parte. Caps. I. y Sigs. Pág. 7-38. 

DAVILA GARIBI, Lic. }. Ignacio. 'Breves Apuntes acerca de los Chí- 
malhuacanos". Año de 1927. Lee. 3a. Pág. 21-23. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 5, 6 y 7. Págs. 55 y Sigs. 



NOTICIAS VARIAS de la N. Galicia. Año de 1878. Pág. 96-98. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Recop. de Not. y Dat. que 
se reí. c. la Mil. Img. de N. S. de Zapopan". Pág. 214-215. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Min. de Jalisco". Tom. I. Págs. 14 
y 18. 

PORTILLO, Pbro. Manuel. "Apuntes Hist. Geograf. del Depto. de Za- 
popan". Año de 1888. Cap. I. y Sigs. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal." 
Cap. lo. Págs. 17. Cap. 31, Pág. 79, Caps. 32 y 33, Págs. 81-88. Cap. 49, 
Pág. 137. Cap. 108, Pág. 353 y Sigs. También el Cap. 86, Pág. 268. 

Libr. IV. Cap. I Pág. 5-8. 

Se consultó además el Bolet. Ecco. del Arz. de Guadalajara correspon- 
diente al mes de Sep. de 1930, Pág. 396-397, y se aprovecharon los datos 
que personalmente proporcionó al Autor el actual Capellán de este Santuario 
Sr. Pbro. D. Donaciano Murguía, y el Programa de las fiestas anuales, de- 
dicadas a esta antigua y V. imagen, correspondiente al año de 1947. 



145 



CAPITULO XVII 



NUESTRA SEÑORA DE SANTA ANITA. 

COMO a cinco leguas al Sur de Guadalajara se encuentra la Parroquia 
de Santa Anita que está a cargo de los religiosos de San Francisco 
de esta " Provincia de los Santos Santiago y Francisco de Jalisco" y pertene- 
ce a la XXX Foranía de Tlajomulco. 



^147— 



El Pueblo de Santa Anita llamóse en la antigüedad ATLIXTAC o 
ATLIXTA que significa "Agua Blanca" por haber sido, al principio, un pe- 
queño poblado que tuvo "su primera fundación en los cerrillos de la Ha- 
cienda de La Calerilla (perteneciente hoy a la misma parroquia) que inme- 
diato tiene un ojo de agua blanca cuyo color toma de una tierra de ese co- 
lor que en donde nace hay. Está este manantial en tierras de la Hacienda 
de La Calerilla". 

Los indios de Atlixtac pertenecian al Cacicazgo de Tlajomulco que com- 
prendia los pueblos de Cuyutlán, Cuescomatitlán, Cajititlán, ATLIXTAC, 
y Juchitlán que, después cambiado al sitio que ahora ocupa, llamóse Santa 
Cruz de las Flores. Este Cacicazgo fue fundado en 1519 por los capitanes in- 
dios: Coyotl, Pitláloc, Copaya y Pilili con licencia que les dió el Rey de To- 
nalá por haberle ayudado a resistir la invasión de los tarascos de Michoacán 
en 1510. Quedó el Cacicazgo feudatario del Reino de Tonalá y como enton- 
ces había "más de ocho mil indios" residentes en el sólo Pueblo de Tlajo- 
mulco de aquí salieron unas familias para fundar el poblado de ATLIXTAC. 

Al hacer Ñuño de Guzmán la conquista de Tonalá en 1530 y visitar to- 
dos los pueblos de los alrededores sujetó a su conquista el poblado de Atlix- 
tac; mas poco antes se le habían presentado en Ahuehuetitlán el Capitán in- 
dio Totoch en compañía de Pitláloc, Copaya y Pilili enviados por Cóyotl 
que era el Cacique y "voluntariamente le dieron la obediencia" en nombre 
de todos los poblados del Cacicazgo y "A los tres días de instruidos y cate- 
quizados" fueron de los "primeros que recibieron el agua del Bautismo '. 

Anunciaron la Fe por primera vez en Atlixtac Fr. Juan de P¿idilla y Fr, 
Juan de Badillo que andaban en el ejército de Guzmán y cuando en 1551 se 
fundó el Convento de Tetlán los PP. Fr. Antonio de Segovia, Fr. Andrés 
de Córdova y el mismo Fr. Juan de Badillo catequizaron y bautizaron a los 
indios de Atlixtac. 

Sucedida y pasada la Guerra del Mixtón, en 1541, para asegurarse y 
evitar nuevos alzamientos Hernán Flores sacó a los indios de su Encomienda 
de Juchipila y los puso en Tonalá, Juan Delgado puso a los Idel Téul en 
Amatitlanejo, Francisco de Bobadilla puso a los de Tlaltenango en Zapo- 
pan y los de Apozol entonces se pusieron en Atlixtac. Esto dió origen a 
que se mudase el Pueblo de Atlixtac de los cerrillos de La Calerilla al lu- 
gar que ahora ocupa. El Cronista Fr. Francisco Mariano de Torres dejó es- 
crito sobre esta segunda fundación "SE FUNDO SANTA ANA ATLIX- 
TAX (el) AÑO DE 1542. POR ORDEN DE MIGUEL DE IBARRA CA- 
PITAN Y OFICIAL MAYOR DE LA VILLA DE GUADALAJARA, 
POR EL MUY MAGNIFICO SEÑOR CRISTOBAL DE OÑATE, GO- 



— 148— 



BERNADOR DE LA NUEVA GALICIA, DADO EN ACATIC A DOS 
DIAS DEL MES DE OCTUBRE". Los mismos indios nombraron Patrona 
del pueblo a la Señora Santa Ana de donde tomó el nombre de Santa Ana 
Atlixtac, Atlixtaque, Altistac o Tistac; que de todos estos modos fue cono- 
cido en la antigüedad. 

Durante veinte años fueron los indios de Atlixtac atendidos por los frai- 
les de San Francisco del Convento de Guadalajara. En 1551 siendo Gober- 
nador de Tlajomulco el indio Dn. Pedro de Maraver, el P. Fr. Antonio de 
Segovia fundó en dicho pueblo Convento e Iglesia intitulándolos de Santiago 
de Tlajomulco; pero este título fue cambiado en 1563 por Fr. Antonio de Pera- 
leja, al ser reconstruida la iglesia y convento, llamándolos: San Antonio de 
Padua de Tlajomulco. Se le adjudicaron a este convento como pueblos de su 
visita: Cajititlán, Cuescomatitlán, Cuyutlán, SANTA ANA ATLIXTAQUE, 
San Sebastián el Grande, San Agustín, Sta. Cruz de las Flores, San Juan 
Evangelista y San Lucas. Todavía siendo Guardián Fr. Francisco Javier Sán- 
chez, en 1741, Atlixtac era "VISITA" del Convento de Tlajomulco. 

En noviembre de 1760 ya existía en Atlixtac un convento con religioso 
franciscano de pie; pero sólo tuvo estabilidad fija hasta el 3 de julio de 1784 
en que el Rey de España, Carlos III, dió la requerida licencia por Cédula 
Real expedida en Madrid. El 8 de Junio de 1802 el M. R. P. Comisario Ge- 
neral Fr. Juan Bautista Ceballos elevó este convento a Casa de Recolección 
(vida de comunidad muy estrecha) donde florecieron eximios religiosos muer- 
tos en olor de santidad, v. gr. Fr. Francisco Vicente Olivares, Fr. Antonio 
Olivares, Fr. Juan Antonio Galdín, Fr. Bernardo Morant, Fr. José Ma. de 
Jesús Prieto, Fr. Francisco de las Llagas Rodríguez, Fr. José Ma. Morales, 
llamado el P. Moralitos, de sencillez más que columbina. Fr. Juan Nepomu- 
ceno Montaño llamado también el P. Montañito, etc. 

A principio de este siglo fue un tiempo Vicaría perteneciente al Clero 
Secular de la Parroquia de Tlajomulco. El Excmo. Sr. Dr. y Maestro Dn. 
Francisco Orozco y Jiménez, Arzobispo de Guadalajara, la puso en manos 
de los frailes de San Francisco el 17 de enero de 1934 y el Excmo. Sr. Dr. 
Dn. José Garibi Rivera la erigió en parroquia y la entregó perpetuamente a 
la Orden Franciscana el 29 de julio de 1944 siendo Provincial de la Orden 
el M. R. P. Fr. Felipe de Jesús Cueto. 

El Pueblo de Santa Ana Atlixtac es muy afamado por conservar, con- 
tiguo al convento, un hermoso Santuario, antiguo, con el frente de Estilo 
Churrigueresco y todo de cantera donde es venerada una célebre imagen de 
Ntra. Sra. de la Candelaria que ha tomado el nombre del pueblo; pero por 



--149— 



veneración y cariño a Nuestra Señora se le llama al pueblo: Santa Anita, y 
a la imagen "NUESTRA SEÑORA DE SANTA ANITA". 

En un informe que Fr. José Alejandro Patiño, encargado del Convento 
de Santa Anita, rindió a la Real Audiencia de Guadalajara, el 30 de julio 
de 1778, sobre el origen de esta imagen dijo: Que era tradición entre los in- 
dios e indias más ancianos de Atlixtac que la imagen de Nuestra Señora ha- 
bia sido traída a su pueblo por un ermitaño que venía de los reinos de Eu- 
ropa, colectando limosnas, con licencia real, para la misma imagen de la Ma- 
dre de Dios. Mas habiéndose enfermado el ermitaño en casa de una india de 
Atlixtac llamada Agustina, que lo hospedaba le vino la muerte y le dejó la 
imagen a la india que la guardó con cuidado y aun la ocultó por temor de que 
alguien se la fuera a reclamar y recoger. 

En la casa de esta india empezó la Virgen a derramar gracias y favores. 
Como Agustina ejercía el oficio de curandera bien pronto empezaron a no- 
tar los indios que cuando visitaba un enfermo primero lo exhortaba a la de- 
voción y confianza en la Madre de Dios y después de recetar algún medica- 
mento se volvía a su casa y encendía una candela de sebo ante la imagen que 
le había heredado el ermitaño, le pedía la salud del enfermo, y le observaba 
el rostro. Si este se ponía hermoso y resplandeciente tenía por cierto que el 
enfermo sanaría. Tomaba el sebo de la candela que había encendido ante 
la imagen e invocando el nombre de María ungía con él al enfermo que efec- 
tivamente recobraba la salud. Si el rostro de la Virgen se ponía renegrido, 
"Era señal de que moría el enfermo y entonces Agustina iba y le anunciaba 
su muerte, excusándose de curarlo y, exhortándolo a que se dispusiese (con 
los Stos. Sacramentos) para morir, se moría indefectiblemente". 

Avisados los frailes de San Francisco del Convento de Tlajomulco lla- 
maron a la india quien, preguntada, "declaró los diversos aspectos del ros- 
tro de la imagen que era la pauta de sus aciertos". Admirados los religiosos 
lo pudieron comprobar con un fraile "que estaba muy en las últimas" en el 
mismo Convento de Tlajomulco y quien, al saberlo, pidió con instancia que 
le llevaran a su presencia la Sda. imagen de Nuestra Señora. Lleváronsela 
v al entrar con ella en la celda exclamó el enfermo al verla: "Muy linda eres, 
Señora; pero muy trigueña". A poco murió con muerte muy tranquila y edi- 
ficante. 

Al morir la india Agustina los indios de Atlixtac recogieron la imagen y 
lleváronla a la capilla de su Hospital de la Limpia Concepción, situada frente 
al Santuario actual donde hoy llaman Santuario de N. S. de Guadalupe, y 
donde poco a poco fue perdiendo la devoción. 

En la segunda mitad del siglo XVII visitando el Hospital de Santa Ana 



-150^ 



Atlixtac el P. Fr. Ignacio Téllez, Cura y Ministro de Doctrina de Tlajomul- 
co vió la imagen de Nuestra Señora y por los indios e indias de más edad 
supo que era milagrosa y que los anteriores religiosos de San Francisco cuan- 
do visitaban su pueblo la habían encargado mucho. "Quitó este religioso 
las vestiduras rotas y viejas que tenia la imagen y comenzó a darle culto" 
y puso la primera piedra de su primer Santuario que fue dedica- 
do el 15 de agosto del año de 1700. En la dedicación predicó elocuente ser- 
món el Cronista de la Provincia de Jalisco Fr. Nicolás de Ornelas Mendoza 
y Valdivia quien narró cómo habiendo concurrido a la misma fiesta de la 
dedicación una Señora originaria de Guadalajara de apellido Segovia, al ba- 
jar del caballo cayó y al correr asustado el animal se la llevó arrastrando; 
mas al aclamar a la Virgen de Santa Ana Atlixtac se soltó y quedó salva. 
Refirió también el caso entonces muy recientemente acaecido al Guardián de 
Tlajomulco, Fr. José Núñez, que sanó instantáneamente de las fuertes calen- 
turas que hacía largo tiempo lo aquejaban con sólo hacerse una cruz en el 
pecho con aceite de la lámpara que ardía ante la imagen de Ntra. Sra. de 
Santa Anita. 

Poco después fue conducida la imagen a Guadalajara donde varios en- 
fermos alcanzaron la salud invocándola y las monjas del Convento de San 
ta Teresa le dedicaron solemnes cultos, le asearon el rostro y la adornaron 
con una nueva cabellera. Hacia 1861, después de la Guerra de Tres Años, 
volvió la imagen a esta ciudad para implorar su protección en las calamida- 
des originadas de la lucha entre hberales y conservadores. Recibiéronla en 
la iglesia del Convento de las pobres Capuchinas y también las religiosas la 
asearon y adornaron y dejó en la ciudad muchos consuelos. 

Cuando en 1918 se extendió la epidemia de la "Influenza o Gripa Es- 
pañola" Santa Anita fue uno de los pueblos donde más vidas segó la muer- 
te: pero fue sacada del Santuario su Sta. imagen en suplicante procesión por 
las calles del pueblo, excitando a la confianza el P. Dn. Manuel Ortiz, y "a 
otro día pudo comprobarse que solas dos personas, de antemano contagia- 
das, fueron el último bocado de la peste". Todos los favores especialmente 
realizados en los enfermos han sido la causa de que sea conocida con el tí- 
tulo de: "ABOGADA DE LOS ENFERMOS". 

El Santuario actual donde se venera la imagen fue comenzado el 6 de 
octubre de 1732 a iniciativa y solicitud de Dn. Manuel Charles de Herrera 
y se terminó en 1807. Sus dos torres datan de 1809 y de 1813. Hoy se haya 
en reconstrucción; pues estaba muy deteriorado. El diseño del altar mayor, 
que se va fabricando de cantera, es obra del P. Fr. Luis del Refugio Palacio 



— 151 



que fue Guardián del Convento de Santa Anita por 1918. Está al frente de 
los trabajos el actual párroco Fr. Hilario Núñez. 



SU DESCRIPCION. 

Entre las imágenes muy antiguas del Arzobispado de Guadalajara esta 
de Santa Anita es la que muestra mayor perfección, lo que acentúa su ori- 
gen español. Es pequeña, como de 45 Ctms. de altura y es hecha de made- 
ra, de talla estofada. La Virgen está de pie con "la túnica dada de bermellón 
opaco" y "el manto verde mar esmaltado" todo sobre un fondo de oro y tan- 
to sobre la túnica como sobre el manto se ven "unos jesuses muy toscos que 
por toda bordadura tiene". Por el afán de vestirla de telas la han mutilado y 
aún rebajado de medio cuerpo arriba. Le quitaron los brazos para suplirlos 
por unos de lienzo de lino que prestan movimiento a las manos "para más có- 
modamente ataviarla". 

"Está bastante maltratada y picada un poquito. Tiene la cara ancha más 
bien que oval; pero las facciones extremadamente finas, la nariz pequeña; pe- 
ro no con exceso sino de buena proporción y muy noble y aguileña, boca pe- 
queña, ojos grandes y muy rasgados, de color de aceituna, mirada tranquila 
y amable"; pero dichos ojos son pintados. Poco después de 1918, por dispo- 
sición del V. Definitorio de la Orden Franciscana, fue bien retocada por "un 
artista hábil y buen cristiano, piadoso". 

Vístcnla de ricas telas de tisú de oro o plata, o a veces toda de blanco, 
con recargo de bordaduras de oro, plata y pedrería, galones, flecos y borlas 
de oro. El manto, bordeado de rizado fleco, lo lleva muy extendido por de- 
lante y con ancha y larga cauda que le cae hacia atrás. En la mano derecha 
lleva una arandela de oro con una candela, pequeña, de cera y con la iz- 
quierda sostiene un pequeñito Niño Jesús vestido con igual riqueza; pero im- 
perfecto, de hechura muy posterior a la imagen de la Virgen, y lleva sobre 
su cabeza una coronita imperial de oro adornada de perlas. 

La Virgen muestra zarcillos de oro, collares de perlas, sobre su rizada 
cabellera de seda sostiene corona imperial de oro adornada con buenas pie- 
dras y una aureola de plata dorada circunda su cabeza. Pisa sobre una pea- 
na, en forma de basa, hecha de antigua plata y a sus pies se eleva la tradi- 
cional media luna de plata con una estrella en sus extremos con lo cual apa- 
rece muy hermosa y venerable. 



152- 



su FIESTA. 



Antiguamente se celebraba su fiesta el 15 de agosto porque habiendo 
echado suertes el P. Fr. Ignacio Téllez sobre todos los misterios de Nuestra 
Señora para elegir el dia en que debía festejarse esta Sta. imagen, recayó la 
suerte sobre el 15 de agosto y así se le celebró por más de un siglo. Mas co- 
mo su propio título es Nuestra Señora de la Purificación o Candelaria que se 
celebra en la Iglesia Universal el 2 de febrero, en el año de 1782 el P. Fr. 
José Alejandro Patiño cambió la Fiesta de Ntra. Sra. de Santa Anita al 2 
de febrero de cada año como se ha venido celebrando hasta el presente. 

Siempre se ha celebrado su fiesta con mucho esplendor, regocijo, y so- 
lemnidad que le da la asistencia de los religiosos de San Francisco que le 
dedican un solemne y sonado novenario que precede a la fiesta. Consiste 
en misas solemnes, ejercicios vespertinos, predicación de los mismos religio- 
sos, habiendo exposición del Santísimo Sacramento. Acuden también pere- 
grinaciones de los diversos poblados de la parroquia y de los lugares limí- 
trofes a Santa Anita y durante los días del festival queman mucha pólvora y 
hay mañanitas a la Virgen, flores, luces y alegra la banda de música for- 
mada por los naturales de dicho pueblo. Acuden visitantes hasta de Guada- 
lajara; pues la Sta. imagen es de mucha fama. 

Hay una Imagen Peregrina, de madera, copia muy bien sacada de la 
imagen original que visita los lugares del contorno y extiende mucho la de- 
voción y vuelve a Santa Anita en los días de las fiestas lo que hace que Ntra. 
Sra. de Santa Anita sea muy buscada, seguida y querida. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña sobre Nuestra Señora de 
Santa Anita: 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Apunt. acerca de los Chi- 
malhuacanos". Lee. III, Pág. 28. 

FREJES O. F. M. Fr. Francisco. "Hist. Brev. de la Conq. de los Edos. 
Indep. del Imp. Méx.". Libr. 3o. Pág. 154-158. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. Correspondiente al mes de 
marzo de 1934, Pág. 105 y Sep. de 1944, Pág. 400. 

MOTA PADILLA. Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. 
Gal.". Cap. 7, No. 1. 2. y 3. Pág. 67. Cap. 74. No. 12 y 13, Pág. 452. Tam- 
bién el Cap. 5, Pág. 55. 



— 153- 



ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Santiago 

de Xalisco". Págs. 37-39 y 82-84. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Min. de Jalisco". Tom, L Págs. H 
y 18. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "ATLIXTACr Nuestra Se- 
ñora de Santa Anita. Su Hospital, Su Santuario, Su Recolección". Año de 
1917. En el Bolet. Ecco. del Arz. de Guad., meses de junio de 1931, Pág. 
1034. Nov. de 1933, Pág. 548. Ag. de 1934, Pág. 387-394. Jun. de 1935, Pág. 
299, Jul. de 1935, Pág. 345-349, Marz. de 1937, Pág. 149 y May. de 1937, 
Pág. 243-244. Abr. de 1938, Pág. 168 y Sigs. May. de 1938, Pág. 216 y 
Sigs. 

Véase también el comentario que hace este Autor al Cap. 28 del Libr. 
IV. de Crón. del P. Tello. Libr. IV, Pág. 263. 

PATIÑO O. F. M. Fr. José Alejandro. "Topografía del Curato de 
Tlajomulco". Año de 1778. En Not. Varias de la N. Galicia, Pág. 188, No. 
8. Véase también en Not. Var. de la N. Gal. la pág. 108. 

TELLO O. F. M., Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II, Cap. 31, Pág. 80. Cap. 33, Pág. 85 y Sigs. Cap. 49, Pág. 137-138. 
Cap. 108, Pág. 354. Cap. 1-42, Pág. 479, Cap. 145. Pág. 482. 

Libr. IV, Cap. lo. Pág. 8. Cap. 28. Págs. 141-146. 

Finalmente véase: 'NOVENA A LA SANTISIMA VIRGEN MARIA 
EN LA ADVOCACION DE SANTA ANITA que se venera en la Reco- 
lección de N. P. S. Francisco de la Santa Provincia de Jalisco sita en el pue- 
blo de Santa Anita". Por el R. P. Fr. Francisco Garciadiego, religioso del 
Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas. Impresa en Gua- 
dalajara. Año de 1949. Págs. 1-32. 



^154-=» 



' CAPITULO XVIII 

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE SAN PEDRO 

TLAQUEPAQUE 

LA villa, antfes pueblo, áe San Pedro Tlaquépaque dista como cinco kiló- 
metros de Guadalajara y puedé decirse hoy que ya es un suburbio de 
la ciudad» 



^155 



En la gentilidad fue TLAQUEPAQUE, que se interpreta: "Vista ale- 
gre", un pueblo habitado por dos mil indios perteneciente al gran Reino de 
Tonalá y cuando Ñuño de Guzmán tomó posesión de este Reino, el 25 de 
marzo de 1530, fueron los naturales de San Pedro los primeros en presen- 
tarse a rendirle la obediencia ya que poco antes, cuando el Conquistador se 
encontraba en Ahuehuetitlán, habían enviado a los indios principales: CO- 
YOTL, CHITACOTL y TENATL a saludarlo y darle la bienvenida ofre- 
ciéndole abundantes presentes de aguacates, frutas, aves y semillas que pro- 
ducía esta tierra. 

Fr. Juan de Padilla y Fr. Juan de Badillo que acompañaban a Guzmán 
anunciaron la Fe en Tlaquepaque y cuando en 1531 se fundó el Convento 
de la Asunción de Tetlán fueron de nuevo catequizados y bautizados por el 
bendito P. Fr. Antonio de Segovia y Fr. Andrés de Córdova. Después, por 
varios siglos, pertenecieron a la Parroquia de Analco que era atendida por 
los religiosos del Convento de San Francisco de Guadalajara y en cuya igle- 
sia, dedicada hasta ahora a Señor San José, se tenía la fuente bautismal. 

Actualmente en el centro de dicha villa se eleva un erguido santuario, con 
dos airosas torres, dedicado a una muy célebre y venerable imagen de NUES- 
TRA SEÑORA DE LA SOLEDAD que es el encanto de todos los vecinos 
V el refugio en todas sus necesidades. 

De su origen se sabe de cierto que allá por el Siglo XVII el R. P. Fr. 
Luis de la Concepción Martínez, predicador jubilado, cura y ministro de la 
Doctrina de San José de Analco, dedicó un hospital, cuyas ruinas aún se ven 
al lado oriente de la población, no lejos de lo que llaman el Parián, a Nuestra 
Señora en su advocación de la Soledad cuya imagen antiquísima, de made- 
ra, traída por los primeros religiosos de San Francisco, conservaban los in- 
dios con grande veneración. El P. Fr. Luis de la Concepción la hizo colocar 
en el altar mayor de la capilla de dicho hospital y en el frontis de esta ca- 
pilla, arriba del arco de la puerta, hizo labrar en cantera tres hornacinas en 
las cuales colocó una imagen de Nuestra Señora de la Soledad, labrada tam- 
bién en piedra, hacia el centro y a los lados, haciéndole compañía, las imá- 
genes pétreas de Santa María Magdalena y de San Juan Evangelista. 

Muchos años estuvieron en servicio el Hospital y la Capilla de Nues- 
tra Señora de la Soledad. Mas parece que a principios del Siglo XVIII se 
comenzaron a derrumbar y entonces dieron principio a la construcción 
de la que hoy es Iglesia Parroquial que desde su comienzo quisie- 
ron fuera dedicada a San Pedro Apóstol Patrón del pueblo, desde tiempo 
inmemorial, y aquí fue trasladada la V. Imagen de Nuestra Señora de la So- 
ledad, de madera, que se había venerado por tantos años en el Altar Mayor 



-156- 



de la iglesita del Hospital de la Soledad donde permanece hasta ahora, en 
el lugar preferente, detrás del actual Altar Mayor, dentro de un nicho em- 
potrado en el muro, con su respectivo cristal, y donde es muy venerada y 
querida. 

En cuanto a las estatuas de cantera, puestas en el frontis por Fr. Luis de 
la Concepción, derrumbada la Iglesita comenzaron a rodar; pero una mano 
piadosa y compadecida recogió la de la Virgen de la Soledad y como en lu- 
gar más digno la colocó en un rincón del atrio de la nueva iglesia (hoy la 
Parroquial) quizá para librarla de las profanaciones. Allí comenzó a obrar 
la Santísima Virgen mediante su imagen de la Soledad de piedra tales y tan- 
tos favores y maravillas que se atrajo la devoción y comenzaron los fieles a 
darle culto en el rincón del atrio donde estaba, colocándole flores, luces y re- 
tablos y vistiéndola con suma veneración. 

Un devoto muy favorecido de esta Sta. imagen fue el Lic. D. Antonio 
Caballero, Oidor de la Real Audiencia de Guadalajara, quien para agrade- 
cer los beneficios que habia recibido de la Virgen pensó erigirle un Santua- 
rio y ya de su propio peculio, ya contando con algunas limosnas dió comien- 
zo a la obra. Ya en 1742 estaba en construcción dicho Santuario. El mismo 
Lic. Caballero fabricó su casa habitación próxima al Santuario para vivir 
cerca de su Bienhechora y aun hizo agencias para que se fundara, anexo al 
mismo Santuario, el Colegio Apostólico de Propaganda Pide con religiosos 
del Colegio de Guadalupe de Zacatecas que después se fundó en Zapopan 
y para lo cual cedía su casa habitación y una huerta. No se realizó la fun- 
dación y el Lic. Caballero sin ver concluida la iglesia vino muriendo en el 
Convento de Santo Domingo de México después de once meses de novicia- 
do "con que deben haberle dado la profesión y ya murió religioso". Así re- 
compensó la Virgen de la Soledad a su fiel servidor. 

Algún tiempo después pasó por San Pedro el General Tolentino, tam- 
bién miembro de Real Audiencia de Guadalajara, que iba para México con 
la salud muy quebrantada y desauciado de los médicos. Detúvose en San Pe- 
dro, porque en aquel entonces por ahí pasaba el camino para la metrópoli, y 
viendo la devoción que tenía la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad y con- 
siderando que seguía abandonada en un rincón del atrio le prometió que si 
le alcanzaba la salud perdida, a su regreso de México seguiría la construc- 
ción de su Santuario. El favor no se hizo esperar y regresando de México 
con cabal salud, de su propio caudal prosiguió la fábrica de la iglesia lo- 
grando dejarla hasta su muerte hasta los arcos de las bóvedas. 

Muerto el General Tolentino la obra quedó abandonada muchos años 
hasta que acertó a pasar por San Pedro el R. P. Fr. Luis de Argüello, reli- 



áis?— 



gioso franciscano del Colegio de Propaganda Fide de Zapopan quien por su 
salud muy quebrantada habla pedido y obtenido su exclaustración. Estaba 
también desauciado de los médicos, sufría una aguda tisis pulmonar y se di- 
rigía al pueblo de Tepatitlán de donde el mencionado padre era oriundo. 

Cuando contempló la imagen de la Soledad abandonada en el atrio y la 
obra de su Santuario inconclusa hizo voto a la Virgen que si lo aliviaba se 
consagraría a su servicio y le terminaría su Santuario. ¡Raro prodigio! La Vir- 
gen le dió la salud y el P. Argüello, hechos los trámites respectivos, se de- 
dicó lleno de celo y gratitud al servicio de Nuestra Señora de la Soledad. 
Con las limosnas que personalmente recogía entre los vecinos de San Pedro 
prosiguió la fábrica del Santuario hasta su terminación y dedicación que de- 
bió ser a mediados del pasado Siglo XIX en que el mismo P. Argüello colo- 
có la imagen de la Soledad en el Altar Mayor como titular que es de dicho 
Santuario. 

Fr. Luis de Argüello muchos años fue Capellán de este Santuario y la 
Virgen también lo premió haciendo que muriera dentro de la Orden Fran- 
ciscana y de más de ochenta años de edad. 

Esta V. imagen de Nuestra Señora de la Soledad goza de fama de muy 
milagrosa. Entre sus prodigios debe contarse el de D. Enrique Zúñiga quien 
estando completamente parálisis, desauciado ya de los médicos, y con una 
asfixia que lo tenía al borde del sepulcro, sanó maravillosamente al ser cu- 
bierto con el manto de esta milagrosa imagen. Semejante prodigio se realizó 
con D. Ernesto Castillo, atacado, según parece, de lo que hoy llaman pará- 
lisis infantil y desauciado también de los médicos; pero lo cubrieron con el 
manto de la Sma. Virgen de la Soledad y recuperó la salud. 

Otro caso notable sucedió a una hija de D. Enrique Villaseñor, vecino 
también, como los otros, del mismo Pueblo de San Pedro. Estuvo desauciada 
de los médicos y a orillas del sepulcro por una Fiebre Tifoidea; mas al ser 
cubierta con el manto de la Virgen de la Soledad recuperó luego la salud. 

SU DESCRIPCION. 

Como el R. P. Fr. Luis de Argüello era un artista consumado: pintor, ar- 
quitecto, bordador, dibujante, escultor, etc., etc., por su propia mano quiso 
aderezar esta V. imagen y siendo como es, labrada en un bloque de piedra 
cantera, personalmente la enyesó y le puso la coloración que muestra actual- 
mente de manera que quien la ve ahora se engaña creyendo que es una es- 
cultura hispana. 



— 158-. 



Su tamaño es un poco menos que el natural, representa la Soledad de la 
Virgen como se ha indicado y está de pie, con el rostro, que es muy tierno y 
hermoso, inclinado hacia el lado derecho. Lleva por peaña unas nubes de ma- 
dera, plateadas, donde posan tres cabecitas de querubines alados. Viste la 
Virgen túnica de terciopelo negro recamado de bordados de oro y ceñida su 
cintura por un cíngulo también de oro. Una blanca toca de encajes le cubre 
su cabera hasta el frente del pecho y el manto, también de terciopelo y bor- 
dado primorosamente, cubriéndole desde la cabeza le cae hasta los pies don- 
de aparece muy extendido por delante y con cauda hacia atrás. Brazos y ma- 
nos son de madera, sobrepuestos. 

Sobre las manos extendidas ante el pecho lleva un sudario de finos en- 
cajes donde sostiene una corona de espinas, de plata. Al rededor del rostro 
muestra un resplandor de ráfagas de plata, sobredorado, que le presta mu- 
cha gracia. 

Finalmente diré que hacia atrás, en la parte inferior, lleva este epígrafe: 

•'SE COMPUSO ESTA IMAGEN EL DIA DE 1813". Fecha sin 

duda cuando fue decorada. 

SU FIESTA. 

Desde que fue Capellán de este Santuario el R. P. Fr. Luis de Argüe- 
lio y por empeños del mismo se le comenzó a celebrar con espléndidos cultos 
el 15 de septiembre de cada año lo cual dió origen a no pocas dificultades 
entre los naturales de San Pedro que en idéntico dia siempre habían celebra- 
do a la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad, antiquísima, que como ya diji- 
mos se venera hoy en el Altar Mayor de la Iglesia Parroquial y antaño fue 
de la Iglesita del Hospital. 

Teniendo en cuenta el Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara, Lic. D. 
José de Jesús Ortiz, la cercanía de la Iglesia Parroquial con el Santuario de 
la Soledad, cuyos atrios se tocan, y que la celebración de las dos fiestas en el 
mismo día era origen de emulaciones, disturbios y divisiones ordenó que la 
imagen de Nuestra Señora de la Soledad venerada en la Iglesia Parroquial 
se festejase el 15 de octubre de cada año y la milagrosísima venerada en su 
regio Santuario continuara festejándose el 15 de septiembre de cada año 
como se practica hasta el presente con solemnidad y veneración para ambas 
imágenes. 

Llevado el R. P. Argüello de su amor y gratitud a la imagen que se ve- 
nera en su Santuario fue a Roma y personalmente obtuvo de S. S. Pío IX, 



159 



el Papa de la Inmaculada Concepción, muchas gracias y privilegios que hoy 
pueden disfrutar los fieles que visitan este Santuario tanto durante el año co- 
mo en los días de las fiestas de septiembre; pues aparte de haber consegui- 
do su agregación perpetua a la S. Basílica de Letrán obtuvo esta singularí- 
sima gracia, por Breve del mismo Pío IX del 18 de julio de 1873: "Todos los 
fieles que hayan asistido por lo menos cinco veces al Novenario de la Santí- 
sima Virgen de la Soledad, habiéndose confesado y comulgado, pueden ga- 
nar INDULGENCIA PLENARIA, aplicable a los difuntos, visitando el San- 
tuario desde las dos de la tarde del día 14 hasta la media noche del día 15 de 
septiembre, si ahí rogaren por las necesidades de la S. Iglesia según la inten- 
ción del Romano Pontífice". 

Para la celebración suntuosa de estas fiestas el R. P. Argüello dotó a es- 
te Santuario de algunos capitales, los cuales debido a nuestras revoluciones 
se perdieron y hoy se celebran con la cooperación de todos los vecinos y de- 
votos de esta Sda. imagen. Durante todo el mes de septiembre hay misas can- 
tadas en honor de Nuestra Señora de la Soledad. El 7 de septiembre comienza 
el Novenario con misas solemnes y Exposición del Santísimo durante el día. 
Hacia el medio día se hace el rezo de novena, que por cierto es hermosísima, 
compuesto por el ahora M. I. Sr. Canónigo D. Rafael Ramos Chávez, cuan- 
do fue Capellán de este Santuario. A media tarde se reciben las peregrina- 
ciones de las asociaciones establecidas en el Santuario como la Cofradía de 
las Animas, V. Orden Tercera, Congregaciones Marianas, Guardia de Ho- 
nor, Conferencias de N. S. del Refugio, Pía Unión de Marías, etc. El último 
día corresponde a la COFRADIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SO- 
LEDAD y fieles en general. 

En el ejercicio vespertino siempre hay predicación y el 14 Solemnísimas 
Vísperas. El 15 de septiembre comienza con la Misa de Comunión Ge- 
neral y sigue la Misa Pontifical que celebra el Metropolitano de Guadalaja- 
ra y en la que se hace el panegírico de la Sta. imagen y por la tarde sale en 
devota procesión la V. imagen de Ntra. Sra. de la Soledad. Y con esto ter- 
minan los festejos. 

El actual Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. D. José Garibi Rivera, ha 
concedido 100 días de indulgencia por cada Salve que, en cualquier tiempo, 
se rece ante esta V. imagen. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la 
Soledad de San Pedro Tlaquepaque: 



160 



ANESAGASTI Y LLAMAS. Pbro. Jaime. "Tonalá. Ayer y Hoy". 
Part. la. Cap. 2, Pág. 18 y 24. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 5 No. 2, Pág. 55. Cap. 6. Pág. 63, No. 6 Cap. 75, Pág. 455, No. 10. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Santiago 
de Xalisco". Pág. 84. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. Notas a la Crón. del P. Or- 
nelas. Pág. 97-98. 

RADILLO, Cango. Dr. Luis. Datos que externó, sobre esta imagen, en 
1938 en una clase de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de 
Señor Sn. José de Guadalajara. Tales datos recogió de los más ancianos na- 
turales de S. Pedro. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II Cap. 31, Pág. 79, Cap. 33, Pág. 85 y Sigs. Cap. 49, Pág. 137-138. 

Libr. IV. Cap. lo. Pág. 8-9. 

PROGRAMA de las Festividades en honor de Ntra. Sra. de la So- 
ledad venerada en su Santuario de San Pedro Tlaquepaque correspondiente 
al año de: 1951. 



161 



CAPITULO XIX 
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE TOLUQUILLA. 

DOS leguas al Sur de Guadalajara se encuentra el Pueblo de Toluqui- 
lla que es parroquia perteneciente a la XXII Porania de San Pedro 
Tlaquepaque. En la antigüedad llamóse este pueblo TZAPOTEPEC que 

-163— 

Mi 



se interpreta: Zapotal situado a la vera del cerro, lo cual le viene del sitio 
en que fue fundado en las inmediaciones del que ahora llaman Cerro del Cua- 
tro. Este pueblo dependía inmediatamente de Tonalá junto con Zalatitán, 
Aquepaque, Tateposco, Tlaquepaque, Tepechi y Sta. María Tequepexpan 
como más cercanos al trono del Hueytlatoani (Rey) de Tonalá que como es 
sabido hacía el tiempo de la Conquista era ocupado por la afamada Reina 
llamada Chíhuapilli Tzapotzínco y la cual cuando se convirtió al Cristianis- 
mo y fue bautizada tomó el nombre de Dña. Juana Bautista Danza. 

El 25 de marzo de 1530 Ñuño de Guzmán hizo la conquista de Tonalá 
y después del combate que tuvo que sostener con los indios de Tetlán y Co- 
yula y en el cual salió victorioso con la protección del Apóstol Santiago, reci- 
bió, bajo una higuera, la obediencia de los pueblos sujetos a Tonalá entre 
ellos el de Tzapotepec. Los mismos soldados de Guzmán que reconocieron a 
caballo todos los alrededores de Tonalá llegaron hasta Tzapotepec que Ies 
pareció muy pintoresco y agradable y les llamó mucho la atención un hermo- 
so y rico ojo de agua que hasta la fecha existe y hace de Toluquilla una tie- 
rra feraz, pintoresca y productible. 

Anunciaron la Fe Católica a los naturales de Tzapotepec los VV. PP. 
Fr. Juan de Padilla y Fr. Juan de Badillo que acompañaban como capellanes 
al ejército de Guzmán cuando estos naturales se presentaron en Tonalá pa- 
ra rendir la obediencia. Cuando en 1531 se fundó el Convento de la Asun- 
ción de Tetlán catequizaron y predicaron de nuevo la Fe los VV. PP. Fr. 
Antonio de Segovia, Fr. Andrés de Córdova y Fr. Juan de Radillo y siguien- 
do el ejemplo de la Reina Chíhuapilli Tzapotzínco que recibió el bautismo 
de manos de Fr. Antonio de Segovia, los indios de Tzapotepec recibieron el 
bautismo de manos de estos religiosos. 

Cuando en 1541 pensaron los conquistadores cambiar la ciudad de Gua- 
dalajara de su segundo sitio de Tlacotlán, Cristóbal de Oñate que para evitar 
trabajos deseaba la fundación "en el valle de Tzapotepec donde ahora se 
llama Toluquilla", envió a Juan del Camino y a Miguel de Ibarra que "pa- 
saron al pueblo que es agora Tuluquílla y hallaron aquella hermosa fuente" 
y les agradó mucho el sitio; pero tuvieron que desistir de que allí se hiciera 
la fundación tanto porque en muchas partes era muy cenagoso como porque 
Ñuño de Guzmán aprovechando el ojo de agua había fundado por ahí sus 
estancias. 

Fundada la Ciudad de Guadalajara en el Valle de Atemajac en 1542 
el P. Fr. Antonio de Segovia fundó el Pueblo de Analco y en el mismo año 
trasladó a él el Convento que había fundado en Tetlán y desde este conven- 
to atendieron a los naturales del Pueblo de Tzapotepec al que intitularon: 



164 



• PUEBLO DE SANTA MARIA MAGDALENA DE TOLUQUILLA" 
como debe conocerse hasta ahora. 

En 1605 contaba Toluquilla con 150 habitantes dedicados al cul- 
tivo de los huertos de frutas de Castilla, maiz y trigo y dependían en lo espi- 
ritual del Convento de N. P. San Francisco de Guadalajara. En el Siglo 
XVII contaba con 205 naturales habitantes dedicados a los c u 1 1 i v o s de 
huertas "de duraznos, granadas, higos y otras frutas" y hortahzas. De- 
pendían del Curato de Señor San José de Analco que siempre era la 
administración de los Frailes de San Francisco que de cuando en cuan- 
do visitaban el Pueblo de Toluquilla para enseñar la Doctrina Cristia- 
na y administrar los Stos. Sacramentos. Fue de fama este pueblo durante 
esos siglos por su rica agua y el Cronista Lázaro de Arregui que escribía 
en 1621 afirma que muchos vecinos de Guadalajara para no tomar del agua 
aue había en la ciudad la hacían llevar de la fuente de Toluquilla por ser 
de calidad y de muy buen sabor. 

Los Frailes de San Francisco tuvieron a su cargo este Pueblo de Santa 
María Magdalena de Toluquilla hasta el 3 de Mayo de 1759 en que la Real 
Cédula de S. M. Carlos III, Rey de España, removió a todos los regulares 
de sus doctrinas o curatos siendo el limo. Sr. Dn. Fr. Francisco de San Bue- 
naventura Martínez de Tejada y Diez de Velasco quien recibió el Curato de 
Analco y los pueblos de San Pedro Tlaquepaque, SANTA MARIA MAG- 
DALENA DE TOLUQUILLA, San Gaspar, San Andrés y Tetlán que for- 
maban su comprensión parroquial. Desde entonces Toluquilla pasó a las ma- 
nos del Clero Secular del hoy Arzobispado de Guadalajara y hoy es parro- 
quia de cuarta clase. 

Aún el pueblo está en formación, con calles sin empedrar, con aspecto 
de grande antigüedad; pero aún también muy pintoresco, rodeado de incon- 
tables huertos donde se alzan copudos árboles que le dan un aspecto encan- 
tador. Es lugar de paseo para los habitantes de Guadalajara. 

En el centro de la población se levanta la Iglesia Parroquial precedida de 
su atrio de cantera, de estilo colonial, con verjas de fierro. La portada, tam- 
bién de cantera acusa ser del Siglo XVIII. Tiene una elevada torre de can- 
tera que le presta mucha gracia y de lejos sobresale entre la negra espesura. 
La iglesia es de tres naves pequeñas y de aspecto antiguo y pobre de arqui- 
tectura pero es un Santuario de Nuestra Señora del Rosario cuya imagen se 
venera en el sencillo templete del pequeño Altar Mayor. 

Es tradición entre los naturales y vecinos de este pueblo que los Frai- 
les de N. P. San Francisco del Convento de Guadalajara fueron quienes le- 
vantaron esta iglesia y en el Siglo XVIII colocaron en ella la imagen de Ntra. 



--165- 



Sra. del Rosario y empezaron a extender su devoción entre ellos derramando 
la Virgen tantos favores a través de los años que se ha conquistado el cari- 
ño y la devoción de los hijos de Toluquilla que la aman con ardiente delirio. 

Al principio del presente Siglo XX se puso una fuerte tormenta sobre 
el Pueblo de Toluquilla y desgraciadamente un rayo cayó sobre la Sta. ima- 
gen, estando ésta colocada en el templete, y le quemó el rostro; pero en segui- 
da fue traída a Guadalajara y un hábil escultor la retocó del rostro y manos 
y quedó sobremanera hermosa, encantadora y artística, como se le puede 
contemplar. 

Entre los vecinos la Sta. imagen goza de fama de milagrosa y es acla- 
mada en todas sus necesidades públicas y privadas y se le tiene como Patro- 
na de la Parroquia. 

SU DESCRIPCION. 

Tiene esta imagen de Nuestra Señora como un metro de altura. Está 
esculpida en un solo bloque de madera de cedro incorruptible y viste una lin- 
da talla de color rojo oscuro con riquísimas guirnaldas estofadas de oro. La 
Virgen está de pie sobre una peaña redonda de la misma madera y los pies 
le quedan completamente cubiertos con su rica vestidura. El rostro está bien 
modelado y artístico, es de un sonrosado muy hermoso, tiene ojos de cristal, 
V los labios cerrados y rojos, la mirada dulce y tierna. En el brazo izquierdo 
sostiene un Niño Jesús de hechura también perfecta que tiene la mano dere- 
cha en actitud de bendecir y hace ademán con la izquierda de sostener el 
Santísimo Rosario. También tiene los ojos de cristal. 

Con la mano derecha la Virgen coge un extremo del Rosario insignia de 
su título. Ambos visten una túnica de seda o brocado blanco adornado con 
galones de oro. La Virgen lleva su cintura ceñida por un cíngulo de oro y 
de sus hombros pende un manto azul, un poco extendido por delante; pero 
sin cauda. Una larga cabellera de color castaño oscuro se esparce sobre sus 
hombros semicubierta por una blonda de seda que de su cabeza le cae hacia 
atrás, lleva zarcillos de oro, un collar de cuatro hilos de perlas y ambos una 
corona imperial de antigua y rica plata dorada sobre sus cabezas. Debe de- 
cirse que esta Sta. y milagrosa imagen es de las más hermosas y artísticas. 

SU FIESTA. 

Es tradicional la fiesta de Nuestra Señora del Rosario en su Santuario 



-166 



de Toluquilla el 20 de octubre de cada año. Precede un solemne y lucido no- 
venario que consta de misas solemnes y ejercicios vespertinos estando paten- 
te el Santísimo Sacramento. Durante este festival hay abundancia de luces, 
flores, cohetes y vistosos fuegos pirotécnicos sin faltar los alegres acordes 
de las músicas. La vispera de la fiesta hay Vísperas Solemnes y el 20 de oc- 
tubre Solemne Misa de Función en que se hace el panegírico de la Sta. ima- 
gen quedando expuesto el Santísimo durante el día. 

Este día hay verbenas populares y una muy concurrida feria, alegres 
danzas y una afluencia numerosa de visitantes de los poblados circunvecinos 
como Tequepexpan, San Sebastián el Grande, San Sebastián el Chico, El 
Cuatro, etc., y aun de la ciudad de Guadalajara hay quienes concurran a es- 
tos sonados festejos de Nuestra Señora del Rosario en esta su milagrosa ima- 
gen de Toluquilla. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora del Ro- 
sario de Toluquilla: 

ARREGUI, Domingo Lázaro de. "Descripción de la Nueva Galicia". 
Escrita en 1621. Publicada en Sevilla en 1946. 2a. Parte. Pág. 61-69. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Apunt. acerca de los Chi- 
malhuac". Lee. III. Pág. 22. 

FREJES O. F. M., Fr. Francisco. "Hist. Brev. de la Conq. de los Edos. 
Indep. del Imp. Méx.". Libr. 5o. Pág. 242. 

MOTA PADILLA. Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 6 No. 6 y 7. Págs. 63-64. 

MOTA Y ESCOBAR, Alonso de la. "Descrip. Geogr. de los reinos de 
N. Gal. N. Vizc. y N. León". Pág. 59. 

NOTICIAS VARIAS de la Nva. Galicia. Pág. 103. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Recop. de Not. y Dat. que 
se Reí. con la Mil. Img. de N. S. de Zapopan". Pág. 140 y 169-171. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Min. de Jalisco". Tom. I. Pág. 13. 

PORTILLO, Pbro. Manuel. "Apunt. Hist.-Geogr. del Dep. de Zapo- 
pan". Cap. I y Sigs. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 32, Pág. 81. Cap. 33, Pág. 85-88. Cap. 49, Pág. 137-138. Cap. 
86. Pág. 276. Cap. 142, Pág. 479. y además el Cap. 121, Pág. 405 y el Cap 
120 Pág. 402. 



-167- 



Libr. IV, Cap. I. Pág. 9. Véase el comentario a este Cap. del P. Pala- 
cio. Pág. 202-20-3. 

YAñEZ, Pbro. J. Guadalupe. Párroco de Toluquilla. Datos que sobre 
esta imagen proporcionó al Autor el 5 de febrero de 1940. 



^168 



CAPITULO XX 



NUESTRA SEÑORA DE TLAJOMULCO. 



CASI limítrofe de Guadalajara se encuentra el Pueblo de Tlajomulco si- 
tuado en la rinconada de unos cerros altos conocidos tradicionalmente 
por cerros del Tetache, de Peña Blanca, del Agua Escondida y de Tierra Blan- 



169— 



ca. A su orilla corre la vía del Ferrocarril de Colima y es la XXX Porania 
del Arzobispado de Guadalajara. 

TLAXOMULCO o TLAXCOMULCO se interpreta: "Lugar arrinco- 
nado o situado en el rincón" de los cerros nombrados. El sitio donde está 
ahora Tlajomulco era en la antigüedad un lugar desierto con un cué o ado- 
ratorio de ídolos a cuya adoración acudían diversos pueblos del Reino de 
Tonalá " y en particular los tarascos de Michoacán" quienes por defender 
este lugar, hacia 1509, arrojaron a los indios de Cocula, Tepatitlán, y Oco- 
tlán que intentaban allí establecerse. 

Con motivo de la Guerra del Salitre, en 1510, los tarascos invadieron 
tierras de Tonalá por lo que indignado el Rey de Tonalá reunió un grueso 
ejército y al mismo tiempo que los atacaba el Rey de Colima los atacó él, ob- 
teniendo completamente la victoria. Mucho se distinguieron por su valor y 
avudaron al Rey de Tonalá los capitanes indios: Cóyotl, Pitláloc, Copaya y 
Pilili. Los tres últimos, hijos del gran Capitán Oxatac, por lo que agradecido 
el Rey de Tonalá les dio en premio las tierras de Tlajomulco para que fun- 
daran Cacicazgo perdonándoles a la vez el pago de tributos por 10 años, 
aunque siempre dependiente de la Corona de Tonalá. 

Se fundó el Cacicazgo; pero en 1514 lo abandonaron y los naturales se 
desparramaron y Tlajomulco quedó abandonado por 5 años hasta que en 
1519 el Cacique Coyotl y los otros tres capitanes indios reunieron a los na- 
turales dispersos y se fundó el Cacicazgo de Tlaxomulco que tuvo como 
feudatarios los pueblos de: Cuyutlán, Cuescomatitlán, Cajititlán, Atlixtac y 
Xuchitlán o Sta. Cruz de las Flores. El solo pueblo de Tlajomulco contaba 
entonces con más de ocho mil indios vasallos. 

Sabiendo el Cacique Cóyotl que Ñuño de Guzmán se acercaba a la con- 
auista de Tonalá envió a que le dieran la bienvenida y la obediencia hasta 
Ahuehuetitlán al Capitán indio Totoch acompañado de Pitláloc, Copaya y 
Pilili quienes en su nombre ofrecieron a Guzmán un presente de animales y 
frutos que mucho agradó al Conquistador y cuando ya realizó la conquista 
de Tonalá hizo un reconocimiento del Cacicazgo de Tlajomulco y sacó de él 
gran cantidad de indios auxiliares de su ejército para proseguir sus conquis- 
tas. Así quedó realizada por Guzmán la conquista de Tlajomulco. 

Mientras Ñuño de Guzmán andaba en el reconocimiento de los pueblos 
cercanos a Tonalá se desprendieron hasta Tlajomulco los VV. PP. Fr. Juan 
de Padilla, Fr. Juan de Badillo y el Br. D. Bartolomé de Estrada y D. Alon- 
so Gutiérrez y en tres días catequizaron a los más indios que pudieron y los 
bautizaron empezando por el Cacique Cóyotl que en el bautismo recibió el 
nombre de Pedro de Guzmán. Mas fundado el Convento de Tetlán en 1531 



— 170— 



siguieron los tlajomultecas atendidos por los VV. PP. Fr. Antonio de Se- 
govia, Fr. Andrés de Córdova y el mismo Fr. Juan de Badillo. Después du- 
rante 20 años fueron atendidos por los religiosos del Convento de San Fran- 
cisco de Guadalajara hasta el año de 1551 en que siendo Gobernador de Tla- 
jomulco D. Pedro Maraver, el P. Fr. Antonio de Segovia fundó en dicho pue- 
blo iglesia pajiza y convento titulándolos de "SANTIAGO DE TLAXO- 
MULCO". Esto por instancias de D. Miguel Estebanica, anterior goberna- 
dor, que había pedido religiosos para su pueblo. Mas en 1563 en que Fr. An- 
tonio de Peraleja ayudado de D. Pedro Maraver, D. Diego de Guzmán que 
fue muy rico y D. Francisco Sebastián, reconstruyó la iglesia y convento fue- 
ron dedicados a San Antonio t-'tulándose desde entonces "SAN ANTONIO 
DE PADUA DE TLAXOMULCO" cuyo titulo persevera en la Iglesia Pa-. 
rroquial hasta ahora. 

Fueron apóstoles de este pueblo los VV. PP. Fr. Francisco de Torri- 
ios. Fr. Alonso Benitez, Fr. Miguel de Bolonia, Fr. Gaspar de la Cruz, Fr. 
Blas de Santa María, Fr. Francisco Tenorio, Fr. Diego Pérez, Fr. Antonio 
de Roa, Fr. Diego Serrano, Fr. Luis de Castro, Fr. Juan López el Santo, Fr. 
Pablo de Murguía, Fr. Juan de la Peña, etc., etc. 

La causa de haber fundado los naturales el Pueblo de Tlajomulco en el 
lugar donde está fue por la abundancia de agua que entonces había. Toda- 
vía en 1605 afirmaba D. Alonso de la Mota y Escobar, Obispo de Guada- 
laiara, que el temple de Tlajomulco era delicioso por la abundancia de aguas 
V fuentes, donde se daban toda clase de frutas de Castilla, había terrenos de 
trigo de riego y estancias de ganado. Contaba entonces el pueblo con todo y 
sus pueblos sujetos con mil habitantes. Había sido por entonces Gobernador 
del pueblo D. Juan García, natural de San Pedro Tlaquepaque; pero los in- 
dios le pusieron pleito, lo quitaron, y duraron sin Gobernador casi 38 años. 

En 1621 Domingo Lázaro de Arregui, hace de Tlajomulco esta descrip- 
ción: "El Pueblo de Tlajomulco es el mayor de este Reino (de N. Galicia) 
y tiene 200 vecinos, todos indios, tratantes y arrieros. Se hacen en este pue- 
blo muy buenos huípiles que es con que visten las indias de la cintura para 
arriba; y hacen otras cosillas de lana como fajas y cintas, que todo ello es 
cosa bien escasa. 

Dicen que hay en este pueblo algunos indios ricos y dos o tres que tie- 
nen tres o cuatro mil pesos. En 1638 era Gobernador otro indio llamado D. 
Francisco Sebastián, que gobernó en Tlajomulco hasta después de 1653. 

Siendo Guardián de Tlajomulco el P. Fr. Nicolás de Ornelas, el conven- 
to se hi2o casa de estudios de Teología Escolástica y Moral, en el año de 



^171- 



1702. En dicho convento moraban entonces 12 religiosos y el pueblo contaba 
con dos mil indios y 200 personas españolas y de otras castas. 

Parece que los temblores de 1776 y 1777 y otros más que acaecieron en 
el mismo Siglo XVII arruinaron el Convento de Tlajomulco y como ya andaba 
la secularización de las doctrinas o curatos de religiosos, no cuidaron de re- 
construirlo sino más bien fomentaron el de Santa Anita. 

Los religiosos en este Siglo XVII moradores de Tlajomulco, de los que 
se ha podido saber, con cargo de Guardián fueron: 

Año 1706. Fr. Nicolás de Ornelas. 

1707. Fr. Ignacio Téllez. 

1710. Fr. José Oliván. 

1720. Fr. Joseph Núñez. 

1721. Fr. Joaquín Ciprián del Rivero. 
1730. Fr. Tadeo de Viscarra. 

1741. Fr. Francisco Javier Sánchez. 
1778. Fr. José Alejandro Patiño. 

En 1785 el religioso que había en Tlajomulco dependía del Convento de 
Santa Anita. Contaba entonces el pueblo con 139 españoles, 611 indios y 
14 de otras castas. Era subdelegado de la jurisdicción D. Juan Esteban Mau- 
riño. En el Siglo XIX ya estaba secularizado (se secularizó en 1795) el Cu- 
rato de Tlajomulco y atendido por el Clero del entonces Obispado de Gua- 
dalajara y en 1878 el Párroco D. Francisco Valadez andaba cambiando el 
techo de vigas de madera de la Iglesia Parroquial por bóvedas de cañón en 
las tres naves que aún tiene. El actual Sr. Cura D. Flaviano Ramos que tie- 
ne muchos años al frente del curato ha decorado la iglesia, le ha construido 
altar, dos esbeltas torres, espacioso atrio, casa cural, etc. El año pasado de 
1950. por el mes de octubre, el Excmo. Sr. Dr. D. José Garibi Rivera, Arzo- 
bispo de Guadalajara, consagró la iglesia. 

Frente a esta Iglesia Parroquial, con una calle y una plazuela de por 
medio, está la antigua iglesita del Hospital de la Limpia Concepción. Tiene 
al frente un corredor de arquería que da entrada a la puerta de un vasto so- 
lar que antiguamente fue el Hospital y cuyas ruinas aún quedan en paredes 
derruidas. Frente a la puerta queda la iglesita con una portada colonial de 
cantera, con su ventana de coro y una hornacina con la estatua de la Con- 
cepción de piedra. Al Norte hay plantados algunos vetustísimos árboles que 
le dan un tinte y sabor de antigüedad. En un ángulo hay una vivienda para 
el prioste que debe cuidar el tradicional lugar. Un pozo de agua al centro 
con algunos adornos de piedra (angelitos arrodillados) le presta al lugar un 
ambiente franciscano de los tiempos idos. Aislada, contigua al muro que da 



^172- 



a la plazuela que se extiende frente al Hospital, está la torre de cantera, con 
alegres campanas. Por consiguiente separada de la capilla, en un ángulo, atrio 
de por medio, lo que le presta aún más originalidad y encanto a esta simpá- 
tica iglesita del Hospital que tiene cuatro bóvedas con muy hermosos cala- 
dos de cantera en sus cornisas. Toda está decorada sencillamente y limpia 
y está en servicio. 

En el templete del Altar Mayor se venera con devoción una imagen de 
Nuestra Señora de la Concepción titular de la iglesita y Hospital a la cual 
el R. P. Fr. Luis del Refugio Palacio en sus escritos llama "NUESTRA SE- 
ÑORA DE TLAXOMULCO" y con razón porque ha amparado y prote- 
gido a este pueblo en su advocación de la Concepción por espacio de cuatro 
siglos como vamos a ver: 

En 1554 fue Guardián del Convento de Tlajomulco el V. P. Fr. 
Alonso Benitez quien viendo la necesiad que había de fundar un Hospital de 
la Limpia Concepción por las pestes que con frecuencia padecían los natu- 
rales dió principio a la fundación del Hospital de dicho pueblo, con la corte- 
dad y pobreza que había por entonces. Mucho ayudó a esta obra el Gober- 
nador de Tlajomulco que lo era el indio D. Pedro de Maraver, muy buen 
cristiano y muy amante de fomentar las cosas del servicio de Dios, y en los 
6 años que ocupó la guardianía Fr. Alonso Benitez, o sea hasta 1560, dejó 
a^ntado y construido el Hospital con su capilla de adobes y madera dedica- 
dos a la Limpia y Pura Concepción de la Madre de Dios. 

Sin duda el mismo Fr. Alonso fundó en él la Cofradía de la Limpia Con- 
cepción de María Santísima en la cual se alistaron los naturales de Tlajomul- 
co y colocó también en la capilla alguna imagen de Nuestra Señora de este 
título para su culto y veneración y como Titular de capilla y Hospital, como 
lo mandaban las constituciones de todos los hospitales. 

Por espacio de 10 o 12 años permaneció el Hospital en el lugar donde 
lo había fundado Fr. Alonso Benitez. Allí ya pudieron celebrar fiestas a la 
Virgen los siguientes guardianes que fueron Fr. Miguel de Bolonia, Fr. Die- 
go Pérez (hijo del Lic. D. Diego Pérez de la Torre, Gobernador que fue de 
la Nva. Galicia y Juez de Residencia de Ñuño de Guzmán), y Fr. Alonso 
de Peraleja. 

En 1568 era Guardián de Tlajomulco el bendito padre Fr. Juan de Ayo- 
ra a quien no pareció apropiado el lugar donde estaba fundado el Hospital 
y con ayuda del mismo D. Pedro de Maraver, que gobernó 27 años, lo mu- 
dó al sitio frente a la iglesia del Convento que es el lugar donde al presente 
permanece. Puede decirse que esta segunda fundación del Hospital de Tla- 
jomulco fue hecha por un santo. Porque el V. P. Fr. Juan de Ayora fue de 



— 173- 



los primeros religiosos que vinieron a la Provincia de Xalisco, sumamente 
apacible, lleno de caridad amaba entrañablemente a los indios que por sus 
virtudes lo reverenciaban lo mismo que los españoles. Fue Guardián de mu- 
chos conventos y Provincial de Michoacán y Xalisco y tenido, aún en vida, 
en gran fama de santidad y perfección. 

Deseoso de convertir más infieles se embarcó para Manila y murió en 
la embarcación donde hacia el viaje. Fue su cuerpo arrojado al mar y los 
animales marinos lo respetaron y siempre flotaba en el agua y seguía a la 
nave por lo cual dijeron: "Es un cuerpo santo" y recogiéndolo con venera- 
ción lo llevaron a Filipinas y lo enterraron con solemnidad en el Convento 
de San Francisco de Manila. Tal fue el segundo fundador del Hospital. 

El Cronista Tello afirma en su Crónica que el año de 1613 se incendió 
todo el Hospital de Tlajomulco y pereció todo cuanto tenía, por consiguiente 
también la capilla que debió tener la techumbre de madera e igualmente pe- 
reció la primitiva imagen de la Concepción. Mas los tlajomultecas no se con- 
tentaron con llorar la desgracia sino que pusieron manos a la obra en su re- 
edificación y el mismo Tello, hacia 1653, afirma que había Hospital donde 
se curaban los enfc^rmos. Es probable que de esta época date la imagen de 
la Concepción que hoy todavía es venerada en el Hospital. Su aspecto indi- 
ca ser hechura del Siglo XVII y el mismo P. Fr. Luis del Refugio Palacio 
escribía de Ella: "Se venera aún la VETUSTISIMA estatua de la Inmacu- 
lada, ante la cual oran con Fe y confianza mucha las tlajomultecas familias 
pidiendo en sus cuitas consuelo y jamás en vano". Dicho historiador, tan co- 
nocedor en este punto, no la llamaría VETUSTISIMA si fuera la imagen 
de hechura más reciente. Esto indica que, al reedificarse el Hospital con su 
capilla en el m.ismo Siglo XVII, fue entonces adquirida una nueva imagen 
aue vino a ocupar el lugar de la primitiva incendiada en 1613 y es la que hoy 
aún se venera y hemos titulado Ntra. Sra. de Tlajomulco. 

El Cronista Fr. Nicolás de Ornelas, que hacia 1702 fue Guardián de 
Tlajomulco escribía, en 1722, que en su tiempo estaba floreciente la Cofradía 
"de la Purísima Concepción de Nuestra Señora" a la cual sin duda perte- 
necían todos los naturales de Tlajomulco y tributaban a la imagen de la Vir- 
gen continuos cultos (en las fiestas de la Virgen) conforme lo mandaban las 
crinstituciones de Hospital que estaban aprobadas por el Obispo de Guada- 
lajara. 

Por el Libro de la Cofradía de la Limpia Concepción que aún se con- 
serva en el archivo de la Parroquia de Tlajomulco y que comienza en el Año 
de 1764 consta que en esa fecha ya se estaba construyendo la iglesita que 
es el Santuario actual. En 1765 aparece una nota muy laudatoria porque: 



— 174 — 



"Sin menoscabo de los bienes que esta Cofradía (de la Limpia Concepción) 
tiene se ha trabajado el Santo Hospital, adelantando mucho la obra de su 
iqlesia o capilla. En los años de 1768. 1783 y 1788 sigue hablando el libro 
del trabajo de dicha iglesia como acarreo de piedra, hechura de sillares, pa- 
go de albañiles, compra de una campana para el Hospital, gastos de las mi- 
sas en honor de la Virgen Purísima etc.. etc. Ya para 1793 la llama: "La 
Iglesia Nueva". 

Quizá se terminaría en 1788 porque en la espalda exterior conserva el 
Santuario esta inscripción grabada en la piedra: "AÑO DE 1788. SE TRA- 
BAJO ESTA OBRA A SOLICITUD DE ANTONIO Y JIORGE TEJE- 
DA A QUIENES QUE DIOS (salve o guarde)". Los nombres correspon- 
den al mayordomo y prioste que eran entonces del Hospital y que tanta par- 
te tomaron en la construcción de la capilla que vino a sustituir a la que ha- 
bían levantado en el Siglo XVII. 

Aparece por el mismo Libro que la imagen de Nuestra Señora de la Pu- 
rísima durante el tiempo que duró la construcción de su Santuario era lle- 
váda a visitar las casas de su Pueblo de Tlajomulco,' donde sin duda la pe- 
dían, con el objeto de allegarse limosnas para el adelanto de la fábrica de 
su templo. Esto se hacía cada año y cuando regresaba á su Hospital era re- 
cibida con toda solemnidad y con ruidosa función. Era la última visita. En 
las cuentas de 1765 aparece la venta de un becerro para celebrar "la Visita 
de la Virgen", con la que terminaba su recorrido por el pueblo. 

Había además otra imagen, pequeña, copia de la de la capilla, que es- 
taba dedicada a visitar a los enfermos que se hospedaban en dicho Hospital 
y debido a esto era llamada: "La Imagen Enfermera". En 1764 aparecen 6 
pesos y real y medio que se gastaron en retocarla y vestirla para que conti- 
nuara en su oficio de "Enfermera". Con lo que se arraigaba y propagaba 
más V más la devoción a la Purísima Concepción de María Santísima. 

Este Hospital y el culto de la Virgen se sostenía con lo que producía 
el arrendamiento de un sitio de ganado menor que para esto desde la anti- 
güedad se había obsequiado a Nuestra Señora por los naturales de la Co- 
fradía de la Limpia Concepción y cuyos bienes estaban administrados por el 
R. P. Guardián del Convento de Tlajomulco y después por el Párroco del 
lugar. Todavía en 1851 la Virgen Purísima conservaba sus propiedades. Hoy 
ya no existen. Se repartieron entre los naturales y ellos mismos las perdie- 
ron; porque consta que un agiotista de Guadalajara estableció una tienda 
en Tlajomulco para comprar esos títulos a un precio ínfimo y lo consiguió y: 
"Con la mayor parte de esos terrenos formó una hacienda cuyos productos 
se ignoran". Así perdió Ntra. Sra. de la Concepción lo que por siglos había 



175 



sido suyo. Mas su imagen sigue siendo venerada, seguida, muy festejada y 
querida de todo el Pueblo de Tlajomulco, y su Santuario es cuidado y de- 
fendido con esmero según las tradicionales costumbres de los naturales, quie- 
nes de verdad aman con santo delirio a NUESTRA SEÑORA DE TLAJO- 
MULCO. 

SU DESCRIPCION. 

Como se ha dicho muchas veces esta imagen representa a la Inmacula- 
da Concepción de María. Es de tamaño de un metro con todo y peaña y 
aparece la Virgen de pie sobre una esfera azul oscuro en la que se enrolla 
una serpiente con una manzana entre sus fauces. La Virgen no tiene pies y 
el cuerpo está formado por un cono de madera antigua y un poco pesada. Tie- 
ne las manos juntas a la altura del pecho y el rostro suavemente inclinado 
hacia el lado derecho. El rostro es más redondo que oval, la nariz ligeramen- 
te achatada, la boca cerrada, los ojos bajos, de vidrio y con pestañas sobre- 
puestas. 

Sólo Dios sabe las veces que habrá sido renovada o retocada. La esfe- 
ra o mundo donde asienta la imagen parece ser añadidura posterior a la he- 
chura de la imagen que como se ha indicado es del Siglo XVII. Ultimamen- 
te fue retocada por el escultor D. Gregorio Hernández en el año de 1935 
quien la dejó de color moreno, con las mejillas muy sonrosadas, la boca en- 
roiecida y toda un poco subida de color que la hace aparecer como una es- 
tatua moderna. 

Está sobrevestida de una túnica de rica tela de seda blanca. Cuando la 
conocí por el año pasado de 1950, a 8 de diciembre, la túnica le hacía mucha 
gracia porque estaba salpicada toda de pequeñas gotitas de plata. La túni- 
ca ornada de galones, encajes y rico fleco de plata, ceñida a su cintura por 
un cíngulo de oro. El manto azul de terciopelo le cae de los hombros y re- 
coge sus extremos entre los brazos de la Virgen y le da mucha animación y 
hermosura. Lleva galones de oro y una borla de oro en los extremos que 
cuelgan de sus brazos. 

Un largo velo blanco le cubre la cabeza con cabellera sobrepuesta don- 
de se asienta una antigua corona imperial de plata que en otro tiempo fue do- 
rada y ahora desleído el oro manifiesta más su antigüedad. Lleva una anchu- 
rosa aureola de plata de la misma época de la corona y una media luna de 
plata con estrellas en los extremos se yergue a sus pies. Las manos están 
llenas de anillos y lleva también zarcillos que me parecieron ser de ningún 



176 



valor. Asi adornada ricamente la Virgen aparece sobre el globo azul que 
está asentado en peaña de madera cuadrada, con lo que aparece muy her- 
mosa y atractiva. 

SU FIESTA. 

Sin duda desde que es Hospital de la Concepción tradicionalmente se 
ha celebrado esta imagen el 8 de diciembre de cada año en que es la fiesta 
titular de la Inmaculada Concepción. Comienzan las fiestas con un solemne 
novenario de misas cantadas y ejercicios vespertinos con Exposición del San- 
tísimo Sacramento. 

Los dias se reparten entre los naturales los cuales hacen los gastos de 
derechos de Iglesia, flores, cera, pólvora, etc. Para esto es colocada la ima- 
gen bajo dosel de seda blanco y azul en el centro del altar, todo adornado de 
flores naturales y candeleros con cera escamada, luces, etc. 

El 7 de diciembre le cantan las Vísperas Solemnes y el día 8 salu- 
dan a la Virgen con músicas, danzas y chirimías al estilo que allí ha sido 
siempre tradicional. Sigue la Misa de Función muy solemne, con buena mú- 
sica y cantores en que se hace el panegírico del Misterio de la Concepción 
Purísima, sin que falten las ristras y los cohetes. En este día se renuevan en- 
tre los naturales: prioste, mayordomos y diputados, los oficios que tendrán 
durante el año como cuidar la capilla, barrer el solar del Hospital, etc., y 
teniendo muy adornado el frente de la iglesia con arcos y colgaduras de flo- 
ras y papeles de colores, por la tarde del mismo día 8 colocan frente a la 
puerta del atrio unos arcos de pan y frutos pendientes de una red de Xual 
que es un alimento hecho de harina de unas semillas. La música por la no- 
che, las chirimías, los fuegos pirotécnicos, las danzas, etc., ponen punto final 
a las tradicionales fiestas de Nuestra Señora de Tlajomulco. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que fueron consultadas para escribir la Reseña de Nuestra Señora de 
Tlaxomulco: 

ARREGUI, Domingo Lázaro de. "Descrip. de la N. Gal.". 2a. Parte. 
Págs. 69-70. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Apunt. acerca de los Chimal- 
huacanos". Lee. I. Pág. 7-8. Lee. III, Pág. 27-29. 



— 177. 



MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. 
Gal.". Cap. 5. No. 1-2. Pág. 55. Cap. 7, Pág. 67-69. 

MOTA Y ESCOBAR, Alonso de la. "Descrip. Geogrf. de los Reinos 
de la N. Gal. N. Vizc. y N. León". Pág. 62. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Galicia. Pág. 105, 579 y Sigs., 601-621 
y el Apéndice Pág. 1-28. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Santgo. de 
Xal.". Pág. 37-39. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Hospital de Tlaxomulco". 
En Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. correspondiente a Sep. de 1932, Pág. 539- 
540. Además véase Abr. de 1932, Pág. 238-239. 

PAEZ BROTCHIE. Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Pág. 14 y 32. 

PEREZ VERDIA. Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. I. 
P.^g. 14. 

PATIÑO O. F. M. Fr. José Alejandro. "Topografía del Curato de 
Tlaxomulco". En Not. Var. de la N. Gal. Pág. 183 y Sigs. 

RAMOS, Pbro. Flaviano. Actual Párroco de Tlajomulco. Datos que 
extractó del Libr. de la Cofr. de la Concepción que se guarda en el archivo 
parroquial y el cual da comienzo en el año de 1764 y que envió al Autor de 
esta obra por carta del 2 de junio de 1951. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 31, Pág. 80, Cap. 33, Pág. 86. Cap. 49. Pág. 138. Cap. 54, 
Pág. 151. Cap. 171, Pág. 552. Cap. 201, Pág. 617, y el Cap. 262, Pág. 771. 

Libr. III. "Del Siervo de Dios el P. Fr. Juan de Ayora". Pág. 51-52. 

Libr. IV. Cap. L Pág. 8. Cap. 28, Págs. 141-146 y la Pág. 263. 



178 



CAPITULO XXI 

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE SANTA CRUZ 

DE LAS FLORES. 



SANTA Cruz de las Flores es un antiguo y pequeño pueblo, como de 
mil ochocientos habitantes, perteneciente actualmente a la Parroquia 
de Tlajomulco que es la XXX Foranía de este Arzobispado de Guadalajar^. 



— 179^ 



Llamóse en la antigüedad: "XUCHITLAN" que se interpreta "Lugar 
de las Flores" y su origen fue como sigue: Siendo Gobernador de Tlajomul- 
co el natural D. Pedro de Maraver consiguió en el año de 1551 que se fun- 
dara convento de la Orden de San Francisco en dicho pueblo. Fue como pri- 
mer Guardián el V. P. Fr. Antonio de Segovia que duró algún tiempo dado 
a la evangelización de los naturales, como ya se dijo al tratar de Ntra. Se- 
ñora de Santa Anita. 

En 1562 fue como Guardián el V. P. Fr. Antonio de Peraleja "tan ex- 
celente para el pulpito como para la disciplina, breviario y cátedra" quien le- 
vantó el convento con su huerta y lo dedicó a San Antonio de Padua. De- 
seoso este V. P. de que toda aquella tierra estuviera poblada, ayudado del 
indio Cacique D. Pedro de Maraver, sacó, entre 1562 y 1563, varias fami- 
lias de indios de Tlajomulco y con ellas fundó un pueblo que intituló "SAN- 
TA CRUZ XUCHITLAN". Tuvo su primer asiento este pueblo en el lu- 
gar llamado Santa Cruz Vieja perteneciente ahora a la Vicaría de Ahuiscul- 
co, del Curato de Tala. 

En 1567 entró como Gobernador de Tlajomulco el natural D. Diego 
de Guzmán quien gobernó hasta el año de 1598 en que murió exhortando a 
los suyos a que fueran buenos cristianos y ayudaran a los religiosos en el 
servicio de la Iglesia. En su vida fue muy piadoso y amante de las cosas de 
la Religión. Con la eficaz ayuda que prestó este D. Diego de Guzmán, el 
Guardián de Tlajomulco Fr. Juan López llamado "el Santo" por su mucha 
santidad y virtud, en el año de 1594, trasladó el Pueblo de Santa Cruz Xu- 
chitlán o de las Flores con todas sus familias al sitio en que está actualmente 
por parecerle a dicho padre muy abundante de agua y muy propio el terreno 
para el cultivo de sementeras y cría de ganados. Esta fue la segunda y últi- 
ma repoblación del hoy Pueblo de Santa Cruz de las Flores, 

Este segundo repoblador de Santa Cruz, Fr. Juan López "el San- 
to" era originario de la ciudad de Toro, en España, de donde siendo Guar- 
dián pasó a la Nueva España y a la Provincia de Xalisco donde fue Guar- 
dián de Ahuacatlán, Zapotlán, Tlajomulco, etc., y donde siempre dio mues- 
tras de santidad y virtud. Nombrado Provincial manifestó gran prudencia y 
cuando ya moraba en el Convento de San Francisco de Guadalajara oía 
diariamente cuantas misas podía arrodillado detrás de un pilar de la iglesia. 

Es fama que en Tlajomulco se le apareció el V. P. Fr. Antonio de Roa 
ya muerto y caminaron los dos a la iglesia donde le manifestó Fr. Antonio 
que estaba detenido en el Purgatorio por ciertas causas que le rogó se las 
remediara. Se dirigió Fr. Juan a Guadalajara donde dió arreglo al asunto y 
al volver a Tlajomulco se le volvió a aparecer Fr. Antonio en su celda, a las 



— 180-- 



cinco de la tarde, le dió las gracias, le dijo que se iba a gozar de Dios y le 
reveló que a los tres meses moriría como efectivamente murió Fr. Juan Ló- 
pez "el Santo" en el Convento de Guadalajara en el año de 1599. Ambos 
Quedaron sepultados en la iglesia de San Francisco de Guadalajara. 

Los nombres de estos religiosos deben ser muy queridos en Santa Cruz 
de las Flores porque fueron los fundadores y los que trazaron el pueblo tal 
como ahora se ve. 

Siempre fue Santa Cruz de las Flores "VISITA" del Convento de Tla- 
jomulco de manera que sus religiosos siempre venían a administrar a los na- 
turales de Santa Cruz y a doctrinarlos. Mucho les debe este pueblo a los 
VV. PP. Fr. Clemente de la Cruz, Fr. Sebastián Gamboa, Fr. Pablo de Mur- 
quía, Fr. Juan de la Peña, Fr. Juan Crespo, Fr. Francisco Gálvez, Fr. Fran- 
cisco Trejo, Fr. Bartolomé de Villatoro y otros muchísimos posteriores. 

Pbco a poco fue aumentando el trabajo de siembras y crías de ganados 
resultando como consecuencia el avecinamiento de familias y crecimiento del 
pueblo. En 1785 contaba con 228 españoles, 420 indios y 99 de otras castas 
dedicados todos a las siembras de maíz, frijol, trigo, etc., etc. 

Aúrt el Pueblo de Santa Cruz se halla tal cual lo trazó el V. P. Fr. Juan 
López: con calles rectas, unas empedradas y otras con la tierra suelta. En el 
centro su jardincito y a un costado, cercado de tapias, embellecido de copu- 
dos árboles de yacaranda, laureles y palmeras, se encuentra el atrio que fue 
el camposanto del pueblo hasta fines del pasado siglo XIX donde se eleva 
una bien construida iglesia de tres naves. La portada es hermosísima, de es- 
tilo plateresco del Siglo XVIII, toda de cantera, con sus columnas salomóni- 
cas y guirnaldas de parras y uvas. Tiene tres hornacinas donde se advierten 
las imágenes del Patriarca San José, San Antonio de Padua y la Virgen de 
la Concepción hacia el centro, todas talladas artísticamente en cantera. 

Por dentro tienen hermosas tallas los arcos del coro y la puerta del bau- 
tisterio. Las naves son techadas de vigas de fierro; pero el presbiterio, que es 
la parte más antigua construida por los Frailes de San Francisco en el Siglo 
XVIII, es de bóveda de media naranja donde se alza un blanco altar de la- 
drillo en cuyo centro se guarda, en un nicho de cedro con cristales, una res- 
petabilísima y venerable imagen de Nuestra Señora de la Soledad que es 
extremadamente querida por ser la Patrona del Pueblo de Santa Cruz desde 
tiempo inmemorial. He aquí lo que se sabe de su origen: 

Al trasladar Fr. Juan López "el Santo", en 1594, el Pueblo de Santa 
Cruz al sitio que ahora ocupa, trazó muy bien la situación de dicho pueblo, 
repartió solares a los naturales para que construyeran sus viviendas y sem- 
braran huertas con frutas de Castilla y buen cuidado tuvo de señalar un lu- 



181 



ciar en el centro del pueblo para que se levantara el Hospital. Como el pue- 
blo estaba consagrado a la Santa Cruz es casi seguro que el mismo V. P. 
determinó que dicho Hospital se dedicara a Nuestra Señora abandonada al 
pie de la Cruz en su advocación de la Soledad. Se levantó el Hospital pa- 
jizo y el mismo V. P. fundó en él la Cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad 
e ] que se alistaron todos los habitantes del primitivo pueblo, tanto para pro- 
curar el culto divino como para atender a los naturales enfermos y pasaje- 
ros a cuyo servicio, como es sabido, estaban dedicados estos hospitales en 
cada pueblo. 

Es tradición constante que la imagen de Ntra. Señora de la Soledad lle- 
gó a Santa Cruz para el Hospital. Dicen que llegó en una caja de madera 
que se guardó en el rincón de una casa contigua entonces al Hospital don- 
de vivían unos ancianos. Nadie sospechaba lo que la caja contenía hasta que 
en cierta ocasión se empezó a percibir un perfume muy agradable de flores 
hasta ahí desconocido y notando que salía de aquella caja, fue destapada por 
el Prioste y mayordomos del Hospital y con grande sorpresa vieron que con- 
tenía el busto de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad junto con dos 
plantitas de unos árboles aquí desconocidos una de las cuales estaba floreci- 
da y era la que exhalaba tan exquisito perfume. 

Le hicieron el cuerpo que le faltaba a la Virgen y la colocaron en el al- 
tar del Hospital donde desde entonces empezó a derramar un torrente de fa- 
vores que no ha cesado a través de los siglos. 

Las plantitas fueron plantadas en el atrio de dicho Hospital que por 
entonces era el camposanto de este pueblo y una de ellas se secó; mas la otra 
se ha conservado al paso de los siglos y es la que da el nombre de Santa 
Cruz de las Flores. Es dicho árbol del aspecto del zapote blanco, tiene el 
tronco carcomido por el paso de los siglos, jamás da fruto ni semillas ni por 
ningunos medios se ha podido reproducir. Por marzo y abril se cubre todo 
el árbol de ramilletes de flores blancas, que cortadas son muy efímeras, y 
esparcen un perfume parecido al del jazmín de estrella que embalsama todo 
el ambiente y se percibe en cualquiera parte del pueblo. Algunos dicen que 
se llama "ESQUIVEL"; pero más bien es conocido por "EL ARBOL DE 
LA VIRGEN" y sus hojas en cocimiento aseguran que cura las enfermeda- 
des del estómago. Todos ven con respeto y gran cariño este singular arbo- 
lito por ser aquí único y estar asociado a la llegada de la Virgen. 

Colocada la Virgen en el Altar del Hospital dióse comienzo a la fábri- 
ca de otra capilla en el mismo lugar donde se alzaba la primera. Dirigidos 
por los frailes del Convento de Tlajomulco, los naturales de Santa Cruz le- 
vantaron toda la obra de cantera, la capilla mayor de bóveda y toda la de- 



— 182— 



más techumbre de vigas de madera y tapanco. En el frente le hicieron tres 
portadas adornadas de hermosos labrados de una labor prolija y ultrapa- 
ciente sin olvidarse de colocar en la hornacina del remate del frente una ima- 
aen de la Virgen de la Soledad muy toscamente labrada en piedra. Fue ter- 
minada esta capilla el año de 1692. 

Poco después le añadieron al lado derecho una hermosa torre, muy pa- 
recida a la de San Francisco de Guadalajara, la cual fue terminada el 12 de 
mavo de 1712 siendo Mayordomo de la Cofradia de la Soledad el indio na- 
tural Cristóbal Juan. 

Todavía en 1 778 estaba en su apogeo este Hospital, la Virgen seguía 
nijy venerada en esta capilla y la Cofradía de la Soledad contaba con tie- 
rras y ganados para el sostenimiento y gastos del Hospital estando también 
las constituciones porque se regía aprobadas por el Obispo de Guadalajara. 

Secularizado el Curato de Tlajomulco en -el mismo Siglo XVIII vino a 
menos el Hospital de Santa Cruz y fue necesario cambiar la imagen de la 
Virgen de la Soledad a la iglesita que los mismos frailes de San Francisco 
habían construido por esos años frente a la del Hospital y es el Santuario ac- 
tual, donde desde entonces se ha venerado. 

Dícese que un tal Coronel Rochín, guerrillero de la revolución de 1857 
ocasionada con la promulgación de la Ley de Reforma, era originario de San- 
ta Cruz de las Flores y por ende un gran devoto de esa Sta. imagen a quien 
obsequió varias alhajas de oro y plata y un cáliz para el servicio divino de 
su Santuario. Procuraba también que siempre estuviese una lámpara ardien- 
do ante la Sda. imagen y de su propio peculio celebraba en su honor diversos 
cultos para implorar su protección y agradecer sus beneficios. 

A principios del presente siglo empezó este Santuario de Nuestra Seño- 
ra a tener capellanes fijos y uno de ellos, el Pbro. D. José Guerra, le hizo 
ventanales y le cambió el techo de madera por uno de vigas de fierro y ladrillo. 
El Pbro. D. Bruno Peña levantó el Altar Mayor donde hoy está la Sta. ima- 
gen, lo estucó y doró. Un P. Vázquez lo dotó de campanas, el Pbro. D. Fla- 
viano Ramos, hoy Cura de Tlajomulco. levantó de ladrillo dos cuerpos de 
la torre y en tal estado se encuentra actualmente; el Pbro. D. Benito Leonar- 
do García levantó dos altares a los lados del presbiterio, el uno al Sdo. Co- 
razón de Jesús y el otro a Ntra. Sra. de Guadalupe, pavimentó de ladrillo 
mosaico todo el Santuario y plantó en su atrio un exuberante y florido jar- 
dín. El Pbro. D. Apohnar Pérez pintó todo el Santuario y lo dotó de orna- 
mentos y vasos sagrados, D. Agustín de Iramátegui mandó hacer una Vir- 
gencita Peregrina para extender su devoción y en su tiempo se celebró la 
primera Misa Pontifical, en mayo de 1950, por el Sr. Arzobispo de Guada- 



^183— 



lajara, Dr. D. José Garibi Rivera, para agradecer a Ntra. Sra. de la Soledad 
lo3 buenos temporales que ha derramado sobre su pueblo de Santa Cruz de 
las Flores. El Pbro. D. Luis Enrique Orozco, que a la fecha ha sido el últi- 
mo Capellán de este Santuario, donó a la milagrosa imagen zarcillos de oro, 
adquirió una lámpara para el altar de la Virgen, reformó el tabernáculo, lo 
dotó de crismeras de plata y fundó entre los fieles la costumbre de solemni- 
zar los rosarios de los viernes, entrando todos de rodillas a saludar a Nues- 
tra Señora cantando las alabanzas que en su honor el mismo P. Capellán 
compuso, etc., etc. 

Esta antigua imagen goza de fama de milagrosa y así lo han experi- 
mentado los habitantes de Santa Cruz. En varios años que se ha experimen- 
tado espantosa sequía siempre que se ha recurrido al Patrocinio de esta Sma. 
Señora han obtenido copiosísimas lluvias. Hará apenas unos tres años que 
estando ya muy entrado y casi para finalizar junio aún no había caído en 
Santa Cruz una sola gota de agua. Acongojados todos los labradores porque 
se iban a perder todas las sementeras recurrieron al P. Capellán que enton- 
ces estaba al frente del Santuario pidiendo que la imagen saliera en devota 
procesión implorándole la lluvia. Queriendo atender, el Capellán, a la con- 
servación de la imagen y para quitárselos de encima pidióle presentaran li- 
cencia "in scriptis" del Párroco de Tlajomulco y de la Sda. Mitra. Obtenida 
esta fue sacada la Sda. imagen en devota procesión, yendo los que la carga- 
ban de rodillas y la mayoría de las personas iban todos descalzos en señal de 
penitencia. Así recorrieron todas las calles del poblado y varios potreros y 
solares sembrados y volvieron con ellas a la iglesia confiando en que la Ma- 
dre de Dios escucharía sus ruegos y plegarias. Y así fue porque a poco se 
vinieron las lluvias en tanta abundancia que se dieron muy buenas semente- 
ras y cosechas. Se asegura que no es la primera vez; pues en años anteriores 
siempre que los cielos niegan su rocío se ha sacado la milagrosa imagen y 
más de una vez ha acontecido tenerla que regresar al Santuario por venirse 
encima la lluvia que le pedían. 

En 1947 la llamada Fiebre Aftosa invadió la región y siguiendo las ór- 
denes de nuestros gobiernos iban a matarse la mayoría de los ganados de 
Santa Cruz. Ya se tenían las fosas preparadas para enterrarlos; pero el acon- 
gojado pueblo recurrió a su celestial Protectora y el mismo día que iba a dar 
comienzo la matanza se recibieron órdenes de suspenderla quedando todo en 
paz. Por lo cual los ganaderos del pueblo obsequiaron a Nuestra Señora una 
docena de candelabros de metal dorado que luce ahora su altar en las solem- 
nidades. 

Uno de los vestidos de brocado de oro que posee la imagen dicen que 



— 184— 



fue un obsequio de un señor de Santa Cruz por haberlo sanado la Virgen de 
una muy aguda tuberculosis y en una ocasión fue a Santa Cruz el Pbro. D. 
Juan Bernal, encargado del lazareto de Guadalajara, a darle gracias a la Vir- 
gen con un elocuente sermón por haberlo librado la Señora del contagio de 
la lepra. 

Por todo lo cual es esta imagen extremadamente querida, respetada y 
venerada y cuando alguna vez se baja de su trono para su fiesta ha de ser 
en medio de rezos y plegarias y todos derraman lágrimas del grande amor 
que le profesan. 

SU DESCRIPCION 

Esta imagen tiene 1.14 Ctms. de altura y está de pie sobre una peaña pe- 
queña, de madera, formada de tres graditas y pintada con dibujos del Siglo 
XVIII en que tal vez se retocó como lo muestran ciertas descarapeladas del 
rostro que manifiestan que la imagen tenía otra coloración más morena. 

El cuerpo está formado por un cono de madera compacta y muy pesada 
como de sabino. Tiene hasta la cintura pintado de color amarillo fuerte y el 
busto de color morado claro. No tiene pies y en dirección a lo que serían las 
rodillas tiene una quebradura que rodea todo el cono y la cual según dicen 
fue causada por los golpes que le dio una oveja en una ocasión en que qui- 
tada de su altar se guardaba en un aposento del curato a donde se coló el 
animal. 

Los brazos son de lienzo de algodón tal vez tejido, por las indias de San- 
ta Cruz en aquellos lejanos tiempos y las manos son de madera, casi de co- 
lor blanco, y tan malhechas que muy bien puede conjeturarse que algún in- 
dio del mismo pueblo las hubiese hecho con el afán de colocarla en el altar 
del primitivo Hospital, inmediatamente después de su llegada a Santa Cruz. 
En los dedos se acentúa la manufactura indígena. Son largos, sumamente del- 
gaditos (como de ramitas de árbol) y sin ninguna perfección. Tiene cerca de 
las palmas de las manos un pequeño agujerito que servía, antaño, para sus- 
penderle las manos de un cordoncito que colgaba de alrededor del cuello. 

El rostro es ovalado, imperfecto, con la nariz recta, los labios cerrados 
y toscos, los ojos son de vidrio. Como se ha dicho la imagen ha sido retoca- 
da y tal vez entonces le pusieron en cada ojo tres lágrimas de vidrio. En la 
cabeza le figuraron con un cincel cadejos de cabello. E! color del rostro ala- 
bastrino amarillento con las mejillas muy rosadas y la boca muy roja. En la 
barbilla se le nota una despostillada y una reventadura muy notable arriba 



-185- 



de la ceja izquierda. Desde el punto de vista artístico esta Sda. imagen es su- 
mamente tosca e imperfecta. Pero colocada en el nicho de su altar ¡Todo cam- 
bia! Ya lo había hecho notar el historiador y artista R. P. Fr. Luis del Re- 
fugio Palacio o.f.m. cuando dijo de ella que era "UNA IMAGEN GRAN- 
DECITA DE LA SOLEDAD BASTANTE RAZONABLE Y DEVOTA", 
porque se trueca en una imagen hermosa y venerable que inspira respeto y 
devoción. 

Tiene un poco inclinada la cabeza al lado derecho y sobre ella colocan 
una cabellera peinada en dos trenzas. Viste túnica y mantos de ricas telas de 
brocados de color negro con dibujos de oro, o de terciopelo con franjas y ga- 
lones de oro, llevando su cintura ceñida de un cíngulo con borlas también de 
oro. El manto le cubre desde la cabeza hasta los pies y lo lleva muy extendido 
por delante y con cauda hacia atrás. Hacia el frente, por ambos lados, lleva 
prendidos en el manto un sol y una luna de plata y de hechura muy antigua 
que le prestan cierta gracia. 

Una blanca toca de encajes le cubren el cuello y el pecho y sobre su 
cabeza lleva un resplandor de plata dorada. Lleva zarcillos de oro en sus ore- 
jas colocados el 15 de marzo de 1951, Viernes de Dolores, y sobre sus ma- 
nos le colocan un sudario de encajes y sostiene una corona de espinas de me- 
tal dorado. Con todos estos adornos aparece Nuestra Señora de la Soledad 
sumamente hermosa, venerable y atractiva. 

SU FIESTA. 

Su fiesta principal es el Viernes de Dolores de cada año. Al principio 
solamente se le cantaba una misa solemne en ese día; pero al paso de los 
años se ha convertido en un novenario muy solemne que precede a la fiesta 
y que consta de misas cantadas y rosarios solemnes estando patente el San- 
tísimo Sacramento. Los días se reparten entre los vecinos del pueblo y para 
gastos de cera, predicador, castillo, chirimías, música, flores, composturas, etc., 
se forman comisiones entre los mismos vecinos. 

Durante los nueve días hay predicación y la víspera de la fiesta apare- 
ce el devoto Santuario adornado de cortinajes y colgaduras de seda con ex- 
quisito arte y buen gusto. El altar llenos de azucenas que llevan de Guada- 
lajara. Se cantan las Vísperas Solemnes de la Virgen de los Dolores con 
muv buena música y canteres que llevan de la misma ciudad que está muy 
cercana. El Viernes de Dolores le cantan alegres mañanitas los habitantes de 
vSanta Cruz acompañados de los acordes de la música y a buena hora se ce- 



— 186— 



lebra la Misa muy solemne de Función en que connotados oradores hacen el 
panegírico de los siete dolores de Nuestra Señora. Ese día es de fiesta para el 
pueblo. El Santísimo queda manifiesto todo el día, en el atrio del Santuario 
bailan y alegran las danzas y el pueblo muy barrido muestra en las diversas 
calles adornos de flores y papel en las fachadas de las casas. 

La fiesta es enteramente local, no concurren peregrinaciones y da térmi- 
no con el Rosario Solemne, la serenata en la placita del pueblo y el castillo. 
En el presente año de 1951 salió la Sta. imagen en devota procesión, el día 
de su fiesta, en medio de delirantes vivas y aplausos de su pueblo que la ama 
con santo delirio y todos se allegaron a la Sta. imagen a besarla y pedirle el 
remedio de sus necesidades. 

He tenido noticia que han predicado en las fiestas de esta imagen: el 
Sr. Obispo de Tabasco, D. Vicente María Camacho; eL Pbro. D. Salvador 
Morán. D. Higinio Gutiérrez López, D. Juan Bernal, D. Guadalupe Gonzá- 
lez, D. Rafael Vázquez C., Fr. Buenaventura Sandoval o.f.m., etc., etc. 

Otra solemnidad le dedican el 15 de septiembre los vecinos de Santa 
Cruz con Misa Solemne, exposición del Divinísimo y rosario cantado y a to- 
dos estos actos asiste todo el católico pueblo. 

Hoy las ruinas de la capilla del Hospital de Ntra. Sra. de la Soledad son 
la admiración de los artistas y curiosos y debido a esto Santa Cruz se ha 
convertido en un centro turístico de Jalisco. Son las ruinas más hermosas 
que se conservan en el Arzobispado de Guadalajara. Debido a esto no faltan 
día con día visitantes de todas partes que van a admirar la arquitectura de 
otras edades. Ojalá y esto sirva para que se vaya extendiendo más y más la 
devoción y celebridad de Nuestra Señora de la Soledad de Santa Cruz Xu- 
chitlán o de las Flores. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir esta Reseña de Nuestra Señora de la 
Soledad de Santa Cruz de las Flores: 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 7, No. 2. Pág. 67. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 107-108. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Xal.". Pág. 38. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. Capellán que fue de este Santuario. In- 
formación testimonial que levantó entre las personas más notables y veraces 



^187— 



de Santa Cruz de las Flores sobre la antigua Imag. de N. S. de la Soledad. 

PAEZ BROTCHIE. Luis. "Hist. Mín. de Jal ". Tom. I. Pág. 14 y 25. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Santa Cruz". En Bolet. 
Ecco. del Arz. de Guadalajara corresp. a Jul. de 1932. Pág. 417 y Sigs. Ag. 
de 1932, Pág. 477-478. 

PATIÑO O. F. M. Fr. José Alejandro. "Top. del Curato de Tlaxo- 
mulco". En Not. Var. de la N. Gal. Pág. 187. 

PROGRAMA de las fiestas anuales de esta V. Img. correspondiente al 
año de 1950. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal. '. 
Libr. II. Cap. 239. Págs. 719-720. Cap. 240, Pág. 720. 
Libr. IV. Cap. I. Pág. 8. Cap. 28, Págs. 141-146. 



188 



CAPITULO XXII 



NUESTRA SEÑORA DE LA BARRANCA DE SANTA CLARA. 



la vera del PexTocarríl de Colima se encuentra la antigua población 
' * y Parroquia de Zacoalco que está actualmente constituida en la 
XXXIII Porania de este Arzobispado de Guadalajara. Es población de cier- 



— 189— 



ta importancia comercial y agrícola con varios miles de habitantes. Tiene bue- 
nas fincas, calles rectas y empedradas, plaza principal y su buena iglesia pa- 
rroquial. 

El nombre actual de ZACOALCO unos quieren que venga de ATZA- 
CUALCO que se interpreta "Agua Escondida" porque las sierras de Tapal- 
pa y San Marcos con otros cerros encierran tres lagunas de agua salitrosa. 
Otros quieren que venga de TZACOALCO: "En el lugar de los cercados" 
porque los tarascos de Michoacán "tuvieron cercados" muchos días a los na- 
turales de dicho pueblo en la llamada Guerra del Salitre. Sea lo que fuere, 
TZACOALCO fue en la antigüedad un pequeño Cacicazgo que tenía suje- 
tos a los pueblos de Atemajac de Brizuela y Atotonilco el Bajo. Según el Cro- 
nista Fr. Nicolás de Ornelas el Cacique de Tzacoalco era un indio llamado 
CACMOS que a su vez estaba sujeto a CUANTOMA, Señor de Sayula, a 
cuyo Tlatoanazgo pertenecía Zacoalco. 

Afirman algunos historiadores que Zacoalco era de cierta importancia 
por conservar en su recinto, en la cumbre de una pirámide, un adoratorio o 
cué donde se rendía culto a IXTLACATEOTL (Dios que voltea colérico la 
cabeza) que era un ídolo muy reverenciado en gran parte del sur de Jahsco. 

Las playas salitrosas de Zacoalco fueron la manzana de la discordia en- 
tre los chimalhuacanos y los tarascos de Michoacán. Todo terminó con la 
sangrienta guerra llamada por esto del Salitre, en 1510, en que con ayuda del 
Rey de Colima y de Tonalá fueron en Zacoalco derrotados los tarascos y en- 
tonces el Rey de Colima, victorioso, sujetó a su dominio el Tlatoanazgo de 
Zaúlam o Sayula al cual pertenecía Zacoalco. Así desde 1510 Zacoalco era 
pertenencia del gran Reino de Colima. 

El Cacicazgo de Tzacoalco fue conquistado hacia el año de 1521 por el 
Capitán D. Alonso de Avalos al cual el Cacique Caemos rindió la obedien- 
cia y Zacoalco pasó a pertenecer a la Provincia de Avalos. 

La conversión a la Fe, de sus naturales, fue obra de los Frailes de San 
Francisco. Fr. Juan de Padilla y Fr. Martín de Jesús o de la Coruña fueron 
los primeros que se apalabraron con el Cacique de Zacoalco y obtuvieron co- 
mo resultado su conversión a la Fe. El mismo Fr. Martín le bautizó y el nom- 
bre de Caemos fue cambiado por el de D. Diego. Esto fue en 1531. 

En 1532 en que se fundó el Convento de la Asunción de Zapotlán el 
Grande tanto Fr. Juan de Padilla como Fr. Miguel de Bolonia siguieron adoc- 
trinando y bautizando a los indios de Zacoalco viniendo desde aquel conven- 
to; mas en 1534 en que se fundó el Convento de la Purísima Concepción de 
Etzatlán se le adjudicó como Pueblo de Visita este de Zacoalco que pudo 
recibir la labor apostólica de los Frailes de Etzatlán: Fr. Francisco Lorenzo 



^190- 



y Fr. Andrés de Córdova y en 1539 la de F. Antonio de Cuéllar y Fr. Juan 
Calero o del Espíritu Santo quienes de mes en mes asistían y administraban 
el Pueblo de Zacoalco. Así duraron hasta 1547 en que fundado el Convento 
de San Francisco.de Amacueca pasó a Zacoalco como Visita de dicho con- 
vento. 

En 1550 fue enviado a Zacoalco el V. P. Fr. Miguel Lobato quien dió 
comienzo a la fundación de Iglesia y convento, el cual gastó dos años en reu- 
nir madera y en enseñar a los naturales a hacer adobes. Trajo un albañil de 
Zapotlán el Grande y se levantó iglesia pajiza con "su conventito, aunque pe- 
queño y pobre" que fueron dedicados a San Francisco titulándose desde en- 
tonces "SAN FRANCISCO DE ZACOALCO" el cual a la vez fue decla- 
rado Patrón del pueblo. Esta dedicación se realizó por el año de 1552. 

Fueron apóstoles de esta Doctrina o Curato los VV. PP. Fr. Antonio 
de Godejana que murió en el temblor "Grande" acaecido el 27 de diciembre 
de 1568 al caérsele encima las vigas de su celda y quebrarle las piernas. Allí 
quedó sepultado. Fr. Pedro de la Cruz que en unión del anterior habían le- 
vantado iglesia más capaz que fue derribada con el temblor. Fr. Pedro Fer- 
nández Gión, Fr. Juan de Abrego, Fr. Melchor Castanón, Fr. Francisco de 
Contreras, Fr. Agustín Beltrán, Fr. Agustín Aguilar, Fr. Antonio Tello, Fr. 
Nicolás de Ornelas, etc., etc. 

Adoctrinados los naturales de este curato por los Frailes de San Fran- 
cisco lograron civilizarlos de tal manera que el Cronista Fr. Nicolás de Or- 
nelas escribiera hacia 1722 que la gente de este Curato era: "dócil y buena". 
En 1605 el número de habitantes era de 400 indios. En 1785 había 85 espa- 
ñoles, 1567 indios, 462 mulatos y 254 de otras castas dedicados unos al cul- 
tivo de los campos y otros al oficio de zapateros que allí había sido tradicio- 
nal. Las indias tejían cintas y ceñidores. 

El curato se secularizó en el Siglo XVII. Ya en 1768 el Provincial de 
la Orden de San Francisco, Fr. Alonso Muñoz, se quejaba al Rey de Espa- 
ña. Carlos III, del despojo que por su orden se había hecho de las doctrinas 
de Sayula y Zacoalco. Desde entonces ha atendido el curato el Clero Secu- 
lar del Arzobispado de Guadalajara, al cual a la fecha pertenece. Es el Pá- 
rroco actual el M. I. Sr. Cango. Honorario D. Salvador Castellanos. 

Extramuros de la cabecera parroquial; pero perteneciente a la jurisdic- 
ción parroquial de Zacoalco, un poco cargado al suroeste, se haya situado 
un pequeño poblado con cerca de 1,700 habitantes. Está asentado en una 
cañada que forma la serranía de Atemajac de Brizuela y por esto le llaman: 
"La Barranca" y por ser Patrona del poblado Santa Clara de Asís se le co- 
noce con el nombre de "BARRANCA DE SANTA CLARA". 



— 191 — 



Parece que en el Siglo XVIII este poblado era una ranchería de esca- 
sa importancia; pero fue aumentando su población poco a poco y ya a fines 
del pasado Siglo XIX tenía Capellán o sacerdote de pie para atender las ne- 
cesidades espirituales de los habitantes. 

El pueblecito se compone de una calle larga con casas a uno y otro lado. 
A lo largo de esta calle corre, en el temporal de las lluvias, un arroyo de agua 
que baja de la Serranía de Atemajac de Brizuela y es nombrado Río de San- 
ta Clara. En lo que pudiera llamarse centro del poblado y rodeada de algu- 
nas callecitas con sus respectivas casas se levanta la iglesia. Se sabe que a 
fines del pasado Siglo XIX le dió comienzo un P. González que era el Ca- 
pellán. Siguió su construcción durante 23 años el P. D. Benito Anguiano 
quien por el año de 1902 comenzó a celebrar el culto en la parte que estaba 
construida. Se sabe que fue terminada por el Pbro. D. Nicolás Cotero. Han 
sido capellanes de dicha iglesia los Pbros. D. Wenceslao Silvestre hoy Ca- 
nónigo Hon. de la Catedral de Guadalajara, D. Juan Bernal, D. Salvador 
Vargas, D. Rosalio Godínez, etc. 

El 27 de febrero de 1943 fue nombrado Capellán el Pbro. D. Elíseo 
Placencia quien construyó el actual Altar Mayor, dedicado a Santa Clara por 
los años de 1944 y 1945. El Excmo. Sr. Dr. D. José Garibi Rivera, Arzobis- 
po de Guadalajara, erigió esta iglesia en Vicaria en junio de 1947 y fue nom- 
brado primer Vicario el mismo P. Placencia. Actualmente lo es el Pbro. D. 
Federico Villaseñor. 

La iglesia es de cantera, con pórtico, y la torre al frente, esbelta y de 
tres cuerpos que rematan en un cupulino con su cruz. Tiene buenas campa- 
nas. Por dentro tiene cinco bóvedas de media naranja, está decorada con pin- 
tura de aceite y el Altar Mayor es de cantera. Al lado del Evangelio, cerca 
del presbiterio, sobre una basa de madera y en un nicho de madera se con- 
serva una imagen de Nuestra Señora muy venerada en esa región a quien 
se recurre en todas las necesidades. 

De su origen se sabe que allá por el año de 1850 o poco antes un fran- 
cés con su familia llegó a Zacoalco con el objeto de abrir una mina en las in- 
mediaciones de Atemajac de Brizuela. Dicha familia traía consigo una pe- 
queña imagencita de la Concepción de Nuestra Señora a la que profesaban 
singular afecto y especial devoción. 

Establecidos donde estaba realizando el trabajo de la mina la familia 
del francés comenzó a extender la devoción a la imagencita que portaban 
haciendo que todas las tardes, al caer la noche, se juntaran todos los traba- 
jadores de la mina para honrarla con el rezo del Santísimo Rosario. 

Dicen que en una ocasión una grande sequía asoló el poblado de la Ba- 



^192— 



rranca de Santa Clara y acongojados todos los vecinos porque todas sus se- 
menteras se estaban secando y conocedores por otra parte de los favores que 
se pregonaban derramaba la Madre de Dios medinte la imagencita del fran- 
cés se fueron hasta el lugar donde éste se encontraba, cerca de la mina y le 
rogaron con insistencia les prestase la imagen para llevarla a la Barranca de 
Santa Clara y hacerle una rogativa implorándole las lluvias. 

Conseguida y llevada la imagen al poblado se le dedicaron muy solem- 
nes y públicas rogativas y una abundantisima lluvia con un buen temporal fue 
la respuesta del Cielo. 

Desde entonces se originó el que la referida imagen visitara, todos los 
años, el poblado de la Barranca de Santa Clara donde siempre era recibida 
con especiales muestras de cariño y gratitud. Comenzó a visitar, además, 
otros poblados como Los Laureles, Los Otates, etc., volviendo siempre a la 
casa de sus dueños. 

En una ocasión en que la imagen estaba en la visita de la Barranca de 
Santa Clara la muerte sorprendió al francés dueño de la imagen y ésta no 
fue devuelta a su familia. Con esto terminaron los trabajos de la mina, la 
imagen no fue reclamada y se quedó para siempre en la iglesia de Santa Cla- 
ra que es donde a la fecha se venera. 

Era sin duda voluntad de la Virgen el que su imagen laquí quedara pa- 
ra ser el consuelo y alivio de tantos corazones como así, desde entonces, ha 
sido. Y el pueblo fiel ha sabido corresponder con veneración y cariño. 



SU DESCRIPCION. 



La imagencita es pequeña; pues más o menos tendrá unos 30 Ctms. de 
altura y repre.i.:nta a la Virgen de pie, con las manos juntas ante el pecho 
indicando que su propio título es la Inmaculada Concepción. Toda es de ma- 
dera con el cuerpecito pintado de azul de Prusia ya muy desteñido y no tie- 
ne pies sino que su cuerpo se asienta en una tablita cuadrada. 

El rostro es entre oval y redondo, recto, con los ojos pintados, y de co- 
lor moreno con las mejillas sonrosadas. Se le viste con ricas telas de seda a 
veces toda de blanco y azul, llevando el manto muy extendido hacia adelan- 
te y con ancha y larga cauda hacia atrás orlada de rico fleco. Ambos con vis- 
tosos dibujos y bordaduras. Lleva cabellera sobrepuesta y zarcillos de oro. 

En 1944 el primer Vicario Pbro. D. Elíseo Placencia la adornó con una 



— 193— 



rica corona imperial de plata dorada, una aureola de 12 estrellas y una me- 
dia luna de plata que está a sus pies, todo de rica plata. También la colocó 
en una peaña de madera de cedro, tallada, dorada, y tendiendo a imitar la 
de Nuestra Señora de Zapopan que estrenó el día de su Coronación Canónica. 

Con tan ricos y adecuados adornos en la imagencita de Nuestra Seño- 
ra de la Barranca se ve en gran manera hermoseada y atractiva. 



SU FIESTA. 

Se sabe que ya desde que era Capellán el Pbro. D. Benito Anguiano, 
a fines del pasado Siglo XIX, se honraba solemnemente esta milagrosa ima- 
gen, todos los años, el 2 de febrero Fiesta de la Candelaria. 

Actualmente precede al 2 de febrero un solemne quincenario y un tri- 
duo o por lo menos un novenario muy solemne de misas cantadas y ejerci- 
cios vespertinos con Exposición del Santísimo Sacramento, Salve y Bendi- 
ción con el Divinísimo. Algunos años hay predicación todos los días. 

Los tres últimos días anteriores al día 2 se reciben en peregrinación a la 
hora del Rosario las Conferencias de señores y señoras y la Vela Perpetua 
del Santísimo. Durante el festival hay verdadero derroche de luces, flores, 
músicas, pólvora; pues los días se reparten entre los diversos vecinos del po- 
blado que con entusiasmo siempre creciente han honrado esta milagrosa ima- 
gen de la Madre de Dios. 

El día lo. de febrero por la noche se cantan Solemnísimas Vísperas y 
la aurora del día 2 es saludada con repiques, pólvora, músicas y alegres can- 
tos de las mañanitas. Sigue luego la Misa de Comunión general y a media 
mañana la Solemne Misa de Función en que notable orador canta las glorias 
de la Santísima Virgen María quedando el Santísimo Sacramento manifies- 
to durante todo el día. 

Por la tarde hay Rosario, Salve y se hace la Reserva del Santísimo Sa- 
cramento y por la noche terminan los festejos con una alegre serenata, con 
un castillo de luces y otros juegos pirotécnicos. 

A honrar a Nuestra Señora de la Barranca concurren peregrinos y visi- 
tantes de Atotonilco el Bajo, Estipac, Villa Corona, Zacoalco, Santa Catari- 
na, Zayulapa, Santa Ana Acatlán, Atemajac de Brizuela, etc., etc. 

Quiera Dios que siga creciendo más y más cada día el culto y devoción 
a su Madre Santísima en esta su venerable imagen de NUESTRA SEÑO- 
RA DE LA BARRANCA DE SANTA CLARA. 



194 



Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la Ba- 
rranca de Santa Clara: 

BERNAL, Pbro. Juan. Capellán que fue de este Santuario. Datos que 
personalmente proporcionó al Autor sobre el origen de esta imagen de Nues- 
tra Señora. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Apunt. acerca de los Chi- 
malhuac". Lee. 2a. Págs. 18 y 20. Lee. 11. Pág. 107-113. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. Agosto de 1947. Pág. 323. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 19. Pág. 134, No. 6. Además véase el Cap. 12, Págs. 94-95. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 58. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Xal.". Págs. 33-35. y Pág. 71. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. "Breve Reseña Hist. sobre la Mil. Ima- 
gen de N. S. de la Candelaria del Cabezón". Año de 1950. la. Ed. Pág. 14. 

PLACENCIA, Pbro. Elíseo. Primer Vicario de este Santuario. Datos 
que proporcionó personalmente al Autor sobre el Poblado, Santuario, etc., de 
la Barranca de S. Clara. 

PROGRAMA de la festividad anual a esta V. Imag. correspondiente 
a 1945 y 1948. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. " Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. IV. Cap. 3, Pág. 23. Cap. 5, las Not. de la Pág. 32-33. Cap. 13, Págs. 
81-85. 

Se consultaron además: Descrip. Geog. de los Reinos de la N. Gal. 
etc. de D. Alonso de la Mota y Esc. Pág. 61 y la Hist. Part. de Jal. de Pé- 
rez Verdía, Tom. I. Pág. 14. Finalmente la Recop. de Not. y Dat. que Reí. 
con la Mil. Imag. de N. S. de Zapopan, del P. Fr. Luis del R. Palacio, Páq. 
163. ^ 



195- 



CAPITULO XXIII 
NUESTRA SEÑORA DE ZAPOPITA. 

ONTIGUO al poblado de la Barranca de Santa Clara, dentro de la 
misma Parroquia de San Frcincisco de Zacoalco, se encuentran dos 

— 197— 



pequeños pobladitos que muy bien puede decirse que son sólo barrios de la 
misma Barranca de Santa Clara. 

Del origen de estos dos pobladitos que llevan el nombre del Pueblo Nue- 
vo y Zapopita se sabe que por el año de 1876 creció tanto el Rio de Santa 
Clara, que baja de la Sierra de Atemajac, que inundó el poblado y en su ver- 
tiginosa corriente arrastró con árboles, piedras, animales y muchas casas y 
aún más: como 72 personas perecieron. 

Para evitarse en lo futuro trances tan terribles los sobrevivientes que 
quedaron sin casa pensaron pasarse y fundar un poco más arriba, en la cima 
de una loma cercana a Santa Clara por el lado Poniente. Mas sin duda no 
salieron todos los vecinos de acuerdo y unos se quedaron entre Santa Clara 
y la loma, serán unas 20 casas, y denominaron a su pobladito: ZAPOPITA. 
Otros se establecieron en la loma y nombraron al lugar: PUEBLO NUEVO. 
Pero ambos se consideran como un solo pueblo, son verdaderos barrios de 
Santa Clara y por consiguiente de la misma Vicaria, por más que ellos se 
consideran independientes, tengan su escuela propia para enseñanza de los 
niños y en Zapopita se encuentre su capilla. 

Esta capilla de Zapopita no es sino una humilde ermita de pobres pa- 
redes. Tiene el techo de madera y teja y por dentro un pobre altar, con su 
presbiterio, barandilla, etc., y en el centro del altar una hornacina de made- 
ra con una imagen de la Madre de Dios muy honrada, querida y conocida 
con el nombre de Nuestra Señora de Zapopita. 

Se sabe que el lugar donde se alza ahora la ermita era propiedad de dos 
mujeres célibes y muy ancianas de apellido Frías, que siempre habian vivido 
remontadas en la Sierra de Atemajac de Brizuela, y ellas fueron las fundado- 
ras o por sus empeños se fundó la ermita y en ella se colocó la imagen de la 
Virgen que era de su propiedad y que por parecerles que tenia semejanza con 
la imagen de Ntra. Sra. de Zapopan, extramuros de Guadalajara, empeza- 
ron a invocarla y a llamarla Ntra. Sra. de Zapopita de donde le vino tam- 
bién al pobladito el nombre de Zapopita. 

Aún ahora: una familia que alli habita, se apellida Frías, y se dice pa- 
riente de las fundadoras, creen y dicen tener derechos sobre la ermita y la 
imagen que sin duda les correspondería por herencia. 

Desde que fue colocada en la ermita la imagen de Nuestra Señora se 
atrajo la devoción y el cariño y ahora es muy venerada de los vecinos del 
Pueblo Nuevo y Zapopita quienes dicen que le son deudores de incontables 
favores y beneficios. 



^-198— 



su DESCRIPCION. 



Según dicen, esta imagen de Nuestra Señora tendrá al rededor de 35 
Ctms. de altura. Está de pie sobre una peaña de madera en forma de carre- 
te V parece escultura antigua. El rostro no es muy tosco, moreno, un poco re- 
gordido. La boca breve, la nariz recta y los ojos abiertos y de vidrio. En las 
orejas lleva zarcillos de oro. No sé en qué estará la semejanza con la de Za- 
popan porque ésta lleva las manos juntas ante el pecho y la de Zapopita las 
lleva abiertas como en actitud orante, como implorando al cielo. 

Visten esta imagen de Zapopita de telas de seda con la túnica blanca 
Q rosada y el manto azul muy ampona. Quizá en esto sea el único pareci- 
do que pudiera tener con la renombrada Generala Zapopana. 

Esta de Zapopita lleva corona imperial de plata dorada sobre su ca- 
bellera sobrepuesta y una media luna de plata a sus pies, con estrellas en ca- 
da pico. La cauda del manto le cae graciosamente hacia atrás y para que toda 
la imagen destaque se le coloca a veces sobre una alta basa de madera y así 
en verdad aparece hermosa y venerable. 



SU FIESTA. 

Dos fiestas le dedican a esta imagen los vecinos del Pueblo Nuevo y Za- 
popita. Una el 3 de febrero de cada año en que pasada la fiesta de Ntra. Sra. 
de la Barranca puede el Vicario de Santa Clara hacerle la fiesta a Ntra. Sra. 
de Zapopita. 

Para esta fiesta adornan lúcidamente su altar con cirios, flores y luces. 
Hay solemnisima Misa de Función el día 3 con sermón, música durante el día 
y por la noche Rosario Solemne, serenata, mucha pólvora, castillo y diver- 
.sos fuegos pirotécnicos, repartiéndose todos los gastos que origina esta fiesta 
entre los diversos vecinos de ambos pobladítos. 

A veces, por devoción de algunos favorecidos de Nuestra Señora, se 
prolongan las misas hasta el 4 y el 5 de febrero. 

Otra fiesta tiene lugar el 15 de agosto de cada año quizá implorando 
de Nuestra Señora un buen temporal. Se celebra con igual pompa y alegría 
a la del 3 de febrero; pues se sabe que es muy querida de los vecinos esta 
imagen llamada NUESTRA SEÑORA DE ZAPOPITA. 



— 199— 



FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de Za- 
popita; 

PLACENCIA, Pbro. Eliseo. Primer Vicario Fijo de la Barranca de 
Santa Clara. Datos que sobre esta imagen personalmente proporcionó al Au- 
tor. 

PROGRAMA de la fiesta anual a esta V. Imag. correspondiente a 1945 
y 1948. 



^200- 



CAPITULO XXIV 



NUESTRA SEÑORA DE AMATITLAN. 

LA XXIII Porania del Arzobispado de Guadalajara es la importante 
Parroquia y Ciudad de Sayula situada a orilla del ferrocarril de Co- 
lima. 



^201- 



En la antigüedad llamóse TZAOLLAN, TZAOLAN o ZAULAN que 
degeneró en Sayula y se interpreta: "Lugar de moscas ". Fue un Tlatoanazgo 
independiente y libre que comprendia los pueblos inmediatos de AMATI- 
TLAN, Amacueca, Techaluta, Aíoyac, Teocuitatlán, Tuxcueca, Tapalpa y 
Chiquilistlán. Además comprendían también los cacicazgos de Zacoalco y 
Cocula, con sus respectivos pueblos. El reyezuelo que ejercía la soberanía 
a quien todos estos pueblos pagaban onerosos tributos llamábase Cuantoma, 
que hacia 1510 tuvo que tomar parte en la llamada Guerra del Salitre junto 
con los capitanes de los pueblos sujetos a su soberanía por querer Tangoa- 
xán II, Rey de Michoacán, apoderarse de las playas salitrosas de Zacoalco 
pertenecientes a su Tlatoanazgo. Mas Cuantoma fue vencido por los tarascos 
en Santa Ana Acatlán y se retiró a Cocula. 

Ya se iban a someter a los tarascos cuando el Rey de Colima reunió a 
los dispersos y con un grueso ejército derrotó a los tarascos en Zacoalco y 
obtenida la victoria sujetó a su corona a los caciques a quienes había ayudado. 
Fue así como Zaulan, AMATITLAN y los demás pueblos con el Cacique 
Cuantoma a la cabeza pasaron a pertenecer al gran Reino de Colima. 

Tanto Sayula como Amatitlán fueron conquistados en 1521 por D. Alon- 
so de Avalos a quien dieron la obediencia y él fundó la provincia que llevó 
su nombre, "De Avalos", cuya capital fue precisamente el pueblo, ahora ciu- 
dad, de Sayula. 

La Fe fue anunciada aquí en 1530 por el V. P. Fr. Juan de Padilla o.f.m. 
quien desertándose del ejército de Ñuño de Guzmán con quien andaba llegó 
de paso anunciando a Cristo Crucificado. Dirigía sus pasos Fr. Juan de Pa- 
dilla hacia Tonalá. Mas la conversión tanto de Sayula como de Amatitlán y 
demás pueblos comarcanos sólo pudo realizarse hacia el año de 1532 en que 
fundado el Convento de Zapotlán el Grande el P. Fr. Juan de Padilla en 
compañía de Fr. Francisco de Pastrana, religioso lego, volvió a catequizar 
estos naturales y se convirtieron y bautizaron. El Cacique Cuantoma recibió 
el nombre de D. Hernando o Fernando quien siguió ayudando al P. Fr. Mi- 
guel de Bolonia en la conversión de los naturales sus subditos. Así también 
Amatitlán, tan cercano al Pueblo de Sayula, recibió la Fe de labios de estos 
frailes de San Francisco. 

Los naturales empezaron a concurrir a la Doctrina de Zapotlán el Gran- 
de hasta 1547 en que se fundó el convento de Amacueca y fue por primer 
guardián el V. P. Fr. Simón de Bruselas quien comenzó a atender al pueblo 
de Sayula, Amatitlán, etc. El P. Fr. Antonio Tello afirma en su Crónica que 
quedaron como "Visita" del Convento de Amacueca los pueblos de "Sayu- 
la, Atemajac, AMATITLAN, Atoyac, etc.". 



^202-- 



Duraron así hasta el año de 1573 en que fue enviado el P. Fr. Antonio 
de Gordejana y fundó Convento e iglesia en el Pueblo de Sayula y los de- 
dicó al Apóstol Santiago el Mayor intitulándolos: "Convento e Iglesia de San- 
tiago de Sayula" que a la vez desde entonces fue el Patrono de dicho pueblo 
y debería perseverar hasta ahora. Siguió el P. Fr. Juan de Abrego y luego 
Fr. Pedro Gutiérrez y Fr. Francisco Barrios quien hizo poner en la iglesia 
una imagen de bulto del Apóstol Santiago, Patrón del Pueblo, etc., etc. 

En 1632 moraban en Sayula Fr. Marcos de San Juan como Guardián 
y Fr. Antonio Pérez como Ministro de Doctrina y el Pbro. Br. D. Alonso de 
Avalos, bisnieto del Conquistador de esta provincia. Alcalde Mayor lo era 
D. Diego de la Cruz y Polanco. Después lo fue D. Juan Manuel Serrano de 
Acuña. 

Fueron también moradores de dicho convento Fr. Juan de Gracia y Fr. 
Martín López que murió con fama de santidad y allí quedó sepultado. Or- 
dinariamente residían en Sayula 10 religiosos. El último Guardián fue el P. 
Fr. José Durán; pues en 1754 por disposición de Fernando VI, Rey de Es- 
paña, se entregó al clero secular del entonces Obispado de Guadalajara pa- 
sando a ser parroquia secular. Mas el 3 de julio de 1784 Carlos III, Rey de 
España, expidió en Madrid Real Cédula por la que concedía la fundación del 
convento contiguo al que aun llaman Santuario de Ntra. Sra. de Guadalupe. 
Este convento se fundó a expensas y devoción de algunos bienhechores de 
Sayula y ya desde el principio tenía capacidad para 25 o 30 religiosos. Es el 
que existe ahora. 

Ya en 1785 el solo Pueblo de Sayula comprendía 6,569 habitantes entre 
españoles, indios, mulatos, y de otras castas siendo Alcalde Mayor D. Juan 
José Carrillo. El curato era atendido por el Párroco y dos vicarios. 

Ahora se ha convertido en una ciudad importante, comercial y agrícola 
y la parroquia está bien atendida ahora por el Párroco Pbro. D. Alfonso Ja- 
ramillo. 

Extramuros de esta importante ciudad, hacia el Oriente, se encuentra 
el pueblecito de Usmajac, que casi se compone de una sola calle larga, em- 
pedrada y de aspecto antiguo. Por ella pasa la carretera que va a Zapotlán 
el Grande. 

En lo que es centro del poblado se ve un atrio circundado de tapias blan- 
queadas que dejan asomar copudos árboles y palmeras llenas de perpetuo 
verdor. Este atrio da entrada a la iglesia del pueblo que tiene una sencillísi- 
ma portada de ladrillo, enjarrada. La iglesia es de una sola nave, con techo 
como de lámina y en forma de cañón. En el presbiterio hay buen altar dedi- 
cado al Sagrado Corazón de Jesús y el remate se ve coronado por una pe- 



—203— 



queña imagen de Nuestra Señora muy querida y venerada de los vecinos. 
Es NUESTRA SEÑORA DE AMATITLAN. 

Se ha logrado esclarecer que Amatitlán, que significa "Lugar abundante 
de Amates ", fue un pueblo de muchos indios perteneciente al Tlatoanazgo de 
Sayula y como ya se dijo fue conquistado por Alonso de Avalos y sus natu- 
rales bautizados y catequizados por Fr. Juan de Padilla, Fr. Francisco de 
Pastrana y Fr. Miguel de Bolonia. Fundado el Convento de Sayula en 1573 
pasó Amatitlán a ser "VISITA" de dicho convento. 

En las postrimerías del Siglo XVI los mismos frailes de San Francisco, 
del Convento de Sayula en dicho pueblo de "Visita" de Amatitlán fundaron 
el Hospital y la Cofradía de Nuestra Señora de la Limpia Concepción y co- 
locaron en él la imagen de Nuestra Señora y ellos mismos fomentaban dicha 
institución entre los naturales. 

Según Fr. Antonio Tello todavía en 1652 estaba en Amatitlán el Hos- 
pital de la Limpia Concepción: "donde se curan los enfermos". Allí duró la 
imagen de la Virgen muchos años derramando muchos favores, al grado que 
se extendiera su devoción. El Cronista Fr. Nicolás de Ornelas escribía en 
1722 que la imagen de NTRA. SRA. DE AMATITLAN se contaba entre las 
de más fama por sus milagros en la región de Sayula y era muy venerada por 
los vecinos de Amatitlán. Igual afirmación hace el Historiador D. Matías de 
la Mota Padilla veinte años después o sea en 1742. Era pues muy conocida 
y por ende venerada en aquel entonces. 

Quizá en la peste de 1577 y otras que ocurrieron después y que asolaron 
a todos los indios de todas las provincias de la Nueva España fueron la cau- 
sa de que el Pueblo de Amatitlán viniera a grande disminución. Ya en el año 
de 1605 el Obispo de Guadalajara D. Alonso de la Mota y Escobar lo ha- 
cía notar: "Está el Pueblo de Amatitlán, CASI DESPOBLADO; hay en él 
un ojo de agua muy caudaloso con que se riegan muchas tierras. . . y mue- 
len molinos. Es Doctrina de Frailes Franciscanos (y) tiene en sus alrede- 
dores gruesas estancias de ganados". Todavía en 1652 existía el Pueblo de 
Amatitlán aún como Visita del Convento de Sayula. Existe la tradición de 
que la población siguió disminuyendo al grado que quedó abandonado el Hos- 
pital que a poco se arruinó junto con su capilla que vino al suelo y fue ne- 
cesario cambiar la imagen a otra parte; pero conservando el nombre de Ntra. 
Sra. de Amatitlán del pueblo donde era venerada. 

El día de hoy Amatitlán se haya convertido en una pequeña hacienda 
donde se cultiva y se muele caña de azúcar y cuyos cañaverales llenan de pri- 
moroso verdor el Valle de Sayula. 

Ya en los primeros años del Siglo XVIII había ido creciendo un pobla- 



—204— 



do contiguo a Amatitlán llamado: "USMAXAQUE" o USMAJAC que se 
interpreta: " Lugar situado entre socavones". Allá se habían ido cambiando 
los vecinos de Amatitlán y allá fue también llevada la imagen de Nuestra Se- 
ñora de Amatitlán y colocada en la capilla que se construyó. Ya en 1742 es- 
cribía el mismo Mota Padilla diciendo que el Convento de Sayula no tenía 
otro pueblo de Visita que el pueblo de Usmajac que junto con Sayula se com- 
ponían de 2,500 habitantes. En 1785 contaba Usmajac con 5 españoles, 295 
indios, 24 mulatos y 15 de otras castas dedicados todos al cultivo de sus tie- 
rras que entonces como ahora es la principal fuente de vida de dicho pueblo. 

Quitados los frailes del Curato de Sayula los sacerdotes del Clero Se- 
cular siguieron fomentando la devoción a Ntra. Sra. de Amatitlán y según se 
sabe antiguamente era solemnemente llevada hasta Sayula todos los años 
el 16 de agosto donde se le hacían especiales rogativas implorando de su 
protección maternal un buen temporal. Pasadas estas súplicas era restituida 
a Usmajac con igual pompa y daba luego comienzo un solemne novenario 
con inusitados festejos que le dedicaban sus hijos y devotos. 

Este Santuario ha tenido sacerdotes de pie desde el pasado Siglo XIX 
V desde a fines del mismo siglo fue elevado a la categoría de Vicaría de la 
Parroquia de Sayula. Actualmente el Vicario lo es el Pbro. D. Ramón Cer- 
vantes. 

A principios del presente Siglo XX el Pbro. D. Julio Luis Agraz, Vica- 
rio de Usmajac, teniendo en cuenta la antigüedad de Ntra. Sra. de Amatitlán 
y los muchos favores que había derramado al paso de los siglos concibió el 
proyecto de coronarla. El Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara, Lic. D. José 
de Jesús Ortiz, accedió gustoso a la petición y expidió el Decreto de la Co- 
ronación Solemne de Ntra. Sra. de Amatitlán delegando para que en su nom- 
bre y con su autoridad colocaran la corona a Nuestra Señora al R. P. Fr. 
Antonio Salazar que fue Provincial de la Orden Franciscana y al Sr. Cura 
D. Antonio Navarro que fue Párroco de Sayula desde 1900 hasta 1920 y 
que en 1915 fue aprehendido y desterrado por el General Manuel M. Dié- 
gucz. 

La causa de esta delegación fue por haber señalado fecha para la co- 
ronación el 15 de agosto de 1904, día en que el Sr. Arzobispo Ortiz corona- 
ba por su mano la imagen de Ntra. Sra. de San Juan de los Lagos. 

El 15 de agosto de 1904 en medio de solemnísimas fiestas se realizó la 
coronación de Ntra. Sra. de Amatitlán y a la que asistieron sacerdotes, pe- 
regrinos y visitantes de la región. 



-205- 



su DESCRIPCION. 



Esta imagen de la Madre de Dios es un poco más grande entre todas 
las de su época; pues mide 76 Ctms. de altura. Representa la Inmaculada Con- 
cepción y está de pie. El cuerpo es un cono de madera y los brazos son de 
lienzo de lino, llevando las manos juntas ante el pecho. El rostro es redondo 
y muestra ojos de vidrio y pestañas sobrepuestas y una coloración rosada y 
no antigua, lo que indica que ya ha sido, quizá varias veces, retocada. 

Está colocada en una peaña de madera, en forma de basa, toda dorada 
que muestra un monograma de María hacia el frente. Lleva la Sda. imagen 
túnica blanca de seda o brocado y manto azul, muy extendido por delante y 
con ancha y larga cauda hacia atrás. Ambos cubiertos de artísticos bordados 
adornados de perlas y pedrería. Su cintura está ceñida por un cíngulo de oro. 
Sobre la rizada cabellera postiza ostenta una blonda de tul, blanca, que le 
cubre la cabeza sobre la cual se asienta una corona imperial de plata dora- 
da. Una aureola de doce estrellas circunda su cabeza y a sus pies aparece la 
tradicional media luna de plata. 

SU FIESTA. 

Tradícionalmente, tal vez desde que la imagen visitaba la Parroquia de 
Sayula, se celebra todos los años el 8 de septiembre fiesta de la Natividad 
de la Virgen María. Precede un solemne novenario de misas solemnes y ejer- 
cicios cantados con Exposición del Santísimo Sacramento. 

El día 8 de septiembre se saluda a Nuestra Señora con alegres maña- 
nitas, repiques, salvas de cohetes y alegres músicas. Sigue la Misa de Co- 
munión General y luego la Misa de Función en que se hace el panegírico de 
la antigua y milagrosa imagen. Al medio día se hace la Exposición del San- 
tísimo Sacramento que queda patente el resto del día. 

Por la tarde se hace la "Entrada de la Cera" a la que concurre el devo- 
to pueblo llevando candelas en medio de los acordes de la banda musical. Si- 
gue luego el Rosario Solemne y la Bendición Eucarística y por la noche hay 
serenata en las afueras de la Casa Vicarial. Todo termina con la quemada de 
un castillo formado de luces de Bengala. 

Durante este festival los fieles de Usmajac adornan el exterior de sus 
casas y por la noche colocan multitud de farolillos multicolores que dan al 
pueblecillo muy alegre y festivo aspecto. 

Debemos confesar que el culto a Ntra. Sra. de Amatitlán ha decaído 



— 206— 



mucho. No es ni sombra de lo que debería ser. Ojalá no esté lejos el día en 
que se vislumbre la aurora de un nuevo esplendor. 



FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir esta Reseña de Nuestra Señora de 
Amatitlán: 

CERVANTES, Pbro. Ramón. Capellán actual de Amatitlán. Datos que 
sobre dicha imagen proporcionó al Autor en diciembre de 1949. 

DAVILA GARIBI Lic. J. Ignacio. "Brev. Apunt. acerca de los Chi- 
malhuacanos". Lee. II, Pág. 17-20. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 19, No. 8, Pág. 135. Cap. 75, No. 4 y 9, Págs. 454-455. También el 
Cap. 12, Págs. 94-95. 

MOTA Y ESCOBAR, Alonso de la. "Descrip. Geogr. de los Reinos 
de N. Gal. etc.". Pág. 60. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 53-56. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Santgo. de 
Xal.". Pág. 79 y 84. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Págs. 13, 17 
y 34. 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. I. 
Pág. 14. 

PROGRAMA de las fiestas anuales de esta V. Imag. correspondiente 
al año de 1949. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 291, Pág. 859 y Sigs. 
Libr. III, Págs. 75 y 79. 

Libr. IV, Cap. 3, Pág. 23 y 24. Cap. 11. Pág. 71-73. Cap. 19, Pág. 111 
y sigs. Véase en la Pág. 253 el comentario que el P. Palacio hace al Cap. 19. 

Se consultó también el Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. Nov. de 1931, 
Pág. 1343-1344. 



CAPITULO XXV. 
NUESTRA SEÑORA DE LA DEFENSA DE TAPALPA. 

APALPA es una población muy pintoresca por estar situada en una 
sierra que lleva su mismo nombre y se extiende al Poniente de la Ciu- 

^209— 



dad de Sayula. Pertenece a la XXII Porania de Sayula de este Arzobispa- 
do de Guadalajara como parroquia amovible de tercera clase. 

Tapalpa significa: "Lugar situado en Alto" que le viene muy bien por su 
situación topográfica. En la antigüedad este pueblo fue un pequeño Cacicaz- 
go perteneciente al Tlatoanazgo de TZAOLLAN, ZAULAN que degeneró 
en SAYULA donde imperaba el célebre Cuantoma, Cacique que tenia direc- 
tamente sometidos a su corona los hoy pueblos de Usmajac, Amacueca, Te- 
chaluta, Atoyac, Teocuitatlán, Tuxcueca, TAPALPA y Chiquilistlán, que 
estaban obligados a pagarle tributos de caza y frutos de la tierra y pres- 
tarse a pelear en caso de guerra. 

El Cacicazgo de TLACPACPAN o TAPALPA tenía bajo su jurisdic- 
ción un pequeño poblado de indios denominado XONACATLAN o JUANA- 
CATLAN que se interpreta: "Lugar de cebollas" de las que florecen en los 
campos en tiempos de lluvias. Ambos pueblos estuvieron habitados en princi- 
pio por indios de la Raza Otomí que fueron sometidos por los aztecas en su 
peregrinación iniciada por estas tierras en el Siglo XII. Juanacatlán era de 
muy pocos indios. 

Estos mismos dos pueblos tomaron parte en la "Guerra del Salitre" en 
1510, para ayudar a su Señor Cuantoma que se había dado a la guerra con- 
tra el Rey de Michoacán, Tangoaxán II, que había enviado un grueso ejér- 
cito de tarascos para que conquistaran las playas de salitre del Cacicazgo de 
Zacoalco perteneciente también al Señorío de Sayula. Pero fueron vencidos 
en Sta. Ana Acatlán y ya Cuantoma pensaba someterse cuando el Rey de 
Colima llegó con un grueso ejército y con este refuerzo obtuvieron la victo- 
ria; pero pasado este peligro el mismo Rey de Colima sujetó a su corona a 
Cuantoma y a sus pueblos sujetos pasando así Tapalpa y Juanacatlán a per- 
tenecer al Reino de Colima. 

Tanto en Tapalpa como en Juanacatlán y toda esa región de la sierra 
era muy adorado "el dios de las aguas" llamado "ATLQUIAHUITL" a 
quien representaban los naturales de estos pueblos en forma de un gavilán y 
tenían "de esta ave de rapiña, unas pintadas (grabadas) en las piedras (en 
lo alto de la sierra) y otras de bulto "guardadas con veneración en sus ja- 
cales. 

La conquista de Tapalpa y Juanacatlán se hizo en 1521 por el Capitán 
Dn. Alonso de Avalos quien haciendo creer a Cuantoma que lo libraría de 
la sujeción del Rey de Colima le dio la obediencia y en consecuencia Avalos 
empadronó los pueblos de Tapalpa y Juanacatlán y los demás del Tlatoa- 
nazgo que formaron parte de la Provincia que se llamó de Avalos que quedó 
sujeta al Gobierno Virreinal de la Nueva España. 



—210— 



La Conquista espiritual de los naturales de Tapalpa y Juanacatlán fue 
también obra de los frailes de N. P. San Francisco. "Poco después de su con- 
quista entre los años de 1531 y el de 1532" llegaron los VV. PP. Fr. Martín 
de Jesús o de la Coruña y Fr. Juan de Padilla quienes anunciaron la Fe, 
los catequizaron e instruyeron "y cuando los baptizaban. . . les decían que 
el gavilán que adoraban era el demonio y el águila que los había de librar 
debajo de sus alas era Dios Nuestro Señor". De esta manera los naturales tan- 
to de Tapalpa como de Juanacatlán recibieron la Fe y el Bautismo y empeza- 
ron a recurrir a la Doctrina al Convento de la Asunción de Zapotlán el Gran- 
de donde el P. Fr. Miguel de Bolonia trabajó mucho por su instrucción y aun 
los visitaba en sus pueblos cuando le era posible. 

"En 1535 comenzaron a visitarse (del Convento de la Purísima Con- 
cepción) de Etzatlán, en que venía sacerdote los más de los sábados y otro 
día recorría la doctrina (es decir los pueblos) les decía Misa y se volvía" a 
Etzatlán. Por este tiempo empezaron a llamar no sólo a Tapalpa y Juanaca- 
tlán sino a Atemajac de Brizuela, Jalpa y otros: "LOS ALTOS" y dice el 
Cronista Ornelas que les llamaron así: "Por el sitio (elevado) en que se con- 
servan". Estos pueblos fueron visitados por los VV. PP. Fr. Francisco Loren- 
zo y Fr. Antonio de Cuéllar cuando venían del Convento de Etzatlán y los 
cuales murieron mártires en el alzamiento general de los indios en 1541. 

En 1547 se puso un fraile en Amacueca que fue el religioso lego llama- 
do Fr. Simón de Bruselas, de la Provincia de Alemania, quien vivió cuaren- 
ta años en Amacueca y a quien se le encomendó la atención de todos estos 
naturales de Los Altos por la falta que entonces había de sacerdotes. 

Mucho trabajaron entre los naturales de Tapalpa y Juanacatlán, que 
desde entonces quedaron dependientes del Convento de Amacueca, los VV. 
PP. Fr. Luis de Salinas, Fr. Juan de Abrego, Fr. Gabriel de Silva, Fr. Fran- 
cisco de Guadalajara y todos los que estuvieron en este convento que, hasta 
a mediados del Siglo XVIII afirma el Cronista Tello, atendían tres pueblos: 
"El Pueblo de Tepec, TLAPALCA (Tapalpa con Juanacatlán), Jalpa y en 
todos hay hospitales donde se curan los enfermos, fundados por los religio- 
sos". 

El limo. Sr. Dn. Juan de Santiago y León Garabito, Obispo de Guada- 
lajara, viendo que Amacueca que era la cabecera estaba distante de Tapal- 
pa informó al Rey de España, Carlos II, que los naturales no podían ser bien 
administrados y que de todos los pueblos de "Los Altos" se podía formar 
un curato bien del Clero Secular o de religiosos. Contestó el Rey ordenando 
al Obispo que secularizara todos esos pueblos; pero los Frailes de San Fran- 
cisco se valieron de su Procurador General, un R. P. Ayeta, quien consiguió 



-211 — 



del mismo Rey que los devolvieran a su Provincia y la orden de formar con 
ellos una Docrtina de su Orden y como el Pueblo de Tapalpa era el pueblo 
mejor formado y con más habitantes y además los naturales habían levanta- 
do una iglesia a San Antonio de Padua lo hicieron convento y cabecera de 
Doctrina el año de 1690. Entonces el Pueblo de Juanacatlán empezó a ser 
atendido por los religiosos de este convento. 

En 1722 Tapalpa contaba con 600 naturales y 100 españoles y en el 
Convento de San Antonio habitaban dos religiosos: el Cura y un Vicario y un 
religioso en el poblado de Atacco con el nombre de Coadjutor. 

En 1785 ya estaba secularizado el Curato de Tapalpa. Sin duda fue en 
secularización general de las doctrinas o curatos de religiosos ordenada por 
Carlos III a partir de la mitad del Siglo XVIII, Estaba al frente del curato 
sólo "un cura Clérigo" y entonces su vecindario se componía de 753 españo- 
les, 315 naturales y 49 mestizos "ocupados en sacar vino (de) mezcal, cría 
de ganados y labranza de campos". 

En esc mismo año de 1785 el Pueblo de Juanacatlán se componía de 268 
indios "sin más industria que las siembras de sus tierras". Desde la seculari- 
zación siempre han pertenecido ambos poblados al Arzobispado de Guada- 
lajara y hoy es célebre la Parroquia de Tapalpa por conservar en su com- 
prensión parroquial un devoto Santuario de la Madre de Dios precisamente 
en el Pueblo de Juanacatlán donde es muy venerada y querida una milagro- 
sa imagen con el nombre de NUESTRA SEÑORA DE LA DEFENSA. 

ORIGEN DE ESTE TITULO DE NUESTRA SEÑORA. 

El 27 de diciembre de 1639 en el Monasterio de San Bernardo de Ma- 
drid el Emmo. Cardenal Agustín Espíndola, Arzobispo de Santiago de Com- 
postela, con asistencia de los limos. Sres. Dn. Juan Ocón, Obispo de Yuca- 
tán y Fr. Mauro de Tovar, Obispo de Venezuela, consagraba a Dn. Juan de 
Palafox y Mendoza propuesto por Felipe IV, Rey de España, para octavo 
Obispo de Puebla de los Angeles. Al hacer su entrada a su obispado en 1640 
se dió cuenta que en unas lomas cercanas a la Ciudad de Tlaxcala, pertene- 
ciente a su jurisdicción episcopal vivía, con grande fama de santidad, un er- 
mitaño de nombre Juan Bautista de Jesús. En 1621 se había establecido en una 
gruta y traía consigo una pequeña imagen de la Madre de Dios de 50 Ctms. 
de altura, de pie sobre una columna de plata y a quien invocaba el ermitaño 
con el nombre de "Nuestra Señora del Pilar". Y fueron tantos los favores 
y milagros de esta Sta. imagen que el ermitaño le edificó una ermita y el mis- 



212 



mo Juan Bautista empezó a llamarla "Ntra. Sra. de la Defensa" por el hecho 
"de que las aves perseguidas por las aves de rapiña buscaban su amparo y 
defensa en la ermita. . . y a la sombra de la imagen" a quien le cantaban ale- 
gremente. 

Poco después Juan Bautista de Jesús tomó por confesor al limo. Sr. Pa- 
lafox y al darse cuenta el Prelado de la santidad del ermitaño y de los pro- 
digios de la imagen mandó levantar una información canónica disponiendo al 
Cura de Tlaxcala que recogiera la imagen milagrosa. El limo. Sr. Palafox, 
el día 7 de marzo de 1646 la colocó en su oratorio particular y fue tanta la 
devoción y cariño que profesó a la Imagen de la Defensa que la constituyó 
el "centro de sus amores" procurando extender su devoción por cuantos me- 
dios estuvieron a su alcance encendiendo siempre en todos un ardentísimo 
amor a Ntra. Sra. de la Defensa. 

En septiembre de 1646 el Sr. Palafox prestó la imagen, conocedor del 
"valimiento y significación del nombre de Ntra. Sra. de la Defensa" al Al- 
mirante Dn. Pedro Porter de Casamatc para que lo acompañara a la con- 
quista de California y quien la llevó hasta Chile y el Perú; mas al morir en- 
cargóse el P. José Ma. Adamo de la Compañía de Jesús, de restituir al Obis- 
pado de Puebla; pues el limo. Sr. Palafox había sido trasladado al Obispado 
de Osma, España, y ya había muerto. 

La imagen llegó al Puerto de Acapulco y de alli fue conducida a Pue- 
bla y colocada en el Altar de los Reyes de la Iglesia Catedral el 24 de mayo 
de 1676 donde aún se venera con suma devoción. En 1768 de nuevo fue in- 
titulada: "SEÑORA DE LA DEFENSA" del Proceso de la Causa de Bea- 
tificac-ón del limo. Sr. Palafox que murió con fama de santidad. Hoy es lla- 
mada: "Defensa y Protección de la Ciudad de Puebla de los Angeles". 

En noviembre, de 1946 el Excmo. Sr. Dr. Dn. José Ignacio Márquez y 
Toriz, Arzobispo de Puebla, ciñó las sienes de la milagrosa imagen con rica 
corona de oro en nombre de la Sta. Sede que decretó su Coronación Canóni- 
ca. Asistieron los arzobispos de México y Morelia y los obispos de Huajua- 
pan de León, Huejutla, Papantla y Campeche. 

NUESTRA SEÑORA DE LA DEFENSA DE TAPALPA. 

Del origen de la Imagen de la Defensa que se venera en Juanacatlán 
se sabe que habiendo sufrido los naturales de este pueblo ciertas vejaciones 
injustas para poner remedio a ellas se encaminaron hasta México, acompa- 
ñados de los naturales de Atemajac (ahora de Brizuela) para entrevistar al 



^213— 



Virrey que lo era entonces el Venerable Siervo de Dios Dn. Juan de Pala- 
fox y Mendoza Arzobispo de Puebla de los Angeles. 

El Prelado, que gozaba ya de fama de virtud y era conocido por su gran 
caridad y ardiente amor a Ntra. Sra. de la Defensa, la imagen del ermitaño 
Juan Bautista de Jesús, no sólo los consoló y les prometió ayuda sino que al 
despedirlos les obsequió una pequeña escultura de la Madre de Dios dicién- 
doles: "ESTA SERA VUESTRA DEFENSA". Esto sucedía entre junio y 
noviembre de 1642. 

Dicha imagen en verdad tiene grande parecido con la de Puebla. Am- 
bas son pequeñas, representan la Inmaculada Concepción y aparecen vesti- 
das de igual manera, por consiguiente el Sr. Palafox no regaló sino una co- 
pia de la que ardientemente amaba su corazón, 

Al volver gozosos los naturales a su Pueblo de Juanacatlán levantaron 
una ermita de adobe y teja donde colocaron la imagen de Ntra. Sra. de la 
Defensa y en la cual permaneció por cerca de 211 años hasta que en 1856 
el Sr. Cura de Tapalpa Dn. Ignacio Carreón de Apodaca viendo que la er- 
mita era insuficiente y muy pobre la demolió y principió otra más capaz que 
fue bendecida en mayo de 1878. Para colectar limosnas para la construcción 
de este Santuario, dados los calamitosos tiempos de entonces, se pidió licencia 
al Presidente Municipal de Tapalpa, Dn. Lázaro Castillo, para que se co- 
lectasen limosnas en aquella jurisdicción y obtenida ésta el 18 de abril de 
1873 los Sres. Higinio Huerta, Felipe Díaz y otros empezaron la demanda 
para la terminación del Santuario de Ntra. Sra. de la Defensa. En estas de- 
mandas era conducida la antigua y milagrosa imagen y habiendo llegado con 
ella al Pueblo de Atemajac los naturales pretendieron quedarse con ella ale- 
gando la propiedad de la imagen "movidos sin duda por el hecho de que sus 
antepasados acompañaron a los (indios) de Juanacatlán cuando recibieron 
la imagen "Esto dió origen a un gran pleito entre ambos pueblos y llevado 
el asunto a la Sda. Mitra de Guadalajara el limo. Sr. Dr. Dn, Pedro Loza y 
Pardavé determinó, el 5 de mayo de 1880, que para estas demandas no se 
sacara la Sta. Imagen y que la misma imagen era sólo pertenencia del Pue- 
blo de Juanacatlán. 

De aquí se originó que una Imagen Peregrina visitara los pueblos de Za- 
coalco, Amacueca, Techaluta, Atoyac y Tepec y la Original únicamente a 
las parroquias de Atemajac y Tapalpa. 

El mismo Sr, Loza, Arzobispo de Guadalajara, velando por el respeto 
y decoro de una tan antigua y célebre imagen de la Madre de Dios prohibió 
que hiciera otra visita que los indios de Atemajac pedían aparte de la tradi- 
cional y que la misma imagen pernoctara fuera de las iglesias para evitar sa- 



214— 



crilegios y profanaciones y habiendo los indios de Juanacatlán inventado una 
fiesta que intitularon "La Lavada de la ropa que usó en el año la Sma. Vir- 
gen de la Defensa" con concurrencia de los naturales de Zacoalco y Tepec 
V la cual celebraban cada año el sábado anterior al Domingo de Pasión, 
el 17 de julio de 1880, rigurosamiente la prohibía el Sr. Loza porque para di- 
cha fiesta era conducida la Sta. imagen "a un ojo de agua llamado de la Vir- 
gen" y colocada por los mayordomos debajo de una adornada enramada las 
indias lavaban la ropa mientras tocaba la música, las chirimías, y se lanza- 
ban cohetes al aire prestándose todo esto a "riñas y escándalos" cediendo en 
irreverencia de la venerada imagen de Nuestra Señora. 

LA CORONACION. 

Siendo Párroco de Tapalpa el Pbro. Dn. Miguel Díaz Orozco a una con 
sus fieles ofreció a Ntra. Sra. de la Defensa una corona de oro si volvía del 
destierro el Excmo. Sr. Dr. y Mtro. Dn. Francisco Orozco y Jiménez, Arzo- 
bispo de Guadalajara, que había sido expulsado del país, por el Gobierno, en 
julio de 1918, y habiendo alcanzado de la Virgen esta gracia, el 13 de sep- 
tiembre de 1919 escribieron al Excmo. Sr. Orozco los señores curas de Te- 
chaluta Pbro. Dn. Jesús Martínez García, de Amacueca Pbro. Lic. Dn. Juan 
M. Martínez y el de Atemajac de Brizuela Pbro. Dn. Carlos S. Casillas ha- 
ciendo suya la petición del Párroco y fieles de Tapalpa de que el Prelado 
decretara la Coronación Episcopal de la milagrosa imagen de la Defensa. 
El 5 de diciembre del mismo año el Sr. Cura Dn. Miguel Díaz Orozco volvió 
a suplicar al Excmo. Sr. Orozco que decretara la Coronación de la V. ima- 
gen y se dignara hacerla personalmente a lo cual accedió gustoso el Prelado 
decretando la Coronación de Ntra. Sra. de la Defensa el 13 de diciembre de 
1919 y fijando dicha ceremonia para el 6 de enero de 1920. 

El 25 de diciembre de 1919 fue conducida la Sta. imagen desde su San- 
tuario de Juanacatlán hasta Tapalpa para las fiestas de su Coronación. Hizo 
su entrada a la Iglesia de la Purísima y el 28 a la Iglesia Parroquial para dar 
principio al novenario de preparación con misas solemnísimas y ejercicios ves- 
pertinos con predicación y peregrinaciones de los pueblos de Tepec, Techa- 
luta, Amacueca, Atemajac, etc. El 5 de enero de 1920 precedieron Solemnes 
Vísperas Pontificales y el día 6 celebró de Pontifical el Excmo. Sr. Orozco 
y Jiménez predicando elocuente sermón el M. I. Sr, Can. Dn. Rafael Ramos 
Chávez. Terminada la Misa el Prelado le impuso la artística corona dándole 
gracias por el favor que le había obtenido. Asistieron a la Coronación los 
MM. II. Sres. Dn. Silviano Carrillo (después Obispo de Sinaloa), Dn. Abun- 



—215 



dio Anaya, Dn. Manuel Yerena (actual Obispo de Huejutla) y los Sres, 
Pbros. Dr. Dn. José Garibi Rivera, hoy Arzobispo de Guadalajara, Dn. Fe- 
liciano Cortés, actual Abad de Guadalupe, Dn. Román Aguilar, Dn. Ignacio 
L. González, otros muchos sacerdotes, seminaristas, miles de fieles y devo- 
tos sin faltar las músicas y las danzas, cohetes, etc. 

Habiendo sido cambiado de Tapalpa a la Parroquia de Sayula el Sr. 
Cura Dn. Miguel Díaz Orozco obtuvo del Excmo. Sr. O r o z c o y 
Jiménez licencia para que la imagen de Ntra. Sra. de la Defensa hiciera una 
visita a la Parroquia de Sayula a donde pasó el 16 de agosto de 1920 y fue 
recibida con especiales solemnidades y regocijos y habiendo vuelto a Tapal- 
pa en los primeros días de septiembre fueron a recogerla los naturales Jua- 
nacatlán para restituirla a su Santuario; pero el día 3 desconocieron a la ima- 
gen y recibiéndola el día 5 volvieron el 22 entregándola al Sr. Cura de Ta- 
palpa, Pbro. Dn. Pedro R. Rodríguez, diciendo que no era la Original y acu- 
sando al Sr. Cura Díaz Orozco de que se las había cambiado por el grande 
afecto y devoción que profesaba a la milagrosa imagen y aun lo demandaron 
ante la Autoridad Civil dando origen a un intrincado litigio que no terminó 
sino hasta cuando pudieron comprobar que eran puras necedades y prejui- 
cios sin fundamento de los naturales. Todo tan propio de la raza indígena 
de suyo indolente, materializada y terca. 

El Santuario de Ntra. Sra. de la Defensa en su Pueblo de Juanacatlán 
es de escasa arquitectura. Precede una portada labrada en piedra gris de es- 
tilo Plateresco. Tiene una torre con tres cuerpos y ventanas góticas con muy 
alegres campanas. El interior es de tres bóvedas con piso de tarima puesto 
por el Sr. Cura de Tapalpa, Pbro. Dn. Salvador Flores, quien también re- 
paró el Santuario. El actual Párroco de Tapalpa, Pbro. Dn. Cipriano Gon- 
zález con ayuda de los habitantes de su parroquia y de los de Juanacatlán y 
Atemajac construyó a Ntra. Sra. un nuevo altar de cantera blanca de Estilo 
Neo-Clásico que fue consagrado el 16 de septiembre de 1947 por el Excmo. 
Sr. Dr. Dn. José Garibi Rivera, Arzobispo de Guadalajara, celebrando en se- 
guida Solemne Misa Pontifical con asistencia del Seminario Mayor de la Ar- 
quidiócesis y sermón del Pbro. Dr. D. Alfonso Vázquez C. 

Este mismo Sr. Cura González hizo celebrar con inusitada pompa el 
XXV aniversario de la Coronación de Ntra. Sra. de la Defensa, en enero de 
1945, con un Triduo de misas pontificales con elocuentes sermones de los 
MM. II. Sres. Canónigos Dn. Pedro R. Rodríguez y Dr. Dn. Benjamín Ruc- 
ias y Sánchez aumentando con todo esto la gran veneración que toda la re- 
gión profesa a la antigua y milagrosa imagen de María Santísima de la De- 
fensa. 



216 



su DESCRIPCION. 



Esta imagen de Nuestra Señora tiene 48 Ctms. de altura, de la peaña, 
cuadrada, a la cabeza y está esculpida en madera sólida como cedro o te- 
pehuaje. La Virgen está de pie sobre un medio mundo y pisa con sus pies 
que le salen del vestido una viborita muy malhecha con la cabeza en forma de 
lagarto. De la cintura a los pies está vestida de una talla muy antigua, con 
adornos, de un color azul muy amortiguado. En una de las visitas al Pue- 
blo de Atemajac se quemó y hubo necesidad de retocarla allí mismo deján- 
dola sólo enyesada del cuello a la cintura. Tiene los ojos pintados, el rostro 
redondo y sonrosado, la nariz un poquito achatada, y en la frente tiene la 
pintura unas peladitas. Los brazos son de lienzo de lino y lleva las manos 
juntas ante el pecho puesto que su propio título es la Concepción. Muestra 
marcada analogía con la Virgen de la Defensa de Puebla. 

La adornan con vestiduras de seda blanca, plata u oro con muy artísti- 
cos bordados y como todas las imágenes célebres de estas tierras lleva el man- 
to muy extendido por delante y con larga y anchurosa cauda hacia atrás. So- 
bre su castaña cabellera de seda que le cae sobre los hombros en forma de 
bucles luce la rica corona imperial de oro y una aureola de plata dorada, lle- 
va zarcillos de oro en sus orejas, collares de perlas y a sus pies se eleva la 
tradicional media luna de plata. Así vestida la imagen se asienta en una pea- 
ña que hasta hace poco tiempo tenía forma de columna. La de hoy es de ce- 
dro, toda dorada y de forma muy complicada llevando al frente un medallón 
con el monograma de María. 

SU FIESTA. 

Las fiestas a esta Sta. imagen son casi continuas en el tiempo que hace 
las tradicionales visitas siendo muy notable que en los traslados llevan la ima- 
gen caminando de rodillas y es costumbre muy generalizada que la imponga 
un sacerdote sobre la cabeza de cuantos concurren a acompañarla. Siempre 
va acompañada de ingente multitud, cantos, rezos, flores, luces y multitud de 
cohetes y danzantes. Sale de su Santuario de Juanacatlán para estar en Ta- 
palpa el 5 de julio en que se le recibe con muy solemne festejo; pero antes po- 
sa en Taltacosahuat y en la Fábrica de Papel. Está en Tapalpa hasta los 
primeros días de septiembre en que sale para Ferrería de Tula y el día 7 de 
septiembre hace su entrada a Atemajac de Brizuela donde es recibida con 
grandes solemnidades y regocijos, le celebran muy ruidosa función y se está 
ahí hasta los primeros días de diciembre en que en medio de una ingente 



217. 



multitud vuelve a su Santuario en Juanacatlán "donde queda quietccita to- 
do el resto del año". Haciendo excepción de otra visita que hace a Tapalpa 
para celebrarle el aniversario de su Coronación, el 6 de enero, precediendo 
siempre muy lucido y solemne novenario que es también muy concurrido. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la 
Defensa de Tapalpa: 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimal.". 
Lee. 2a. Pag. 17. Lee. 13. Pág. 135. 

FREJES O. F. M., Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. 
de la Conq. Part. de Jal.". Págs. 16-18. 

FLORENCIA S. J. Francisco de. "Zodíaco Mariano". Part. Tercera, 
Cap. 4. Págs. 163-176. 

GARCIA GUTIERREZ, Cango. J. Jesús. "Ramillete de Flores Maria- 
nas". Méx. Año de 1945. Letra D. Pág. 73. 

GOMEZ HARO. Lic. Enrique. "Biograf. del Ven. D. Juan de Pala- 
fox y Mendoza. Bienhechor de Puebla y de los Indios". Puebla. Año de 1940. 
Págs. 14-16. 

MENDEZ, Pbro. Luis M. "Madre y Defensa". En APOSTOL, revis- 
ta de los Seminarios de Guadalajara. Meses de En. y Febr. de 1948. Págs. 
7-21. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 19, No. 10, Pág. 135. También el Cap. 12, Págs. 94-95. 
NOTICIAS Varias de N. Gal. Págs. 56-57. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Xal.". Cap. 9, Pág. 29-31. Luego la Pág. 41-42 y las Not. de la Pág. 87. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Págs. 13, 25 
y 28. 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. I. 
Pág. 14. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 159, Págs. 531-532. 

Libr. IV. Cap. 3, Pág. 23-24. Cap. .4 Págs. 27-29. Cap. 11, Págs. 71-73. 

Se tuvieron en cuenta además los informes que personalmente dieron al 
Autor los Sres. Pbros. D. Manuel de Jesús Munguía y D. Víctor L. Gonzá- 
lez, ambos originarios de Tapalpa y en gran manera devotos de N. S. de la 
Defensa. 



218 



CAPITULO XXVI 



NUESTRA SEÑORA DEL SAGRARIO DE TAMAZULA 

f~ L Pueblo de Tamazula es una de las parroquias del Sur de Jalisco y 
la XXIV Porania del Arzobispado de Gxiadalajara. 
En la antigüedad este pueblo fue un Cacicazgo que tenía sujetos a los 



—219— 



pueblos de Quitupán, Mazamitla y Jilotlán que a su vez pertenecían todos 
al Tlatoanazgo de Zapotlán que hoy llaman el Grande, que había sido libre; 
pero que desde 1510 había quedado feudatario del Reino de Colima. 

Este pueblo de Tamazula contaba con cerca de doce mil indios y el Ca- 
cique que gobernaba desde 1510 hasta el tiempo de su conquista llamábase 
Calizentli. 

En 1521 fueron conquistados sus indios por D. Alonso de Avalos quien 
los empadronó y sujetó. 

En 1524 fueron de nuevo reconocidos por D. Francisco Cortés de San 
Buenaventura que por allí pasaba yendo a ser Alcalde Mayor de Colima. 

Su conquista espiritual fue obra de los frailes de San Francisco. De pa- 
so anunciaron alli la Fe los benditos padres Fr. Martin de Jesús o de la Co- 
ruña, Fr. Juan de Padilla que iban a Colima acompañando a Dn. Francisco 
Cortés. 

Fundado en 1532 el Convento de la Asunción de Zapotlán el Grande, 
el P. Fr. Juan de Padilla y Fr. Miguel de Bolonia empezaron a atender a los 
indios de Tamazula. Derrabaron sus ídolos, los catequizaron y bautizaron 
quedando sujetos a aquel convento. 

En 1536 fundó el P. Fr. Juan de Padilla el Convento de San Juan Bau- 
tista de Tuxpan y entonces pasó Tamazula a ser Visita de este convento. 

Poco después los indios de Tamazula pidieron con insistencia un reli- 
gioso de pie en su pueblo y fue enviado el P. Fr. Juan de Santa María, reli- 
gioso anciano, que construyó el convento y la iglesia que en el temblor lla- 
mado "Grande" acaecido el 27 de diciembre de 1568 totalmente se arruina- 
ron. 

Habiendo venido el pueblo a grande disminución volvió Tamazula a 
ser Visita de Tuxpan en el año de 1619 siendo entonces Guardián de Tux- 
pan el P. Fr. Sebastián López; pero siguieron porfiando los indios al R. P. 
Provincial que era Fr. Juan de Carrascosa hasta que en el año de 1626 les 
dio un religioso, también de los más ancianos, llamado Fr. Francisco de Me- 
za, con un compañero, quienes levantaron de nuevo el convento e iglesia de- 
dicándolos a N. P. San Francisco. 

Perteneció este pueblo a la Nueva España y el curato a la Mitra de Mi- 
choacán hasta que en 1795 pasó a la Mitra de Guadalajara. 

Cerca de la antigua iglesia se levanta hoy la bella Iglesia Parroquial 
construida por el Sr. Cura D. Librado Arreóla, hoy Canónigo Hon. de la 
Metropolitana Tapatía, y terminada por el actual párroco D. Ignacio Ma- 
cías Campos. 

En el artístico Altar Mayor, de cantera gris, en un bello templete cu- 



^220— 



bicrto de cristales, se venera una imagen de Ntra. Sra. de la Concepción con 
el título de Ntra. Sra. del Sagrario que es muy querida y de fama en la re- 
gión. 

Respecto a su origen se sabe por el R. P. Fr. Nicolás de Ornelas y Val- 
divia, Cronista de la Provincia Franciscana de Santiago de Jalisco, que el 
P. Fr. Francisco de Meza y su compañero estando establecidos en Tamazu- 
la: "Pusieron su Cofradía de Nuestra Señora (de la Limpia Concepción) y 
Hospital, el año de 1629". 

De esta época data la imagen de Ntra. Sra. del Sagrario porque como 
la titular del Hospital era siempre la Concepción, en ese mismo año, debió po- 
ner el P. Meza, en el altar de su capilla, una imagencita de este titulo de 
cuyos cultos había de encargarse la fundada Cofradía. 

Dicho Hospital era para los indios enfermos y para los forasteros. 

Enseñados los indios por el P. Fr. Francisco de Meza procuraban los 
sábados barrer la Capilla de su Hospital, adornarla de flores y sahumarla. 
Por la mañana conducían en devota procesión la pequeña imagen de la Con- 
cepción a la iglesia conventual donde, oída la Misa Sabatina, restituían a su 
capilla la referida imagen siendo conducida en hombros de indios e indias 
de la Cofradía. 

Retirados los religiosos franciscanos y secularizado el Curato de Tama- 
zula en el Siglo XVIII, arruinado ya el Hospital y crecida también la devo- 
ción a la imagen de Nuestra Señora entre los indios y demás vecinos pasá- 
ronla a la antigua Iglesia Parroquial donde siguió siendo muy venerada tal 
como sigue hasta hoy. 

El título que desde tiempo inmemorial le han dado es "Ntra. Señora del 
Sagrario" y el cual quizá se debe a que algún religioso de los que habitaron 
el Convento de San Francisco de Tamazula sería originario de Toledo, Es- 
paña, y enseñaría a los indios a invocarla con este título por ser particular 
devoto de la imagen que con esta misma advocación se venera desde el Siglo 
XII en la hermosa y antigua Catedral de Toledo. 

En el año de 1850 en que con tanta furia se desató el terrible mal lla- 
mado el "Cólera Morbus" que segó tantas víctimas fue sacada de su San- 
tuario esta milagrosa imagen y conducida al Pueblo de Zapotiltic que implo- 
raba su protección en aquellas tristes circunstancias y fue cosa muy notable 
que al llegar la Sta. imagen a la Hacienda de Sta. Cruz cercana a Zapotil- 
tic fue cesando la mortandad. Después de celebrarle solemne función y es- 
peciales rogativas fue conducida al Pueblo de Zapotlán el Grande donde lle- 
garon a sepultarse hasta 200 cadáveres diariamente atacados del terrible mal; 
pero en cuanto llegó Ntra. Sra. cesó también el azote y entonces los vecinos 



221 



le juraron hacerle una función anual en Acción de Gracias; pero que desgra- 
ciadamente hace ya más de cincuenta años dejaron de cumplirlo. 

El R. P. Rubén Vargas Ugarte S. J. refiriéndose a esta imagen de Nues- 
tra Señora del Sagrario de Tamazula en su obra HISTORIA DEL CULTO 
DE MARIA EN HISPANOAMERICA Y DE SUS IMAGENES Y SAN- 
TUARIOS MAS CELEBRADOS, en el Libro III, Cap. XIV, Pág. 255, afir- 
ma que: "Dejó de ir al (pueblo) de Zapotlán el Grande por haber pretendi- 
do sus vecinos cambiarla por otra". 

De ahí se originaron las anuales visitas que esta imagen hacia a los 
mencionados pueblos circunvecinos; mas el Sr. Arzobispo de Guadalajara, 
Dr. Dn. Pedro Loza y Pardavé temiendo que en tales visitas se destruyera 
la milagrosa imagen por Auto prohibió que saliera de su Santuario y enton- 
ces se mandó hacer una copia de la Original y es la que ahora hace las visi- 
tas y es recibida con gran pompa y solemnidad volviendo a Tamazula el 30 
de enero. 

Y concluye el mismo P. Vargas Ugarte diciendo que Nuestra Señora 
del Sagrarlo siempre estuvo colocada en el Altar Mayor de la Iglesia Pa- 
rroquial de Tamazula: "Pero habiendo sobrevenido el año de 1902 un fuer- 
te temblor quedó muy arruinado (el templo parroquial) y con este motivo 
se trasladó la imagen a la Capilla de Jesús situada en el ángulo noroeste del 
espacioso atrio. En ella permaneció algunos años en tanto que se levantaba 
el nuevo templo, a poca distancia del antiguo y con más magnificencia. Con 
el fin de recaudar limosnas para la obra. . . sacaban la imagen y la condu- 
cían a los pueblos circunvecinos, en cada uno de los cuales permanecía algu- 
nos días. 

En este mismo año (1902) se suscitó una controversia acerca de la au- 
tenticidad de la imagen; pero sometida a juicio contradictorio, por orden del 
Arzobispo de Guadalajara, la mayoría de los testigos presentados depuso en 
favor de la actual". Este Arzobispo debió ser el Excmo. Lic. D. José de Jesús 
Ortiz que tomó posesión de la Arquídiócesis el 6 de enero del mismo año de 
1902. 

Fué también muy notorio el favor que dispensó Ntra. Sra. del Sagrario 
al pueblo de Tamazula por el año de 1918 en que aquel famoso revolucio- 
nario, del principio de este siglo, terror de los pueblos de Michoacán y Jalis- 
co, felón y sanguinario llamado Inés Chávez García intentó apoderarse de 
la Villa de Tamazula para cometer sus desmanes. Todas las famihas angus- 
tiadas abandonaron sus hogares; pero se hizo voto a Ntra. Sra. de una fun- 
ción solemne con recepción de sacramentos y la Virgen libró a su pueblo de 
las desgracias por lo cual agradecidos los vecinos hicieron colocar a sus pies 



— 222^ 



una media luna de plata con una inscripción alusiva y le donaron también una 
aureola de plata dorada. 

El 13 de noviembre de 1930 se desató una lluvia torrencial tan intensa 
que se desbordaron los ríos que pasan cerca de Tamazula y se estaban des- 
moronando los cerros con amenaza de sepultar al pueblo. El Excmo. Sr. Ar- 
zobispo de Guadalajara, Dr. Dn. Francisco Orozco y Jiménez que ocasio- 
nalmente se encontraba ahí practicando la Sta. Visita Pastoral dispuso unas 
rogativas a la Virgen del Sagrario y el mal inmediatamente cesó por lo cual 
el mismo Prelado dejó escrito en el Libro de Gobierno de la Parroquia de 
Tamazula un Auto en que declaraba "Milagrosa" a la imagen de Ntra. Sra. 
del Sagrario y al mismo tiempo pedía a la Virgen le concediera tiempo y vi- 
da para coronarla con toda solemnidad. Dio además una circular para que la 
imagen Peregrina visitara anualmente las parroquias que forman la Porania de 
Zapotlán el Grande. 

El actual Párroco de Tamazula Pbro. Dn. Ignacio Macías Campos con 
Dn. Rafael Ochoa Montaño y demás principales vecinos suplicaron al Excmo. 
Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. Dn. José Garibi Rivera, les alcanzara de 
la Santa Sede la Coronación Canónica de esta célebre y milagrosa imagen. 

El 2 de febrero de 1947 fue Coronada Canónicamente por el mismo Pre- 
lado por delegación recibida del Rvmo. Cabildo Vaticano. Asistieron los 
Excmos. y Rvmos. Sres. Dres. Dn. Luis María Altamirano y Bulnes, Arzo- 
bispo de Michoacán, que tuvo a su cargo el elocuente sermón, Dn. Manuel 
J. Yerena, Obispo de Huejutla, Dn. Ignacio de Alba y Hernández Obispo 
Auxiliar de Colima, Dn. Salvador Martínez Silva Obispo Auxiliar de Za- 
mora y un gran número de sacerdotes y peregrinos. 

SU DESCRIPCION. 

Esta imagen es de las más antiguas que hubo en la región como lo dice 
el tener el cuerpo en forma de cono, los ojos pintados, los brazos de lienzo de 
lino y el tamaño pequeño; pues no pasa de cincuenta centímetros. 

En una ocasión que se quemó el altar se salvó la antigua imagen; pero 
las llamas alcanzaron a tocarle el rostro por lo cual la retocaron; mas no tan 
hábilmente, puesto que aún se le notan las señales del incendio. 

Como su título primitivo es la Concepción lleva las manitas juntas ante 
el pecho y está de pie sobre una peaña muy antigua de rica plata. Para su 
Canónica Coronación sus hijos de Tamazula le donaron otra peaña en for- 
ma de pilastra de regular altura, con sobrepuestos ramilletes de flores de 1¡- 



223— 



rio y querubines con alas en los extremos inferiores. Toda de plata maciza, 
costosa y artística. Al pie pusiéronle la siguiente inscripción: "A NUESTRA 
AMANTISIMA MADRE MARIA DEL SAGRARIO, EN EL DIA DE 
SU CORONACION PONTIFICIA. CON CARIÑO Y GRATITUD. Ta- 
mazula de San Francisco, Jal., febrero 2 de 1947". Lleva un cetro de oro y 
unas llaves de oro donadas por los habitantes de Zapotiltic en el día de su 
Coronación para significar que en sus manos están todos los hogares de es- 
te pueblo desde los primeros días de Septiembre de 1850 en que llevada la 
imagen al barrio entonces llamado de "Las Olas Altas" diezmó el Cólera 
que azotaba a los zapotiltensese. 

La visten de telas, a veces toda de blanco, a veces de azul y blanco, con 
ricos y artísticos bordados, con el manto muy extendido por delante y larga 
cauda hacia atrás, con borlas de oro en los extremos. Sobre su rubia y riza- 
da cabellera lleva corona imperial de oro, con un brillante muy bueno y de 
valor en el centro de la cruz del remate amén de otras piedras finas monta- 
das al aire en los arcos. Muestra también zarcillos de oro y una aureola de 
plata dorada, circunda su cabeza, teniendo en la parte superior una palomita 
de plata representativa del Espíritu Santo en actitud de descender y aludien- 
do a su título del Sagrario del Espíritu Santo con que es conocida. 

A sus pies muestra media luna de plata, con estrellas en cada cuerno, 
que lleva en su centro una inscripción de gratitud por el favor alcanzado so- 
bre Chávez García en 1918 como ya se dijo. 

Con todos estos adornos parece la Sta. imagen muy venerable y atra- 
yente. 

SU FIESTA. 

Desde tiempo inmemorial se le ha celebrado La Candelaria, el 2 de fe- 
brero, de cada año y se dice que esta solemnidad está jurada a Ntra. Sra. 
del Sagrario implorando su protección contra la peste y las calamidades pú- 
blicas. Precede un solemnísimo novenario de misas cantadas y ejercicios ves- 
pertinos con predicación de muy elocuentes oradores. Hay además peregri- 
naciones de los diversos poblados y asociaciones de la parroquia y en estos 
festejos toma parte la Cofradía de Ntra. Sra. que lleva por título: "Corte de 
Honor y Vasallos de Ntra. Sra. del Sagrario" y fue fundada en 1917 por el 
Sr. Cura D. Librado Arreóla con aprobación del Excmo. Sr. Arzobispo de 
Guadalajara, Dr. y Mtro. Dn. Francisco Orozco y Jiménez para promover el 
culto y devoción de la antigua y milagrosa imagen. 



—224— 



Durante el festival hay abundancia de flores, músicas, cohetes, y solem- 
nes vísperas el lo. de febrero y función también muy solemne el dia 2. 

Concurren danzas, peregrinaciones y devotos visitantes de los pueblos 
limítrofes; pues esta imagen es muy insigne y su Santuario uno de los más 
concurridos por el Sur del Estado de Jahsco. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que fueron consultadas para escribir la Reseña de Nuestra Señora del 
Sagrario de Tamazula: 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimal.". 
Lee. la. Págs. 7-8. Lee. 2 Págs. 16-17. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. Núm. de Febr. de 1932, 
Págs. 67-68. 

MACIAS CAMPOS, Pbro. Ignacio. Párroco de Tamazula. "María 
Ssma. del Sagrario símbolo de bendiciones". Artículo sobre el avance de Chá- 
vez García hacia Tamazula. En la Revista "Tribuna" de Ciudad Guzmán, 
No. 3. correspondiente al lo. de Febr. de 1947, Págs. 2 y 16. 

NOTICIAS Varias de la N. Gal. Págs. 6-7. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Xal.". Cap. 5. Pág. 15. Luego las Págs. 40-41. y el Cap. 17, Pág. 43. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Pág. 13. 

PROGRAMA de las fiestas de la Coronación Canónica de N. S. del 
Sagrario. Tamazula, Febrero de 1947. 

TELLO O. F. M. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". Libr. II. Cap. 
228, Págs. 697-698. Cap. 285, Pág. 846-847. 

Libr. IV. Cap. 3, Pág. 23. Cap. 36 Págs. 179-180. 

"VIGIA". Semanario Regional Independiente de Ciudad Guzmán. Año 
VIII. Epoca II. Núm. 416. Fecha 9 de febr. de 1947. Crón. de la Coronación 
de N. S. del Sagrario, Pág. 2. 

"ZAPOTILTIC". Publicación Mensual de la población de Zapotiltic, 
Jal. Núm. correspondiente a Febr. de 1950. Págs. 3-4 y 6-7. 

Véase además la Hist. de la Conq. de la N. Gal. del Lic. Matías de la 
Mota Padilla, Cap. 12, Págs. 94-95. 

Véase también VARGAS UGARTE, Rubén S. J. "Hist. del Culto de 
María en Hispanoamérica y de sus Imágenes y Santuarios más celebrados. 
Lima. Año de 1931. Libr. III. Cap. XIV. Págs. 255-256. 



225. 



CAPITULO XXVII 
NUESTRA SEÑORA DEL PLATANAR. 

UXPAN es la última parroquia del Arzobispado de Guadalajara por 
el lado Sur v pertenece a la XXXV Porania de Zapotlán el Grande 

^227— 



Tuxpan que viene de Tochpan y significa: "Lugar situado entre el co- 
nejal" fue antiguamente un cacicazgo dependiente del Tlatoanazgo de Za- 
potlán el Grande que hacia 1510 estaba gobernado por el valeroso Cacique 
llamado Minotlacoya que a más de Tuxpan tenía sujetos a los pueblos de 
Quitupán, Mazamitla, Jilotlán de los Dolores y además Zapotitlán, Tonila 
y Pihuamo pertenecientes hoy a la Diócesis de Colima. 

El Cacique de Tuxpan era un indio muy valiente llamado Cuixaloa que 
tenia un capitanejo que en su nombre ejercía la justicia y cobraba tributos a 
los indios de Zapotiltic que le estaba sujeto. 

Todo este Tlatoanazgo era Hbre; pero en 1510 los tarascos de Michoa- 
cán capitaneados por su Rey Tangoaxán II, llamado por burla Caltzontzi 
(zapato viejo), intentaron apoderarse de las playas salitrosas de Zacoalco y 
se hizo una sangrienta guerra que se llamó del Salitre y en la cual tomaron 
parte activa los caciques de Zapotlán y de Tuxpan y cuando ya casi habían 
sido derrotados fueron ayudados del Rey de Colima y obtuvieron la victoria 
sobre el Caltzontzi pero el Rey de Colima los sujetó a su corona y tanto Mi- 
notlacoya como Cuixaloa con su Cacicazgo de Tuxpan quedaron obligados 
a dar al Rey de Colima la tercera parte de los tributos. 

En noviembre de 1521 fue conquistado el Cacicazgo de Tuxpan por el 
Capitán D. Alonso de Avalos cuyos indios y Cacique Cuixaloa dieron gus- 
tosos la obediencia por el odio que sentían al Rey de Colima que era tan de 
buenas costumbres que nunca se le conoció vicio alguno. 

De nuevo en 1524 fueron reconocidos y empadronados por Dn. Francis- 
co Cortés de San Buenaventura que pasaba a Colima con el cargo de Alcal- 
de Mayor y fue bien recibido de Cuixaloa. Tuxpan quedó por entonces suje- 
to a la Provincia de 1.a Nueva España cuya capital era ya la Ciudad de Mé- 
xico. 

La Conquista Espiritual fue realizada por los Frailes de San Francisco. 
En 1530 desertándose del ejército de Ñuño d^ Guzmán llegó a Tuxpan el 
V. P. Fr. Juan de Padilla y anunció la Fé que no quiso recibir el Cacique 
Cuixaloa ni sus vasallos porque el Padre les exigía abandonar la cohabita- 
ción con muchas mujeres y por entonces no tuvo efecto alguno su conver- 
sión. Pero en 1532, habiendo fundado ya el Convento de la Asunción de Za- 
potlán el Grande, volvió Fr. Juan de Padilla a entrevistar a Cuixaloa y sus 
vasallos, los catequizó y contentos ya con una sola mujer recibieron el Bau- 
tismo de manos del mismo Fr. Juan de Padilla. Por este tiempo pasó para Co- 
lima viniendo de México Dn. Francisco Cortés trayendo consigo un clérigo 
y un religioso de San Francisco y al pernoctar en Tuxpan se dió cuenta de la 
nueva cristiandad y a petición de los mismos indios dejó al religioso encarga- 



—228- 



do de la Doctrina de Tuxpan el cual fue muy querido y nombraban los in- 
d:os con título de Presidente en sus anales. 

En 1536 Fr. Juan de Padilla fundó la iglesia y convento que por dis- 
posición de Fr. Martín de Jesús o de la Coruña fueron dedicados a San Juan 
Bautista intitulando al pueblo: "San Juan Bautista de Tuxpan". Era enton- 
ces Gobernador del pueblo Dn. Juan Cuitlaxile que había sucedido a Cuixa- 
loa. Era muy buen indio, muy cristiano, y en compañía de Fr. Francisco de 
Pastrana, religioso lego, personalmente levantaron la iglesia y convento del 
que fue primer Guardián Fr. Juan de Padilla hasta 1540 en que pasó a Si- 
naloa y en el Tiguex padeció glorioso martirio. Mas poco antes de salir de 
Tuxpan obtuvo de su grande amigo el Virrey Dn. Antonio de Mendoza, en 
un viaje que expresamente para eso hizo a México, albañiles y cantores pa- 
ra la enseñanza de los indios.de Tuxpan y obtuvo también que el Virrey dis- 
pensara a los indios de pagar tributos. 

Le siguió el P. Fr. Francisco de Molina y luego, en 1548, Fr. Juan de 
la Cruz que murió allí mismo en clor de santidad y está sepultado en la hoy 
Iglesia Parroquial. Siguió en 1557 el P. Fr. Antonio de Segovia que duró 
allí 1 1 años de Guardián dando muestras de gran devoción a la Virgen Nues- 
tra Señora, y del don de lágrimas, oración, penitencia y profecía y esto es 
una de las más preclaras glorias del Pueblo de Tuxpan. Estuvieron también, 
entre oíros, Fr. Diego- Muñoz, que había sido Provincial y Comisario Gene- 
ral, Fr. Diego Pérez, Fr. Andrés Fernández Gión, Fr. Pablo de Murguía, 
Fr. Luis Menor, Fr. Sebastián López, etc., etc. 

En lo espiritual dependía Tuxpan del Obispado de Michoacán; pero en 
1595 en que por agencias del limo. Sr. D. Fr. Antonio Alcalde pasaron al en- 
tonces Obispado de Guadalajara las provincias de Cohma, La Barca y Za- 
potlán el Grande pasó Tuxpan a depender de la Mitra de Guadalajara a la 
cual hasta hoy pertenece. 

En abril de 1799 se secularizó el curato que fue entregado por el último 
Guardián, Fr. José Antonio Bonifacio Navarro, al limo. Sr. D. Juan Cruz 
Ruiz de Cabañas quien nombró como primer cura secular al Br. D. José Ma- 
ría Rodríguez. Desde entonces ha regenteado este curato el clero de Guada- 
lajara distinguiéndose entre otros el Br. D. Marcelino Figueroa que restauró 
la iglesia dejada por los franciscanos, el Br. D. Juan José Vargas, D. José 
María Partida, D. J. Jesús Cárdenas oriundo del mismo pueblo y gran de- 
voto de María Santísima, D. Abraham García, D. Arcadio Luna. D. Ladis- 
lao M. Lupercio que fue un santo y un apóstol, D. Francisco Quintana hijo 
del mismo pueblo y hoy prebendado de la Catedral de Guadalajara, D. J. 
Melquíades Ruvalcaba, etc. 



229. 



A ttes leguas al suroeste del Pueblo de Tuxpan existe un risueño pue- 
blecillo denominado "EL PLATANAR". En la antigüedad llamóse "PLA- 
TANAL" y debe su nombre a un platanal que fue plantado en la barranca 
do se asienta el pueblito. 

La planta del plátano fue llevada a la Isla de Santo Domingo en 1516 
por Fr. Tomás Berlanga quien ahí la plantó trayéndola de las Islas Canarias. 
En breve se multiplicaron y cuando en 1554 el Obispo de Michoacán D. 
Vasco de Quiroga tocó a Santo Domingo, volviendo de España, donde ha- 
bía estado desde 1547, adquirió cinco plantitas y las trajo a Michoacán y 
ordenó se plantaran en TZIRICUARETIRO cerca de Taretan en donde 
también se multiplicaron en abundancia. De allá las trajeron los frailes fran- 
ciscanos del Convento de San Juan Bautista de Tuxpan para que los indios 
de dicho pueblo los cultivasen y como primer lugar escogieron una barranca 
con bastante agua, muy apropiada para su cultivo, que es donde ahora es el 
Platanar. Esto sucedió después de la mitad del Siglo XVI. 

Se había creído que la fundación del Pueblo del Platanar había tenido 
origen en el Siglo XVII; mas no es así. La Relación del P. Fr. Alonso Ponce 
nos denuncia la existencia del Platanar en el Siglo XVI. Con su cargo de 
Comisario General de los Frailes de San Francisco, de la Nueva España, el 
P. Fr. Alonso Ponce visitó todos los conventos de su Orden. A Tuxpan lle- 
gó de Colima. El Cronista de su viaje afirma que el sábado 21 de febrero de 
1587, muy de madrugada, salió el P. Ponce de Tonila. Después de narrar y 
describir las barrancas profundas y asperísimas y arroyos que tuvo que pasar 
afirma: "De todas estas barrancas las siete son las más malas y llámanlas 
las barrancas de Colima, aunque otros les dicen los siete pecados mortales, 
por ser tan malas de pasar". Después indica que el P. Comisario: "Llegó muy 
temprano a un arroyo que corre por la última (barranca) ocho leguas del lu- 
gar donde había salido. Allí junto al mismo arroyo. ENTRE UNOS PLA- 
TANOS, halló muchos indios de TUXPAN que le estaban aguardando con 
la comida. Detúvose allí a comer por consolarlos. . . hiciéronle mucha cari- 
dad y regalo; pero los mosquitos hicieron su oficio molestándole con sus he- 
ridas inoportunas. A las dos de la tarde SALIO DE AQUEL RANCHO con 
un terrible sol", etc. 

Consta pues que en el Siglo XVI era un rancho, de indios de Tuxpan. 
con un platanar y no sufriré no terminar la cita: "En lo último de aquella 
barranca estaban los trompeteros (chirimiteros) de Tuxpan y más adelante 
el Alcalde Mayor de aquella comarca y muchos españoles que por allí resi- 
den: luego llegaron los indios principales del pueblo y ofrecieron al P. Comi- 
sario ramilletes de flores de tierra caliente, muy olorosas. Tras estos acudie- 



ron otros muchos indios a caballo, que fueron delante de él haciéndole fies- 
ta y corriendo sus caballos hasta llegar al pueblo y Convento de Tuxpan, 
TRES LEGUAS DEL ARROYO Y PLATANAR donde había comido". 
Y como el vástago del plátano se multiplica rápidamente y en abundancia ra- 
zón tuvo un amanuense para añadir a la Crónica de Fr. Antonio Tello, es- 
crita en 1653. esta apostilla que toca el pueblecillo que historiamos: "Dista 
(Tuxpan de Tonila) ocho leguas, camino muy fragoso por tener siete ba- 
rrancas muy hondas que bajan del Volcán de Colima (mas) otras tres que 
no se cuentan Y EN MEDIO DE ELLAS "UN PLATANAL" DE DON- 
DE SE SACAN BASTANTISIMAS CARGAS CADA AÑO". 

Sin duda esto dió origen a que se fueran avecinando familias dedicadas 
al cultivo de los plátanos y además como por ahí era el camino obligatorio 
a Colima y el tráfico ordinario de los arrieros que llevaban mercancías de 
Guadalajara a Colima y viceversa se fueron haciendo casas y mesones para 
la compra y venta de mercaderías y exportar los plátanos y para hospedaje 
de los arrieros y de sus acémilas y así el antiguo rancho se convirtió en el 
Pueblecillo de "EL PLATANAR". Todavía tiene un barrio llamado "Del 
Mesón" como recuerdo de su antiguo movimiento de tráfico, todo de aspecto 
colonial, vestigio de su esplendor. 

El Pueblecito está dividido por una barranca, donde corre un arroyo de 
agua dulce y cristalina, que riega los platanares que crecen a la vera de su 
cauce y desemboca en el Río Coahuayana, llamado también el Rio Tuxpan, 
que serpentea en una profunda barranca que pasa casi a orillas del pueble- 
cito. La barranca y arroyo que divide el poblado, con sus platanares, es el 
lugar que en 1587 brindó descanso a Fr. Alonso Ponce. Pero además tiene 
muchos manglares, naranjales y limoneros que lo llenan de perfumes, y lo 
hacen un sitio muy pintoresco y bello en extremo. Este pueblecillo es céle- 
bre en los Anales Marianos por venerarse allí una milagrosa imagen de la 
Madre de Dios que tomando el nombre del lugar es conocida con el título de 
NUESTRA SEÑORA DEL PLATANAR y es Abogada y Protectora de 
todo el Sur de Jalisco, principalmente de la Parroquia de Tuxpan a donde 
pertenece su Santuario. 

Esta imagen tiene el origen común de la mayoría de las que represen- 
tan la Inmaculada Concepción. Fue la titular de la Cofradía y Hospital de 
la Limpia Concepción de Nuestra Señora de los naturales de "El Platanar" 
fundado en dicho pueblo en el Siglo XVII, por los frailes franciscanos del 
Convento de San Juan Bautista de Tuxpan. 

Es cosa asentada por Fr. Antonio Tello que siendo Guardián del Con- 
vento de Tuxpan el V. P. Fr. Diego Muñoz fundó el Hospital con su Capi- 



—231 — 



lia de la Concepción de Nuestra Señora en dicho pueblo, los Cuales fueíort 
bendecidos y dedicados por Fr. Juan Tristán. que era Obispo, y que Tello 
dice era Obispo de Michoacán. Quizá seria propuesto para esta Diócesis por- 
que no figura como Obispo efectivo. La dedicación debió ser entre 1 583 a 
1586 en que Fr. Diego Muñoz fue Guardian de Tuxpan. Era este fraile muy 
amante de la Virgen. De él se dice que diario rezaba "el Oficio de la Virgen 
y los maitines a media noche en que íenia su oración mental y hacía su disci- 
plina con el rigor de un anacoreta". 

Hizo que los naturales se inscribieran en la Cofradia de la Limpia Con- 
cepción y que tuvieran sus constituciones generales por las qae se regian to- 
dos los hospitales. El mismo Tello afirma en 1653: "Tiene este pueblo un 
Hospital" y estaba frente a la iglesia parroquial, atrio de por medio, cemen- 
terio de Tuxpan por varios años, y hasta casi cerca de a fines del pasado 
Siglo XIX aún existia el Hospital con su capilla, con su retablo churrigue- 
resco, de madera, tallado y dorado dedicado a la Limpia Concepción de la 
Virgen. 

Las fiestas de la Virgen celebradas en él, el aumento de la Cofradía, la 
visita de las virgencitas de la Concepción para colectar, entre los naturales 
y vecinos, limosnas para los gastos del Hospital dieron por resultado que se 
extendiera y arraigara tan profunda y tiernamente la devoción a Nuestra Se- 
ñora que el Cronista Fr. Nicolás de Ornelas dejó consignada esta alabanza, 
en su Crónica, referente a los naturales del Pueblo de Tuxpan: "Así mismo 
ha tenido felicidad en tener indios muy buenos cristianos Y MUY DEVO- 
TOS DE LA VIRGEN SANTISIMA NUESTRA SEÑORA". De aquí 
que en todos los pueblos de visita del Convento de Tuxpan quisieran tener 
también su Hospital de la Concepción y ya el mismo Cronista Tello afirma 
que en su tiempo (1653) el Pueblo de Tonila: "Tiene muy buenos ornamen- 
tos y un HOSPITAL donde se curan los enfermos y también le hay (Hos- 
pital) en el pueblo de Pihuamo, aunque son pocos los indios". Estos eran 
los dos pueblos más distantes, de visita, del Convento de Tuxpan. 

Todavía en 1931 existían en una vieja Capilla llamada de San Juan cua- 
tro imagencitas pequeñas de la Concepción, vestidas con túnicas de algodón, 
de textura antigua e imperfecta indudablemente del que las mismas indias te- 
jían en el Hospital con el zozopastle. Eran las imágenes que visitaban las 
casas del pueblo y los poblados circunvecinos colectando limosnas para los 
gastos del Hospital. Una ya estaba carcomida de la cabeza y parecía hecha 
de pasta de Michoacán. De todo esto se originó que la devoción a la Virgen 
sin mancilla pasara al pueblecillo de El Platanar, al fin como perteneciente 
al Convento de Tuxpan. 



—232— 



De 1622 a 1625 ocupó la Guardiania del Convento de Tuxpan el V. P. 
Fr. Diego Serrano, hijo de la Provincia de los Angeles, varón virtuosísimo: 
"De muy gran gobierno, muy inclinado a aumentar las sacristías poniendo 
muy ricos ornamentos de bordaduras, de sus limosnas... y muy observante 
religioso". 

A pesar de un mal de orina que lo molestó más de 15 años y no obstan- 
te tener cerca de los 80 años de edad ayunaba tres veces por semana y ma- 
ceraba su débil cuerpo con espantosas disciplinas. Dice el Cronista Tello: 
"Fue devotísimo de la Virgen Nuestra Señora y Madre de Dios y cuando 
cantaba sus Letanías a la hora de la Salve, derramaba de devoción muchísi- 
mas lágrimas". 

"Cuando era Guardián, era muy cuidadoso de los conventos y muy pre- 
venido, y siempre dió muy buen ejemplo, y fue estimado y venerado y ama- 
do de toda suerte de gentes". Murió en 1629 y quedó sepultado en la iglesia 
del vecino Pueblo de Zapotiltic donde le cogió la muerte siendo Guardián de 
dicho pueblo. 

En cada parte donde estuvo colocó imágenes de Jesús Crucificado o 
de la Virgen Nuestra Señora. Por esto es casi seguro que fue él quien, vien- 
do que en Tuxpan ya estaba muy extendida la devoción a la Virgen y ha- 
bía Hospital y todo estaba en regla en lo referente a constituciones y fiestas, 
así como también en los pueblos de Visita, hizo colocar en el Platanar la ima- 
gen de la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora en un pequeño Hos- 
pital del mismo titulo y advocación. La materia de la imagen, pasta de ca- 
ña de maíz y madera, facciones imperfectas, con ojos de vidrio: "Correspon- 
de muy bien, dice un historiador de esta imagen, a la época en que hacían 
imágenes de esos componentes. . . a los primeros años del Siglo XVII" en 
que Fr. Diego Serrano estuvo en Tuxpan. 

Que hubo Hospital en el Platanar ¡no cabe dudarlo! Si lo había en Pi- 
huamo con ser de poquísimos indios con mayor razón en el Platanar que ha- 
bía aumentado y tenía tanto movimiento de gente y donde había la ocasión 
de dar posada a los caminantes y curar a los enfermos que por ahí tocaban 
yendo a Colima. Todo lo cual era el fin de los Hospitales de la Concepción 
de Nuestra Señora. Todavía se sabe por tradición que en el pasado Siglo XX 
murió la última PRIOSTE de aquella institución, llamábase Dña. Vicenta 
Arellano. La llamaban "Dña. Vicentita" y estuvo al cuidado de la antigua y 
primitiva capilla de la Virgen con el título de PRIOSTE que era exclusivo y 
propio de los hospitales que se difundieron por todos los pueblos, por ma- 
nos de los franciscanos, durante la época colonial. A fines del Siglo XV'IIÍ 
se secularizó el Curato de Tuxpan, no se atendieron ya los hospitales, se des- 



233-- 



fruyeron y, como en todos los demás pueblos, el humilde y pobre Hospital de 
El Platanar pasó al olvido más completo quedando sólo la imagen come úni- 
co recuerdo de aquellas simpáticas y benditas instituciones de los hospitales. 

En la primitiva capilla comenzó la Virgen a derramar sus favores sobre 
los enfermos y caminantes que la invocaban y comenzó a extenderse su fama 
hasta Colima y Zapotlán el Grande. En 1833 estalló la epidemia del Cólera 
Morbus que fue llamado "EL COLERA GRANDE" que segó infinitas vic- 
timas y con este motivo los naturales de Zapotlán el Grande, conocedores de 
los prodigios de la Virgen del Platanar, como la llamaban, lograron conse- 
guir una "Visita" de la milagrosa imagen. El azote se conjuró y de aquí co- 
menzaron a llevarla todos les años hasta hacerse Visita tradicional. En 1850 
el llamado "COLERA CHICO" segó también muchas vidas y de nuevo fue 
invocada la Virgen del Platanar y cesó la peste. Con esto creció más la de- 
voción y los naturales de Zapotlán levantaron una Capilla dedicada a la Vir- 
gen para recibirla en su visita anual. Era de adobe y teja precediendo un so- 
lar, con algunos viejos árboles, con una enorme cruz de piedra color de ro- 
sa en el centro del solar, y estaba situada en el lugar donde estuvo la casa 
del Sr. D. José María Valencia, calle de Humboldt Núm. 54. 

Para la visita anual salía la milagrosa imagen de su pueblo de El Pla- 
tanar el 28 de agosto. Por la tarde de este día hacía su entrada triunfal al 
Pueblo de Tuxpan en medio de danzas, músicas, cohetes, arcos de flores, col- 
gaduras e inmenso gentío y conducida al templo parroquial se le dedicaba so- 
lemne novenario. De allí emprendía el viaje hacia Zapotlán el Grande a don- 
de llegaba el 7 de septiembre por la tarde; pero antes hacía una posa en las 
haciendas de San Matías y Huescalapa. En Zapotlán se le recibía con gran- 
des honores y después de solemne función en la iglesia parroquial el 8 de 
septiembre se le conducía a su capilla donde era muy visitada y allí perma- 
necía hasta el 5 de febrero en que se le hacía la despedida y volvía directa- 
mente a su Capilla del Platanar donde era esperada con grande solemnidad, 
alegría y regocijo. 

Todo esto se vino realizando con grande tranquilidad hasta el año de 
1902 en que, entre los naturales de Zapotlán, se despertó el deseo de poseer- 
la definitivamente y no habiendo otro medio que el robarla de su Capilla del 
Platanar comisionaron a un indio que sigilosamente la sustrajo de su altar pa- 
ra conducirla a Zapotlán; pero en el camino le asaltaron los remordimientos 
de la conciencia con tanta dureza que al pasar por la Barranca de Atenqui- 
que, donde hoy se alza la gran Fábrica de Papel, entregó el robo sacrilego 
a un natural que andaba en sus siembras llamado D. Miguel Aguilar quien 
puso la imagen en manos del Sr. Cura de Tuxpan, Pbro. D. Abraham Gar- 



Cia. Mas no cejaron los indios. Asusados por un mal escribanillo, alegando 
derechos ficticios, lograron que el Presidente de la República, General D. 
Porfirio Diaz, sin conocimiento de causa, por telegrama diera orden al Sr. 
Cura García para que en término de 48 horas entregara la imagen que el 
mismo párroco habia ocultado temiendo violencias y profanaciones. Todo es- 
to sucedió en 1902. 

Diez y seis años estuvo oculta la milagrosa imagen, cautiva, y sin culto 
ninguno. En 1918 sintiendo el último indio que la poseía que se acercaba 
su muerte y temiendo a la Justicia Divina llamó a un vecino del Platanar lla- 
mado D. Magdaleno Sánchez y enseñándole la Sta. imagen le dijo: "Esta 
es la Imagen del Platanar que indevidamente retenemos. Yo ya me voy a mo- 
rir y no quiero llevarme este pecado. Llévesela Ud. Es la antigua que el año 
de I9ü2 nos quedamos con ella indevidamente". 

Supieron los demás naturales este caso y demandaron al indio Patricio 
Guzmán que había hecho la entrega de la imagen. Se comenzó un juicio. El 
Lic. D. Mauro Velasco, honrado y cristiano vecino de Zapotlán defendió la 
causa de la Santísima Virgen con este medio de prueba: "Virgen del Plata- 
nar. Luego es del Platanar. Si fuera de Zapotlán se le llamaría Virgen de 
Zapotlán". Falló el Juez en favor de los vecinos del Platanar y bajo Escritu- 
ra Pública firmada por Patricio Guzmán y los testigos Faustino y Agustín 
Guzmán fue entregada la imagen el 8 de septiembre de 1918 fecha en que 
antaño era recibida con toda la pompa en aquella ciudad que, como dice el 
historiador de esta V. imagen, tan mal le pagó los beneficios que le hizo en 
otro tiempo. 

Fue recibida la imagen por los siguientes vecinos del Platanar: Magda- 
leno Sánchez, Bernardino Guzmán, Gregorio Reina y Modesto Torres quie- 
nes le mandaron hacer un nuevo vestido, por estar sus vestiduras viejas y ro- 
tas, y después de hacerle celebrar una Misa en la Iglesia Parroquial de Za- 
potlán el Grande, le condujeron a su Capilla de su Pueblo del Platanar don- 
de fue recibida con grande llanto y sollozos y lágrimas de alegría de sus hi- 
jos por tan prolongada ausencia. Desde entonces no ha vuelto a salir de su 
Santuario. 

Durante el tiempo que estuvo cautiva en Zapotlán el Sr. Cura de Tux- 
pan, Pbro. D. Abraham García, mandó hacer al escultor D. Erigido Ibarra, 
originario de Tuxpan y de tanta fama que fue en Guadalajara, un imagen 
de 50 Ctms. copia de la original que fue entregada en 1914 y que siguió visi- 
tando la Parroquia de Tuxpan como lo hacía la original. Desgraciadamente 
esta devota y hermosísima imagen se incendió el 2 de junio de 1932 en el po- 
blado de El Buen País, de la Parroquia de Pihuamo (Diócesis de Cohma). 



--235. 



Fue retocada por el escultor zapopano D. J. Cruz de la Mora y esta imagen 
llamada "LA PEREGRINA" es la que visita ahora las parroquias de Toni- 
la y Pihuamo de la Diócesis de Colima. A la de Tuxpan llega siempre el 28 
de agosto y regresa al Platanar el 5 de febrero como antaño lo hacía la ori- 
ginal. 

La primitiva Capilla del Hospital, en que estuvo la imagen muchos anos, 
fue sustituida por otra más capaz que de adobe y teja levantaron los vecinos 
y estuvo en servicio también muchos años. Más tarde la derribó el Sr. Cura 
de Tuxpan, Pbro. D. José Ma. Partida, que construyó un pequeño Santuario 
que fue dedicado en 1868 y en 1919 fue reformado a iniciativa de D. Boni- 
facio Gómez con aprobación del Sr. Cura D. Ladislao M. Lupercio. Mas por 
su mala construcción también tuvo que derribarse por indicación del Ing. Luis 
Ugarte y el actual Sr. Cura de Tuxpan, Pbro. J. Melquíades Ruvalcaba, que 
es un gran y amartelado devoto de esta milagrosa imagen y escribió su histo- 
ria, su novena, una visita, con no pccos sacrificios y trabajos ha construido 
un esbelto Santuario de piedra y ladrillo, de bóveda plana, con dos cruceros 
V dos capillas, con casa habitación para el Capellán, etc. El Santuario cons- 
truido al borde de la barranca que divide el poblado parece desafiar al abis- 



mo. 



SU DESCRIPCION. 

Nuestra Señora del Platanar es pequeña. Tiene 33 Ctms. de altura y re- 
presenta a la inmaculada Concepción y está de pie con las manitas juntas an- 
te el pecho. Dícese que el cuerpo es de caña de milpa o sea de Tatzingueni, 
llamado pasta de Michoacán. Simula estar vestida de una túnica color azul 
muy desteñido por la pátina de los siglos que deja asomar sus pies calzados 
con zapatos negros. Su cabeza y sus manitas son de madera. Estas, suspen- 
didas de lienzos de lino que hacen las veces de brazos. Los ojos son de vidrio 
y aún muestra un barniz muy brillante y sonrosado que parece que es el pri- 
mitivo; pues no se le nota que la hubiesen retocado. La boca abierta y con los 
labios muy rojos. Unicamente que las orejas están muy desproporcionadas, 
las manitas muy maltratadas, no tiene pestañas y muestra muchas reventa- 
duras en rededor de los párpados y en el frente del pecho. No campea en ella 
ninguna habilidad artística; pero no deja de mostrar cierta gracia, parece una 
niña, e infunde respeto y devoción. 

Para hacerla crecer un poco y vestirla con más estética la fijaron, me- 
diante un cincho de hierro, en unas graditas de madera que hacen las veces 



—236— 



de continuación del cuerpo. Así la visten de ricas telas de brocados de seda, 
oro o plata, ya de blanco y azul, ya toda de blanco o toda de oro. ceñida su 
cintura por un cíngulo de oro, con el manto muy extendido hacia adelante y 
con cauda corta. Lleva zarcillos de oro y sobre la rizada cabellera muestra 
una corona que aunque ese de oro deja mucho que desear como obra de or- 
febrería. A veces le colocan una aureola de plata sobre sus espaldas. 

La imagen se asienta en una peaña, en forma de basa, toda forrada de 
antigua plata con dibujos grabados; pero muy malhecha, lo que demuestra su 
remota antigüedad, y a sus pies se eleva la media luna con dos estrellas, tam- 
bién de plata, y de la misma manufactura de la peaña. Así la imagen aparece 
muy agraciada y es muy buscada e invocada por sus continuos milagros. 

SU FIESTA. 

Su fiesta tradicional se celebra con grande esplendor el 6 de febrero de 
cada año, fecha que en otro tiempo ya había regresado de Zapotlán a su San- 
tuario. Precede un novenario que da comienzo el 28 de enero con misas can- 
tadas por la mañana y rosarios cantados, con Exposición del Santísimo, y re- 
zo de la novena por la noche. El último día hay vistosos fuegos pirotécnicos. 

El 5 de febrero, por la tarde, hace su entrada triunfal al Santuario, la 
Imagen Peregrina en medio de un mar de gente con luces de cera encendi- 
das que semeja un río de luz que atraviesa la barranca y entra al Santuario 
donde se cantan las Vísperas de Nuestra Señora. El día 6 hay alegres ma- 
ñanitas, repiques, cohetes y solemne Misa de Función en que el Párroco de 
Tuxpan predica elocuente sermón quedando el Santísimo expuesto durante el 
día. Concurren danzas de los pueblos circunvecinos y en el pueblito se esta- 
blece una concurrida feria de vendimias que ha tomado un carácter regional. 
Los últimos días es continuo el entrar de peregrinos, rezando y cantando, to- 
dos de rodillas, pagando los votos o mandas a la Virgen del Platanar. Vie- 
nen de Tuxpan, Zapotlán, Zapotiltic, Ahuijullo, Pihuamo, Tonila, San Mar- 
cos, Cuyutlán, Colima, Manzanillo y otros pueblos muy remotos pertenecien- 
tes tanto a la Diócesis de Colima como a la de Tacámbaro. 

¡Oh Santuario bendito de El Platanar! donde en los días felices e inol- 
vidables de mi niñez y de mi juventud se derramó dulcemente mi alma a los 
pies de esta venerable y para mí muy querida imagen de la Madre de Dios. 
Te envío desde estas páginas un gratísimo saludo. 

¡Oh Virgen María, Madre Dulcísima, que has amparado siempre con 
amor maternal a los hijos de Tuxpan! Como en los días en que visitabas nues- 



—237. 



tro querido hogar y rodeábamos de inmenso cariño tu Imagen Peregrina, ador- 
nada de luces y perfumada de flores y de incienso, recibe desde aquí, como 
entonces, el pobrecillo amor y devoción profunda del ínfimo de tus hijos y 
devotos. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora del Pla- 
tanar. 

AGUAYO SPENCER, Rafael. "Don Vasco de Quiroga". Reimpr. de 
Biograf. que pub. D. Juan José Moreno en el Siglo XVIII, Ordenanzas de 
Hospitales, Testamento, etc. México. Año de 1939. Cap. 15. Págs. 92-93. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 1. Págs. 7-8. Lee. 2. Págs. 16-17. 

FREJES, O. F. M., Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más not. de 
la Conq. Part. de Jal.". Págs. 16-18. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal. 
Cap. 12. Págs. 94-95. Cap. 19. Pág. 134. No. 5. 

MUÑOZ, O. F. M. Fr. Diego. "Crón. de Prov. de S. Pedro y S. Pa- 
blo de Mich.". Año de 1583. la. Ed. Guad. Año de 1951. Págs. 6-27-30 y 
Sígs. 

NOTICIAS VARIAS DE LA NVA. GALICIA. Pág. 6. 
ORNELAS, O. F. M., Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Xal.". Cap. 5. Págs. 15-16. Cap. 6. Págs. 19-20. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jalisco". Tom. I. Págs. 13 y 

34. 

PALACIO, O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Apuntes de una Misión da- 
da en el Pueblo de Tu.xpan". Año de 1912. En el Bolet. Ecco. del Arz. de 
Guad. Nov. y Dic. de 1930. Págs. 547-552 y 591-597. Además véase el Núm. 
de Febr. de 1932. Pág. 67-68. 

PLANCARTE Y NAVARRETE, Excmo. Sr. Dr. Francisco. "Prehist. 
de México". Obr. postuma. México. Año de 1923. Pág. 34. 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. I. 
Pág. 14. 

PONCE, Fr. Alonso. "Reí. Brev. y Verd. de alg. cosas de las much. 
que suced. al P.. . . en las Prov. de la Nva. España". Madrid. Año de 1873 
Tom. ÍI. Págs. 103-113. 

RUVALCABA, Pbro. J. Melquíades. "Hist. de la Taumat. Imag. de 



—238— 



la Ssma. Virgen María que se vener. en El Platanar". Tuxpan. Año de 1938. 
la. Ed. Parr. V. Pág. 14-18. Párrfs. XIV y XV. Págs. 61-70. Párr. XVII. 
Pág. 75-79. 

TELLO, O. F. M., Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 33. Pág. 88. Cap. 66. Págs. 201-202. Cap. 121. Pág. 406. Cap. 
288. Pág. 853-855. 

Libr. III. Caps. 4, 5 y 6. Págs. 17 y Sigs. 

Libr. IV. Cap. 5, Págs. 31-36. 

Además se tuvieron en cuenta los informes que en 1936 levantó el Au- 
tor entre algunos vecinos del Pueblo de Tuxpan, personas muy ancianas, que 
ya pasaron a mejor vida, y de reconocida veracidad, sobre la Visita de esta 
Milagrosa Imagen a los pueblos de Tuxpan y Zapotlán el Grande llamado 
hoy Ciudad Guzmán. 



239. 



CAPITULO XXVIII 



NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE ZAPOTILTIC 

ZAPOTILTIC o Tzapotiltic que se interpreta: "Dentro de los zapo 
tes" es penúltima parroquia del Sur del Arzobispado de Guadalaja 
ra y pertenece a la XXXV Porania de Zapotlán el Grande. 



—241- 



Antiguamente este pueblo estuvo situado legua y media del río que va 
hacia Tuxpan y llaman Coahuayana. Fue un pequeño poblado de pocos in- 
dios pertenecientes al Cacicazgo de Tuxpan, donde gobernaba el Cacique 
Cuixaloa que tenía un capitán en Tzapotíltic que ejercía la justicia y recau- 
daba los onerosos tributos que estaban los indios obligados a pagarle. A su 
vez Tuxpan con Zapotiltic estaban sujetos al Tlatoanazgo de Tzapotlán, hoy 
Zapotlán el Grande, donde imperaba el valeroso Minotlacoya a quien se re- 
conocía como gran Señor. 

Todo este Señorío era libre; pero en 1510 el Rey de Colima les ayudó a 
hacer la guerra a los tarascos de Michoacán capitaneados por su Rey Tan- 
goaxán II que intentaba apoderarse de las playas salitrosas de Zacoalco. 

Habiendo obtenido la victoria, el Rey de Colima los hizo feudatarios de 
su corona. Fue así como Zapotiltic perteneció al Reino de Colima cuyo Rey, 
según dice Fr. Antonio Tello, era tan de buenas costumbres que ni antes ni 
después de conquistado se le conoció vicio alguno. 

La conquista de los naturales de Zapotiltic fue realizada por Dn. Alon- 
so de Avalos quien en 1521 los sujetó y empadronó. Fueron de nuevo reco- 
nocidos en 1524 cuando Dn. Francisco Cortés de San Buenaventura pasaba 
para Colima, enviado por su primo Dn. Hernán Cortés con el cargo de Al- 
calde Mayor, 

La Conquista espiritual fue obra de los religiosos de N. P. San Fran- 
cisco pues de paso anunciaron allí la F¿ Fr. Martín de Jesús o de la Coru- 
ña y Fr. Juan de Padilla que iban para Colima con Dn. Francisco Cortés. 

En 1532 que se fundó el Convento de la Asunción de Zapotlán el Gran- 
de el P. Fr. Juan de Padilla, Fr. Miguel de Bolonia y aun el mismo Fr. Mar- 
tín de Jesús catequizaron y bautizaron a los indios y pusieron por nombre; 
"SAN BARTOLOME" al pueblecillo de Tzapotíltic que quedó sujeto al 
Convento de Zapotlán. 

En 1536 en que se fundó el Convento de San Juan Bautista de Tuxpan 
por el P. Fr. Juan de Padilla, pasó Tzapotíltic como "Pueblo de Visita" de 
este convento y por 1551 era apóstol de San Bartolomé de Tzapotíltic el V- 
P. Fr. Esteban de Baya quien trabajó mucho por la conversión de sus natu- 
rales. 

Fundado el Convento de San Francisco de Tamazula por Fr. Juan de 
Santa María a fines del Siglo XVI, Zapotiltic fue Visita de él y a él con- 
currían los naturales a la Misa y a los sacramentos. 

Por este mismo tiempo empezaron los naturales de Zapotiltic a concu- 
rrir al sitio que ahora ocupa el pueblo con el fin de vender frutas, alimentos, 
agua, etc., a los caminantes que pasaban a Colima; pues por allí atravesaba 



—242— 



el camino y de esta manera se fueron avecinando hasta que todos se trasla- 
daron y refundaron el pueblo que es el que existe ahora. Como ya el Con- 
vento de Tamazula les tomaba muy distante pidieron los naturales al Virrey 
de México, Dn. Gastón de Peralta, Marqués de Falces, les concediera depen- 
der del Convento de Tuxpan por tomarles más cerca. En virtud de las leyes 
del Vice-Patronato el Virrey les concedió lo que pedian y asi fueron de nue- 
vo administrados del Convento de Tuxpan hasta el año de 1625. 

Tomando mejor acuerdo y por ahorrarse el trabajo de ir y venir a Tux- 
pan instaron mucho al P. Provincial de la Provincia Franciscana de Santia- 
go de Jalisco, Fr. Juan de Carrascosa, que les diera un religioso de pie. 

En 1625 accedió a sus súplicas y Zapotiltic se dividió de Tuxpan. En 
1626 en que en el Pueblo de Tamazula se puso cura y un vicario, en Zapo- 
tiltic se puso un religioso con el nombre de Coadjutor pasando así, otra vez 
a depender del Convento de San Francisco de Tamazula. 

El primer religioso que fue enviado al Pueblo de Zapotiltic fue el P. Fr. 
Lorenzo de Zúñiga que estuvo poco tiempo sin titulo ninguno. Le siguió el 
P. Fr. Diego Serrano que duró año y medio con el título de Presidente (del 
convento en formación) hasta que en 1629 se le dió el título de Guardianía 
al Pueblo de Zapotiltic y el mismo P. Serrano levantó la iglesia y conven- 
to con el título de: CONVENTO DE SANTIAGO EL MAYOR DE TZA- 
POTILTIC". 

El Convento y Pueblo de Zapotiltic estuvieron a cargo de los religio- 
sos de N. P. San Francisco hasta la secularización general de las doctrinas 
de religiosos decretada por Carlos IH, Rey de España, en el Siglo XVIIL 

En lo espiritual perteneció a la Mitra de Michoacán; pero en 1795 en 
que las provincias de Colima, Zapotlán y La Barca pasaron a la Mitra de 
Guadalajara por agencias del limo. Sr. Dn. Fr. Antonio Alcalde O. P. pa- 
só el Pueblo de Zapotiltic a este obispado al cual a la fecha pertenece. 

En 1785 aún era Vicaria del Curato de Tamazula y el primer obispo 
que la visitó se dice que fue el limo. Sr. Dn. Fr. Antonio de San Miguel, de 
la Orden de San Gerónimo, el 13 de enero de 1789. El primer Vicario de di- 
cho pueblo fue el Lic. Fernando Diego Alvarez del Castillo quien tomó po- 
sesión el 5 de julio de 1778 que quizá fue el año en que se erigió el pueblo 
en Vicaría. 

También se dice que el limo. Sr. Dr. Dn. Miguel Gordoa, Obispo de 
Guadalajara, elevó el pueblo a Curato el 19 de febrero de 1832 siendo el pri- 
mer párroco el Pbro. Dn. J. Manuel Cárdenas. Han regenteado el curato pá- 
rrocos y sacerdotes beneméritos, v. gr. Dn. José de Jesús Manzano, Dn. Sil- 
vestre Beltrán, Dn. Francisco Valdez, Dn. Luis Pérez, Dn. Romualdo Par- 



243— 



tida, etc., entre los antiguos. Entre los modernos v. gr. Dn. Pomposo M. Ca- 
rrillo que alli está sepultado, M. I. Sr. Cango. Dn. Francisco Quintana y el 
actual Pbro. Dn. Francisco V. Ruiz. 

En la Iglesia Parroquial de este pueblo se guarda, cual apreciable te- 
soro, y con suma devoción una imagen de Nuestra Señora del Refugio que 
goza de celebridad por ser copia directa de la imagen original del mismo títu- 
lo que religiosamente se conservaba en la Ciudad de Frascati, Italia. 

LA CIUDAD DE FRASCATI. 

A cinco leguas al Sureste de Roma, en la vertiente septentrional de los 
montes Albanos, se encuentra la Ciudad de Frascati. "El nombre de Frascati 
viénele de la frescura del ambiente que allí se respira" y debido a esto está 
circundada de "fincas de recreo" con grandes jardines y fuentes para lo cual 
se presta la superficie montuosa de la misma ciudad. Esta ciudad fue edifi- 
cada cerca de la antigua Tusculum de los romanos donde tenían habitacio- 
nes los romanos Cicerón, César, Crasso, etc., y al decir de algunos fue fun- 
dada por Telégono hijo de Ulises y de Ciceré; mas habiendo tomado parte 
■los tusculenses en las luchas contra la Santa Sede fue destruida su ciudad 
por los romanos en 1191 y "viéndose sin asilo sus habitantes" comenzaron a 
edificar la nueva ciudad que primero fue llamada Tusculum Novum y ahora 
es llamada Frascati, y es Sede Episcopal que directamente depende del Ro- 
mano Pontífice. 

Su Catedral es de bella arquitectura y es una construcción medioeval. 
Tiene anexo el palacio episcopal. Es allí muy célebre la Iglesia del Jesús per- 
teneciente a la Compañía de Jesús por tener una grandiosa capilla construi- 
da de preciosos mármoles y debida a la munificencia del Cardenal Juan Bau- 
tista Salerno y la cual a fines del Siglo XVIII fue ampliada y hermoseada 
por el Cardenal Duque de York y por el Obispo de Frascati. El lo. de junio 
de 1723 fue colocada con gran solemnidad en el altar de dicha capilla, con- 
sagrada por el Cardenal Pedro Ottoboni, la célebre imagen original de Nues- 
tra Señora llamada "REFUGIUM PECCATORUM" (Refugio de Pecado- 
res) que había sido propiedad del célebre Misionero de Italia Beato Antonio 
Baldinucci, de la Compañía de Jesús. 



244 



NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE FRASCATI. 



Por Breve de S. S. León XIII del 25 de marzo de 1893 se elevó al ho- 
nor de los altares con el título de Beato el sacerdote Antonio Baldinucci, de 
la Compañía de Jesús, nacido en Florencia, Italia, el 19 de junio de 1665 y 
muerto a los 55 años de edad en Pofi, Diócesis de Veroli, el 7 de noviembre 
de 1717. 

A los 16 años de edad había entrado al Noviciado de la Compañía de 
Jesús en San Andrés sobre el Quirinal, en Roma. Ordenado de sacerdote y 
viendo su inclinación a las misiones fue enviado a Frascati, residencia de los 
misioneros de la Compañía, en 1697. donde vivió 18 años dedicado a su san- 
tificación y al arduo ejercicio de las misiones. Consta que dormía muy poco 
y sobre una tabla, sus penitencias y flagelaciones eran continuas. Caminaba 
siempre a pie y descalzo y a todo esto añadía una ardiente devoción a la 
Madre de Dios a quien siempre tenía presente en el pensamiento y en el co- 
razón. Le rezaba diariamente el Rosario y el Oficio Parvo, la visitaba en sus 
imágenes y siempre llevaba consigo una imagencita de la imagen que se ve- 
nera en Roma. 

Dedicado a las misiones procuraba celosamente extender su devoción en 
los pueblos de Italia donde tocaba la misión y para mover a los pecadores lle- 
vaba en todas sus misiones "un estandarte de cortas dimensiones con una ima- 
gen de Nuestra Señora que exponía a la pública veneración". Pero esta ima- 
gen no llenaba los deseos de su corazón y deseaba poseer una que excitara 
más la devoción a la Virgen y atrajera a sus oyentes robándoles el corazón. 

Encomendóle el asunto a Nuestra Señora y con insistencia se lo pidió 
en la oración y la Virgen María escuchó sus ruegos porque a fines de la Pri- 
mavera de 1709 pasando de Livorno a Viterbo vió el P. Baldinucci una pro- 
cesión de niñas que llevaban un estandarte con una estampa de Nuestra Se- 
ñora de la Encina cuya original imagen, bajo relieve de yeso, encontrada en 
el pajar de Bailio de Avignon, había sido colocada en una encina en Cerro 
Prado, cerca de Montepulciano, por Antonio Rossí, en junio de 1690, y se 
había hecho entonces célebre por sus prodigios y milagros. 

Al P. Baldinucci le agradó la imagen del estandarte y en ese mismo año 
de 1709 mandó que un pintor le hiciera una imagen de la Virgen según aquel 
modelo y a ruegos con la Virgen logró, no obstante que el pintor no era un 
artista, que su imagen resultara muy hermosa, devota y atractiva. Presentóse 
con ella en Carsoli y después recorrió con ella las diócesis de Marsi, Pescina, 
Veletri, Segni, Anagni, Terracina, Rieti, Ciudad Ducal, Ortona, Montefias- 
cone, Ortona del Mar. Aquila, Viterbo, Palestrína, Sezze, Ferentino, Fasfa, 



245^ 



Ascoli y Frascafi. Y fueron tantos los prodigios que derramó la Madre de 
Dios por aquella imagen, las gracias, los favores y las conversiones, que el 
Cardenal Nicolás Acciaioli se presentó ante el Papa Clemente XI solicitan- 
do su Coronación Pontificia y la cual realizó el Cardenal Aníbal Albani, Ar- 
cipreste de la Basílica Vaticana, quien regaló la rica diadema, coronándola 
por su propia mano el 4 de julio de 1717 en la iglesia del Jesús de la Compa- 
ñía de Frascati. El mismo día de la Coronación hizo grabar el P. Baldinuccí 
al pie de su imagen la invocación: "REFUGIUM PECCATORUM" con que 
hasta hoy es invocada. 

Siguióse un solemnísimo octavario en que predicó el mismo P. Baldinuc- 
cí y terminó con una gran procesión por las calles de la ciudad conduciendo 
la imagen coronada que fue colocada en su capilla, dentro de la Iglesia del 
Jesús, donde siguió siendo venerada por más de dos siglos. Algunas veces, 
como en septiembre de 1909 para celebrarle su segundo centenario, ha sido 
conducida a la Catedral de Frascati en medio de pompas extraordinarias y 
concurso del pueblo. 

Nuevamente fue conducida la milagrosa imagen a la Catedral de Fras- 
cati en 1943, con anuencia del Obispo, Dr. Dn. Blas Baudelacci, para implo- 
rar su protección en la segunda Guerra Mundial en que tomaron parte Ale- 
mania e Italia. En la incursión aérea del 8 de septiembre de 1943 hubo un 
bombardeo sobre la ciudad de Frascati que destruyó la Catedral y por des- 
gracia también el cuadro de Nuestra Señora del Refugio, la Virgen del P. 
Baldinucci, tan célebre, no quedando de ella sino sólo una pequeña parte de 
la parte superior de la cabeza. Las mismas diademas de oro y las joyas que 
ostentaba aparecieron en los escombros completamente fundidas. Se dice que 
el Papa actual, S. S. Pío XII, al saber la pérdida de una imagen tan mila- 
grosa y célebre en toda la Cristiandad derramó lágrimas de pesar. Tal fué 
el triste fin de una imagen que es tan querida para todos los mexicanos. Pa- 
ra remediar, en parte, tan irreparable pérdida se colocó en su lugar UNA 
COPIA DIRECTA, muy antigua, que de la original se conservaba en el 
Noviciado de la Provincia Romana de la Compañía de Jesús en Gallero, cer- 
ca de Roma, y es la que ahora ocupa el lugar de la original en la Iglesia de 
Frascati. 

NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE ZAPOTILTIC. 

En junio de 1938 fue nombrado Párroco de Zapotiltic el Pbro. Dn. Fran- 
cisco Vizcarra Ruiz sacerdote grandemente devoto de Ntra. Sra, del Refugio 



246— 



por tradición de familia y que siempre había honrado con solemnes fiestas, 
aun en su propia casa, a la Virgen del Refugio todos los años el 4 de julio. 

Al llegar a su nueva parroquia se dio cuenta que, aunque habían pasa- 
do por allí muchos Frailes de San Francisco ejerciendo el ministerio de las 
misiones, que llevan como Patrona a Ntra. Sra. del Refugio, sin embargo esta 
advocación de la Virgen era poco honrada en Zapotiltic. El 11 de noviembre 
de 1938 pidió a la Sda. Mitra de Guadalajara facultar para erigir la Cofra- 
día del Refugio entre sus feligreses y el 28 de noviembre del mismo año de 
1938 el Excmo. Sr. Dr. Dn. José Garibi Rivera, Arzobispo de Guadalajara, 
expidió el decreto de erección, haciendo en el mismo día su agregación al 
Centro Nacional de San Sebastián de Analco de Guadalajara para lucrar 
las indulgencias concedidas por la Sede Apostólica. 

Deseando el P. Vizcarra Ruiz que en su parroquia hubiera una imagen 
de Nuestra Señora del Refugio copia de la original de Frascati para que la 
nueva Cofradía le tributara culto se valió del P. Carlos Quintero Arce que 
terminaba sus estudios sacerdotales en Roma para que consiguiera que un 
pintor le sacara dos copias de la original. Deseoso el P. Quintero, que es de 
este Arzobispado, de complacer al Sr. Cura de Zapotiltic obtuvo que un 
pintor de Roma llamado Dn. Luis Albanesi hiciera dos cuadros de la origi- 
nal usando para su ejecución una fotografía de la misma original, desapare- 
cida el 8 de septiembre de 1943, "y regalada por el Excmo. Sr. Dn. Blas Bu- 
delacci, digno Obispo de Frascati, quien se interesó mucho por la buena ela- 
boración "de ambas pinturas". Además se usó como directiva para dar los 
colores exactos otra copia antigua de la misma Sma. Virgen del Refugio con- 
servada anteriormente en el Noviciado de la Provincia Romana de la Com- 
pañía de Jesús (en Galloro, cerca de Roma) y que ahora ha sido destinada 
a Frascati para ocupar el lugar de la imagen original" como ya se dijo. "La 
adquisición de esta última copia se debió a la gentileza del R. P. Manuel Por- 
ta S. J. digno Provincial de la Provincia Romana de la Compañía de Jesús, 
quien tomó grande interés en que la pintura saliera perfecta". 

El mismo P. Quintero Arce ya había arreglado con un P. de la Com- 
pañía de Jesús, maestro suyo y confesor del Papa, que presentaría ambas imá- 
genes a S. S. Pío XII para que las bendijera personalmente; pero habiendo 
adelantado su retorno a la Patria, por circunstancias imprevistas, no alcan- 
zaron las imágenes tan señalado privilegio. Ambas "hechas rollito" las trajo 
en su maleta de viaje el Pbro. Dr. Dn. Carlos Quintero Arce y las puso en 
manos del Sr. Cura Vizcarra Ruiz en enero de 1947. 

Escogida una por el Sr. Vizcarra Ruiz para su Iglesia de Zapotiltic so- 
lemnemente se bendijo a las 5.30 de la tarde del 16 de febrero de 1947. Pa- 



247— 



ra esto se adornó ricamente la Iglesia y el atrio y en un altar muy adornado 
se colocó la imagen que fue bendecida por el Sr. Cura Vizcarra Ruis acom- 
pañado de los PP. Dn. Francisco Ortiz, Capellán de la Hacienda del Rin- 
cón y Dn. Modesto Chávez Pulido, Capellán de la Hacienda de Huescalpa 
revestidos todos de ornamentos sacerdotales. En seguida se organizó una so- 
lemne procesión con la imagen precedida de todas las asociaciones de la 
parroquia con sus respectivos estandartes que recorrió la nave del templo y 
el atrio mientras el P. Dn. Benito Corona y el P. Ortiz rezaban el Rosario, 
Al volver de nuevo a la Iglesia, en medio de vivas y aplausos de la multi- 
tud, se colocó la imagen en su improvisado altar. Pasada la fiesta la imagen 
se colocó en el muro del lado de la Epístola, a medias de la antigua parro- 
quia, y se puso a la imagen una repisa. 

El 14 de septiembre de 1948 se dio principio a la construcción de una 
nueva Iglesia Parroquial. La antigua, que quedó muy averiada por los tem- 
blores del 15 de abril de 1941, fue derribada en noviembre de 1949. El Sr- 
Cura Vizcarra Ruiz afirmaba en carta de junio de 1950 que la imagen del Re- 
fugio: "En la nueva parroquia tendrá un lugar de preferencia" y más adelan- 
te continúa: "Son muchos los milagros que ha hecho esta Sta. imagen de los 
cuales muchos se han publicado y los fieles la quieren mucho y la veneran 
igualmente", 

SU DESCRIPCION. 

Es un cuadro de pintura al oleo, perfecto y artístico, de un metro de 
largo por setenta y ocho centímetros de ancho. Sobre fondo verde oscuro se 
destaca una guirnalda de preciosas flores que rodea todo el cuadro a modo 
de corona formada por rosas blancas, castillas, claveles rosados, tulipanes, 
crisantemos y otras flores por aquí desconocidas y en Italia comunes. 

En el centro aparece la Virgen en ademán de estar sentada vestida de 
una túnica color bermellón y manto azul oscuro recogido en agraciados plie- 
gues a la cintura pasando por debajo del brazo derecho y sin mostrar ador- 
nos ningunos de oro que en las vírgenes del Refugio de la Escuela Mexica- 
na son tan comunes. Su cuello es muy esbelto, su rostro, bello y bien mode- 
lado, un poco inclinado al lado izquierdo, lleno de seriedad; pero que deja 
entrever cierta dulzura. El cabello partido por el medio, graciosamente le cae 
por ambos lados hasta los hombros y es de color castaño muy claro tirando 
a amarillento. Un lienzo blanco circunda su cuello y una bufanda café lista- 
da de verde le cae sobre el hombro derecho. El rostro es blanco, ligeramente 
sonrosado en las mejillas, la nariz recta, la boca pequeña con los labios ro- 



248 



)os y cerrados. Asoma toda la oreja derecha, los párpados aparecen un po- 
ce papujados y sus negros ojos tienen una mirada fija y penetrante. No lle- 
va collares ni zarcillos y se nota desde luego, en todas sus facciones el tipo 
completamente italiano puesto que fue pintada en Italia y salió de manos ita- 
lianas. 

Con sus manos sostiene un graciosísimo Niño Jesús de pie sobre una 
blanca nubecilla esfumada. El Niño está desnudo con sólo un lienzo blanco 
entre las piernas. El rostro regordido y sonrosado muestra su nariz un poco 
achatada y la boca un poco pronunciada. Su cabeza muestra el cabello com- 
pletamente rizado con dos rizos que le caen en la espaciosa frente lo que lo 
hace aparecer sumamente atractivo y agraciado, asoma toda la oreja izquier- 
da y ni él ni la Divina Madre llevan corona alguna, sólo se advierte un nim- 
bo de luz muy clara y esfumada en rededor de sus cabezas. Es en si una ima- 
gen artística, sobremanera venerable y muy atractiva. Está engastada en un 
cuadro de madera tallado y dorado. 

SU FIESTA. 

El mismo Sr. Cura Vizcarra Ruiz afirma: "Hoy el culto (a la Ven. ima- 
■gen) está establecido en todos los ranchos de la jurisdicción". El mismo sa- 
cerdote ha logrado establecer solemnes cultos a la imagen los domingos se- 
jfundos de cada mes con asistencia de los refugíanos y devotos de la mila- 
grosa imagen. 

La fiesta principal se celebra en la Dominica IV del mes de julio con 
grande solemnidad. Precede un solemne novenario de misas solemnes y ejer- 
cicios vespertinos con peregrinaciones, ofrecimiento de flores, repiques, mú- 
sicas, mañanitas, cohetes, etc., y el día de la solemnidad se hace el panegíri- 
co de la célebre imagen. En todos los actos está patente el Santísimo Sacra- 
mento y es tanta la devoción que se profesa a esta Sma. imagen que para la 
Visita Domiciliaria que hace otra pequeña imagen del Refugio, primero se 
acercan a los sacramentos de la Confesión y Sda. Comunión, con lo cual ha 
crecido mucho la devoción y veneración a Ntra. Sra. del Refugio copia de la 
Original de Frascati, 

FUENTES HISTORICAS 

Que fueron consultadas para escribir la Reseña de Nuestra Señora del 
Refugio de Zapotiltic. 



249. 



DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. l. Pág. 7-8. Lee. 2. Pág. 16-17. 

FREJES O. F. M. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. 
de la Conq. Part. de Jal.". Pág. 17-18. 

MOTA PADILLA, Lic. Matias de la. "Hist. de la Conq. de la U. Gal.". 
Cap. 12, Pág. 94-95. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 7. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. 'Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Xal.". Cap. 17, Pág. 43-44. Y además la Pág. 41. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Pág. 13 y 25. 

QUINTERO ARCE, Pbro. Dr. Carlos. Datos que personalmente pro- 
porcionó al Autor sobre la destrucción de la imagen de Frascati y la ejecu- 
ción de la imagen de N. S. del Refugio de Zapotiltic. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. de la S. Prov. de Xal.". Libr. II. 
Cap. 285. Pág. 846-847. Cap. 288. Pág. 854. 

Libr. III. Cap. 15, Pág. 64-65. 

Libr. IV. Cap. 3. Pág. 23 y Sigs. Cap. 36. Pág. 179-180. 

TISCAREÑO O. F. M. Fr. Angel de los Dolores. "Nuestra Señora 
del Refugio, Patr. de las Mis. del Coleg. Apeo, de N. S. de Guad. de Zac". 
Cap. 1. Pág. 6-8. Cap. 2. Pág. 9-14. Cap. 4. Pág. 19-23. Además las Págs. 
164-168 y la 480 y Sigs. 

UGARTE S. J., José Bravo. "Diócesis y Obispos de la Iglesia Méx.". 
la. Ed. Año de 1941. Pág. 81. 

VIZCARRA Ruiz. Pbro. Francisco. Actual Párroco de Zapotiltic. Do- 
cumentación escrita sobre lo referente a esta imagen y la cual proporcionó 
al Autor en junio de 1950. 

ZAPOTILTIC. Revista publicada en dicho pueblo. Núm. corresp. a 
Sep. de 1949. Pág. 14-16. Núm. de En. de 1950. Pág. 14-15. 

Se consultó además el Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. Núm. corresp. a 
Febr. de 1932, Pág. 67-68 y la Hist. Part. del Edo. de Jal. de Pérez Verdía. 
Tom. I. Pág. 14. 



250. 



CAPITULO XXIX 
NUESTRA SEÑORA DE LA PILA DE COCULA. 

/"A la vera de la carretera que va a Autlán de la Grana y a la Barra de 
' ^ Navidad se encuentra la importante población de Cocula situada en 
el pequeño valle que forman altas montañas cubiertas de perpetua vegetación. 



--251^ 



La población está bien trazada, con anchas y empedradas calles y buenas fin- 
cas, la mayoría de aspecto antiguo. Su plaza es muy amplia y bien adornada. 

Un arroyuelo, con gran caudal en tiempo de lluvias, atraviesa la pobla- 
ción a la que dan hermoso aspecto los incontables huertos, esparcidos aqui y 
allá, V formados de manglares, ahuacates, platanares y limoneros. Es ahora 
la IX Parroquia Foránea del Arzobispado de Guadalajara. 

Antiguamente llamóse COCOLLAN o COCULAN que castellanizado 
vino a quedar en COCULA como ahora se le nombra y conoce. Su etimolo- 
gía ha sido muy discutida por los lingüistas y unos quieren que signifique: 
"Lugar que produce palmas de coco"; oíros: "Lugar de querello, o de ondu- 
laciones, o lugar que se mueve en lo alto", y en fin hay quien también afirme 
que debe interpretarse: "Lugar del dios muy viejo". Sea de esto lo que fue- 
re lo cierto es que Cocula era un Cacicazgo independiente que tenia sujetos 
los ahora pueblos de Villa Corona (antes Tizapanito), Santa Ana Acatlán, 
Tecolotlán y Xilotepetque que eran los pueblos de Tenamaxtlán y Atengo 
con sus pequeños poblados sujetos. 

Respecto a la fundación de este Cacicazgo de Cocula se sabe que varias 
familias del Reino de Tonalá, cansadas de sufrir rivalidades, salieron de di- 
cho reino capitaneados por un valiente guerrero llamado HUEfiUETZI- 
TLATZIN para fundar una nueva monarquía. Algunos se dirigieron a Mex- 
quitán que es ahora Colimilla. otros fueron a establecerse hasta San Martin 
Hidalgo y un tercer grupo al mando de Huehuetzitlatzin marchó y como le- 
gua y media de donde ahora está situado el Pueblo de Santa Ana Acatlán 
fundaron su capital que llamaron Cocollan y la cual fue destruida a princi- 
pios del Siglo XVI y debido a esto quisieron establecerse hacia 1509 cerca 
de Tlajomulco. Mas los tlajomultecas ayudados de los tarascos les dieron 
una gran batalla y los obligaron a volverse a su primitivo lugar cerca de San- 
ta Ana Acatlán donde permanecieron hasta el año de 1519. 

En este citado año abandonaron el puesto y fueron a fundar de nuevo 
el Pueblo de Cocula en la cumbre de una alta y áspera serranía que corre 
de Oriente a Poniente y donde permanecieron hasta los días de su evangeli- 
zación en que fueron bajados por los Frailes de San Francisco para que se 
refundara dicho pueblo al pie de la serranía, en el estrecho valle, que es el 
sitio que ocupa actualmente. Se dice que aún existen en la cumbre de dicho 
cerro las ruinas del antiguo Cocula que por los habitantes de este pueblo son 
llamadas "Cocula Viejo". 

El Cacicazgo de Cocula era libre pero siendo Cacique un indio llama- 
do CITLALLI, que significa: Estrella, tomó grande participación en la lla- 
mada Guerra del Salitre, el año de 1510, en que el Rey de Michoacán Tan- 



^252-- 



goaxan II intentaba apoderarse de las playas de salitre de Zacoalco y habien- 
do éste salido derrotado con la ayuda que el Rey de Colima vino a prestar, 
obtenida la victoria, sujetó a su corona a los caciques aliados, pasando des- 
de entonces tanto Citlalli como Cocula a ser pertenencia del Gran Reino de 
Colima. 

Aun estaba gobernando el Cacicazgo el indio Citlalli cuando en 1521 se 
presentó D. Alonso de Avalos para hacer la conquista de Cocula que en efec- 
to sujetó y empadronó y vino a formar parte dicho pueblo de lo que después 
se llamó Provincia de Avalos en honor del Conquistador. Mas esto no fue 
obstáculo para que D. Francisco Cortés de San Buenaventura, primo de Her- 
nán Cortés, que habia venido como Alcalde Mayor de Colima hiciera en 1524 
un nuevo reconocimiento y empadronamiento del Cacique y naturales del Ca- 
cicazgo de Cocula con lo que quedó muy bien asegurada su conquista. 

Se sabe que el primer apóstol que predicó en este Cacicazgo fue el V. 
P. Fr. Martín de Jesús o de la Coruña; mas con escaso fruto. Sólo cuando se 
fundó el Convento de la Asunción de Zapotlán el Grande en 1532 pudieron 
los naturales de Cocula ser evangelizados por los Frailes de San Francisco; 
pues en el año de 1533 de dicho convento se desprendió el V. P. Fr. Juan de 
Padilla y llegó a Cocula, anunció de nuevo la Fe, y por su propia mano bauti- 
zó al Cacique Citlalli que recibió el nombre de D. Diego Cítlan. A su ejem- 
plo le siguieron los demás naturales vasallos y quedaron por entonces suje- 
tos al Convento de Zapotlán el Grande de donde eran adoctrinados y espi- 
riíualmente atendidos hasta el año de 1534 en que se fundó el Convento de 
la Purísima Concepción de Etzatlán y Cocula pasó a ser Visita de este con- 
vento de donde los VV. PP. Fr. Francisco Lorenzo, Fr. Andrés de Córdova, 
Fr. Antonio de Cuéllar y Fr. Juan Calero atendieron a los naturales de Co- 
cula con no poco fruto de civilización y de cultura y a quienes debe gran ve- 
neración este pueblo. 

En 1547 en que se fundó el Convento de San Francisco de Amacueca 
se le adjudicó Cocula como pueblo de visita y aquí realizaron su acción evan- 
gelizadora los W. PP. Fr. Simón de Bruselas, Fr. Luis de Salinas, Fr. Juan 
de Abrego y Fr. Gabriel de Silva que con verdadero celo apostólico recorrían 
continuamente leguas y leguas para seguir cimentando la civihzación del Pue- 
blo de Cocula a ellos encomendado y sujeto. 

Cuenta el P. Fr. Francisco Mariano de Torres que fue el V. P. Miguel 
de Bolonia quien bajó a los naturales de Cocula viejo y con ellos fundó el 
Cocula actual y llevado de la gran devoción que profesaba al santo de su 
nombre lo dedicó al Arcángel San Miguel intitulándolo "SAN MIGUEL AR- 
CANGEL DE COCULA" y el mismo P. Bolonia: "Mandó a los cocultecos 



—253 



que fabricasen iglesia y después de haberles señalado el punto, norma y ta- 
maños, se partió para la laguna (de Chápala)". 

Esta iglesia vino a terminarse hacia 1567 en que hizo Guardianía el Pue- 
blo de Cocula y fue nombrado primer guardián el V. P. Fr. Esteban de Fuen- 
te Ovejuna quien en unión de D. Diego Citlan y demás naturales no sólo ter- 
minaron la referida iglesia sino que levantaron el convento que siguieron con 
el título de San Miguel Arcángel de Cocula como hasta ahora se reconoce 
el Santo Arcángel por muy festejado y querido Patrono. Mas el gran tem- 
blor de tierra ocurrido el 27 de diciembre de 1568 derribó la iglesia y con- 
vento y cogiendo debajo de las vigas ai P. Fr. Esteban de Fuente Ovejuna 
que se hallaba en su celda, y era varón de gran virtud y santidad, de esto 
murió, con grande sentimiento de los naturales que perdían su primer guar- 
dián. 

En recuerdo al P. Ovejuna levantaron de nuevo la iglesia y convento 
en quince días con la cooperación de todos los naturales; pero algunos años 
después esta iglesia se quemó y el P. Guardián que era Fr. Diego Serrano la 
cambió de sitio y la levantó en el lugar donde aún ahora se alza y aunque 
no es la misma porque en 1628 se derrumbó la del P. Serrano, en 1630 el P. 
Fr. Francisco Meriño puso los cimientos de la actual con la ayuda de los na- 
turales D. Francisco Martín y D. Francisco Villalobos y vino a terminarse 
por el P. Fr. Antonio Tello ayudado del mismo D. Francisco Martín que per- 
tenecía a la V. O. T. de S. Francisco, indio de gran virtud y santidad que 
está sepultado al pie de uno de los altares del cuerpo de la iglesia que es 
ahora la parroquial. 

Fueron guardianes de Cocula los VV. PP. Fr. Nicolás de San Loren- 
zo, Fr. Juan Gómez de la Peña etc., quienes fomentaron las cofradías del San- 
tísimo Sacramento y de la limpia Concepción establecidas en dicha iglesia por 
los religiosos. 

Un ruidoso pleito hubo en 1550 entre los naturales de este pueblo de 
Cocula y los de Zacoalco, Santa Ana Acatlán, Ahualulco y Ameca sobre los 
límites de propiedad. El Alcalde Mayor de la Provincia de Avalos que era 
Andrés de Urdaneta hizo un mapa con los límites y linderos de la jurisdic- 
ción ayudado del indio Gobernador D. Juan de Yniesta que fue aprobado por 
el Virrey de México D. Luis de Velasco y con lo que se sosegaron los natu- 
rales dedicándose desde entonces al cultivo de sus tierras. Se fundaron estan- 
c'aj con mucho ganado y siembras como la de San Pedro, Sta. María, Santa 
Clara, Camajapa y las de Antón Sánchez, Antonio Romero, Alonso López, 
Diego Fernández, etc., etc. 

Hacia 1605 se expresaba así de Cocula, D. Alonso de la Mota y Esco- 



^254-- 



bar, Obispo de Guadalajara: "El Pueblo de Cocula, doctrina de frailes fran- 
ciscos, tendrá docientos vecinos indios. Temple y tierra apacible, donde se 
dan muchas frutas de Castilla. Tiene en sus alrededores muchas y rnuy bue- 
nas tierras para la semilla del maíz donde los indios y vecinos españoles tienen 
muy buenas y gruesas heredades de maíz, de que se provee esta ciudad de 
Guadalajara, de donde dista diez leguas". 

En 1785 se componía el Pueblo de Cocula de 7 europeos, 2580 españo- 
les. 2398 indios, 2837 mulatos y 706 de otras castas y estaba muy en boga 
entre todos estos habitantes la industria del jabón y los frailes atendían el 
Pueblo de San Martín de la Cal (ahora Hidalgo) que se consideraba como 
barrio de Cocula cuyo curato fue de los últimos que se secularizaron; pues 
por Letras de S. S. León XÍII expedidas en Roma el 7 de junio de 1885 se 
dio el decreto de secularización. 

Tanto el limo. Sr. Dr. D. Pedro Loza y Pardavé, Arzobispo de Guada- 
lajara, como el M. R. P. Fr. Teófilo García Sancho. Comisario General de 
la Orden Franciscana en México, siendo Provincial de Jalisco el R. P. Fr. 
Pedro María de los Angeles Espinosa, habían pedido la secularización de 
Cocula por carecer de personal la Provincia Franciscana de Jalisco para cui- 
dar del Curato de Cocula. 

Fue el último cura regular el P. Fr. Antonio L. Guillén quien el 27 de 
agosto de 1885 entregó el curato al primer cura secular que fue el Pbro. Dr. 
D. Ignacio Díaz que llegó a ser el primer Obispo de Tepic. Fueron nombra- 
dos primeros vicarios de dicha parroquia los Pbros. D. Rafael Cabeza de Va- 
ca y D. Silviano Carrillo quien también con el tiempo llegó a ser Obispo de 
Sinaloa. 

Ha tenido desde entonces muy doctos párrocos que han encauzado a 
Cocula por los senderos del progreso, v. gr. D. Manuel María González que 
está enterrado en la Iglesia Parroquial, Dr. D. Guadalupe Navarro, D. An- 
gel Valdez, etc., etc. 

Como en tiempo de los frailes el pueblo está dividido en cuatro barrios 
que son el de San Pedro, San Juan, Santiago y la Ascensión. Todos con sus 
respectivas iglesias que datan de la Epoca Colonial excepto la de San Pe- 
dro que fue de nuevo reconstruida por el Pbro. D. Silviano Carrillo en el si- 
glo pasado. 

La Iglesia del Barrio de la Ascensión ocupa el centro de la llamada Casa 
de Ejercicios donde todos los años los coculenses, por la Cuaresma, practi- 
can Ejercicios Espirituales de Encierro y para esto cuenta con tres amplios 
corredores, celdas y departamentos en que se ven inscripciones que excitan 
a la oración y al recogimiento. 



-.255^ 



Esta Iglesia de la Ascensión parece ser construcción del Siglo XVIII. 
Es de cantera, con un achaparrada torrecilla o campanario hacia el lado del 
Evangelio. El frente muestra un arco de medio punto; pero aún la fachada 
está trunca y sin terminar. Unas lápidas de piedra con fúnebres inscripcio- 
nes, a la entrada, indican que están allí sepultados algunos caracterizados ve- 
cinos. 

El interior tiene sólo dos bóvedas y el presbiterio en alto, con gradería. 
El retablo del altar es sencillo y hacia el centro está la hornacina con la ima- 
gen titular del templo que es un devoto crucifijo a quien el pueblo saluda 
con el nombre del Señor de la Ascensión. 

Esta Iglesia fue construida por los Frailes de San Francisco y en ella se 
venera con suma devoción una imagen de la Madre de Dios que es muy po- 
pular en Cocula y conocida con el extranjero título de NUESTRA SEÑO- 
RA DE LA PILA, el cual se debe por el lugar donde fue hallada. Dicha ima- 
gen, colocada en un nicho de madera con su cristal, se encuentra ahora en 
una basa de madera, cerca del presbiterio, por el lado de la Epístola. 

De su origen consta que a fines del pasado Siglo XIX era dueño de un 
terreno llamado "El Llano" y que ahora ha tomado el nombre de "La Pila" 
un natural de Cocula de nombre D. Cristóbal Sevilla quien murió sin poder 
hacer testamento de sus bienes. 

Algunos años antes de su muerte había hipotecado el Terreno del Llano 
al Ingeniero D. Carlos Corcuera que entonces era dueño del poblado de San- 
ta Teresa de la misma jurisdicción de Cocula y el cual vivió y murió en San 
Pe'j.ro Tlaquepaque, cerca de la Ciudad de Guadalajara. 

Sabedor el Ing. Corcuera que D. Cristóbal Sevilla había muerto dió tra- 
za de tomar posesión del Llano; pero se encontró con la oposición de los he- 
rederos y esto dió origen a un intrincado litigio en que el juez falló en favor 
del Ing. Corcuera, razón por la cual en seguida tomó posesión del Terreno del 
Llano. 

Había tenido noticia el Ing. Corcuera que D. Cristóbal Sevilla poseía 
en aquel terreno una gran pila de piedra o atarjea donde antaño su numero- 
so ganado apagaba su sed; pero que sin duda, al paso de los años, por la acu- 
mulación de la tierra y escombros completamente había desaparecido. Y de- 
seoso de dar de nuevo y servirse de ella, cerciorado exactamente del lugar 
por testimonio de algunas personas, mandó a algunos mozos que comenzaran 
a escarbar. Quitóse primero la tierra y luego el escombro y poco a poco em- 
pezó a aparecer la deseada pila. Removida ésta, con grande sorpresa se vió 
que en uno de sus ángulos se guardaba cuidadosamente una olla de barro 
embrocada y pensando que contendría dinero, ya que antiguamente era cos- 



256 



tumbre general por estas partes enterrar los tesoros, con sumo cuidado re- 
movieron la acumulada tierra, levantaron la olla y ¡cuál no seria su asombro! 
se encontraron con que allí estaba perfectamente guardada y muy bien con- 
servada una pequeña imagen de la Virgen Maria en el Misterio de su Pura 
y Limpia Concepción, muy hermosa y devota, acompañada a sus pies de un 
pequeño crucifijo de metal dorado como de diez centímetros que aún se con- 
serva y es llamado el Señor del Perdón. 

Llenos de gozo por el hallazgo tan inesperado dieron cuenta al Párroco 
de Cocula quien dispuso fuera expuesta a la veneración de los fieles la ima- 
gen de Nuestra Señora con el Santo Crucifijo en la capilla del poblado lla- 
mado "La Colmena", donde se conservó por muchos años y donde un buen 
hombre natural de allí llamado D. Lucio Sevilla llevado de la gran devoción 
y amor que le profesaba se dedicó a servirla extendiendo su devoción por 
cuantos medios estuvieron a su alcance. 

La Virgen le recompensó sus empeños y obsequios y D. Lucio Sevilla 
llegó a ser sacerdote y murió mártir en la Persecución de Calles hacia el año 
de 1929. Creemos que en el Cielo la Virgen estará pagando todos sus servi- 
cios. 

Se cree que el Sr. Cura de Cocula, D. Manuel Maria González, viendo 
que la devoción había crecido mucho y que eran muchos los favores que sus 
feligreses confesaban haber recibido de la imagen que desde un principio era 
invocada con el nombre de Nuestra Señora de la Pila, deseoso de que se le 
tributara mayor veneración dispuso que fuera trasladada a Cocula y que fue- 
ra colocada en la Iglesia de la Ascensión donde a la fecha aún se conserva y 
venera. 

Desde tiempo inmemorial se acude a Nuestra Señora de la Pila para ob- 
tener un Buen Temporal todos los años. Cuando escasean las lluvias o las 
plagas agostan los campos, los coculenses vuelven sus angustiados ojos a la 
Virgen de la Pila y se ha podido comprobar que inmediatamente se despren- 
den las nubes del Cielo o se retiran o mueren las langostas. Por esto todos 
los años es invocada con grande confianza y desde mediados del mes de ma- 
yo es llevada en devota procesión por los maizales y sembradíos donde es re- 
cibida con grandes regocijos, se celebra la Santa Misa y la Virgen es coloca- 
da entre luces, flores, cirios y son continuos los truenos y abundante la cohe- 
tería. Así recorre la mayor parte de las labores que circundan a Cocula y las 
de la Hacienda de Estipac, Buenavista, Ojo de Agua, Santa Teresa, etc., etc. 

Dicen que en la Persecución Callista, entre los años de 1926 a 1929, el 
que entonces era Presidente Municipal, llamado D. Inocencio Padilla, por las 
circunstancias entonces reinantes impidió que la imagen de Nuestra Señora de 



—257— 



la Pila saliera a la Visita de los sembradíos como había sido siempre la tra- 
dicional costumbre y aconteció que ya iba a terminar el mes de junio y no 
había caído una sola gota de agua; pues los cielos parecían como de bronce. 
Debido a esto se marchitaron los huertos que rodean a Cocula, no se habían 
hecho ningunas siembras y los manantiales amenazaban secarse. 

El acongojado pueblo previendo un funesto desastre pidió licencia al 
Presidente Municipal para sacar a Nuestra Señora de la Pila y el Presiden- 
te se negó rotundamente; pero cuando vió la alarma y desagrado del pueblo 
y cuando palpó que también la desgracia se acercaba a sus campos no sólo 
suplicó que la imagen de Nuestra Señora fuera sacada en procesión sino que 
él mismo, acompañado de su camarilla, le celebró muy solemne fiesta y lue- 
go se vió venir un abundantísimo temporal como pocos había habido y todos 
quedaron convencidos, una vez más, de la admirable protección de Nuestra 
Señora de la Pila. Por esto es reconocida como especial Protectora y Patro- 
na de las cosechas. 



SU DESCRIPCION. 

Esta imagen de Nuestra Señora más o menos tendrá 50 Ctms. de altu- 
ra y como se dijo representa el Misterio de la Limpia Concepción. La Virgen 
está de pie sobre una peaña de madera en forma de pequeño cuadro. Su 
cuerpo en un cono de madera pintado de azul algo desteñido por el paso de 
los años y lleva sus manos juntas ante el pecho. Parece ser hechura de la 
Epoca Colonial. El rostro es sonrosado y muestra ojos de vidrio. 

Se le viste de ricas telas de oro, plata, seda y brocados con adornos de 
bordaduras y con franjas de galones y flecos de oro. Algunas veces con tú- 
nica blanca, otras veces de color rosado y el manto siempre azul muy exten- 
dido por delante y con larga y anchurosa cauda hacia atrás como es costum- 
bre en estas partes de Jalisco vestir a las imágenes antiguas, de grande ve- 
neración y milagrosas. 

Sobre la rizada cabellera sobrepuesta lleva rica corona imperial de pla- 
ta sobredorada adornada con piedras y al rededor de su cabeza ostenta una 
aureola también de plata sobredorada con algunas piedras. Muestra zarcillos 
de oro y collares de perlas al rededor de su cuello. 

A sus píes aparece la tradicional media luna de plata y en medio el pe- 
queño crucifijo de metal que como hemos dicho llaman el Señor del Perdón. 



258 



Con todos estos adornos aparece la V. imagen atrayente e inspira gran 
devoción a sus innumerables devotos. 

SU FIESTA. 

De octubre a mayo la S. imagen está quieta en su Santuario de la As- 
censión y alli acuden a implorarla y venerarla. Mas desde a mediados de ma- 
yo, como ya se dijo, empiezan sus sonados y continuos cultos que perduran 
por todo el temporal de las lluvias. 

Sobresale como fiesta principal durante la temporada la que se le cele- 
bra en el poblado de Santa Teresa que antiguamente siempre era el día 3 
de mayo procediendo solemnísimo triduo en que había derroche de fervor y 
gran generosidad de luces, flores, cohetes, etc., en todos los actos del culto. 
Ahora esta fiesta es movible; pero siempre en el mes de mayo y con triduo 
de misas cantadas, sermón, músicas, pólvora, etc., etc. 

Al despedirse el temporal de las aguas, casi siempre por el mes de oc- 
tubre vuelve a su Santuario de la Ascensión donde los vecinos del barrio 
la reciben con especiales muestras de alegría y regocijo y alli es visitada por 
los demás vecinos de la población que grandemente la aman y en quien siem- 
pre encuentran seguro asilo en las necesidades de la vida; pues en todo Co- 
cula goza de la fama de que es muy milagrosa. 

FUENTES HISTORICAS 

Que fueron consultadas para escribir la Reseña de Nuestra Señora de 
la Pila de Cocula: 

CAMACHO. Pbro. Dr. Ra miro. Hist. del Sr. Obispo D. Silviano Ca- 
rrillo, Fundador de las Sierv. de Jesús Sacr.". la. Ed. Año de 1946. Págs 
64-70. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chímalh.". 
Lee. 1. Pág. 7-8. Lee. 2. Pág. 18-19. Véase también lo que dice este mismo 
Autor en ATLIXTAC, obra del P. Fr. Luis del Palacio, en el Núm. de Febr. 
de 1931. Págs. 770-772. del Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. 

FREJES O. F. M. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de 
la Conq. Part. de Jal.". Págs. 16-18. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 12. Págs. 94-95. 



—259 



MOTA Y ESCOBAR, Alfonso de la. "Descvip. Geogr. de los Reinos 
de la N. Gal. N. Vizc. y N. León.". Pág. 62. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 60. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. Información que sobre esta imagen le- 
vantó entre varias personas de Cocula, mayores de edad, piadosas y de cri- 
terio veraz. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Págs. 13 y 19. 
PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. I. 
Pág. 14. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. IV. Cap. 4. Pág. 30. Cap. 10 Pág. 58. Cap. 11. Pág. 72. Cap. 17. Pág. 
96-106. 

TORRES O. F. M. Fr. Francisco Mariano de. Fragm. de la Crón. de 
la S. Prov. de Xal. Libr. III. Cap. 3. Pág. 25-26. 



^560-^ 




CAPITULO XXX 
NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA DEL CABEZON. 

LA Parroquia de Ameca es la III Porania de este Arzobispado. En la 
antigüedad llamóse AMECAN o AMECATL y su nombre significa 



^261 — 



"Lugar situado arriba del río" por haber estado situado en las laderas de los 
cerros que tiene al Norte a cuyo pie corre el Río de Ameca. 

Fue un Cacicazgo fundado por los Aztecas hacia 1130 y cuyo Tlatoani 
tenía sujetos los poblados de Huitzquilic y Jamayitla. El Cacicazgo fue fun- 
dado por Jojouhquitequani: "León Cruel" capitán azteca, muy belicoso, san- 
guinario y valiente. 

Muy adorado era en este Cacicazgo el dios TEOTL que era un ídolo 
de piedra que guardaban en un adoratorio, en una caja de cañas, y de quien 
imploraban la victoria, le sacrificaban los prisioneros ofreciéndole el corazón 
aún palpitante. Después sacerdotes indios y guerreros se repartían los cuer- 
pos sacrificados para comerlos en medio de bailes, con vino de maguey y 
al son de las chirimías y del teponaxtle. 

Continuamente estaban en guerra con los pueblos de Cocula, Etzatlán, 
Tenamaxtlán y Atengo por motivo de las cosechas y de la caza y en el Si- 
glo XVI tuvieron sangrientas guerras con Tangoaxán IL Rey de Michoacán, 
por haber intentado apoderarse de las tierras del fértil Valle de Amecatl. 

Gobernaba este Cacicazgo el Cacique Huitzil (Jilguero) y era hacía 
1522 cuando bajó de las montañas, quizá desviado, el español Juan de Añes- 
ta a quien creyeron Hijo del Sol anunciado por sus antepasados y lo recibie- 
ron en triunfo y lo reconocieron como Gran Señor. Este dió noticia a los na- 
turales acerca de los conquistadores los cuales se presentaron en 1525 al man- 
do de D. Francisco Cortés de San Buenaventura. A impulsos de Añesta die- 
ron fácilmente la obediencia y D. Francisco Cortés dio en encomienda el Ca- 
cicazgo al español Juan de Escarccna disponiendo después que tanto el Ca- 
pitán D. Antonio Las Casas como D. Diego Vázquez Buendía, desde Etza- 
tlán, visitaran de cuando en cuando el Valle de Ameca. 

En 1530 apareció Ñuño de Guzmán, quien, no obstante las protestas de 
Juan de Escarcena que venía en su ejército, sujetó a su conquista el Cacicaz- 
go de Ameca. 

La Conquista Espiritual fue obra de los Frailes de N. P. Sn. Francisco. 
Con D. Francisco Cortés iban los W. PP. Fr. Juan de Padilla y Fr. Martín 
de Jesús quienes anunciaron la Fe a los naturales de Ameca sin fruto ningu- 
no por ser de muy dura cerviz y muy belicosos. Deseoso de su cristianización 
dejó D. Francisco al indio donado Juan Francisco, de los discípulos de Fr, 
Pedro de Gante, para que adoctrinara desde Ameca y Etzatlán hasta Ahua- 
catlán. 

En 1530, con Ñuño de Guzmán, volvió a Ameca el P. Fr. Juan de Pa- 
dilla junto con Fr. Miguel de Bolonia y Fr. Juan de Badillo. En dos meses 



262-- 



que se detuvieron bautizaron a los que habían sido instruidos por el donado 
Juan Francisco. 

En 1534 en que se fundó el Convento de Etzatlán por Fr. Francisco Lo- 
renzo y Fr. Andrés de Córdova empezó a atenderse Ameca por estos religio- 
sos y en 1539 en que fueron enviados Fr. Antonio de Cuéllar y Fr. Juan Ca- 
lero se dio total asiento a la cristiandad fundándose el pueblo donde ahora 
está y al cual pusieron estos religiosos "SANTIAGO EL MAYOR DE 
AMECA". 

Parte muy activa tomaron los indios de este pueblo en la llamada Gue- 
rra del Mixtón. En mayo de 1541 quemaron la iglesia, destruyeron el pue- 
blo y junto con los naturales de Ahualulco y Tequila se remontaron de Ame- 
ca y Tequila donde, el 10 de junio, dieron muerte a Fr. Juan Calero que des- 
de Etzatlán había ido a apaciguar el alzamiento. Igual suerte corrió Fr. An- 
tonio de Cuéllar que quiso aplacar el alzamiento y murió apedreado en el Ce- 
rro de Ameca el 14 de agosto de 1541. Ambos fueron sepultados en Etzatlán. 

En enero de 1542 se presentaron los indios de Ameca ante D. Antonio 
de Mendoza, Virrey de México, en Etzatlán, quien les perdonó la partici- 
pación que habían tomado en la guerra con tal que fueran de nuevo y re- 
fundaran el pueblo y reconocieran a Carlos V como Emperador. 

Fué así como pudo volver Fr. Francisco Lorenzo acompañado de un re- 
ligioso joven llamado Fr. Juan y ayudados del Cacique que bautizado tomó 
el nombre de D. Martín Cortés, trazaron de nuevo el pueblo, levantaron la 
iglesia de zacate y dedicaron a los naturales al cultivo de sementeras. En 
1579 ya contaba con seis españoles y algún tiempo después se avecinó el Mar- 
qués de Altamira, D. Pérez de Tagle, Caballero de la Orden de la Calatrava. 

Desde muy al principio se entregó la jurisdicción de Ameca al Clero Se- 
cular del Obispado de la Nueva Galicia. En 1570 estaba al frente de Ameca 
el Presbítero Sebastián Gómez y en 1579 le había sucedido el Pbro. Br. D. 
Pedro de Bejarano que ayudado de un indio fiscal enseñaba la Doctrina Cris- 
tiana a los naturales de Ameca. Todavía en 1584 la iglesia era "un tosco ja- 
calón". La parroquia actual fue comenzada en 1723 y terminada en 1749. 

Siempre ha tenido celosos párrocos que han convertido a Ameca en una 
ciudad de importancia, v. gr., el Pbro. Lic. D. José Ma. Solano que recons- 
truyó la antigua iglesia de 1749 y construyó el puente sobre el Río de Ame- 
ca, el Pbro. D. Donacíano Ruvalcaba muy querido por su labor social, etc., 
etc. 

Como a 10 ó 12 kilómetros al Sur de Ameca existe la hacienda llama- 
da "EL CABEZON" donde se eleva un antiguo Santuario dedicado a Nues- 
tra Señora de la Candelaria llamada en documentos antiguos "LA VIRGEN 



^263^ 



DEL CABEZON". Desde la época colonial ha amparado toda aquella re- 
gión, es el imán de muchos corazones, y con razón se le llama "PROTEC- 
TORA DEL VALLE DE AMECA". 

ORIGEN DE LA HACIENDA DE "EL CABEZON". 

Consta que el Virrey de México, D. Martín de Enríquez, el 5 de febre- 
ro de 1575, donó a Alonso Jurado, vecino y labrador del Valle de Ameca, 
un sitio de ganado menor; pero habiendo tomado antes el parecer del enton- 
ces Alcalde Mayor de Ameca Dn. Diego Hernández de Saldaña. Alonso Ju- 
rado heredó estas tierras a sus hijos D. Martín y Dña. Catalina quien se ca- 
só con Pedro Cabezón "probable hijo de Cristóbal Cabezón" uno de los con- 
quistadores de la Nueva Galicia. 

Siendo Alcalde Mayor de Ameca D. Antonio de Leyva, Pedro Cabezón 
de acuerdo con su esposa, vendió estas tierras a D. Luis de Ahumada, el 21 
de abril de 1578. Este D. Luis de Ahumada era hijo del Conquistador Fran- 
cisco de Estrada. Compró a Cabezón sus tierras y poco después compró otras 
y otras y fue formando un latifundio que abarcó muchas tierras y lo hizo 
"dueño y señor" de todo el Valle de Ameca. Mas al morir hacia 1620 la 
ESTANCIA DE CABEZON y las demás tierras pasaron al poder de sus 
hijos Francisco, María y Ana Ahumada. 

Dña. Ana Ahumada casó con D. Pedro Enríquez Topete, Corregidor 
del pueblo de Tlajomulco y de este matrimonio nacieron D. Juan, D. Domin- 
go y D. Luis Ahumada Topete quienes siguieron en la posesión de aquellas 
tierras y de la Estancia de Cabezón que por haber crecido fue llamada "HA- 
CIENDA DE CABEZON". 

D. Luis Ahumada Topete se casó con Dña. Inés Roquillo y de este ma- 
trimonio fueron hijos: D. Pedro, D. Agustín, D. José, Dña. Antonia y D. 
Luis de Ahumada Ronquillo (tercero de este mismo nombre) los cuales en 
1668 tenían la HACIENDA DE EL CABEZON dividida así: la mitad era 
de Dña. Antonia Ahumada, un cuarto de D. Pedro Ahumada y el otro cuar- 
to era de D. Luis Ahumada Ronquillo. 

En 1668 murió Dña. Antonia Ahumada y en su testamento dejó una 
parte de lo que a ella correspondía de la Hacienda del Cabezón a su nieta 
Dña. Juana de Villaseñor siendo testigo de dicho testamento el Pbro. Lic. 
D. Juan Pérez Maldonado originario de Jalostotitlán e hijo de Diego Pérez 
Maldonado e Isabel Saavedra Monroy y el cual desde el 28 de mayo de 
1694 tenía en arriendo la cercana Hacienda de la Vega. 



--264- 



Este sacerdote logró coordinar los ánimos de los Ahumada e hizo que 
el 13 de mayo de 1697 se hiciera entre ellos el reparto de sus bienes tocando 
EL CABEZON, por voluntad de los otros hermanos, a D. Luis de Ahuma- 
da Ronquillo. 

Sólo tres años retuvo en su poder la hacienda porque el 3 de septiem- 
bre de 1700, por cuatro mil pesos, la vendió al Pbro. Lic. D. Juan Pérez Mal- 
donado, dándole posesión de ella el Teniente de Alcalde de Ameca. D. José 
de Figueroa, el 6 de septiembre inmediato. 

Al morir el Pbro. Lic. Pérez Maldonado el 10 de julio de 1712 dejó co- 
mo albacea y heredero del remate de sus bienes al Pbro. D. Antonio de Mi- 
randa y Villaizan el cual aparece como único dueño de El Cabezón de 1726 
a 1729. Fue Deán de la Catedral de Guadalajara; pero murió sin haber to- 
mado posesión y a su muerte pasó la dicha hacienda a su hermano D. Bernar- 
do Apolinar de Miranda y Villaizan quien todavía la retenía en 1737. 

Por fin el Juzgado Eclesiástico de Guadalajara en 1765 puso en rema- 
te la Hacienda de El Cabezón y la de la Vega y por sesenta mil pesos fue 
adquirida por D. Manuel Calixto Cañedo. Comprendía entonces los pobla- 
dos de San Antonio Buenavista, Los Ameales (hoy La Esperanza), Quila y 
Jayamitla. 

Era D. Manuel Calixto Cañedo oriundo del Real del Rosario (Sinaloa) 
y tal vez descendiente de Diego de Cañedo conquistador y poblador de di- 
cha ciudad. Vino a Jalisco en 1759 y ya en 1763 habia comprado al Pbro. 
D. Lorenzo de Villaseñor una casa que se conoció por "CASA CAÑEDO" 
a espaldas de la Catedral de Guadalajara. Casado con Dña. Ma. Andrea Ci- 
prián tuvieron varias hijas, dos de las cuales, en 1773, eran monjas del Mo- 
nasterio de Santa María de Gracia de Guadalajara y a éstas se siguieron 
otras dos, también monjas. 

Muerta la primera esposa se volvió a casar en Ameca con Dña. Ma. An- 
tonia Zamorano, de Hostotipaquillo y de este matrimonio se originó la FA- 
MILIA CAÑEDO, Cañedo y Valdivieso, Cañedo y Matute, Cañedo y Ma- 
lo, etc., etc., tan conocida en la época colonial y que ostentaba el escudo del 
Marqués de San Miguel de Aguayo cuyo título por Real Cédula de Carlos 
II, Rey de España, fechada en Madrid el 23 de noviembre de 1682, pasó a 
D. Agustín Echeverz y Subiza, Caballero de Santiago, de quien lo hereda- 
ron los Cañedo. 

La Hacienda de El Cabezón estuvo en poder de los Cañedo casi dos 
siglos: desde 1765 hasta 1937 en que fue repartida en ejidos según las leyes 
agrarias vigentes en México. Dejaron el casco a D. Manuel Calixto Cañe- 



^265— 



do, descendiente del primer comprador; pero lo vendió a su actual poseedor: 
D. Francisco Retiff. 

Se conserva aún la primitiva capilla de esta hacienda en cuyo altar se 
muestra la V. imagen de Nuestra Señora de la Candelaria. 

ORIGEN DE LA MILAGROSA IMAGEN. 

Cuando D. Manuel Calixto Cañedo compró la Hacienda del Cabezón en 
1765 la capilla estaba cual hoy se ve, dentro se conservaba la imagen de la 
Virgen de la Candelaria y ya era tradición ser muy antigua y milagrosa. Por 
la fecha de 1613 grabada en la escalera del coro que corresponde a la termi- 
nación de la iglesita se deduce que la referida imagen fue colocada ya como 
Titular al rededor de aquellos años y por ende ser obra escultórica de los pri- 
meros años del Siglo XVII. Mas como desde 1578 hasta 1700 la Hacienda 
de El Cabezón fue propiedad de los Ahumada preciso es confesar que ellos 
fueron quienes mandaron hacer la V. imagen y la colocaron en el retablo del 
Altar como Patrona de su Hacienda por especial devoción al Misterio de la 
Purificación de Nuestra Señora. Y como consta que algunos de los Ahuma- 
da vivían en Guadalajara es muy posible que en dicha ciudad adquirieran la 
imagen en el taller de algún primitivo escultor. 

En 1 700 cuando pasó la Hacienda a manos del Pbro. Lic. D. Juan Pérez 
Maldonado, por cuatro mil pesos, pasó: "Con un sitio de ganado mayor, sus 
casas, SU CAPILLA, mas el sitio de Quila, también de ganado mayor". Y 
junto con la capilla pasaba también la imagen de la Candelaria a la cual 
el Pbro. Pérez Maldonado profesó tan singular cariño y devoción que cuan- 
do murió en 1712 no se olvidó de la Virgencita de sus amores y en su testa- 
mento: "Modelo en su género", como dice un autor, por la precisión de sus 
cláusulas y por los detalles de éstas", dejó consignado que el negro Dioni- 
sio lo heredaba como esclavo: "A NUESTRA SEÑORA DEL CABEZON, 
PARA QUE MANTUVIERA ASEADA SU CAPILLA", y es de presu- 
mir que el negrito Dionisio pasó lo restante de su vida al lado de la Virgen 
entregado a su santo servicio como lo había dispuesto el sacerdote su amo. 

Dueño D. Manuel Calixto Cañedo de la Hacienda de El Cabezón se 
mostró también muy amante y devoto de esta antigua imagen y noticioso de 
que era muy milagrosa la invocaba en todas sus necesidades palpando en se- 
guida su Maternal Protección. En un viaje que hizo a Europa al rededor de 
1783 u 84 trajo de obsequio a la Virgen de la Candelaria un rico collar de 
perlas finas y auténticas que hoy día luce aún al rededor de su cuello. 



-266 



Mucho aumentó la devoción a esta imagen el prodigio realizado en 1785. 
Llamóse este año "EL AÑO DEL HAMBRE" porque en 1784 habían sido 
nulas las sementeras por la falta de lluvias y las heladas de donde se originó 
el hambre y la peste por todo el país. Hubo grandes mortandades en todos 
los pueblos. 

En la Hacienda de El Cabezón no se sintieron estos efectos porque el 
señor Cañedo desde años anteriores había llenado sus trojes de maíz y así 
pudo sustentar a todos sus trabajadores y habitantes de El Cabezón. Al mis- 
mo tiempo socorrió a cuantos pudo y por su gran generosidad le intitularon 
"PADRE DE LOS POBRES"; pero un día se agotaron los graneros y se 
barrieron las trojes, se cerraron y el Sr. Cañedo guardó las llaves de ellos. 
Poco después se presentó una pobre viuda de los alrededores con sus hijos 
entre la vida y la muerte por la falta de alimento y pidió un socorro. El se- 
ñor Cañedo le hizo ver que no había que darle porque los trojes ya hasta se 
habían barrido. Como la mujer insistiera el señor Cañedo tomando las llaves 
se las entregó diciéndole: "Vea Ud. los trojes y si encuentra algo lléveselo 
para sus hijos". 

Presurosa corrió la mujer a la capilla de la hacienda y postrándose a los 
pies de la Virgen de la Candelaria le suplicó ardientemente y con lágrimas 
le socorriera en su grande indigencia. Le rezó junto con sus hijos y se diri- 
gió a los trojes llena de confianza en la Protección de la Virgen. Introdujo 
la llave en la herradura y cedió el prestillo; mas no fue posible abrir las puer- 
tas porque algo las estorbaba. Al forcejeo recurrieron los sirvientes logran- 
do abrirlas y ¡Oh protección de María Madre de Dios! el troje se había lle- 
nado hasta los techos de mazorcas de maíz, todas grandes, lisas, cubiertas de 
blancos granos como perlas. La noticia de este prodigio se esparció por todo 
el Valle de Ameca y sus contornos y en el día de hoy los habitantes de El 
Cabezón todavía cultivan de aquel maí2 que desde entonces llaman "EL 
MAIZ DE LA VIRGEN". 

El Santuario de esta V. imagen tiene cuatro bóvedas y una decoración 
sobria y elegante dada en 1907 por D. Manuel Calixto Cañedo, último des- 
cendiente del primer comprador. El piso es de madera de mezquite y fue pues- 
to por D. Ignacio Cañedo y Valdivieso en 1858 teniendo un costo de 166 
pesos como reza una inscripción. Abajo del presbiterio están los sepulcros de 
D. Ignacio Cañedo y Valdivieso, D. Manuel C. Cañedo, D. Salvador Ca- 
ñedo, Dña María Matute, etc., etc. 

Tiene coro con su ventanal, con un órgano que mandó fabricar D. Igna- 
cio Cañedo y Valdivieso al rededor de 1862 al constructor de órganos D. 
Claro Tomé. 



—267— 



Lo más artístico de este Santuario es el retablo del Altar Mayor, de ma^ 
dera, de estilo Churrigueresco, todo dorado, muy semejante al de Aranzazú 
de Guadalajara y en el cual aparecen los siete arcángeles restaurados en 1862, 
La hornacina de la Virgen de la Candelaria, en el centro,, sirve de peaña a la 
estatua de Sr. San José ya muy maltratada. En 1854 D. Ignacio Cañedo y 
Valdivieso fue quien emprendió la restauración de esta joya colonial. 

En el frontis tiene dos campaniles con campanas que el mismo D. Igna- 
cio mandó fundir en 1862 alli mismo en la Hacienda de El Cabezón. 

Antaño tenía el atrio un florecido jardín, con balaustrado de cantera, 
con sus almenas y al centro una artística pila o fuente obra según dicen del 
insigne D. Francisco Eduardo Tresguerras que construyó el Templo del Car- 
men de Celaya y puso la mano en las torres de Lagos. Mas todo esto desa- 
pareció y la fuente, según cuentan, fue robada y llevada hasta Jiquilpaa, Midu 

Desde tiempos muy antiguos ha tenido capellán este Santuario. Entre 
ellos se cuentan el Pbro. D. José Ma. Placencia, D. Martiniano Lamas, D. 
Federico Jáuregui, D. Francisco Vera, D. Bernardo L. Quintero, Dr. D. J. 
Guadalupe Loza que allí murió y está sepultado contiguo al Santuario. 

En noviembre de 1949 fue nombrado Capellán el Pbro. D. Manuel Vi- 
llagrana quien encontró todo en ruinas desde el Santuario y el atrio hasta la 
contigua casa del capellán. Llevado de su amor a Nuestra Señora empren- 
dió con grande empeño su restauración y en siete meses logró dejar, las bó- 
vedas reparadas, la iglesia pintada según la traza que tenía, el atrio reno- 
vado, compró objetos para el culto y alhajas a la S. imagen, levantó el cul- 
to y para extender la devoción de Ntra. Sra. de la Candelaria mandó impri- 
mir la Historia de la imagen que había escrito el P. Luis Enrique Orozco con 
todo lo cual se ha extendido más la devoción a esta soberana imagen de la 
Madre de Dios. 

SU DESCRIPCION. 

Esta S. imagen sólo tiene 40 Ctms. de altura. Es de facciones delica- 
das. El busto, la cabeza, los brazos y las manos son de madera que aún no 
muestra picaduras. Lo demás del cuerpo está hecho por fajillas de madera 
que forman un cono, con la base sumamente pronunciada, recubierto de tela 
de lino oscuro ya por la pátina de los siglos. 

Su color es blanco tirando a moreno; pero se nota que ya le pusieron 
mano sobre la primitiva coloración. Los ojos son pintados, la boca cerrada 
y sus labios de color rojo subido. En su conjunto mjuestra cieita seriedad y 
grandeza de Reina y todo su aspecto demuestra mucha antigüedad. 



—268- 



Tiene el pecho y espalda protegidos con lámina de plata hasta la cintu- 
ra y toda la imagen se asienta sobre una peaña, en forma de basa, toda de 
plata antigua que tiene 62 Ctms. de altura y 50 de anchura en el zócalo in- 
ferior. Frente a sus cuatro lados muestra un alado querubín y en los ángulos 
hojas de acanto sobrepuestas. 

La imagen está vestida de ricas telas de seda, oro o plata con bordadu- 
ras de seda y oro con pedreria y perlas, con franjas, galones y flecos de oro. 
Los colores varian: blanco y azul, toda de azul, o toda de blanco, con el man- 
to muy extendido por delante y con larga y anchurosa cauda hacia atrás con 
borlas de oro en los extremos. En la mano derecha le colocan una vela de oro 
con su arandela y en la izquierda un Niño Jesús, vestido con igual riqueza, 
semi-acostado en la mano de la Virgen, dirigiendo hacia ella la manita y el 
brazo izquierdo y volteando su rostro para ver al devoto que se arrodille a 
los pies de la Virgen. Tiene ojos de vidrio y es hechura posterior a la ima- 
gen de Nuestra Señora. Ambos muestras rizadas cabelleras postizas y mues- 
tran ricas coronas iiruperiales de oro de 18 kilates. La de la Virgen lleva gra- 
bada en la cruz esta inscripción: "A Salvador en su Primera Comunión. Sus 
padres. Abril 10 de 1869". Sin duda fue un regalo hecho a D. Salvador Ca- 
ñedo que murió el 13 de abril de 1898. 

La Virgen lleva media luna de plata a sus pies, zarcillos de oro, el co- 
llar de perlas de D. Manuel Calixto Cañedo y circunda su cabeza una artísti- 
ca aureola de oro, con dibujos y rayos de filigrana y de una forma original y 
rara. Tiene la forma como de una pera invertida cuyo extremo más agudo 
parte de los hombros de la Virgen; pero le presta gracia y la hace atractiva. 

SU FIESTA. 

Desde tiempo inmemorial se le ha celebrado el 2 de febrero. Fiesta Ti- 
tular de la Candelaria, de cada año. Precede siempre un lucido novenario 
que principia el 25 de enero y consta de misas solemnes, peregrinaciones de 
las asociaciones establecidas en su Santuario como la Congregación de la Doc- 
trina Cristiana, Conferencias del Refugio, Acción Católica, Madres Cristia- 
nas, Apostolado de la Oración, Vela Perpetua del Santísimo, Obreros del In- 
genio de Azúcar y la Comunidad Agraria del lugar. 

Se reciben también peregrinaciones de los poblados: Los Pocitos, Puer- 
ta de la Vega, San Antonio, Labor de Solis, Labor de Medina, El Salitre. 
Santa María de la Huerta, Altavista de Ramos, Villa Hermosa, Los Amea- 
les. El Limón y la Esperanza. 



^269— 



A la hora del alba se saluda a la Virgen con el Smo. Rosario, lo mismo 
al medio día y por la noche estando en todos los actos manifiesto el Santísi- 
mo Sacramento. Durante todos estos días hay sermones, luces, flores, repi- 
ques, músicas, pólvora, etc.. etc., sin faltar alegres danzas y vendimias. 

El lo. de febrero son las Solemnes Vísperas y el día 2 se saluda a Nues- 
tra Señora con alegres mañanitas, músicas y pólvora. Sigue la Misa de Fun- 
ción en que se hace el panegírico de la milagrosa imagen y a ella concurren 
los sacerdotes de Ameca y de la región. 

Antaño, por la tarde, ponía fin a esta fiesta la devota procesión con la 
imagen de la Candelaria que recorría la nave del Santuario y el atrio siendo 
llevada en andas que cargaban los dueños de la Hacienda y en medio del 
desbordante júbilo de sus amantes hijos y devotos. Mas ahora ya no se ob- 
serva tal costumbre. 

Durante los últimos días concurren muchos peregrinos y visitantes de 
todo el Valle de Ameca. v. gr. Ameca, Cocula, San Martín Hidalgo, La Ve- 
ga, Tala, etc., y hasta del Estado de Nayarit y de otras partes de la Repú- 
blica. 

Es continuo el entrar de rodillas al Santuario donde ofrecen candelas de 
cera y exvotos de plata por los favores que en trances apurados han recibido 
de María Sma. de la Candelaria del Cabezón que goza de fama de muy mi- 
lagrosa. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la 
Candelaria del Cabezón: 

CAÑEDO, Manuel C, "Los Trabajos en el Campo y la Vida en las 
haciendas de Jal. a fines del Sigl. XIX y principios del actual". Conferen- 
cia Sustent. en la Casa Jalisco (Rib. de S. Cosme. Méx. D. F.) el 29 de Nov. 
de 1944. Pág. 3 y Sigs. 

CAÑEDO. Manuel C. Carta que escribió al P. Capellán, Pbro. D. Ma- 
nuel Villagrana, fechada en Méx. D. F. el 17 de Dic. de 1949. en la que 
aporta algunos datos históricos importantes. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 5. Pág. 45. Lee. 8 Pág. 73. 

MENDIETA O. F. M. Fr. Gerónimo de. "Hist. Ecca. Indiana". Méx. 
Año de 1945. Libr. V. Caps. 1. 2, 3, 5 y 6. Págs. 191 y Sigs. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Caps. 7, 11, 24, y 26. Pág. 191 y Sigs. 



^270- 



NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 244 y Sigs. y 546 y Sigs. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Jal.". Cap. 6. Pág. 17. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Min. de Jal.". Tom. I. Pág. 15, 17 
y 74-76. 

PEREZ VERDIA, Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. I. Cap. 
14, Pág. 377. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Caps. 73, 93, 110. 141, 147, Pág. 224 y Sigs. 
Libr. III. Cap. 7. Pág. 29. 
Libr. IV. Cap. 4. Pág. 27 y Sigs. 

TORQUEMADA O. F. M. Fr. Juan de. "Monarquía Indiana". Libr. 
XXI. Caps. 1. 2, 3, 5, hasta el 7. Pág. 604 y Sigs. 

TORRES O. F. M. Fr. Francisco Mariano de. "Crón. de la S. Prov. de 
Xalisco". Libr. III. Caps. 4 y 5. Pág. 26 y Sigs. 

Además se tuvieron en cuenta los datos que recogió el P. Capellán ac- 
tual, Pbro. D. Manuel Villagrán, según el cuestionario que le envió el Au- 
tor y sirven de complemento los datos y observaciones que personalmente re- 
cogió el Autor en la visita que hizo a la Hacienda del Cabezón el 2 de Febr. 
de 1950. 

Finalmente véase la importante obra: "AMECA: Protofundación Mexi- 
cana. El Origen de su Propiedad Rural. Estudiado por JESUS AMAYA". 
Obra laureada con el Premio Jalisco 1951. México. D. F. Año de 1951. la. 
Ed. Págs. 63-138-154-161-231-257-267-280- Mas el Apéndice: Bioteca de 
Occidente. Págs. 6-9-29-32-105-131. 



271- 



CAPITULO XXXI 
NUESTRA SEÑORA DE ATENGO. 

ENAMAXTLAN es un pueblo situado al Oriente del actual Edo. de 
I Jalisco y forma la XXVI Porania del Arzobispado de Guadalajara. Sig- 
nifica su nombre: "Lugar de la piedra triangulada" y según el Corregidor 



273— 



Pedro de Avila perteneció en la antigüedad al Tlatoanazgo de Aotlan llama- 
do ahora Autlán de la Grana, del Obispado de Colima, junto con Tecolo- 
tlán, Ayotlán, Ixtlahuacán con Atotonilco. 

El Cacicazgo de Tenamaxtlán comprendía los poblados de ATENGO, 
Soyatlán, Ayutla. Tepantla y Cuyutlán contando con todos sus habitantes 
muchos miles de indios. Todo este Tlatoanazgo dependía y era tributario del 
Gran Reino de Colima. Atengo significa: "Lugar situado al borde del río" 
por haber sido fundado a orillas del que aún es llamado Río de Atengo y en 
la antigüedad estaba habitado de varios miles de indios por ser el poblado 
más grande del Cacicazgo de Tenamaxtlán. Todos estos antiguos habitantes 
continuamente estaban en guerra entre si y adoraban ídolos unos en figura 
de personas y otros en figura de animales y los cuales llamaban en su idio- 
ma "PUPUCA", "porque echaban humo por los ojos y por la boca" y ellos 
imploraban en sus guerras. 

La Conquista de los naturales tanto de los de Tenamaxtlán como de los 
de Atengo tuvo lugar en el año de 1525. Después de haberse asentado en Co- 
hma Dn. Francisco Cortés de San Buenaventura, primo de Dn. Hernando 
Cortés, pasó a la Provincia de Tenamaxtlán y recibió la obediencia de sus 
naturales. Lo mismo hizo en Atengo y durante quince días que estuvo allí re- 
cibió la obediencia de los demás poblados del Cacicazgo. Al volverse para 
Colima dejó estos pueblos en encomienda a Martín Monje de León quien fun- 
dó una estancia de ganados entre Tenamaxtlán y Atengo que todavía en 1579 
estaba en pie. Por haber sido enviado Dn. Francisco por su primo Hernán 
Cortés a la conquista de estas provincias por entonces quedaron sujetas al 
Gobierno Virreinal de la Nva. España residente en México. En 1579 era 
Corregidor de Tenamaxtlán y Atengo Dn. Pedro de Avila. 

La Conquista Espiritual fue realizada por los Frailes de N. P. San Fran- 
cisco. En 1532 llegó el V. P. Fr. Juan de Padilla desde el Convento de la 
Asunción que había fundado en Zapotlán el Grande a predicar el Evange- 
lio al Pueblo de Tenamaxtlán; allí concurrieron los naturales del Pueblo de 
Atengo a oir la Doctrina y yendo y viniendo el P. Fr. Juan de Padilla de es- 
ta suerte los fue instruyendo en las verdades de la Fe hasta que en el año 
de 1538 los caciques principales de Autlán, Tenamaxtlán con Atengo fueron 
a Zapotlán donde recibieron el Bautismo de manos del mismo Fr. Juan de 
Padilla con otros muchos indios. 

Cuando en 1546 se fundó el Convento del Salvador de Autlán los na- 
turales de Tenamaxtlán y Atengo dependieron de él y fueron atendidos por 
sus frailes; pero en 1576 pasaron estos pueblos a ser Visita del Convento de 



^274 — 



San Miguel Arcángel de Cocula hasta 1599 en que, habiéndose fundado el 
Convento de San Agustin de Tecolotlán, quedaron definitivamente adjudi- 
cados a Tecolotlán como pueblos de Visita. 

Las pestes que acaecieron sobre los naturales a fines del Siglo XVI diez- 
maron mucho los habitantes de estos pueblos; pues en 1579 contaban con 860 
naturales dedicados al cultivo de sus tierras. En 1613 era Gobernador de Te- 
namaxtlán que comprendía los pueblos de Atengo y Soyatlán el indio Dn. 
Bartolomé de Jiménez a quien sucedió su hijo Dn. Diego de Jiménez, caci- 
ques oriundos de Tenamaxtlán, quienes ejercían justicia en los menciona- 
dos pueblos de Soyatlán y Atengo. Por este mismo tiempo el Alcalde de Aten- 
go era el indio Alejandro Hernández y regidores Andrés Miguel y Jacobo 
Martín. 

En el mismo año de 1613 el P. Fr. Luis Maldonado, Guardián de Te- 
colotlán que visitaba estos pueblos, puso la primera piedra de la iglesia de 
Tenamaxtlán que dedicaron al Señor Santiago, patrón de España, encargán- 
dose de la obra el Gobernador del Pueblo Dn. Diego de Jiménez junto con 
el Alcalde: Gabriel Alonso, el Regidor Diego Felipe y el Mayordomo Juan 
de los Santos a quienes debían de ayudar los vecinos de Atengo y Soyatlán. 

Dicha Iglesia fue levantada por el maestro albañil José Luciano natural 
de Cocula y terminada por José Luis Salgado en enero de 1616. Labró la 
viguería de esta iglesia el indio Juan Angel natural de Zapotlán el Grande, 
fundió dos campanas Felipe Banegas natural de Sayula e hizo el colateral del 
presbiterio de la iglesia el maestro carpintero José Cristóbal Oaxaca, oriun- 
de de Guadalajara quien lo hizo de madera, dorado y en cantidad de 300 pe- 
sos. El P. Fr. Luis Maldonado hizo la dedicación solemne. 

En el año de 1662 los naturales de Tenamaxtlán y Atengo con otros po- 
blados inmediatos rogaron les dieran religioso de pie en Tenamaxtlán y el 
Provincial puso un Asistente con un Coadjutor intitulándose el Convento de 
Santiago de Tenamaxtlán, Desde entonces el Pueblo de Atengo quedó en la 
administración de este convento y de aquí salían los frailes a administrar y 
decir Misa al Pueblo de Atengo. 

En 1785 el Pueblo de Atengo se componía de sólo 26 familias dedica- 
das al cultivo de sus tierras y en la secularización general de las doctrinas 
o curatos de religiosos decretada a fines del Siglo XVIII, por Carlos III. Rey 
de España, pasaron los Pueblos de Tenamaxtlán y Atengo a manos del Cle- 
ro Secular del Arzobispado de Guadalajara al cual a la fecha pertenecen. 

Siempre ha pertenecido el Pueblo de Atengo al Curato de Tenamaxtlán 
y durante algunos años los prelados de Guadalajara concedieron sacerdote 
de pie en Atengo con el título de capellanes hasta que el Excmo. Sr. Dr. Dn. 



275— 



José Garibi Rivera, Arzobispo de Guadalajara, elevó el Pueblo de Atengo 
a la categoría de Vicaría el 5 de enero de 1946 siendo nombrado primer Vi- 
cario el Sr. Pbro. Dn. Amado Flores González oriundo de Ayo el Chico. 

Es de fama el Pueblo de Atengo por tener en su semiderruída iglesia un 
insigne Santuario de la Madre de Dios que tomando el nombre del pueblo 
es conocida por NUESTRA SEÑORA DE ATENGO y es muy venerada 
en toda la región. 

Respecto al origen de esta antiquísima y milagrosa imagen de Nuestra 
Señora se cree que el Ven. Padre Fr. Diego Serrano, varón santísimo origi- 
nario 'de la Provincia de los Angeles en España, que estuvo adornado con el 
Don de Oración y de lágrimas, que a los 80 años de edad aún no se perdona- 
ba los rigurosos ayunos y ni macerar su enfermizo cuerpo con espantosas dis- 
ciplinas, cuando fue Guardián del Convento de San Miguel Arcángel de Co- 
cula, hacia 1598, dio al Pueblo de Atengo, entonces Visita del Convento de 
Cocula, una pequeña imagen de Nuestra Señora de la Limpia Concepción 
para la Cofradía del mismo título que el mismo V. P. fundó en el Hospital 
de dicho pueblo. Fr. Diego Serrano era sumamente devoto y amante de la 
Virgen por lo cual siempre procuraba que en los pueblos todos pertenecientes 
a las guardianías que ocupó, que fueron varias, nunca faltase el Hospital, la 
Cofradía, y la capilla con la imagen de la Limpia Concepción de Nuestra Se- 
ñora así como también la de Cristo Crucificado de quien también fue un amar- 
telado e insigne devoto. 

Con los favores que empezó a derramar la Santísima Virgen desde la 
llegada de su imagen entre los naturales de Atengo éstos le fueron cobrando 
afecto y devoción que traspasó los límites de Atengo y se extendió hasta Te- 
namaxtlán porque hablando el indio principal y Gobernador del Pueblo de 
Tenamaxtlán Diego de Jiménez de un litigio del empeño de unas tierras a 
los naturales del Pueblo de Atengo por parte de los naturales de Tenamax- 
tlán afirmaba que por ese tiempo había en la orilla del Pueblo de Tenamax- 
tlán una capilla donde era recibida la Virgen de Atengo que andaba de "Pe- 
regrina". Tal vez colectando limosnas para la construcción de su Santuario 
como entonces se acostumbraba. Los autos de este litigio entre ambos natu- 
rales llevan la fecha de "28 de marzo de 1615 años". 

Todavía en 1652 en que el P. Fr. Antonio Tello escribía su Crónica afir- 
maba que existía en el Pueblo de Atengo el Hospital de la Limpia Concepción 
de Nuestra Señora y en un informe que en 1821 daba el Dr. Dn. José Ma. 
Covarrubias al Gobierno de Guadalajara afirmaba que la iglesia de Tenamax- 
tlán amenazaba a ruina; pero en cambio en Atengo, dedicada a Nuestra Se- 
ñora, estaba en buen estado. 



^276— 



Muchos son los milagros que se dice haber concedido Nuestra Señora 
de Atengo entre los cuales son muy notables los que se dice acaecieron en el 
Pueblo de Quila que antes era hacienda. Está situado a lo alto de una cer- 
canía muy áspera y sus habitantes pertenecen a la Parroquia de Tecolotlán. 
Aconteció que muchos de los vecinos de Quila se hicieron enemigos de la 
Religión Católica y llevados del odio no permitían que ningún sacerdote fue- 
ra a su pueblo a administrar los sacramentos y aun se dice que varias veces 
corrieron a sacerdotes y misioneros que se habían atrevido a entrar al pobla- 
do amenazándolos con la muerte. En este triste estado de cosas logró el Ca- 
pellán del Santuario de Ntra. Sra. de Atengo, Pbro. Patricio Arteaga, que 
la milagrosa imagen hiciera una visita al Pueblo de Quila y todo fue llegar 
que conquistar inmediatamente todos aquellos corazones descarriados que se 
agruparon en torno de Ella para darle solemne bienvenida y apenas habían 
aposentado a la Sta. imagen en el lugar que le tenían aderezado cuando, con 
adm. ración de todos los que allí estaban presentes, una bandada de avecillas 
canoras que se posaron al rededor del nicho de cristales que defienden la ima- 
gen, alegremente le cantaron por largo rato y en terminando sus alegres tri- 
nos volaron en desbandada. 

Otra cosa muy notable fue que habiendo llegado la milagrosa imagen 
con la corona imperial que lleva sobre su cabeza muy ladeada y ya querien- 
do caer al siguiente día apareció perfectamente colocada en su lugar no obs- 
tante que el nicho estaba perfectamente bien cerrado y la llave guardada en 
el Santuario de Atengo. Y no pararon aquí las maravillas de esta Santísi- 
ma Señora que quería conquistar a su amor maternal a los hijos de Quila 
porque una noche en que todos los vecinos se retiraron a descansar después 
de haberle rezado y cantado el Rosario a su Divina Visitante a las altas ho- 
ras de la noche empezaron a oírse alegres danzas en torno de la imagen co- 
mo es costumbre hacerlo en nuestro suelo a las imágenes célebres y milagro- 
sas. Levantáronse ufanos los vecinos, creyendo que de algún lugar comarca- 
no habrían venido a saludar y a bailarle a la Señora; pero cuando llegaron al 
lugar donde estaba la imagen todo estaba en paz y el pueblo todo tranquilo. 
Entonces todos juzgaron que con todo aquello la Virgen les manifestaba el 
agrado de sus cultos y del obsequio de sus corazones y no deja de ser tam- 
bién notable que desde entonces cambió el aspecto moral, social y religioso 
del que se jactaba de ser pueblo anticristiano. 

Desde tiempo inmemorial Ntra. Sra. de Atengo visita la Parroquia de 
Tenamaxtlán y otros lugares circunvecinos en el tiempo de las lluvias vol- 
viendo triunfalmente a su Santuario de Atengo el 30 de agosto en medio de 
una ingente multitud con luces, flores, danzas, músicas, cohetes, etc., etc. 



-277. 



su DESCRIPCION. 



La imagen es pequeña como todas las de origen franciscano. No pasa de 
50 Ctms. de altura. La Virgen aparece de pie y lleva las manos juntas ante 
el pecho puesto que su propio título es la Inmaculada Concepción. El cuer- 
po lo tiene en forma de cono y como es de las más antiguas el rostro aparece 
imperfecto y los brazos son de lienzo de lino. Sin duda ya ha sido retocada 
alguna vez porque ahora muestra ojos de vidrio que en su origen no debió ni 
pudo tener. 

El primer Vicario Pbro. Dn, Amado Flores atendiendo a la conserva- 
ción de la antigua imagen mandó encerrarla en un vaso de plata siguiendo la 
forma de vestido de tal modo que la imagen sólo asoma las manos y el rostro. 

Adornan esta imagen con ricas vestiduras de brocados de seda, oro o 
plata, a veces toda de blanco o de vestido blanco y manto azul, llevando su 
cintura ceñida con un cingulo de oro y el manto muy extendido hacia adelan- 
te y sin cauda. Sobre la cabellera postiza lleva corona imperial de plata do- 
rada y circunda su cabeza una original aureola de plata dorada en forma de 
resplandor, con las doce estrellas, que remata en un sol pequeño con una es- 
trellita en el centro, este sol se posa sobre la cabecita de un querubín con las 
alas extendidas y lleva por remate una pequeña cruz. La Virgen pisa sobre 
una pequeña peaña en forma de pie de copa y muestra a sus pies una media 
luna de plata sin estrellas y de sus orejas penden zarcillos de oro, con todo 
lo cual aparece muy venerable y devota. 

SU FIESTA. 

Desde tiempo inmemorial se celebra el 8 de septiembre y la razón sería 
porque habiendo también en la Iglesia de Tenamaxtlán la Cofradía de la Lim- 
pia Concepción los sacerdotes del Clero Secular no podían celebrar simultá- 
neamente la fiesta del 8 de diciembre en Tenamaxtlán y Atengo. Por esto 
quedó la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora para el Pueblo de Aten- 
go y se hizo tradicional. 

Precede un solemnísimo novenario que comienza el 30 de agosto y consta 
todos los días de alegres mañanitas, repiques y música que recorre las calle- 
juelas del Pueblo de Atengo. A la hora del alba se honra a la Virgen en su 
Santuario con el rezo del Rosario, en seguida Misa Solemne y Exposición 
del Santísimo Sacramento hacia el medio día y por la tarde ejercicios canta- 
dos con sermón. 



^278- 



El 30 de agosto hace su entrada triunfal al Santuario, ahora semíderruí- 
do, la Imagen Peregrina de Ntra. Sra. de Atengo viniendo de la Parroquia 
de Tenamaxtlán acompañada del Párroco de este pueblo, que hoy es el Pbro. 
Dn. José de la Concepción Mercado, y en seguida se canta una Misa de Ac- 
ción de Gracias a Nuestra Señora. 

Hay en este Santuario una Cofradía llamada "Esclavos de Nuestra Se- 
ñora de Atengo" que entra en peregrinación solemne el 31 de agosto y ante 
la imagen milagrosa renuevan su consagración a la Virgen Santísima. 

Durante este festival hay peregrinaciones de los habitantes de las di- 
versas calles del Pueblo de Atengo y de los poblados de Quila, Huastla, La 
Natividad, La Joya, Yerbabuena, El Ahuacate, Soyatlán, Cofradía de Lepe, 
f.mtas, Ojo de Agua, Juanacatlán y del Pueblo de Tenamaxtlán. Todos con- 
curren llevando ceras encendidas y desde la orilla de Atengo los acompaña 
la Virgen Peregrina en medio de cantos y de los alegres acordes de la mú- 
sica. 

El 7 de Septiembre hay Vísperas Solemnes y el día 8, Fiesta de la Na- 
tividad de la Virgen María, misas de Comunión General y Misa Solemne 
de Función en que connotados oradores, como el M. L Sr. Cango. Doctoral 
Dr. Dn. Benjamín Ruelas y Sánchez, hacen el panegírico de la antigua ima- 
gen, quedando expuesto, durante todo el día, el Santísimo Sacramento. 

Por las noches hay músicas, fuegos pirotécnicos y abundancia de cohe- 
tes, ristras, etc., etc., a lo cual es tan aficionado nuestro mexicano Pueblo. Se 
adornan e iluminan las fachadas de las casas, concurren danzas de los pue- 
blos limítrofes y un gran número de visitantes, peregrinos y aun sacerdotes 
del contorno; pues dicha milagrosa imagen es muy venerada e invocada en 
aquella región del Arzobispado de Guadalajara. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de Aten- 
go: 

AVILA, Pedro de. "Descripción de Tenamaxtlán". Año de 1579. En 
Not. Var. de la N. Gal. Pág. 321-346. 

COVARRUBIAS, Dr. José M. "Apuntes Estadísticos de la Municipa- 
lidad de Tenamaxtlán". Año de 1821. En Not. Var. de la N. Gal. Pág. 397- 
441. 

FLORES, Pbro. Amado. Primer Vic. Fij. de Atengo, Datos que pro- 
porcionó al Autor personalmente sobre N. S. de Atengo. 



279— 



GUADALAJARA. Bolet. Ecco. del Arz. de. Núm. de Febr. de 1946. 
Pág. 125. 

JIMENEZ, Diego, indio principal y Gobernador de Santiago Tenamax- 
tlán. "Autos en unas ejecutorias y juicios". Año de 1616. En Not. Var. de la 
N. Gal. Pág. 360-383. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal. ", 
Cap. 19. No. 10, Pág. 135. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 47. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de ía Prov. de Stgo. de 
Xa!.". Cap. 17. Pág. 45. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Pág. 18 y 29. 

PROGRAMA de las fiestas anuales dedicadas a esta V. Imag. corresp. 
a los años de 1945, 1946 y 1947. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Caps. 93. Pág. 309. Cap. 288. Pág. 853-854. 

Libr. IV. Cap. 10. Pág. 57-59. Cap. 17. Pág. 100. Cap. 25. Pág. 125-126. 



CAPITULO XXXII 
NUESTRA SEÑORA DEL TRANSITO DE JUCHITLAN 



CIENTO treinta y cinco kilómetros al suroeste de la Ciudad de Gua- 
dalajara y por la carretera que une a esta ciudad con Barra de Na- 
vidad, recostado al pie de un agreste cerro llamado de la Coronilla y limita- 
do por las sierras de Quila y Tapalpa, se encuentra el Pueblo de Juchitlán 
que es una parroquia perteneciente a la XXV Porania de Tecolotlán. 

Un arroyuclo lo cruza de Poniente a Oriente y le da gran fertilidad ha- 
ciendo florecer y fructificar a sus márgenes multitud de huertos de perpetuo 
verdor que junto con su clima benigno hacen aquel lugar agradable y atrac- 
tivo. 

Actualmente tendrá cerca de tres mil habitantes de costumbres sencillas 
y netamente cristianas. 

Su primitivo nombre fue XOCHITLAN o ZUCHITLAQUE que caste- 
llanizado vino quedando en JUCHITLAN como se le conoce y se interpreta 
"Lugar de flores o florido", debido a la abundancia de rosas y flores que 



—281^ 



en la antigüedad había en aquel lugar de las que son vestigios las que aho- 
ra crecen en sus campos en la estación de las lluvias como flores de San Juan, 
estrellas de San Nicolás, flores de Santa Maria, retamas, tempranillas, da- 
lias y nardos silvestres, etc., etc. 

Xochitlán en la antigüedad fue un pequeño Cacicazgo que junto con los 
ahora pueblos de Ejutla, Tonaya y Tuxcacuesco (ahora parroquias de la 
Dióc. de Colima), perteneció al Tlatoanazgo de AMOLLAN o AMULA cu- 
yo pueblo existió hasta a mediados del Siglo XVIII en la falda del llamado 
Nevado de Colima cerca de donde ahora se encuentra la Hacienda del Jaz- 
min muy conocida en la región. 

Todo este Tlatoanazgo había sido libre; pero en 1510 el Tlatoani llama- 
do HOPEY tomó gran parte en la llamada Guerra del Salitre contra el R|ey 
de los tarascos Tangoaxán II en su intento de apoderarse de las playas de 
Zacoalco y habiendo salido derrotado con la ayuda que prestó el Rey de Co- 
lima, como tantas veces se ha dicho, este sujetó a su corona a los tlatoanaz- 
gos libertados. Fue así como Amula con Juchitlán y los otros pueblos, desde 
el mencionado año, formaron parte del gran Reino de Colima. 

Habiendo sido enviado por D. Hernán Cortés el Capitán Juan Alvarez 
Chico a la conquista de Colima en 1521 quiso éste sujetar a su conquista el 
Tlatoanazgo de Amula con sus pueblos; pero se unieron los naturales de 
Amula, JUCHITLAN, Tonaya y Tuxcacuesco y después de reñido comba- 
te hicieron huir a Alvarez Chico; pues se habían reforzado con la ayuda de 
los caciques de Autlán y Jicotlán. 

Cortés envió entonces a Cristóbal de Olid quien vino desde Michoacán; 
pero obtuvo el mismo resultado, por lo cual en 1522 llegó desde México, y 
enviado por el mismo Hernán Cortés, Gonzalo de Sandoval que triunfó de 
los enemigos y sujetó el Tlatoanazgo de Amula con Juchitlán y sus demás* 
pueblos que le eran feudatarios. Pero parece que no quedaron muy en paz 
por lo cual D. Francisco Cortés de San Buenaventura, primer Alcalde Ma- 
yor de Colima, los volvió a reconocer y a sujetar en 1524 y para que no se 
alzaran ni se rebelaran dejó vigilando al Capitán Chávez. A éste le siguió 
Francisco Ramírez y luego D. García de Ramírez. 

Cuidaba de los naturales de Juchitlán D. García Ramírez y era el año 
de 1533 cuando se presentó el V. P. Fr. Juan de Padilla que venía desde el 
Convento de la Asunción de Zapotlán el Grande, que el año anterior se ha- 
bía fundado, y comenzó a anunciar la Fe y a catequizar a estos naturales de 
Juchitlán, viniendo desde Zapotlán lo cual obtuvo como feliz resultado el bau- 
tismo del Cacique y demás naturales de dicho Pueblo de Juchitlán que que- 
dó como "Pueblo de Visita" del Convento de Zapotlán hasta el año de 1546 



— 282— 



en que se fundó el Convento de la Transfiguración del Señor de Autlán y se 
le adjudicó Juchitlán para que administrara sus naturales. 

Veintidós años los religiosos de Autlán atendieron a los naturales de 
Juchitlán; pues en 1568 en que estaba fundado el Convento de San Miguel 
Arcángel de Cocula pasó de nuevo Juchitlán como Visita de dicho convento 
al cual perteneció por espacio de treinta y un años o sea hasta 1599 en que 
definitivamente lo adjudicaron al Convento de San Agustin de Tecolotlán 
donde hasta la fecha pertenece como parroquia filial. 

Fueron apóstoles en la labor evangélica de Juchitlán los VV. PP. Fr. 
Juan de la Cru. Fr. Pedro de la Concepción, Fr. José de Angulo, Fr. Buena- 
ventura Salinas, Fr. Francisco de Torrijos, Fr. Diego de Extremera, Fr. Fran- 
cisco de Salto, Fr. Pedro de San Francisco, Fr. Francisco de la Cruz, etc., 
etc. 

Dice el Cronista Tello que cuando estuvo en Autlán el P. Fr. Gaspar de 
la Cruz fueron llevados de Juchitlán varios niños indios para que aprendieran 
canto y órgano al Convento de Autlán y ya que estuvieron enseñados vol- 
vieron a su pueblo y eran los cantores de la iglesia. 

Fueron también apóstoles de dicho pueblo los VV. PP. Fr. Esteban de 
Fuente Ovejuna, Fr. Diego Serrano, Fr. Bartolomé de la Vaya. Fr. Francis- 
co Ordóñez, Fr. Leandro Cardozo, Fr. Diego de Salvatierra, Fr. Gabriel de 
Silva, Fr. Antonio Tello, Fr. José Gallegos, Fr. José Tolosa. etc., etc. 

Se sabe que a causa de las epidemias que diezmaron a toda la Nueva 
España hacia 1570 el Pueblo de Juchitlán vino a grande disminución. En 
1605 el Obispo de Guadalajara, D. Alonso de la Mota y Escobar, se expre- 
saba así de este pueblo: "Dos leguas adelante (de Tecolotlán) está el Pueblo 
de Juchitlán, PEQUEÑO, Doctrina de (frailes) franciscos y sujeto al de 
arriba (Tecolotlán)". Tenía entonces cerca de 100 habitantes que hacia el 
año de 1616 eran atendidos por Fr. Luis Maldonado, Cura de Tecolotlán. 

A fines del Siglo XVII o sea hacia 1785 había aumentado el pueblo y por 
consiguiente también el número de habitantes; pues contaba con 113 natura- 
les entregados al trabajo de sus camjpos, 8 españoles que se habían aveci- 
nado, 17 mulatos y 46 de otras castas que aún eran atendidos por los Frailes 
de San Francisco del Convento de San Agustín de Tecolotlán. De estos ha- 
bitantes en 1804 muchos emigraron a Tecolotlán, Ejutla y Autlán a los tra- 
bajos de zafra de caña de azúcar. 

El último religioso franciscano que atendió al Pueblo de Juchitlán fue 
Fr. Francisco Romero, último Cura también de Tecolotlán; pues a fines del 
Siglo XVIII se secularizó el curato y entró a regirlo el Clero Secular. 

Parece que ya en 1855 Juchitlán era Ayuda de Parroquia o Vicaría de 



— 283— 



Tecolotlán y era atendida por el Pbro D. Victorio Reinoso que venía perió- 
dicamente desde Tecolotlán y solo hasta julio de 1860 se estableció de pie 
en la Iglesia de Juchitlán. Le siguió el P. D. Benito Lepe hasta 1865 y luego 
D. J. Isabel Brambila, D. Andrés Alvarez, D. Ferreolo Velasco, D. Filome- 
no de la O., D. J. Jesús Chávez Navarro, etc. 

Por reiterados ocursos de los habitantes de este pueblo el limo. Sr. Ar- 
zobispo de Guadalajara, Lic. D. José de Jesús Ortiz, no obstante la oposición 
del Sr. Cura de Tecolotlán, Pbro. D. Martiniano Gutiérrez, elevó el Pueblo 
de Juchitlán a la categoría de parroquia el 20 de octubre de 1907 y fue nom- 
brado primer Párroco el Pbro. D. Maximiano Macías. 

Es célebre el Pueblo de Juchitlán en los anales marianos del Arzobispa- 
do de Guadalajara porque en él se recibió la Bula que contenía las letras de 
la Declaración Dogmática de la Inmaculada Concepción hecha por S. S. Pío 
IX el 8 de diciembre de 1854. 

De paso, practicando la Santa Visita Pastoral, hallábase en Juchitlán el 
limo. Sr. Dr. D. Pedro Espinosa y Dávalos, primer Arzobispo de Guadala- 
jara, cuando recibió en sus manos la Bula de la Definición. Lo acompañaban 
los RR. PP. Fr. Luis del Refugio Barbosa y Fr. Bernardino de la Concep- 
ción García, franciscanos del Convento de Zapopan. 

Lleno de gozo el Prelado y diciendo ser una dicha para el pueblo ha- 
berse recibido allí la primera noticia dispuso que se celebrara una Solemnísi- 
ma Misa Pontifical que él mismo ofició a las cinco de la mañana del 8 de fe- 
brero de 1855, celebrándose desde entonces, todos los años el 8 de febrero, 
una ruidosa y solemne fiesta que los juchitlenses intitularon FIESTA DE 
LA BULA y cuyos gastos antiguamente eran sufragados por la familia de la 
piadosa dama Dña. Simona Covarrubias. 

Sin duda la Virgen Madre de Dios aceptó estos fervorosos cultos y qui- 
so recompensar a los habitantes hijos de este pueblo con una imagen suya 
que es el objeto de la presente reseña y que con justa razón ha sido llamada 
"LA VIRGEN DE JUCHITLAN". He aquí su origen: 

El 8 de febrero de 1934, Fiesta de la Bula, jueves y hacia el medio día, 
dos sencillos leñadores de 19 y 16 años de edad llamados Jesús y José Cue- 
va se dirigieron al Cerro de la Coronilla a cuyo pie ya se dijo que se extien- 
de Juchitlán para recoger leña entre los breñales que llenan toda la monta- 
ña. Comenzaron a subir por su falda y al acercarse a unas rocas que forma- 
ban una especie de gruta cubierta de malezas uno de los leñadores creyó dis- 
tinguir en el fondo de aquella oquedad unos picos negros como de una me- 
dia luna y con cierto asombro dijo a su compañero: "Ven, que le vi los cuer- 



—284— 



nos al diablo". Acercóse el otro leñador, observó y dijo: "No. Es una ser- 
piente". 

Con curiosidad quitaron las malezas y espinos y con más claridad de luz 
pudieron ver que sobre la agreste roca estaba perfectamente dibujada y con 
líneas bien definidas, con colores frescos y hermosos, la imagen de una her- 
mosa doncellita tendida en su lecho de muerte. Gozosos de semejante hallaz- 
go exclamaron los dos leñadores: "Una mujer muerta". 

En verdad era una antiquísima pintura sobre la roca que representaba 
-el Tránsito o Dormición de la Virgen María Señora Nuestra. 

Ambos leñadores empezaron a divulgar que la Virgen María se había 
aparecido en la montaña y la noticia atrajo a todos los habitantes del privi- 
legiado pueblo hacia la gruta de la Virgen. El párroco que era entonces el 
Pbro. D. Fernando Vargas fue a desengañarse por sus propios ojos: "Esto 
fue lo que vi, afirma: La imagen de la Santísima Virgen María que medía 
poco más de un metro. Estaba tendida sobre un lecho adornado con azuce- 
nas y tempranillas. Sus manos juntas descansaban sobre el pecho, sus ojos 
estaban apaciblemente cerrados, sobre su cabeza se destacaba una corona de 
estrellas y sus inmaculadas plantas tocaban los perfiles de la luna. 

Era tan perfecto su contorno y tan discretos sus matices que bien po- 
dría figurar y ser admirada en la galería más exigente de cualquier museo 
nacional o extranjero". 

El mismo Sr. Cura Vargas deseoso de evitar cualquiera superchería dis- 
puso que la piadosa dama Dña. Guadalupe Covarrubias lavara la referida 
imagen con agua y jabón y después con agua fuerte a base de ácido nítrico 
y debiendo desaparecer la imagen con tal procedimiento, como era natural, 
no sólo no sufrió mengua alguna sino que apareció más hermosa y resplan- 
deciente y como que los colores nacían de la misma roca y la hacían apare- 
cer como realzada. ¡Era obsequio de la Virgen Madre al afortunado Pueblo 
de Juchitlán! 

Pero ¡oh impiedad de los secuaces de Satán! Cinco días sólo contaba de 
descubierta tan peregrina imagen cuando algunos enemigos de la Religión, 
ingratos hijos de Juchitlán tocados de comunismo, acordaron destruirla para 
acabar con la devoción y veneración que se había despertado a la imagen de 
la Madre de Dios. 

Sabedor D. Juan Cueva, padre de los leñadores, de semejante infernal 
propósito cuidaba de la gruta todas las noches pero el 13 de febrero burlan- 
do su vigilancia y despidiéndolo a golpes, con barras y picaderas hicieron des- 
aparecer, casi completamente, de la roca la original y devota imagen de Nues- 
tra Señora del Tránsito. 



^285- 



Poco después un Profesor de nombre Juan Sevilla convocó en Juchitlán 
un Congreso de Maestros de Escuelas Oficiales y una tarde acompañados 
de un tal Cruz Güitrón subieron al Cerro de la Coronilla, a la gruta de la 
Virgen desaparecida, comenzaron a blasfemar contra Ella y aun alguno sa- 
tánicamente se atrevió a escribir en la roca una frase inmunda contra la San- 
tísima Virgen María Madre de Dios y queridísima Madre Nuestra y la cual 
borró D. Juan Cueva en cuanto desaparecieron los viles y malvados visitan- 
tes. El sacrilegio se había perfectamente consumado. 

Un grito de dolor se escapó del pecho de todos los católicos de Juchitlán 
y para desagraviar a la Santísima Virgen María y reparar de algún modo 
tantos ultrajes acordaron levantar un Santuario a Nuestra Señora del Trán- 
sito en el mismo lugar donde la imagen apareció y fue destruida. El alma de 
la obra fue D. Juan Cueva, padre de los leñadores, quien invirtió en su cons- 
trucción todo el dinero que su hijo José le enviaba de los Estados Unidos del 
Norte con el objeto de que se reparara su casa habitación. Mucho ayudaron 
también D. Juan Covarrubias, D. Ciríaco, D. Lauro y D. Benjamín Gonzá- 
lez, D. Máximo Cueva y D. Luis Toriz, sin faltar la ayuda de todos los de- 
más vecinos católicos de Juchitlán. 

El Santuario construido sobre un terraplén que guarda la gruta donde 
aún pueden verse, sobre la roca, los trazos borrosos de la imagen destruida, 
fue solemnemente dedicado y bendecido por el Excmo. Sr. Arzobispo de Gua- 
dalajara, Dr. D. José Garíbi Rivera, el 12 de agosto de 1948. 

En solemne procesión se condujo un cuadro de NUESTRA SEÑORA 
DEL TRANSITO que era llevado por D. Máximo Cueva, hermano del pa- 
dre de los leñadores, en medio de flores, luces, música, cohetes, danzas, etc. 
y fue colocado en el Altar Mayor del nuevo Santuario, celebrándose en se- 
guida una Solemne Misa que cantó el Párroco de Tecolotlán, Pbro. D. Fran- 
cisco Ponce, y predicó muy elocuente sermón el Pbro. D. Fernando Vargas, 
Párroco de Poncitlán. En eL ejercicio solemne de la tarde predicó el Pbro. 
Dr. D. Ramiro Camacho oriundo de Juchitlán que junto con el Sr. Cura del 
pueblo, Pbro. D. Alfonso Ortiz, había sido el alma de estos sonados festejos 
en honor de la Madre de Dios. 

Al día siguiente, día 13, cerráronse con broche de oro los festejos con 
una Solemne Misa Pontifical en honor de Nuestra Señora del Tránsito ce- 
lebrada por el Excmo. Sr. Dr. D. Manuel J. Yerena, Obispo de Huejutla. 

No dejaré de consignar aquí, para respeto y temor nuestro, que el texto 
del Sagrado Libro de los Proverbios: 'QUI IN ME PECCAVERIT LAE- 
DET ANIMAM SUAM" (Quien pecare contra mí dañará a su alma) que 
la Títurgía aplicada a la Virgen María tuvo exacto cumplimiento en los icono- 



^286— 



clastas que sacrilegamente profanaron la imagen de la Virgen de Juchitlán: 
José de Jesús Rangel Covarrubias "lidercillo e influyente pueblerino" que bla- 
sonaba de incrédulo murió acribillado a tiros "en el ángulo oriente de la pla- 
za de Unión de Tula, Jal". La misma suerte corrieron los cómplices: "Angel 
Rangel murió en un asalto de sorpresa de un grupa rebelde, a la salida de Los 
Huajes, camino de Juchitlán; Eleuterio Hernández fue balaceado y muerto 
en el Grullo, Jal; Juventino García acabó asesinado en el predio de su pro- 
piedad, próximo al camposanto de Juchitlán. Un perro atacado de la rabia 
mordió a uno de sus hijos. . . Cererino Garcia. . . vióse atacado de tubercu- 
losis que lentamente segó su innoble e inútil existencia. Fermín Benítez. exi- 
liado en tierras de Nayarit. trae baldado el sacrilego brazo por un tiro con 
arma de fuego y Antonio Morán padece también el ostracismo en el Estado 
de Colima". ¡Siempre ha sido el Señor celoso de la honra de su Santísima 
Madre! Estos hechos nos lo están recordando. 

SU DESCRIPCION. 

En el cuadro de Nuestra Señora del Tránsito de Juchitlán se hizo lo po- 
sible por reproducir fielmente los rasgos de la imagen de la Virgen apareci- 
da en la roca del Cerro de la Coronilla. Es una pintura al óleo que tiene 1.27 
Mts. de largo y se deeb al pincel de la Srta. Amparo Camacho, muy aman- 
te de la Virgen del Tránsito y oriunda de Juchitlán aunque radicada en Gua- 
dalajara. Bendijo est» cuadro el Excmo. Sr. Dr. D. Manuel J. Yerena y su 
valor se estima en no menos de mil pesos. 

Entre un grupo de rocas aparece la Virgen recostada o tendida en su 
lecho adornado por 17 azucenas y 11 flores de las llamadas "tempranillas" 
que florecen en estas regiones al principiar la estación de las lluvias y de las 
cuales unas aparecen en botón y otras abiertas. La Virgen viste túnica blan- 
ca y manto verde azul que la cubre desde su cabeza. Lleva las manos juntas 
ante el pecho y su rostro aparece en el trance de su Dormisión. Doce estre- 
llas circundan su cabeza y sus pies descansan sobre una luna que más que 
luna parece simbolizar el mundo. 

No deja de ser notable que necesitando la artista azucenas y temprani- 
llas para trasladar el modelo a la tela, sin ser tiempo de ellas, de diversas per- 
sonas las recibió en obsequio, las cuales ciertamente ignoraban que las ne- 
cesitaba. 

SU FIESTA. 

La fiesta de esta sagrada imagen de Nuestra Señora se celebra el 12 y 



^287— 



13 de agosto en que se recuerda el Tránsito o Dormíción de la Virgen Ma- 
ría. Se celebra en Juchitlán con mucho esplendor y regocijo que despliegan 
todos los vecinos. Es además el aniversario de la dedicación del Santuario y 
concurren muchos fieles a honrar a Nuestra Señora del Tránsito que ha co- 
menzado a derramar una verdadera fuente de favores y gracias mediante es- 
ta su sagrada imagen. Entre sus favores son notables los siguientes: Un al- 
bañil de Tecolotlán sanó instantáneamente de un mal de cerebro que lo aque- 
jaba hacía mucho tiempo con sólo prometer a la Virgen trabajar tres días en 
la obra de la construcción del Santuario. 

Un demente quiso en medio de su locura matar a su padre; mas éste in- 
vocó a Nuestra Señora de Juchitlán y el demente se detuvo y luego huyó. A 
una mujer que la invocó en penosa enfermedad le alcanzó fa salud y agrade- 
cida ofreció a la Virgen 6 kilos de cera, etc., etc. 

Ultimamente ha comenzado a ser invocada por algunas personas como 
Patrona del Buen Viaje por haberlas favorecido en apurados trances y ac- 
cidentes en los viajes y en los caminos. 

Por esto en sus fiestas hay derroche de flores, luces, pólvora, músicas, 
danzas. Hay misas solemnes, predicación, etc., y es grande la afluencia de 
peregrinos y visitantes de aquella región de los cuales muchos, descalzos y 
a pie, suben la empinada cuesta que conduce hasta las puertas del Santuario. 

¡Quiera el Señor que siga aumentando su devoción para gloria de su 
Santísima Madre! 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir esta Reseña de Nuestra Señora del 
Tránsito de Juchitlán: 

CAMACHO, Pbro. Dr. Ramiro. "Mi Madre y Yo. Estampas, Hist. de 
Prov.". Año de 1943. la. Ed. Págs. 1-7, 23, 109-115, y 176. 

CAMACHO, Pbro. Dr. Ramiro. "La Virgen del Tránsito de Juchitlán". 
Reseña. Año de 1948. Pág. 3-9. 

CAMACHO, Pbro. Dr. Ramiro. "El Tránsito de Nuestra Señora y la 
Virqen de Juchitlán, con su novena". Año de 1949. Segunda Parte. Págs. 
49-93. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh." 
Lee. 1. Pág. 7-9. Lee. 2. Pág. 15-16. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. GaL". 
Cap. 12. Pág. 94-95. Cap. 19. Pág. 135, No. 10. 



288 



NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Págs. 47. 321-346. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Págs. 13 y 25. 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. I. 
Cap. 1. Pág. 2 y 13-14. Cap. 2. Págs. 15-30. 

PROGRAMA del Congreso Eucarístico Parroquial de S. Gabriel, Jal. 
Año de 1940. Notas Geográficas y Estadísticas. Pág. 22-27. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. IV. Cap. 10. Págs. 57-59. Cap. 17. Págs. 99-100. Cap. 25. Pág. 125-126. 

VARGAS, Pbro. Fernando. Párroco de Poncitlán, Jal. "Sermón a la 
Virgen de Juchitlán predicado. . . en la Solemne Bendición de la Capilla, el 
día 12 de agosto de 1948.". Págs. 14-21. 



289. 



CAPITULO XXXIII 
LA FURISIMA CONCEPCION DE TEQUILA. 

A Población de Tequila tan afamada en Jalisco y en la República por 
sus vinos de mezcal es la XXIX Porania del Arzobispado de Guada- 

^291 — 



lajara y está situada a la vera de la carretera Guadalajara-Tepic. El pueblo 
está bien trazado, con rectas calles, anchas, empedradas y muy cerca a la 
orilla de una profundísima barranca en cuyo fondo corre el Río Lerma que 
todo lo esmalta de hermosura y vegetación. Entre las rocas tiene un bello ojo 
de agua llamado "Los Azules" y un baño, a la orilla de la barranca llama- 
do: "La Toma de Agua". Todo lo demás son incontables huertos de altísi- 
mos y frondosos árboles de aguacate, mameyes, ciruelos, etc., que junto con 
los manglares y platanares hacen aquel lugar delicioso, encantador y frecuen- 
temente muy concurrido. 

Llamóse este pueblo en la antigüedad TEQUILLAN o TECUILA que 
degeneró en TEQUILA como se le conoce y se interpreta: "Lugar donde se 
corta el terreno" por la barranca que corta y divide aquella región. Antes de 
la Conquista Tequila se componía de chozas de zacate desparramadas en el 
fondo de la barranca, entre la exuberante vegetación, habitadas por más de 
mil indios cuyo Cacique tenía sujeto al cercano Pueblo de AMATITAN. 
Ambos pertenecían al Tlatoanazgo independiente de Etzatlán, junto con los 
pueblos de Ahualulco y Teuchitlán, y cuyo Tlatoaní era reconocido como 
Gran Señor. 

Conquistado el Reino de Tonalá el 25 de marzo de 1530 durante los 20 
días que aquí hizo alto Ñuño Beltrán de Guzmán recorrió y visitó los pue- 
blos de la Barranca de Ixcatán y llegó hasta la Barranca de Tequila la que 
visitó y tomó posesión del pueblo de Tequila como de su conquista. Volvién- 
dose a Tonalá mientras él salía para Etzatlán envió al Capitán Cristóbal de 
Oñate a que sujetase las provincias de Juchipila y Nochistlán y que volvien- 
do por Tequila lo esperaría en Etzatlán. Así lo hizo Oñate. Mas fue nece- 
sario que unos indios del Teúl le vinieran a enseñar el paso del Río Lerma 
por Tequila; pero era tan difícil el camino por su aspereza que sólo volando 
lo hubieran podido hacer, por lo que Oñate ordenó a los indios y españoles 
tajaran camino en las rocas vivas y lo cual hicieron en 2 días. Entre tanto 
viendo los naturales de Tequila que se acercaba a su Pueblo el Capitán Oña- 
te con cincuenta españoles de a caballo, treinta de a pie y quinientos indios 
auxiliares, se alborotaron y en son de guerra se empeñolaron en un cerro lla- 
mado entonces TOCHTINCHAN; pero habiendo visto el poder de los es- 
pañoles que en dos días habían abierto un camino en peñas tajadas se ate- 
morizaron y recibieron a Cristóbal de Oñate muy bien y de paz y dándole 
la obediencia lo obsequiaron con cuanto tenían de alimentos. 

Se detuvo Oñate cinco días en Tequila y pareciéndole que el pueblo es- 
taba muy escondido en la barranca juntó al Cacique e indios principales y 
saliendo con ellos de la barranca vió el pequeño valle y le agradó para que 



—292-- 



allí se mudase el Pueblo de Tequila. Habló sobre esto a los indios y cacique, 
los convenció y ellos obedientes trasladaron inmediatamente su Pueblo de Te- 
quila al lugar donde actualmente se encuentra situado. Esto sucedió en abril 
de 1530. Y fue la segunda fundación del actual Pueblo de Tequila. 

Parece que este Pueblo de Tequila fue dado en encomienda o perteneció 
a la encomienda de Juan de Escarcena para que atendiese a la cristianización 
y civilización de sus naturales. 

La evangelización de estos naturales de Tequila fue obra de los Frailes 
de San Francisco. Afirma el Cronista Fr. Francisco Mariano de Torres que 
fundado el Convento de Tetlán, cerca de Guadalajara, en 1531, desde aquí 
se desprendía el V. P. Fr. Antonio de Segovia y llevaba sus correrías apos- 
tólicas hasta Tequila donde, sin duda, empezó a catequizar y a bautizar a sus 
naturales. Pero en 1534 en que se fundó el Convento de la Purísima Concep- 
ción de Etzatlán, Tequila pasó a ser pueblo de Visita de este convento y fue- 
ron Fr. Francisco Lorenzo y su compañero Fr. Andrés de Córdova quienes 
cimentaron la nueva cristiandad, levantaron iglesia e intitularon al pueblo 
"SANTIAGO DE TEQUILA" a quien declararon también Patrón del pue- 
blo. 

En 1539 participó Tequila de las faenas apostólicas de Fr. Antonio de Cué- 
llar y de Fr. Juan Calero o del Espíritu Santo que atendían y seguían cate- 
quizando a sus naturales viniendo desde Etzatlán. 

En mayo de 1541 pretendió el alzamiento de la llamada Guerra del Mix- 
tón y los naturales de Tequila se alzaron, abandonaron el pueblo y se re- 
montaron al asperísimo cerro que aún es conocido por "El Cerro de Tequi- 
la" junto con los naturales de Ameca y Ahualulco. De nada valió que Fr. 
Juan Calero fuera al pueblo de Tequila y viéndolo abandonado subiera al ce- 
rro para hacerlos bajar. Allí mismo los tequiltecos le dieron muerte con fle- 
chas y piedras el 10 de junio de 1541, le quitaron el hábito y lo colocaron co- 
mo trofeo en un ídolo que adoraban en una encrucijada del renombrado Ce- 
rro de Tequila. Y estos mismos naturales también tomaron participación en 
el martirio de Fr. Antonio de Cuéllar acaecido el 12 de agosto del mismo año. 

Venido el Virrey D. Antonio de Mendoza, a la pacificación, se presen- 
tó en Tequila en enero de 1542 pasando por Amatitán. Los naturales esta- 
ban muy temerosos del castigo por la muerte de los frailes; pero el Virrey los 
mandó llamar a su presencia y se presentaron los caciques D. Fernando y D. 
Diego con muchos naturales quienes se disculparon diciendo que los natu- 
rales de Ameca eran los culpables de la muerte de los padres. El Virrey los 
llevó presos hasta Etzatlán donde los perdonó con tal que volvieran a su pue- 
blo y se dedicaran al trabajo y a la Doctrina. Y parece que en seguida pudo 



293- 



volver Fr. Francisco Lorenzo, desde Etzatlán, para acabar de apaciguar a 
estos belicosos indios de Tequila. 

Nunca hubo aqui convento formal, ni religiosos de pie, sino que siempre 
fue Tequila "Visita" del Convento de la Purísima Concepción de Etzatlán, 
Y dicho pueblo fue entregado al Clero Secular del Obispado de Guadalaja- 
ra en el mismo Siglo XVI a la par que Tala y Ameca. En 1605 el Obispo de 
Guadalajara, Dn. Alonso de la Mota y Escobar, afirmaba que Tequila era 
pueblo de indios con 110 vecinos y era: "Doctrina de Clérigos que se provee 
conforme al Patronato Real". Además sus naturales se dedicaban al cultivo 
de huertos en la barranca donde se daban duraznos, membrillos, granadas, 
melones, pepinos, tunas y habían grandes cañaverales con que se hacía azú- 
car. 

Otro cronista, Domingo Lázaro de Arregui, en 1621 decía que Tequila 
era Doctrina de clérigos muy pobre: "Ora sea porque (los clérigos) llegaron 
tarde, ora porque no les acuden los indios como a los frailes con servicio y 
lo demás". Por este tiempo sus naturales se ocupaban de siembras y de lle- 
var a vender a Guadalajara los frutos de la barranca. Por fin concluye: "Por 
este Pueblo de Tequila pasa el camino que viene de México y Guadalajara a 
todas estas provincias marítimas hasta la de Sinaloa". 

Al siguiente siglo o sea el XVIII había aumentado el progreso de Te- 
quila. En 1785 contaba con 59 españoles, 81 indios y 162 de otras castas. El 
curato era atendido por un párroco con 2 ayudantes y un capellán. Sus habi- 
tantes se dedicaban, sin dejar los huertos y los cañaverales, al cultivo de los 
mezcales que daban un rendimiento, en aquel entonces, de más de dos mil 
pesos al año y cuyos vinos ya se consumían en Guadalajara, Tepic, Bolaños 
y en el entonces Puerto de San Blas. Tenía muy buena cárcel, casas reales y 
era gobernado por el Alcalde Mayor D. Francisco Cárdenas. 

Hoy, como ya se ha indicado al principio, es población importante y de 
fama y sigue tradicionalmente el cultivo de sus huertos y mezcales, etc. En 
el centro de la actual población teniendo a un costado la plaza principal se 
levanta la esbelta Iglesia Parroquial que ya en 1785 era de bella arquitectura, 
sólida y la mejor que entonces había por aquella región. Ha tenido al frente 
ejemplares y trabajadores sacerdotes que la han seguido embelleciendo co- 
rno los Sres. D. Alejandro y D. Martín Navarro, D. José de la Torre, D, 
Manuel Velázquez Morán, etc. 

La rodea un atrio con su verja. El frente es de cantera, de la Epoca Co- 
lonial, y en el frontis muestra una estatua de piedra del Apóstol Santiago el 
Mayor montado a caballo como muestra de que es el titular del Pueblo de 
Santiago de Tequila. Por dentro es de bóvedas de medía naranja y de serio 



— 294 — 



y elegante decorado. En el templete o ciprés del Altar Mayor se venera una 
imagen de la Inmaculada Concepción que es el encanto de los habitantes de 
Tequila y a quien rinden fervientes y continuados cultos. 

Para encontrar el origen de la devoción que este pueblo profesa a la In- 
iT,aculada Concepción de María Santísima es necesario remontarse hasta aque- 
llos años del Siglo XVI en que era "pueblo de Visita" del Convento de la 
Purísima Concepción de Etzatlán o sea de 1542 en adelante en que, pasado 
lo de la Guerra del Mixtón, los naturales tequiltecos, ya pacificados, pudie- 
ron secundar de buena voluntad la labor de los Frailes de San Francisco. 

Cuenta el P. Fr. Antonio Tello que en el año de 1563 hubo una gran 
peste de sarampión de la cual murieron muchos indios y aunque en muchos 
pueblos había fundados hospitales de la Limpia Concepción de Nuestra Se- 
ñora para atender a los naturales, en ese mismo año de 1563: "Se dió total 
asiento a la erección de los hospitales en todos los pueblos de las provincias 
(que entonces formaban una sola) de Mechoacán y XALISCO". Es posible 
que por este tiempo se haya fundado en Tequila el Hospital de la Limpia 
Concepción. 

Todavía por el año de 1938, frente a la Iglesia Parroquia!, calle de por 
medio, existía una antiquísima portada labrada en cantera que servía de fron- 
tis a una derruida capilla entonces abandonada y conocida tradicionalmente 
por "El Hospital de los Indios". Interrogado sobre esto el M. I. Sr. Vicario 
General de esta Arquidiócesis, Chantre D. Alejandro Navarro, que por mu- 
chos años fue Cura de Tequila y por consiguiente está enterado de las tra- 
diciones de dicho pueblo, informó que en verdad aquella antigua y derruida 
capilla, por tradición no interrumpida, se sabía era la del Hospital de la Lim- 
pia Concepción de los indios y que fue fundado en dicho pueblo por los Frai- 
les de San Francisco cuando venían a administrarlo desde el Convento de 
Etzatlán. Aún más: las personas más ancianas le habían manifestado que 
aquella capilla había sido la primera iglesia que hubo en Tequila. 

Dicen que hoy está restaurada y puesta al servicio del culto; pero hi- 
cieron a un lado el Titular que es la Concepción y la dedicaron (impropia- 
mente) a un Señor Crucificado con título: "De los Desamparados". 

Esto nos indica que por años y aun por siglos existió en Tequila el Hos- 
pital con su capilla de la Concepción y que, como regla invariable en todos 
los pueblos, tuvo su Cofradía de la Concepción para los naturales y que los 
mismos frailes buen cuidado tuvieron de colocar la imagen titular de la Con- 
cepción de Nuestra Señora en el primitivo altar de la capilla tal como lo or- 
denaban las constituciones por las que se regían todos los hospitales. 

A fines del Siglo XVI, al ser entregado el pueblo al Clero Secular, los 



—295— 



clérigos siguieron fomentando esta laudable institución hasta poder conser- 
varse ¡claro que con reparaciones y restauraciones! la tradicional capilla del 
Hospital hasta nuestros días. Mas la devoción a la Concepción Purísima ha- 
bía arraigado tanto entre los naturales y vecinos que, olvidando al Señor San- 
tiago el Mayor, se fue quedando la Concepción como Patrona de Tequila; 
pues consta que desde tiempo inmemorial así es aclamada y reconocida. 

Dada la profunda devoción es de suponer que la imagen de la Concep- 
ción fuera trasladada del Hospital al que ahora es Templo Parroquial del 
cual ya se indicó que por 1785 era el mejor de aquella jurisdicción. 

Esta primitiva imagen de la Concepción era pequeña como sus congéne- 
res e imperfecta y estaba colocada en un nicho con cristales en el remate del 
retablo del Altar Mayor; mas se le reconocía como la Fundadora de la hoy 
Ciudad de Tequila. 

Por los años de 1865 a 1867 se hizo cargo de la Parroquia de Tequila el 
Pbro. D. Procopio del Toro de quien se dice era muy amante y devoto de la 
Purísima Concepción de María y quien al contemplar la antigua imagen de 
la Concepción de Tequila, haciendo a un lado su antigüedad, le desagradó 
la estatua por pequeña e imperfecta y en el mismo año de 1865 mandó la- 
brar otra estatua, casi de tamaño natural, a la Ciudad de Guadalajara para 
que sustituyera a la antigua. 

Dos escultores se enc?rgaron de la obra. Uno esculpió el rostro y las 
manos y otro le formó el cuerpo. La estatua resultó hermosa y devota. Se 
dice que el rostro y manos son obra de D. Victoriano Acuña. 

El mismo Sr. Cura del Toro preparó la recepción de la imagen. Muchos 
fueron a recibirla hasta la población de Orendáin y al llegar a Tequila fue 
conducida en triunfo en medio de rezos, cantos y vivas. Alegraban el corte- 
jo los acordes de la música, el tronar de los cohetes y los continuados repi- 
ques de las campanas y una vez bendecida fue colocada en el Altar Mayor 
y esta imagen es la que a la fecha se reconoce como la Patrona de Tequila. 

En cuanto a la antigua imagen se cree que D. Luis Navarro, que fue 
Cura de Tequila y murió en 1919 siendo Capitular de la Catedral de Gua- 
dalajara y fue hermano del actual Sr. Vicario General, la donó para la ca- 
pilla de la Hacienda del Potrero que está enclavada en el fondo de la barran- 
ca y es la que ahora se trae en visita por las rancherías de la Barranca de 
Tequila. 

Desde que la nueva imagen fue colocada en el Altar Mayor ha sido muy 
venerada y querida y los habitantes de Tequila confiesan haber recibido muy 
grandes favores de la Reina del Cielo mediante esta santa y devota imagen, 
principalmente en los calamitosos tiempos de nuestras revoluciones intestinas. 



296 



En la de Carranza y Villa y en la llamada Cristera la Purísima Concepción 
ha defendido de una manera palpable a su pueblo del furor vandálico de los 
revolucionarios. 

Un suceso notable acaeció al rededor de 1921 en que era Párroco de 
Tequila el M. I. Sr. Vicario General D. Alejandro Navarro. Sucedió que en 
las solemnísimas fiestas de diciembre en que había sido invitado a predicar el 
notable orador Pbro. D. Cipriano Iñiguez se adornó la Iglesia Parroquial con 
gran profusión de cortinajes de tela de seda y abundancia de foquillos eléc- 
tricos. El mismo Altar Mayor donde se ostenta la imagen aparecía muy en- 
galanado y cargado de luces. Un corto circuito originado por un cable de 
energía eléctrica incendió las cortinas del altar y se declaró un voraz incen- 
dio que nadie pudo contener a pesar de los esfuerzos que se hicieron para 
apagarlo. Fue un momento de angustia para el devoto pueblo sobre todo cuan- 
do se oyó caer al suelo el cristal de la hornacina de Nuestra Señora Purísi- 
ma hecho añicos creyendo, como era lo más natural, que el fuego invadiría su 
querida imagen y la reduciría a cenizas. 

Lágrimas y llanto brotaron de todos los corazones que se hayaron pre- 
sentes. 

Cuando menguó el incendio y pudieron acercarse al altar creyendo en- 
contrar a la Patrona de Tequila completamente incinerada con no poca sor- 
presa la encontraron ilesa. Ni el humo la había tocado. 

Con grande júbilo dieron gracias a la Madre de Dios que conservando 
la reverenciada y querida imagen daba una prueba más de su amor para con 
sus hijos de Tequila y con este admirable portento creció más el cariño, res- 
peto, devoción y confianza a Nuestra Señora Purísima entre los tequiltecos 
que de verdad la aman con santo delirich^ 



SU DESCRIPCION. 

Esta imagen es de tamaño un poco menos que el natural y hecha ex- 
profeso para vestir. Aparece la Virgen de pie sobre un globo azul en el cual 
se enreda la serpiente que pisa Ella con el pie izquierdo. La serpiente lleva 
entre las fauces una manzana. Con el pie derecho pisa una media luna con 
los cuernos hacia abajo que sale de una nubecilla donde posa una cabeza de 
querubín extasiado en la contemplación de la Divina Madre. 

Tiene la Virgen la cabeza inclinada hacia el lado izquierdo y las ma- 
nos juntas, frente al pecho, y cargadas hacia el lado derecho. El rostro es en 
gran manera bello como de una doncellita de quince años, llena de pureza y 



-297— 



de candor a la vez que de humildad y de santidad. Los ojos bajos, de cristal, 
parecen mirar al que se arrodilla a sus pies. La nariz recta, la boca breve, las 
mejillas sonrosadas y tiernas, el cuello honestamente erguido hacen a esta 
imagen artística y atractiva. 

Está vestida ricamente de una túnica de seda blanca que le cubre hasta 
los pies, adornada de bordados de oro y perlas, y ceñida a su cintura por un 
cíngulo con borlas de oro. 

Un manto azul estrellado de oro le pende de los hombros y recoge sus 
extremos en los brazos de la Virgen. Sobre la rizada cabellera sobrepuesta 
muestra una rica blonda de tul que le llega hasta cerca de los pies y le pres- 
ta más encanto y hermosura. Lleva en el cuello un collar de oro con una cruz 
y sobre su cabeza se asienta una rica corona imperial de plata dorada ador- 
nada de rica pedrería y perlas. 

Hará dos años, bajo el régimen del Sr. Cura D. J. Jesús Flores Díaz, se 
le colocó una rica y hermosa aureola hecha de flores cuyos pétalos están for- 
mados por puros corazones de oro, que fueron obsequiados por los fieles de 
Tequila y con la cual aparece ricamente ataviada y atractiva. 

SU FIESTA. 

Siempre se ha celebrado esta Sda, imagen el 8 de diciembre de cada año. 
Precede un solemne y lucido novenario que da comienzo el 30 de noviembre y 
que consta de alegres mañanitas todos los días para saludar a Nuestra Se- 
ñora a la hora del alba. Luego Misa Solemne, Exposición de S. D. Majestad 
hacia el medio día, Rosario y rezo de la novena por la tarde y por la noche 
otro Rosario solemne en que se reciben peregrinaciones y hay predicación de 
las grandezas de Nuestra Señora. 

Concurren en peregrinación a saludar a Ntra. Sra. Purísima las diver- 
sas asociaciones piadosas establecidas en su Santuario como la Congregación 
de la Doctrina Cristiana, Madres Cristianas, Acción Católica, Conferencias 
de Ntra. Sra. del Refugio, Hijas de María Inmaculada, Marías de los Sa- 
grarios Calvarios, Pilares de la Virgen y V. O. T. 

Además también concurren los Ausentes que para esc día se han reu- 
nido de diversas partes de la República y las diferentes fábricas de vino Te- 
quila como Santa Fe, La Guarreña, La Invencible, San Miguel, La Concep- 
ción y El Aguila. Los obreros de la Desfibradora y Manufacturera S. A., Co- 
merciantes, Profesionistas y obreros de las otras fábricas: Casa Cuervo, San 
Matías No. 1 y No. 2. La Arenita. La Mexicana, La Castellana, La Jahs- 



298 



cíense, La Martifiena, Casa Sauza, Cooperativa de Transportes y Carga Gua- 
dalajara-Tequila-Tepic y los diversos gremios como carpinteros, zapateros, 
ladrilleros, etc., etc. 

El día 8 de diciembre es saludado con salvas de cohetes y repiques de 
campanas y alegres músicas. Este dia hay Misa de Comunión General de la 
Asociación de Hijas de María Inmaculada y primeras comuniones de niños y 
de niñas. Sigue la Solemnísima Misa de Función en que un notable Orador 
Sagrado hace el panegírico del Misterio de la Concepción de Nuestra Seño- 
ra quedando patente el Santísimo Sacramento durante todo el día. No faltan 
las luces, flores, músicas, repiques y vistosos fuegos pirotécnicos. 

Concurren además peregrinos y visitantes de la vecina Parroquia de 
Magdalena encabezando su actual Párroco. Pbro. D. Bernardo Parga, veci- 
nos de Santa Ana, Las Norias, El Medineño, Sandovales, Los Naranjos, Ca- 
michines, Santa Teresa, San Martín de las Cañas, Los Tanques, El Escalón, 
El Salto, San José del Río, Las Anonas, El Pinito y El Colomo. 

Se cierran los festejos con una Misa Solemne de Réquiem por todos los 
difuntos que han cooperado para los festejos de Nuestra Señora Purísima de 
Tequila. 

FUENTES HISTORICAS ^ ' 

Que se consultaron para escribir la Reseña de la Purísima Concepción 
de Tequila: 

ARREGUI, Domingo Lázaro de. "Descrip. de la N. Gal.". Pág. 72-73. 

DELGADO, Pbro. Juan Pedro. Vicario Cooperador de Tequila. Datos 
que sobre esta imagen proporcionó al Autor. La fecha se extractó del Archi- 
vo Parr. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. ■'Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 7. No. 6, 7, y 8. Pág. 68-69. Cap. 10. No. 3. Pág. 82. Cap. 24, No. 3. 
Pág. 161-162. Cap. 26. No. 1. Pág. 175. Cap. 31. No. 2. Pág. 201-202. 

MOTA Y ESCOBAR, Alonso de la. "Descrip. Geogr. de los Reinos de 
la N. Gal. N. Vizc. y N. León". Pág. 72. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Galicia. Pág. 28-30. 

NAVARRO. M. I. Sr. Vic. General D. Alejandro, Muchos años Pá- 
rroco muy querido de Tequila. Varios datos importantes que proporcionó 
personalmente al Autor. 

OROZCO. Pbro. Luis Enrique, "Brev. Reseñ. Hist. sobre la Mil. y Sec. 
Imag. de N. S. de la Candelaria del Cabezón". Pág 13-20 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Min. de Jal.". Tom. I. Pág. 15 y 31. 



299— 



PROGRAMA de las fiestas anuales dedicadas a esta Imag. corresp. al 
año de 1949. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 33. Pág. 86. Cap. 34. Pág. 92-94. Cap. 73, Pág. 223-226. Cap. 
93. Pág. 308-309. Cap. 110, Pág. 358. Cap. 141. Pág. 469-471. Cap. 190. 
Pág. 592. 

Libr. IV. Cap. 4. Pág. 27-30. 

TORRES O. F. M. Fr. Francisco Mariano de. "Fragm. de la Crón. de 
la S. Prov. de Xal.". Año de 1755. Unic. Ed. Año de 1939. Cap. 8. Pág. 4. 
del Libro Seg. Libr. III Cap. 4 y 5. Págs. 26-30. Cap. 6. Pág. 25. 



300. 



CAPITULO XXXIV 
NUESTRA SEÑORA DEL PUEBLITO DE SAN JUANITO. 



NTRE los pueblos de Ahualulco, Etzatlán y Tequila se encuentra la 
Parroquia de Santa María Magdalena Judhitepec conocida vulgar- 



—301 — 



mente con el nombre de "Magdalena" y pertenece a la XXX Porania de Te- 
quila. 

Antiguamente fue un Tlatoanazgo independiente llamado "XUCHITE- 
PEC" que significa: "Lugar junto al cerro de las flores" nombre que tomó del 
lugar en que ahora se alza el Pueblo de Magdalena al pie de un cerro que 
cae hacia el Norte y que en aquella remota edad se cubria de flores en tiem- 
po de lluvias. Comprendía los poblados de Mexpan, Zoatlán, Jomulco, Ca- 
motlán, Tepuzhuacán, Acuitlapilco, Zapotán y además los cacicazgos de 
Ahuacatlán, Jala, Ixtlán, y Tequepexpan que hoy son pueblos del Estado y 
Diócesis de Nayarit. Estaba habitado por indios de la Raza Tecuexe y su 
asiento principal lo tenían en dos islas que flotaban en el centro de la lagu- 
na llamada también de Magdalena de las cuales la mayor era llamada "ATLI- 
TIC". Hoy esa laguna ha desaparecido, mandada secar por nuestro Mexica- 
no Gobierno y se ha convertido en terrenos de cultivo. 

Su Cacique llamábase Goaxícar, indio valiente y guerrero, que en todos 
sus poblados que le estaban sujetos "tenía capitanes y recaudadores de tri- 
butos". 

Su conquista fue iniciada en 1525 por Dn. Francisco Cortés de San Bue- 
naventura quien estando recibiendo la obediencia del Pueblo de Etzatlán man- 
dó llamar a Goaxícar. Este "temiendo fuese Dn. Francisco Cortés a su pue- 
blo tuvo por mejor pasar él a darle la obediencia, aunque de mala gana". 
Hecha la conquista partió Dn. Francisco Cortés dejando como encomendero 
de todos estos indios al soldado español Juan de Escarcena. 

A esta conquista se siguió la que en el año de 1530 hizo Cristóbal de 
Oñate a nombre de Ñuño de Guzmán. A pesar de las protestas de Juan de 
Escarcena que defendía su encomienda Oñate entró al pueblo de Goaxícar, 
lo obligó a que le diera nueva obediencia y empadronó a todos sus vasallos. 

Estas obediencias forzadas engendraron en el corazón del Cacique gran- 
de odio a los conquistadores y empezó a maquinar contra ellos. Con los caci- 
ques e indios de Hostotipaquillo, Xocotlán, y Ahuacatlán promovió un alza- 
miento en 1538 subiéndose, en son de guerra "en un cerro muy alto". El Lic. 
Dn. Diego Pérez de la Torre, Gobernador de Guadalajara, al saber el alza- 
miento hizo una junta con Miguel de Ibarra, Francisco de la Mota, y Fran- 
cisco Barrón, regidores de la ciudad, y acordaron ir a batirlos. Con un ejér- 
cito de españoles e indios de Tonalá y de Tlajomulco salieron los capitanes 
Di ego Sigler y Cristóbal Romero yendo a la cabeza el mismo Lic. Pérez de 
la Torre quienes rodearon el peñol y dieron a los alzados tan fuerte batería 
que casi acabaron con ellos y a los que quedaron obligaron que junto con su 
Cacique Goaxícar volviesen a su pueblo. 



^302-- 



De nuevo Goaxícar y sus vasallo de Juchitepec volvieron a tomar parte, 
en 1541, en la llamada Guerra del Mixtón aliándose con los indios de Ahua- 
lulco, Ameca y Tequila y los de otros pueblos; pues el alzamiento por ese 
lado había prendido hasta Ahuacatlán. Mas cuando en 1542 vino el Virrey 
Mendoza a la pacificación ofreció a los indios de Juchitepec el perdón siem- 
pre que bajasen de los cerros y saliesen de las barrancas lo cual prometido 
por Goaxícar inmediatamente lo cumplieron volviendo a poblar su puesto. 

A los Frailes de San Francisco tocó hacer su conquista espiritual. En 
1525 fue anunciada la Fé a Goaxícar y a sus vasallos, cuando fueron a dar 
la obediencia a Dn. Francisco Cortés en Etzatlán, por los VV. PP. Fr. Mar- 
tín de Jesús o de la Coruña y Fr. Juan de Padilla que acompañaban a Cor- 
tés en su ejército. En 1530 volvieron hacer lo mismo los VV. PP. Fr. Juan 
de Padilla, Fr. Miguel de Bolonia y Fr, Juan de Badillo durante los dos me- 
ses que Ñuño de Guzmán, con quien iban, estuvo de pie en Etzatlán. 

En 1534 fueron enviados Fr. Francisco Lorenzo y Fr. Andrés de Cór- 
dova para que fundasen el Convento de la Purísima Concepción de Etzatlán 
y catequizasen y bautizasen a los indios de aquella comarca y el Capitán Dn. 
Diego López de Zúñíga que por entonces era el encomendero llamó a Goa- 
xícar y sus vasallos para que ayudaran a la construcción del Convento de 
Etzatlán y al mismo tiempo se prepararan para el Bautismo que les adminis- 
tró Fr. Francisco Lorenzo. 

Terminada la Iglesia y Convento de Etzatlán volvieron los indios de Ju- 
chitepec. ya bautizados a sus poblaciones que siempre habían tenido en las 
dos islas de la Laguna de Magdalena y pusieron a una el nombre de Señor 
Santiago y a la más grande "SAN JUAN ATLITIC" en la cual levantaron 
una iglesia y donde hacia 1539 eran atendidos por el P. Fr. Antonio de Cué- 
llar y Fr. Juan Calero, quedando así sujetos a la Doctrina y religiosos de Et- 
zatlán. Después de lo del Mixtón los volvió a atender Fr. Francisco Loren- 
zo y Fr. Juan Francisco, religioso joven. 

Poco después una culebra (tromba) de agua destruyó los poblados y 
causó una gran inundación la crecida laguna que segó muchas vidas, por lo 
cual los habitantes que quedaron se vieron obligados a abandonar los anti- 
guos puestos y poblar los lugares llamados Misquicuatlán, Sta. María del 
Mezquital y el de Juchitepec que daba nombre al antiguo cacicazgo; pero en 
tiempo que era Virrey de México Dn. Gaspar de Zúñíga y Acevedo, Con- 
de de Monterrey, año de 1598, se congregaron todos en el lugar llamado Ju- 
chitepec para poder defender sus tierras de las que algunas habían sido ya 
invadidas por los españoles y era el año de 1604 y cuidaba de Juchitepec, des- 
de Etzatlán, el Alcalde Mayor Dn. Francisco Martínez de la Marcha, de 



-303- 



acuerdo con el Obispo de la Nueva Galicia Dn. Alonso de la Mota y Esco- 
bar, fue enviado por los prelados de la Orden de N. P. Sn. Francisco el P. 
Fr. Luis Navarro quien levantó la iglesia y convento y los dedicó a Sta. Ma- 
ría Magdalena, fue el primer Guardián, e intituló al pueblo y laguna "SAN- 
TA MARIA MAGDALENA XUCHITEPEC". De este padre se dice que 
en cántaros hizo llevar pescado bagre que se arrojó a la laguna y antes no 
lo había y se crió en abundancia y fue el sustento de los pueblos del rededor 
por varios siglos. 

Este convento tuvo excelentes religiosos como el P. Fr. Juan Chavira, 
Fr. Juan Bañuelos, Fr. Juan Chavarría, Fr. Francisco Ponce, etc., y en la se- 
cularización general de las doctrinas de religiosos decretada por Carlos 10, 
Rey de España, en marzo de 1767 pasó al Clero Secular del Obispado de la 
Nueva Galicia, hoy Arzobispado de Guadalajara, a donde pertenece como 
floreciente parroquia que encierra en su jurisdicción un pequeño pueblo de- 
nominado SAN JUAN que es más bien conocido con el diminutivo de "SAN 
JUANITO". 

Dicho pueblo se encuentra a dos leguas al Norte de la población de ^ 
Magdalena y a orillas de la que hoy es disecada laguna y fue fundado ha- 
cia la mitad del siglo XVIII en recuerdo del primitivo San Juan Atlitic cuyo 
nombre le impusieron; pero casi desde su fundación dieron en llamarle: "PUE- 
BLO NUEVO DE SAN JUAN" y por ser pequeño fue degenerando en 
"SAN JUANITO" como hoy se le conoce. En 1785 el número de sus ha- 
bitantes era el siguiente: 62 españoles, 133 indios y 114 de "otras castas ', 
empleados en el beneficio de campos y pescas en la laguna que está inmedia- 
ta '. 

Desde a fines del pasado siglo XIX empezó a tener sacerdote de pie 
siendo el actual el Pbro. D. J. Jesús Rámos Gómez y es, desde entonces 
hasta ahora, una Capellanía Habilitada. 

Es dicha iglesia un célebre Santuario donde se venera con suma devo- 
ción una imagen de NUESTRA SEÑORA llamada del PUEBLITO. 

ORIGEN DE ESTE TITULO DE NUESTRA SEÑORA. 

En el año de 1632 el R. P. Fr. Sebastián Gallegos "muy perito en el arte 
de la escultura" esculpió con sus propias manos una pequeña imagen de Nues- 
tra Señora de la Limpia Concepción, de 55 Ctms. de altura, y la regaló al P. 
Fr. Nicolás de Zamora de la Orden de San Francisco que por entonces era 
Cura de la Ciudad de Querétaro quien la colocó en una ermita del pequeño 



^304^ 



pueblo de San Francisco Galileo, distante de Querétaro "dos leguas hacia el 
Oriente" y cuyos naturales en aquel tiempo, a pesar de los esfuerzos de Fr. 
Nicolás, no se habían querido convertir a nuestra Santa Fe ni querían aban- 
donar la idolatría. Pero en cuanto fue colocada esta Sta. imagen, en dicho 
pueblo, robó el afecto de sus indómitos naturales y fue cosa notable que en 
breve se convirtieron y bautizaron. 

Fueron tantas las maravillas que derramó desde entonces esta Sta. ima- 
gen que en 1714 con las limosnas que le obsequiaban se le construyó una ca- 
pilla que en 1736 fue sustituida por el Santuario actual donde fue colocada 
el 5 de febrero de 1736. En 1776 Carlos III, Rey de España, concedió que se 
fundara un Convento de Recolección de Frailes de San Francisco contiguo 
a este Santuario para que se encargaran del culto de la Virgen. 

Hoy es Patrona de la Diócesis de Querétaro y la S. Sede ha concedido 
Misa y Oficio Propio y el 17 de octubre de 1946 fue coronada canónicamen- 
te por el Excmo. Sr. Obispo de Querétaro, Dr. Dn. Marciano Tinajero, au- 
torizado por Documento Pontificio recibido de Roma. 

Como el Pueblo de San Francisco Galileo, donde se venera, en la anti- 
güedad era muy pequeño y de pocos indios dió el vulgo en llamarlo: "EL 
PUEBLITO" de donde la imagen tomó el nombre de "NTRA. SRA. DEL 
PUEBLITO" con el cual ha sido invocada y honrada a través de los siglos 
hasta nuestros días. 

NTRA. SRA. DEL PUEBLITO DE SAN JUANITO. 

La imagen de Ntra. Sra. del Pueblito que se venera en el Santuario de 
San Juanito es copia de la de Querétaro y su origen es como sigue: 

Por el año de 1770 gobernaba el Pueblo de Ahualulco, cercano de Mag- 
dalena, como Alcalde Mayor, Dn. Juan María de Jaramillo y por ese mismo 
tiempo el Virrey de México, Dn. Carlos Francisco de Croix, Marqués de 
Croix, le mandó llamar para que le diese cuenta de ciertos intrincados asun- 
tos de su administración. Temiendo no muy buenos resultados de tal entre- 
vista, a su paso por Querétaro, Dn. Juan María de Jaramillo prometió a Ntra. 
Sra. del Pueblito que si salía bien con el Virrey a su vuelta para Ahualulco 
le haría una visita en su Santuario y mandaría hacer una copia de su imagen 
para extender su devoción. 

El Virrey no sólo lo recibió muy bien y arreglaron satisfactoriamente los 
asuntos sino que además le concedió algunas prerrogativas por lo que agra- 
decido con Ntra. Sra. del Pueblito mandó hacer, a sus expensas "y con ayu- 
da de uno u otro vecino" de Ahualulco, una imagen copia de la de Queréta- 
ro y la colocó en el lugar más decente de su casa donde empezó la Divina Se- 



305— 



ñora a acreditarse con muchos favores y milagros dando origen a ser muy 
visitada y seguida de los de Ahualulco. 

Queriendo el Alcalde Mayor de Ahualulco Dn. Juan María de Jarami- 
Uo que se tributara a la Sta. imagen de Ntra. Sra. del Pueblito un culto pú- 
blico pensó donarla a alguna iglesia de los pueblos que formaban su Alcal- 
día Mayor y eran Ahualulco, Magdalena y Etzatlán; mas como en estos pue- 
blos ya se rendía solemne culto a la Inmaculada Concepción en sus respec- 
tivas iglesias quiso que se donase al PUEBLO NUEVO DE SAN JUAN 
que tenía pocos años de fundado. 

El día 9 de febrero de 1772, por Escritura Pública, hizo donación de la 
imagen de Ntra. Sra. del Pueblito al Pueblo de San Juanito, con aceptación 
de los vecinos de Ahualulco y estando de acuerdo el Sr. Cura de Magdale- 
na, Pbro. Dn. Juan Nepomuceno Báez y el Guardián del Convento de San 
Francisco de Ahualulco, que era el Cura, Fr. José de Cueto. 

En dicha escritura de donación señaló el Alcalde Mayor las siguientes 
condiciones: la. Durante la estación de las aguas, del 13 de junio al 5 de 
octubre, había de visitar el Pueblo de Ahualulco. 2a. ■ — Que en su anual vi- 
sita se le había de celebrar un novenario de misas cantadas "cuyo importe 
(estipendio) es de diez y ocho pesos" y habrían de colectarse entre los ve- 
cinos y naturales. 3a. — En tiempo de calamidades púbhcas si los pueblos 
de Ahualulco, Magdalena y Etzatlán pidieren la Sta. imagen "para hacerle 
sus deprecaciones" no podrían negarla los naturales de San Juanito. 4a.— Fi- 
nalmente que si se destruía y quedaba "del todo despoblado" el Pueblo de 
San Juanito la imagen reconocería a la Iglesia Parroquial de Ahualulco "sin 
que lo impidan los demás pueblos de esta jurisdicción". 

El 7 de marzo del mismo año de 1772 el mismo Alcalde Mayor, Dn. Juan 
María de Jaramillo, por Auto Público, juró a esta imagen de Ntra. Sra. del 
Pueblito "por PATRON A de esta Alcaldía" que como se ha dicho compren- 
día los pueblos de Ahualulco, Magdalena y Etzatlán. 

Desde entonces no ha dejado de visitar anualmente estos pueblos de- 
rramando abundantes favores y librándolos de la peste. El 16 de octubre de 
1919 el Sr. Cura de Magdalena Pbro. Dn. José María Cervantes y el R. P. 
Fr. Luis del Refugio Palacio O. F. M., con autorización de la Sda. Mitra de 
Guadalajara y de una manera extralitúrgica y privada, le impusieron a Ntra. 
Sra. del Pueblito una corona de oro, valiosa, que fue un obsequio del Pue- 
blo de Etzatlán" en agradecimiento de haberse, por su visita, remediado de 
la peste" que había cundido, segando muchas vidas, con el nombre de "In- 
fluenza Española". 



—306- 



su DESCRIPCION. 



Esta imagen de Nuestra Señora es pequeña. Tendrá como 55 Ctms. de 
altura. Antes era un poquito más grande; pero cuando estuvo de Capellán de 
su Santuario el Pbro. Dn. Miguel Gómez la mandó encerrar en un vaso de 
madera y como éste resultara con medidas equivocadas resolvieron el proble- 
ma recortando el cuerpo de la imagen. El cuerpo lo tiene en forma de cono, 
simulando vestido pintado de rojo, con los brazos de lienzo de lino y el ros- 
tro, en cuanto cabe, agraciado y bello, muestra ojos de vidrio. La imagen es 
de madera y aparece llevando las manos juntas ante el pecho puesto que es 
la Inmaculada Concepción y está de pie. La boca entreabierta deja ver sus 
dientes. 

Un San Francisco de Asis arrodillado en una basa cuadrada, sobre sus 
hombros y sobre su cabeza, ayudado de ambas manos, sostiene tres globos 
siendo un poco más grande el de en medio. Estos tres globos representan la 
Primera, Segunda y Tercera Orden fundada por él. El globo de en medio 
sirve de peaña a Ntra. Sra. del Pueblito en el cual está de pie. Viste San 
Francisco sayal de la misma talla y a su derecha, sobre la misma basa donde 
está arrodillado, aparece un Niño Jesús de talla, de pie, sosteniendo con la 
mano izquierda un pequeño globo y con la derecha en actitud de bendecir. 
Puede decirse que San Francisco con los tres globos viene a ser la peaña don- 
de se asienta la Virgen que siempre es vestida con brocados de oro o plata, 
ciñendo su cintura un cíngulo con borlas de oro, y llevando el manto muy ex- 
tendido por delante y con muy ancha y larga cauda que viene a caer a la es- 
palda de N. P. Sn. Francisco. Ahora últimamente se les ocurrió colocarle un 
alado angelito de madera en cada extremo del manto, con los brazos exten- 
didos y llevando cada uno una cinta en que se leen impresas las palabras 
"MADRE", en la del angelito del lado izquierdo y "REINA" en la del la- 
do derecho. 

Muestra la Virgen zarcillos de oro y sobre su rizada cabellera que se 
esparce sobre sus hombros lleva corona imperial de oro, al rededor de su 
cabeza muestra aureola de plata dorada adornada con las 12 estrellas y a 
sus pies se ve una media luna de plata dorada con estrellas en cada uno de 
sus cuernos. Con todo esto es muy marcada la semejanza que tiene con la 
Virgen del Pueblito de Querétaro. 

SU FIESTA. 

El jueves siguiente al Miércoles de Ceniza sale a hacer la visita a la 



—307— 



Parroquia de la Magdalena donde le dedican solemnísimo novenario de mi- 
sas cantadas, ejercicios vespertinos, siendo recibida con muchos regocijos po- 
pulares y habiendo abundancia de pólvora y fuegos pirotécnicos. El lunes si- 
guiente a la Dominica II después de Pascua, llamada del Buen Pastor, vuel- 
ve a su Santuario de San Juanito donde permanece hasta la fiesta de la As- 
censión del Señor. El sábado siguiente a esta fiesta es llevada al Pueblo de 
Etzatlán donde es recibida con gran solemnidad, en medio de danzas, cohe- 
tes, luces, etc., etc., y se le dedica otro solemne novenario de misas, ejerci- 
cios vespertinos, predicación, etc. El limo. Sr. Dr. Dn. Pedro Loza y Parda- 
vé. Arzobispo de Guadalajara, había dispuesto que estuviese ahí hasta el 13 
de junio; pero ahora el 4 de julio sale de Etzatlán y es llevada al Pueblo de 
Ahualulco donde es recibida con iguales demostraciones de cariño y vene- 
ración y se le dedica también otro solemnhe novenario como en los otros pue- 
blos. 

Debía estar en Ahualulco sólo hasta el 4 de octubre; mas como en esos 
primeros días de octubre suele haber lluvias el traslado de la imagen a su 
propio Santuario se hace del día 10 en adelante en día no fijo. 

El día que llega a San Juanito comienza el solemnísimo triduo que su 
pueblo le dedica, después de haber hecho su entrada triunfal a su Santuario, 
en medio del delirante júbilo y lágrimas de sus hijos. Durante el Triduo hay 
misas solemnes, ejercicios vespertinos cantados y con predicación, estando 
en estos actos expuesto el Santísimo Sacramento. Por la mañana se reciben 
las peregrinaciones de Ahualulco con los poblados: La Estancia, Gavilana, 
Providencia, Chapulimita, Vicaría de la Estancia de Ayllones, Magdalena 
y los poblados: La Joya, San Andrés, y La Quemada, todos con sus respec- 
tivos párrocos y sacerdotes. La Parroquia de Etzatlán que es de los Frailes 
de San Francisco concurre yendo a la cabeza el R. P. Cura con sus religiosos. 

Por la tarde concurren peregrinaciones de las diversas asociaciones pia- 
dosas establecidas en el Santuario. 

La víspera de la fiesta hay Solemnes Vísperas Pontificales y el día de 
la función Mañanitas muy solemnes y Misa Pontifical. En 1949, en la fiesta 
que fue el 13 de octubre, pontificó y predicó el Excmo. Sr. Dr. Dn. José Ga- 
ribi Rivera, Arzobispo de Guadalajara. Al día siguiente se celebra una Mi- 
sa de Réquiem por los devotos difuntos, especialmente por los Esclavos de 
Ntra. Sra. del Pueblito. 

Durante el festival concurren danzas, sacerdotes, peregrinos y visitantes 
de todas las regiones circunvecinas y hay verbenas populares, músicas, fue- 
gos pirotécnicos, etc., etc. 



^308— 



su CORONACION CANONICA. 



Por decreto de S. S. Pío XII fue coronada esta V. imagen por el Excmo. 
Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. D. José Garibi Rivera, el 18 de enero de 
1953, ayudado del Delegado Apostólico en México, Dr. D. Guillermo Piani, 
Arzobispo titular de Nicosia, asistiendo a dicho acto una multitud de sacer- 
dotes del clero secular y de religiosos franciscanos, juaninos y religiosas fran- 
ciscanas terciarias, del Verbo Encarnado, etc., y una muchedumbre de fieles 
de las parroquias limítrofes y de diversas partes de Jalisco y de la República 
Mexicana que habían concurrido al Congreso de Cultura Católica cuyo pri- 
mer acto fue la Coronación Pontificia de esta V. Imagen. Dicho Congreso 
se celebró en Guadalajara del 18 al 23 de enero de 1953 con delegados de 
todas las diócesis de la República. 

La Coronación se celebró en la Parroquia de Magdalena celebrando de 
Pontifical el mismo Sr. Arzobispo de Guadalajara y ocupando la Cátedra Sda. 
el Sr. Arzobispo de México, Dr. D. Luis María Martínez. Asistieron además 
el Sr. Obispo de Tepic, Dr. D. Anastasio Hurtado; de Sinaloa: Dr. D. Lino 
Aguirre; de Saltillo: Dr. D. Luis Guízar; de Zamora: Dr. D. Gabriel Ana- 
ya y de Zacatecas: Dr. D. Francisco Javier Ñuño. 

Había precedido un solemne triduo de misas pontificales con elocuente 
predicación de un Excmo. Prelado y el día de la Coronación por la tarde re- 
gresó la imagen coronada a su Santuario de San Juanito en medio de una 
ingente multitud que la aclamó una vez más Reina, Madre y Protectora de 
aquella región del Estado de Jalisco. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora del Pue- 
blito de San Juanito: CARRILLO, Pbro. Manuel. Párroco de Magdalena, 
y perfecto conocedor de las tradiciones de dicho pueblo. Datos muy impor- 
tantes que personalmente comunicó al Autor sobre diversos hechos relacio- 
nados con esta V. Imagen. 

CARRILLO, Pbro. Manuel. "Precioso Documento Original". Que pu- 
blicó sobre el Milagro del Sto. Cristo del Convento de La Magdalena. Año 
de 1671. Lo publicó en Magdalena en Sep. de 1935. 

CEPEDA. Mis. Hij. del I. C. de M. Féhx Alejandro. "América Ma- 
riana". Tom. I. Cap. 12. Pág. 239-247. 

FREJES. O. F. M. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de 
la Conq. Part. de Jal.". Pág. 53-54. Pág. 64-65 y la Pág. 130. 



309^ 



FLORENCIA, S. J. Francisco de. "Zodíaco Mariano". Part. 2a. Cap. 
15. Pág. 1-48-152. 

GARCIA GUTIERREZ. Cango. J. Jesús. "Querétaro de Fiesta". En 
la Revista "CHRISTUS" Corresp. a Dic. de 1946. Pág. 1049-1053. 

GARIBI, Lic. J. Ignacio Dávila. "Brev. Ap. acerca de los Chimalhuac". 
Lee. 5. Pág. 43-45. Lee. 25. Pág. 286. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 7. No. 8. Pág. 68-69. Cap. 10. No. 4 y 5. Pág. 82. Cap. 12. No. 6. Pág. 
95. Cap. 21. No. 1. Pág. 145. Cap. 31. No. 2. Pág. 201. 

MOTA Y ESCOBAR, Alonso de la. "Descrip. Geogr. de la N. Gal. 
N. Vizc. y N. León". Pág. 74. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 49-53. 

ORNELAS, O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Xal.". Cap. 6. Pág. 17-18. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Min. de Jal.". Tom. I. Pág. 15 y 25. 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. I. 
Cap. 3. Pág. 33. Cap. 5. Págs. 70-71. 

PROGRAMA de las fiestas anuales de esta V. Imag. Corresp. al año 
de 1949. 

TELLO, O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 33. Pág. 86-87. Cap. 34. Pág. 94. Cap. 73. Pág. 222 y Sigs. 
Cap. 91, Pág. 298. Cap. 93. Pág. 308. Cap. 141. Pág. 470. Cap. 247. Pág. 
734-736. Libr. IV. Cap. 4. Pág. 27. Cap. 30. Pág. 153 y la Pág. 265. 

XARAMILLO, Juan María de. "Escritura de Donación de esta Imag." 
En Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. En. de 1948. Págs. 19-24. 



310 



CAPITULO XXXV 



NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA DE QUITUPAN 

QUITUPAN es una parroquia que pertenece a la Porania XVII de 
Mazamitla y tiene por límites las parroquias de Cotija y Jiquilpan 



de la Diócesis de Zamora, la de Santa María del Oro de la Diócesis de Co- 
lima y la de Mazamitla ya del Arzobispado de Guadalajara. 

Se interpreta Quitupán: "Lugar donde se hicieron declaraciones o tra- 
tados", tal vez con los tarascos de Michoacán cuyo reino era limítrofe y en la 
antigüedad este pueblo fue un Cacicazgo perteneciente al Señorío de Tama- 
zula junto con Mazamitla y Jilotlán (hoy de los Dolores) pertenecientes to- 
dos al Tlatoanazgo de Zapotlán llamado el Grande y feudatarios, desde 1510, 
del gran Reino de Colima. 

Su conquista fue cuando en 1521 Dn. Alonso de Avalos entró por Ma- 
zamitla a la conquista de la que después llamaron: "Provincia de Avalos". 
Entonces recibió la obediencia y reconoció a los indios del Cacicazgo de Qui- 
tupán. Mas después les llegó la conquista de Ñuño de Guzmán quien en 1530 
también los empadronó y recibió de ellos una nueva obediencia. 

Es tradición entre los naturales de dicho pueblo que el Virrey Dn. An- 
tonio de Mendoza visitó su Pueblo de Quitupán: "de paso" cuando vino a la 
pacificación de la Nueva Galicia, después de la Guerra del Mixtón, en 1542. 

En lo espiritual fueron conquistados por los Frailes de N. P. S. Fran- 
cisco. En 1530 Fr. Martín de Jesús o de la Coruña que había desembarcado 
en la Provincia de Coahuayana, después de estar algún tiempo en Colima, 
llegó a predicar a toda la Provincia de Tamazula y entonces llegó hasta Qui- 
tupán y anunció al cacique y a sus vasallos la santa Fé Católica. 

Hacia 1532 los VV. PP. Fr. Juan de Padilla y Fr. Miguel de Bolonia 
les volvieron a anunciar la Sta. Fé y bautizaron al cacique y vasallos de Qui- 
tupán. Después quedaron dependiendo del Convento de San Francisco de Ta- 
mazula hacia 1626 y luego pasaron a pertenecer a la Parroquia de Jiquilpan, 
Michoacán, donde los frailes de San Francisco habían fundado una Doctrina 
con su convento, y la cual fue erigida en Parroquia de SAN FRANCISCO 
DE JIQUILPAN por el limo. Sr. D. Fr. Domingo de Ulloa O. P., Obispo 
de Michoacán, en 1598; pero atendida por los mismos franciscanos que siguie- 
ron atendiendo a los naturales de Quitupán hasta la secularización del Curato 
de Jiquilpan verificada el 30 de julio de 1775 acatando las disposiciones del 
Rey de España, Carlos III. 

El Obispo de Michoacán, limo. Sr. D. Luis Fernando de Hoyos y Mier 
recibió el Curato y puso al frente de él al Pbro. Lic. D. Miguel Díaz de Rá- 
bago que fue el primer clérigo secular que comenzó a atender a los naturales 
del Pueblo de Quitupán y también tocó entregar al Obispado de Guadala- 
jara los pueblos de Mazamitla y Quitupán que junto con las provincias de 
Zapotlán el Grande, Colima y La Barca en 1795 se adnexaron a dicho Obis- 



—312^ 



pado por agencias que habían hecho el Obispo de Guadalajara, D. Fr. An- 
tonio Alcalde O. P. 

En recompensa por haberle quitado estos dos pueblos le adnexaron a 
Jiquilpan el Pueblo de Guarachita que mucho tiempo fue Vicaría fija de di- 
cho curato. 

Algún tiempo Quitupán fue una Vicaría de la Parroquia de San Cristó- 
bal de Mazamitla. Hará solo unos 28 años que el Excmo. Sr. Dr. y Mtro. Dn. 
Francisco Orozco y Jiménez, Arzobispo de Guadalajara, erigió este pueblo 
de Quitupán en parroquia. 

Su Iglesia Parroquial es de techo de madera y teja; pero bien decorado 
y recientemente consagrada, en febrero de 1950, por el Excmo. Arzobispo 
de Guadalajara, Dr. D. José Garibi Rivera. Ostenta un elegante altar de 
mármol en cuyo templete se venera una imagen de Nuestra Señora en su ad- 
vocación de: "LA CANDELARIA" que es la Patrona de la parroquia des- 
de lejanos tiempos y es muy querida de los fieles y muy aclamada en todas 
sus necesidades. 

De su origen se sabe que los naturales del Pueblo de Jiquilpan con anuen- 
cia de los frailes de San Francisco, que como se dijo allí se establecieron en 
el Siglo XVI, levantaron en uno de los barrios una Capilla a NUESTRA 
SEÑORA DE LA CANDELARIA que aunque en estado miserable todavía 
estaba en pie en el año de 1860. Allí fue colocada una imagen de la Cande- 
laria como titular de la referida Capilla. Mas para colectar limosnas para las 
mejoras materiales y para el culto de la imagen, según la usanza de aquellos 
tiempos comenzaron los naturales de Jiquilpan, de acuerdo con los frailes, a 
sacar la imagen de la Candelaria por los poblados y aldeas circunvecinas al 
cuidado siempre de los mayordomos y priostes indígenas encargados de la 
CAPILLA DE LA CANDELARIA DE JIQUILPAN. 

Fué así como Nuestra Señora de la Candelaria empezó a hacer una "Vi- 
sita" anual al Pueblo de Quitupán que era de la misma comprensión parro- 
quial y donde sus naturales la recibían con grandes muestras de regocijo y 
durante su estancia entre ellos la cubrían de luces y de flores y le dedicaban 
muy solemnes fiestas sin que faltara la sobrada coheteria, las músicas y las 
danzas a que fueron siempre muy aficionados todos los naturales. 

Así se fueron repitiendo las visitas hasta hacerse tradicionalmente y el 
resultado de esto fue que los naturales de Quitupán se fueron aficionando 
tanto a esta imagen de Ntra. Sra. de la Candelaria que venía de Jiquilpan 
que en una ocasión intentaron que ya no volviese al lugar de su origen y re- 
clamando derechos sobre la imagen desearon conservarla en Quitupán. 

Esto dio origen a un gran pleito entre los naturales de ambos pueblos 



—313— 



y habiendo ganado los de Jiquilpan recogieron su imagen y no permitieron que 
en adelante visitase el Pueblo de Quitupán no obstante ias reiteradas instan- 
cias que les hacían muchos naturales y devotos de ia Sra. imajen. 

Viendo que ya no era posible que los visitara la Sta. Imagen y siendo 
muy profunda la devoción y cariño que los habitantes profesaban a Ntra. Sra. 
en su advocación de la Candelaria se reunieron los principales vecinos de Qui- 
tupán en una junta y en ella acordaron mandar labrar una imagen de la Can- 
delaria, de tamaño más grande, y parecida a la que los habia visitado algún 
tiempo. 

Así lo hicieron. Mas no se sabe ahora en qué parte la hicieron ni qué es- 
cultor la esculpió. Sólo consta que fue bendecida con grande solemnidad en 
el portal de la plaza principal y se hizo allí la ceremonia por estar apenas 
construyéndose la iglesia parroquial actual. Esto debió suceder hacia 1850 o 
poco después. 

Cuentan los vecinos que en una ocasión, por verdadera contingencia, ro- 
dó esta Sta. imagen desde el trono del altar al suelo y cuando todos creían, 
como era natural, que la imagen se habría hecho añicos por ser alta la par- 
te de donde cayó, con admiración la encontraron completamente ilesa, desper- 
tando con esto, ya se ve, más veneración, respeto y cariño entre los habitan- 
tes de Quitupán. 

Grande es hoy la devoción que se le tiene y a ella recurren en todas la.s 
necesidades públicas y privadas alcanzando muchos favores de Ntra. Sra. 
de la Candelaria. En 1947 en que la epidemia llamada "Fiebre Aftosa" ve- 
nía asolando los ganados de Jalisco fue solemnemente sacada en devota v 
suplicante procesión por las calles de su pueblo en medio de las plegarias de 
sus devotos hijos y se pudo comprobar que el pestífero azote no tocó al Pue- 
blo de Quitupán. 

El Sr. Pbro. Dn. Leocadio Román, Cura de Quitupán, con los principa- 
les vecinos solicitaron del Excmo. Sr. Dn. José Garibi Rivera, Arzobispo de 
Guadalajara, que la imagen de Ntra. Sra. de la Candelaria fuera solemne- 
mente coronada. El Prelado expidió el Decreto respectivo y por su propia 
mano la coronó el día 6 de febrero de 1947 en medio del delirante júbilo v 
aclamaciones, no sólo de los habitantes de Quitupán, sino de una multitud 
de peregrinos y visitantes que habían concurrido a su Coronación. 

El actual Sr. Cura de Quitupán. Pbro. Dn. Amado Flores González 
ha mandado labrar una imagen peregrina, copia de la Original, que fue ben- 
decida en febrero de 1950. para que visite todos los poblados de la parro- 
quia y así se extienda e intensifique su devoción. 



— 3H— 



< su DESCRIPCION. 

Esta imagen de la Candelaria es de un metro de altura. El cuerpo es- 
tá solo forjado y es como un trozo de madera simulando estar vestido de azul. 
La Virgen está de pie y con la cabeza un poco inclinada hacia el lado izquier- 
do. Su rostro bien modelado y devoto muestra un color sonrosado con los 
ojos de vidrio. 

Con la mano derecha sostiene una candela insignia de su título y con 
el brazo y mano izquierda sostiene un Niño Dios con ropaje de media talla 
el cual lleva en su manita también izquierda el tradicional globo azul con su 
respectiva cruz. 

La Virgen asoma sus dos pies calzados de zandalias y pisa una basa de 
forma cuadrada. 

Viste esta Sda. imagen de ricas telas y brocados; vestido y manto de co- 
lor blanco. Su manto graciosamente recogido debajo del brazo izquierdo. El 
vestido, adornado de anchurosas blondas de oro y plata, lo lleva ceñido a la 
cintura por un cíngulo con borlas de oro. 

Una rizada cabellera postiza se esparce sobre sus hombros dejando ver 
los pendientes de oro que cuelgan de sus orejas asi como los collares de per- 
las y un hermoso corazón de plata dorada que penden de su esbelto cuello. 
Lleva en su cabeza corona imperial y anchurosa aureola de plata, dorada y 
a sus pies se eleva una brillante media luna de plata. El niño Jesús muestra 
también una corona imperial de plata dorada sobre su cabeza. 

Es esta imagen de Ntra. Sra. de la Candelaria de Quitupán sobremane- 
ra atrayente y devota. 

SU FIESTA. 

Antiguamente se le celebraba la fiesta titular de la Candelaria que es 
el 2 de febrero. Desde el año de 1949 el Sr. Cura de Quitupán, Pbro. Dn. 
Amado Flores González, con autorización de la Sda. Mitra de Guadalaja- 
ra trasladó la festividad al día 6 de febrero por ser en tal día el aniversario 
de su Coronación Diocesana. 

Precede a la fiesta un solemne novenario que da comienzo el 29 de ene- 
ro y consta de Misas de Aurora con cantos y alabanzas a la Madre de Dios, 
misas solemnes y ejercicios vespertinos con ofrecimientos de flores, se rezan 
las tres partes del Rosario en diferentes actos y está patente el Santísimo Sa- 
cramento, en su Santuario Parroquial, durante todo el día. 



—315— 



En todos los días hay peregrinaciones de las diversas asociaciones pia- 
dosas establecidas en dicho Santuario y de todos los diversos poblados que 
forman la Parroquia de Quitupán, v. gr. La Guadalupe, El Quirinal, La Es- 
peranza, San Francisco, San Antonio, San Diego, Santa Fe, El Rodeo, Za- 
potal, Santa Cruz, Puerta de Agujas, Plan de Cervantes, Río de Huertas, 
etc., etc. 

Durante todos los días del festival hay derroche de flores, músicas, se- 
renatas, cohetes y el último día vistosos fuegos pirotécnicos sin faltar, por su- 
puesto, la predicación de la Palabra Divina. 

El lo. de febrero hay Vísperas Pontificales y el día 2 Solemnísima Mi- 
sa Pontifical que celebra el Prelado Diocesano o algún otro prelado que con 
anticipación fue invitado. El panegírico de la Sta. imagen lo tiene a su car- 
go algún miembro del M. L y V. Cabildo Metropolitano o algún otro conno- 
tado orador. 

En la fiesta de febrero del año de 1950, a instancias del Sr. Cura Flores 
González, fue consagrado el Santuario Parroquial de Ntra. Sra. de la Can- 
delaria de Quitupán por el Excmo. Sr. Dr. Dn. José Garibi Rivera, Arzobis- 
po de Guadalajara, a su vuelta de su Visita Ad Limina Apostolorum y en 
medio de muy solemnes festejos. Todo lo cual realzará el culto a Ntra. Sra. 
de la Candelaria. 

Hay otra fiesta llamada "FIESTA DE LA PROMESA" que desde 1947 
se le viene celebrando el 9 de mayo de cada año "y por la cual se obHgaron 
todos sus hijos a honrar a la Sma. Virgen (de la Candelaria) por cinco años 
consecutivos si obtenían de su Celestial Patrona que su ganado no muriese 
de la llamada íFebre Aftosa". 

Se celebra suntuosísimo triduo de misas solemnes, ejercicios vespertinos, 
predicación, peregrinaciones de la población de Quitupán y de todos los po- 
blados circunvecinos y en la Solemnísima Función se cantan las glorias de 
la Virgen por haber alcanzado a su pueblo tan insigne beneficio. Dicha fies- 
ta se celebra con grandísimo entusiasmo y con gran concurrencia de fieles y 
peregrinos de toda la región. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la 
Candelaria de Quitupán: 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 1. Pág. 6-8. Lee. 2. Pág. 17. Lee. 25. Págs. 272-274 y 285, No. 25. 

FLORES GONZALEZ, Pbro. Amado. Actual Párroco de Quitupán. 



^316- 



Información que levantó en Quitupán entre los vecinos más ancianos, a rue- 
go del Autor, sobre diversos puntos históricos referentes a la población e 
Imag. de N. S. de la Candelaria. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 6-7. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Xal.". Pág. 40. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Pág. 13 y 27. 
PEREZ VERDIA. Lic. Luis. " Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. I. 
Cap. 2. Pág. 18. 

PROGRAMA de las festividades anuales a esta V. Imag. correspon- 
diente a los años de 1949 y 1951. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 57. Pág. 160-164. Cap. 66. Pág. 201 y 204. 

Libr. III. Cap. 1. Pág. 8 y 12. 

Libr. IV. Cap. 36. Pág. 179-180. 

TORRES O. F. M. Fr. Francisco Mariano de. "Fragm. de la Crón. de 
la S. Prov. de Xal.". Libr. III. Cap. 3 Pág. 23-24. 

Véase además el Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. Núm. de Febr. de 1932. 
Págs. 67-68. También la Crón. de la Orden de N. P. S. Francisco de la Prov. 
de Michoacán, de Fr. Alonso de la Rea o. f. m. Libr. I. Caps. 20 y 21. Págs. 
86 y Sigs. Y para mayor ilustración véase también el artículo del Prof. Pbro. 
Higinio Vázquez Santa Ana titulado "El Convento de S. Francisco de Ji- 
quilpan" en la Revista Jueves de Excelsior del 30 de marzo de 1950. 

También véase: J. GUADALUPE ROMERO. Not. para formar la Hist. 
y Est. de Michoacán. Año de 1862. Pág. 101-103. 



I 




CAPITULO XXXVI 
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE PONCITLAN 

Ala orilla del ferrocarril que va de la Ciudad de Guadalajara a México, 
antes de tocar la importante Ciudad de Ocotlán, se encuentra la po- 

—319— 



blación de Poncitlán que desde el año de 1928 ha progresado notablemente en 
su vida comercial, industrial y agrícola por esfuerzos de sus propios vecinos 
y como consecuencia ha aumentado el número de habitantes extraordinaria- 
mente que a la vez han dado crecimiento a dicho pueblo con fincas nuevas y 
han hecho grandes mejoras materiales a la población. 

El pueblo es grande, con anchas calles bien empedradas, y es más largo 
de Oriente a Poniente, tiene decentes casas, el jardin principal rodeado de 
árboles siempre verdes que llaman "Casuarinas", con la particularidad de 
que el centro de la población está cargado hacia la orilla de manera que el 
ferrocarril pasa a dos o tres cuadras del jardín principal. Paralelo al ferroca- 
rril corre, desde Ocotlán, el Rio Lerma con sus aguas tan silenciosas y tran- 
quilas que parece que no se mueven; pero llevan una fuerza formidable. Es- 
te río pasa también a la vera del pueblo y lo llena todo de verdor y hermo- 
sura de manera que las brisas de sus márgenes casi bañan las casas de la 
orilla del pueblo y la estación del ferrocarril. Un rústico y bien construido 
puente de piedra une a Poncitlán con los poblados que se extienden al otro 
lado del Río Lerma. 

Sus habitantes son hospitalarios y buenos católicos, de suerte que todo 
esto hace de Poncitlán un pueblo simpático, fértil y sobremanera pintoresco 
y por consiguiente atractivo. Tiene dos barrios: el de SANTA MARIA y 
el de SAN MATEO que datan desde la época de su evangelización y cuyos 
nombres típicamente se han perpetuado hasta ahora. Actualmente es parro- 
quia que pertenece a la XIX Porania de Ocotlán, de este Arzobispado de 
Guadalajara. 

Por unas informaciones testimoniales que las autoridades de la Nueva 
Galicia levantaron en 1585 y que originales se guardaban en el Museo Nacio- 
nal de Arqueología, Historia y Etnografía de la Ciudad de México se sabe 
que Poncitlán en la antigüedad era un Cacicazgo de indios de Raza Coca 
llamado en su lengua: "PONZEHUI" que mexícanizado llamóse :"PONZE- 
TLAN" y que quedó en "PONCITLAN" cuyo nombre no se interpreta: "Lu- 
gar de Ponce", nombre de su Cacique, como creyeron algunos, ni "Lugar de 
cilacayotes", ni "Lugar junto a los chilares de la ribera", como hasta aquí se 
había creído, sino que Poncitlán se interpreta: "Lugar del dios Ponze" que 
era una falsa divinidad muy adorada y reverenciada entre los cocas y muy 
particularmente en el Cacicazgo de Ponzétlan donde se le rendía continua 
adoración y se le tributaban grandes cultos y de aquí tomó el nombre de 
POANZITLAN o PONCITLAN. 

Desde a principios del Siglo XVI estaba gobernado este Cacicazgo por 
un Cacique llamado PONZE y habitaban dicho pueblo varios millares de in- 



^320— 



dios. Aunque no era de Raza Coca como Ponze sino de Raza Tecuexe vivía 
también en Poncitlán el Cacique CHAPALAC, los dos muy hermanablemen- 
te: pero desde 1510 comenzaron los dos caciques a tener desavenencias y di- 
ficultades y esto dió origen a que CHAPALAC saliera de Poncitlán en 1511 
y se llevara tras de sí una muchedumbre de indios y familias que abandona- 
ron Poncitlán y después de peregrinar por Tepetitlán, Tomatlán, Ahuehue- 
cuahutitlán, Tepeyamatlaxtzonsitla, e Ixtlahuacán de los Membrillos fueron 
a establecerse definitivamente en Chápala en 1537 guiados por el goberna- 
dor D. Francisco Tepotzin. Parece que desde entonces quedaron tributarios 
de Chapalac, cuyo cacicazgo llamóse de CHAPALLAN hoy CHAPALA, 
los pequeños señoríos cocas de PONCITLAN, San Juan Cosalá, Ajijic y Jo- 
cotepec; pues el Cacique Chapalac era el Tlatoani y por consiguiente el due- 
ño de todas aquellas tierras sujetas a su corona. 

El Cronista Fr. Antonio Tello pondera mucho a los indios de todo este 
Tlatoanazgo diciendo que nunca fueron: "Indios mañosos, ni sangrientos, an- 
tes muy pacíficos y domésticos, como se echa de ver, pues no fueron conquis- 
tados ni sujetos con estruendos de armas, sino que ellos con buena inclina- 
ción recibieron la Fe Católica y Sagrado Evangelio". Tal fueron los natu- 
rales de Poncitlán como puede verse por su conquista que fue realizada por 
primera vez en el año de 1521 por el Capitán D. Alonso de Avalos quien de 
paso a la provincia que llevó su nombre: "De Avalos" y fueron las regiones 
de Sayula, Atoyag, Zacoalco y Cocula, llegó al pueblo de Poncitlán y fue 
muy bien recibido y regalado del Cacique Ponze y sus fieles vasallos, que le 
dieron también muy en paz la obediencia y reconocieron al Rey de España, 
Carlos V, como Emperador, quedando así sujetos al padrón de D. Alonso 
de Avalos que los reconocía por suyos. 

Mas esto no fue obstáculo para que. a principios de marzo de 1530 y 
después de haber hecho la conquista de Ocotlán, se presentara el feroz Ñu- 
ño Beltrán Guzmán para hacer de Poncitlán una nueva conquista y añadirlo 
a su padrón. Quince días se detuvo en Poncitlán mientras se curaban los he- 
ridos que habían resultado de una escaramuza con los indios de Cuitzeo que 
lí impedían el paso del Río Lerma y durante ellos el Cacique Ponze: "Que 
era un buen Señor y gentil hombre" lo recibió muy bien y también a sus sol- 
dados y los regaló con mucho pescado del río, aves, caza, maíz y miel y él y 
sus vasallos dieron a Guzmán de nuevo la obediencia con lo que quedó D. 
Ñuño muy agradado y dió orden a sus capitanes de que contaran la gente 
sujeta a este Cacique y resultó ser "de quince mil indios para arriba" y sin 
acordarse del Rey Carlos V aplicó para sí la conquista de este Pueblo de 



321 — 



Poncitlán. De allí siguió a la conquista de Tonalá que era la meta de sus 
aspiraciones y que en breve también sujetó. 

En el orden espiritual estos naturales de Poncitlán fueron conquistados 
a la Santa Fe Católica por los religiosos de N. P. San Francisco. Consta que 
en el ejército de Ñuño de Guzmán iban los W. PP. Fr. Juan de Padilla y 
Fr. Juan de Badillo y al detenerse con él 15 días en Poncitlán aprovecharon 
la ocasión para anunciar la Fe a los naturales de dicho pueblo y adoctrinaron 
y catequizaron los más que se pudieron y cuando los juzgaron suficientemen- 
te preparados el V. P. Fr. Juan de Padilla los bautizó por su propia mano 
comenzando primeramente por el Cacique Ponze que recibió el nombre de 
D. Pedro Ponce sirviendo de padrino el mismo Guzmán. 

Fue D. Pedro Ponce buen cristiano y ayudó mucho a que se cimentara 
la cristianización de los naturales y en las entradas que después hicieron al 
Pueblo de Poncitlán los VV. PP. Fr. Martin de Jesús o de la Coruña y Fr. 
Miguel de Bolonia, el primero de los cuales bautizó en Tonalá al Cacique 
Chapalac, que era el TLATOANI de quien dependía el Cacique de Ponci- 
tlán. llamándolo D. Martín Chapal, grande ayuda les prestó D. Pedro Ponce 
en limpiar el Cacicazgo de Poncitlán del idolátrico culto del dios Ponze, cuyo 
ídolo muy venerado allí, probablemente estos VV. PP. hicieron pedazos y 
sus fragmentos los arrojaron al Río Lerma para borrar entre los naturales de 
Poncitlán todo motivo de superstición y lograr su acercamiento a la Fe Cris- 
tiana, 

Otro apóstol de este pueblo fue el V. P. Fr. Antonio de Segovia. Fun- 
dado en 1531 el Convento de la Asunción de Tetlán, cerca de Tonalá, Fr. 
Antonio de Segovia, desde allí caminando a pie, descalzo, con un bordón en 
la mano y el breviario en la otra, comiendo maíz tostado y durmiendo donde 
le tomaba la noche, de tiempo en tiempo visitaba a los indios cocas de Pon- 
citlán y predicándoles continuamente la hermosura de la castidad y ganándo- 
les con su dulzura su corazón logró reducirlos a la legitimación del verdade- 
ro matrimonio y que dejaran las muchas mujeres y fue tanto el cariño y ve- 
neración que se granjeó de éstos indios que cuenta Fr. Antonio Tello que en 
la alteración general de los indios, en 1541, llamada Guerra del Mixtón logró 
el V. P. Fr. Antonio de Segovia que estos naturales de Poncitlán, con sus 
ruegos, halagos y caricias, no se alzaran sino que permanecieron quietos y 
fieles a la voluntad del V. P. y fue una verdadera excepción que estos na- 
turales de Poncitlán no apostataran entonces de la Fe y permanecieran alia- 
dos a los conquistadores como no sucedió en los demás cacicazgos de la Nue- 
va Galicia. 

Tres años después del bautismo del Cacique D. Pedro Ponce, y quizá a 



—322— 



sus instancias, se dió traza de fundar en Poncitlán un convento de la Orden 
Franciscana para poder atender desde allí a los naturales de la región. Esto 
sucedía en 1533. Desgraciadamente ni la tradición, ni los cronistas, y ni las 
crónicas y escritos que consulté, saben decir ni quién fue el religioso funda- 
dor, ni quién fue su primer guardián. Quizá con el tiempo aparezca. Sólo afir- 
ma Fr. Antonio Tello que la primera iglesia y convento fueron levantados por 
un religioso lego, muy perito en arquitectura, y él fue el maestro de la obra, 
de seguro ayudado por D. Pedro Ponce y los naturales y los cuales fueron 
dedicados a San Pedro y San Pablo que quedaron de titulares de la iglesia y 
convento porque ya desde antes los primeros evangelizadores habían declara- 
do por patronos del pueblo a estos santos apóstoles intitulándolo "SAN PE- 
DRO Y SAN PABLO DE PONCITLAN". La fundación de dicha iglesia y 
convento no pudo ser sino en 1533 porque en 1534 el religioso lego arquitec- 
to ya andaba poniendo la mano en la edificación del Convento de la Purísi- 
ma Concepción de Etzatlán. 

Después se fundaron otros nuevos pueblos de indios que se le adjudica- 
ron como pueblos de visita como San Pedro el Nuevo, San Juan Tecomatlán, 
Santiago, Santa María, Santa Cruz, Mexcala, San Sebastián y Atotonilco, de 
los cuales todavía algunos forman parte de su comprensión parroquial. 

En este Convento de Poncitlán siempre residían tres rehgiosos de los 
cuales uno era Predicador de los naturales en su propia lengua. 

Al principio este pueblo perteneció a la Mitra de Michoacán llamada en- 
tonces de Valladolid; pero habiéndose erigido, por Bula de S. S. Paulo III 
del 13 de julio de 1548, el Obispado de Compostela, hoy Arzobispado de 
Guadalajara, fue necesario señalar los límites de ambas diócesis. El 23 de 
diciembre de 1550 se colocaron los mojones o señales de ambos obispados y 
la Estancia de Miguel López, la Estancia de Saldívar y el Pueblo de Ponci- 
tlán quedaron en la parte del Obispado de Guadalajara; pero señalando el h- 
mite con Valladolid. 

Dice Roberto Ricard, en su 'Conquista Espiritual de México. Años de 
1523 a 1572' , que el Obispo de Guadalajara D. Fr. Pedro de Ayala, que mu- 
rió en 1659, tuvo sus disgustos con el Guardián de este Convento de Ponci- 
tlán Fr. Miguel Diosdado por querer este religioso construir de muy buena 
fábrica la iglesia de este pueblo cuya construcción fue muy sonada por los 
alrededores. Negábase el Obispo porque se decía que Fr. Miguel había de- 
rribado algunas iglesias y había cargado con las campanas y ornamentos; pe- 
ro intervino en la contienda el Licenciado Oceguera, Oidor de la Real Au- 
diencia de Guadalajara, defendiendo la fama de Fr. Miguel y sin duda la 
Iglesia se hizo y es de la que afirma Mota Padilla: "La Iglesia del Pueblo de 



—323— 



Poncitlán está a la orilla del río, por lo que es muy deleitoso este pueblo y re- 
galado de frutas y pescado y es división del Obispado de Michoacán y Gua- 
dalajara". En 1580 era el Guardián Fr. Pedro de Maldonado. 

El aspecto de Poncitlán en el Siglo XVII nos lo pinta bien, en 1621, el 
Cronista Lázaro de Arregui. Era entonces Poncitlán Alcaldía Mayor a cu- 
ya jurisdicción pertenecían los pueblos de La Barca, Atotonilco el Alto, Ayo 
el Chico, Jamay, Cuitzeo y Ocotlán pueblos que eran "Doctrina de religio- 
sos agustinos que residen en Ocotlán". 

Los naturales de Poncitlán se habían tornado muy perezosos, no admi- 
tían en su pueblo a ningún español y solo obligados por las autoridades ha- 
cían las siembras de maíz en el temporal de las lluvias. Además la pesca que 
hacían en el Lerma la llevaban a vender a Guadalajara todos los viernes así 
como también la sal que sacaban de los alrededores. Además ganaderos de 
Michoacán y de Querétaro tenían compradas muchas estancias en sus alrede- 
dores que les servían de agostaderos de octubre a mayo y en junio volvían 
sus ganados hacia Michoacán. 

Los pueblos de Santa Cruz, San Miguel y Atotonilquillo y Mexcala de- 
cía el mismo Arregui: "Todos estos pueblos, que son ya de muy poca gente, 
son Doctrina de frailes franciscos que residen en Poncitlán" en cuyo conven- 
to, y en el año de 1664, se tuvo Capítulo Intermedio de los frailes francisca- 
nos de esta Provincia presidido por Fr. Diego Zapata, Comisario General de 
la N. España. 

En el Siglo XVIII había ^mermado— en Poncitlán el número de habi- 
tantes. Contaba con 38 indios, 49 españoles y 52 de otras castas. Seguían ne- 
gados a que en su pueblo habitasen españoles y su industria consistía en las 
siembras de maíz y en la venta que venían a hacer a Guadalajara de pollos, 
gallinas, frutas y pescado. Sin duda por esto pasó a pertenecer Poncitlán, por 
ese tiempo, a la Alcaldía Mayor de La Barca. 

Comenzada la secularización de las Doctrinas o curatos de religiosos 
a mediados del mismo Siglo XVIII el Convento de San Pedro y San Pablo de 
Poncitlán, que todavía en 1759 estaba en poder de los frailes de N. P. S. 
Francisco, tuvo que pasar a manos del Clero Secular. Parece que este Curato 
de Poncitlán fue entregado al Cabildo de Guadalajara, Sede Vacante por la 
muerte del Obispo, D. Fr. Francisco de San Buenaventura Martínez de Te- 
jada y Diez de Velasco, ocurrida el 20 de marzo de 1 760. La secularización 
debió ser a fines de 1760 porque el 24 de febrero de 1761 el M. I. Sr. Deán 
y V. Cabildo Sede Vacante de Guadalajara nombraban Cura de Poncitlán, 
Vicario y Juez Eclesiástico, al Br. D. Ignacio Raimundo Ramos. De 1762 en 
adelante estuvieron adscritos al Curato de Poncitlán los sacerdotes seculares 



--324— 



Br. Francisco González Alcocer, Br. Juan Raimundo Ramírez, Lic. Nicolás 
Ortega, Br. Casimiro López de Lara, etc., etc. 

Una cosa muy notable había en Poncitlán hacia 1785 y era que debido 
a la indolencia de los naturales de dicho pueblo y a lá apatía propia de su 
raza no se conservaba en la Iglesia Parroquial el Santísimo Sacramento y 
para administrar el Viático a los enfermos éstos habían de esperar que el Cu- 
ra se los administrara desde el altar, es decir en la celebración de la S. Misa, 
y esto como castigo a: "La indolencia con que los indios tratan un asunto tan 
crítico y respetable". ¡Cosas de aquellos tiempos! 

En 1795 se leyó en la Iglesia Parroquial de Poncitlán el Decreto de Se- 
gregación de las provincias de Colima, Zapotlán el Grande y La Barca del 
Obispado de Michoacán y la agregación de las mismas al Obispado de Gua- 
dalajara y la razón fue porque siendo Poncitlán el límite de ambos obispa- 
dos, hechas con tal motivo otras desmembraciones y divisiones de territorio, 
era conveniente que los habitantes de Poncitlán se dieran cuenta de este De- 
creto de S. Mgd. Carlos III Rey de España, por Cédulas Reales expedidas en 
Madrid el 17 de abril de 1789 y 11 de julio de 1794. 

Desde entonces ha tenido el Curato de Poncitlán celosos párrocos y sa- 
cerdotes, del ahora Arzobispado de Guadalajara, que se han preocupado por 
su adelantamiento moral y que han influido en el mejoramiento de la socie- 
dad y aun en el adelantamiento material del mismo pueblo, v. gr. en el siglo 
pasado el Pbro. D. Luis Macias. En el presente D. Miguel Ruiz Velasco, D. 
Hilario Navarro, D. Reinaldo Ruvalcaba, D. Ladislao M. Lupercio, D. Joa- 
quín L. Aguayo, etc., y el actual Pbro. D. Fernando Vargas cuyo grande em- 
peño por el adelantamiento moral de la sociedad y del material de Poncitlán 
es ahora público y conocido. 

En el centro de la población, a un costado de la Plaza Principal, prece- 
dida de atrio, un poco en alto, con algunos jardines, rodeado este atrio de su 
respectiva verja, se encuentra la Iglesia Parroquial de muy sólida construcción. 
Tiene el frente de cantera, con una torre esbelta con sonoras campanas, y con 
una airosa cúpula, elevada, con ventanales y clarabollas, que le da mucha vis- 
ta a toda la construcción. Por dentro está muy bien y recientemente decora- 
da, con arte y buen gusto. Tiene un crucero y una capilla contiguos. El reta- 
blo del Altar Mayor, no recuerdo ya si es de cantera, pero es sobrio, artísti- 
co y de buen gusto. 

El centro del retablo lo llena un gran templete de cantera gris, de muy 
hermosa figura, con cristales en rededor, y dentro se contiene una devota, an- 
tigua y venerable imagen de María Santísima en su advocación del Santísimo 
Rosario que es muy venerada como Patrona del pueblo desde tiempo inroe- 



325— 



morial y ha estado en dicho pueblo desde la época de la Conquista. Natural- 
mente es muy querida de todos los habitantes de aquella parroquia y se le 
conoce e invoca vulgarmente con el titulo de NUESTRA SEÑORA DEL 
ROSARIO DE PONCITLAN. 

Sobre el origen de esta antigua y V. imagen transcribiré textualmente lo 
que sobre ella escribió en 1742 el historiador D. Matías de la Mota Padilla. 
Dice así: "El Señor D. Carlos V (Rey de España) remitió a la (Nueva) Ga- 
licia cuatro imágenes de Nuestra Señora todas iguales, en sus tamaños, en 
ser de (verdadera y efectiva) talla y al parecer de una misma advocación, 
con el Niño Dios en los brazos y en la mano derecha con demostración de 
tener en ella el Santísimo Rosario. Todas cuatro de rostros afables y venera- 
bles. 

Todas las recibieron los religiosos de N. P. San Francisco, como que 
fueron los primeros que entraron al Reino (de la Nueva Galicia) con Ñuño 
de Guzmán y como el Pueblo de Poncitlán es uno de los primeros por ser ju- 
risdicción de La Barca que comprende el Pueblo de Cuitzeo y demás del Va- 
lle de Coinan, que es la parte primera en que entró dicho D. Ñuño, y en la 
raya que divide el Reino de la Nueva Galicia de (el Reino de) la Nueva Es- 
paña, en dicho Pueblo de Poncitlán, que también es término divisorio de los 
dos obispados de Michoacán y (Nva.) Galicia, está colocada una de dichas 
imágenes". 

Las otras tres compañeras de esta de Poncitlán son Nuestra Señora de 
la Rosa en la Catedral de ' Güadalajara, Nuestra Señora del Rosario de la 
Iglesia de Santa Mónica y Nuestra Señora de los Angeles que pereció al 
ser incendiada la Iglesia de N. P. San Francisco, de la misma ciudad, en 1936. 

Ni Mota Padilla ni ningún otro historiador dicen si el Rey Carlos V 
quiso dar dicha imagen expresamente al Pueblo de Poncitlán. Yo me inclino 
a creer que si. Porque en aquella época "De España venía lo que a España 
iba" y más de algún conquistador debió manifestar a S. Mgd. la buena vo- 
luntad con que los naturales de Poncitlán dieron la obediencia, se dejaron 
conquistar, y lo reconocieron como Emperador. Los frailes, como vimos lo 
hizo Fr. Antonio Tello, le ponderarían la docilidad con que recibieron la pre- 
dicación evangélica y abrazaron la ;Fe y aun el mismo Virrey D. Antonio de 
Mendoza en el informe que debió darle sobre la matanza de españoles, los 
pueblos destruidos, y el alzamiento de los indios, en la Guerra del Mixtón, 
también hizo notar los pocos pueblos que permanecieron en paz, entre ellos 
este de Poncitlán cuyos naturales habían permanecido fieles a su Corona. 

Con tales noticias agradado el Rey con estos naturales quiso premiarlos 
enviándoles la imagen del Rosario para que protegiera su Pueblo de Ponci- 



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tlán. Esto viene a confirmar lo que asegura el Sr. Cura de Ocotlán, Lic. D. 
Margarito Ortega, quien afirma que en una ocasión, en el Archivo Parro- 
quial de Poncitlán, vió: "Un documento en que consta la donación que hizo 
el Emperador Carlos V de la escultura de Nuestra Señora del Rosario"; pe- 
ro como nuestros archivos han sido tan mutilados en nuestras guerras civiles, 
el Párroco actual de Poncitlán, Pbro. D. Fernando Vargas, no lo ha encon- 
trado por más que se ha empeñado en su búsqueda. 

Algunos escritores señalan como fecha de donación de la imagen, el año 
de 1548 y no les falta razón; pues consta que en 1551 ya estaba en Ponci- 
tlán. Cuenta el mismo Mota Padilla que en ese año de 1551 llegó a Ponci- 
tlán Dn. Diego Ramirez, Visitador de la Nueva España, con el encargo de 
rectificar los mojones o límites entre los obispados de la Nueva Galicia y,Va- 
lladolid. Habiéndolos señalado de nuevo quedó la línea divisoria en la Ca- 
pilla del Barrio llamado aún de Santa María y sobre dicha línea, y dentro de 
la Capilla, se construyó una columna de piedra y sobre ella se puso la refe- 
rida Imagen de María Santísima del Rosario como para que protegiera a los 
dos entonces obispados. Por esto todavía en 1882 existía la tradición de que 
la Capilla del Barrio de Santa María era pertenencia de Nuestra Señora del 
Rosario y la cual, retirada la imagen de la Virgen, desde remotos tiempos 
quedó dedicada al Señor de Chiapas, crucifijo popularmente conocido en Pon- 
citlán por el "Señor de las Chapitas". 

No consta cuanto tiempo permanecería la imagen de Nuestra Señora en 
la Capilla del Barrio de Santa María. El R. P. Fr. Luis del Refugió Palacio 
o.f.m. opinaba que: "Entre tanto que se edificaba la (iglesia) grande (o con- 
ventual) acá (en Santa María) estuviesen el culto y la Virgen". Lo ciertó es 
que de allí pasó a la iglesia del Convento de San Pedro y San Pablo. Esta 
iglesia, la primitiva de Poncitlán. fue edificada en el Siglo XVI, fue en la que 
puso mano Fr. Miguel Diosdado, y se encontraba situada en el lugar que aho- 
ra ocupa la Escuela de Niños, casi frente a la Estación del Ferrocarril, muy 
cerca del Río Lerma. Tello afirma que tenía capilla mayor y crucero y esta- 
ba edificada de cal y canto y otro informe asegura que era una "Iglesia muy 
capaz, de bella construcción". 

Estando ya aquí la Virgen, asegura en 1722 el Cronista Fr. Nicolás de 
Ornelas Mendoza y Valdivia que por este tiempo la Imagen del Rosario te- 
nía fama de milagrosa; pero que no hacía mención particular de ella porque 
solo tenía veneración de los vecinos de Poncitlán y no de los pueblos circun- 
vecinos como sucede con otras imágenes. 

Aquí mismo fue venerada esta célebre Imagen de la Virgen por el re- 
nombrado Apóstol de las Américas, V. Siervo de Dios, Fr. Antonio de Jesús 



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Margil que nació en Valencia, España, el 18 de agosto de 1657 y siendo de 
16 años tomó el sayal franciscano en el Convento de la Corona de Cristo, de 
la misma ciudad, el 22 de abril de 1673. Pasó a este Nuevo Mundo en 1683 
y morando en el Convento de la Santa Cruz de Querétaro se dedicó a las 
misiones en Yucatán, Tabasco, Chiapas y Soconusco. Fue Apóstol desde Te- 
xas hasta Costa Rica y fundador de los Colegios Apostólicos del Santo Cris- 
to de Guatemala y de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas. Estuvo 
adornado de los dones de oración, profecía y milagros y gozando de gran fa- 
ma de virtud y santidad murió en el Convento de San Francisco de México 
el 6 de agosto de 1726 a los 70 de edad y 53 de religión. 

Introducida su Causa de Beatificación por los obispos de México, Gua- 
dalajara y Guatemala en el Pontificado del Papa Clemente XIV, 40 años 
después de su muerte, fueron declaradas sus virtudes "en grado heróico" por 
S. S. Gregorio XVI según Decreto de la S. Congregación de Ritos del 21 de 
agosto de 1836. Actualmente lleva muchos años suspensa su Causa de Bea- 
tificación. 

Estando en Zacatecas el V. P. Fr. Antonio de Jesús Margil recibió un 
llamado de México del M. R. P. Comisario General para el arreglo de unas 
misiones. Partió de Zacatecas en octubre de 1625 "deteniéndose a misionar 
en los pueblos ribereños del Lago de Chápala". De Azcatán llegó a Ponci- 
tlán el 31 de diciembre de 1525. Los naturales y vecinos de Poncitlán salie- 
ron a encontrarle hasta Azcatán como dos leguas, y durante el trayecto, car- 
gando un Santo Cristo que siempre llevaba Fr. Antonio, rezándose la Coro- 
na, estaciones y otras oraciones, llegó el misionero a las orillas de Poncitlán 
y en medio de un inmenso gentío se le condujo hasta el Convento de San Pe- 
dro y San Pablo donde Fr. Antonio cantó su acostumbrado ALABADO y 
les dió una fervorosa plática diciéndoles que llegaba para consuelo de sus 
almas y arreglo de sus conciencias. 

El lo. de enero de 1726 dió comienzo la Misión que se prolongó hasta 
el día 10 siendo los sermones por la tarde. Durante su estancia en Poncitlán 
el V. Siervo de Dios veneró la milagrosa imagen del Rosario, le suplicó el 
fruto de la Misión y aun celebraría Misa en su altar. El Cronista de estos su- 
cesos dejó asentado: "Es este Convento de la Provincia de (Santiago) de Xa- 
lisco y la Iglesia (está) en la misma raya que divide el Obispado de Michoa- 
cán del de Guadalajara: LA SEÑORA TITULAR, DEL ROSARIO, ES 
MUY MILAGROSA. Fue muy copioso el fruto que Dios hizo en esta Mi- 
sión". Las imágenes veneradas pof santos, ha dicho un cronista, son siempre 
muy milagrosas. A la de Poncitlán le cupo esta suerte. 

Secularizado el Curato en 1760 poco después un voraz incendio invadió 



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^sla iglesia donde se veneraba la imagen del Rosario y fue tanta la indolen- 
cia de los naturales de Poncitlán que no hubo quién ocurriese en socorro y 
a detener el voraz elemento y aun me parece que ardieron las Sagradas Es- 
pecies Sacramentales y por esto se castigó a los naturales de dicho pueblo 
con no dejarles en la iglesia, por muchos años, el Santísimo Sacramento. Ten- 
go para mi que este voraz incendio no dejó ilesa la imagen de Nuestra Señora 
del Rosario y entonces fue cuando perdió las ricas vestiduras doradas, de efec- 
tiva talla, y estofadas que tenia y como aún las tienen las imágenes compa- 
ñeras que quedan. 

Otro incendio volvió a tocar a esta imagen de Poncitlán cuando estuvo 
al frente de esta parroquia el Sr. Cura D. Quintín Jiménez, entre los años de 
1914 y 1919. La llama de una vela incendió el pabellón de telas que adorna- 
ba a la Imagen del Rosario, no se pudo sofocar oportunamente el fuego, y 
se incendiaron totalmente las vestiduras de seda y la cabellera de la S. ima- 
gen. Se le "chamuscó el rostro y las manos de tal suerte que la pintura (o 
coloración) no sólo se le ampolló sino que se carbonizó". El Sr. Cura Jimé- 
nez condujo la imagen a Guadalajara al taller de escultura de D. Erigido 
Ibarra, muy de fama en ese tiempo, quien la retocó sujetándose en cuanto fue 
posible a los lineamientos que antaño tenía. Y esta es la imagen, donación 
de Carlos V, que actualmente se venera en su Santuario Parroquial de Pon- 
citlán. 

En cuanto al Santuario actual donde dicha imagen se venera se sabe que 
desplomada, tal vez con el incendio, la primitiva Iglesia Conventual donde se 
había conservado la imagen se construyó otro Santuario, en el mismo lugar 
donde está el actual, y allá pasó Nuestra Señora del Rosario. Mas las perso- 
nas que lo conocieron afirman que era sumamente desproporcionado, sin arte 
ni buen gusto y muy mal construido por lo que al hacerse cargo de la Parro- 
quia de Poncitlán el Sr. Cura D. Luis Macías, el 10 de julio de 1899, hizo los 
planos, abrió los cimientos y levantó sus muros a una altura considerable, 
para construir a Nuestra Señora del Rosario un nuevo Santuario. 

El Sr. Cura D. Miguel Ruiz de Velasco, que se encargó de la parro- 
ouia el 12 de marzo de 1906, techó el Santuario, le construyó la cúpula, la to- 
rre, colocó un reloj en la fachada y colocó a la Imagen del Rosario en el nue- 
vo Altar Mayor que salió tan desproporcionado que la Sda. Mitra de Gua- 
dalajara ordenó al Sr. Cura D. Hilario Navarro, que se había encargado de 
la parroquia el 15 de noviembre de 1920, que lo derribara. Así lo hizo; pero 
fue comenzado el nuevo altar por el Sr. Cura D. Reinaldo Ruvalcaba. encar- 
gado de Poncitlán en 1928, terminado por el Sr. Cura D. Ladislao M. Luper- 
cio y bendecido solemnemente por el limo. Mons. Dr. D. Narciso Aviña Ruiz, 



—329— 



Secretario de la Sda. Mitra de Guadalajara, el primer domingo de octubre de 
1930 y en dicho altar es donde ahora está expuesta a la veneración la célebre 
y milagrosa imagen de Nuestra Señora del Rosario de Poncitlán. 

LA CORONACION CANONICA. 

El Párroco actual de Poncitlán, Pbro. D. Fernando Vargas, junto con los 
sacerdotes adscritos a la parroquia: Pbros. D. Norberto Salas, D. J. Jesús Ca- 
sillas, y D. J. Jesús Alatorre y los más caracterizados vecinos de Poncitlán di- 
rigieron al Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. D. José Garibi Rive- 
ra, el 15 de diciembre de 1947, un ocurso suplicándole interpusiese su influjo 
ante la Santa Sede y les alcanzara la gracia de la Coronación Pontificia de 
Nuestra Señora del Rosario. 

Aceptó con gusto el Prelado y mandó a Roma las requeridas preces en 
que hacia constar que la imagen del Rosario de Poncitlán reunía las condi- 
ciones necesarias para su Canónica Coronación. 

El Cardenal Federico Tedeschini del título de Santa María de la Vic- 
toria, Arcipreste de la Basílica Vaticana, y los canónigos del Cabildo de la 
misma Basílica expidieron el Breve respectivo, en mayo de 1950, decretando 
que la Imagen del Rosario de Poncitlán fuera condecorada con corona de oro. 
Firmaban el documento el Canónigo Fernando Prosperini y Juan Bautista Fe- 
rraro. Secretario del Cabildo. 

El 19 de noviembre de 1950 se efectuó la Coronación por mano del Excmo. 
Sr. Dr. D. José Garibi Rivera nombrado Delegado por el Cabildo Vaticano. 
Precedió un Congreso Social Mariano, que dió comienzo el 15 de noviembre, 
con comuniones generales e importantes sesiones a cargo de ilustrados sa- 
cerdotes. 

El día 17 comenzó un Solemnísimo Triduo de misas pontificales con pre- 
dicación. Pontificaron los Excmos. Sres. Dres. D. Manuel Yerena. Obispo 
de Huejutla, D. Ignacio de Alba, Obispo de Colima, D. José Garibi Rivera, 
Arzobispo de Guadalajara. Pred'icaron muy elocuentes sermones el M. I. Sr. 
Cango. Magistral de Guadalajara Dr. D. José Ruiz Medrano, el Cango. Doc- 
toral D. Benjamín Ruelas y Sánchez y el último día el Sr. Arzobispo de Gua- 
dalajara. Por la tarde dél día de la Coronación el Pbro. D. Alfonso Toriz. 

El 18 hubo Vísperas Pontificales presididas por el Delegado Apostóli- 
co en México, Arzobispo Dr. D. Guillermo Piani, El día de la Coronación 
estuvieron presentes a más de los nombrados prelados el Excmo. Sr. Dr. D. 
José del Valle y Navarro, Obispo de Tabasco y el Excmo. Sr. Dr. D. Anas- 
tasio Hurtado, Obispo de Tepic. 



—330— 



Durante todo este grandioso festival hubo afluencia de sacerdotes y pe- 
regrinos, danzas, luces, cohetes, músicas, etc., etc. Su recuerdo quedó bien 
grabado entre los habitantes de Poncitlán. 

DESCRIPCION DE LA SANTA IMAGEN. 

Esta Imagen del Rosario de Poncitlán es una estatua esculpida en un 
solo bloque de madera incorruptible como cedro o bálsamo y a pesar de tan- 
tos años y vicisitudes no muestra picadura alguna. Tiene de altura 1.41 Ctms. 
y aparece la Virgen de pie, sobre un pesado cuadro de madera, asomando de 
su vestidura el pie derecho, y la misma mano en actitud de sostener un cetro 
y el Santísimo Rosario. 

El Niño Dios que tiene 38 Ctms. está desnudo y sentado en la mano iz- 
quierda de la Virgen que lo sostiene con los dedos medio cubiertos con un 
lienzo azul enredado entre las piernas del infante que con la manita izquierda 
sostiene un globo azul y con la otra está dando la bendición. Ambas imáge- 
nes eran de una sola pieza; pero por el desmedido afán de ataviarla con ro- 
pas de seda le separaron y cortaron, con todo y el Niño, el muslo y la ma- 
no izquierda y, adaptándole un tornillo, se la dejaron de quitar y poner para 
adaptarle las vestiduras al gusto. 

Ya se ha dicho que la rica vestidura de espléndida talla se acabó en el 
Siglo XVIII y como último vestigio de tan precioso arte le queda todavía un 
lienzo, pintado de blanco, en rededor de su cuello. Hoy está completamente 
desbastada, simulando estar vestida de una sencilla túnica pintada de blanco 
adornada con unos pobres arabescos pintados con polvo de oro que carecen 
de todo gusto artístico. 

Tiene su cabeza un poco inclinada al lado izquierdo, con el cabello tam- 
bién desbastado para poder adaptarle cabellera postiza. Antiguamente esta Di- 
vina Señora de Poncitlán tenia sus párpados apenas abiertos que dejaban en- 
trever sus columbinos ojos que eran pintados; mas cuando se quemó la últi- 
ma vez y la retocaron le cavaron las cuencas para ponerle ojos de cristal y 
ahora le quedaron completamente abiertos. Tiene sus labios cerrados y rojos 
y el semblante es más serio que amable como sus congéneres. El color que 
ahora tiene en nada se parece al que antaño tenía, como puede verse en sus 
compañeras; pues es de u;n desagradable amarillento a base de albayalde con 
las mejillas un poco subidas de color. 

La visten de ricas telas de seda, lo mismo que al Divino Infante, con 
bordados de seda y oro, a veces toda de blanco, a veces de blanco y azul, con 



-331 — 



la túnica ceñida por un cíngulo y con el manto que le pende de los hombros 
y recoge sus extremos entre sus brazos. Lleva la Virgen cabellera sobrepues- 
ta cuyos bucles caen frente a su pecho y una blanca mantilla española de en- 
cajes o tul le cubre su cabeza y le cae en graciosos phegues hasta sus pies. 
Spbre sus cabezas llevan, la Virgen y el Niño, ricas coronas di oro y piedras 
preciosas que fueron elaboradas en el Taller de Orfebrería de los Hermanos 
Orozco de Guadalajara y con las cuales fueron coronados solemnemente. La 
Virgen lleva además zarcillos de oro, rosario de plata y media luna de pla- 
ta a sus pies, atornillada al cuadro de madera en que pisa la Virgen. Tiene 
también para los días ordinarios otra corona de plata dorada, de forma airo- 
sa, adornada de varias piedras, que le compró el actual Sr. Cura D. Fernan- 
do Vargas. 

SU FIESTA. 

Son dos las fiestas que se le dedican. Una el 7 de octubre, solemnidad 
del Rosario, en que se le ofrecen Vísperas Solemnes, Misa de Función, Ex- 
posición del Santísimo durante el día y por la tarde Rosario Solemne con pre- 
dicación y a los cuales actos asisten sus hijos y devotos con entusiasmo y de- 
voción. 

Otra fiesta tiene lugar el Domingo Tercero de noviembre y esta es la 
Fiesta Patronal. Precede un lucido novenario cuyos días se distribuyen en- 
tre los diversos gremios de Poncitlán como los albañiles, peluqueros, herre- 
ros, el comercio, señoras de la población, etc., etc., siendo de lo más lucido 
el día que toca al llamado Barrio de San Mateo. Durante este hermoso fes- 
tival se derrochan luces, flores, músicas, pólvora, etc. Hay misas solemnes, 
ejercicios vespertinos y también predicación. 

El día de la fiesta celebra de Pontifical el Prelado de la Arquidiócesis 
a quien también, a veces, toca hacer el panegírico de Nuestra Señora en su 
advocación del Rosario o a algún otro connotado orador. Por la tarde sale 
la Divina Señora y Reina de Poncitlán por las calles de su pueblo, en devota, 
solemne y jubilosa procesión y así es llevada hasta la Capilla del Barrio de 
Santa María de donde regresa a su Santuario Parroquial en medio de las 
aclamaciones y aplausos de su devoto pueblo que la ama con santo delirio. 

El actual Sr. Cura de Poncitlán, Pbro. D. Fernando Vargas, con el ob- 
jeto de extender la devoción a tan célebre y milagrosa imagen, mandó hacer 
al escultor Rubén Millan de Guadalajara, una pequeña imagen, copia de la 
Original, y es la que con título de "PEREGRINA" visita todos los poblados 
pertenecientes a la Parroquia de Poncitlán y con esto crece cada día más y 



--332— 



más k devoción y el cariño a NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE 
PONCITLAN, 



FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir esta Reseña de Nuestra Señora del Ro- 
sario de Poncitlán: 

ARREGUI, Domingo Lázaro de. "Descrip. de la N. Galicia". Págs. 58- 
61. y Pág. 68 de la Introducción a su obra. 

DAVILA GARIBl, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 6a. Págs. 53-55. 

"Del Náhuatl al Español", la. Ed. Año de 1939. Cap. 19, Págs. 241-250. 

"Vida y Hechos del V. P. Fr. Antonio Margil de Jesús", la. Ed. Año 
de 1919. Págs. 5-31. 

EREJES O. F. M. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de 
la Conq. Part. de Jal.". Pág. 116. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Ar2. de. Núm. de Ag. de 1950. 
Págs. 449-450. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 4. No. 5, 7 y 8. Pág. 50-51. Cap. 59, No. 10 y 11. Pág. 383-384. Cap. 74. 
No. 12. Pág. 452. 

NOTICIAS VARIAS de la Nueva Galicia, Págs. 65-66. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón, de la Prov. de Stgo, de 
Xal.". Cap. 5, Pág. 13. Cap. 9, Pág. 31-33. Además la Pág, 84. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín, de Jal.". Tom. I, Págs. 16 y 26. 

PALACIO O, F. M. Fr. Luis del Refugio. Comentario al Cap. 21 del 
Libr. IV de la Crón, Mise, de Fr. Antonio Tello, Págs. 257-258, Véase tam- 
bién lo que toca sobre esta imagen en el Bolet. Ecco, del Arz. de Guad, Núms. 
de Sep. de 1930, Pág, 399 y Oct. de 1930, Págs, 472-473, 

"Recop. de Not, y Dat. que se reí. con la Mil, Img, de N. S, de Zapo- 
pan", Págs. 140-141. 

PROGRAMA de los festejos de la Coronación Canónica de N. S, del 
Rosario de Poncitlán, Publicado en Nov, de 1950, 

RAMIREZ FLORES, José, "Chápala y su Curato hasta fines del Si- 
glo XVIU" en la Revista "Estudios Históricos" No. I. Pág. 85. 

TELLO O, F, M, Fr, Antonio, "Crón, Mise, de la S, Prov, de Xal.". 
Libr, II, Cap. 30, Pág, 78, Cap, 205, Pág. 626. 

Libr, IV, Cap, 12, Pág. 75. Cap. 21, Pág. 115-116. 



-333— 



UGARTE S. J. José Bravo. "Diócesis y Obispos de la Iglesia Méx.". 
Págs. 33 y 41. 

VARGAS, Pbro. Fernando. Párroco actual de Poncitlán. Algunos da- 
tos que publicó en "El Paisano". Periódico Mensual. Religioso-Social. Se pu- 
blica en Poncitlán, Jal., por el mencionado P. Vargas. Véanse los Núms. de 
Ag. de 1946, Pág. 2-4. Sep. de 1946, Pág. 2-4. Nov. de 1946, Pág. 1-3. Sep. 
de 1947. Pág. 2. Nov. de 1947, Pág. 2-3. Dic. de 1947. Pág. 1-3. May. de 
1948, Pág. 1. y Nov. de 1948. Pág. 2. 



-334 



CAPITULO XXXVII 



NUESTRA SEÑORA DE OCOTLAN. 

LA importante y comercial ciudad de Ocotlán situada a la vera del fe 
rrocarril de México es la XIX Porania de este Arzobispado de Gua 
dalajara. 



—335-- 



Fue fundada en un ocotal o lugar abundante de pinos, de donde fomó 
el nombre de OCOTLAN que se interpreta: "Lugar de ocotes o pinos". En 
la antigüedad perteneció al Reino de Coinan como cacicazgo y comprendia 
o tenia sujetos los pueblos de Zula, Jamay y Joconostle que reconocían co- 
mo su Señor al Cacique de Ocotlán. Se dice que los primeros pobladores la 
llamaron Tasnahui, que tiene la misma significación que Ocotlán, y a prin- 
cipios del Siglo XVI ya contaba con más de dos mil indios habitantes que en 
1509 intentaron apoderarse de otras tierras; entre otras las del Pueblo de 
Tlajomulco; pero fueron siempre vencidos y rechazados. Otras escaramuza.s 
tuvieron después con los tarascos de Michoacán por querer éstos apoderara 
de las fértiles tierras de Ocotlán. 

En Marzo de 1530 se presentó Ñuño de Guzmán para hacer la Con- 
quista. Al penetrar al Pueblo de Ocotlán lo halló solo y completamente aban- 
donado; pues los naturales se habian replegado al Rio Lerma para impedirle 
el paso. Se estuvo todo un dia en Ocotlán y al dia siguiente pudo pasar el 
río en barcas hechas de cañas y después de una sangrienta escaramuza en 
que murieron muchos indios de Ocotlán y estando en el entonces Pueblo de 
Cuitzeo, contiguo a Ocotlán, vino el Cacique de Ocotlán con sus vasallos, to- 
dos de paz, y le dieron la obediencia. Dice el Cronista Tello que había en- 
tonces en la plaza de Ocotlán un pino grandísimo, frondoso, como vestigio 
de la etimología de su nombre donde pudieron sestear los españoles y los frai- 
les que iban con Ñuño de Guzmán quien de Ocotlán siguió a Poncülán p.-ira 
seguir la Conquista. 

Los VV. PP. Fr. Juan de Padilla y Fr. Juan de Badillo que andaban 
con Guzmán anunciaron de paso la Fé en Ocotlán. Después de fundado el 
Convento de Tetlán, cerca de Guadalajara, el 1531, desde allí se desprendían 
los mismos frailes hasta Ocotlán y Cuitzeo y además Fr. Andrés de Córdova, 
Fr. Antonio de Segovia y Fr. Miguel de Bolonia quienes catequizaron a es- 
tos naturales y los bautizaron logrando el mismo Fr. Antonio de Segovia que 
en la Guerra de 1541 llamada del Mixtón esta provincia de Ocotlán quedase 
quieta y sin alzarse. 

Es tradición de que hacia la mitad del Siglo XVI se fundó en Ocotlán un 
convento de Frailes de San Francisco con la iglesia dedicados al Apóstol San- 
tiago a quien constituyeron Patrón del pueblo que fue intitulado "SANTIA- 
GO DE OCOTLAN". Desde este convento atendían los frailes los pueblos 
de La Barca, Ayo el Chico, Atotonilco el Alto y otros. En lo espiritual per- 
tenecía Ocotlán al Obispado de Michoacán. 

El año de 1576, por Cédula de Felipe II, Rey de España, enviada a D. 
Fr. Antonio de Morales, Obispo de Michoacán de quien dependía Ocotlán, y 



336— 



a D. Jerónimo de Orozco, Gob. y Presidente de la Real Audiencia de Gua- 
dalajara, se entregó la Doctrina de Ocotlán al Provincial de la Orden de San 
Agustín R. P. Fr. Juan Adriano para que se hicieran cargo de dicha Doctri- 
na los religiosos de su Orden. Fue por primer Prior de Ocotlán el P. Fr. Bal- 
tazar de la Anunciación y por compañeros los PP. Fr. Gonzalo Salinas y Fr. 
Sebastián de Trasierra. Entre los priores que siguieron pueden contarse Fr. 
Juan de Medina, Fr. Francisco Gutiérrez, Fr. Agustín de Soria, Fr. Nicolás 
de la Victoria, Fr. Nicolás de Mendoza, de gran santidad y penitencia, Fr. 
Agustín de Aguilar, etc. 

Estos religiosos de San Agustín reconstruyeron el primitivo convento, 
repararon la primitiva iglesia que dedicaron a San Nicolás Tolentino y la do- 
taron de lo necesario para el culto divino. En 1658 D. Fr. Marcos Ramírez 
de Prado, Obispo de Michoacán, elevó a parroquia el Pueblo de Ocotlán sien- 
do el primer Párroco el P. Fr. Juan de Medina que la regenteó hasta 1664. 

El 24 de marzo de 1767 se secularizó el Curato. El último Cura agusti- 
no Fr. José Enriquez lo entregó al Br. D. José Joaquín Rodríguez Betancourt 
nombrado Cura de Ocotlán por el limo. Sr. D. Pedro Anselmo Sánchez de 
Tagle, Obispo de Michoacán, quien a la vez nombró para que le ayudaran 
en la administración a los Pbros. D. Andrés Suárez, D. Francisco Beltrán y 
D. José Antonio Pérez de Garfias. En 1786 era Cura de Ocotlán el Dr. D. 
Juan Manuel Vicente Villanueva, Comisario de la Sta. Cruzada, que recons- 
truyó la iglesia parroquial y se hizo célebre por su gran caridad en el Año 
del Hambre o sea en 1785. 

Era Cura de Ocotlán el Br. D. José Antonio Baquedano, gran devoto de 
la Virgen María, cuando el 12 de julio de 1795, por agencias del limo. Sr. 
D. Fr. Antonio Alcalde, Obispo de Guadalajara, se separó el Curato de Oco- 
tlán del Obispado de Michoacán y se agregó al entonces Obispado de Gua- 
dalajara al que hasta la fecha pertenece. Ha tenido celosos párrocos que han 
hecho de Ocotlán una ciudad piadosa y de importancia, v. gr. el Br. D. Pe- 
dro Pablo Pintado, D. Manuel Antonio Pico, D. José María Paguía, D. Ju- 
lián Martín del Campo, D. Agustín Vargas, D. Domingo Solórzano, Dr. D. 
Severo Flores y últimamente el Pbro. Lic. D. Margarito Ortega a quien se 
debe la decoración y embellecimiento del actual templo parroquial. 

Casi contiguo a la parroquia se levanta un santuario de construcción an- 
tigua, precedido de su atrio, con su portada de cantera, con su arco de me- 
dio punto y su ventanica de coro, todo de estilo Colonial. Han dado en lla- 
marle ahora: "La Capilla de la Purísima"; pero en realidad es la capilla del 
antiquísimo Hospital de los indios. 

Por dentro es de bóvedas y entre las nervaduras de la segunda se ven 



337— 



de alto relieve las imágenes franciscanas de San Luis Rey, San Fernando 
Rey y San Luis Obispo. El retablo es hermoso y de bastante mérito en cuyo 
centro está el templete donde se guarda y se venera la pervetusta imagen ti- 
tular del Hospital de la Limpia Concepción que tomando el nombre del pue- 
blo es conocida ahora por NUESTRA SEÑORA DE OCOTLAN. 

De su origen se sabe que los Frailes de San Francisco que estuvieron más 
de cuarenta años en Ocotlán, al principio de la conquista, o sea desde 1531 
hasta 1576, fundaron en dicho pueblo el Hospital de la Pura y Limpia Con- 
cepción de Nuestra Señora como lo hacían en todos los puebles que evange- 
lizaban y ellos mismos levantaron, para servicio del mismo Hospital, la capi- 
lla llamada hoy de: "La Purísima" y además hicieron traer desde Pátzcuaro 
(Michoacán), y tal vez del taller de Matías y Luis de la Cerda, notables es- 
cultores españoles y los primeros que hubo en Michoacán a donde entonces 
pertenecía Ocotlán, una esculturita de Nuestra Señora de la Limpia Concep- 
ción, hecha de pasta de cañas de maíz, y la colocaron en el sencillo altar de 
la referida capilla del Hospital donde además fundaron la Cofradía de la Lim- 
pia Concepción y a la vez reconstruyendo y reformando la primitiva capilla. 
El P. Fr. Luis del Refugio Palacio, gran historiador y cronista, atribuía esta 
reconstrucción del año de 1590 para atrás. 

En 1648 el Hospital estaba en reparación. En el Auto de Visita al Pue- 
blo de Ocotlán hecha por el limo. Sr. D. Fr. Marcos Ramírez de Prado, Obis- 
po de Michoacán, consta que acompañado del R. P. Prior del Convento de 
Ocotlán Fr. Francisco Velázquez, en la mañana del 20 de noviembre de di- 
cho año de 1648: "Pasó Su lima, al Hospital de este dicho Pueblo y encar- 
gó al prioste, alcalde y mandones acabaran DE REPARAR el dicho Hospi- 
tal y le pongan puertas y llave para que esté libre de toda profanación". En 
seguida el Sr. Obispo: "Preguntó si había algún enfermo (en dicho Hospital) 
para visitarle y darle limosna". Pero los naturales "dijeron que no". En se- 
guida: "visitó Su lima, el libro de dicho Hospital". 

Los PP. Agustinos siguieron también fomentando la Cofradía de la Lim- 
pia Concepción que procuraba los cultos de la imagen titular. Dicha Cofra- 
día tenía sus constituciones que fueron reformadas por disposición del mismo 
Sr. Obispo D. Fr. Marcos Ramírez de Prado según consta por otro Auto de 
Visita al Pueblo de Ocotlán, el 14 de junio de 1649. Todavía en las postri- 
merías del Siglo XVIII la Cofradía estaba en su mayor auge. 

En noviembre de 1665 siendo Prior del Convento de Ocotlán el P. Fr. 
Francisco Gutiérrez se recibió Real Cédula de Felipe IV, Rey de España, 
ordenando que desde diciembre inmediato se celebrara "el día de la Purísi- 
ma Concepción de Nuestra Señora la Virgen María con toda solemnidad y 



—338— 



con octava" lo cual se cumplió al pie de la letra desde aquel año en el Hos- 
pital del Pueblo de Ocotlán dedicándosele espléndidos cultos a la imagencita 
titular de la Concepción. Y es tradición entre los más ancianos vecinos de 
Ocotlán que desde entonces la referida imagen comenzó a ser tan venerada 
y querida que olvidando al Apóstol Santiago fue aclamada como Patrona ti- 
tular de la Parroquia de Ocotlán la Purísima Concepción de María Santísi- 
ma como así se le reconoció hasta casi a mediados del pasado Siglo XIX, sien- 
do muy festejada el 8 de diciembre de cada año. 

El día 2 de octubre de 1847 hubo en Ocotlán un fuerte temblor de tierra 
que derrumbó todas las casas de la población, derribó la iglesia parroquial y 
hubo gran cantidad de muertos y heridos. Sólo el antiguo Santuario que guar- 
daba la imgen de la Señora de Ocotlán quedó en pie como para manifestar a 
sus hijos que Ella y su casa quedaban para seguir siendo su refugio en las 
calamidades de esta vida. 

Al siguiente día, 3 de octubre, se iba a celebrar la Misa en el atrio de 
este venerable Santuario de Nuestra Señora, por el lado norte de la enton- 
ces Villa de Ocotlán apareció en el cielo la imagen del Señor Crucificado, 
visión que duró una hora, mientras el pueblo entre gritos y lágrimas pedía 
misericordia al Señor. Este es un hecho históricamente bien comprobado. 

Desde entonces comenzó a decaer el culto y la devoción a la imagencita 
de la Concepción, conocida por Nuestra Señora de Ocotlán, porque el devo- 
to pueblo, con anuencia de los señores curas y aprobación del Sr. Arzobispo 
de Guadalajara, Lic. D. José de Jesús Ortiz, puso como único objeto de sus 
cultos al Señor Crucificado que intitularon de la Misericordia en memoria 
de su aparición y la devoción a la antiquísima imagen de Nuestra Señora ca- 
si del todo se extinguió. 

En carta del 15 de junio de 1949 decía el Sr. Cura de Ocotlán, Lic. D. 
Margarito Ortega: "En estos últimos años hemos descuidado un poco ese 
culto (de Nuestra Señora de Ocotlán). Pero ahora vamos a resucitar ese cul- 
to para mayor honra y gloria de Dios y de su Santísima Madre". Así fué en 
realidad. El ilustrado y entusiasta Sr. Cura Ortega promovió la Coronación 
Solemne de Nuestra Señora de Ocotlán que se realizó el 31 de julio de 1949 
imponiendo la rica corona en la cabeza de la V. y antigua imagen de Nuestra 
Señora de Ocotlán el Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. D. José Ga- 
ribi Rivera, quien también celebró de pontifical. 

Siguió luego un solemne quincenario con misas muy solemnes, peregrina- 
ciones de las diversas asociaciones y de los diversos poblados de la parro- 
quia, canto de las mañanitas, ejercicios vespertinos con Exposición del San- 
tísimo y predicación, etc., etc. Todo culminó con la solemnísima función cele- 



—339— 



brada el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de Nuestra Señora; y con to- 
do esto ha vuelto a renacer la devoción y los espléndidos cultos tradiciona- 
les en honor de NUESTRA SEÑORA DE OCOTLAN. 



SU DESCRIPCION. 

La imagen es pequeña; pues no pasa de 50 Ctms. de altura y represen- 
ta la Concepción Inmaculada de María Santísima. Como se ha indicado su 
materia es de caña de maíz, de peso levísimo, y por ende hecha en Pátzcua- 
ro, Mich., donde los tarascos conocían tal procedimiento y los escultores es- 
pañoles lo aplicaron a la estatuaria religiosa en el Siglo XVI. 

Según parece una vez se quemó porque aparece crecida del muslo para 
arriba y, en esa misma parte, retocada. De la primitiva estatua queda, de la 
cintura para abajo, algo más de la mitad que es la parte verdaderamente ar- 
tística. Aparece con la túnica de un rojo vivo con dibujos dorados. El manto 
es azul negro, estofado a modo de lama de oro, sembrado de jesusitos negros 
al modo de la vestidura de San Nicolás Obispo de Mira. La túnica le cubre 
los pies y el manto le cubre casi todo el cuerpo y pasa de un lado a otro co- 
mo lo muestra la Virgen de la Rosa de la Catedral de Guadalajara. Lo cual 
revela un arte no incipiente, sino consumado y de apariencia española que ma- 
nifiesta que su autor no pudo ser un indio sino que salió de manos españo- 
las y tan hábiles como las de Matías de la Cerda. 

El Sr. Cura Lic. D. Margarito Ortega en su afán de levantar su culto 
la ha ataviado ricamente. Viste túnica blanca de brocado de seda, ceñida a la 
cintura por un cíngulo de oro. Lleva manto azul, también de brocado, que le 
pende de los hombros y lo lleva muy extendido por delante y con ancha cau- 
da hacia atrás. La Virgen está de pie, con las manos juntas ante el pecho y 
pisa sobre una peaña, como de candelabro o blandón, de metal dorado, con 
tres lados y en el frente lleva una hornacina con un plateado ángel de pie. 
Sobre su cabeza lleva rizada cabellera postiza y sostiene una corona imperial 
de plata dorada cuyos arcos están formados por las alas de cuatro querubes 
y tiene algunas piedras. 

El rostro de la imagen es un poco redondo, la nariz recta, la boca cerra- 
da; pero con cierto aire de majestad y de grandeza. Lleva zarcillos de oro, un 
anillo de oro en uno de sus dedos, aureola de plata dorada al rededor de su 
cabeza y media luna de plata a sus pies que son los atributos de la Inmacu- 
lada Concepción. 

-340— 



su FIESTA. 



En su Santuario llamado vulgarmente "LA CAPILLA DE LA PURI- 
SIMA" está establecida desde hace varios años la Asociación de Hijas de 
María Inmaculada y allí tienen sus juntas, asambleas, rezos, etc., y el aseo 
de dicho Santuario está a su cuidado. No se conserva aquí el Sant5sim.o Sa- 
cramento por estar tan cerca de la Iglesia Parroquial, calle de por medio; pe- 
ro de cuando en cuando se celebra la Santa Misa principalmente el día 8 de 
cada mes en que también hay Exposición del Santísimo Sacramento estando 
el altar lleno de luces y de flores. 

Dos son las fiestas principales de Nuestra Señora de Ocotlán. Una el 
S de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, y a dicha fiesta siempre 
precede un lucido y espléndido novenario que termina con muv ruidosa fun- 
ción con sermón. La otra fiesta es el 15 de agosto, día de la Asunción, y tam- 
bién es precedida de la tradicional "QUINCENA" en que los fieles de Oco- 
tlán le ofrecen a su Santa Madre el amor de sus corazones. 



FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de Oco- 
tlán: 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 6a. Pág. 51-52. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "OCOTLAN, Ciudad Antigua, 
Hospitalaria y Creyente". Méx. Año de 1948. la. Ed. Págs. 15-35. 

FREJES, O. F. M. Fr. Francisco. "Hist. Brev. de la Conq. de los Edos. 
Indep. del Imp. Méx.". Págs. 83-89. 

FREJES O. F. M. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de la Conq. Part. 
de Jal.". Págs. 34-35. 

GUAD ALA JARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. Núm. de Febr. de 1932 
Pág. 67-68. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal " 
Cap. 4. No. 4, 5, 6, y 7. Pág. 50-51. 

NOTICIAS VARIAS, de la N. Gal. Pág. 65. 

ORTEGA, Pbro. Lic. Margarito. "El Prodigio de Ocotlán". la. Ed. 
Año de 1945. Cap. 1. Pág. 7. Cap. 5. Pág. 29 y Sigs. Cap. 6. Páq.* 42. Cao 
8. Pág. 47-50. 

ORTEGA. Pbro. Lic. Margarito. Párroco de Ocotlán. Datos que pro- 



—341 — 



porcionó al Autor por cartas del 19 de mayo y 15 de junio de 1949. Otros 
datos también importantes comunicó personalmente al Autor en Ag. de 1950. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Nuestra Señora de Ocotlán, 
Jal.". En el Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. Núm. de Oct. de 1930, Pág. 473- 
474. 

PAEZ BROTCHIE. Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Pág. 15 y 26. 
TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xah". Libr. 
IL Cap. 30. Pág. 75-77. Cap. 203. Pág. 621. 

Finalmente véase la obra del Oc. J. Ignacio Dávila Garibi: "Documen- 
tos Inéditos o muy Raros que pueden servir para la historia de la Parroquia 
de Ocotlán". Págs, 19-23-29 y 30. la. Ed. Año de 1918. 




7 CAPITULO XXXVIII 

NUESTRA SEÑORA DE ZULA. 

CERCANO a la Ciudad de Ocotlán se halla el Pueblo de Zula que 
pertenece a la misma parroquia. Dicho pueblo está regado por las 

—343- 



aguas de un río que tomando su nombre es conocido por el Río de Zula que 
desemboca en el Río Grande o Lerma en las orillas de Ocotlán. 

El Pueblo de Zula es antiquísimo. Fue llamado por los indios "TZO- 
LLAN" o ZULAN que se interpreta "Lugar de Codornices" y fue un pue- 
blo perteneciente al Cacicazgo de Ocotlán del Señorío o Reino de Coinan. 

Antes de la Conquista contaba este pueblo con más de dos mil indios 
que continuamente estaban en guerra con el cacique y tarascos de Xacona 
(Mich.) por intentar estos apoderarse de sus fértiles tierras junto con las de 
Ototlán; pero unidos a todos los demás indios del Cacicazgo lograron siem- 
pre rechazarlos y conservar su autonomía. Es por esto que eran enemigos to- 
dos estos indios con los de Jacona. 

El Pueblo de Zula no estaba situado entonces donde ahora se encuen- 
tra. Dice el Cronista Tello que dicho pueblo se encontraba más hacia aden- 
tro en la ladera de un cerro, dentro del Valle de Coinan. 

Guiado por el Cacique de Xacona entró Ñuño de Guzmán, en marzo de 
1530, al pueblo de Zula que lo halló completamente despoblado porque los 
naturales al saber que se acercaba el feroz Conquistador se hicieron al arma 
y abandonaron el Pueblo. 

Subió Guzmán al cerro de Zula y pudo contemplar un bellísimo pano- 
rama: la Laguna de Chápala con el Río Lerma que a ella desemboca y aquí 
y allá multitud de casas blancas de pared y de jacal y muchos torreones, en 
los diversos pueblos, de los adoratorios de los ídolos. Lleno de gozo al ver 
tanta belleza bajó del cerro y se dirigió hacia Ocotlán; pero en un llano, en- 
tre Zula y Ocotlán, le salieron los naturales de ambos pueblos en número de 
dos mil y le impidieron el paso. Tuvieron una escaramuza en la que al final 
huyeron los indios de Zula metiéndose en canoas y juncos de cañas al río. 

Durante los cuatro días que Ñuño de Guzmán estuvo en Cuitzeo recibió 
la obediencia de aquellos pueblos entre ellos el de Zula que con su Cacique 
a la cabeza reconocieron a Carlos V, Rey de España, como Emperador. 

Allí mismo los naturales de Zula oyeron por primera vez, de labios de 
Fr. Juan de Badillo que acompañaban a Guzmán, las primeras enseñanzas de 
la Fe Católica que tal vez por entonces no pudieron comprender. Pero cuan- 
do se fundó el Convento de Santiago de Ocotlán empezó el Pueblo de Zula 
a ser atendido por los Frailes de San Francisco quienes catequizaron y bau- 
tizaron a sus naturales, trasladaron el antiguo pueblo al sitio que ahora ocupa 
por parecerles más adecuado y dedicaron el pueblo a San Martín Obispo in- 
titulándolo: "SAN MARTIN DE ZULA" y lo declararon Visita del Con- 
vento de Santiago de Ocotlán. 



-344- 



El primitivo sitio del pueblo siguió llamándose algún tiempo Zula La 
Vieja que no sé si a la fecha aún exista. 

En 1576, al ser entregado el Convento de Ocotlán a los religiosos de 
San Agustín empezó Zula a ser atendido por los PP. Agustinos hasta el año 
de 1767 en que se secularizó el curato. Aparece empero que su población con 
13 españoles, 112 indios y 9 de otras castas entregados al cultivo y beneficio 
de sus tierras. 

En el pasado Siglo XIX ya habia crecido un poco más el pueblo. Hoy 
es Vicaría de la Parroquia de Ocotlán. En el centro del pueblo, dentro de 
antiguo cementerio, se eleva un antiguo y devoto Santuario dedicado a la Ma- 
dre de Dios cuya imagen se ve en el templete del Altar Mayor y que es co- 
nocida y saludada con el nombre de NUESTRA SEÑORA DE ZULA cu- 
yo título lleva del pueblo donde es venerada. 

Deseando recabar datos sobre el origen de esta imagen de Ntra. Sra. 
de Zula que goza de fama de milagrosa escribí, el 23 de marzo de 1848, al 
ilustrado Sr. Cura de Ocotlán, muy amante de la Historia y de antiguallas, 
Pbro. Lic. D. Margarito Ortega y en contestación suya del 19 de mayo del 
mismo año de 1949 decía que las personas más antiguas afirmaban que dicha 
imagen de Nuestra Señora es muy antigua, que por tradición de sus antepasa- 
dos sabían que era "HERMANITA" de origen de la que se venera en Oco- 
tlán en el antiguo templo llamado "LaPurísima" que fue llevada por los Frai- 
les de San Francisco en el Siglo XVI y es conocida por Nuestra Señora de 
Ocotlán. 

Esto descubre que Ntra. Sra. de Zula tiene el mismo origen que la de 
Ocotlán, es decir: que llegó por manos de los Frailes de San Francisco del 
Convento de Santiago de Ocotlán al cual pertenecía, como pueblo de Visita, 
el de San Martín de Zula. Y como (los frailes) estuvieron precisamente de 
1531 a 1567 en este mismo lapso de tiempo debe colocarse la llegada de la 
imagen de Nuestra Señora al Pueblo de Zula y por consiguiente es también 
una imagen del Siglo XVI. 

Por su titulo, que es la Concepción, también su procedencia franciscana 
§e impone. Fueron ellos, como históricamente consta, los que extendieron en 
estas tierras de Jalisco el conocimiento y devoción al misterio de la Concep- 
ción de Ntra. Sra. en los pueblos y visitas de sus conventos. Zula no debía 
ser una excepción. Al fin Visita de su Convento de Ocotlán. 

Lo que aún queda del primitivo Santuario de esta imagen indica su ori- 
gen franciscano del Siglo XVI. Ya el mismo Sr. Cura Ortega lo nota en su 
carta: "La iglesia en que se venera (N. S. de Zula) ha sufrido por lo menos 
dos transformaciones o reparaciones. Creo que el templo primitivo fue de los 



—345— 



FRANCISCANOS; pues la portada actual que es lo único que queda del 
primitivo es del Estilo Herreriano antiguo o primitivo que los FRANCISCA- 
NOS usaron en ese siglo (XVI). En este caso la construcción primitiva co- 
rresponde a un año, o tiempo, ciertamente anterior al (año) de 1576". 

Este primitivo templo no fue otro que la Capilla del Hospital de la Lim- 
pia Concepción de Zula que los mismos frailes fundaron y en ella colocaron 
la imagencita de la Virgen y erigieron la Cofradía de la Concepción de Nues- 
tra Señora para que los indios de Zula le tributaran continuo culto. 

Cuando los Frailes de San Agustin se hicieron cargo del Convento de 
Santiago de Ocotlán en 1576 ya se encontraron en el Pueblo de S. Martín 
de Zula dicho hospital que se regía por sus propias constituciones y lo que 
hicieron fue fomentar esta institución que hallaron fundada. Así lo indica el 
notable historiador jalisciense Lic. D. J. Ignacio Dávila Garibi en un con- 
cienzudo y bien documentado trabajo histórico sobre Ocotlán en el que, al 
encomiar la labor de los primeros priores del Convento de Ocotlán: Fr. Juan 
de Medina, Fr. Agustín de Soria, Fr. Nicolás de Mendoza y Fr. Agustín de 
Aguiar, así se expresa: "Llevaron al cabo (estos religiosos) importantes me- 
joras materiales en el templo parroquial (de Ocotlán) y procuraron mejorar 
la condición de LOS HOSPITALES de SAN MARTIN DE ZULA. San 
Luis Soyatlán, etc.". 

De todo esto se infiere: lo. — Que la imagen de Ntra. Sra. de Zula fue 
llevada en el Siglo XVI por los Frailes de San Francisco para el Hospital y 
Cofradía de la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora. 2o.— Que los 
PP. Agustinos fomentaron el culto de la imagen en dicho Hospital desde 1576 
hasta el año de 1767 en que entregaron el Curato de Ocotlán. 3o. — Que la 
imagen del Hospital de S. Martín de Zula conservándose a través de los si- 
glos, quizá por lo tradicionalista de sus naturales, tomando el nombre del pue- 
blo es conocida ahora por NUESTRA SEÑORA DE ZULA. 

Desde el pasado Siglo XIX el Santuario de la Virgen de Zula ha teni- 
do Capellán que promueva su culto. Consta que en 1868 estaba ya encargado 
del Santuario el Pbro. D. Buenaventura Paguía y el 17 de Noviembre de 
1902 la S. Mitra de Guadalajara dió facultad de conservar en el Santuario 
el Santísimo Sacramento para mayor culto y veneración de la antigua y mila- 
grosa imagen. 

SU DESCRIPCION. 

El Sr. Cura Lic. D. Margarito Ortega la describe así: "De la cabeza a 
los pies mide 60 Ctms. Tiene los ojos pintados; el vestido de tela, y la parte 



346- 



escultórica sólo consiste en la cabeza, las manos, fijas en una columna de ma- 
dera al parecer de sabino". Los brazos también son de madera y lleva las 
manos juntas ante el pecho puesto que es la Concepción. 

El Ri. P. Fr. Luis del Refugio Palacio y Basave o. f. m., artista y cro- 
nista notable, afirmaba de Ntra. Sra. de Zula que era "de una belleza singu- 
lar". Esto no obstante ¡Sólo Dios sabe las veces que le habrán puesto manos! 
Hará unos 15 o 20 años que la retocaron por última vez y la dejaron de un 
color apiñonado. Tiene el rostro más redondo que oval, la nariz recta, la bo- 
ca pequeña y cerrada, los ojos grandes, muy abiertos y con pestañas sobre- 
puestas. El cuello y el rostro un poco erguido y la mirada un poquito eleva- 
da. En las orejas muestra zarcillos de oro. 

Vistenla de ricas telas de seda, terciopelo, etc., con la túnica blanca ce- 
ñida a su cintura con un cordón de oro y borlas. El manto azul le pende de 
los hombros y lo lleva muy extendido por delante y con ancha y larga cau- 
da hacia atrás, ambos con aplicaciones o bordaduras de oro y perlas. Lleva 
cabellera sobrepuesta de color negro, rizada, y sobre su cabeza se asienta im- 
perial corona de plata dorada y además una aureola formada de ráfagas, es- 
trellas y piedras, de plata dorada. A sus pies se yergue una media luna de 
plata. 

Antiguamente la imagen se asentaba en una peaña de madera en forma 
de columna; pero hace unos cuantos años le hicieron otra, también de 
madera, tallada, tendiendo a imitar la rica peaña de plata, de 55 kilos, que es- 
trenó Ntra. Sra. de Zapopan el día de su Coronación Canónica. Con todo la 
antigua imagen de Ntra. Sra. de Zula aparece esbelta, veneralbe y atractiva. 

SU FIESTA. 

Desde tiempo inmemorial Ntra. Sra. de Zula visita la Parroquia de Oco- 
tlán. Sale de su Santuario y entra solemnemente a la Iglesia Parroquial de 
Ocotlén el día lo de. mayo. Allí permanece recibiendo el cariño y las plega- 
rias de sus hijos y devotos hasta el viernes anterior a la Dominica Tercera 
del mismo mayo. Ese día sale de la Iglesia Parroquial y en triunfo es llevada 
a la Vicaria Fija del Señor San José que es un templo, en una colonia de la 
ciudad, donde con mucho fervor la velan los fieles. 

A otro día, o sea el sábado, en devota y solemne procesión es llevada has- 
ta el Pueblo de San Martín de Zula. Allí es recibida, a la orilla del pueblo, 
en una compuesta y adornada enramada donde es velada de nuevo. A otro 
día, domingo tercero de mayo, entra triunfadora a su Santuario donde se le 
dedica muy solemne función. 



—347— 



Por la tarde el día de la entrada de la Virgen los hijos de Zula repre- 
sentan la Danza "Moros y Cristianos" tan propia de los pueblos de naturales. 

Sigue un triduo muy solemne que le dedican los hijos de Zula el cual 
termina con la Misa de Función en que se hace el panegírico de la antigua 
y milagrosa imagen quedando el Santísimo Sacramento patente todo el día. 

Concurren a estos festejos sacerdotes de la Parroquia de Ocotlán a donde 
pertenece Zula como Vicaría Fija o Ayuda de Parroquia. Asisten también fie- 
les de la ciudad de los poblados pertenecientes a la misma parroquia; pues tra- 
dicionalmente es muy venerada y querida en la jurisdicción de Ocotlán esta 
imagen de Ntra. Sra. de Zula. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de Zula: 
DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 6a. Pág. 52. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "OCOTLAN, Ciudad Antigua, Hos- 
pitalaria y Creyente". 7a. Ed. Méx. Año de 1948. Págs. 23-24. 

FREJES O. F. M. Fr. Francisco. "Histor. Brev. de la Conq. de los Edos. 
Indep. del Imp. Méx.". Págs. 83-89. 

FREJES, O. F. M. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de 
la Conq. Part. de Jal.". Págs. 33-36. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 4 Núms. 1 al 7, Pág. 49-51. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 65. 

ORTEGA, Pbro. Lic. Margarito. Datos que sobre esta V. Imag. pro- 
porcionó al Autor tanto personalmente com por carta fechada en Ocotlán, de 
donde era Párroco, el 19 de mayo de 1949. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal. Tom. I. Págs. 15 y 36. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xah". 
Libr. II. Cap. 29. Pág. 74. Cap. 30, Págs. 75-78. Cap. 203. Pág. 62L 



348 



r 



CAPITULO XXXIX 



NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE AYO EL CHICO. 



f~~ N el tramo de carretera que une a la población de Zapotlanejo, Jal., con 
' — la ciudad de la Piedad de Cabadas, Mich., y entre Atotonilco el Alto 
y Yurécuaro. Mt>^ — tra situado el Pueblo de Ayo el Chico. Está re- 



--349— 



costado en un pequeño y florido valle que se extiende al pie de un elevado 
cerro lleno de estribaciones y barrancos llamado el Cerro de Ayo y atravesa- 
do por la cristalina corriente del también llamado Río de Ayo que en tiempo 
de lluvias tiene corriente impetuosa y va a unirse al Río Lerma. Otra íica 
fuente de agua llamada Ciénega de Tlaxcallán nace al Norte de la pobla- 
ción y riega todo el ameno valle donde se cultivan en abundancia incontables 
huertecillos de naranjos siempre en flor, legumbres, crecen frondosos árboles 
y también abundan hermosas y perfumadas flores como cristantemos, dalias, 
margaritas, gladiolas, amapolas, jazmines, clveles y aromados y preciosos nar- 
dos. Toda esta exuberancia le da un aspecto hermosísimo, es bello su paisa- 
je y muy adecuadamente le granjea el titulo de "jardín del Estado de Jalisco". 

El pueblo es pequeño. Dividido en dos barrios: el de la Tuna Mansa al 
Oriente y el de La Soledad hacia el Poniente. El Río de Ayo los divide; pe- 
ro están unidos por antiguo y bien construido puente. El centro lo ocupa la 
plaza principal sombreada por vetustos laureles de la India que restan calor a 
los rayos del sol y la Iglesia Parroquial con cúpula de alegres ventanales y 
una erguida torre que le da sencillo, pero también hermoso aspecto. Actual- 
mente cuenta el pueblo cerca de 5,800 habitantes y es la VI Porania del Ar- 
zobispado de Guadalajara. Sus habitantes en general son buenos, piadosos y 
hospitalarios. 

En la antigüedad este pueblo llamóse AYOTL de donde, castellanizado, 
le vino Ayo como se le conoce y se interpreta: "Calabaza de Agua" por com- 
paración del sitio profundo y rodeado de cerros y muy cenegoso a una cala- 
baza; mas hablando más libremente y con más propiedad se interpreta: "Co- 
razón de Agua" por la abundancia de agua que ha tenido dicho pueblo desde 
su fundación en este lugar. 

Ya en 1583 era llamado por los españoles: "AYO EL CHICO" para 
distinguirlo de Ayo el Grande que era un poblado situado cerca de San Pe- 
dro Piedra Gorda en el hoy Estado de Guanajuato. 

Antes de la Conquista este Pueblo de Ayo el Chico contaba con cerca 
de quince mil indios que vivían derramados a lo largo de todo el pequeño va- 
lle y pertenecían al Tlatcanazgo de Coinan cuya capital era el ahora Pue- 
blo de Tototlán a cuyo reyezuelo o Cacique estaban obligados a pagar one- 
rosos tributos de caza 'y pesca. El Señoría de Coinan era libre y a más de 
Ayotl tenía sujetos los ahora pueblos de Atotonilco el Alto, Ocotlán y La 
Barca, todos los cuales rendían culto idolátrico al dios Ixtlacateotl que era 
una divinidad muy venerada en todos los alrededores del gran Lago de Cha- 
pala y los indios de Ayotl le tenían dedicado un adoratorio o cué en la cum- 



—350— 



bre del hoy llamado Cerro de las Villas donde aún pueden palparse sus rui- 
nas. 

Fue Cristóbal de Olid, que había sido enviado por D. Hernán Cortés a 
la conquista del Reino de Michoacán, el primer conquistador que en el año 
de 1521 sujetó y empadronó a los naturales de Ayotl y todo este valle se dió 
en encomienda a Juan Villaseñor el Viejo, natural de Aragón, y hombre muy 
caballero, piadoso y honrado quien gobernó a los naturales de Ayo por es- 
pacio de nueve años y hubiera seguido con esta encomienda si no se hubiera 
presentado Ñuño Beltrán de Guzmán el 16 de febrero de 1530 y durante 
cuatro días que se detuvo en Ayo dio orden a sus soldados que recorrieran todo 
el vallecillo que entonces era habitado por tres mil indios y sembraron el te- 
rror y el pánico; pues D. Ñuño de Guzmán estaba muy descontento por ser 
rústicos sus naturales y de muy escasa importancia los pobladitos que for- 
maban el Cacicazgo de Ayotl o Ayo y no haber encontrado el oro apetecido 
y no obstante las acaloradas protestas de Juan Villaseñor Guzmán sujetó a 
su conquista el Cacicazgo de Ayo y se marchó hacia Tototlán que también 
añadió a su conquista. 

Esta nueva conquista de Guzmán fue el fruto de las rivalidades que siem- 
pre habían tenido los indios de Ayo con los tarascos de Jacona (Mich.), que 
por querer estos apoderarse de sus fértiles tierras y siempre habían sido re- 
chazados por esto ahora procuran vengarse denunciando a los señoríos ene- 
migos y conduciendo personalmente a Guzmán por caminos que lo llevaron 
a la conquista de Ayotl y de todo el Reino de Coinan. 

En el orden espiritual los naturales de Ayo fueron catequizados por los 
Frailes de San Francisco. Se cree que el primero que anunció la Fe fue el V. 
P. Fr. Martin de Jesús o de la Coruña viniendo del Convento de Santa Ana 
Zintzuntzan de donde recorrió las regiones de Michoacán v Jalisco. Des- 
pués estuvieron de paso con Guzmán, Fr. Juan de Padilla y Fr Juan de Ba- 
dillo quienes catequizaron y bautizaron a los pocos que pudieron. 

Mas cuando se fundó el Convento de Santiago de Ocotlán le fue adju- 
dicado Ayo el Chico como "Pueblo de Visita" y entonces fue adoctrinado, 
catequizado y civilizado por los frailes franciscanos de Ocotlan pertenecien- 
tes a la Provincia Franciscana de S. Pedro y S. Pablo de Michoacán. 

Cuarenta y seis años atendieron los franciscanos a Ayo el Chico; pues 
en el año de 1576 se dió Ocotlán con sus pueblos de Visita a los reHgiosos 
de S. Agustín por Cédula de Fehpe II, Rey de España, enviada al limo. Sr. 
D. Fr. Antonio de Morales, Obispo de Michoacán, y al M. R. P. Maestro 
Fr. Juan Adriano que era el Provincial de la Orden de N. P. S. Agustín. Fue 
primer Prior de Ocotlán el V. P. Fr. Sebastián de Trasierra quien también 



-351^ 



fue el primer religioso agustino que empezó a atender a los naturales de Ayo 
viniendo desde el Convento de Santiago de Ocotlán cuya jurisdicción se ex- 
tenia a todos los pueblos que antaño formaban parte del Reino de Coinan co- 
mo La Barca, Atotonilco, Tototlán, etc. 

También estos naturales de Ayo tomaron parte, en 1541, en la llamada 
Guerra del Mixtón. Se revelaron contra su encomendero que parece era Fran- 
cisco Verdugo y quemando la pajiza iglesia y casas se remontaron al Peñol 
de Coinan, cerca de Tototlán, junto con los indios de este pueblo y los de 
Atotonilco el Alto en número de doce mil indios. Pero el 26 de octubre del 
mismo año el Virrey D. Antonio de Mendoza, que había venido desde Mé- 
xico, con un grueso ejército rodeó el Peñol y les dió tan fuerte batería que ca- 
si acabó con ellos. Por esto muy pocos naturales pudieron volver a repoblar 
el sitio de Ayotl y se dedicaron al cultivo de tan fértiles tierras. Todavía en 
1616 el Cronista Domingo Lázaro de Arregui habla de la escasez de habitan- 
tes: "También hay algunos (indios) en unas labores de trigo que están al 
Oriente del Pueblo de Poncitlán que se llaman Labores de Ayo, junto a un 
pueblo que se llama asi y estos (indios) TAMBIEN SON POCOS Y PO- 
BRES". 

En 1636 se hizo Priorato de la Orden Agustina el Pueblo de Ayo. Pa- 
ra esto se designaron 8 religiosos que morasen en el nuevo convento que fue 
dedicado a S. Agustín y denominado "CONVENTO DE N. P. S. AGUS- 
TIN DE AYO EL CHICO". Mas ya desde 1576 este santo había sido de- 
clarado Patrón del pueblo por los mismos agustinos que lo titularon "SAN 
AGUSTIN DE AYO EL CHICO". 

El limo. Sr. D. Fr. Francisco de Rivera, Obispo de Michoacán, elevó 
también en 1636, este pueblo a Curato y Atotonilco el Alto fue declarado 
Vicaría de Ayo señalando 9 pueblos de los más inmediatos para que se for- 
mara el nuevo Curato y Vicaría. Desde entonces florecieron varones de gran 
virtud y santidad que se convirtieron en verdaderos apóstoles de la civiliza- 
ción de Ayo el Chico, como lo fueron los W. PP. Fr. Francisco de Aguilar, 
Fr. Nicolás Enriquez, Fr. Julio de Medina, Fr. Francisco de Quijas, Fr. Ni- 
colás de Paredes. Fr. Pedro Martínez, Fr. Nicolás de Vargas, Fr. Juan de 
Acosta de mucha virtud, santidad "y gran limosnero", Fr. Nicolás de Men- 
doza de increíble penitencia que: "Hubiera acabado con su vida a no interve- 
nir los prelados moderándole con prudencia tantos rigores". 

También los VV. PP. Fr. Pedro de Silva, Fr. Antonio Calderón, Fr. Jo- 
sé de Cuéllar, Fr. Pedro Guerrero, Fr. José Enriquez, etc., etc. El último Prior 
fue el M. R. P. Maestro y Lector Jubilado Fr. Juan José de Góngora quien 
por Cédula de Carlos III, de España, que ordenaba la secularización del Cu- 



^352— 



rato hizo entrega de él en marzo de 1767 al Obispo de Michoacán, Dr. D. Pe- 
dro Anselmo Sánchez de Tagle. Este nombró primer Cura Interino al Dr. D. 
Ignacio Palacios y luego al Br. D. Salvador Sebastián Nieto y al Br. D. Joa- 
quin del Río. 

Contaba entonces el Pueblo de Ayo con 86 naturales, 261 españoles, 8 
mulatos y 146 de otras castas, dedicados a las siembras. Siguieron en el Cu- 
rato el Br. D. José Rafael de Santa María y La Prada y luego el Br. D. Jo- 
sé Ignacio de Bustamante en cuyo tiempo y a 6 de julio de 1795, por instan- 
cias del limo. Sr. D. Fr. Antonio Alcalde, Obispo de Guadalajara, y por de- 
creto de S. M. Carlos IV. Rey de España, pasó la Parroquia de Ayo el Chi- 
co como pertenencia del Arzobispado de Guadalajara junto con las tres pro- 
vincias de La Barca, Zapotlán y Colima. 

El lo. de enero de 1845 el Gobernador entonces del Estado de Jalisco, 
D. Antonio Escobedo, elevó a Ayo el Chico a la categoría de Municipio que 
actualmente cuenta con cerca de 18,000 habitantes y desde que pertenece al 
Arzobispado de Guadalajara siempre ha tenido esta parroquia celosos párro- 
cos que se han preocupado por su adelantamiento material y moral v. gr. D. 
Pedro de Jesús Aguilar, Br. D. Diego de Camarena, Br. D. Diego de Aré- 
valo, D. Clemente Pérez, Dr. D. Homobono Anaya y Gutiérrez que después 
fue Ob.spo de Sinaloa y Chilapa, D. Luis G. Puerto, D. Román Adame, D. 
J. Jesús Ruiz Velasco que murió de Prebendado del Cabildo de la Catedral 
de Guadalajara y fue en Ayo un gran benemérito, D. Juan Guzmán, etc., etc. 

En persecución religiosa dictada por el General D. Plutarco Elias Ca- 
lles, Presidente de la República Is^exicana, Ayo el Chico se hizo de fama por 
el gran levantamiento que patrocinó el Pbro. D. Aristeo Pedroza y al grito de 
"Viva Cristo Rey" un gran número de sus habitantes tomó las armas para 
defender y vindicar los derechos religiosos tan vilmente lesionados y ya en 
1927 hubo combates entre los dichos "Cristeros" y las tropas del Gobier- 
no y muchos hijos de Ayo el Chico derramaron su sangre junto con el P. Pe- 
droza por defender su Fe y los derechos de la S. Iglesia. Debido a esto se 
hizo muy célebre Ayo el Chico en aquella luctuosa época. 

Es ahora célebre en los anales marianos de este Arzobispado por ser su 
Iglesia Parroquial un Santuario insigne de la Madre de Dios en su advoca- 
ción de la Soledad que es el encanto de dicho pueblo y regiones circunveci- 
nas y cuya pervetusta, venerable y milagrosa imagen, aclamada como Patrona 
de la población desde tiempo inmemorial, se guarda cual preciado tesoro en el 
templete del Altar Mayor. Este Santuario tiene seis bóvedas de media naran- 
ja, airosa cúpula con pechinas y ventanales de estilo Gótico y dos cruceros. 
El presbiterio en alto con un lindo y artístico Altar Mayor recientemente cons- 



353— 



truído de cantera roja con preciosos y delicados labrados con motivo de la 
Coronación Canónica de la V. imagen de Nuestra Señora de la Soledad cu- 
yo origen es como sigue: 

Se sabe que cuando los Frailes de San Francisco fundaron el Convento 
de Ocotlán y desde allí venían a atender a los naturales de Ayo el Chico, a 
mediados del Siglo XVI fundaron en este pueblo, cerca de la pajiza iglesia, el 
Hospital de los naturales dedicado a la Limpia Concepción de Nuestra Se- 
ñora; mas al pasar Ayo el Chico en 1576 a manos de los frailes de San Agus- 
tín estos agrandaron y reconstruyeron el hospital y lo dedicaron al Santo 
Fundador de su Orden intitulándolo "HOSPITAL DE N. P. SN. AGUS- 
TIN DE AYO EL CHICO". Hecho Priorato el Pueblo de Ayo en 1636 uno 
de los primeros priores, muy amante de la Virgen en su advocación de la So- 
ledad, dedicó la capilla del hospital a Nuestra Señora y adquiriendo una de- 
vota imagen la colocó en el humilde retablo del altar y esto dió origen a que 
comenzaran los naturales a llamar y conocer el supradicho hospital con títu- 
lo de "HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA RE LA SOLEDAD DE 
SAN AGUSTIN DE AYO EL CHICO". 

El 14 de marzo de 1665 a nombre del limo. Sr. Obispo de Michoacán, 
D. Fr. Marcos Ramírez de Prado, visitó el Pueblo de Ayo el Chico el M. R. 
P. Maestro Fr. Alvaro de Soria, de la Orden de la Merced, e hizo compa- 
recer ante sí al M. R. P. Prior Fr. Julio de Medina y al Prioste actual del 
Hospital que lo era el indio Gabriel Felipe y también a los indios que habían 
sido priostes en años anteriores y dispuso que las nueve festividades de la 
Virgen, vigentes entonces en el calendario español, fueran celebradas en el 
Hospital de Nuestra Señora de la Soledad y después de haber visitado los li- 
bros de la COFRADIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD, 
que estaba fundada en el Hospital por empeño de los religiosos agustinos y 
en el cual se anotaba el gasto de $ 96.00 en cera, vino, misas y otras cosas 
necesarias, dejó consignado en el Auto de Visita: "Así mismo vió Su Pater- 
nidad Muy Reverenda la Iglesia del Hospital, de Nuestra Señora de la So- 
ledad, que es muy pequeña y mandó y encargó al prioste actual y a los demás 
naturales que se alienten en su aumento". Era entonces Mayordomo de la Co- 
fradía de la Soledad el indio Julio Pablo., 

En 1671 el limo. Sr. D. Francisco Sarmiento de Luna, Obispo de Mi- 
choacán, hizo una nueva visita al Hospital de la Virgen y dictó las providen- 
cias que juzgó oportunas para aumento del Hospital y del culto de la Virgen 
y nueve años más tarde: el lo. de diciembre de 1680 le visitaba el limo. Sr. 
Obispo de Michoacán, Dr. D. Francisco de Aguiar y Seijas. Mas ya enton- 
ces había disminuido el servicio del Hospital, el culto de la imagen de Nues- 



—354— 



tra Señora y otras cosas esenciales por lo cual dejó asentado en Auto: "Se 
visitó el libro del Hospital y se halló no tener escrito rasgo ninguno, ni haber 
Auto de elección de Prioste desde el año de 1673 y Su Señoria liustrísima 
proveyó Auto y manda lo que se debe mandar y hacer en adelante para su 
perpetuidad". 

Todavia en 1831, en que era Cura de Ayo el Br. D. José Luis González, 
el Hospital de Nuestra Señora de la Soledad de Ayo el Chico estaba en pie, 
al costado norte del actual Santuario; pero por las leyes de 1857, llamadas 
Leyes de Reforma y que despojaron a la Iglesia de todos sus bienes, pasó a 
muy ajenas manos acabándose para siempre su memoria. 

Ya secularizado el Curato de Ayo, el 7 de marzo de 1 786 fue nombrado 
Párroco el Br. D. Rafael de Santa María y La Prada quien el 10 de junio 
siguiente nombró Mayordomo de la Fábrica Material de la Iglesia Parroquial 
a D. Francisco de Iramátegui que luego sucedió D. Juan Nicolás Preciado y 
Robles y bajo la dirección del maestro José Maria Ramírez los albañiles Pe- 
dro José y Benito González repararon y restauraron toda la antigua Iglesia 
Parroquial, de adobe y teja, que había sido construida por los PP. Agusti- 
nos; y ya que la iglesia estuvo en cuanto cabe hermoseada el mismo Br. San- 
ta María y La Prada trasladó la V. imagen de Nuestra Señora de la Sole- 
dad de su capilla del Hospital a la Iglesia Parroquial en el año de 1787 y ya 
para abril de este año la imagen estaba colocada en el Altar Mayor. Esto lo hi- 
zo el Br. L Prada por ser muy grande la devoción de los naturales y vecinos 
a la antigua imagen y por estar ya en ese tiempo muy arruinado el Hospital 
de Nuestra Señora y su capilla. 

Cuan extendida haya estado su devoción lo manifiesta el Testamento de 
D. Manuel Estrada, vecino de "Las Arandas", hoy Ciudad de Arandas, Jal., 
y que entonces era Ayuda de Parroquia de Ayo el Chico, donde dejó asenta- 
do: que de sus muchos bienes se tomara lo necesario para que todos los sá- 
bados se cantara una Misa a Nuestra Señora de la Soledad en su Iglesia Pa- 
rroquial de Ayo el Chico y además que a dicha Iglesia se le pusieran las vi- 
drieras de sus ventanas con sus respectivos alambrados por dentro y fuera. 
El 20 de enero de 1798 el limo. Sr. D. Juan Cruz Ruiz de Cabañas. Obispo 
de Guadalajara, que hacía la Visita Pastoral en Arandas ordenó se diera fiel 
cumplimiento a la disposición del finado. 

Muchos son los milagros que se dicen ha obrado Nuestra Señora me- 
diante esta vetusta imagen; entre ellos se guarda fresca memoria del que dis- 
pensó la Virgen del Pueblo de Ayo en 1859 en que el General D. Manuel 
García Pueblita, defensor de las llamadas Leyes de Reforma, quiso penetrar 
a dicho pueblo viniendo de San Juan de los Lagos para cometer toda clase 



—355- 



de atropellos y desmanes en la Iglesia, comercio e indefensas familias. El 
acongojado pueblo recurrió a su única defensa: la Madre Sma. de la Sole- 
dad. Y aconteció que las tropas comenzaron a llegar y cuando el Pueblita pe- 
netró al que llaman Barrio de La Soledad, repentinamente cambió de parecer 
y retrocedió dejando en completa paz al pueblo. 

Igual beneficio les dispensó Nuestra Señora en 1913 en que una chusma 
revolucionaria de un tal Vázquez Chávez capitaneada por el cabecilla Fran- 
cisco Rodríguez sitió la población. De nuevo el pueblo recurrió a la Virgen 
y una desviada bala privó de la vida a Rodríguez con lo que cundió el des- 
aliento en su vandálica tropa y emprendieron la fuga dejando tranquilo al 
pueblo. 

Y cuando el tristemente célebre Inés Chávez García, terror de Michoa- 
cán y Jalisco porque dondequiera dejaba recuerdo con incendios, saqueos, ro- 
bos, estrupos, matanzas, etc., llegó a Ayo ee Chico, aquí no hizo nada por- 
que el pueblo de antemano fervorosamente se había encomendado a Nuestra 
Señora en su imagen de la Soledad. 

En cuanto al Santuario Parroquial donde ahora se venera la milagrosa 
imagen fue comenzado a construir por el Sr. Cura D. Luis G. Puerto hacia 
el año de 1871 y él mismo le díó término el 16 de junio de 18S1. Fue un amar- 
telado devoto de esta S. imagen a la que también donó ricos vestidos y pre- 
seas de oro y plata y quien obtuvo del limo. Sr. Dr. D. Pedro Loza, Arzo- 
bispo de Guadalajara, el 30 de septiembre de 1873, una Indulgencia de 80 
días para quienes asistieran, el viernes último de cada mes, a un ejercicio en 
honor de la Milagrosa Imagen. Mas ya antes, el 27 de Sep. de 1855, el Sr. 
Cura D. Clemente Pérez había obtenido del limo. Sr. Dr. D. Pedro Espinosa, 
primer Arzobispo de Guadalajara, una Indulgencia de 40 días para los que, 
confesados y comulgados en honor de María Sma. de la Soledad, pidieren 
por las necesidades de la Iglesia y del Estado. 

LA CORONACION PONTIFICIA. 

El 8 dé mayo de 1942 fue nombrado Vicario de la Parroquia de Ayo el 
Chico el P. Luis Enrique Orozco quien viendo que debido a la Persecución 
Callista de 1927 el culto de Nuestra Señora de la Soledad había decaído has- 
ta el olvido se propuso a toda costa levantarlo y contando con la anuencia 
del Párroco que lo era el Pbro. D. Juan N. Guzmán y con la aprobación del 
Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. D- José Garibi Rivera, promovió 
la Coronación Solemne de la antigua imagen. Pensó primero que la Corona- 



—356— 



ción fuese Diocesana y el 25 de enero de 1943 puso en manos del Prelado las 
Preces firmadas por el Clero adscrito a la Parroquia y respaldadas por más 
de 500 firmas de diferentes personas de la población y el 17 de febrero si- 
guiente contestó el Excmo. Sr. Arzobispo decretando que la imagen fuera co- 
ronada el tercer domingo de octubre de 1944 y además concediendo 100 días 
de Indulgencia a los fieles que rezaren una Salve ante la imagen y otros 100 
días a los que de alguna manera cooperasen a la Coronación. 

Poco después habló personalmente el P. Orozco con el Excmo. Sr. Ar- 
zobispo y le suplicó en nombre del pueblo que interpusiera su influencia an- 
te la Santa Sede y alcanzara la Coronación Pontificia de la referida imagen a 
lo cual el Prelado accedió y el 29 de noviembre de 1944 envió a Roma unas 
Preces en que hacía constar que Nuestra Señora de la Soledad de Ayo el Chi- 
co reunía las condiciones de antigüedad, taumaturguismo y veneración y pe- 
día para Ella el honor de la Corona de Oro. 

Aceptadas en Roma las Preces hizo S. S. el Papa Pío XII expedir el 
Breve respectivo el 21 de abril de 1946 en que personalmente decretaba la 
Coronación Canónica y nombraba Delegado para que en su nombre y con su 
autoridad la efectuara al Excmo. Sr. Dr. D. José Garibi Rivera, siendo esta 
la primera Coronación que en el Arzobispado de Guadalajara decreta el Ro- 
mano Pontífice ya que las que aquí ha habido han sido siempre decretadas 
por el Cardenal Arcipreste y el Cabildo de la Basílica Vaticana. 

Con este motivo se emprendieron diversas obras. El costo fue de más de 
doscientos mil pesos y para reunirlos tuvo el P. Orozco que afrontar todas las 
dificultades e ingeniarse de mil maneras para dar feliz término a las obras y 
poder realizar la Coronación. 

Dichas obras consistieron en haber derribado el antiguo Altar Mayor 
donde se venera la S. imagen para sustituirlo por otro de cantera roja suma- 
mente hermoso y artístico con un templete que termina en forma de concha 
donde puede la imagen apreciarse a satisfacción. Se subió el presbiterio más 
alto y se le puso friso y barandilla de granito y se decoró en una forma ade- 
cuada. Se restauró la cúpula que amenazaba venirse abajo por la falsedad de 
las pilastras, se adquirieron candiles, lámparas, ramos de metal, ornamentos, 
etc.. etc., para adorno del Santuario. 

A orillas del llamado Barrio de la Soledad se levantó una ermita dedi- 
cada a una imagencita de Nuestra Señora de la Soledad que es tradición apa- 
reció dibujada en el corazón de un tronco de aguacate y cuyo culto había des- 
aparecido y contiguo se abrió un pocito "de la Virgen" cuyas aguas beben 
con devoción los peregrinos y han obtenido muchas curaciones y favores de 
Ntra. Sra, de la Soledad. Esta obra tuvo un costo de nueve mil pesos. 



Además logró el P. Orozco que el 3 de Sep. de 1943 el Excmo. Si. Ar- 
zobispo de Guadalajara, Dr. D. José Garibi Rivera, restableciera canónica- 
mente en el Santuario la antigua Cofradía de la Soledad que había existido 
en el primitivo Hospital de la Virgen y que había desaparecido al paso de los 
siglos y que el 28 de marzo de 1944 se estableciera en el Santuario el piado- 
so ejercicio de "La Via Matris Dolorosae" que tiene anexas innumerables in- 
dulgencias. 

Y para allegarse limosnas con que sufragar tantos gastos y a la vez ex- 
tender la devoción en alto grado a la Imagen Original de la Soledad hizo que 
el escultor D. Agustín de Espinosa, de Guadalajara, le labrara una pequeña 
imagen de la Soledad, copia de la Original, que con título de "Peregrina" fue 
bendecida el 10 de octubre de 1943 y actualmente aún recorre todos los po- 
blados de la Parroquia de Ayo y algunas limítrofes. 

Cuando estuvo todo terminado se dió principio a los festejos de la Coro- 
nación. Estos comenzaron con una Misión, el 4 de noviembre de 1947, dada 
por los RR. PP. Agustinos: Fr. Nicolás P. Navarrete y Fr. Reginaldo de S. 
José Vega de la Provincia de Michoacán. El día 12 principió un Congreso 
Mariano-Doloroso con diferentes actos de culto muy solemnes y diversas se- 
siones, peregrinaciones de las parroquias circunvecinas, y misas pontificales 
con predicación a cargo de un Excmo. Sr. Obispo. Pontificaron y predica- 
ron respectivamente los Excmos. Sres. Dr. D. Ignacio de Alba, Obispo titu- 
lar de Algiza y Coadjutor de Colima, Dr. D. Salvador Martínez Silva, Obis- 
po titular de Jasso y Auxiliar de Zamora, Dr. D. Manuel J. Yerena, Obispo 
de Huejutla y Dr. D. José Garibi Rivera, Arzobispo de Guadalajara. 

El día 13 el Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara consagró ei Santua- 
rio y su nuevo Altar Mayor donde se sepultaron las reliquias de los Ss. Már- 
tires: Teódulo y Victoriano y el día 14 el mismo Prelado bendijo solemne- 
mente la Ermita y el Pocito de Nuestra Señora de la Soledad. 

El día 15 de noviembre se efectuó la Coronación. Para esto se hizo un 
palco en el frente del Santuario donde se colocó la Milagrosa Imagen para 
que pudiera ser vista de las diez mil personas que llenaron la Plaza Principal 
que da hacia el frente. Se leyó el Breve Pontificio que decreta la Coronación 
por el P. Orozco y el Sr. Arzobispo de Guadalajara colocó la corona de oro 
en las sienes de la imagen en tanto que repicaban alegres las campanas, se 
lanzaban bombas al aire, el pueblo y peregrinos aplaudían frenéticos, grita- 
ban vivas, derramaron lágrimas y aparecieron dos aeroplanos arrojando péta- 
los de flores. 

Después siguió la Pontifical que celebró el Sr. Arzobispo de Guadala- 
jara y predicó patético sermón el Excmo. Sr. Obispo de Hu-ejutla y a la cual 



—358— 



asistió medio centenar de sacerdotes y multitud de peregrinos venidos de di- 
versas partes de la República. Fue un día de gloria para el Pueblo de Ayo 
el Chico. 

DESCRIPCION DE LA S. IMAGEN. 

Esta imagen representa a la Virgen de pie, abandonada al pie de la Cruz, 
y tiene 1.36 Ctms. de altura y se compone de dos partes: el cuerpo y el busto. 
Este es de madera incorruptible como mezquite o sabino y en su rostro apa- 
recen señales del dolor que tuvo María en su soledad. El rostro aunque tie- 
ne los ojos de vidrio es sumamente tosco e imperfecto, de perfiles duros; pe- 
ro tiene una coloración muy antigua, de un barniz que ya no lo hay, que le 
da un color amarillento y las mejillas un poco sonrosadas. El rostro es oval, 
la nariz recta, los labios gruesos, cerrados y rojos, las cejas un poco frunci- 
das para simbolizar el dolor y lleva pestañas sobrepuestas. Está su rostro muy 
estropeado; pues en los párpados tiene añadido cierto color oscuro que le so- 
brepusieron para que apareciera con ojeras y que después no se le pudo borrar. 
Además tiene las orejas rotas y añadidas con yeso en color blanco y cerca 
del labio superior tiene algunas descarapeladas de la antigua pintura y algu- 
nos rasguños. 

El cuerpo es un cono formado por listones de madera forrado de gruesa 
tela de lona clavada con tachuelas, sin más color, y al parecer es mejora re- 
ciente. Los brazos son de madera y tiene las manos frente al pecho en ademán 
de sostener sobre ellas la corona de espinas y los clavos de plata que le colo- 
can. No tiene pies y las manos son de quitar y poner y tiene algunos dedos 
que se le han roto por el descuido de las personas encargadas de vestirla. Es- 
tas manos son de hechura muy posterior a la hechura del rostro y según pa- 
rece el Sr. Cura D. Luis G. Puerto se las colocó en el pasado Siglo XIX. 

No es pues obra de mérito artístico; pero contemplada a unos pasos de 
distancia se torna la Virgen delicada, suave, tierna, encantadora y de una co- 
loración tan bella y definida que arrebata al alma en dulces arrebatos de amor 
y devoción. Este es el misterio que encierra en sí esta antigua y devota ima- 
gen. 

Se le viste ricamente con túnica blanca o negra de seda o terciopelo re- 
cargada de bordados de oro y plata. El manto bordado con igual profusión y 
riqueza le pende de los hombros hasta los pies y lo lleva muy extendido ha- 
cia adelante y con cauda por detrás y con ricas borlas de oro en sus extremos. 

Sobre la cabellera rizada y sobrepuesta lleva mantilla española o sevilla- 



^359— 



na de encaje o tul negro y sobre sus manos un blanco sudario también de en- 
cajes. 

Para su Coronación Canónica el P. Orozco la adornó con lo más rico que 
por esa época se pudo encontrar en las mejores tiendas del país y es lo me- 
jor que actualmente posee la imagen en alhajas y adornos y con lo que apa- 
rece ataviada en los días de sus fiestas: El vestido y manto de terciopelo ne- 
gro de seda fue bordado por las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacra- 
mento del Primer monasterio de Guadalajara y tuvo un costo de dos mil qui- 
nientos pesos junto con el sudario blanco ricamente bordado por las religiosas 
y que lleva bordeado de oro. 

Lleva aureola de plata dorada, adornada de ráfagas y piedras moradas, 
circundando su cabeza y medja luna de plata a sus pies que importaron tres 
mil quinientos pesos. Sobre sus sienes ciñe corona imperial de oro con peso 
de dos kilos docientos gramos, adornada con zafiros, amatistas y perlas, es- 
tá formada por siete escudos que se relacionan con la historia de la imagen 
alternados con otros siete arcos de pasionarias, símbolos del dolor. En la fa- 
ja que ciñe su frente lleva, con letras de oro sobrepuestas, esta dedicatoria: 
"DESOLAT'\E VIRGINI POPULUS QUAM ARDENTISSIME DILI- 
GIT". A la Virgen Desolada el Pueblo que ardientemente la ama le ofrece 
esta corona". Tiene el oro en varios matices e importa la respetable suma de 
cincuenta mil pesos, y la fabricó el notable orfebre de Occidente, D. Manuel 
Peregrina. 

La imagen está de pie sobre una peaña de madera de cedro, tallada y 
dorada adornada con guirnaldas de flores, con el escudo de la Orden de los 
Siervos de María y con algunas fechas que se relacionan con su historia y en 
la cual fue la imagen fijada en el día de su Coronación Canónica. Sobre el 
el sudario lleva corona y clavos de plata dorada y tiene, además, costosos zar- 
cillos de oro con esmeraldas y varios collares formados por eslabones de fi- 
ligrana de oro y piedras y cruces de lo mismo que fueron obsequiados a Nues- 
tra Señora por varias damas de Ayo el Chico el día de su Coronación. Lleva 
además un cetro de plata dorada adornado de perlas, rubíes y amatistas y va- 
rios anillos de oro con rubíes y brillantes montados al aire. 

En el primer aniversario de su Coronación, 15 de abril de 1948, se le co- 
locó el bastón de mando y las llaves de la población, de plata dorada ador- 
nados con amatistas y perlas. Bien se comprenderá que con tan ricas preseas 
queda Nuestra Señora de la Soledad de Ayo el Chico como: "EXALTATA 
SUPER CHOROS ANGELORUM". "Exaltada sobre los mismos ángeles". 



—360- 



su FIESTA. 



Hacia 1850 por antigua tradición sólo se celebraba en honor de esta ima- 
gen una Misa Solemne, el 15 de septiembre de cada año, para alcanzar de la 
Virgen UN BUEN TEMPORAL de lluvias; pero en el año de 1889 el Pá- 
rroco de Ayo, Pbro. D. Esteban Balcázar, con aprobación del limo. Sr. Dr. 
D. Pedro Loza, Arzobispo de Guadalajara, trasladó la fiesta para mediados 
del mes de octubre e instituyó un solemne novenario que precediera a la Fun- 
ción principal con el objeto de que pasadas las lluvias pudieran los fieles de 
toda la parroquia concurrir a honrar a Nuestra Señora de la Soledad. Después 
se cambió esta fiesta para el domingo último de octubre de cada año y luego 
al domingo tercero del mismo mes. 

Actualmente son tres las fiestas que se le dedican en su Santuario: Una 
en la Feria VI de la Semana de la Pasión o sha el que llaman Viernes de Do- 
lores. Precede un triduo solemne de misas cantadas, peregrinaciones de los 
poblados más cercanos a la población y ejercicios vespertinos y a todos estos 
actos asiste la Cofradia de la Soledad portando sus escapularios negros. El 
Viernes de Dolores hay mañanitas, luces, flores y Solemne Misa de Función 
en que se hace el panegírico de los Dolores de Nuestra Señora. El Santísimo 
Sacramento queda patente durante el día y por la noche los cofrades sacan 
en reverente procesión la milagrosa imagen de la Virgen de la Soledad por la 
nave del Santuario. 

Otra tiene lugar el 15 de septiembre en que la S. Iglesia celebra otra 
fiesta de los Dolores de Nuestra Señora. Como en la anterior precede solem- 
ne triduo con los mismos actos en honor de Nuestra Señora de la Soledad. 
Esta fiesta tiene la particularidad de que desde el medio día del día 14 hasta 
la media noche del día 15 de septiembre. TODOS LOS FIELES pueden ga- 
nar Indulgencia Plenaria "TOTIES QUOTIES" aplicable por los difuntos 
si visitan el Santuario con las condiciones acostumbradas. Dicho privilegio es 
por la Cofradía que está fundada en este Santuario como ya se dijo y fue con- 
cedido por S. S. León XIII el 27 de enero de 1888 y nuevamente por la Sda. 
Penitenciaría Apostólica el 24 de enero de 1924 (Cfr. Manual de la V. O. T. 
S. de Siervos de María. Part. V. Pág. 162). 

Durante este Jubileo está manifiesto el Santísimo Sacramento, hay Vís- 
peras Solemnes y Misa de Función con predicación y en el Ejercicio Vesper- 
tino procesión con la milagrosa imagen. 

Finalmente la fiesta que antaño se celebraba en octubre como Fiesta Pa- 
tronal se celebra ahora el 15 de noviembre de cada año por haberse obligado 
los vecinos, con juramento sobre los Stos. Evangelios, a trasladar la fiesta al 



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aniversario de su Coronación Pontificia. Es la fiesta principal y más solcni' 
ne. Precede un solemnísimo novenario de misas, ejercicios vespertinos, predi- 
cación y hay muchas flores, colgaduras de seda en el Santuario, luces, etc., y 
el Santísimo permanece manifiesto todos los dias del novenario. 

No faltan las peregrinaciones de los diversos poblados de la parroquia 
como Betania, Acahuales, El Maluco, Mirandillas, El Guayabo, San Pedro 
de la Palma, Santa Rita con su P. Capellán a la cabeza. La Ribera de Gua- 
dalupe con su P. Vicario, La Ladera, Las Colonias, San Vicente, La Caña- 
da, Peña Blanca, El Chaveño, Agua Blanca, San Ignacio, El Caracol, El Frai- 
le, El Refugio, etc., etc. 

La víspera de la fiesta hace su entrada la "Virgen Peregrina" que viene 
del poblado llamado La Isla. Es recibida en un carro muy adornado y en me- 
dio de gritos, vivas, músicas, cohetes, danzas, etc., y de un inmenso gentío. 
Es llevada al Santuario donde permanece hasta el día de la fiesta para salir 
luego a visitar los hogares donde ha sido solicitada. 

El 14 hay solemnes Vísperas y el 15, mañanitas, repiques, músicas y So- 
lemne Misa Pontifical del Prelado Diocesano y predicación de algún elocuen- 
te orador, quedando el Santísimo Sacramento patente durante el día. Al atar- 
decer y después del ejercicio vespertino es sacada la imagen veneranda en 
devota y concurrida procesión por las calles de su pueblo en medio de deli- 
rantes manifestaciones de veneración y de cariño. Por la noche hay alegres 
serenatas y vistosos fuegos pirotécnicos. Concurren a estas fiestas muchos 
sacerdotes, peregrinos y visitantes de Yurécuaro, La Barca, Portezuelo, Je- 
sús María, Degollado, Atotonilco el Alto, Arandas y demás pueblos y ciu- 
dades limítrofes como Irapuato, Celaya, León, Salamanca, etc. 

¡Oh bendito Santuario de María a cuya sombra viví ocho años de vida 
sacerdotal! ¡Desde estas páginas yo te envío un cariñoso saludo! ¡Oh Madre 
de la Soledad, Imán de mi pobrecillo corazón, Vida de mi vida, de quien re- 
cibí tantos favores y caricias maternales, de cuyo regazo solo la obediencia 
pudo arrancarme, desde estas mismas páginas te envío mis más íntimos y tier- 
nos afectos! 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la So- 
ledad de Ayo el Chico: 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 6a. Pág. 51-52. 



— 362-- 



FREJES, O. F. M. Fr. Francisco. "Hist. Brev. de la Conq. de los Edos. 
Indep. del Imp. Méx.". Pág. 79-83. 

FREJES. O. F. M. Fr. Francisco. "Mera. Hist. de los Suc. más Not. de 
la Conq. Part. de Jal.". Pág. 25-33. 

GUADALAJARA. Bolet. Ecco. del Arz. de. Mes de Febr. de 1932. Pág. 
67-68. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 3. Págs. 45-47. Cap. 4. Núms. 5 y 7. Págs. 50-51. Cap. 19. Págs. 193- 
196. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 64. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. "AYOTL". Selección de Datos y No- 
ticias Históricas que tocan el vetustísimo Pueblo y Convento de N. P. San 
Agustín de Ayo el Chico, Jalisco, y la Ven. Imagen de N. S. de la Soledad 
y su Parroquia-Santuario, la. Ed. Méx. Año de 1947. Obra dividida en 3 
partes y perfectamente documentada en el Archivo Parroquial. Cap. 1. y Sigs. 
Pág. 13 y Sigs. hasta la 172. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. "Invitación: del 3 al 9 y del 11 al 15 
de Noviembre de 1947". Programa de los festejos que publicó con motivo de 
la Coronación Canónica de la imagen. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. "La Solemnísima Coronación Pontifi- 
cia de N. S. de la Soledad de Ayo el Chico, Jal.". En el Bolet. Ecco. del Arz. 
de Guad. Núm. de En. de 1948. Págs. 26-32. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Págs. 15, 19 
y 36. 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Cap. 1. 
Pág. 3. 

TELLO, O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xah". 
Libr. II. Cap. 28. Pág. 72-73. Cap. 29. Págs. 73-75. Cap. 135. Págs. 442-446. 
Cap. 203. Pág. 621. 

Se consultaron además los programas de la fiesta anual de esta V. Imag. 
correspondientes a los años de 1945, 1946, 1948 y 1950 y la Descrip. de la 
N. Galicia por Domingo Lázaro de Arregui, Págs. 58-59. 



363 



CAPITULO XL 



NUESTRA SEÑORA DE LOS ALTOS. 

EL Pueblo llamado "SAN FRANCISCO DE ASIS" es una parroquia 
perteneciente a la V For-anía de Atotonilco el Alto del Arzobispado de 
Guadalajara. 



—365- 



Dicho pueblo está asentado en la región que es conocida popularmente 
con el nombre de "LOS ALTOS DE JALISCO", por ser ésta una gran me- 
seta, de tierra colorada, clima frío, donde están establecidos varios pueblos y 
ciudades habitados de gentes de sanas costumbres y de muy buen aspecto y 
de no poco valor. 

El Pueblo de San Francisco fue al principio una corta ranchería que fue 
creciendo al paso de los años por lo cual lo hicieron Vicaría de la Parroquia 
de San Miguel Arcángel de Atotonilco conocido más bien por solo Atotonil- 
co el Alto. El Excmo. Sr. Dr. Dn. Francisco Orozco y Jiménez, Arzobispo de 
Guadalajara, elevó este Pueblo de San Francisco a la categoría de parroquia. 

Este pueblo no deja de tener celebridad en los anales- marianos por ve- 
nerarse con suma devoción en el Altar Mayor de la Iglesia Parroquial, y en 
respectivo templete, una imagen de la Madre de Dios que es conocida con el 
titulo de NUESTRA SEÑORA DE LOS ALTOS. 

Muchos años fue Párroco de San Francisco de Asís el Pbro. D. José de 
Jesús Angulo del Valle y Navarro quien no sólo dió traza al pueblo y lo her- 
moseó, sino que construyó la actual Iglesia Parroquial hoy Santuario de la 
Virgen. Dicho sacerdote nació en la Hacienda del Valle, jurisdicción de Ato- 
tonilco, el 24 de junio de 1888 y habiendo iniciado sus estudios en el Semina- 
rio de San Juan de los Lagos los terminó en el Conciliar de Guadalajara don- 
de fue ordenado sacerdote, por el Excmo. Sr. Dr. Dn. Ignacio Placencia y 
Moreira, Obispo de Zacatecas, el 19 de noviembre de 1916. Fue siempre un 
sacerdote muy apostólico por lo que el Excmo. Sr. Dr. Dn. José Garibi Rive- 
ra, Arzobispo de Guadalajara, lo nombró Canónigo Honorario de la hoy Ba- 
sílica de Ntra. Sra. de San Juan de los Lagos y con su anuencia fue tam- 
bién nombrado Canónigo de la Basílica de Ntra. Sra. de la Salud de Pátz- 
cuaro. Habiéndose dedicado a las misiones entre fieles fue honrado por la 
Sede Apostólica con el título de Misionero Apostólico y en 1942 le enco- 
mendaron la administración de la Diócesis de Tabasco, una de las más po- 
bres, escasas de clero y entonces más difíciles. Su Santidad el Papa Pío XII 
lo preconizó para Obispo de Tabasco recibiendo la Consagración Episcopal 
en la Basílica de Guadalupe, el 29 de junio de 1945, de manos del Excmo. 
Sr. Dr. Dn. Luis Ma. Martínez, Arzobispo de México y Encargado de la 
Delegación Apostólica, siendo asistentes el Excmo. Sr. Dr. Dn. José Gari- 
bi Rivera, Arzobispo de Guadalajara y el Excmo. Sr. Dr. Dn. Luis Ma. Al- 
tamirano y Bulnes, Arzobispo de Morelia. Ocupó la Cátedra Sgda. el Excmo. 
Sr. Dr. Dn. Fernando Ruiz Solórzano, Arzobispo de Yucatán y asistieron re- 
presentaciones de los cabildos de Guadalajara, Morelia, Monterrey, Méxi- 



^366— 



co y de las basílicas de Guadalupe, de la Salud y de San Juan de los Lagos. 
Actualmente es aún el octavo Obispo de Tabasco. 

Siendo el Excmo. Sr. del Valle y Navarro Párroco de San Francisco de 
Asís estalló la Persecución Callista en 1926 en la cual toda la Región de Los 
Altos de Jalisco tuvo mucho que sufrir por haber sido allí el centro del mo- 
vimiento armado de los católicos que defendían los intereses de su conciencia 
y de la religión siendo San Francisco uno de los pueblecillos que participaron 
en esta rebelión que ha pasado a la Historia con el nombre de "Revolución 
Cristera". Durante todo este período, que se prolongó por tres años, se sus- 
pendió el Culto Católico, los obispos fueron desterrados, muchos sacerdotes 
fueron martirizados, todos perseguidos y muchos fieles sacrificados. Fue una 
de las más terribles persecuciones por las cuales ha atravesado la Iglesia Ca- 
tólica en México promovida por el Presidente de la República Mexicana el 
General Dn. Plutarco Elias Calles que también pasó a la Historia con los ca- 
racteres de un nuevo Nerón que dió a la Iglesia de Cristo un buen número 
de Mártires. Con aprobación de S. S. el Papa Pío XI entraron en arreglos 
los Obispos mexicanos y el Gobierno y pudo por fin dar término aquella san- 
grienta guerra y reanudarse de nuevo las solemnidades del Culto Católico, a 
fines de junio de 1929, en medio del inmenso júbilo de los fieles cristianos. 

Al reanudarse el culto en el Pueblo de San Francisco de Asís el ahora 
Excmo. Sr. Dr. Dn. José de Jesús Angulo y Navarro hizo donación a sus 
habitantes, en el mencionado año de 1929, de una pequeña imagen de la Ma- 
dre de Dios en el misterio de su Inmaculada Concepción y él mismo señaló el 
objeto de esta donación: 

lo.— Tributar un recuerdo a los fundadores de la Fe en toda la región 
que, como casi en todo el Arzobispado, sin duda fueron los Frailes de N. P. 
San Francisco, propagadores de la devoción a la Inmaculada Concepción, en 
el Siglo XVI. 

2o. — Para consagrar a la Madre de Dios, en el misterio de su Concep- 
ción, toda la región llamada "LOS ALTOS DE JALISCO" y Ella derrama- 
ra su maternal protección sobre todos sus moradores. 

3o. — La dejó en la Iglesia Parroquial del Pueblo de San Francisco "por 
haber sido el Serafín de Asís el GRAN APOSTOL de la Inmaculada Con- 
cepción. 

El mismo Excmo. Sr. del Valle y Navarro le impuso el Título de NUES- 
TRA SEÑORA DE LOS ALTOS y se dedicó a extender el culto y devo- 
ción de esta Sta. y devota imagen y tan en breve creció que a los once años 
de estar la imagen en el Pueblo de San Francisco merecía el homenaje de su 
Coronación Diocesana. 



^367— 



A las once de la mañana del día lo. de noviembre de 1940, el Excmo. Sr. 
Dr. Dn. Luis Ma. Martínez, Arzobispo de México y Encargado de la Dele- 
gación Apostólica, acompañado del Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara, 
Dr. Dn. José Garibi Rivera, impuso rica y artística corona en las sienes de 
la imagen. Terminada la Coronación el Excmo. Sr. Martínez bendijo con ella 
a toda la región. 

Asistieron miembros del Cabildo de Guadalajara y de Moreiia, muchos 
sacerdotes de ambas arquidiócesis y millares de peregrinos y fieles de las re- 
giones circunvecinas; pues por los favores que mediante esta santa imagen la 
Reina del Cielo dispensa ha conseguido la fama de milagrosa. 

SU DESCRIPCION. 

Esta imagen de Nuestra Señora es de madera, como de medio metro de 
altura, hecha exprofeso para vestir y esculpida con arte y perfección. La Vir- 
gen aparece de pie, con las manos juntas ante el pecho representando la In- 
maculada Concepción. La visten de ricas telas de seda: la túnica blanca y el 
manto azul, ambos recargados de artísticos bordados de oro y el manto lo 
lleva muy extendido por delante y con cauda hacia atrás. Sobre el pecho lle- 
va una banda de moiré, con fleco de oro, que le ciñe, por debajo del brazo de- 
recho y lleva bordada con letras de oro esta invocación: "Nuestra Señora de 
los Altos, rogad por no.sotros". Ostenta zarcillos de oro, collares de perlas y 
un anillo, en el dedo anular de la mano derecha, también de oro. Sobre la 
rizada cabellera postiza que le cae hasta la cintura y frente a los hombros 
aparece cubierta con una rica blonda de seda blanca que le da mucha gracia. 
Una corona de plata dorada y en forma de diadema se asienta sobre su ca- 
beza que aparece también rodeada de una aureola de plata dorada. 

La imagen aparece sobre una peaña de madera, dorada, en forma de co- 
pa, baja, y la Virgen muestra a sus pies una media luna de plata, atributo 
propio de la representación de su Inmaculada Concepción. 

SU FIESTA. 

Acostumbran celebrar esta milagrosa imagen en el mismo novenario con 
que este pueblo honra al Titular San Francisco señalando para la fiesta de 
la Virgen el día 3 de octubre. Este día hay alegres mañanitas con cantos y 
alabanzas a la hora del alba, a media mañana se le celebra Solemnísima Misa 



^368- 



de Función en que se hace el panegírico de Ntra. Sra. de los Altos estando 
patente el Divinísimo Sacramento. Por la tarde hay ejercicio solemne, con 
abundancia de luces, flores, cohetes, danzas, etc. Hay peregrinaciones de las 
diversas asociaciones establecidas en la parroquia como las Conferencias del 
Refugio Pía Unión de Sta. Teresita y concurren peregrinos, devotos y visi- 
tantes de Santa Lucía, Monte Redondo, El Saucillo, La Purísima, El Laurel, 
La Ermita, Santa Quiteria, San Juan y de todos los demás poblados de aque- 
lla jurisdicción; pues Nuestra Señora de los Altos es muy venerada en toda 
la región. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de los Al- 
tos de Jalisco: 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "El Nuevo Obispo de Tabasco: 
Excmo. y Rvmo. Sr. Dr. D. José del Valle y Navarro.". En la Rev. "CHRIS- 
TUS". Núm. de Ag. de 1945. Págs. 695-697. 

PROGRAMA de las fiestas anuales en la Parroquia de San Francisco 
de Asís, Jal., correspondiente al año de 1949. 

VALLE Y NAVARRO, Pbro. José del. "Origen de Nuestra Señora 
de los Altos". Brevísimos datos que publicó sobre esta Imag. el Excmo. Sr. 
del Valle, cuando aún era Párroco de San Francisco de Asís, en Nov. de 
1940, con motivo de la Coronación Solemne de la referida Imag. de N. Señora. 



369. 



CAPITULO XLI 

NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCION DE JALOSTOTITLAN. 

SITL!ADA entre poco elevadas lomas de tierra arenosa, escasa de exu- 
berante vegetac'ón, se encuentra la Ciudad de Jalostotitlán, de las más 

-371 — 



importantes del Estado de Jalisco y la XIV Porania del Arzobispado de Gua- 
dalajara. Tiene buenas calles, regulares edificios, espaciosa Plaza Principal y 
varios templos. Un río de no muy abundante caudal atraviesa parte de la po- 
blación bajo bien construido puente, por donde a la vez corre la carretera 
que va a San Luis Potosí, Aguascalientes y León. 

El actual nombre de Jalostotitlán viene de XALOZTOTITLAN o XA- 
LOSTOTITLAN que se interpreta "Lugar abundante de cuevas de arena" 
y antes de la Conquista fue un Tlatoanazgo independiente de Raza Tecuexe 
que tenía sujetos los pueblos de Teocaltitán, centro de culto idolátrico y abun- 
dante de teocalis, Temacapulín y Atoyonalco que corresponde al llamado aho- 
ra San Miguel el Aleo. Sus primitivos habitantes habitaban chozas de zacate 
y en las cuevas de arena, que abundaban al rededor de la ahora Ciudad de 
Jalostotitlán, y en el año de 1164 y siguientes tuvieron que sostener muy san- 
grientas guerras con los aztecas o mexicanos, quienes después de estar 40 años 
establecidos en Teocaltiche pasaron por Xalostotitlán en su peregrinación ha- 
cia el centro de la República Mexicana. 

Estando Ñuño de Guzmán en Poncitlán preparándose para marchar a 
la conquista del Reino de Tonalá envió al Capitán Pedro Alméndez Chirinos 
con 50 hombres de a caballo, 30 de a pie y 500 indios tarascos y tlaxcaltecas 
para que explorara las regiones de Teocaltiche y Acatic y saliendo Chirinos 
por el mes de marzo del mismo año de 530 por Cuitzeo recibió la obediencia 
de los caciques de Juanacatlán, Tezcualtitán, Matatlán, Acatic, Temacapu- 
lín y llegó a Jalostotitlán donde fue recibido de paz y muy regalado de los 
naturales de los que también recibió la obediencia y sujetó y empadronó en la 
conquista de Ñuño Beltrán de Guzmán. 

Cuando en 1531 el V. P. Fr. Antonio de Segovia fundó el Convento de 
Tetlán, cerca de Tonalá, tanto él como los VV. PP. Fr. Juan de Badillo y 
Fr. Andrés de Córdova, a pie y descalzos, con un bordón en la mano, co- 
miendo un poco de maíz tostado y descansando donde les tomaba la noche, 
desde el mencionado convento recorrían las regiones de Tepatitlán y Aca- 
tic y así llegaron, en el mismo año, hasta Jalostotitlán donde se apalabraron 
con su Cacique, anunciaron la Fé, adoctrinaron y catequizaron a sus natura- 
les y después de hacerlos convenir a que vivieran con una sola mujer, por su 
propia mano los bautizaron y los siguieron visitando de tiempo en tiempo, ca- 
minando leguas y leguas, desde el Convento de la Asunción de Tetlán. 

En 1541 estos naturales de Jalostotitlán tomaron mucha parte en la lla- 
mada Guerra del Mixtón, quemaron las viviendas, destruyeron la capilla de 
paja que los religiosos les habían levantado y se remontaron a los cerros unién- 
dose después a los de Nochistlán en el llamado ahora Cerro de San Miguel; 



— 372— 



mas ya es sabido como el Virrey de México, D. Antonio de Mendoza, sitió es- 
te Peñol y murieron muchos indios y a los que quedaron les perdonó la vida 
con tal que volvieran a sus puestos y repoblaran sus pueblos. Asi volvieron 
los naturales de Jalostotitlán y refundaron el pueblo; pero su encomendero 
que lo era Francisco de Bobadilla, para que ya no se alzasen, sacó a los na- 
turales más belicosos, y a fines de 1541, junto con los Tlatenago, los colocó 
en Zoquipan y Zapopan, cerca de Guadalajara, donde él habitualmente re- 
sidía. 

De los que quedaron en Jalostotitlán fue apóstol el V. P. Fr. Miguel de 
Bolonia que a principios de 1542 fue enviado por el V. P. Fr. Antonio de 
Segovia hasta Juchipila para que se encargara de atender toda aquella vas- 
tísima región y consolara a los indios y les ayudara en la nueva formación 
de sus pueblos y desde el Convento de San Francisco de Juchipila adminis- 
traba Fr. Miguel más de 50 leguas a la redonda y también caminando a pie, 
descalzo, comiendo maíz tostado iba a Nochistlán, Teocaltiche, Jalpa, Teul, 
Tlaltenango y hasta JALOSTOTITLAN donde ayudó a sus naturales a tra- 
zar el pueblo, les levantó iglesia pajiza que por su disposición fue dedicada 
al Divino Salvador y volviendo a su Convento de Juchipila de tiempo en tiem- 
po visitaba el Pueblo de Jalostotitlán para instruir a los naturales en la Fe y 
civilización. Fue pues el P. Bolonia el refundador del Pueblo de Jalostotitlán. 

En el año de 1544 se puso aquí religioso de pie para que atendiera a los 
naturales y fundó un convento pequeño dedicado también al Divino Salvador; 
mas no se sabe en que año se entregó al Clero Secular. Consta que ya en 
1583 estaba en poder de los clérigos y el pueblo ya estaba dividido en cuatro 
barrios: La Santa Cruz, San Andrés, San Nicolás y Santa Rosa. 

El Obispo de la Mota y Escobar en 1605 escribía de este pueblo: "El 
Pueblo de Jalostotitlán, de encomendero y doctrina de clérigos, tiene 36 ve- 
cinos indios y desde aquí comienza a enfriar el temple (clima). Carece de 
montañas y leña y así queman un género de palmillas silvestres que se dan en 
lindas vegas y llanos muy fértiles de pastos donde repastan gran suma de 
ganados mayores de las estancias que en estas 7 leguas de despoblado están 
situadas. Recogen estos indios mucha cantidad de maíz y crian muchas aves. 
Tienen en estas vegas conejos y codornices y, en un caudaloso río que pasa 
junto al pueblo, hacen sus pescas y todo les sirve de grangeria (comercio)". 

Parece que ya en 1621 era Curato; pues en tal fecha el Cronista Lázaro 
de Arregui se expresa así: "Jalostotitlán (es pueblo) donde viven 4 ó 6 es- 
pañoles y UN CURA DE AQUEL PARTIDO" que administraba los pue- 
blos de San Gaspar, Mitic, San Miguel el Alto, Teocaltitán, Mezquitic y San 
Juan Bautista Metzquititlán o de los Lagos. En 1632 era cura de este Partí- 



—373- 



do el Br. D. Diego de Camarena que murió siendo capitular de la Catedral 
de Guadalajara y hacia 1679 era cura el Lic. D. Juan Gómez de Santiago. 

En el Siglo XVIII, o sea en 1785, Jalostotitlán contaba con 165 natura- 
les, 87 españoles, 21 mestizos y 49 mulatos. El Curato estaba atendido por el 
Párroco y la ayuda de dos ministros. Siempre ha pertenecido al hoy Arzo- 
bispado de Guadalajara y ha tenido párroco como D. Apolinar Santa Cruz, 
D. Librado Padilla, Br. D. Salvador Quezada, etc., que se han preocupado 
por su adelanto espiritual, material y cultural por lo que hoy es una ciudad 
importante, muy mañana y piadosa. 

En el centro de la ciudad, frente al jardín principal, precedida de atrio 
espacioso bien enlosado, rodeado de balaustrado de cantera con artística por- 
tadas y gradería para subir, se halla la Iglesia Parroquial de muy sólida cons- 
trucción. Tiene el frente una agraciada portada de cantera de estilo Colonial 
y en el remate un ático donde está el reloj público. La coronan dos torres con 
dos cuerpos cada una, donde se guardan muy sonoras campanas, y rematan 
en una simpática cupulita con su respectiva cruz. 

Por dentro es de bóvedas de media naranja y con dos cruceros. Está bien 
decorada, con el presbiterio en alto, con gradería, donde se alza el artístico Al- 
tar Mayor de dos cuerpos, labrado en cantera, con columnas, capiteles, fri- 
sos y hornacinas con las estatuas de San Joaquín, Santa Ana, Señor San Jo- 
sé y San Juan Bautista. En la más alta en que remata el altar está la estatua 
del Divino Salvador, titular de la iglesia y pueblo, ricamente estofada. 

El frente de la mesa del altar está guarnecido de espejos que le dan un 
tinte de marcada antigüedad y en las gradas lucen candeleros y ramilletes de 
metal. Todo el retablo está ricamente dorado y esto lo hace aparecer más be- 
llo y atractivo. En la hornacina del centro se guarda con grande veneración 
y cariño siempre creciente una imagen de la Madre de Dios que desde tiem- 
po inmemorial ha sido reconocida por todos los vecinos de Jalostotitlán como 
"PATRONA" de la población. Representa a la Virgen María en el Miste- 
rio de su Asunción a los Cielos y es la imagen más antigua que de esta ad- 
vocación se conserva en este Arzobispado de Guadalajara. 

Respecto a su origen algunos afirman que fue llevada a Jalostotitlán por 
el V. P. Fr. Miguel de Bolonia y quizá no les falte razón; pues fue apóstol 
y el refundador de dicho pueblo. Mas no puede asegurarse esto con certeza. 
Lo que se ha podido indagar es que esta V. imagen ya estaba allí desde el Si- 
glo XVII y era tenida en grande veneración y por voz común ya entonces 
era aclamada como Patrona de la Parroquia. Consta también que en todas 
las calamidades públicas y privadas esta imagen ha sido siempre el seguro 
asilo de ios vecinos en todo tiempo y por esto aun en disposiciones testamen- 



--374— 



tarias ha sido obsequiada con donaciones que se han utiHzado en adornos de 
oro y plata con que hoy se ve ataviada la Sda. imagen. Debido a esto corre 
la fama entre los vecinos de Jalostotitlán que la Imagen de Nuestra Señora 
de la Asunción es muy milagrosa y que la Madre de Dios en esta su imagen 
ha presidido con amor siempre maternal la Parroquia del Divino Salvador 
de Jalostotitlán. Y es tanta la devoción y cariño que le profesan los hijos de 
este pueblo que los que radican en la ciudad de Guadalajara y forman una 
numerosa colonia le hacen celebrar en esta misma ciudad, todos los años el 
15 de agosto, una muy ruidosa y solemne función en la Parroquia de San An- 
tonio de Padua regida actualmente por el Pbro. D. Gregorio Rodriguez oriun- 
do de Jalostotitlán, y para lo cual colocan en el altar muy adornado de flores 
y cirios una pintura copia fidedigna de la secular y original imagen de Nues- 
tra Señora de la Asunción venerada en su Santuario de Jalostotitlán. 

Volviendo de la Ciudad de Roma, de la visita Ad Limina Apostolorum 
y después de ganar el Jubileo del Año Santo, el Excmo. Sr. Arzobispo de 
Guadalajara, Dr. D. José Garibi Rivera, en febrero de 1950, tocó el Pueblo de 
Jalostotitlán donde le prepararon una muy brillante recepción y en esa oca- 
sión bendijo solemnemente en el Santuario de Nuestra Señora una pequeña 
imagen de la Asunción, como de 50 Ctms. de altura y copia exacta de la Ori- 
ginal, ricamente vestida y adornada con corona y media luna de plata y es la 
que ahora llaman "LA PEREGRINA" porque visita los poblados de la pa- 
rroquia derramando muchos favores y extendiendo entre los fieles una creci- 
da y profunda devoción al Misterio de la Gloriosa Asunción de Nuestra Se- 
ñora a los Cielos que poco después, el lo. de noviembre de 1950, fue defini- 
do como Dogma de Fe por S. S. el Papa Pió XII celebrándose con este mo- 
tivo muy solemnes y sonadas fiestas en el Santuario de Nuestra Señora de 
Jalostotitlán. 

SU CORONACION CANONICA. 

En octubre de 1946 el actual Párroco de Jalostotitlán, Pbro. Br. D. Sal- 
vador Quezada, en unión del M. I. Sr. Cango. Hon. de la Catedral de Gua- 
dalajara, Dr. D. José María Cornejo, oriundo de Jalostotitlán, se presenta- 
ron ante el Excmo. Sr. Arzobispo Dr. D. José Garibi Rivera suplicándole que 
alcanzara de la Sede Apostólica el honor de la Coronación Canónica para la 
V. imagen de Nuestra Señora de la Asunción. El Prelado accedió y envió a 
Roma la petición. 

Entretanto con ayuda de toda la Parroquia de Jalostotitlán el Sr. Cura 
Br. D. Salvador Quezada inició los trabajos de reparación y decoración del 



—375— 



Santuario de Nuestra Señora como una preparación. Bajo la dirección del 
Ing. Pbro. D. Pedro Castellanos se hizo de cantera el Altar Mayor actual, 
se hizo el pulpito y el comulgatorio tallados en madera, se decoró todo el San- 
tuario y el pintor D. Rosalío González, oriundo de la población, adornó sus 
muros con hermosos y artísticos cuadros, se ensanchó el atrio, se le puso ba- 
laustrado, etc., etc. 

El Cardenal Arcipreste de la Basílica Vaticana, del título de Santa Ma- 
ría de la Victoria, D. Francisco Tedeschini a una con los canónigos del Ca- 
bildo Vaticano expidieron los documentos de costumbre el 10 de mayo de 
1947 y nombraron Delegado para que efectuara la solemne Coronación al 
Excmo. Sr. Arzobispo Dr. D. José Garibi Rivera. El Breve venia formado 
por D. Hugo Descuífi, Canónigo de Actas y por D. Juan Ferraro, Secreta- 
rio del Cabildo. 

La Coronación de Nuestra Señora de la Asunción fue uno de los actos 
que formaron parte de los festejos con que la Arquidiócesis de Guadalajara 
celebró el IV Centenario de su erección y se fijó como fecha para la Coro- 
nación el 15 de agosto de 1948. 

El 31 de julio anterior en solemne acto se bendijeron una aureola de oro, 
una media luna de plata y una palma con azucenas de plata y perlas que Ja- 
lostotitlán ofrecía a su dulce Señora y Madre. El lo. de agosto dio comien- 
zo la tradicional QUINCENA DE AGOSTO como una preparación cons- 
tando todos los días de alegres mañanitas. Misa de Comunión General de las 
diversas asociaciones del Santuario, Peregrinaciones de las parroquias limí- 
trofes y poblados de la Parroquia, Rezo de la Quincena, Ejercicio Solemne 
con predicación, estando manifiesto el Santísimo Sacramento durante todo el 
día. 

El día 12 comenzó un solemnísimo triduo de misas pontificales con pre- 
dicación hasta el día 14. Pontificaron los Excmos. Sres. D. Manuel Martín del 
Campo, Obispo titular de Aulona y Coadjutor de León, y el Dr. D. Lino Agui- 
rre, Obispo de Sinaloa. Predicaron el M. R. P. Provincial de los Franciscanos de 
Jalisco, Fr. Felipe de Jesús Cueto, el limo. Mons. Dr. D. José Villaseñor Plan- 
earte y el Cango. Hon. D. José María Cornejo. 

El 14 por la tarde hubo un gran desfile de carros alegóricos en que la 
sociedad de Jalostotitlán hizo derroche de lujo y de buen gusto. Después se 
cantaron en el Santuario las Letanías Lauretanas y el Ave Maris Stella pre- 
dicando elocuente sermón el Pbro. D. Reinaldo Puente, Párroco del Sagrario 
de León Gto. 

El 15 de agosto fue saludado por alegres repiques por los acordes de las 
músicas y por continuo tronar de las bombas y cohetes. Un acto muy con- 



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movedor fue la Comunión General de toda la población como el obsequio más 
hermoso que ofrecían a su Santa Madre el día glorioso de su Coronación. 

A las 10 a. m. dio comienzo el rito de la Coronación. Para esto se tras- 
ladó la imagen a un altar entre la puerta mayor del Santuario y el cancel. Ben- 
decida la corona de oro adornada de piedras preciosas que fue fabricada en 
la Ciudad de Puebla de los Angeles fue colocada en medio de una tempestad 
de sollozos, gritos, vivas, lágrimas y el alegre clamoreo de las campanas, por 
el Excmo. Sr. Dr. D. José Garibi Rivera. Asistieron además los Excmos. Sres. 
Dres. D. Manuel Yerena, Obispo de Huejutla, D. Lino Aguirre de Sinaloa, 
D. Manuel Martín del Campo Coadjutor de León y D. José del Valle y Na- 
varro de Tabasco, quienes con el Delegado Pontificio depositaron sus mitras 
y báculos a los pies de la imagen coronada. 

Siguió la Misa Pontifical celebrada por el Sr. Arzobispo de Guadalaja- 
ra en la que predicó el M. I. Sr. Cango. Magistral de la Catedral de Guada- 
lajara, Dr. D. José Ruiz Medrano un elocuentísimo sermón que le ha valido 
la fama de ser uno de los mejores oradores de la República Mexicana. 

Por la tarde se cantaron las Vísperas de la Virgen y en el Ejercicio pre- 
dicó el Excmo. Sr. Dr. D. José Garibi Rivera otro muy elocuente sermón. 
Había de salir la imagen coronada por las calles de su pueblo en apoteósica 
manifestación; pero no se pudo realizar este grandioso acto por haberlo im- 
pedido las autoridades. 

DESCRIPCION DE LA IMAGEN. 

Como se ha indicado esta imagen de Nuestra Señora es muy antigua. Mas 
o menos tendrá como un metro de altura y representa a la Virgen de pie con 
los brazos abiertos en forma de cruz y las manos un poco elevadas y también 
abiertas. Los brazos son de lienzo. El rostro es ovalado, de color alabastrino, 
de aspecto agradable y las mejillas muy sonrosadas. Tiene los ojos no de vi- 
drio sino pintados, lo que acusa su grande antigüedad y todo el barniz bien 
conservado a pesar de tantos años como tiene la V. y devota imagen. 

El cuerpo es un cono de fajillas de madera y lino. Viste de muy ricos 
brocados y sedas, con la túnica blanca recargada de bordaduras con piedras 
y perlas. El manto azul le pende de los hombros y le cae hacia abajo muy ex- 
tendido hacia adelante y con cauda hacia atrás recargado también de pre- 
ciosos bordados recargados de pedrería. La túnica está ceñida a su cintura 
por un cíngulo de oro. Sobre la rizada cabellera sobrepuesta muestra una ri- 
ca blonda de seda blanca que le cae hacia atrás formando muy agraciados 



—377- 



pliegues. La imagen asi vestida se asienta sobre una rica peaña de plata an^ 
tigua, cincelada, de torma octangular. 

Para su Coronación las Adoratrices Sacramentarias del Primer Monas- 
terio de Guadalajara le confeccionaron rico vestido y manto con bordados de 
varios colores que da muy buen efecto. 

Sobre su cabeza se asienta la rica corona de oro que como se dijo fue fa- 
bricada en Puebla según la idea del Cango. Hon. D. José María Cornejo y 
le hace buen contraste la rica aureola también de oro que sustituyó a la an- 
tigua que habia tenido y era de plata. Lleva además zarcillos de oro, media 
luna de plata de cincelados dibujos y adornada de piedras a sus pies. De en- 
tre esta media luna sale una hermosa palma de oro y dos azucenas de plata 
con perlas como emblema del gran triunfo que obtuvo María Santísima, sobre 
la muerte y la corrupción, en el día de su Gloriosa Asunción a los Cielos. 

SU FIESTA. 

Desde tiempo inmemorial se celebra esta imagen todos los años en 15 
de agosto que es la fiesta titular de la Asunción de María a los Cielos. Pre- 
cede siempre la tradicional QUINCENA DE AGOSTO que da comienzo el 
día lo. de dicho mes. Mas la fiesta es anunciada antes de que entre agosto con 
el que tradicionalmente llaman DESFILE DE ROMANOS formado de jó- 
venes ricamente vestidos a semejanza de los antiguos romanos, montados en 
brioso corcel, y hacen el reparto de las DECIMAS que son los programas 
de las fiestas. 

Durante la Quincena hay misas muy solemnes, ejercicios vespertinos, 
predicación de la Palabra Divina y Exposición del Santísimo durante todo el 
día. No faltan las peregrinaciones de los diversos poblados que pertenecen 
a la parroquia ni el derroche de flores, luces en el Santuario, músicas, cohetes 
y muy lucidos fuegos pirotécnicos. 

El 15 de agosto hay alegres mañanitas con que se saluda a Nuestra Se- 
ñora de la Asunción, Misa de Comunión General y después solemnísima Mi- 
sa de Función que a veces es Misa Pontifical en que celebra algún prelado 
y por algún elocuente orador se hace el panegírico del Misterio de la Asun- 
ción de la Virgen quedando patente el Santísimo Sacramento durante todo 
el día. 

Por la tarde una solemne procesión recorre las calles de Jalostotitlán lle- 
vando al frente a la Sagrada Imagen de la Virgen de la Asunción ante una 
enorme multitud que aclama a la Patrona de la población mientras las cam- 



378— 



panas de su hermoso y devoto Santuario son echadas a vuelo en medio del 
tronar de los cohetes y de los alegres acordes de la música. 

El 16 de agosto culminan las festividades con un gran desfile de carros 
alegóricos sumament^^: costosos y artísticos ante la presencia de miles de fie- 
les, visitantes y peregrinos venidos de Tepatitlán, Pegueros, Valle de Gua- 
dalupe, Cañadas, San Gaspar de los Reyes y demás poblados limítrofes don- 
de goza de fama de milagrosa la V. imagen de Nuestra Señora de la Asun- 
ción de Jalostotitlán. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la 
Asunción de Jalostotitlán: 

DAVILA GARÍBI, Lic. J. Ignacio: "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 5a. Pág. 49. 

FREJES O. F. M. Fr. Francisco. "Hist. Brev. de la Conq. de los Edos. 
Indep. del Imp. Méx.".' Págs. 98-101 y Págs. 157-158. 

FREJES, O. F. M. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. 
de la Conq. Part. de Jal.". Pág. 37, 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. "DECRETO PONTIFI- 
CIO DE LA CORONACION", en el Núm. de En. de 1948. Págs. 34-38. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 5, No. 2. Pág. 55. Cap. 8. Págs. 71-73. Cap. 31. Núms. 3 y 4. Pág. 202. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 77. 

OROZCO, Pbro. Rodolfo. "Crónica General", muy detallada de los 
festejos realizados con motivo de la Coronación de N. S. de la Asunción. Ja- 
lostotitlán, Jal. En el Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. Núm. de En. de 1949. 
Págs. 39-69. 

PAEZ BROTCHIE. Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Págs. 15 y 23. 
PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Hist. Part. del Edo. de Jal.". Tom. Cap. 
4. Pág. 56-57. 

PROGRAMA de la "Coronación Pontificia de la Sma. Virgen de la 
Asunción, Reina de Jalostotitlán, Jalisco". Agosto de 1948. 

SANTOSCOY, Alberto. "Hist. de N. S. de San Juan de los Lagos", 
la. Part. Parr. 4. Pág. 23. APENDICE No. 2. Pág. 384-413. 

TELLO, O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 30. Págs. 78-79. Cap. 38. Págs. 107-111. Cap. 49. Págs. 137- 
138. Cap. 108. Pág. 354. Cap. 116. Pág. 383. Cap. 142. Págs. 473-475. 



—379— 



TORRES O. F. M. Fr. Francisco Mariano de, "Fragm. de Crón. de la 
S. Prov. de Xal.". Libr. II. Cap. 8. Pág. 2. 

Se consultó además la Descrip. Geogr. de los Rein. de N. Gal., N. Vizc. 
y N. León de D. Alonso de la Mota y Escobar, Pág, 119 y la Descrip. de 
la N. Gal. de Domingo Lázaro de Arregui, Pág. 120 y la Crón. de la Prov. 
de Stgo. de Xalisco de Fr. Nicolás de Ornelas O. F. M. Cap. 8, Pág. 26. 



CAPITULO XLII 



NUESTRA SEÑORA DE LA EXPECTACION DE JALOSTOTITLAN. 

AA L costado norte del jardín que se extiende frente a la Iglesia Pa- 
* ^ rroquial de Jalostotitlán se levanta un pequeño y devoto Santuario 



^381 — 



dedicado al Sacratísimo Corazón de Jesús. Es de piedra rosada, con dos to- 
rrecillas que le dan uiucha gracia, y al frente tiene pequeño pórtico con tres 
puertas de entrada. Este templo es de una sola nave, decorada con pintura de 
aceite, y tiene tres o cuatro bóvedas y una airosa cúpula con ventanales. En 
el retablo del Altar Mayor está colocada la imagen titular del Divino Cora- 
zón. Mucho trabajó en la restauración de esta iglesia y en la construcción de 
las torres el Sr. Pbro. D. Demetrio Mora. 

Dicha iglesia tiene dos pequeños cruceros. En el del lado del Evange- 
lio se encuentra un artístico altar de mármol blanco con sencillo retablo de 
cuyo centro emerge una hornacina cubierta de limpio y terso cristal que guar- 
da una antiquísima v pequeña imagencita de Nuestra Señora de la Pura y 
Limpia Concepción de cuyo origen esto es lo único que se ha podido indagar: 

Por tradición que se va pasando de padres a hijos se sabe que el lugar 
preciso donde hoy se alza esta Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús duran- 
te varias centurias estuvo edificado el HOSPITAL DE LA LIMPIA CON- 
CEPCION DE NUESTRA SEÑORA, con su respectiva Capilla y en ella 
erigida la Cofradía de la Concepción de María. Parece que su fundación da- 
taba del mismo Siglo XVI y fue hecha por los frailes de San Francisco que 
evangelizaron a los naturales de dicho pueblo siendo su principal apóstol el 
V. P. Fr. Miguel de Bolonia, verdadeio devoto de María Santísima. 

Se sabe que la Cofradía de la Concepción estuvo en estado muy flore- 
ciente en este pueblo y contaba para su sostenimiento con muchos bienes con- 
sistentes en tierras y ganados. 

Titular de esta bendita institución era la imagencita nombrada que lle- 
gó a conquistar entre los naturales grandísima veneración al grado de que 
mandaron hacer una réplica de ella o Imagen Peregrina que visitaba todos 
los poblados de los alrededores extendiendo su devoción y colectando limos- 
nas para los gastos del Hospital de la Concepción de dicho Pueblo de Xalos- 
totitlán. 

A fines del Siglo XVI fue entregada la Doctrina de Xalostotitlán al Cle- 
ro Secular del Obispado de Guadalajara y los clérigos siguieron fomentando 
cuanto se refería al Hospital de la Concepción que al paso de los años y de los 
siglos paulatinamente se fue extinguiendo hasta que desapareció esta institu- 
ción como sucedió en todos los demás pueblos. Sólo queda la imagen titular 
que se guarda como grato recuerdo de aquellos tiempos. 

Dicen que en una ocasión en que estuvo en Jalostotitlán el Excmo. Sr. 
Dr. D. Francisco Orozco y Jiménez, Arzobispo de Guadalajara (que fue tal 
vez cuando bendijo dicha iglesia) al darse cuenta de esta imagen tan venera- 
bla y antigua, sabiendo que no era invocada con advocación particular, dis- 



^382 — 



puso que en adelante se le llamara NUESTRA SEÑORA DE ZAPOPAN, 
en recuerdo de la que con igual título se venera extramuros de Guadalajara. 
Pues es tradición en Xalostotitlán que en el Siglo XVI el V. P. Fr. Antonio 
de Segovia estuvo de paso en dicho pueblo cuando llevaba consigo la imagen 
de María Santísima que en 1541 donó a Zapopan y aun se dice que los na- 
turales antiguos del mismo Xalostotitlán alegaban tener derecho sobre la 
Virgen Zapopana. 

Obedeciendo el mandato del mariano Prelado se grabó al pie de la hor- 
nacina donde se ostenta la imagen el siguiente epígrafe: "NUESTRA SE- 
ÑORA DE LA EXPECTACION DE ZAPOPAN" como aún puede ver- 
se. Mas sin censurar ni contradecir el mandato de tan egregio Prelado cree- 
mos que su propio título, histórico y litúrgico es el de NUESTRA SEÑORA 
DE LA LIMPIA CONCEPCION DE JALOSTOTITLAN por constar que 
era la imagen titular del Hospital de la Limpia Concepción hoy desaparecido. 



SU DESCRIPCION. 



Esta imagen de Nuestra Señora es pequeña. No tiene más de 50 Ctms. 
de altura y está hecha exprofeso para vestirla con telas. La Virgen está de 
pie con las manos juntas ante el pecho y le faltan algunos dedos en una de 
sus manos Los brazos parece que son de lienzo de lino. El rostro es casi re- 
dondo, los ojos bajos, la nariz recta, la boca cerrada y los labios muy rojos. 
El color encendido del rostro acusa un barniz del siglo XVII en que tal vez 
haya sido restaurada o retocada. 

Está vestida de una túnica de seda blanca con bordados de oro, ceñida 
su cintura con un cíngulo también de oro y de sus hombros pende un manto 
azul adornado de galonería, flecos de oro y muy extendido por delante y con 
cauda hacia atrás. Una blonda blanca de tul cubre su rizada cabellera que 
se esparce sobre sus hombros y sobre su cabeza sostiene una corona de for- 
ma imperial, dorada, circundada de una aureola o círculo de plata que en lu- 
gar de estrellas ostenta doce flores de lis. 

La imagen pisa una rica y antigua peaña de plata, en forma de capitel, 
con molduras de pecho de paloma y cincelados dibujos de arabescos. De ella 
se eleva la tradicional media luna, también de plata, con estrellas en los ex- 
tremos y con la particularidad que la faz o cara de la luna es dorada. Bas- 
ta contemplar esta devota imagen y se aprecia en seguida su grande anti- 
güedad. 



—383— 



su FIESTA. 



Como en la antigüedad tuvo grandísima veneración fue muy festejada el 
8 de diciembre de cada año ya que era la titular del Hospital y la Cofradía 
de la Concepción la encargada de extender su devoción y tributarle continuos 
cultos no sólo en esta fecha sino en todas las fiestas de la Virgen marcadas 
en el calendario y a la usanza de aquellos tiempos. Existe en Jalostotitlán la 
tradición de que era muy festejada. 

Hoy no tiene culto ninguno. Admirable es que se conserve la imagen des- 
pués de desaparecido el Hospital y despojada de su antigua grandeza. En el 
altar donde está no recibe las muestras de cariño y filial devoción de otras 
edades. Puede decir con la Escritura: "MI PUEBLO SE HA OLVIDADO 
DE MI". Se dice que el Pbro. D. Rodolfo Orozco, entusiasta Vicario Coo- 
perador de la Parroquia, tiene formal propósito de reanudar sus cultos y pro- 
mover de nuevo su devoción entre los vecinos de Jalostotitlán. 

¡Ojalá no esté lejos la aurora que anuncie un día de nuevo esplendor! 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir esta Reseña de Nuestra Señora de la 
Expectación de Zapopan de Jalostotitlán: 

CORNEJO, Canónigo Dr. D. José María. Versión taquigráfica de un 
Sermón que predicó en febrero de 1948 para agradecer a Nuestra Señora de 
Zapopan los beneficios recibidos en el Arzobispado de Guadalajara en 400 
años de vida cristiana. 

MORA, Pbro. Demetrio. Vicario Cooperador de la Parroquia y Cape- 
llán de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Jalostotitlán. Datos que 
personalmente proporcionó al Autor sobre esta imagen de Nuestra Señora de 
la Expectación de Jalostotitlán. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. Noticias, datos y observaciones que per- 
sonalmente recogió en Jalostotitlán el 8 de noviembre de 1951. 

TELLO, o.f.m. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". Libr. 
II. Cap. 30. Págs. 78-79. Cap. 38. Págs. 107-111. Cap. 49. Págs. 137-138. 
Cap. 108. Pág. 354. Cap. 116. Pág. 383. Cap. 142. Pág. 473-475. 



^384-- 



CAPITULO XLIII 



NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE LA IGLESIA 
PARROQUIAL DE LAGOS. 

S la Ciudad de Santa María de los Lagos, llamada en lo civil Lagos de 
Moreno, una de las poblaciones más grandes del Estado de Jalisco y 
la XVI Porania del Arzobispado de Guadalajara. 



— 385— 



El lugar donde hoy se alza Lagos llamóse en la antigüedad PECHICHI- 
TAN en cuyos terrenos había varios lagos que fertilizaban la región que se 
extendía desde Jalostotitlán hasta la Sierra de Comanja. Después al mismo 
lugar se dio el nombre de "CHICHIMEQUILLAS", debido a que era el 
asiento de la temible raza llamada Chichimeca formada de indios nómadas, 
salvajes, que sin asiento fijo en ninguna parte recorrían bosques y serranías 
sin rey, ni cacique, sin organización ninguna, andaban desnudos, comían cuan- 
to animal cazaban y eran muy belicosos y temibles. Al tiempo de la Conquis- 
ta este preciso lugar estaba habitado por la tribu Ixtachichimeca compuesta 
de dos ramas: los Xiconaquis y los Custiques, grandes enemigos entre sí. 

La Conquista de este lugar se realizó en 1530. En marzo de este año lle- 
gó Pedro Alméndez Chirinos con 50 españoles de a caballo, 30 de a pie, y 
500 indios tarascos y tlaxcaltecas, enviados para que exploraran aquellas tie- 
rras, por Ñuño de Guzmán, que se había quedado de paso en Poncitlán yen- 
do a la conquista del Gran Reino de Tonalá. 

Fueron los conquistadores muy bien recibidos de los indios que les ofre- 
cieron animales y frutos de la tierra y el Cacique llamado XICONAQUE 
los acompañó al reconocimeinto de aquella región casi hasta llegar a Zacate- 
cas. 

El 15 de enero de 1563 la Real Audiencia de Guadalajara, con el obje- 
to de poner una defensa, por esa parte de la Nueva Galicia, contra las tribus 
chichimecas, dio licencia para que en el preciso lugar llamado Chichimequillas 
se fundara una villa de españoles con el nombre de Santa María de los Lagos 
y dicha fundación se realizó el 31 de marzo de 1563 por Dn. Hernando Mar- 
tel, originario de Sevilla y Alcalde Mayor de los Llanos de Teocaltiche. Se 
asentó la nueva villa con 73 familias que levantaron las nuevas viviendas con 
ayuda de los naturales de Nochistlán y Mexticacán, que para esto fueron lla- 
mados. 

El 25 de julio de 1563 se hizo la primera elección de alcaldes y regidores 
de la nueva villa que fueron: Pedro Marfil y Juan Sánchez, alcaldes. Pedro 
Granizo, Juan Torres Valdez, Pedro Hernández Chacón, etc., regidores. El 
escudo que se concedió a esta villa fue un cuadrante coronado con una coro- 
na condal y esta divisa: "ADVERSUS POPULOS XICONAQUI ET CUS- 
TIQUE FORTITUDO": Fortaleza contra las tribus de Xiconaqui y Cus- 
tique". 

La Conquista Espiritual de los indios de esta región fue iniciada por los 
Frailes de N. P. San Francisco; pues se sabe que Fr. Bernardo Cossín traba- 
jó mucho entre ellos con muy escaso fruto y aun fue martirizado por indios de 
estas tribus. Se sabe también que Dn. Luis de Velasco, el segundo, "pidió la 



—386^ 



dirección de los misioneros de San Francisco" para la evangelización de esta 
provincia de los chichimecas; mas no se sabe qué religiosos hayan sido sus 
apóstoles. 

En el III Concilio Mexicano, celebrado en México del 29 de enero al 14 
de septiembre de 1585, Fernando de Burgos presentó un memorial pidiendo 
que se diera un ministro para la Villa de Lagos que no tenía "después de 22 
años de fundación, no obstante pagar diezmos sus vecinos". Además ya des- 
de mayo de 1563 tenía una iglesia pajiza "cuya advocación es Santa María" 
y en 1576 el Ayuntamiento de la nueva villa había nombrado Patrona a San- 
ta Catarina V. y Mr. que en el sorteo resultó electa tres veces consecutivas. 
Todo esto movió al cuarto Obispo de Guadalajara, Dn. Fr. Domingo de Ar- 
zola, para que pusiera sacerdote de pie en la Villa de Lagos nombrando pri- 
mer cura al Br. Dn. Hernando de Pedroza el 28 de octubre de 1758, y quien 
con grandes agasajos fue recibido el lo. de noviembre del mismo año. 

En un principio la Villa de los Lagos perteneció a la Alcaldía Mayor de 
Teocaltiche gobernada por Dn. Hernando Gallegos y hacia 1605 afirmaba 
Dn. Alonso de la Mota y Escobar, Obispo de Guadalajara, que se componía 
de casas de adobe "no con buen orden ni traza" sino cada una a manera de 
torrejón y presidio, bien distantes unas de otras. . . habrá de 15 a 20 vecinos 
españoles, gente rica los más de ellos. Tiene una sola iglesia que es la parro- 
quial y un beneficiado clérigo". 

Hacia 1615 fue elevada dicha Villa de Lagos a Alcaldía Mayor y los 
vecinos dieron a Cristóbal de Garibay, entonces Alcalde Mayor de Teocal- 
tiche, 400 pesos para que se fabricaran las casas reales que el ,16 de agosto de 
1616 se pusieron a disposición del nuevo y primer Alcalde de Lagos Juan de 
Arredondo y Bracamontes. En 1692 era el Alcalde Mayor Dn. Eugenio Fer- 
nández de la Sierra. 

En 1670 estaba encargado de la Iglesia de Lagos el Lic. Dn. Antonio de 
Villegas y en 1679 el Br. Dn. Bernabé de Isassi. 

En 1785 se componía la Villa de Lagos de 223 españoles, 123 mestizos, 
41 mulatos y 38 indios "aphcados a ia siembra (de tierras) y fábrica de lo- 
za que hacen de muy buen trabajo y a propósito para enfriar agua". Era en- 
tonces Alcalde Mayor Dn. Francisco Javier de Arreóla. 

Mucho antes, 14 de septiembre de 1740, el limo. Sr. Dn. Juan Gómez 
de Parada, Obispo de Guadalajara, había promovido para el Curato de La- 
gos al Lic. Dn. Diego José de Cervantes, originario de Aguascalientes, y que 
hacia 1729 había sido Provisor, Gobernador y Visitador del Obispado de 
Honduras. A su iniciativa se dio comienzo a una nueva Iglesia parroquial po- 



387— 



niendo la primera piedra el Sr. Obispo Parada el 6 de mayo de 1741 dedicán- 
dola a Nuestra Señora de la Asunción. 

A su muerte ocurrida el 4 de julio de 1766 encargóse de la obra el Pbro. 
Dn. Juan José de Aguilera quien logró ver que el Papa Pío VI agregara di- 
cha Iglesia Parroquial a la Sacrosanta Basílica de Letrán el 18 de febrero de 
1788. 

Esta iglesia fue terminada por el Sr. Cura Dn. Ignacio Ramos y el limo. 
Sr. Dn. Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo la dedicó solemnemente el 8 
de octubre de 1797 y se expuso el Santísimo Sacramento. 

En 1850 el Sr. Cura Dn. Rafael Larios hizo los primeros cuerpos de las 
torres que fueron terminadas el 25 le noviembre de 1871 por el Sr. Cura Dn. 
Miguel Colmenero y finalmente, estando al frente del curato este mismo pá- 
rroco, fue solemnemente consagrada por el limo. Sr. Dn. José del Refugio 
Guerra, 2o. Obispo de Zacatecas, el 29 de enero de 1873. 

Esta insigne iglesia es la que ahora existe y es la parroquial. Es una 
de las más hermosas del Arzobispado de Guadalajara, toda labrada de can- 
tera rosa, con dos esbeltas torres, de tres cuerpos, en cuya "coronación y últi- 
ma mano es fama que puso sus manos el afamado constructor Dn. Francisco 
Eduardo Tres Guerras. Tiene tres portadas hermosísimas de buenos labra- 
dos en donde figuran las estatuas de la Asunción al frente y en las de los la- 
dos San Sebastián que también es Patrono de a Ciudad. Precede un espacio- 
so atrio, en alto, con gradería y el cual fue comenzado el lo. de agosto de 
1871 por el Sr. Cura Dn. Miguel Colmenero y terminado por el Sr. Cura Dn. 
Manuel Escobedo. El altar mayor es de mármol que fue sustituido por el an- 
tiguo a iniciativa del Sr. Cura Dn. Luis Macías y costeado "en su mayor par- 
te" por el Vicario General de la Mitra de Guadalajara, Mons. Dr. Dn. Ma- 
nuel Alvarado, oriundo de Lagos y el cual fue consagrado el 7 de septiembre 
de 1922 por el limo. Sr. Dr. Dn. Miguel M. de la Mora, Obispo de Zacate- 
cas, como delegado del Sr. Arzobispo de Guadalajara Dr. y Mtro. Dn. Fran- 
cisco Orozco y Jiménez. 

En el segundo altar del lado de la Epístola se conserva con grande ve- 
neración una rica urna con las reliquias de San Hermión, soldado mártir, que 
fue extraído de las catacumbas de Santa Ciriaca, en Roma, y el cual fue do- 
nado en abril de ! 790 a la Villa de Lagos por el Papa Pío VI por petición 
que le había hecho el R. P. Pedro Márquez de la Compañía de Jesús, hijo 
de Lagos, a nombre del Párroco de Lagos que lo era entonces el Pbro. Dn. 
José Ana Gómez de Portugal. La auténtica de tan preciada reliquia fue ex- 
pedida en Roma el 7 de abril de 1790 por el limo. Sr. Fr. Javier Cristiani, de 
la Orden de San Agustín, Obispo Tit. de Pórfiro, Prefecto del Sagrario Apos- 



^388 



tólico, Prelado Doméstico y Asistente al Solio Pontificio. El Br. Dn. Juan Jo- 
sé de Aguilera, entonces Cura interino de Lagos, lo hizo colocar en altar en 
que ahora se venera el 12 de junio de 1791 junto con un relicario que con- 
tiene reliquias auténticas de los santos que celebra la Iglesia cada uno de los 
días del año y el mismo párroco obtuvo del limo. Sr. Dn. Fr. Antonio Alcal- 
de, Obispo de Guadalajara, el 20 de mayo de 1792 que se asignara el 28 de 
febiero de cada año para honrar al Santo Mártir con Oficio y Misa del Co- 
mún de un Mártir. 

En este Santuario verdaderamente insigne se conserva una imagen de 
Nuestra Señora del Refugio que se expone a la veneración de los fieles cuan- 
do le celebran su fiesta por el mes de julio y la cual es célebre por haber sido 
propiedad de Dn. Pedro Moreno, uno de los caudillos de nuestra Independen- 
cia Nacional que le profesaba singular afecto y particular devoción. 

Dn. Pedro Moreno, en cuyo honor Lagos hoy se llama de Moreno, na- 
ció en la Hacienda de la Daga, municipio de Lagos, el 18 de enero de 1775. 

Casado con Dña. Rita Pérez, desde 1812 se dio a la campaña de la In- 
dependencia contra los españoles dando muestras de indomable valor como lo 
dict! el hecho de que habiendo caído su hija Guadalupe en poder de sus ene- 
migos, cuando éstos le ofrecían el indulto y la devolución de su hija a cam- 
bio de su rendición con suma entereza respondió al General Cruz que era 
preferible se apoderaran de sus otros cuatro hijos que traicionar a su Patria. 

A fines de 1815 Dn. Pedro Moreno se fortificó en EL FUERTE DEL 
SOMBRERO, entre Lagos y León, Gto., cerca de a Sierra de Comanja, don- 
de se sostuvo con valor en unión de Dn. Francisco Javier Mina, otro insur- 
gente insigne aunque de origen español; pero simpatizador de la causa de la 
Independencia. 

El 19 de agosto de 1817 se vió atacado de los ejércitos españoles y, sal- 
vando su familia que lo acompañaba, tuvo que evacuar el Fuerte del Sombre- 
ro y sin duda por una especial protección de Ntra. Sra. del Refugio pudo sal- 
varse Dn. Pedro Moreno arrojándose al fondo de un barranco. Mas a poco, 
16 de octubre de 1817, aparece en unión de Mina atacando a Guanajuato y 
tomando su plaza. 

En todas estas sus campañas y en las que se siguieron llevaba este cau- 
dillo insurgente una imagen de Ntra. Sra. del Refugio enarbolada en un es- 
tandarte que presidía sus tropas y a quien se encomendaba en todas sus ba- 
tallas. El historiador liberal Dr. Dn. Agustín Rivera, hijo de Lagos, tocando 
este punto afirma que Dn. Pedro Moreno oía la Santa Misa "a la cabeza de su 
ejército LOS DOMINGOS y DIAS FESTIVOS, si se lo permitía la gue- 
rra" y afirma también que con su mismo ejército con frecuencia se postraba "a 



^389— 



los pies de una IMAGEN DE LA MADRE DE DIOS bajo el título RE- 
FUGIO DE PECADORES, que había sido objeto de culto para sus abue- 
los" y de quienes la había heredado. 

Al morir degollado Dn. Pedro Moreno, después de recibir un balazo en 
la cabeza, el 27 de octubre de 1817 su imagen del Refugio pasó a sus descen- 
dientes. En el siglo pasado afirmaba el mismo Dr. Rivera: "Todavía se con- 
serva (el cuadro) entre los de su linaje como un objeto de culto, una presea, 
y un monumento muy querido". Hacia 1909 se conservaba el cuadro en po- 
der de Dn. Luis y Dña. Eulalia Rosas Moreno, nietos del Héroe. Regalada 
por sus descendientes a la Iglesia Parroquial de Lagos, como reliquia histó- 
rica se guarda con veneración en uno de los anexos y sólo sale a la venera- 
ción pública en la fiesta que la Cofradía del Refugio de la Parroquia de San- 
ta María de los Lagos celebra en el mes de julio. 

SU DESCRIPCION. 

Dicha imagen del Refugio de Dn. Pedro Moreno es una pintura al óleo 
como de 60 Ctms. de largo por 40 de anchura más o menos. Lleva una yarda 
dorada como de 15 Ctms. de anchura provista de su respectivo cristal que 
guarnece la imagen. Esta tiene mucho parecido con la que se conserva en Gua- 
dalupe de Zacatecas y aun parece que ésta sirvió de modelo o és una copia 
suya. Sirve de fondo un nimbo amarillento con nubes a ambos lados y en me- 
dio aparece la Virgen sentada vestida de rojo oscuro y manto azul orlado de 
encaje de oro con los tradicionales monogramas del nombre de Jesús y de 
María propios de la Escuela Mexicana. La Virgen en sí es hermosa y no de 
tan mala pintura: tiene el rostro un poco inclinado al lado izquierdo, con las 
mejillas muy subidas de color, la nariz aguileña, toda llena de majestad, muy 
seria y con la mirada muy penetrante. El pelo le cae por ambos lados sobre los 
hombros en los que aparece el tradicional manto que rodea su cuello y que 
aquí es de color plomizo. 

El Niño está de pie sobre una nube que pisa con el pie derecho en tanto 
que el otro aparece como volando. Está desnudo y sólo muestra un lienzo 
también de color plomizo enredado entre las piernas. Con la mano derecha 
se apoya en el antebrazo derecho de la Divina Madre y la izquierda la apo- 
ya no entre la mano sino sobre la mano también derecha de la Virgen. 

Ambos muestran diademas de oro pintadas sobre sus cabezas circunda- 
das de pequeñas ráfagas de luz apenas perceptibles y la Virgen lleva pinta- 
dos, además, zarcillos de oro, collar de perlas redondas y 13 bien modeladas 
estrellas doradas circundan su sagrada cabeza. 



—390- 



Toda la pintura está muy maltratada y en partes el lienzo aparece arru- 
gado y al lado derecho tiene un orificio causado por una bala; pues como es 
sabido Dn. Pedro Moreno la trajo como estandarte en el Fuerte del Sombre- 
ro; pero a pesar de todo las figuras aparecen aún muy perceptibles e infunde 
respeto y veneración la contemplación del cuadro. 

SU FIESTA. 

Siempre se le habia celebrado su fiesta en la Iglesia Parroquial de La- 
gos el 4 de julio precediendo muy solemne novenario; pero al reanudarse el 
Culto Católico en 1929, después de la Persecución Callista que llenó de luto 
y de sangre nuestra Patria, el Sr. Cura, entonces de Lagos, Pbro. Dn. Plu- 
tarco Contreras que murió con fama de santidad siendo miembro del Cabil- 
do de la Catedral de Guadalajara quiso que se hiciera con juramento el vo- 
to de celebrar dicha fiesta a Ntra. Sra. del Refugio el 4 de julio por haberse 
este dia abierto el culto en Lagos en el mencionado año de 1929. Junto con 
todos los vecinos se hizo juramento de celebrar solemne función de Acción de 
Gracias por haber terminado la persecución religiosa y además se hizo voto 
de guardar ese día como festivo entre todos los vecinos de Lagos y así se prac- 
ticó algunos años. Mas como en el mismo día se honra a la misma Santísima 
Señora en su Santuario situado a orillas de la misma Ciudad de Lagos el 
limo. Mons. Dn. Miguel Alba, actual Párroco de Lagos, recurrió a la Sda. 
Mitra de Guadalajara determinó que en lo sucesivo la fiesta de Ntra. Sra. del 
Refugio de Dn. Pedro Moreno se celebrase en la Iglesia Parroquial el do- 
mingo siguiente al 4 de julio y si el 4 de julio cae en domingo entonces la fies- 
ta se celebra el día de la octava. 

Para esta fiesta precede muy solemne novenario de misas solemnes, Ex- 
posición del Santísimo Sacramento, ejercicios vespertinos, predicación, etc. 
Recurren peregrinaciones de las diversas asociaciones de la parroquia a visi- 
tar a la Virgen expuesta en un altar lleno de luces y flores. 

Durante el festival es visitada la imagen por los vecinos de la ciudad. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora del Insur- 
gente D. Pedro Moreno: 

ALBA MARTIN, Alfonso. "Entonces y Ahora". Relatos de Lagos, la. 
Ed. Guad. año de 1944. Artículos: Lo que era Chichimequíllas. Págs. 17-21. 



^391 — 



Adversus popules. . . Págs. 23-29. Escena de Fundación. Págs. 30-37. La Pa- 
rroquia. Págs. 39-48. San Hermión. Págs. 65-70. El Héroe. Págs. 83-89. 

ALBA, Mons. Miguel. Párroco de Lagos. Algunos datos que personal- 
mente proporcionó al Autor, en mayo de 1950, sobre esta Imag. de Nuestra 
Señora. 

ARREGUL Domingo Lázaro de. "Descrip. de la N. Gal.". Págs. 120- 

12L 

DAVILA GARIBL Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 6a. Pág. 55. No. 10. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la: "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 5. No. 2, Pág. 55. Cap. 8. Núms. 3. 4, 5 y 6. Págs. 71-72. 

MOTA Y ESCOBAR, Alonso de la. "Descrip. de los Rein. de N. Gal. 
N. Vizc. y N. León.". Págs. 121-122. 

NAVARRO, Pbro. Luis. Vicario Cooperador de Lagos. Algunos otros 
datos complementarios que iobre la misma imagen proporcionó personalmente 
al Autor. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. "Jurisdicción de Sta. Ma. de los 
Lagos". Págs. 71-74. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Pág. 16 y la 

100. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Capuchinas de Lagos", en 
Bolet. Ecco. del Arz. de Guad. Núm. de Dic. de 1930. Pág. 601. 

PEREZ VERDIA, Lic. Luis. "Hist. Par*, del Edo. de Jal". Tom. I. 2a. 
Part. Cap. 2. Págs. 230-231. Tom. II. Cap. 12. Págs. 137-149. 

TELLO O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 30. Págs. 78-79. Cap. 38. Págs. 107-111. Cap. 152 Págs. 517- 
518. 

TISCAREÑO O. F. M. Fr. Angel de los Dolores. "N. S. del Ref. Patr. 
de las Mis. del Colg. Apeo, de N. S. de Guad. de Zac". Cap. 17. LAGOS. 
Pág. 186. 



CAPITULO XLIV 
NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED DE LAGOS. 

ASI en el centro de la Ciudad de Lagos, como a tres o cuatro cua 
dras al Oriente de la Plaza Principal se levanta el hernioso y de 

--393— 



voto, a la vez pequeño. Santuario de Nuestra Señora de la Merced muy que- 
rido y frecuentado de los habitantes de la ciudad. 

Precede un largo atrio, un poco en alto, con algunos copados árboles de 
Laurel de la India que le dan un tinte sombrío y austero. Contiguo está el 
Convento de la Merced convertido ahora en una Sección Auxiliar del Semi- 
nario Conciliar de Guadalajara donde se preparan en sus primeros años los 
jovencitos de la región aspirantes al sacerdocio. 

El Santuario muestra una portada comenzada de cantera rosada de la 
que sólo alcanzaron a poner dos columnas con sus respectivos capiteles. Tie- 
n5 al lado izquierdo una esbelta torre, también de cantera, con tres cuerpos, 
que remata en una linternilla con airosa cruz. En el interior tiene cuatro bó- 
vedas, cúpula, dos capillitas a la entrada, dos cruceros y varios altares. To- 
do está muy hermoso y artísticamente decorado y las bóvedas son bajas, lo 
que le da mayor recogimiento y lo hace más devoto. 

En el crucero del lado del Evangelio de este Santuario está sepultada la 
cabeza del héroe insurgente de la Independencia Nacional Dn. Pedro More- 
no. Degollado el 27 de octubre de 1817 fue recogido su cuerpo por su herma- 
no D. Pascual Moreno quien le dió sepultura en la capilla de la Hacienda 
de Tlachiquera, de donde después se trasladó a México. Su cabeza "por or- 
den de Hermenegildo Revueltas" estuvo expuesta en una picota en las ori- 
llas de Lagos hasta que el Notario de la Parroquia Dn. Pedro Moreno Gue- 
rra, amigo del insurgente, aprovechando por alli el paso de Dn Fr. Bernardo 
del Espíritu Santo Martínez y Ocejo O. C. D. que iba a su Obispado de So- 
nora, mientras era vitoreado de la multitud, aprovechó la confusión, recogió 
la cabeza de Dn. Pedro Moreno y "a riesgo de su vida" le dió sepultura "en 
el crucero del Evangelio del templo de la Merced". 

Tiene un blanco altar de mármol de Puebla, también hermoso y artísti- 
co, donde se asienta un descomunal templete de metal dorado rodeado de 
transparentes cristales donde se manifiesta la hermosísima y artística imagen 
española de Ntra. Sra. de la Misericordia o de la Merced cuya historia está 
unida a la de la fundación del Convento de padres mercedarios en dicha ciu- 
dad y fue así: 

Por el año de 1654 era Cura y Juez Eclesiástico del Partido de Aguas- 
calientes el Lic. Dn. Pedro Rincón de Ortega que en 8 de abril de 1620 ha- 
bía sido religioso profeso de la Orden de la Merced en el Convento de Mé- 
xico siendo Vicario General de la Orden en México el R. P. Fr. Juan Gómez. 
Secularizado después y hecho heredero de una gran fortuna de su padre Dn. 
Agustín Rincón, siendo Cura de Aguascalientes de donde era también nati- 
vo, empezó a escribir desde 1650 al R. P. Provincial de los Mercedarios Fr. 



Gerónimo de Andrade que enviase un religioso de la Orden a la ciudad. Fue 
enviado el P. Fr. Nicolás de Arteaga quien viendo que podía fundarse un 
Colegio de la Orden de Aguascalientes a una con el P. Lic. Dn. Pedro Rin- 
cón de Ortega empezó a instar a sus prelados la fundación. Con licencia que 
concedió el limo. Sr. Dn. Juan Ruiz Colmenero, Obispo de Guadalajara, y 
el Presidente de la Real Audiencia, quedó totalmente fundado el Colegio en 
la entonces Villa de Aguascalientes el año de 1665 con el nombre de "Cole- 
gio de la Encarnación" para enseñar a leer, escribir, enseñar la Doctrina Cris- 
tiana y Gramática, etc., siendo nombrado primer rector el mismo P. Fr. Ni- 
colás. Este mismo religioso empezó a fabricar celdas y oficinas con todo lo 
necesario para un convento y una iglesia muy capaz dando así origen a la 
fundación del Convento e Iglesia de Ntra. Sra. de la Merced en la Villa de 
Aguascalientes de donde, en 1668, fue nombrado Comendador. 

Viendo los hijos de la Villa de Lagos, en su mayoría eran españoles los 
progresos del Convento de la Merced en Aguascalientes y hallándose los ve- 
cinos obligados a mandar a sus hijos a hacer estudios a ia Ciudad de Méxi- 
co, en 1685 presentaron una súplica al Definitorio reunido en el Convento de 
la Merced de México pidiendo una fundación de la Orden "en dicha Villa 
de Lagos" con el objeto de que sus hijos se criaran "en virtud y buena doc- 
trina" y para lo cual ofrecieron una casa y ayudar a la sustentación de los 
religiosos. 

Obtenidas las Hcencias del limo. Sr. Dn. Juan Santiago de León Gara- 
bito, Obispo de Guadalajara, y del Presidente de la Real Audiencia, el 2 de 
noviembre de 1685 se concedió la licencia de fundación del Convento de La- 
gos por el R. P. Provincial Fr. Luis Méndez autorizada por los definidores 
Fr. Rodrigo Galindo y Fr. Juan de Echavarría y firmada por el Secretario 
de Provincia Fr. José de Noriega. Se ordenaba además que el P. Predicador 
Fr. Diego Fabián de la comunidad del Convento de Aguascalientes pasase 
a Lagos a tomar posesión de la casa ofrecida y a fundar un Colegio con "en- 
señanza de latinidad y de la Doctrina Cristiana" debiendo ser el tal Colegio 
"Bajo la advocación de San Lorenzo". Es por esto que este Santo Mártir aún 
tiene dedicado un altar en el actual Santuario de Nuestra Señora puesto que 
es el primitivo Titular. 

Los primeros fundadores de dicho Convento fueron: Lectores: Fr. Juan 
de Viera, Presidente, y Fr. José de Arteaga, Predicador, Fr. Esteban de Cas- 
tro, Fr. José Pantoja y los religiosos legos: Fr. Francisco Pardavé, Fr. An- 
drés de San Francisco y Fr. Melchor de los Reyes. 

En 1690 murió el fundador de este Convento: Fr. Diego Fabián. Están 
sepultados en al Iglesia de Nuestra Señora el P. Fr. Miguel de Castañeda 



^395- 



que murió en dicho convento en enero de 1752, Fr. Nicolás Niz que murió allí 
mismo en noviembre de 1 752, y el P. Comendador Fr. Bartolomé Fernández 
Correa quien falleció en el mismo Convento el 9 de marzo de 1767. 

Muchos frutos dio la Orden Mercedaria en Lagos, pues los hijos de di- 
cha ciudad allí se educaron y enseñaron y muchos también tomaron el hábito 
de la Orden y ocuparon cargos distinguidos en ella, v. gr. Fr. Magdaleno Sa- 
las, que hacia 1837 tenía el cargo de Confesor del Convento, Fr. Dionisio Gó- 
mez, nacido el 8 de abril de 1828 fue Lector de filosofía en el mismo Con- 
vento de Lagos y una lumbrera de la Orden, etc., etc. Dejó de haber religio- 
sos mercedarios en Lagos al rededor de 1912 en que por la Revolución de 
Dn. Francisco L Madero salieron los religiosos que en su mayoría eran espa- 
ñoles y habiendo abandonado el Convento de Lagos dejaron, según dicen los 
vecinos de la ciudad, al frente del Santuario al Sacristán, por lo cual la Sda. 
Mitra recogió el Santuario poniendo desde entonces capellanes del Clero Se- 
cular. Actualmente lo es el Pbro. Dn. J. Guadalupe Vázquez. 

Cuando se establecieron en dicho Convento de Lagos los primeros mer- 
cedarios trajeron consigo una pequeña imagen de Ntra. Sra. de la Merced, 
Celestial Fundadora y Patrona de toda la Orden. Dicha imagen es como de 
80 Ctms. de altura, de pie sobre una peaña de madera, con el cuerpo en for- 
ma de cono, hecha exprofeso para vestir y con el Divino Niño en el brazo iz- 
quierdo. Tiene los ojos de vidrio y aún el barniz primitivo. Adornada con co- 
rona y aureola de plata dorada y media luna de plata a sus pies, aparece de- 
vota y sumamente venerable. 

Empezaron luego a extender su devoción y en el año de 1686 comenza- 
ron a construir el actual Santuario que fue terminado a los 71 años de haber- 
lo comenzado. La solemne dedicación, con muy ruidosas fiestas tuvo lugar el 
sábado 10 de julio de 1756 siendo entonces Comendador del Convento de La- 
gos el P. Predicador Fr. Bartolomé Fernández Correa y moraban en él los 
PP. Fr. Miguel José Bermúdez, Fr. José Bermúdez y Fr. Juan de Alvite. Era 
entonces Provincial el M. R. P. Mtro. Fr. Miguel Picazo y Visitador Gene- 
ral de las provincias de la Nueva España Fr. José López Falcón. 

Posteriormente se empezó la construcción de un retablo de piedra para 
el Altar Mayor donde estaba la Sta. imagen que fue terminado y dedicado 
solemnemente el 16 de agosto de 1848 por el Comendador Fr. Eduardo Ruiz 
de Esparza. 

Siempre gozó esta Sta. imagen de fama de milagrosa y era muy busca- 
da y seguida. Se dice que estando postrada en cama, con suma gravedad, una 
mujer muy devota de dicha imagen suplicó con lágrimas a los religiosos de 
la Merced le llevaran a su aposento a la que era el encanto de su corazón. 



396— 



Deseosos los religiosos de complacerla y tal vez para recompensarle los ser- 
vicios que había prestado al Convento y Santuario extrajeron la Sta. imagen 
de su altar y la llevaron a su presencia. Al verla la devota mujer prorrumpió 
en suspiros y lágrimas y empezó a rezarle la Salve Regina y al pronunciar 
las palabras "Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos" la milagrosa 
imagen movió los ojos y alzó la mirada hacia ella dándole luego completa sa- 
nidad con grande admiración de quienes contemplaron tan raro prodigio. Con 
esto aumentó más su devoción y siguió muy visitada y querida hasta los tiem- 
pos del R. P. Fr. Mercedes Garcia Ayala uno de los últimos mercedarios que 
estuvieron al frente del Santuario. 

Era originario de Portugalejo, poblado de poca importancia situado a 
extramuros de Lagos. Habiendo entrado en la Orden y profesado en ella, or- 
denado de sacerdote, estuvo encargado del Santuario a fines del pasado Si- 
glo XIX y principios del presente. A la edad de 77 años murió en el mismo 
Convento a las 10 de la mañana del 27 de octubre de 1909 y fue sepultado 
en la sacristía del Santuario. 

Por 1892 emprendió algunas mejoras al Santuario de Nuestra Señora ha- 
ciendo algunas reformas al Altar Mayor para colocar el descomunal temple- 
te de metal dorado que ostenta hoy, colocó nuevo púlpito, puso candiles en 
las bóvedas, etc , y pareciéndole que la antigua y célebre imagen de Ntra. Sra. 
de la Merced era pequeña y tal vez no lucía como él deseaba por ser también 
de escaso arte mandó hacer otra de tamaño natural sumamente hermosa y ar- 
tística a uno de los talleres de Barcelona, España, y obtenida fue colocada 
dentro del templete de metal dorado del Altar Mayor en el año de 1893 y 
es la que ahora se venera en dicho Santuario y es el objeto de esta reseña por- 
que es muy querida y venerada en la Ciudad de Lagos. 

La imagen antigua despojada desde entonces de su Santuario, no obs- 
tante su celebridad, fue obsequiada al P. Capellán de la Iglesia del Rosario 
de la misma ciudad quien despojándola también de su hábito de la Merced 
la vistió de la Virgen del Rosario y con este título se venera en el templete 
df dicha iglesia, donde puede hoy verse completamente olvidada y sin las 
muestras de veneración y cariño de antaño. La celebran el 7 de octubre de 
cada año. 

En cambio la nueva imagen de la Merced tiene grande atractivo y no le 
faltan devotos en su bello, diminuto y devoto Santuario. 

SU DESCRIPCION. 
Esta barcelonesa imagen de Ntra. Sra. de la Merced es de tamaño na- 



--397— 



tural, de madera, hecha exprofeso para vestir. Aparece la Virgen de pie so- 
bre una basa cuadrada, está ligeramente inclinada hacia el lado derecho y con 
el rostro vuelto hacia abajo como para mirar al devoto que se arrodilla a sus 
pies. El cuello es muy esbelto, el rostro ovalado, nariz recta, los ojoi de cris- 
tal con pestañas sobrepuestas y los labios rojos y cerrados. Está vestida con 
el hábito de la Orden Mercedaria llevando túnica blanca con escapulario y 
capa que le pende de los hombros, todo de raso de seda blanca recargado de 
ricos bordados de oro con pedrería y perlas teniendo ceñida su cintura por el 
tradicional cinturón negro que usan los religiosos. 

Con la mano derecha sostiene un descomunal cetro de plata dorada y de 
ella también pende un escapulario blanco, bordado de oro, con el escudo de 
la Orden. Con el brazo izquierdo sostiene un bellísimo Niño Jesús de hechu- 
ra exquisita como la de la Virgen, un poco inclinado hacia abajo y vestido 
también de seda blanca con bordados de oro llevando en sus manos otro es- 
capulario tan rico como el de la Divina Señora. Sus rostros blancos y sonro- 
sados muestran hermoso barniz. La Virgen lleva cabellera postiza y zarcillos 
de oro y un fino velo de seda le cubre desde la cabeza cayendo hacia atrás. 
Tanto el Niño como la Virgen llevan coronas imperiales de plata dorada, muy 
airosas y la Virgen, además, anchurosa aureola de plata dorada y media lu- 
na de plata a sus pies. 

Así ataviada la imagen aparece sumamente arrobadora; pues es muy de- 
vota y a la vez una hechura de verdad artística. 

SU FIESTA. 

Se celebra esta Sta. imagen el 24 de septiembre de cada año que es la 
fiesta titular de toda la Orden Mercedaria. Precede lucido novnario de mi- 
sas solemnes, ejercicios vespertinos. Exposición del Santísimo, con abundan- 
cia de luces, flores, músicas, cohetes, etc., sin faltar predicación de la Palabra 
Divina. 

Durante el novenario hay peregrinaciones de las diversas asociaciones 
piadosas establecidas en su Santuario y como es costumbre en esta Ciudad de 
Santa María de Los Lagos por la tarde concurren los diversos barrios de la 
misma ciudad en devotas peregrinaciones a saludar a "La Virgen Blanca" 
como le llaman a la imagen de Nuestra Señora. 

El 23 de septiembre hay Solemnísimas Vísperas con asistencia del Pá- 
rroco y demás sacerdotes que hay en la ciudad estando todo el Santuario muy 
engalanado y adornado. 



—398— 



En la fiesta principal del 24 de septiembre hay Mañanitas a la hora del 
alba y Misa de Comunión General. Se sigue la Misa de Función en que se 
hace el panegírico de la Sda. imagen quedando el Santísimo Sacramento ma- 
nifiesto durante el día en que concurren todos los habitantes de la ciudad a 
saludar a Ntra. Sra. de la Merced. Entre tanto en el atrio del Santuario no 
faltan las danzas, ni vendimias, terminando los devotos y solemnes festejos 
con los tradicionales fuegos pirotécnicos con que la ciudad de Santa María 
de los Lagos pone punto final a estas fiestas tradicionales cada año desde la 
fundación del Convento Mercedario hace tres siglos. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de la 
Merced de Lagos: 

ALBA MARTIN, Alfonso. "ENTONCES Y AHORA". Relatos de 
Lagos: "El Héroe". Págs. 83-86. 

GOMEZ GONZALEZ, Miguel. Prominente vecino de Lagos, conoci- 
do y muy apreciado allí con el nombre de "D. Miguelito", muy amante de las 
antigüedades y curioso investigador de las tradiciones de su ciudad natal. 
Datos y fechas que en mayo de 1950 proporcionó personalmente al Autor so- 
íire el R. P. Fr. Mercedes García Ayala. 

OROZCO, Pbro. Luís Enrique. Información que, sobre esta imagen, le- 
vantó entre varios distinguidos vecinos de la Ciudad de Lagos, prominentes 
por su honradez y veracidad, el 17 de mayo de 1950. 

PAREJA, Fr. Francisco de. "Crónica de la Prov. de la Visitación de N. 
S. de la Merced, de la N. España". Escrita en 1688. Publ. en Méx. Año de 
1883. Tom. II. Estado 4o. Cap. 27. Págs. 222-232. Cap. 45. Págs. 520-524. 
ADICION AL CAP. 45. Págs. 525-616. 



-399- 




CAPITULO XLV 



NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DEL SANTUARIO DE LAGOS. 



ENTRE los santuarios de la Madre de Dios más célebres en el Arzobis- 
pado de Guadalajara sobresale el Santuario con su imagen de Ntra. 
Sra. del Refugio de la Ciudad de Lagos de Moreno. 



^401 — 



Situado en un suburbio al Sur de la ciudad presenta un cuadro magní- 
fico. En medio de la soledad del lugar se yergue el suntuoso edificio. Prece- 
de un espacioso atrio circundado de una baja tapia de ladrillo, todo empedra- 
do, con poca elevación hacia el Santuario donde precede una no elevada gra- 
dería. Tiene este atrio de tramo en tramo plantados árboles de eucalipto y al- 
guno que otro mezquite que le dan un aspecto severo y a la vez risueño y en- 
cantador. El Rio de Lagos pasa casi a la vera del atrio, por el frente, y los 
huertos que caen a la otra banda del mismo rio hacen que este venerado y, 
para los laguenses, querido Santuario, aparezca lleno de encantadora poesía. 
Contigua al Santuario, y dentro del perímetro del mismo atrio, está la anti- 
gua casa de ejercicios hoy convertida en residencia de los RR. PP. de la Con- 
gregación de la Misión llamados vulgarmente Padres Paúles a quien el ac- 
tual Arzobispo de Guadalajara, Dr. Dn. José Garibi Rivera, entregó a su cui- 
dado el Santuario y en dicha casa tienen una Escuela Apostólica para la for- 
mación de religiosos de su Congregación. 

El Santuario tiene dos esbeltas torrecillas de dos cuerpos y una airosa 
cúpula que domina la ciudad. En el frente muestra una portada de cantera 
de Estilo Colonial con un ventanal en la parte superior donde aparece una 
imagen de la misma Señora del Refugio tallada muy hermosamente en piedra. 
A los lados de la puerta hay sendos medallones de piedra con estas inscrip- 
ciones: "SE COMENZO EL 4 DE ABRIL DE 1833" y esta otra: "SE TER- 
MINO EL 4 DE JULIO DE 1838". El templo es de una sola nave, con va- 
rias bóvedas, coro, y dos cruceros, el presbiterio en alto con clásico altar, es- 
tucado de blanco y dorado en cuyo templete se manifiesta la respetabilísima, 
querida y milagrosa imagen de Ntra. Sra. del Refugio, celebérrima en aquella 
región que la ama en verdad con delirio y cuyo origen así como el de su San- 
tuario es como sigue: 

Por el año de 1848 salió electo Guardián del Convento de Guadalupe, 
extramuros de Zacatecas, que había sido fundado hacia 1707 por el V. P. Fr. 
Antonio de Jesús Margil, célebre en santidad, profecías y milagros, el R. P. 
Fr. Antonio Castillo en cuyo tiempo acostumbraban los superiores de dicho 
convento enviar a los hermanos donados a colectar limosnas a algunos pueblos 
para ayudarse al sustento de los religiosos de ese llamado "Colegio de Pro- 
paganda Fide". 

Para dichas colectas solían llevar los hermanos donados una imagen de 
Ntra. Sra. del Refugio copias de la que con gran devoción se guarda en la 
Iglesia del mismo Colegio de Guadalupe y consta que fue regalada en 1743 
al R. P. Fr. José Guadalupe Alcibia, entonces Guardián del Colegio, por el 
R. P. Juan José Giuca de la Compañía de Jesús, gran devoto de Ntra. Sra. 



--402— 



del Refugio que había asistido a la Coronación Pontificia de la imagen ori- 
ginal del Beato Antonio Baldinucci en Frascati, Italia, el 4 de julio de 1717. 
Dicho P. Giuca fue el primero que introdujo la devolución a Ntra. Sra. del 
Refugio en México y por inspiración de la misma Sma. Señora donó el cua- 
dro que conservaba en su aposento al R. P. Alcibia que a la sazón daba una 
Misión en Puebla junto con otros religiosos de su colegio diciéndole que se 
la donaba para que los religiosos de Guadalupe de Zacatecas la dieran a co- 
nocer y promovieran su culto y fué cosa admirable que a poco tiempo Carlos 
III, Rey de España, decretaba la supresión de la Compañía de Jesús en sus 
dominios y fueron expulsados los jesuítas. Así por mandato expreso de la 
misma Virgen Sma. pasaba su imagen del Refugio a manos de los francisca- 
nos de Propaganda Fide que en verdad la dieron a conocer y promovieron su 
culto y la imagen donada por el V. P. Giuca, que según se dice fue la prime- 
la de esta advocación que el mencionado P. trajo a México, con grande y re- 
ligioso cariño guarda aún la Provincia Franciscana de Jalisco en un crucero 
de hermosa y conventual iglesia de Guadalupe de Zacatecas. 

Sabedor el P. Fr. Antonio Castillo que con una imagen de Ntra. Sra. 
del Refugio, copia de la de su Convento de Guadalupe, colectaba limosnas 
en la Ciudad de Lagos el Hermano Donado Fr. José Ma. Reyes y viendo que 
las limosnas que entregaba dicho hermano habían disminuido notablemente de- 
terminó investigar la causa de esta disminución y comisionó al R. P. Fr. Luis 
del Real quien pasó a Lagos e investigó que el Hermano José Ma. Reyes es- 
taba invirtiendo las limosnas destinadas a Guadalupe de Zacatecas en la cons- 
trucción de un templo dedicado a Ntra. Sra. del Refugio en la orilla de dicha 
ciudad. 

El Hermano Reyes profesaba singularísima devoción a la imagen del Re- 
fugio que llevaba consigo para la colecta y era, como se ha dicho, copia de 
la de Guadalupe de Zacatecas. Es tradición en Lagos que en una de sus co- 
rrerías haciendo la demanda de limosnas se le perdió su imagen del Refu- 
gio lo cual entristeció su ánimo grandemente viviendo muy desconsolado "Al- 
gún tiempo pasó sin que se supiese del paradero de la imagen y es que en 
la Hacienda de Ciénega de Mata ya le habían fabricado una capilla". 

"El (Hno. Reyes) sin saber esto había hecho formal promesa (a la Vir- 
gen del Refugio) de construirle un templo en el lugar en que la encontrase. 
Una mañana, al regreso de uno de sus viajes a Zacatecas, agobiado por la 
penosa marcha que realizaba a pie, se tiró a descansar bajo la sombra de un 
mezquite en la huerta que era propiedad de su padre, en las orillas de Lagos. 
Así descansando se quedó profundamente dormido. Al despertar su sorpre- 
sa no conoció limites: hecha (un) rollito estaba suspendida la extraviada ima- 



^403-- 



gen en una rama del mezquite. Arrodillado y conmovido dió gracias al Cielo 
y principió a tomar providencias para el cumplimiento de su promesa". 

Cuando el P. Fr. Luis del Real hizo sus investigaciones en Lagos ya el 
Hermano Reyes había invertido en la construcción del Santuario la respeta- 
ble suma de $ 15,000.00 (quince mil pesos). La Sra. Dña. Antonia Mendoza 
de Padilla donó la primera limosna para la construcción del Santuario que 
fye un "MEDIO" que el mismo Hno. Reyes "mandó colocar en un dedo del 
Niño que tiene (la pintura de) la Santísima Señora". Y tuvo la feliz idea el 
Hno. Reyes de que en la huerta que era de su padre "y que le tocó como 
haber hereditario y en el lugar preciso del mezquite en cuya rama se encontró 
la imagen" empezó la construcción del Santuario que había de hacerse tan 
célebre en el Arzobispado de Guadalajara. Para la iniciación de esta obra los 
vecinos de Lagos 'previa información favorable del Párroco" recabaron la ne- 
cesaria licencia de la Sda. Mitra de Guadalajara entonces vacante por la muer- 
te de su obispo el limo. Sr. Dr. Dn. Miguel Gordoa. 

Llamado el Hno. Reyes por el Guardián de Guadalupe de Zacatecas, el 
mencionado P. Fr. Antonio Castillo, lleno de confusión declaró que por la 
gran devoción que profesaba a la imagen de Ntra. Sra. del Refugio que lleva- 
ba consigo "se había propuesto edificarle una iglesia con una casa de ejerci- 
cios adjunta" y aunque había invertido en su construcción las limosnas desti- 
nadas a Guadalupe tenía el propósito de devolverlas "con las limosnas que 
recogería en el Santuario después de concluido" confiado en la gran devo- 
ción que ya los vecinos de Lagos profesaban a la imagen de Ntra. Sra. del 
Refugio. 

El P. Castillo retiró al Hno. Reyes de Lagos sustituyéndole por otro que 
no fue bien recibido de los vecinos de dicha ciudad que haciéndose cargo de 
la mantención del Hno. Reyes lograron que éste se despojase de la túnica de 
donado y abandonara el Colegio de Guadalupe para que viniera a ponerse 
al frente de las obras del Santuario a las que dió feliz remate y habiendo muer- 
to allí en Lagos fue sepultado su cuerpo al pie del altar de su querida ima- 
gen dentro del presbiterio de dicho Santuario. 

En 1854, con anuencia del Obispo de Guadalajara, Dr. D. Pedro Espi- 
nosa y Dávalos, la Sda. Mitra expidió licencia firmada por el Secretario Dr. 
Dn. Francisco Arias y Cárdenas para establecer en el Santuario una Cofra- 
día de Ntra. Sra. del Refugio que extendió mucho el culto y devoción a la 
imagen de Nuestra Señora. Entre los propagadores del culto y devoción a es- 
ta imagen debe contarse el R. P. Fi. Alfonso María Orozco, originario de 
Lagos y religioso franciscano del Colegio de Guadalupe de Zacatecas, quien 
debido a la exclaustración decretada por D. Benito Juárez, Presidente de la 



--404— 



República Mexicana, en 1859, se hizo cargo del Santuario empleándose mu- 
chos años "en el servicio de la Sma. Virgen del Refugio, señalándose por su 
piedad y celo" dando tandas de ejercicios espirituales a las muchedumbres 
que concurrian a practicarlos en la casa adjunta y a la sombra del devoto 
Santuario bajo la maternal protección y mirada de la Virgen María, Refugio 
de Pecadores. 

Esta Casa de Ejercicios y aun el mismo Santuario fueron usados como 
cuartel y fortin en la Persecución Callista de 1927 que pasó a la Historia con 
el nombre de "Revolución Cristera". La soldadesca del General Guillermo 
Palma se posesionó de todo. El Santuario fue sacrilegamente profanado, los 
ornamentos y las imágenes de los santos fueron destruidos, los sepulcros de 
religiosos y piadosos fieles alli guardados fueron violados para robarles cuan- 
to pudieran conservar de algún valor. 

El célebre cuadro con la imagen de Ntra. Sra. del Refugio llamó la aten- 
ción de un coronellillo quien considerando que la imagen podia tener algún 
valor artístico la retiró del propio Altar Mayor y robándola la condujo a su 
casa y la colocó como presea de antigüedad. 

Grandísimo dolor causó en los habitantes de Lagos la desaparición de la 
imagen de su Santuario que ha sido siempre singularmente tan querida. Ha- 
ciendo mil pesquisas lograron saber el paradero de la querida imagen y una 
señorita de las principales familias de la ciudad a quien cariñosamente llama- 
ban "MONINA SERRANO", que hoy ya murió y a quien la Virgen debió 
ya recompensar, se aventuró a penetrar a la habitación del Coronal y ha- 
biéndose convencido por sus propios ojos de que en realidad era la imagen 
del Santuario ofreció al Coronel $ 500.00 (quinientos pesos) "por el cuadro 
antiguo". 

Entregado el dinero el Coronel puso inmediatamente el cuadro en ma- 
nos de la señorita Serrano que buen cuidado tuvo de ocultarlo para ponerlo 
a salvo; pero no faltó quien reprochara al Coronel por haber entregado la 
imagen por quinientos pesos haciéndole ver al mismo tiempo que siendo el 
cuadro una imagen tan querida en Lagos bien hubiera adquirido gruesas su- 
mas, las que hubiera pedido por su rescate. Excitada la codicia se fue el Co- 
ronel de nuevo en busca de la imagen; pero ya era tarde. La comisión com- 
pradora se excusó diciendo haber sido llevada a otra parte distante y fue así 
como se escapó la imagen del vandálico saqueo, y nadie volvió a saber de su 
paradero. 

Al reanudarse el Culto Católico, previos arreglos del Excmo. Sr. Dr. 
Dn. Leopoldo Ruiz y Flores, Arzobispo de Michoacán, Delegado Apostóli- 
co, y del Excmo. Sr. Dr. Dn. Pascual Díaz, Arzobispo de México, con el Lic. 



—405— 



Dn. Emilio Portes Gil, Presidente de la República con aprobación del Roma- 
no Pontifice, S. S. Pió XI, el 29 de junio de 1929, el Sr. Cura de Lagos, Pbro. 
Dn. Plutarco Contreras quedó en espera de la orden del Excmo. Sr. Arzobis- 
po de Guadalajara para reanudar los cultos en su parroquia. No obstante que 
la ciudad cuenta con todos los medios de comunicación, v. gr. ferrocarril, te- 
légrafo, carretera, etc., nadie comunicó nada al Sr. Cura Contreras quien 
viendo que en todas las iglesias se reanudaba el culto, el 3 de julio de 1929 
preparó a los vecinos de Lagos para la reapertura de los cultos en dicha ciu- 
dad. El dia 4 de julio, festividad de Ntra. Sra. del Refugio, en medio de ale- 
gres repiques de las campanas, júbilo, lágrimas, etc., se celebró una Misa muy 
Solemne en la Iglesia Parroquial henchida de fieles y estando a media solem- 
nidad, los que ocultaban el célebre cuadro de Ntra. Sra. del Refugio del San- 
tuario de Lagos entraron con él a la Iglesia Parroquial y cuando la multitud 
contempló el querido cuadro que creian perdido estalló en una tempestad de 
gritos, vivas, llantos, aplausos y lágrimas. Todos, a una con el virtuoso Pá- 
rroco, juzgaron que la reanudación del culto en aquella parroquia era un fa- 
vor de Ntra. Sra. del Refugio que había querido que se hiciera en su festivi- 
dad y en ella darles el consuelo de volver a la posesión del milagroso cua- 
dro, por lo cual hicieron juramento a la Virgen del Refugio de guardar el 4 
de julio de cada año como dia festivo y de celebrarle Solemne Función en la 
misma Iglesia Parroquial. 

Fte conducida en triunfo la imagen de Nuestra Señora a su propio San- 
tuario y colocada en su Altar Mayor donde a la fecha se venera con sin igual 
cariño, profundo respeto y grande veneración que hoy son fomentados por los 
hijos de San Vicente de Paúl que como ya se dijo tienen a su cargo el San- 
tuario. 

SU DESCRIPCION. 

Esta imagen de Ntra. Sra. del Refugio es un cuadro al óleo como de un 
metro de altura por unos setenta centímetros de anchura. Sobre un fondo de 
color plomizo que de lejos de la sensación de color azul muy tenue aparece 
la Virgen sentada sobre una nube oscura, vestida de túnica rojo oscuro sem- 
brada de arabescos de oro que de la cintura para abajo aparecen más brillan- 
tes. Su cintura aparece ceñida de un cinto de oro que remata en su centro en 
un botón en forma de rosa también de oro. El manto es azul oscuro adorna- 
do en la orilla con encaje de oro y de este mismo encaje lleva bordeadas las 
mangas de su túnica. De tramo en tramo lleva sobre el manto el monograma 
de Jesús y el de María, ambos coronados por una diadema y en el extremo in- 



--406 



ferior el de Jesús muestra los tres clavos y el de María dos estrellas, todo pin- 
tado en oro. Bajo el último monograma se ven unos arabescos que completan 
el adorno de su manto. 

Por el frente y sobre el hombro derecho lleva la Virgen una bufanda ca- 
fé oscuro con listas también de tramo en tramo. El rostro es ovalado, muy 
sonrosado y de color moreno, la boca pequeña y de color de coral, la mirada 
tan dulce y penetrante que parece que mira y habla al corazón de quien se po- 
ne delante. El cabello café oscuro y ondulado le cae con gracia por ambos 
lados de su rostro hacia los hombros. 

El Niño está de pie sobre la misma nube oculto el pie izquierdo entre un 
nimbo, sosteniéndose con ambas manos del brazo y mano derecha de su dul- 
ce Madre. Con un lienzo blanco la Virgen lo tiene tomado con la mano iz- 
quierda. Lleva el Niño una túnica blanca simulando lienzo transparente y tie- 
ne en el rostro y en el cabello mucho parecido con la Divina Señora. Ambos 
muestran circundadas sus cabezas de un resplandor de rayos dorados que 
prestan grande realce. Están ceñidas sus cabezas de una diadema de plata 
dorada y pedrería sobrepuestas a la pintura. La Virgen lleva además un zar- 
cillo de oro y perlas sobrepuesto en la oreja derecha, un collar de verdaderas 
y finas perlas sobrepuesto en su cuello, una pulsera y un anillo de oro con 
una perla en el dedo meñique de la mano derecha. Todo donación de sus hi- 
jos de Lagos. El Niño muestra también sobrepuestos un collar de pedrería 
en su cuello, una pulsera con perlas en la mano izquierda y en el dedito me- 
ñique de esta misma mano se ve aún sobrepuesto a guisa de plancha de ani- 
llo, el primer "Medio" que recibió el Hno. Reyes para la construcción del San- 
tuario y puso en este dedo del Niño como ya antes quedó asentado. Toda la 
pintura está engastada en cuadro de madera bien tallado y dorado y guar- 
necida con un buen cristal. La pintura es- de la Escuela Mexicana y aunque 
es obra no muy artística, es copia de la que se conserva en Guadalupe de Za- 
catecas con la que tiene gran parecido, y es obra sumamente hermosa, devota 
sobremanera y respetable. 

SU FIESTA. 

La fiesta principal es el 4 de julio de cada año. Precede un solemne no- 
venario que da comienzo el 25 de junio y consta de Misa Solemne por la ma- 
ñana y por la tarde ejercicio vespertino con Rosario Solemne, Exposición del 
Santísimo, rezo de la novena y sermón que predican los diversos sacerdotes 
adscritos a Lagos o algún otro invitado de alguna otra ciudad. Durante el no- 



407- 



venario antes del ejercicio de la tarde se reciben las peregrinaciones de las 
diversas asociaciones piadosas establecidas en el Santuario como las Hijas de 
María Inmaculada, Asociación de la Medalla Milagrosa, Obra de Sta. Lui- 
sa de Marillac, Señoras de la Caridad, Operarios del Taller, Bolilleras, Con- 
gregación de la Doctrina Cristiana, Cofradia de Ntra. Sra. del Refugio y el 
último día de los comerciantes del mercado. 

El día 4 de julio a la hora del alba hay alegres mañanitas y luego Misa 
de Comunión General de todas estas asociaciones establecidas en dicho San- 
tuario. Sigue la Misa Solemne de Función en que se hace el panegírico de la 
milagrosa imagen quedando manifiesto el Santísimo Sacramento durante el 
día. Termina la solemnidad con el Rosario Solemne, Sermón, Bendición del 
Santísimo, Salve y procesión con la milagrosa imagen que recorre la nave del 
Santuario en medio de la muchedumbre de sus devotos. 

Otra fiesta también con extraordinaria pompa tiene lugar durante el mes 
de mayo en que todos los habitantes de Lagos concurren en devotas peregri- 
naciones a saludar a la que es el imán de sus amores. Todas las asociaciones 
piadosas establecidas tanto en la Iglesia Parroquial como en las demás igle- 
sias de la ciudad presididas por el Párroco, que hoy es el limo. Mons. Dn. Mi- 
guel Alba, y por sus respectivos capellanes llevando todos cirios y flores lle- 
gan todas las tardes, el día que les toca, a las puertas del Santuario antes del 
ejercicio vespertino. Por la mañana hay Misa Armonizada y por la tarde tam- 
bién ofrecimiento de flores y bendición con el Santísimo Sacramento. 

Todos los gremios de la ciudad como pintores, albañiles, alfareros, cohe- 
teros, comerciantes, choferes, agricultores, sastres, carpinteros, etc. etc., tie- 
nen también su día y todos a porfía concurren con devoción a saludar a Ntra. 
Sra. del Refugio de quien han obtenido muchos y muy grandes favores. 

Los barrios como La Luz, La Otra Banda, San Felipe, El Calvario, La 
Merced, El Rosario y los poblados de Moya, La Laguna, Ladera Chica, La- 
dera Grande, etc., tienen santa emulación de superarse unos a otros en las 
manifestaciones de cariño a la S. imagen en el mes que la Iglesia ha consa- 
grado para honrar de una manera especial a la Virgen María. Por todo esto 
se verá que el Santuario del Refugio de Lagos con su célebre y milagrosa 
imagen es uno de los más venerados y célebres del Arzobispado de Guada- 
la jara. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora del Re- 
fugio de Lagos: 



408— 



ALBA MARTIN, Alfonso. "El Refugio". "Entonces y Ahora". Relatos 
de Lagos. Págs. 105-114. 

ALBA, Mons. Miguel. Párroco de Lagos. Algunos datos importantes 
que personalmente proporcionó al Autor en mayo de 1950. 

OCHOA O. F. M. Fr. Angel S. "Brev. Hist. de Ntra. Sra. Refugio de 
Pecadores", la. Ed. Public, en S. Luis Potosí. Año de 1939. Párrafos 3o. y 
4o. Págs. 15-22. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. Informes que tomó entre varios conno- 
tados vecinos de la Ciudad de Lagos, en mayo de -950, sobre la venta de la 
imagen y la restitución a su Santuario. 

PROGRAMA del "Solemne Novenario y fiesta en honor de N. S. del 
Refugio en su Santuario". Lagos, Jal. Jun. de 1949. 

PROGRAMA de los "Solemnes cultos durante el Mes de Mayo en el 
Santuario del Refugio". Lagos de Moreno, Jal. Abr. de 1950. 

TISCAREÑO, O. F. M. Fr. Angel de los Dolores. "N. S. del Ref. Patr. 
de las Mis. del Coleg. Apeo, de N. S. de Guad. de Zac". Cap. 17. Págs. 
185-187. 



409- 



CAPITULO XLVI 
LA MADRE SANTISIMA DE LA LUZ DE LAGOS. 

L noreste de la Ciudad de Lagos de Moreno, cerca de la carretera 
<jue coinJuce a León y San Luis Potosí, teniendo a la espalda la her- 

^411 — 



mosa arboleda entre la que pasa el Río de Lagos bajo bien construido puen- 
te, se eleva un devoto Santuario construido de cantera rosada, coronado con 
una airosa cúpula "imitación de la Basílica parisina de Montmatre", dedica- 
do a una milagrosa imagen de Ntra. Sra. de la Luz. 

Tiene un hermoso atrio con balaustrado de cantera en que aparecen es- 
culpidos los escudos de Lagos y del actual Arzobispo de Guadalajara Dr. Dn. 
José Garibi Rivera. Esto ha sido obra del actual P. Vicario Pbro. D. Anto- 
nio López Cobián, quien también ha dado mucho auge al culto del Santua- 
rio. Este es de una sola nave, con cinco bóvedas y dos cruceros y además 
una capilla anexa al lado sur dedicada a Señor San José y otra al lado norte 
aun inconclusa. La arquitectura no corresponde a estilo determinado sino que 
es un estilo original y caprichoso; pero a la vez hermoso que le da un tinte 
muy especial y distinguido. Todos los altares, que son tres, están labrados 
en cantera rosa y morada y todo el Santuario está bien decorado y es una 
de las mejores iglesias de la ciudad. 

El Altar Mayor tiene un grandioso templete de metal dorado y en la 
parte superior del retablo, sobre una repisa de cantera, se asienta el cuadro 
de la V. imagen de la Madre Sma. de la Luz tan amada y también seguida 
de los habitantes de Lagos y cuyo origen es como sigue: 

Cuando el segundo Obispo de Zacatecas, limo. Sr. Dn. José del Re- 
fugio Guerra, permaneció en Lagos para hacer la consagración de la Iglesia 
Parroquial el 29 de enero de 1873 obsequió al P. Capellán de la Iglesia del 
Rosario de dicha ciudad, Pbro. Dn. Alejandro Gómez de Portugal, una her- 
mosa pintura de la Madre Santísima de La Luz, copia exacta de la que con 
gran devoción se conserva en la Ciudad de León, Gto., y es la original que fue 
pintada en Sicilia, Italia, en 1722, por inspiración de la misma Virgen Santí- 
sima y bendecida por Ella misma y habiendo llegado esta milagrosa y celestial 
imagen a manos del P. José María Genovese de la Compañía de Jesús que 
arribó a las playas de México en el año de 1707, deseoso de que dicha ima- 
gen fuera venerada en alguna iglesia de la Compañía fue sorteada por tres 
veces y tres veces salió favorecida la Ciudad de León a donde hizo su entra- 
da triunfal el 2 de julio de 1732 y es ahora Patrona de la Diócesis de León. 

Gozoso el P. Portugal con el obsequio del Sr. Obispo de Zacatecas con- 
cibió la idea de levantarle en Lagos un Santuario donde la copia de la Ma- 
dre Sma. de La Luz recibiera la veneración de los habitantes de dicha ciudad. 
Con licencia que había dado el limo. Sr. Dr. Dn. Pedro Loza y Pardavé, se- 
gundo Arzobispo de Guadalajara, se colocó la primera piedra del Santuario 
de la Madre Santísima de La Luz el 17 de agosto de 1878 trabajando con en- 
tusiasmo en la obra el P. Portugal hasta su muerte ocurrida en 1885 en que 



412— 



dejó muy adelantada la fábrica de la iglesia y terminada al capilla anexa del 
Señor San José donde sus restos junto con los de Fr. Agapito Magallanes es- 
tán sepultados cerca del presbiterio. 

Fue Fr. Agapito Magallanes un Hermano Donado del Convento de Ntra. 
Sra. de Zapopan que vivió en Lagos "en olor de santidad" y ayudó mucho 
al P. Portugal en la construcción del Santuario de la Madre Sma. de La Luz 
a quien amaba con todo su corazón. De él se cuenta que en cierta ocasión se 
acercó a unos compradores de ganado que pasaban por Lagos pidiéndoles 
una limosna para el Santuario de la Virgen. Uno de ellos "movido a devo- 
ción" alargó al Hno. Magallanes "tres tlacos" que depositó en el bolsillo de 
las limosnas. Siguieron su camino y el lego se dirigió a un puesto de frutas 
a tomarse unas tunas de las que son afamadas en Lagos. Cuando lo vió el 
donante de la limosna se hizo esta reflexión: "Este fraile se está comiendo 
mi limosna en tunas". 

No obstante que ya iban muy lejos el Hno. Magallanes inmediatamente 
se levantó y tomando su caballito dió alcance al quejoso que lleno de estupe- 
facción y no menos asombro oyó que el fraile le revelaba su interior dicién- 
dole: "La Madre Santísima de La Luz no quiere su limosna. Es cierto que ten- 
go licencia para tomar lo necesario de la limosna que recojo; pero de su li- 
mosna por esta vez no había dispuesto. ¡Guárdela y que Dios lo bendiga!". 
Así ayudaba la Madre Sma. de La Luz a los constructores del que había de 
ser su célebre Santuario. 

Siguieron trabajando los Pbros. Dn. Gumersindo Flores, Dn. Marcos 
Santana y Dn. Juan M. Cabello, quien dió término al Santuario y lo decoró 
y habiendo preparado las solemnidades de la dedicación fue bendecido y de- 
dicado el 3 de septiembre de 1913 por el Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. 
y Mtro. Dn. Francisco Orozco y Jiménez. Murió el P. Dn. Juan M. Cabello 
el 6 de marzo de 1916. 

A la muerte del P. Cabello se encargó del Santuario el P. Dn. Rosalío 
López quien logró que el mismo Excmo. Sr. Orozco y Jiménez elevara el San- 
tuario a Vicaría, como permanece hasta ahora, el 30 de enero de 1918 y por 
fin el P. Dn. Luis Peña instaló la pila bautismal, el Viacrucis y lo adornó con 
varias imágenes promoviendo a la vez el culto a la Sda. imagen. 

Desde que fue colocada la Madre Sma. de La Luz en su Santuario de 
Lagos ha derramado favores y gracias en abundancia de tal manera que go- 
zo entre los habitantes de la ciudad de fama de milagrosa y es tanta la de- 
voción que le profesan que muchas personas así de hombres como de mujeres 
llevan el nombre de Luz en honor de la Divina Señora. 

Entre los favores admirables de la Madre Sma. de La Luz de Lagos so- 



-413- 



bresale el que acaeció en teimpo del P. Dn. Juan M. Cabello, en que estando 
los fieles oyendo Misa se vino abajo el andamiaje al romperse la viga madre 
que lo sostenía y todos vieron que desde la altura se desprendió el decora- 
dor que andaba pintando el Santuario, quien en aquel lance apurado invoco 
a la Madre Sma. de aL Luz y fue cosa admirable que en vez de hacerse pe- 
dazos, como era natural, ileso cayó de rodillas agradeciendo el favor de Nues- 
tra Señora y no obstante que la palizada cayó sobre el órgano, éste sí quedó 
hecho pedazos; pero el organista que armonizaba la Misa también escapó 
perfectamente ileso por la protección de la Virgen a quien invocó. 

Otro caso parecido ocurrió en tiempo del P. Dn. Crescencio R. Esparza 
que fue Vicario del Santuario por espacio de 7 años. Andando un mancebo 
arriba de la cornisa poniendo colgaduras de seda para la fiesta de la Madre 
Sma. de La Luz en el mes de mayo, dio una pisada en falso y se desprendió 
desde la altura. Al notarlo el P. Vicario corrió a las plantas de la Madre Sma. 
de La Luz y le reclamó dulcemente el incidente y le pidió la vida para el jo- 
ven y también fue muy admirable que habiendo dado contra un ángulo del 
altar donde está la Ven. imagen el mancebo se levantó ileso para dar gracias 
a su Bienhechora. 

A la entrada de la capilla anexa del Sr. Sn. José aún pueden verse la 
multitud de retablos que penden de los muros y narran los prodigios de Ntra. 
Madre Sma. de La Luz de Lagos. 

SU DESCRIPCION. 

Es una pintura al óleo como de un metro de largo por ochenta centíme- 
tros de ancho. Está engastada en un cuadro de madera de 15 Ctms. de an- 
chura, todo dorado y con las esquinas ochavadas. 

Sobre un nimbo amarillo fuerte, rodeado de nubes, aparece la Virgen 
María vestida de túnica blanca sombreada de plomizo, ceñida su cintura por 
una cinta roja de la misma que lleva al rededor del cuello sobre la túnica. El 
manto es azul fuerte del que llaman de Prusia que le cubre desde la cabeza y 
le cae hacia los hombros hasta más abajo de las rodillas. 

La Virgen está de pie sobre tres querubines con alitas blancas y asoma 
sus dos pies calzados con sandalias. Con el brazo izquierdo sostiene un gra- 
ciosísimo Niño vestido de color rosado muy pálido que toma los corazones 
que en un cesto amarillento le presenta un ángel arrodillado vestido de túni- 
ca café claro forrada de blanco. 

Con la mano derecha la Virgen sostiene un mancebo que va a caer en 
las fauces de un monstruo apenas perceptible y de las cuales salen llamas ro- 



—414— 



jas. Está este mancebo cubierto de un lienzo blanco que le cubre el frente y 
cae sobre el brazo derecho y con ademán suplicante vuelve la cara y su mi- 
rada hacia la Virgen. 

Entre las nubes se ven grupos de querubines con alas blancas y dos an- 
gelitos volando le colocan sobre su cabeza una corona amarillo oro llevando 
ellos un lienzo azul amortiguado enredado entre sus piernas. 

No obstante que es copia de la que con gran devoción se venera en León 
esta de Lagos no lleva a sus pies la cinta con el nombre de Madre Sma. de 
La Luz sino que sobre el cristal tiene el letrero con letras de oro. Al pie, so- 
bre la pintura, lleva una fecha que es la de su ejecución: "1883"; pero parece 
que está equivocada la fecha debiendo ser: "1863", lo cual puede atribuirse 
a un error del pintor. En conjunto la milagrosa imagen es bella, sumamente 
devota, atractiva y también artística y con su rostro ligeramente rosado y 
amable parece robar el corazón de los pecadores. 

SU FIESTA. 

Para promover su culto y devoción está erigida en el Santuario la Cofra- 
día de Nuestra Señora de La Luz que a petición del P. Dn. Luis Peña, Vica- 
rio de dicho Santuario, fue agregada a la que está erigida en la Catedral Ba- 
sílica de León que por Letras de S. S. León XIII fue elevada a Primaria en 
la República Mexicana. Con consentimiento del Excmo. Sr. Orozco y Jimé- 
nez se hizo la agregación como consta de las Letras expedidas en León el 10 
de marzo de 1926 y firmadas por el Director Cango. Dn. Pedro Gaona y el 
Secretario R. Ornelas. Gozan los cofrades de muchas indulgencias plenarias 
y parciales como consta del Breve expedido en Roma el 12 de julio de 1895. 

Esta Cofradía promueve la fiesta de la Madre Sma. de La Luz que es 
el miércoles siguiente a la fiesta de la Ascensión del Señor. Precede lucido 
novenario con misas de aurora y mañanitas a la hora del alba. Misa Solemne, 
Exposición del Santísimo durante el día y se rezan las tres partes del Rosa- 
rio con cánticos y alabanzas en honor de la Virgen de La Luz: una parte a 
las once de la mañana, otra al caer la tarde en que se reciben las diversas pe- 
regrinaciones y se reza la novena y la otra en la noche en que hay sermón y 
se da la Bendición Eucarística. Las peregrinaciones concurren al Santuario en 
este orden: Cofradía de la Madre Sma. de La Luz, Centros Catequísticos de 
la Vicaría, Gremio de panaderos. Asociaciones establecidas en el Templo de 
la Merced dirigidos por su P. Capellán que actualmente lo es el Pbro. Dn. J. 
Guadalupe Vázquez, Madres de familia. Vela Perpetua, Apostolado de la 



Oración, Guardia de Honor, Pueblo de La Laguna, Electricistas, Empleados 
de molinos, J. C. F. M., Pueblo de Moya y Barrio de la Otra Banda, V. O. T. 
Carmelitana y Cofradia del Carmen del Templo de San Felipe de Jesús con 
las Teresitas Eucarísticas dirigidos por el P. Capellán que ahora lo es el Pbro. 
Dn. J. Guadalupe Navarro, Trabajadores de la via del ferrocarril y las aso- 
ciaciones piadosas establecidas en el Santuario del Refugio presididas por los 
RR. PP. de la Congregación de la Misión y finalmente el último dia toca a 
los trabajadores de la Fábrica Nestlé que han elegido por Patrona a la Ma- 
dre Sma. de La Luz y procuran darle algún valioso obsequio para su Santua- 
rio todos los años. Todos concurren cantando sus alabanzas y con cirios y 
flores entran al Santuario saludando a la Divina Señora con todo el afecto 
del corazón. 

El día anterior a la fiesta hay muy Solemnes Visperas, fuegos pirotécni- 
cos, luces, flores, etc., y el día de la fiesta es dia de regocijo general en La- 
gos. Después de las mañanitas, las misas se suceden unas a otras. Una es la 
de Comunión General y luego se sigue la Solemne Misa de Función en la que 
se hace el panegírico de la milagrosa imagen. Durante el festival hay abun- 
dancia de música, cohetes, chirimías, verbenas populares, y el último día es 
grande la afluencia de visitantes, concurren sacerdotes de la ciudad y dan- 
zas de los alrededores. 

Termina la fiesta con una Solemne Misa de Réquiem, al siguiente día, 
celebrada por los sacerdotes difuntos que han estado al frente del Santuario 
y por todos los fieles también difuntos de la Vicaría de la Madre Santísima 
de La Luz de Lagos de Moreno. 

FUENTES HISTORICAS. 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de La Luz 
de Lagos: 

ALBA MARTIN, Alfonso. "LA LUZ". En "Entonces y Ahora". Re- 
latos de Lagos. Págs. 122-126. 

CEPEDA, M. H. del 1. C. de M. Félix Alejandro. "América Mariana". 
Tom. I. Cap. 10. Págs. 211-228. 

ESPARZA, Pbro. Crescencio R. Capellán que fue de este Santuario 
Datos que personalmente proporcionó al Autor, en mayo de 1950, sobre los 
admirables favores alcanzados mediante esta imag. de N. S. de La Luz de 
Lagos. 

GUADALAJARA, Bolet. Ecco. del Arz. de. Núm. de Jul. de 1932. Págs. 
379-380. 



-416^ 



GAONA, Cango. Pedro. Diploma de Agregación de la Cofradía de La- 
gos a la Prima Primaria expedido en León, Gto., el 10 de Marz. de 1920 y se 
guarda en un cuadro con cristal en la sacristía de este Santuario. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. Datos que extractó del Libro de Go- 
bierno que se guarda en el archivo de la Vicaría de La Luz de Lagos median- 
te la bondadd el actual Vicario Pbro. D. Antonio López Cobián. 

PROGRAMA del "Novenario y íFesta a la Dulce y Tierna Madre San- 
tísima de la Luz, en la Vicaría de La Luz". Santa María de los Lagos, Jal. 
Mayo. Año Santo de 1950. 



^417. 



CAPITULO XLVIÍI 



NUESTRA SEÑORA DE MOYA. 

OMO a media legua extramuros de la Ciudad de Santa María de 
Los Lagos por el lado Norte, a la vera de la carretera que va a 
San Luis Potosí, se halla el antiguo "Pueblo de Moya". 



—419— 



Parece que este pueblo es el más antiguo de la actual jurisdicción de 
Lagos y en un principio estuvo habitado, como toda esa región, de la temi- 
ble Raza Chichimeca que tanto dió en qué entender no sólo a la Real Au- 
diencia de la Nueva Galicia sino también al Gobierno Virreinal de la Nueva 
España por los asaltos, robos, asesinatos y granjerias que cometían a los que, 
tanto de México como de Guadalajara, tenían que pasar por aquellos cami- 
nos para la Ciudad de Zacatecas. En vista de tantos desastres ordenó Felipe II, 
Rey de España, el 11 de junio de 1572, que el Virrey de México Dn. Martín 
Enríquez de Almanza viniese de Gobernador de la Nueva Galicia para po- 
ner algún remedio. Visitó hasta Zacatecas "estableciendo algunos destaca- 
mentos de seguridad en el camino" y como desde el 31 de marzo de 1563 es- 
taba ya fundada la Villa de Santa María de Los Lagos es probable que en- 
tonces se haya hecho la primera reducción de indios chichimecas que mero- 
deaban los alrededores de la Villa obligándolos a llevar vida civil en el Pue- 
blo de Moya que ya por el año de 1565 estaba fundado. 

Pero las medidas tomadas no dieron resultado y entonces Dn. Luis de 
Velasco (el segundo, hijo del primero) Virrey de México, logró que uno de 
los caciques chichimecas llamado "CALDERA" fuera a México acompaña- 
do de otros tres indios y ofrecieron someterse "mediante la promesa de reci- 
bir carne y maíz y de que se les dejase en libertad individual". Aceptó el Vi- 
rrey quien, además, los hizo convenir en que recibirían bien a unos indios 
tlaxcaltecas con sus familias que irían a colonizar. Se dice que fueron los 
Frailes de San Francisco quienes propusieron la Raza Tlaxcalteca por ser 
la más dócil, adicta y fiel a los españoles y "la que había aprendido media- 
namente la Religión Cristiana". Además hablaban un idioma parecido al de 
los chichimecas y así lograrían convencerlos, amansarlos, y reducirlos a que 
viviesen en poblaciones y recibiesen la Doctrina Cristiana. En 1591 se esta- 
blecieron los tlaxcaltecas unos en Colotlán, otros en Sn. Andrés del Teúl y en 
Mezquitic, etc. Es tradición entre los actuales naturales de Moya que unas 
de estas familias tlaxcaltecas se establecieron en su pueblo y aunque al prin- 
cipio se conservaron independientes unos de otros en buena armonía, aunque 
sin mezclarse, al fin se hizo la fusión de ambas razas de las que son descen- 
dientes los actuales habitantes del Pueblo de Moya. Ya en 1594 estaba ter- 
minada la reducción de chichimecas en los alrededores de la entonces Villa 
de Santa María de Los aLgos. 

El Pueblo de Moya en el principio tuvo muchos habitantes; pero al paso 
de los siglos fue decayendo y ya en el año de 1785 sólo se componía de 175 
familias dedicadas al cultivo de sus tierras. Hoy todavía conserva el tradicio- 
nal aspecto de pueblo de naturales. Es pueblecillo de regular extensión, con 



420. 



callejas con la tierra suelta, con casas de aspecto antiquísimo y otras con por- 
tadas y fachadas de la Epoca Colonial con solares baldíos en que abundan 
los mezquites y nopales y la mayoría de sus habitantes son indios de pura ce- 
pa tradicionalmente buenos cristianos, pertenecientes a la Vicaría de La Luz 
de Lagos. 

En el centro del pueblo, precediendo un espacioso campo a modo de pla- 
za, se levanta el atrio de la iglesia, rodeado de tapias de adobe. Antiguamen- 
te este atrio fue el camposanto del pueblo. Hoy le prestan mucha gracia va- 
rias hileras de antiguos y añosos naranjos plantados al frente de la pequeña 
iglesia. Es esta muy antigua, también de la Epoca Colonial, al frente tiene una 
agraciada portadita de cantera y una torre, de un solo cuerpo con linternilla, 
al lado del Evangelio, con algunas campanas. También es de cantera y ame- 
naza a ruina. En el interior la iglesita tiene cuatro bóvedas y está decorada 
a la antigua. No tiene altares fuera del Mayor que está pintado de blanco 
con las molduras doradas y al centro tiene un nicho de madera con su respec- 
tivo cristal donde se guarda una pequeña y devota imagen de Nuestra Seño- 
ra que tomando el nombre del pueblo se le invoca con el titulo de: "NUES- 
TRA SEÑORA DE MOYA" y es a no dudarlo la imagen más antigua de 
la Madre de Dios que se conserva en la Parroquia de Santa María de Los 
Lagos. 

De su origen sólo se sabe que hace 385 años que un indio de la Raza 
Tlaxcalteca llamado Felipe Hernández procedente del Pueblo de Apaseo en 
el hoy Estado de Guanajuato trajo la mencionada imagen y estableciéndose 
en el Pueblo de Moya el 29 de octubre de 1565, empezó la mencionada "Ima- 
gen de la Inmaculada Concepción" a recibir las manifestaciones de culto y 
cariño de los naturales de Moya a medida que iban recibiendo la Fe y el San- 
to Bautismo. 

Y fueron tantos los favores y gracias que empezó a derramar la Madre 
de Dios por esta su imagen que le levantaron una iglesia pajiza que después 
fue transformada al paso de los años, por los sacerdotes encargados del Cu- 
rato de Lagos, en el pequeño Santuario actual. 

Al rededor de 1825 o 30, viendo la gran devoción que se profesaba a 
esta antigua imagen, se puso la primera piedra de un gran Santuario, con más 
capacidad, de buena arquitectura, que empezó a construirse al rededor del an- 
tiguo de manera que este viene quedando encerrado y una vez que se termine 
el nuevo se derribará para trasladar la Sta. imagen y el culto al nuevo San- 
tuario. Durante la Persecución Callista de 1927 se interrumpieron los traba- 
jos que en 1930 fueron reanudados por el Sr. Cura de Lagos, después Canó- 
nigo, Dn. Plutarco Contreras. 



—421 — 



Hoy tiene varias bóvedas, esbelta cúpula blanca, y están en la construc- 
ción del artistico Altar Mayor. Todo con limosnas de los vecinos tanto del 
Pueblo de Moya como de los de Lagos que aman a esta imagen como la pri- 
mera que hubo en la jurisdicción y entre quienes goza de fama de muy mila- 
grosa y así cuando hay epidemias o el cielo se vuelve de bronce en tiempo de 
lluvias con gran pompa es conducida a la ciudad donde se le celebra solemne 
rogativa en la Iglesia Parroquial y ha cesado luego el flagelo del Cielo. 

Hará unos cuatro años que una grande sequia asoló toda la Parroquia 
de Lagos por la que se iban a perder todas las siembras con gran tribulación 
de todos los vecinos. Entonces el limo. Mons. Dn. Miguel Alba, actual Pá- 
rroco de Lagos, recurrió a la Sda. Mitra de Guadalajara pidiendo licencia pa- 
ra trasladar la milagrosa imagen de su humilde Santuario a la ciudad y obte- 
nida fue trasladada con toda solemnidad y la pompa saliendo la mayoría de 
los vecinos a recibirla a las orillas de la ciudad. Conducida en triunfo a la 
Iglesia Parroquial se le dedicó solemne función de rogativa y todos pudieron 
observar que inmediatamente se vino uno de los mejores temporales, por es- 
to agradecidos con la Divina Señora la restituyeron con igual pompa a su de- 
voto Santuario. 

El Excmo. Sr. Dr. y Mtro. Dn. Francisco Orozco y Jiménez, Arzobispo 
de Guadalajara d.f.m., en una de las visitas que hizo a Lagos, deseando que 
la devoción a esta imagen que ha derramado tantos favores a Lagos en cua- 
tro siglos, se intensificara, dispuso que todos los años fuera trasladada a la 
ciudad para que visitara los templos de los diversos barrios y los fieles le pi- 
dieran el Buen Temporal y así se hizo varios años. Salía de su Santuario pa- 
ra Lagos el 31 de julio y regresaba el 31 de agosto; pero desgraciadamente 
ahora cayó en desuso esta que debía haberse hecho tradicional costumbre co- 
mo perdura en otros santuarios. 

El 29 de octubre de 1940 se celebró con grande esplendor el 375 aniver- 
sario llamado "Quinto Jubileo de Diamante" de la llegada de la Sta. imagen 
al Pueblo de Moya. El Pbro. Dn. Nazario Vázquez entonces encargado de 
la Vicaría de La Luz a la cual se ha dicho que pertenece este Santuario de 
Moya hizo un triduo muy solemne de preparación con misas cantadas y ejer- 
cicios vespertinos con predicación a cargo del limo. Mons. Dn. Miguel Al- 
ba "sobre las excelencias, bondades y virtudes de la Virgen Santísima". El 
29 hubo Te-Deum y durante el triduo peregrinaciones de todos los barrios 
de la ciudad y poblados de los alrededores que se llegaron a su Santuario pa- 
ra agradecer a Ntra. Sra. de Moya su larga serie de beneficios derramados 
en casi cuatro centurias. 

En su humilde Santuario es muy visitada esta Sta. imagen y en los mu- 



^422- 



ros hacia la entrada principal, cuelgan numerosos retablos que narran los fa- 
vores y milagros que derrama sobre sus devotos y por los que con sobrada 
razón le dan el titulo de Milagrosa. 

SU DESCRIPCION. 

Tiene esta milagrosa imagen 50 Ctms. de altura y está la Virgen de pie 
y representada la Inmaculada Concepción. Como una excepción tiene piernas 
y sus desnudos pies calzados con unas zandalias de plata. Los brazos son 
movibles y de lienzo de lino como todas las imágenes antiguas. El rostro es 
ovalado e imperfecto y muestra ojos de vidrio. 

Seria por los años de 1932 o 33 cuando los naturales del Pueblo de Mo- 
yo clandestinamente la hicieron retocar sin dar aviso al Vicario de La Luz 
que era el Pbro. Dn. Antonio Alba. La retocó, según ellos mismos ahora afir- 
man, un aficionado del mismo pueblo que no conocia nada de este arte por 
lo que quedó torpemente estropeada y afeada, de un color amarillento detes- 
table como ya puede suponerse. 

Viste la imagen de ricas telas de seda y de brocados de oro o plata. Lle- 
va el vestido blanco y el manto azul, ambos recargados de bordaduras de oro 
y pedrería. La túnica ceñida a su cintura con un cingulo de oro y sobre el pe- 
cho le colocan un "peto" con bordados y brillante pedrería. Las manos las 
lleva juntas ante el pecho y el manto que le pende de los hombros lo lleva muy 
extendido por delante y con larga cauda hacia atrás y las partes que le caen 
hacia el frente son tan largas que llegan hasta la terminación de la peaña con 
lo que se ve muy original y vestida como de mariposa. 

Está de pie sobre una rica peaña "en forma de copa" rodeada de tra- 
mo en tramo de seis asas adornadas de piedras granates. Muestra zarcillos de 
oro y sobre la cabellera postiza se asienta una imperial corona de plata dora- 
da y antigua de forma que llaman imperial. Una aureola de plata dorada, en 
que alternan rayos y las tradicionales 12 estrellas y lleva en el centro un pe- 
queño sol con una paloma representativa del Espíritu Santo, rodea su cabe- 
za y a sus pies se eleva una media luna también antigua y de rica plata. 

Antiguamente colgaba de uno de sus brazos un bastón de oro; pero el 
Sr. Cura Dn. Plutarco Contreras se vió precisado a venderlo e incluir el pro- 
ducto en la construcción del nuevo Santuario. 

SU FIESTA. 

Tradicionalmente desde tiempo inmemorial se celebra su fiesta el día 8 
de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, de cada año. 



Precede un solemne novenario de misas cantadas y ejercicios vesperti- 
nos con Exposición del Santísimo Sacramento estando la Sta. imagen fuera 
de su nicho y el altar con colgaduras de seda y adornado de fragantes flores 
naturales y cirios. Durante el festival hay peregrinaciones de los poblados cer- 
canos y abundancia de cohetes y luces. 

El 7 de diciembre hay Solemnes Visperas y el día 8 alegres mañanitas 
a la hora del alba y repiques de campanas con muy sonada cohetería. Sigue 
la Misa de Función en que se hace el panegírico de la antigua y milagrosa 
imagen. Poco antes de la Misa un sacerdote preside la entrega del cargo de 
quienes tuvieron en el año el cuidado del Santuario, de la sacristía y de todo 
lo concerniente al culto de la Sta. imagen y que son de los mismos naturales 
del Pueblo de Moya que se turnan en dichos servicios. Allí mismo, mediante 
una corona de tisú floreado que el sacerdote les impone a modo de investidu- 
ra sobre la cabeza, reciben el nuevo cargo los que fungirán durante el año. 
Dicho ceremonial que recibieron de sus antepasados es tradicional y asisten 
todos con cirios en las manos, y con suma devoción, considerándose dichosos 
de servir a la Virgen. 

Durante el día 8 está expuesto el Señor Sacramentado, hay danzas en el 
atrio del Santuario y una apiñada multitud de los habitantes de la ciudad in- 
vade el pueblecillo y el Santuario al cual entran de rodillas. Por la noche se 
hace una concurridísima feria de vendimias y hay músicas. Termina el feste- 
jo con los lucidos y vistosos fuegos pirotécnicos y alegres repiques de las cam- 
panas del humilde Santuario de Ntra. Sra. de Moya. 

Otra fiesta solemne tiene lugar el 8 de junio de cada año en que los ve- 
cinos de dicho pueblo la festejan para implorar de la Señora un buen tempo- 
ral y a la cual cooperan con entusiasmo. Consta de Misa Solemne y Ejerci- 
cio por la tarde habiendo derroche de flores, luces y cohetes, etc. 

DEDICACION DEL NUEVO SANTUARIO. 

El 29 de noviembre de 1952 fue solemnemente bendecido el nuevo San- 
tuario de Nuestra Señora de Moya. Era el primer día del novenario con que 
el Pueblo de Moya acostumbra honrar a su Celestial Patrona todos los años. 
Ese día a las 5.30 de la tarde, en brazos de los Pbros. D. Antonio López y 
D. Anastasio Rábago, vicarios de La Luz de Lagos, salió del Teinplo de La 
Luz, Vicaría a la cual pertenece el Pueblo de Moya, la antigua imagen de 
Nuestra Señora de Moya. Desde algunos días antes había sido trasladada al 
referido templo mientras en su pueblo se hacían los praparativos de la dedi- 
cación de su nuevo Santuario. 



^424 — 



Millares de fieles acompañaron a la santa imagen y caminaron kilóme- 
tro y medio, que es la distancia entre La Luz y Moya. Acompañaban también 
a la Virgen de Moya la V. imagen de Nuestra Señora de San Juan de la 
Laguna que desde su Santuario extramuros de Lagos habia sido traída para 
dar mayor realce a la solemnidad. 

La nutridísima procesión avanzó por el Puente de Lagos tomando la ca- 
rretera que une a la ciudad con León Gto. Luego siguió la Calle del Padre 
Torres, dobló por el Callejón de la Rea y entró al Pueblo de Moya. Todo el 
trayecto y el mismo pueblo se hallaban adornados de colgaduras y flores que 
les daban un aspecto encantador y solemne. 

"A la entrada del pueblo se encontraban innumerables fieles, los que, 
una vez que hicieron su aparición las sagradas imágenes prorrumpieron en es- 
truendosos aplausos y vítores de júbilo. Al mismo tiempo las campanas se 
echaron a vuelo en señal de alegría, pues en aquellos momentos regresaba 
a su casa la Bendita Imagen tan querida". No faltaron los músicas, ni las ris- 
tras y cohetes, ni los rezos y cantos de la multitud ebria de amor a Nuestra 
Señora. 

El nuevo Santuario fue insuficiente para dar cabida a los vecinos de La- 
gos y lugares circunvecinos que habían concurrido a la solemnidad. 

Llegadas las venerables imágenes al nuevo Santuario el Vicario de La 
Luz, Pbro. D. Antonio López, autorizado por el Excmo. Sr. Arzobispo de 
Guadalajara, Dr. D. José Garibi Rivera, procedió a la bendición del Santua- 
rio acompañado de los Sres. Pbros. D. Anastasio Rábago y Mariano Jiménez. 

"Terminado el acto de la Bendición el Padre López tomó en sus manos 
la sagrada imagen (de nuestra Señora de Moya) para depositarla en su nue- 
vo trono al acorde de las dianas que la banda de guerra ejecutaba". Luego 
el Padre Rábago subió al pulpito y en bien cortado sermón que conmovió a 
le muchedumbre ofreció a la Madre de Dios venerada en su imagen de Moya 
"su nueva casa y le pidió que desde ese lugar erigido para su mirada, velara 
por todos sus hijos" y por los que recurrieran a venerarla en su nuevo San- 
tuario. 

Continuó en los siguientes días el solemne novenario que culminó el 8 
de diciembre con una solemnísima función con gran afluencia de peregrinos 
y visitantes y una muy concurrida feria que llenó de gozo y alegría a los ha- 
bitantes de Moya y de Santa María de los Lagos. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de Moya: 



425— 



ALBA MARTIN, Alfonso. -ENTONCES Y AHORA". Relatos de La- 
gos. Pág. 35-36. No. 8. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Págs. 74-75. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. Datos que sobre esta Imag. y su San- 
tuario recabó entre los principales naturales y fidedignos vecinos del Pueblo 
de Moya en 8 de Dic. de 1949 y en mayo de 1950. 

PÉREZ VERDIA, Lic. Luis. 'Hist. Part. del Eéo. de Jal.". Tom. I Seg. 
Part. Cap. 2. Pág. 237. Cap. 4. Pág. 257. 

VAZQUEZ, Pbro. Nazario. Encargado de la Vicaría de la Luz de La- 
gos. PROGRAMA que publicó para celebrar el "Quinto Jubileo de Diaman- 
te de Ntra. Sra. de Moya. 1565-1940" y en el que aporta algunos datos his- 
tóricos sobre esta V. Imag. Sta. María de los Lagos, Oct. de 1940. 

Se tuvieron en cuenta, además, las noticias que proporcionó personal- 
mente al Autor el Pbro. D. Luis Navarro, Vicario Cooperador de Lagos y el 
"RECUERDO de las fiestas jubilares en honor de N. S. de Moya" con al- 
gunos datos impresos sobre la misma Imag. y Public, en "Pueblo de Moya 
(Lagos) Octubre de 1940". 

Finalmente véase la noticia: "Solemnemente fue Bendecido el Templo de 
Moya, cercano a Lagos de Moreno". En "EL OCCIDENTAL". Diario de 
Guadalajara, en su número del jueves 4 de diciembre de 1952. la. Sección. 
Pág. 2. 



CAPITULO XLIX 



NUESTRA SEÑORA DE SAN JUAN DE LA LAGUNA. 

EDIA legua al Noroeste de la Ciudad de Santa María de Los La 
gos se halla situado el Pueblo de San Juan Bautista de La Lagu 
na cuyo nombre ha tomado por estar en la ribera de una laguna. 




—427— 



Siempre se ha creído que este pueblo con su iglesia es anterior a la fun* 
dación de la Villa de Lagos; pero nada es tan falso como esto, pues expre- 
samente afirma el Historiador Dn. Matías de la Mota Padilla, en su Histo- 
ria de la Nueva Galicia escrita en 1742, que fundada la Villa de Santa Ma- 
ría de Los Lagos "de gente noble y de valor". "A la sombra de dicha Villa 
SE FUNDARON VARIOS PUEBLOS como. . . San Miguel de Buenavis- 
ta... SAN JUAN DE LA LAGUNA... etc.". Por consiguiente su funda- 
ción data de después de 1563 en que se fundó Lagos. 

Parece que al principio fue de muy pocos indios que se fueron avecinan- 
do al dicho lugar por la pesca y por aprovecharse del tule que crece en las 
orillas de dicha laguna. En 1605 el Obispo de Guadalajara, Dn. Alonso de la 
Mota y Escobar, describía así este preciso lugar: "Por la parte del Septen- 
trión está casi arrimada a las casas de la Villa (de Lagos) una laguna que 
tendrá una legua de largo, perpetua, donde se crían gran suma de peces. A 
sus tiempos vienen aquí muchas grullas, ánseras y patos, y todo el año hay 
a la continua, en el lugar, liebres y conejos en cantidad. 

A la ribera de esta laguna HAY VEINTE INDIOS POBLADOS que 
tienen por granjeria el pescar, y así mismo se da en sus riberas cantidad de 
yerba que acá llaman tule que se siega como alcacer y es muy buen pasto pa- 
ra caballos". 

El Cronista Lázaro de Arregui en su Descripción de la Nueva Galicia 
escrita el 24 de diciembre de 1621 afirma que esta laguna fue la que dló nom- 
bre de LAGOS a la dicha Villa de Santa María y dice: "Cerca de Los La- 
gos, como media legua, está otro pueblecillo llamado La Laguna, de donde 
tomó el nombre la Villa (de Santa María de Los Lagos). 

Paulatinamente fue creciendo el número de habitantes en dicho pueblo y 
ya en 1785 constaba de 234 indios dedicados al cultivo de sus tierras que re- 
gaban con las aguas de la laguna que también se aprovechaban para "mante- 
ner un gran molino" que había en la Villa de Lagos. En 1794 el número de 
naturales había descendido a 75:57 casados y 18 solteros. 

El 19 de enero de 1794 el Dr. Dn. Alonso de Ceballos Villa-Gutiérrez, 
Gobernador de la Nueva Galicia y Presidente de la Real Audiencia de Gua- 
dalajara, previo el informe que dió Dn. Luis Bernardo de Pacheco, Juez co- 
misionado para medir los solares de los naturales de este Pueblo de San Juan. 
Bautista de La Laguna, reconoció sus títulos de propiedad confirmándolos en 
la posesión de sus tierras de las cuales hasta ahora han venido disfrutando. 

Aunque la laguna al paso de los siglos se ha ido secando, muy disminui- 
da ahora todavía existe y llena de vegetación y de verdor sus contornos. Los 
campos aparecen bien cultivados, con algunos huertos exuberantes, y abun- 



^428— 



dan los sauces y los alamos de perpetuo verdor que hacen del lugar un sitio 
hermoso y pintoresco. El Pueblo de San Juan Bautista de La Laguna apenas 
si podrá ser llamado pueblo; pues se compone de casas esparcidas aquí y allá 
cerca de la laguna de donde ha tomado su nombre. Sus naturales moradores, 
sencillos y muy buenos cristianos, se dedican al cultivo de sus tierras. 

En lo que pudiera llamarse el centro del pueblo, precediendo un muy es- 
pacioso campo con algunas antiquísimas casas a su rededor, está un espa- 
cioso atrio rodeado de altas tapias de adobe, con un cancel de hierro hacia 
el frente, y que antaño fue camposanto para dicho pueblo. Hoy lo rodean 14 
capillitas en su interior que son otras tantas estaciones del Viacrucis. En el 
centro se levanta un bien construido Santuario de piedra, con 4 bóvedas, dos 
cruceros y una airosa cúpula. En el frente tiene una pequeña torrecilla, al la- 
do derecho, donde cuelgan algunas campanas. Una portada muy agraciada 
de cantera da entrada al Santuario. 

En su interior, desgraciadamente todo encalado, se admira la grandio- 
sidad y solidez de la obra. Todo con piso de mosaico. Dentro óe respira un 
aire de antigüedad, de paz inalterable, con altares e imágenes de la Epoca 
Colonial. De sus muros penden cuadros de pintura al óleo con las figuras de 
los doce apóstoles firmados por Luis Villagrán que según dicen era originario 
de la misma Ciudad de Lagos. En la sacristía contigua se guardan ornamen- 
tos de telas ricas y brocados que hoy sólo se admiran en los museos. 

El Presbiterio está en alto y en forma de capilla, como en las primitivas 
iglesias y en otro tiempo le llamarían: "Capilla Mayor". Tiene un sencillo re- 
tablo y en el centro un templete y dentro un nicho de madera con buen cris- 
tal donde se contiene una imagen de la Madre de Dios que tomando también 
el nombre del poblado, de siglos atrás es llamada Nuestra Señora de San Juan 
de La Laguna. 

Es tradición que en el Siglo XVII se fundó entre los naturales de dicho 
pueblo de San Juan la Cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora 
y para esta Cofradía hicieron venir desde España esta lindísima y artística 
imagen valiéndose quizá de algún vecino de la Villa de Lagos que, como se 
ha dicho, por ese tiempo estaba habitada de solo españoles. No se ha podido 
descubrir la fecha exacta; lo que si consta por el "Libro de la Cofradía del 
Pueblo de Ntra. Sra. de San Juan de aL Laguna" es que en el año de 1679 
ya estaba la imagen en la primitiva iglesia de dicho pueblo. 

Dice, en efecto, el libro que el 1 1 de abril de 1679, ante el Alcalde Or- 
dinario de la Villa de Santa María de Los Lagos Dn. Francisco de Villaví- 
ciosa, compareció Pedro Pérez, vecino de aquella jurisdicción, para hacer 
constar que vendía a la Cofradía de la Limpia Concepción de Ntra. Sra. de 



--429— 



San Juan de La Laguna una "caballería de tierra" y una parte de huerta que 
estaban a media legua de la Villa, junto a un ojo de Agua" camino que va 
a la Sierra de Santa Maria". 

Ambos predios habian sido comprados por Pedro Pérez al Lic. Dn. An- 
tonio de Villegas, Cura Beneficiado de la Villa de Lagos, quien a su vez los 
habia obtenido en 1670 de Maria Franco, española, viuda del español Die- 
go de Aguirre. 

Dicha compra fue aprobada por el Vicario General y Provisor del Obis- 
pado de Guadalajara Lic. Dn. Baltazar de la Peña y por el Cura y Juez Ecle- 
siástico de Lagos Br. Dn. Bernabé de Issasi. 

La compra se efectuó en ciento cincuenta pesos. Cien se tomaron de la 
Cofradia y cincuenta pagaron los naturales del Pueblo de San Juan de su 
propio caudal como una limosna a la Virgen" a la cual tenian gran devoción 
y cariño y firmaron el documento por parte de la Cofradia de la Limpia Con- 
cepción el Prioste: Matías González y el Mayordomo: Juan de Torres y por 
parte de los vecinos del pueblo el Alcalde de dicho pueblo: Miguel Vázquez 
y el Regidor: Juan Pascual. 

El día 13 de abril de 1679 el mismo Alcalde Dn. Francisco de Villavicio- 
sa dio posesión de dichos terrenos a los naturales de San Juan en una casa 
situada en el lugar comprado y afirma el Libro de la Cofradía que estuvo pre- 
sente el Cura de Lagos Br. Dn. Bernabé de Issasi y también: "ESTANDO 
EN ELLA LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA QUE LOS DICHOS 
NATURALES DIJERON ERA LA VIRGEN DE SAN JUAN DE LA 
LAGUNA", que por tradición no interrumpida es la misma que se venera 
hasta ahora. 

Hace pocos años permanecían aún las ruinas del primitivo templo don- 
de se veneró la imagen hasta fines del Siglo XVIII y que según dicen era su- 
mamente pequeño y cerca de donde se alza hoy su Santuario. Este fue co- 
menzado después de la mitad del mismo Siglo XVII. El arco de la cúpula 
lleva la fecha del año 1775 en que se colocó dicho arco, y en los títulos "de 
propiedad" de los naturales de San Juan consta que escribiendo ellos al Rey 
de España, Carlos IV, el 31 de julio de 1795, quejándose del despojo de unos 
solares de tierra le manifestaban entre otras cosas: que el Culto Católico iba 
cada día en aumento a una con el pueblo, que se celebraban misas cantadas 
y veladas (ejercicios vespertinos solemnes) en honor de la Virgen en la igle- 
sia primitiva y a más de esta iglesia llamada "antigua", decían: "Se está fina- 
lizando la Iglesia Nueva" que es el actual Santuario que precisamente se ter- 
minó al finalizar el Siglo XVIII. 

En el pasado Siglo XIX la Sda. Mitra de Guadalajara puso capellanes 



—430— 



al frente del Santuario y uno de ellos, el Pbro. Dn. Isidoro Rodríguez que fue 
enviado a Lagos en 1856, después fue Capellán Mayor del Santuario de Ntra. 
Sra. de San Juan de Los Lagos, hacia 1883, y murió siendo Prebendado de 
la Catedral de Guadalajara, deseoso de restaurar el Santuario de Ntra. Sra. 
de La Laguna y levantar y extender el culto y devoción a su Sta. imagen so- 
licitó del Sr. Cura de Lagos, Dn. Miguel Colmenero y del Sub-Prefecto Po- 
lítico Dn. Bernardo Olivero, el 16 de julio de 1866, licencia para hacer una 
demanda de limosnas en toda la Parroquia y Jurisdicción de Lagos. Obte- 
nida esta nombró demandante a Luis de Juárez, natural de 27 años de edad 
y originario del Pueblo de San Juan de La Laguna quien con una copia de 
la imagen original que fue llamada "La Peregrina" recorrió toda la Parroquia 
pasando el 27 de octubre de dicho año hasta la Ciénega y el 7 de noviembre 
a Los Trojes, San Cristóbal y la Villa de Encarnación (ahora de Díaz). El 
9 de noviembre llegó hasta la Vicaría de Ledesma, del Curato de Ojuelos 
y ahora todos estos pueblos del Obispado de Aguascalientes. Se extendió por 
todos estos lugares la devoción a Ntra. Sra. de San Juan de La Laguna y con 
las limosnas recogidas se restauró el Santuario. La Imagen Peregrina fue des- 
pués origen de un pleito y fue recogida; pero esto no obstante hay otra ima- 
gen imperfecta, con corona, luna y aureola de plata, que visita los lugares 
circunvecinos a San Juan de La Laguna. 

Viendo que estaba muy extendida la devoción, el Excmo. Sr. Arzobispo 
de Guadalajara, Dr. Dn. Pedro Loza y Pardavé, firmando el Prosrio. Pbro. 
Dn. Miguel de la Peña, el 5 de septiembre de 1874 concedió 80 días de indul- 
gencia a todos los fieles que recen una Salve y tres Avemarias ante la vene- 
rada imagen de este Santuario de La Laguna. 

El título que dan ahora a la Sta. imagen es: "NUESTRA SEÑORA DE 
LA ASUNCION"; pero su título propio es: "Nuestra Señora de la Limpia 
Concepción" como lo dice el haber sido la imagen de la Cofradía de la Con- 
cepción del Pueblo de La Laguna y también el tener las manos juntas ante 
el pecho como se representa en sus imágenes dicho Misterio. Tal vez el cam- 
bio se deba a que estando ocupado el 8 de diciembre en las fiestas de la Con- 
cepción de la Iglesia Parroquial y en la de Ntra. Sra. de Moya cuyo pueblo 
está muy cercano, de común acuerdo transfirieron la fiesta de la Cofradía de 
este Pueblo de San Juan al 15 de agosto de cada año y esto originó que ol- 
vidando el título propio de la Concepción dieran en llamarla la Asunción. 
Mas en los tiempos antiguos siempre se le conoció por Nuestra Señora de San 
Juan de La Laguna. 



-431 — 



su DESCRIPCION. 



Esta imagen es de 50 Ctms. de altura. El rostro y las manos son períec- 
tos y artísticos y están en completa armonía con la tradición respecto al lu- 
gar de su origen. Entre las imágenes pequeñas de esa época, en este Arzobis- 
pado, esta de San Juan de La Laguna es la más perfecta y artística puesto 
que de España vinieron rostro y manos y acá se le hizo el cuerpo que es un 
cono formado de listones de madera asidos a una tabla redonda, forrado de 
tela de lino, de manera que el dicho cono viene a quedar completamente hue- 
co. Los brazos son movibles y también de tela de lino. 

El rostro es ovalado, perfectamente bien esculpido en madera, con ojos 
de cristal, pintado de un buen barniz que los siglos no han podido desmerecer. 
Es moreno, con las mejillas muy sonrosadas, como una manzana, y la boca 
con ligera sonrisa, con los labios cerrados y muy rojos. Tiene el rostro levan- 
tado hacia arriba, dirigiendo la mirada al Cielo y tiene la expresión de apare- 
cer arrobada en su contemplación. Ya se ha dicho que lleva las manos juntas 
ante el pecho puesto que en su origen fue la Concepción. 

La visten con ricas telas de seda y brocados antiguos de mucha hermo- 
sura. Lleva la túnica blanca y el manto azul muy extendido por delante y con 
larga y anchurosa cauda hacia atrás y para que represente la Asunción le co- 
locan palma cincelada en plata entre el brazo izquierdo y sobre el pecho. 

La Virgen está de pie sobre una peaña de plata en forma de carrete, con 
una media luna de plata a sus pies. Lleva la Virgen también zarcillos de oro 
y perlas con una esmeralda y en su cuello un collar de perlas finas de dos 
hilos con una pequeña cruz de oro. Su cabeza adornada de rizada cabellera 
postiza está cubierta con un blanco velo de tul y sobre ella luce una rica co- 
rona imperial de plata dorada adornada de antigua pedrería y a su rededor 
luce una aureola de plata dorada en que alternan de tramo en tramo las do- 
ce estrellas. 

El Excmo. Sr. Dr. y Mtro. Dn. Francisco Orozco y Jiménez, Arzobispo 
de Guadalajara, cuando contempló la primera vez esta imagen quedó encan- 
tado de su antigüedad y de su hermosura artística y recomendó mucho a los 
habitantes de San Juan de La Laguna que nunca le fueran a poner mano con 
retoques y dió medidas referentes a su mejor conservación. 

SU FIESTA. 

Su fiesta tradicional es el 15 de agosto de cada año. Precede siempre 
un solemne y lucido novenario que comienza el 7 de agosto y consta de m,p- 



^432— 



sas cantadas y por la tarde ejercicios vespertinos con Rosario, sermón, rezo 
de la novena y Bendición con el Santísimo Sacramento. Poco antes del ejer- 
cicio se reciben las peregrinaciones que concurren a saludar a Nuestra Seño- 
ra de los poblados de: La Placita, Ladera, El Chipique, Sepúlveda. San An- 
tonio, San Isidro, Granadillas, La Cantera, La Ceja, El Sitio, Orilla del Agua, 
Rancho de la Virgen, Pueblo de Moya, Pueblo de Buenavista y Torrecilla de 
Contreras. Además concurren las siguientes hermandades: Romería de Ntra. 
Sra. de San Juan, Unión Nacional Guadalupana, Asociaciones Terciarias 
Franciscanas y Carmelitas, Cofradía de la Merced y Seminario de Lagos, 
Patronos y Obreros Guadalupanos y otras asociaciones piadosas establecidas 
en la Vicaría de La Luz de Lagos a cuya jurisdicción pertenece este Santua- 
rio de San Juan de La Laguna. 

El día 14 de agosto hay muy Solemnes Vísperas y el día 15 Solemne Mi- 
sa de función con sermón predicado por algún egregio sacerdote de la Ciu- 
dad de Lagos. El Santísimo Sacramento queda manifiesto durante el día en 
que es muy visitado el Santuario por los fieles de la ciudad. Durante la fies- 
ta hay como de costumbre, luces, muchas flores, cohetes, repiques, músicas y 
el último día se hace una muy concurrida feria en las afueras del Santuario 
en cuyo atrio bailan diversas danzas y terminan los alegres festejos con los 
lucidos fuegos pirotécnicos que se queman ya entrada la noche. 



FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de San 
Juan de La Laguna: 

ALBA MARTIN. Alfonso. ::ENTONCES Y AHORA". Relatos de 
Lagos. Pág. 40, No. 2. 

ARREGUI, Domingo Lázaro de. "Descrip. de la N. Gal.". Pág. 121. 

MOTA Y ESCOBAR, Alonso de la. "Descrip. Geogr. de los Rein. de 
la N. Gal. N. Viz. y N. León". Págs. 122-123. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N Gal " 
Cap. 8 No. 3. Pág. 72. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 74. 

OROZCO, Pbro. Luis Enrique. Datos que extractó en mayo de 1950 
de los Títulos de propiedad de tierras de los naturales de San Juan de La La- 
guna y del "Libro de Título de la Cofradía del Pueblo de N. S. de Sn. Juan 
de La Laguna" que abarca los años de 1679 a 1723 y que por los naturales 
de dicho pueblo fueron facilitados al Autor. 



—433— 



Pardavé, limo. Sr. Dr. D. Pedro Loza y. Decreto de Indulgencias. Con 
cuadro y vidrio se encuentra colgado a la entrada de este Santuario. 

PROGRAMA del "Solemne Novenario en el Pueblo de La Laguna". 
Pueblo de San Juan Bautista de La Laguna (Parroquia de Sta. María de los 
Lagos). Ag. de 1949. 

SANTOSCOY. Alberto. "Hist. de N. S. de San Juan de los Lagos". 
Pág. 343. 



CAPITULO L 

NUESTRA SEÑORA DEL ESPIRITU SANTO DE JUCHIPILA. 

JUCHIPILA es pueblo del Estado de Zacatecas y la XV Parroquia 
Foránea del Arzobispado de Guadalajara. 

--435— 



Los indios de este pueblo eran de la Raza Tecuexe y formaban un Caci- 
cazgo independiente cuyo Tlatoani ejercía la soberanía y la justicia en los 
pueblos sujetos a su corona y que eran: Apozol, Jalpa, Mecatabasco (hoy Vi- 
lla del Refugio) Ahuanochco, Toyahua, Apulco, Mezquitán, Tepechitlán y 
Tenayuca. 

Al principio este pueblo de Juchipila cuyo nombre significa "Lugar si- 
tuado entre florecillas" estuvo fundado en un peñolete o cerro situado entre 
lo que ahora es Juchipila, y entonces los indios llamaban Tlaltán, y el Pueblo 
de Apozol. Sus indios tenían fama de ser barbarísimos, salvajes y muy beli- 
cosos. Eran idólatras y rendían especiales cultos a un ídolo de piedra llama- 
do: "Xochipiltzintli" que significa "El Dios de las flores" y el cual era muy 
venerado en las mansiones de los señores y en los palacios de los reyes. 

En 1530 fue la conquista de este pueblo hecha por Cristóbal de Oñate 
quien después de una refriega con los indios de Nochistlán, habiéndolos pues- 
to en paz, pasó a Juchipila cuyos seis mil indios ya se habían fortificado pa- 
ra no dejarle entrar; pero un soldado italiano apellidado Lipar acometió con 
su brioso caballo y con su espada matando algunos de los indios más valien- 
tes con lo cual se desconcertaron todos y salieron los caciques y recibieron al 
Capitán Oñate muy bien y aposentándolo en su pueblo le dieron la obedien- 
cia. El principal cacique llamábase: "Xíuhtecuhtli". 

En 1531 el mismo Ñuño de Guzmán envió al Capitán Juan Delgado pa- 
ra que estuviera al cuidado de los indios de Juchipila y del Teúl y cuando por 
su vejez dejó la encomienda del Teúl la sirvió el Capitán Miguel González 
quien mucho ayudó a mantener a los indios en paz. 

El primer encomendero del pueblo fue el Capitán Hernán Flores, yerno 
del Lic. D. Diego Pérez de la Torre, Gobernador que fue de la Nueva Gali- 
cia. A su muerte le siguió su hijo el Capitán D. Diego Flores de la Torre 
quien fundó una generación de familias de noble sangre en el pueblo de Ju- 
chipila que llevan los apellidos de: Flores, de la Torre, Reinoso, Rentería, 
Arias, Tello de Orozco, etc., según afirmaba en 1722 el cronista Fr. Nicolás 
de Ornelas. 

La conquista espiritual fue realizada por los frailes de N. P. S. Fran- 
cisco. En 1531 junto con el Capitán Juan Delgado entró a Juchipila el V. P. 
Juan Pacheco quien con un crucifijo en la mano redujo las grandes poblacio- 
nes de Juchipila y sus contornos. También entraron los VV. PP. Fr. Mar- 
tín de Jesús o de la Coruña, Fr. Juan de Padilla y Fr. Antonio de Segovia 
quienes predicaron y bautizaron a los caciques y vasallos y pusieron los ci- 
mientos de la civilización, destruyendo los ídolos que adoraban y congregan- 
do a los indios para que vivieran en bien formado pueblo. El mismo Fr. Mar- 



—436 



tín de Jesús quedó por entonces encargado de la nueva cristiandad de Juchi- 
pila. 

Todos los indios de Juchipila, junto con los de Jalpa y Apozol tomaron 
parte en la gran rebelión de 1541 llamada "La Guerra del Mixtón" porque 
se empeñolaron en el cerro de este nombre que aún hoy día existe en las in- 
mediaciones de Apozol, Zac, y negando la obediencia a los religiosos y en- 
comenderos se declararon en guerra contra los conquistadores poniendo en 
muy duros aprietos a todos los españoles de la Nueva Galicia. 

El mismo Virrey de México, Dn. Antonio de Mendoza, vino a prestar- 
les ayuda con un grueso ejército formado de españoles y tlaxcaltecas que ro- 
dearon el Cerro del Mixtón, fortaleza entonces inaccesible, formado de peñas 
tajadas donde dieron el último combate a los indios alzados y obtuvieron la 
victoria no sin la ayuda del Apóstol Santiago especial protector de España. 
Esto sucedió por noviembre de 1541. 

Acompañaban al Sr. Virrey los RR. PP. Fr. Francisco de Villafuerte 
y Fr. Francisco de Salamanca de la Orden de San Agustín, Fr. Marcos de 
Niza, Fr. Antonio de Segovia y Fr. Miguel de Bolonia de la Orden de N. P. 
San Francisco. Estos dos últimos religiosos subieron el día del combate a la 
cumbre del Mixtón sin más armas que un crucifijo, el breviario y una peque- 
ña imagen de la Virgen como se dijo en la reseña histórica de Ntra. Sra. de 
Zapopan. "Y en día y medio bajaron seis mil indios con sus caciques. Asen- 
taron la paz y con el perdón quedaron hasta hoy sin resabio. Estos son los 
indios de Juchipila y sus comarcanos". 

Era el año de 1542 cuando el P. Fr. Antonio de Segovia mandó llamar 
al V. P. Fr. Miguel de Bolonia que andaba por el Sur de Jahsco: Zapotlán y 
Tuxpan para que se viese con él en el Convento de Tetlán. Allí le dijo que 
era conveniente que fuera de Guardián al Convento de Juchipila que por dis- 
posición de Fr. Martin de Jesús se había dedicado a N. P. Sn. Francisco pa- 
ra que consolase a los que habían tomado parte en la rebelión y eran ya cris- 
tianos y para que "Predicase, catequizase y bautizase a los que no lo eran". 

Obedeció el P. Fr. Miguel de Bolonia y recibida la bendición del P. Se- 
govia, a pie y descalzo, emprendió el camino para Juchipila donde habiendo 
llegado subió a las serranías y reunió a los muchos que aún andaban disper- 
sos y los bajó al pueblo de Juchipila; pero pareciéndole que el sitio que ocu- 
paba este pueblo en la cumbre de un cerrillo no era apropiado lo trasladó al 
cañón, al sitio que ocupa ahora, a la vera de un río que lo cubre de fertilidad. 
Doce mil indios formaron el nuevo pueblo los cuales ayudaron al P. Bolonia 
a levantar la iglesia y convento que dedicaron a N. P. Sn. Francisco. 

En ese mismo año "habiendo fundado el convento del Pueblo de Juchi- 



^437— 



pila, fundó a su lado el Hospital; pero pareciéndole que no estaba a propó- 
sito en aquel puesto para los enfermos que se curaban en él, le mudó el di- 
cho padre al sitio donde ahora está (cerca de la actual parroquia) por ser par- 
te más acomodada y el sitio primero lo dió a un indio porque le ayudaba en 
la conversión'. 

Este mismo V. P. puso una pequeña imagencita de Ntra. Sra. de la Lim- 
pia Concepción en el humilde altar de la capilla del Hospital a quien los in- 
dios empezaron a rendirle especiales muestras de cariño y veneración; pues 
fué la primera imagen que hubo en aquel pueblo. En el mismo año de 1542 
fundó Fr. Miguel de Bolonia en la capilla del Hospital la Cofradía de la Lim- 
pia Concepción que en 1652 cuando escribía el P. Fr. Antonio Tello era de 
las más florecientes de la provincia. 

Estuvieron alistados en la Cofradía de esta V. imagen de la Concep- 
ción la mayor parte de los indios de Juchipila y tanto Fr. Miguel de Bolonia 
como Fr. Juan de la Cruz y Fr. Gaspar Rodríguez que vino después exten- 
dieron la devoción a Ntra. Sra. en su Sta. imagen que prendió en el cora- 
zón de los indios admirablemente. 

La Virgen por su parte no dejaba de derramar gracias y favores para 
atraer a los indios a su amor. Entre otros es admirable el que se cuenta que 
sucedió a una india principal de Juchipila, esposa de un español, de nombre 
Hernando Alonso, quien después de cuatro meses de terrible enfermedad, ago- 
tada, vino a ponerse en los umbrales de la muerte. Confesóla y dióle el Sdo. 
Viático el P. Fr. Gaspar Rodríguez. Ella se encomendó con veras de su co- 
razón a la Virgen de su Píospital y en la noche en que todos creían que mo- 
riría tuvo una visión en que se le apareció la Madre de Dios llena de luz y muy 
re.'?plandeciente viniendo en compañía de un fraile franciscano, que se pre- 
sume sería el P. Bolonia, alumbrándole con una hacha encendida. Acercóse 
la Virgen a su cama y le mandó abrir la boca y le dió unas cucharadas de un 
licor diciéndole al mismo tiempo que no se la llevaría sino hasta dentro de 
un mes para que hiciese más méritos para el Cielo. Y desapareció la visión. 

Con admiración de todos amaneció sana, se levantó y comunicó la visión 
a su confesor; pero fue más la admiración ver que al mes volvió a recaer y re- 
cibidos de nuevo los sacramentos murió como se lo había anunciado la Vir- 
gen. 

Con el paso del tiempo se destruyó el Hospital, como sucedió en to- 
dos los pueblos evangelizados por los Frailes de San Francisco, y la peque- 
ña imagen muy venerada y querida de los indios y demás habitantes de Ju- 
chipila pasó a la iglesia parroquial donde poco a poco fue decayendo su culto. 

Colocada en una hornacina con vidriera en la parte superior del Altar 



-438- 



Mayor el polvo, la incuria del tiempo, y el olvido oscurecieron los cristales 
quedando la imagen oculta. Debió durar así muchos años porque el recuer- 
do de Ntra. Sra. del Espíritu Santo y la memoria de sus favores se perdió en- 
tre los habitantes del Pueblo de Juchipila. 

Ocasionalmente, haciendo una mejora al interior de la iglesia, dieron 
con la Sta. imagen y vistiéndola y adornándola de nuevo la volvieron a expo- 
ner al culto siendo desde entonces muy venerada, querida y aclamada. 

Cuando fue Párroco de Juchipila el Pbro. D. Juan Cuevas ocultamente 
la trajo a Guadalajara para que la retocaran. Menos mal que puso mano en 
ella el notable escultor y buen artista D. J. Cruz de la Mora que reside en la 
Villa de Zapopan que la dejó hermosa y atractiva. De ahí pasó al Convento 
de Sta. Teresa de Guadalajara donde las monjas carmelitas la aderezaron y 
veneraron volviendo luego a su Santuario Parroquial de Juchipila que en su 
honor está agregado a la Sacrosanta Basílica de San Juan de Letrán. 



SU DESCRIPCION. 



Esta imagen es de las más antiguas, por consiguiente pequeña. Su altu- 
ra es más o menos como de 45 a 50 Ctms. Como su título primitivo es Ntra. 
Sra. de la Limpia Concepción lleva las manitas juntas ante el pecho y los bra- 
zos parecen ser de lienzo. En el último retoque que le dieron le sobrepuso el 
artista vestidura de media talla imitando damasco floreado. 

Los ojos son de vidrio, lo que hace presumir que ya en la antigüedad hu- 
biera sido retocada y entonces le pusieron los ojos de vidrio que en su origen 
debió tener pintados. Es de facciones correctas y delicadas y por esto apare- 
ce sumamente agraciada. 

La visten con ricas telas de oro y plata o toda con telas de seda blancas 
con vistosos bordados llevando el manto muy extendido por delante y con 
larga cauda hacia atrás. Está de pie sobre una rica peaña octagonal de plata 
y pisa una media luna también de plata con un estrella en cada extremo. Lle- 
va zarcillos de oro y sobre la rizada cabellera ostenta una corona imperial de 
plata dorada que se destaca en medio de una aureola de plata dorada ador- 
nada de ráfagas en que alternan las siete estrellas símbolo de los siete dones 
del Espíritu Santo simbolizado también en la aureola en una palomita de pla- 
ta en el extremo superior aludiendo así al título de Ntra. Sra. del Espíritu 
Santo con que es invocada desde época muy remota. 



^439— 



su FIESTA. 



Su fiesta se celebra con grande solemnidad el 8 de diciembre. Precede 
un novenario que comienza el 30 de noviembre y consta de misas solemnes 
todos los días y ejercicios vespertinos también muy solemnes con predicación 
estando el Santísimo Sacramento manifiesto todos los días. 

Hacia el medio día se reciben las peregrinaciones de los diversos pobla- 
dos de la parroquia que concurren a saludar a Ntra. Sra. del Espíritu Santo 
con el rezo del Sto. Rosario y por la tarde concurren las peregrinaciones de 
las diversas asociaciones establecidas en su Santuario Parroquial y habitan- 
tes de las diversas calles de la población de Juchipila que desde tiempo in- 
memorial tiene a esta Sta. imagen como Patrona Principal de la Parroquia. 

El día 7 hay solemnísimas Vísperas y el día 8, fiesta de la Inmaculada 
Concepción, se le hace la fiesta principal con Misa, Sermón, etc., y por la no- 
che dan término los anuales festejos con devota procesión que recorre la na- 
ve de la parroquial iglesia llevando en hombros la Sda. imagen de Ntra. Sra. 
del Espíritu Santo que goza de fama de muy milagrosa en todo el Cañón de 
Juchipila. 

FUENTES HISTORICAS 

Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora del Es- 
píritu Santo de Juchipila: 

ARREGUI, Domingo Lázaro de. "Descrip. de la N. Gal.". Págs. 118- 

119. 

DELGADILLO FRANCO, Pbro. Zacarías. Actual Párroco de Juchipi- 
la. Algunos datos que personalmente proporcionó al Autor sobre el hallazgo 
de esta V. Imag. 

FREJES O. F. M. Fr. Francisco. "Hist. Brev. de la Conq. de los Edos. 
Indep. del Imp. Méx.". Pág. 103-104. 144-153. 157-158. 

FREJES, O. F. M. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de 
la Conq. Part. de Jal.". Págs. 46 y 84-91. 

GARIBI, Lic. J. Ignacio Dávila. "Brev. Ap. acerca de los Chimalhuac". 
Lee. 5a. Pág. 48. Lee. 8a. Pág. 73. No. 25. 

GARIBI, Lic. J. Ignacio Dávila. "Fr. Ant. de Segv. y Fr. Mig. de Bo- 
lonia". Págs. 14-33. 

GONZALEZ, Pbro. Víctor L. Vicario de la Rivera de Guadalupe, Jal. 
Algunas noticias importantes que sobre esta Imag. comunicó al Autor en 1949. 

NOTICIAS VARIAS DE LA N. GALICIA. Págs. 83-85. 



—440. 



MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 9. Págs. 77-79. Cap. 29. Págs. 193-196. Cap. 30. Pág. 197-199. 

MOTA Y ESCOBAR. Alonso. "Descrip. Geogr. de los R. de la N. Gal. 
N. Vizc. y N. León". Págs. 129-131. 

ORNELAS O. F. M. Fr. Nicolás de. "Crón. de la Prov. de Stgo. de 
Xal.". Cap. 8. Págs. 25-27. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Págs. 15, 25, 74, y 79 
del Tom. l. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Sobre el Padre Segovia". 
Biografía en el Bolet. de la Junt. Aux. de la Soc. Méx. de Geogr. y Estad. 
Año de 1941. Págs. 116-142. 

PROGRAMA del Solemnísimo Novenario a la "Altísima Señora que con 
el título de N. S. del Espíritu Santo, es Patrona Principal de la Parroquia de 
Juchipila desde la más remota antigüedad". Juchipila, Zac. noviembre de 1946. 

TELLO, O. F. M. Fr. Antonio. "Crónica Mise, de la S. Prov. de Xal.". 
Libr. II. Cap. 2, p. 20-21, Cap. 34. p. 91. C. 49. p. 138. C. 86. p.276. C. 108. 
p. 354. C. 116. p. 382. C. 139. p. 457. C. 140. p. 461. C. 141. p. 467 y el Cap. 
142, Págs. 473-483. 

Libr. IV. Cap. 8. Págs. 47-49 y el comentario del P. Palacio en la Pág. 

241. 



CAPITULO LI 
NUESTRA SEÑORA DE TOYAHUA 

IMITANDO con las parroquias de Juchípila y Yahualica se encuen- 
tra la Ciudad de Nochistlán que es del Estado de Zacatecas; pero en 

—443— 



lo eclesiástico pertecene al Arzobispado de Guadalajara como la XVIII Pa- 
rroquia Foránea. 

NOCHIXTLAN, NOCHEZTLAN, NOCHTLAN o NOCHISTLAN 
se interpreta: "Lugar de tunas" por la abundancia de nopales que aún hay a 
sus alrededores y producen muchas tunas y en la antigüedad fue un gran pue- 
blo fundado en la cumbre de un gran cerro que era conocido por el Peñol de 
Nochistlán y ahora es llamado Cerro de San Miguel a cuyo pie se extiende 
ahora la actual ciudad. 

Fue un Tlatoanazgo independiente de varios miles de indios pertenecien- 
tes a la Raza Caxcana, belicosos, valientes y guerreros cuyo Cacique, al tiem- 
po de la Conquista, era un indio llamado PANTECATL que cuando fue bau- 
tizado recibió el nombre de D. Francisco. 

Una participación activa e importante tomó el Tlatoanazgo de Nochis- 
tlán en la renombrada Guerra del Mixtón, pasada la cual, fue refundado el 
pueblo en el lugar que existe ahora, con los naturales que fueron bajados del 
peñol, por el infatigable y V. P. Fr. Miguel de Bolonia y dicho pueblo perte- 
necía a la encomienda del conquistador Miguel de Ibarra. 

Ya desde entonces existia, como a dos leguas hacia el Oriente, un peque- 
ño Cacicazgo de indios, también de la Raza Caxcana, llamado TOYAHUA. 
TOYAGUA que muchos españoles llamaron TAYAGU y se interpreta: "Lu- 
gar donde se derrama o cae el agua ' por estar situado al pie de unas mon- 
tañas que lo rodean y de las cuales baja el agua a Toyahua en el temiporal de 
las lluvias. Hoy aún forma parte de la comprensión eclesiástica y civil de No- 
chistlán. 

Antes de la Conquista TOYAHUA pertenecía al TLATOANAZGO 
de JUCHIPILA junto con los pueblos de Apozol, Jalpa, Mecatabasco o Villa 
del Refugio, San Pedro Apulco, Tepechitlán, Metzquitán y Tenayuca. 

Cuenta el P. Fr. Antonio Tello que cuando los Aztecas o Mexicanos vi- 
nieron del Norte en su peregrinación hacia el Valle de México al pasar, en el 
año 1164, por Juchipila, sojuzgaron este pueblo y edificaron en él templo a 
los ídolos y en seguida: 'Poblaron también los pueblos de Jalpa, Mecatabas- 
co, TOYAHUA, Apozol, etc.", y en TOYAHUA. como en los demás pue- 
blos: "Pusieron gobernadores y caciques, mandando el demonio (por medio 
de su ídolo Huitzilopochtli ) que de los primeros niños que naciesen le sacri- 
ficasen docientos". El Cacique de TOYAHUA estaba sujeto al de Juchipila, 
llamado XIUHTECUHTLI, y junto con los naturales del Cacicazgo de TO- 
YAHUA le pagaban onerosos tributos de los animales que cazaban y de lo 
que de maíz y otras semillas producían sus tierras. 

El dios que amparaba y protegía todo el Tlatoanazgo era XOCHIPIL- 



—444^ 



TZINTLI "dios de las Flores" que era muy venerado también de los natura- 
les de TOYAHUA quienes concurrían a venerarlo al templo que se le tenía 
dedicado en el Pueblo de Juchipila, cabecera del Tlatoanazgo. 

La conqusta del Pueblo de Toyahua tuvo lugar en el año de 1530. Sa- 
bedor Ñuño de Guzmán de lo grande y poblado de los valles de Juchipila y 
Nochístlán envió desde Tonalá, donde se encontraba, al Capitán Cristóbal de 
Oñate con 50 hombres de a caballo, 30 de a pie y 500 tonaltecas y tlajomul- 
tecas para que sujetase y conquístase todos aquellos pueblos. 

Partió Oñate para su viaje; pero en Izcatán. cerca del Río Lerma, y por 
Teponahuazco tuvo unas escaramuzas con los indios que le impedían el paso 
y pudo al fin llegar a Nochístlán donde encontró alzados a los indios en el 
peñol fortísimo a donde también se habían juntado los indios de Toyahua 
avisados por el Cacique Tenamachtlán, señor de Tlacotlán, y eran más de 
seis mil. Hubo un reñido combate. Unos quedaron muertos, otros huyeron y 
a los más hicieron prisioneros y habiendo visto este mal suceso, los indios de 
Nochístlán y de Toyahua y de otros pueblecíllos comarcanos, llenos de hu- 
mildad, vinieron ante Cristóbal de Oñate y le dieron la obediencia y él to- 
mó posesión de estos pueblos y al partir dejó en Nochístlán a Juan de Oñate 
"para conservar lo conquistado" y este cuidó de los indios de Toyahua para 
que no se alzasen. Poco después pasó el Pueblo de Toyahua a la encomien- 
da de Miguel de Ibarra. 

La Conquista Espiritual de estos naturales de Toyahua fue obra de los 
religiosos de N. P. San Francisco. En 1531 el P. Fr. Antonio de Segovía fun- 
dó en Tetlán, cerca de Tonalá, el Convento de Nuestra Señora de la Asun- 
ción y desde allí tanto él como los VV. PP. Fr. Juan de Badillo y Fr. Andrés 
de Córdova se desprendieron hasta la provincia de los caxcanes: Juchipila, 
Tlaltenango, Mecatabasco y Nochístlán de donde pasaron al Pueblo de To- 
yahua, como tan cercano, y anunciaron la Fe, los catequizaron, los bautiza- 
ron y los exigieron a vivir con una sola mujer y plantaron una cruz en el cen- 
tro del poblado. 

Fue entonces cuando el Cacique Pantecatl de Nochístlán se bautizó y re- 
cibió el nombre de D. Francisco. 

También puso la mano en la naciente cristiandad de Toyahua el V. P. 
Fr. Juan de Padilla, el P. Fr. Martín de Jesús y el P. Fr. Juan Pacheco. 

Nunca estos indios inspiraron confianza a los conquistadores y temien- 
do sus alzamientos dispuso Ñuño de Guzmán que se fundara una ciudad cer- 
ca de Nochístlán para defensa de lo conquistado. Fue así como en la mesa del 
Cerro de San Juan, a un kilómetro del actual Nochístlán, Juan de Oñate fun- 
dó el 5 de enero de 1532 la Ciudad de Guadalajara, la primera vez, desde 



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donde eran vigilados los indios de Nochistlán, Toyahua, y demás poblados 
comarcanos. 

Iniciada la Guerra del Mixtón en 1541 Nochistlán convirtióse en uno 
de los principales focos de la insurrección alzándose los indios y con ellos los 
naturales del Pueblo de Toyahua quienes quemaron sus casas y se remonta- 
ron al Cerro de San Miguel, entonces asperisimo peñol, y se unieron a los in- 
dios de Nochistlán en la obra de cerrar las entradas del peñol con siete al- 
barradas muy fuertes que ni el mismo Pedro de Alvarado, el famoso Tonatiuh, 
pudo franquearlas y murió en la contienda. 

Confederáronse los indios desde Juchipila hasta Jalpa y los de Tlaltenan- 
go, Apozol, Nochistlán y Toyahua y los indios tecuexes de Mitic, Acatic, del 
valle de Tlacotlán y de San Cristóbal de la Barranca. El 28 de septiembre de 
1541 participando los de Toyahua dieron los indios un ataque tan feroz a la 
Ciudad de Guadalajara, en su segundo sitio de Tlacotlán, que sólo la pro- 
tección del Arcángel San Miguel y la pericia de Cristóbal de Oñate pudie- 
ron poner a salvo la vida de los conquistadores. 

En octubre del mismo año de 1541 vino desde México el Virrey D. An- 
tonio de Mendoza quien pasando por los altos del valle de Tlacotlán, Cerro 
Gordo, Acatic y Valle de Mezcala llegó al Peñol de Nochistlán y lo rodeó 
con su ejército de españoles y tlaxcaltecas situando la artilleria ante la entra- 
da al peñol. D. Antonio de Mendoza se colocó en el camino que va a Teo- 
caltiche, Cristóbal de Oñate en el camino que va a Jalpa y otros españoles 
en el camino que entonces iba a la naciente Villa de Guadalajara de Tlaco- 
tlán. 

Requiriólos de paz el Capitán Miguel Ibarra que era su encomendero y 
la respuesta fue una lluvia de flechas y de piedras y visto esto por el Virrey 
dió orden de ataque que se repitió varios días en los que murieron como dos 
mil indios, otros tantos se desbarrancaron y otros dos mil se aprestaron para 
continuar la guerra y los restantes huyeron. 

Se cuenta que temeroso Miguel de Ibarra de que se acabaran los indios 
de su encomienda de Nochistlán y de Toyahua en una de las noches del si- 
tio se apalabró con el Cacique D. Francisco Pantecatl que llorando pedía in- 
dulgencia y Ibarra le facilitó la fuga con más de dos mil indios con sus mu- 
jeres e hijos. Y poco después conociendo que los prisioneros eran también 
indios de los pueblos de su encomienda les volvió a facilitar la huida; pero 
después de haber recibido formal promesa de sus caciques de volver a sus 
pueblos que habían abandonado. 

Fue así como los naturales y el Cacique de Toyahua que escaparon de 
la matanza volvieron a su pueblo y lo habitaron de nuevo, después recibie- 



^446— 



ron la amable visita del V. P. Fr. Antonio de Segovia quien los sosegó y con- 
soló y en 1542 el V. P. Fr. Miguiel de Bolonia enviado al Convento de San 
Francisco de Juchipila por el Custodio Fr. Antonio de Segovia para que: "Fue- 
se a los pueblos de Juchipila, Nochistlán y A TODOS LOS DEMAS que 
habían sido en la conspiración pasada", llegó también hasta Toyahua predi- 
cando, bautizando y ayudado de los mismos naturales reacondicionó el pue- 
blo e hizo que levantaran iglesia pajiza y viniendo desde Juchipila, atrave- 
sando la sierra a pie, descalzo, con un bordón y el breviario en la mano, co- 
miendo maíz tostado, cada dos meses repetía su visita a los indios de Toya- 
hua para instruirlos en la fe y reducirlos a la vida civilizada. 

Parece que todavía en 1583 Toyahua era atendido por los religiosos de 
San Francisco de Juchipila. El Obispo de la Mota y Escobar tratando de No- 
chistlán escribía así en 1605: "Hay en él 120 indios vecinos, de su Magestad, 
y (es) Doctrina de franciscos" lo que indica que para esa fecha Nochistlán 
ya tenía religiosos de pie; pues era "DOCTRINA" y Toyahua, como tan cer- 
cano, era Pueblo de Visita y si entonces Nochistlán tenía 120 indios vecinos 
Toyahua tendría todavía mucho menos. 

En 1621 Toyahua pertenecía a la Alcaldía Mayor de Juchipila junto con 
los pueblos de Guanusco, Nochistlán y Tenayuca y ya entonces Nochistlán 
aparece como partido de clérigos y por consiguiente ya los naturales de To- 
yahua eran atendidos por sacerdotes del Clero Secular y ya en el año de 
1785 había ascendido el número de habitantes de Toyahua a 260 indios de- 
dicados al cultivo de sus tierras. 

Todavía ahora pertenece a la Parroquia de Nochistlán y tiene muy po- 
cos habitantes. El aspecto de dicho Pueblo de Toyahua es de mucha antigüe- 
dad y poco ha adelantado materialmente desde el tiempo de los frailes. Tiene 
calles bien trazadas y rectas, con la tierra suelta, las casas de estilo antiquí- 
simo, con grandes solares, otras en forma de jacal. Sus pocos habitantes vi- 
ven en medio de un silencio sepulcral que solo es turbado de cuando en cuan- 
do por el canto de los gallos cuyo canto repite el eco de las cercanas monta- 
ñas. En el centro del poblado, circundado de derruidas tapias de musgoso ado- 
be, está el cementerio lleno de tumbas y de sepulcros, cruces y epitafios de 
piedra; pues aún está en servicio. En el centro todavía se levanta, sobre un 
montón de piedras una basa rústica que sirve de peaña a una rolliza cruz de 
cantera que tal vez fue erigida por los frailes de San Francisco cuando ve- 
nían a administrar estos indios desde Juchipila. Hay en dicho cementerio por 
todo adorno algunos árboles de mezquite. 

Dicho vetusto cementerio sirve de atrio a un esbelto Santuario que mira 
hacia el Poniente y tiene la espalda al Oriente. Es todo de cantera rosada y 



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de aspecto también muy antiguo. Está dedicado a una milagrosa imagen de 
la Madre de Dios en su aovocación del Rosario que atrae mucho la devoción 
y que es conocida y venerada con el nombre del pueblo y se le llama: NUES- 
TRA SEÑORA DE TOYAHUA. 

Nada se sabe de su origen que se pierde en la noche de los tiempos. Mu- . 
chos creen que también fue aádiva del P. Fr. Miguel de Bolonia que fue após- 
tol de estos indios muchos años a partir de 1542; mas esto no se puede ase- 
gurar con certeza. Otros creen, y esto parece ser más probable, que fue dada 
al pueblo por los tra.les de San Francisco que se establecieron en San Fran- 
cisco de Nochistlán en el mismo Siglo XVI y a quienes perteneció Toyahua 
como Pueblo de Visita. Lo único que puede asegurarse con certeza es que ya 
en ei Siglo XVII la imagen estaba allí con gran veneración y cariño por par- 
te de los naturales y que al hacerse cargo del Curato de Nochistlán los cléri- 
gos seculares a quienes se entregó al par que otros pueblos como Teocaltiche, 
Jalostotitlán, etc.. viendo estos la grande devoción que ya tenía la Sda. ima- 
gen y que la primitiva ermita donde era venerada estaba ruinosa por ser de 
adobes construyeron, ayudados por los naturales de Toyahua, una iglesita 
de cantera, de poca altura, con tres bóvedas, con el frente y la portada de 
cantera roja. Se levantó en el mismo lugar de la primitiva capilla y en esta 
segunda capilla, que no es más, recibió la imagen de la Virgen del Rosario 
espléndidos y continuos cultos por espacio de casi ciento cincuenta años. 

Todavía en octubre de 1941 pude contemplar personalmente este San- 
tuario ya derrumbándose y lo ocupaban los naturales para guardar la leña 
que serviría para hacer las luminarias en las noches de las fiestas de la Vir- 
gen. Aún tenía entonces al lado izquierdo unas derruidas habitaciones de ado- 
be, donde habían nacido nopales y zacate, y habían sido la antigua sacristía 
y la morada donde se hospedaba el fraile o sacerdote secular cuando venía a 
administrar estos indios en los pasados siglos. Y por más que indagué no me 
supieron decir si había habido allí el tradicional Hospital de la Limpia Con- 
cepción que de seguro debió haber como pueblo que era perteneciente a los 
Frailes de San Francisco. 

Como siguiera creciendo al paso de los años la devoción a esta imagen 
de la Virgen del Rosario, a mediados del Siglo XVII se comenzó a levantar 
en su honor otro esbelto y suntuoso Santuario, frente al otro pequeño y de- 
rruido, el cual, por una fecha conservada en la puerta del costado del lado 
norte, consta que fue terminado el día de San Antonio de Padua, 13 de junio, 
del año de 1778. 

En dicho año y con muy solemnes fiestas fue trasladada la milagrosa 
imagen de Nuestra Señora de Toyahua a su nuevo Santuario y a su nuevo 



— 448 — 



altar que era una verdadera maravilla porque era un artístico retablo de ma- 
dera, de estilo Churrigueresco como el de Aranzazú de Guadalajara, que lle- 
naba todo el presbiterio y hasta tocar la bóveda. Estaba formado por multi- 
tud de hornacinas con varias imágenes de santos ricamente estofadas, guir- 
naldas, frisos, columnas salomónicas, capiteles, etc., y todo ricamente dorado 
que producía el efecto de una ascua de oro. 

En el centro del retablo había un nicho con sus respectivos cristales don- 
de estaba colocada con grande veneración la antigua y milagrosa imagen de 
la Virgen del Rosario. Así se conservo el Santuario hasta fines del pasado Si- 
glo XIX. 

Dicen que al principio de este siglo siendo Capellán del Pueblo de To- 
yahua el Pbro. D. J. Rosario Gutiérrez con el objeto de hacerle al Santuario 
algunas reparaciones, por cierto muy urgentes, hicieron venir abajo el hermo- 
sísimo retablo churrigueresco y queriendo derribar alguna bóveda para cons- 
truirla de nuevo como estuviera muy sólida y difícil para hacerlo con barra 
lo hicieron con dinamita, y sucedió lo que tenía que suceder: se cuarteó todo 
el Santuario, se reventaron las bóvedas de los cruceros y el frente del San- 
tuario se hundió. 

Todavía en octubre de 1941 en que visité esta milagrosa imagen y su 
Santuario éste estaba hundido, sin bóvedas, lleno de cuarteaduras y con no 
poco dolor contemplaron mis ojos, en un oscuro cuarto y entre un hacinamien- 
to de escombros, las antiguas y estofadas estatuas del retablo y la pedacera 
de éste relegados al más completo abandono. 

Para que la imagen de la Virgen siguiera recibiendo culto y veneración 
lo naturales de Toyahua construyeron una ermita de adobe y madera y en un 
sencillo altar la colocaron, en un nicho de madera con cristales, y así estaba 
en el año de 1942 y los naturales de Toyahua por riguroso turno cuidaban to- 
dos los días de la mañana a la noche, la ermita y la imagen de la Virgen. A 
la entrada estaban colgados los retablos con los favores que a muchas perso- 
nas ha alcanzado la Madre de Dios, muchos de los cuales datan de 1723 y de 
fechas posteriores. Había también manifiesto el documento auténtico en que 
el Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. y Mtro. D. Francisco Orozco y Jimé- 
nez a petición del Sr. Cura de Nochistlán, Pbro. D. Tiburcio Alvarez, conce- 
día una indulgencia a los que rezasen determinadas preces ante la imagen de 
Nuestra Señora. 

El actual Sr. Cura de Nochistlán, Pbro. D. Ramón Pérez, ayudado de 
los naturales de Toyahua y de los muchos devotos de Nuestra Señora del Ro- 
sario restauró las bóvedas del Santuario derruido y le hizo las mejoras más 
indispensables y cuando esto estuvo terminado se trasladó a él la milagrosa 



—449^ 



imagen donde a la fecha se venera colocada en un nicho de madera en un 
rústico altar de ladrillo desaliñado, que llena el presbiterio. Lo único que hay 
que admirar en este Santuario son las portadas de la puerta mayor y la del 
costado, obras magníficas en tallado de piedra rosada en cuyo centro aparece 
la Virgen del Rosario, sentada, entregando el Rosario a Santo Domingo su 
propagador en el mundo. 

Desde tiempo inmemorial Nuestra Señora de Toyahua es llevada todos 
los años a la Iglesia Parroquial de Nochistlán para alcanzar de la Madre de 
Dios un buen temporal. Hace su entrada al rededor de la Fiesta del Corpus 
Chrlsti y es recibida con grande cariño y no menor veneración y se coloca en 
un altar portátil, en el presbiterio, al lado de la Epístola, donde no le faltan 
cirios y flores. 

Como visita varios poblados de la misma parroquia en tales visitas des- 
graciadamente se ha quemado dos veces. La primera fue en el pasado Siglo 
XIX y la segunda ya en el presente siglo; mas es tanto el apego que le pro- 
fesan los naturales de Toyahua que ambas veces que ha sido necesario traer- 
la a Guadalajara para que un escultor la retoque ha de ser conducida por 
ellos mismos y cuatro o cinco indios se quedan con el escultor durante el tiem- 
po que dura la ejecución y aun renuncian a tomar alimentos por no separar- 
se de su imagen y por el infundado temor de que se las vayan a cambiar. 

Cuando caminan para llevarla de un lugar a otro en las visitas, cubren 
su nicho con telas para librarla del sol y del polvo. Le quitan la corona que 
lleva en su cabeza y le colocan agraciado sombrero de caminante y le cubren 
el rostro con algodones que después son muy buscados y repartidos entre ellos 
como preciadas reliquias. Mas todo esto con grande respeto, veneración y 
grande cariño a la Madre de Dios en su imagen de Nuestra Señora de To- 
yahua. 

SU DESCRIPCION. 

Esta imagen de Toyahua es un poco más grandecita que las demás de su 
tiempo; pues tiene cerca de 75 Ctms. de altura y representa como se ha dicho 
ya a la Virgen en su advocación del Rosario. Puede decirse con toda verdad 
que la actual imagen nada tiene de la imagen del Siglo XVII puesto que al 
incendiarse dos veces ha sido necesario renovarla casi del todo. 

La antigua imagen, antes de incendiarse la primera vez y según el decir 
de los naturales más ancianos de Toyahua, era mucho más hermosa que la 
actual: de facciones extremadamente delicadas y bellas y de una coloración 
muy sonrosada y brillante, como la mayoría de las imágenes de aquella le- 



jana época. La de hoy representa a la Virgen de pie, con el cuerpo de made- 
ra, en forma de cono pintado de rojo muy subido. Tiene los brazos de lienzo 
de lino. El rostro es alargado, la nariz recta, los ojos de cristal, la boca bre- 
ve y los labios cerrados. Su cuello es un poco erguido, aparece llena de majes- 
tad y no carece de cierta gracia y hermosura. 

Con su brazo izquierdo sostiene un Niño Jesús, muy imperfecto, con sus 
bracitos abiertos. Tiene la Virgen la mano derecha en actitud de sostener el 
Santísimo Rosario, insignia de su título. 

Visten ambos de ricas telas de tisú, seda y brocados. Los vestidos del 
Niño varían en los colores; pero la Virgen viste túnica blanca ceñida por cín- 
gulo de oro y manto azul que le pende de sus hombros y se extiende por de- 
lante y tiene larga cauda hacia atrás. A veces también la visten toda de blan- 
co y todas sus vestiduras están adornadas de bordados, perlas, flecos y galo- 
nes de oro. Aún conserva algunos de brocados muy antiguos. 

Además pisa la Virgen en una rica peaña de antigua y rica plata en for- 
ma de basa cuadrangular, con cornisa arriba y abajo, y dos molduras de pe- 
cho de paloma, toda con curiosos arabescos grabados a fuerza de cincel y de 
la parte superior de la peaña se eleva la media luna de plata con estrellas en 
las extremidades y que viene correspondiendo a los pies de la Virgen. 

Sobre las rizadas y sobrepuestas cabelleras, del Niño y de la Virgen, 
se asientan ricas coronas de plata sobredorada adornadas con antiguas pie- 
dras de varios colores y la Virgen, además, lleva una ancha aureola de plata 
dorada con rayos, muy antigua, que ostenta una cruz en el remate a modo de 
ostensorio o custodia, y zarcillos de oro pendientes de sus orejas. 

Todo como vestigio de una antigua riqueza y esplendor de este Santuario 
e imagen de la Madre de Dios hoy completamente desaparecidos. 

SU FIESTA. 

Durante el tiempo de lluvias Nuestra Señora de Toyahua permanece en 
la Igleiia Parroquial de Nochistlán donde es visitada por sus hijos y devotos 
que a toda hora no le faltan. Acercándose el mes de octubre sale de la parro- 
quia para visitar la Vicaria de Tlachichila y la Villa de la Sma. Trinidad an- 
tes conocida por Las Animas. 

Ha sido notable en la historia de esta V. imagen que desde 1941 comen- 
zó a hacer las supradichas visitas y en Tlachichila el P. Vicario que lo es el 
Pbro, D. Isabel Miramontes desde hace muchos años y por su fama de vir- 
tud es conocido en aquella región por "El Padre Chabelito", la recibió con 



-451 — 



especiales solemnidades y regocijos y al regresar la V. imagen a Nochistlán 
no obstante que hay que atravesar ásperos cerros, entre ellos el antiguo Pe- 
ñol de Nochistlán hoy llamado Cerro de San Miguel, el mencionado P. Vica- 
rio con espíritu de grande penitencia acompañó a Nuestra Señora de Toya- 
hua a pie, descalzo, engrillado de los tobillos hasta derramar copiosa sangre 
por aquellos caminos; pero lleno de gozo rezando el Rosario y entonando ala- 
banzas a la Divina Señora que el devoto pueblo repetía con grande unción 
y no poca edificación. ¡Que todo sea para alabanza y gloria de Nuestra Se- 
ñora! 

De regreso a Nochistlán es conducida a los diversos templos de la po- 
blación como San José, San Sebastián y el Santuario de Nuestra Señora de 
Guadalupe donde se le dedican muy solemnes funciones y que cada barrio 
manifiesta a Nuestra Señora de Toyahua la gran devoción que se le profe- 
sa. Y el traslado de la imagen de un templo a otro se hace conduciéndola en 
devota procesión, al caer la tarde, en medio de cohetes, danzas, repiques, etc., 
yendo los vecinos de cada barrio con ceras encendidas, y rezando el Rosario 
y cantando las alabanzas de Nuestra Señora. Colocada la imagen en el ador- 
nado altar que en cada templo se le tiene preparado se comienzan sus festejos 
con el canto de las Vísperas del Común de la Virgen María. 

El sábado anterior al primer domingo de octubre vuelve a la iglesia Pa- 
rroquial donde se le canta al oscurecer el Rosario de Despedida y durante la 
noche no se cierran las puertas de dicha iglesia, la imagen se vela toda la no- 
che, y es grande la multitud de fieles que a toda hora rezan y cantan despi- 
diéndose de la Santa Imagen. 

El domingo primero de octubre, después de la primera Misa, y a la ho- 
ra del alba parte para su Santuario de Toyahua y este traslado se convierte 
en una grande romería que atrae multitud de visitantes y peregrinos de toda 
aquella región como Juchipila, Nochistlán, Tlachichila, Michoacanejo, Aca- 
sico, etc., etc., y todos cantan, rezan y es continuo el tronar de los cohetes y 
ristras. 

AI llegar a su pueblo salen todos sus hijos a darle la bienvenida y a sa- 
ludar a su Santísima Madre y en medio de lágrimas y regocijos es llevada a 
su Santuario donde se le dedica Solemne Misa de Función con sermón. Las 
diversas danzas bailan en el cementerio, hay músicas y al rededor del Santua- 
rio se sitúa una muy concurrida feria que llena de regocijo al antiquísimo y 
destartalado Pueblo de Toyahua. Por la noche hay serenata y vistosos fuegos 
pirotécnicos y la imagen de Nuestra Señora queda quietecita y silenciosa en 
su Santuario hasta el año siguiente en que se renuevan sus tradicionales fes- 
tejos. 



-452- 



FUENTES HISTORICAS 



Que se consultaron para escribir la Reseña de Nuestra Señora de To- 
yahua: 

ARREGUI, Domingo Lázaro de. "Descrip. de la N. Gal.". Pág. 118. 

CHAVEZ HAYHOE, Dr. Arturo. "Las Guadalajaras Pre-Atemaja- 
quenses. Guadalajara de Nochistlán. En Bolet. de la Junta Aux. de la Soc. 
Méx. de Geogr. y Est. Año de 1941. Págs. 19-31. 

FREJES O. F. M. Fr. Francisco. "Hist. Brev. de la Conq. de los Edos. 
Indep. del Imp. Méx.". Págs. 102-104. 130-154. 

FREJES, O. F. M. Fr. Francisco. "Mem. Hist. de los Suc. más Not. de 
la Conq. Part. de Jal.". Págs. 46. 68-91. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Brev. Ap. acerca de los Chimalh.". 
Lee. 5a. Págs. 47-49. 

DAVILA GARIBI, Lic. J. Ignacio. "Fr. Antonio de Segovia y Fr. Mi- 
guel de Bolonia", la. Ed. Méx. Año de 1943. Págs. 14, 18 y 27. 

MOTA PADILLA, Lic. Matías de la. "Hist. de la Conq. de la N. Gal.". 
Cap. 9. Pág. 77. No. 3. 7, 8 y 11. Cap. 14. No. 4 y Sigs. Págs. 105-106. Cap. 
25. Págs. 165-168. Cap. 27. Págs. 179-185. Cap. 28. Pág. 187-191. Cap. 29. 
Págs. 193-195. 

MOTA Y ESCOBAR. Alonso de la. "Descrip. Geogr. de los R. de N. 
Gal., N. Vizc. y N. León". Págs. 128-129. 

NOTICIAS VARIAS de la N. Gal. Pág. 86. 

OROZCO, Pbro. Luis E nrique. Inform.es, tradiciones, observaciones, que 
personalmente recogió en el Pueblo de Toyahua, en la fiesta de esta Imag. 
el Domingo primero de Oct. de 1941. 

PAEZ BROTCHIE, Luis. "Hist. Mín. de Jal.". Tom. I. Págs 15 26 
34 y 53. 

PALACIO O. F. M. Fr. Luis del Refugio. "Sobre el Padre Segovia". 
Biografía. En el Bolet. de la Junta Aux. de la Soc. Méx. de Geogr. y Est 
Año de 1941. Págs. 101-142. 

TELLO. O. F. M. Fr. Antonio. "Crón. de la S. Prov. de Xal.". Cap. 2. 
Págs. 20-21. Cap. 33. Pág. 86. Cap. 34. Págs. 89-91. Cap. 49. Pág. 138 Cap' 
86. Pág. 276. Cap. 108. Pág. 354. Cap. 113 y 114. Págs. 363-373. Caps 116 
117, 118 y 119. Págs. 381-403. Cap. 136. Págs. 446-448. Caps. 137 138 139* 
141 y 142. Págs. 449-475. 

Libr. IV. Cap. 8. Págs. 47-48. 



^453— 




CAPITULO LII 

NUESTRA SEÑORA DE SAN MIGUEL. 

ASI al Norte del actual Estado de Jalisco, perteneciendo en lo ci- 
vil al Estado de Zacatecas, se encuentra la Parroquia de San Juan 

^455- 



Bautista del Teul que eclesiásticamente es la XX Porania del Arzobispado de 
Guadalajara al cual ha pertenecido desde la más remota antigüedad. 

Varios son los nombres con que los historiadores denominan este pue- 
blo: TEUIXL, TOIX, TUICH, TUITO, TEUTL de donde se originó TEUL 
como ahora se le conoce y cuyo nombre viene de THEOTL que se interpre- 
ta "Dios" por haber habido en dicho pueblo un gran teocalli dedicado al ído- 
lo Theotl veneradísimo en toda la región. 

Se sabe que el Teul en la más remota antigüedad fue un Señoría habitado 
por miles de indios de una raza desconocida que fundaron el pueblo en la 
mesa de un escarpado peñol que está como a media legua de la actual pobla- 
ción y que en aquellos tiempos era de peñas tajadas, de difícil acceso, que te- 
nía una sola entrada y ésta muy áspera y dificultosa. Allí fundaron también 
un teocalli o templo dedicado a los dioses y era muy visitado por peregrinos 
de diversos cacicazgos de la región que consideraban al Teul como una ciu- 
dad sagrada; mas en el año de 1164 de nuestra era los aztecas o mexicanos 
guiados por su dios Huitzilopochtli hicieron su irrupción en este pueblo y obli- 
garon a sus primitivos moradores a huir a las serranías de Jora, Tepec y San 
Pedro Analco donde llevaron una vida feroz y bárbara. 

Posesionados del Teul los rústicos mexicanos tomaron el nombre de CAX- 
CANES por muy valientes y belicosísimos y reedificaron el pueblo rodeándo- 
lo de fuertes murallas de piedra sobre la peña tajada, levantaron un templo 
muy suntuoso hacia el centro, precedido de una espaciosa plaza con una fuen- 
te de cristalinas aguas con gradería para bajar a ella. Fundaron además un 
Tlatoanazgo independiente denominado TONANIPAN cuya capital era el 
Teul en la que ordinariamente residían más de seis mil indios, tenía además 
muchos sacerdotes. 

Siguió el Teul siendo el lugar más venerado y visitado de todos los na- 
turales de los cacicazgos de la región en cuyo teocalli se ofrecían sacrificios 
humanos de hombres y niños enseñados por los mismos aztecas quienes ha- 
bían también construido, a los lados del teocalli, dos pirámides para deposi- 
tar los cuerpos de los sacrificados y que con el tiempo se habían convertido en 
osarios. El ídolo de piedra que aquí se adoraba no teniendo denominación es- 
pecial, como sucedía en otros cacicazgos, fue conocido con el nombre de 
THEOTL, era muy reverenciado e invocado y, como ya se dijo, dió nombre 
al pueblo y asi se conoce y llama hasta hoy día. Y aunque había algunos otros 
templos de mucha fama en los alrededores como el de Juchipila, el de Nochis- 
tlán, etc., sin embargo el de el Teul era considerado como el centro de la ado- 
ración y del culto. 



^456— 



Asi se hallaba el Teul todavía en el Siglo XVI a la llegada de los es- 
pañoles. 

En marzo de 1530 se encontraba Ñuño de Guzmán en Tonalá: "Donde 
tuvo noticia del valle. . . del Teul y Teules, que así se llamaba, y Tlaltenan- 
go; y envió al Capitán Cristóbal de Oñate con 50 hombres a caballo, 30 de a 
pie y 500 (indios) amigos para que entrase por aquellos valles y los conquis- 
tase". Por Huentitán salió Oñate para el Teul y a su paso fue conquistando 
Tlacotlán, Cuquío, Yahualica, Mexticacán, Nochistlán, Juchipila, Tlaltenan- 
go, donde fue muy bien recibido y regalado. De aquí pasó a Tepechistlán den- 
de le dieron de comer y le dieron también cuenta de cuanto deseaba saber so- 
bre el Teul. Llegados aquí, la mayor parte del ejército se quedó al pie del pe- 
ñol, a la entrada, y solo Oñate con algunos subió hasta el pueblo donde los 
naturales le recibieron muy bien lo regalaren lo mejor que pudieron y sin al- 
teración ninguna le dieron la obediencia y le proporcionaron unos indios que 
lo guiasen hasta Etzatlán donde le estaba esperando Ñuño de Guzmán. En- 
tre tanto durmió Oñate en Huitzila, que también conquistó y era entonces un 
pueblo numeroso perteneciente al Tlatoanazgo del Teul. 

Casi a raíz de conquistados estos naturales del Teul provocados por los 
indios de Juchipila y Nochistlán y ayudados por los de Tlaltenango se alza- 
ron y rebelaron contra los conquistadores y en número de treinta mil se pu- 
sieron al arma remontándose a la serranía y otros ocultándose en una gran 
cueva o gruta a un lado del peñol del Teul donde guardaron gran cantidad de 
maíz para poderse sustentar ocultamente si se prolongaba la guerra. 

Dice el P. Fr. Antonio Tello que se padeció mucho para volverlos a con- 
quistar. Un ejército de españoles fue a reducirlos y: "Murieron a manos de 
los indios todos los españoles". Por lo cual Ñuño de Guzmán que andaba por 
Compostela, sabedor de lo ocurrido, en 1536 envió al Capitán Juan Delgado 
quien con muchos trabajos logró reducirlos y para que ya no alzaran derribó 
el gran templo y el ídolo Theotl y bajando del peñol a todos los naturales los 
obliqó a que abandonaran este primitivo sitio del pueblo y lo refundaran aba- 
jo, media legua distante, y obedientes los indios fundaron de nuevo su pueblo 
que es el actual de San Juan Bautista del Teul. Se ganó todo esto el 24 de 
junio de 1536. 

En cuanto al ídolo Theotl que tanta fama dió a la región y al pueblo pa- 
rece que los españoles del ejército del Capitán Delgado después de haberlo 
roto para acabar con su memoria entre los indios lo enterraron y es el que en 
1866 se encontró en una cisterna al hacer una excavación en dicho cerro o 
peñol. 

En el orden espiritual estos naturales fueron conquistados por los reli- 



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giosos de N. P. S. Francisco. En 1531 hicieron entre ellos sus entradas los 
W. PP. Fr. Juan de Padilla y Fr. Martin de Jesús o de la Coruña con muy 
escasos resultados. Después les siguieron los VV. PP. Fr. Antonio de Segó- 
via, Fr. Juan de Badillo y Fr. Andrés de Córdova quienes desde el Convento 
de la Asunción de Tetlán, cerca de Tonalá, caminando a pie y en medio de 
mil trabajos, venciendo grandes obstáculos, entraron varias veces al Teul y 
bautizaron muchos y les legitimaron su matrimonio. Mas la conversión total 
del Teul tuvo lugar en 1536 en que debido a la conquista realizada por el Ca- 
pitán Juan Delgado se le dió este pueblo en encomienda y habiéndolo cam- 
biado al sitio actual logró que en el mismo año de 1536 viniera el V. P. Fr. 
Juan Pacheco a encargarse de catequizarlos y bautizarlos. Y entre este reli- 
gioso y el Capitán Delgado pusieron la primera piedra y construyeron una 
iglesia que por la devoción de ambos al Santo Precursor, cuyo nombre lleva- 
ban, dedicaron a San Juan Bautista a quien constituyeron Titular de dicha 
iglesia y Patrón del Pueblo que desde entonces intitularon "SAN JUAN 
BAUTISTA DEL TEUL". 

La Iglesia se dedicó el dia de la Degollación de San Juan Bautista, 29 
de agosto, del año siguiente de 1537. El P. Fr. Juan Pacheco dijo la prime- 
ra misa y bautizó al Cacique del Teul que recibió el nombre de D. Juan de 
Guzmán y también a dos hijos que tenia y que se llamaron Juan y Catalina 
siendo el padrino el mismo Capitán Delgado y para acabar de celebrar la 
fiesta de la dedicación de la Iglesia el P. Fr. Juan Pacheco regaló a D. Juan 
de Guzmán una imagen del Bautista y a D. Catalina de Guzmán, su hija, 
una de Santa Catarina Virgen y Mártir que conservaron en grande venera- 
ción. Mas para aficionar a los naturales a que recurrieran a la iglesia a que 
aprendieran la Doctrina Cristiana discurrió el P. Fr. Juan Pacheco regalar- 
los con confites y listones de colores y con esto se aficionaron tanto que a 
toda hora estaban y querian estar en la iglesia resultando de todo esto la 
completa conversión del Teul. 

Teniendo asiento en el Teul el P. Fr. Juan Pacheco, caminando también 
a pie con el breviario y un bordón, comiendo maíz tostado, tenia que recorrer 
cada dos meses los pueblos de Tlaltenango, Jalpa, Juchipila, Nochistlán y 
Teocaltiche, pero mucho le ayudó un clérigo anciano llamado Miguel Loza- 
na quien, mientras él estaba ausente, adoctrinaba a los naturales y atendia 
a la construcción de la iglesia y los indios se le aficionaron tanto que cuan- 
do murió, el 3 de septiembre de 1537, cinco días después de la dedicación de 
la iglesia, le hicieron llanto general y lo sepultaron con veneración en la nue- 
va iglesia, donde aún deben reposar sus venerables cenizas. 

Parece que en sublevación general de 1541, llamada Guerra del Mixtón, 



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estos naturales quisieron permanecer fieles a su encomendero y a los religio- 
sos y no se alzaron; pero hallándose en duros aprietos los indios del Mixtón 
cuando ya el Virrey D. Antonio de Mendoza los habia sitiado y requerido el 
rendimiento y tal vez previendo la catástrofe, enviaron emisarios a los natu- 
rales del Teul tratándolos de cobardes y gallinas por no levantarse contra 
los españoles e hiriéndolos en su amor propio los obligaron a que les presta- 
sen ayuda. 

En número de dos mil se presentaron los del Teúl en el Mixtón donde 
de nuevo fueron burlados por los alzados por lo cual indignados los del Teúl 
bajaron del Mixtón y simulando pelear con los españoles se entregaron al Vi- 
rrey Mendoza y al Capitán Juan Delgado que también andaba con el Virrey. 
Lleno de lágrimas explicó el Cacique que habian sido obligados a tomar par- 
te en la rebelión y suplicó al Virrey le perdonase la vida y el Virrey conmo- 
vido y convencido de la verdad hizo que los del Teúl engrosaran sus ejérci- 
tos y habiendo dado término a lo del Mixtón con la rendición de los alzados, 
después de muchas matanzas y sangre, mandó al Cacique y naturales del 
Teúl que volvieran a su pueblo y se asentaran de paz. 

Asi lo hicieron y volvieron al Teúl; mas ya no estaba el P. Fr. Juan Pa- 
checo; pues habia pasado a evangelizar otros lugares. Parece que este P. Fr. 
Juan Pacheco, fundador de la cristiandad del Teúl, vivió muchos años. Tuvo 
algunas disensiones con el Provincial Fr. Juan Bautista de la Laguna y an- 
ciano y demente murió después de 1576. Su nombre debería guardarse con 
veneración en el Teúl. 

En 1542 fue enviado por el V. P. Fr. Antonio de Segovia, que era el 
Custodio, el P. Fr. Miguel de Bolonia que andaba por Zapotlán el Grande pa- 
ra que atendiera toda la región desbastada por la Guerra del Mixtón y se es- 
tableció en Juchipila de cuyo convento salia de tiempo en tiempo, también a 
pie, con el breviario y bordón, comiendo maiz tostado, y así estuvo atendiendo 
a los naturales de San Juan Bautista del Teúl y ellos también concurrían cuan- 
do era necesario al Convento e Iglesia de San Francisco de Juchipila. 

Viendo el V. P. Fr, Miguel de Bolonia que era mucha la gente que ha- 
bitaba el Pueblo de San Juan Bautista del Teúl pensó fundar varios pueblos 
y sacando de dicho pueblo las familias necesarias fundó, a poca distancia, los 
pueblos de Santa María del Teúl llamado ahora de la Paz, San Lucas y SAN 
MIGUEL que es el pueblo que aquí nos ocupa. 

Estos tres pueblos quedaron como "Pueblos de Visita" al fundarse po- 
co después el Convento de San Juan Bautista del Teúl en el que ordinaria- 
mente residían dos religiosos, uno de los cuales era predicador en la lengua 



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de los naturales de estos pueblos y que según Fr. Antonio Tello hablaban la 
llamada "Lengua Tocha. . . y por eso son llamados (indios) Tochos". 

El Obispo de la Mota y Escobar nos habla de esta jurisdicción al escri- 
bir así en 1605: "Es de encomendero y Doctrina de frailes franciscanos. Hay 
220 indios tributarios que tienen por granjeria criar aves y sembrar maíz. 
Como este camino es tan pasajero tiene buena salida de ambos géneros. Es de 
temple muy frío y sano; de lindas aguas y montañas donde hay mucha suma 
de venados. Es tierra fértil para labores y abundante de pastos para ganados; 
danse muchas y buenas frutas de Castilla". En 1621 se componía de 412 in- 
dios tributarios y había muchos astilleros donde se hacían carretas. 

En el Siglo XVIII. año de 1785, el solo pueblo de SAN MIGUEL con- 
taba con 127 naturales dedicados al cultivo de sus tierras. Hoy apenas llegará 
a 200 el número de naturales que lo habitan; pero es célebre en los marianos 
anales de este Arzobispado por conservarse allí muy antigua y venerable 
imagen de la Madre de Dios que tomando el nombre del pueblecillo es cono- 
cida e invocada por NUESTRA SEÑORA DE SAN MIGUEL que es muy 
venerada en toda la Parroquia de San Juan Bautista del Teúl. 

Venérase esta imagen en un pequeño Santuario, de traza muy antigua, 
que es la iglesia del Pueblo de San Miguel. Está, según dicen, en un nicho 
con sus respectivos cristales en el centro del Altar Mayor de la antiquísima 
capilla o iglesita que es de la época de los Frailes de San Francisco, que du- 
raron en el Teúl hasta fines del Siglo XVIII, y parece ser la del antiguo Hos- 
pital. 

Del origen de esta V. imagen se ha logrado esclarecer que siendo ter- 
cer encomendero del Teúl el español Martín González, cuyo padre fue uno 
de los conquistadores de este pueblo, después de a mediados del Siglo XVI 
vino con el cargo de Guardián del Convento de San Juan Bautista del Teúl 
el M. R. P. Fr. Luis Lozano el cual fue Cura de la Doctrina del Teúl por mu- 
chos años y con grande empeño procuró el aseo de la iglesia de la cabecera 
y procuró mucho el aumento de la fábrica de aquel convento. Y a instan- 
cia, solicitud y cuidado del dicho Padre se fundaron cuatro HOSPITALES 
DE LA LIMPIA CONCEPCION DE NUESTRA SEÑORA con sus res- 
pectivas COFRADIAS del mismo titulo en los pueblos de San Juan Bautis- 
ta del Teúl, Santa María, San Lucas y en SAN MIGUEL en las cuales co- 
fradías se alistaron los naturales de cada pueblo. 

Fundados los hospitales con sus capillas el mismo Fr. Luis Lozano colo- 
có en cada una de ellas la imagen titular de Nuestra Señora de la Limpia 
Concepción y siguiendo los estatutos por los que entonces se regían todos los 
hospitales hizo que los naturales entrasen divididos cada semana para servi- 



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cío del hospital y que todos los sábados se cantase en la capilla la Doctrina 
Cristiana y en devota procesión fuese sacada la imagen de la Concepción 
adornada de flores yendo los naturales con ceras encendidas. 

Después siguieron fomentando esta institución del P. Fr. Luis Lozano 
un R. P. de apellido Santiago, Fr. Juan Partida, Fr. Gabriel García y el P. 
Predicador Fr. Antonio de Aguilar. 

Escribiendo el P. Fr. Antonio Tello en 1653 sobre el Convento del Teúl 
nos habla de estos hospitales: "Son tres, dice, los Pueblos de Visita que son 
San Lucas. Santa María y SAN MIGUEL y en todos HAY HOSPITA- 
LES. . . donde se curan los enfermos y se hospedan los pobres pasajeros". . 

Por el Cronista Fr. Nicolás de Ornelas sabemos que todavía en 1722 
cuando él escribía, estos hospitales estaban aún en pie: "La administración 
(parroquial) afirma, ha quedado en cuatro pueblos que son: el Principal (S. 
Juan B. del Teúl), Santa María, San Lucas y SAN MIGUEL; que de todos 
se compone el número de 30 vecinos con 100 personas de razón (españoles) 
entre sus tierras. HAY COFRADIAS en todos (los) cuatro (pueblos) y 
HOSPITALES que han fundado los religiosos". 

Todavía en 1795 estaban regidos por el P. Fr. José Béjar que fue el úl- 
timo fraile de San Francisco que atendió todo esto; pues a fines del Siglo 
XVIII se secularizó el Curato de San Juan Bautista del Teúl y fue el Clero 
Secular el que desde entonces se ha encargado de esta parroquia. 

Con el pasar del tiempo y de los años acabó lo referente a estos simpá- 
ticos hospitales y hoy con fama de milagrosa queda en el Pueblo de San Mi- 
guel la imagen titular del Hospital de la Limpia Concepción mediante la cual 
la Virgen María ha protegido de manera palpable no solo al Pueblo de San 
Miguel sino también al de San Juan Bautista del Teúl por lo que es muy se- 
guida y querida y desde tiempo inmemorial es llevada al Teúl todos los años 
a donde llega la víspera de la Festividad del Corpus Christi. 

Cuentan que la causa de estos traslados de la imagen de San Miguel 
al Pueblo del Teúl fue los sustos y azoros que experimentaban los habitan- 
tes de este último pueblo en el cerro o peñol a cuyo pie se extiende la actual 
población y donde estuvo fundado el primitivo pueblo antes de la Conquista. 

Se recordará que en dicho cerro había una gran cueva donde se oculta- 
ban los indios y guardaban mucho maíz para el tiempo de sus guerras. Dice 
el Cronista Ornelas y también Tello que hacia 1542 cuando llegó el V. P. 
Fr. Miguel de Bolonia para atender y consolar a los naturales del Teúl es- 
tos con grande espanto le dieron cuenta y él mismo pudo presenciar que en 
dicha cueva se veían por las mañanas vestigios de animales que entraban a 
la cueva como de leones, tigres, toros, caballos y también de hombres, mujeres 



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y niños y todas las noches de las 7 a las 9 p. m. se oía música de toda clase 
de instrumentos como clarines, tambores, chirimías, pífanos, etc., todo muy 
distintamente y no en confusión. Aunque lo intentaron jamás pudieron ver ni 
quién entraba ni quién tocaba, pues cuando llegaban a la cueva todo estaba 
quieto y tranquilo. 

Después de hacerles ver el P. Fr. Miguel de Bolonia que debía ser el 
demonio que por tantos siglos fue adorado en el ídolo Theotl y templo que 
había en el peñol, tomando la estola, el crucifijo y el manual y llevando a la 
vez candelas y agua bendita, subió a la cueva: "Y repetidas veces echó el As- 
perges y repitió con imperio el EXI FORAS MALEDICTE (del Exorcismo) 
y desde entonces no ha vuelto a oirse ni a verse vestigio alguno". 

Muchos años después, parece que a fines del Siglo XVIII o a principios 
del XIX, comenzaron a notar los habitantes de San Juan B. del Teúl que to- 
dos los años, en el temporal de las lluvias, con grande frecuencia se asenta- 
ban, en la cumbre del peñol o cerro, culebras o trombas de agua, con tem- 
pestuosísimos huracanes que amenazaban destruir al pueblo. Otras veces eran 
nubes densísimas y negras que despedían multitud de relámpagos, rayos y 
truenos que causaron muchas muertes. Por o cual el acongojado pueblo vol- 
vió sus ojos suphcantes a NUESTRA SEÑORA DE SAN MIGUEL y pa- 
ra conjurar el peligro la extrajeron de su Santuario y la llevaron al Teúl y 
pudo comprobarse que desde que llegó la Divina Señora el peligro completa- 
mente desapareció repitiéndose desde entonces, año con año, la Visita de 
Nuestra Señora que hoy se hizo tradicional. 

Durante el tiempo que está en la Iglesia Parroquial del Teúl la tienen 
muy adornada de flores y cirios y no le faltan devotos e hijos agradecidos 
que entrando de rodillas le piden grandes favores o le dan gracias muy ren- 
didas por los que les ha alcanzado y por esto goza de fama de que es muy 
milagrosa. 

SU DESCRIPCION. 

Esta antigua imagen de NUESTRA SEÑORA DE SAN MIGUEL 
es pequeña; pues sólo tiene 35 Ctms. de altura. El cuerpo está formado por 
un cono de madera que se asienta sobre un cuadrito de madera que le sirve 
de peaña. Los brazos son de lienzo de lino, como los tienen las imágenes an- 
tiguas, y las manos son de madera. 

El rostro es agraciado y de facciones finas, de forma un tanto oval, de 
color moreno, con las mejillas sonrosadas. Es de presumirse que ya la hayan 
retocado y entonces le pusieron ojos de vidrio, aunque ahora muestra el pár- 



pado del ojo izquierdo completamente comido o caído. Tiene la nariz recta, 
la boca breve, los labios cerrados y rojos. Con lo cual no carece de atractivo. 

La visten de ricas telas de seda, brocado, o tisú de oro y plata, con tú- 
nica blanca ceñida a su cintura por un cingulo de borlas de oro y con el man- 
to azul que le pende de los hombros y lleva muy extendido por delante y con 
cauda por detrás. Lleva las manos juntas ante el pecho ya que su propio tí- 
tulo es la Concepción del Hospital de San Miguel; pero le colocan un rosa- 
rio de oro y cuentan que el Sr. Cura del Teúl, D. Ramón Vélez, muy aman- 
te y devoto del Santísimo Rosario, fue quien se lo colocó entre sus manos y 
exigió a los fieles, muy impropiamente como se ve, que intitularan a la V. ima- 
gen: Nuestra Señora del Rosario de San Miguel y que así contra su propio 
título y tradición fuera conocida e invocada. Mas el pueblo se hizo el desen- 
tendido y la reconocen por la Concepción, como es y debe ser, y la sigue lla- 
mando NUESTRA SEÑORA DE SAN MIGUEL. 

Sólo falta que le quiten el rosario que, aunque santísima insignia y de 
mucho aprecio, aquí es extraña al título de la Concepción que siempre ha lle- 
vado esta antigua y venerable imagen. 

Sobre su rizada cabellera se asienta rica corona imperial de plata dora- 
da y una aureola de plata formada de ráfagas de filigrana adornada con ocho 
estrellas y además lleva zarcillos de oro y collares de perlas. 

La imagen así adornada y vestida posa en una peaña de plata sexago- 
nal, con forma de pie de copa, con una hoja de acanto sobrepuesta en cada 
ángulo que nace de una pata de garra de águila. Completa el adorno la tra- 
dicional media luna de plata con estrellas en los extremos y que siempre se 
ha considerado como atributo de la Concepción Inmaculada de María. 

SU FIESTA. 

El 20 de noviembre sale Nuestra Señora de San Miguel de la Parroquia 
del Teúl para su Santuario; pero antes sus hijos y devotos le hacen celebrar 
muy solemne triduo de despedida. Después sale en medio de una muchedum- 
bre que le canta, le reza y le l